Londres 38,
una calle, una
dirección, un lugar,
donde se bautizó
la muerte,
tan de moda en
esos y estos tiempos
Una callejuela en
el centro de Santiago,
tranquila,
cotidiana, anónima,
próxima a la
iglesia San Francisco.
Una casona con
nueve ventanas verticales
y un gran portón
de entrada,
podría pasar por
un monasterio
en pleno corazón
de la capital,
de rostro austero,
sin ninguna identificación.
Londres 38,
conocido como el Palacio de la risa,
Casa de las
campanas, La silla, donde la muerte
no tenía reemplazo
y el terror
dicta
cátedra al espanto.
La gente pasa y
conversa trivialidades,
algunos disfrutan
de una cerveza
en un restaurante
cercano,
la iglesia tañe
las campanas al atardecer,
los feligreses
acuden a sus oraciones.
Rolando Gabrielli2026
London 38
A street, an address, a place,
where death was christened,
so much in fashion
then, and even now.
A narrow street in downtown Santiago,
quiet, ordinary, anonymous,
just steps away from San Francisco Church.
A stately house with nine tall windows
and a great entrance gate,
it could easily be mistaken for a monastery
in the very heart of the capital,
its face austere, bearing no sign or name.
London 38, known as the Palace of Laughter,
the House of Bells, The Chair,
where death had no substitute,
and terror
lectured horror in its own classroom.
People walk by, exchanging trivial conversations.
Some enjoy a beer
at a nearby restaurant.
The church bells ring at dusk;
the faithful gather
for evening prayers.