sábado, mayo 20, 2006

Me hago ECO, de Umberto



La mujer pasó delante de mi mesa de trabajo envuelta en planos y yo en mis textos sobre arquitectura, la silueta de la ciudad. ¿Quién se inscribe para ver en estreno El Código Da Vinci? No levanté la cabeza, pero sentí como anotaba algunos nombres y los repetía en voz alta. El verbo corría por la sala de los arquitectos, sobre sus mesas, bajo las lámparas de luz blanca. No creo que alguien se haya negado al llamado del filme mediático, a la historia del inefable Dan Brown y su señora Blythe, la investigadora que descifró la historia del best seller en el libro El Enigma Sagrado de Michael Baigent y Richard Leigh. La mujer dijo OK, ya están apuntados para el viernes, y sentí el viento de la puerta detrás de mis hombros. Yo había leído hace unas horas la crítica en el Festival de Cine de Cannes, donde se estrenó el libro. Los críticos pusieron una lápida sobre el filme, su director y la estrella principal y su acompañante. No fue por eso que no me inscribí con la manada, sino por esa costumbre que tiene la gente de usar celulares, comer, mascar, reír y sobre todo hablar durante la presentación. Desde luego en Cannes, la risa, el silencio y el chismorreo no faltó. Pero, me dije, después de Cannes, a otro perro con ese hueso de Dan Brown. Iré otro día.
De la novela me enteré cuando recién salió editada opor una rusa, que me llamó muy exiatada con sus hallazgos y mil preguntas que me hizo. Ella, nacida en los Urales, ingeniera, agnóstica, se devoraba El Código Da Vinci y toda la historia que podía sobre el cristianismo. Y después vino lo del Opus Dei y el best seller tomó cuerpo y se saltó el limbo, infierno para sentarse en el cielo de los ganadores, con casi 400 millones de dólares en ventas, lo que la gente disfruta y suma como éxito. Un mexicano diría simplemente, Dan, eres un gran chingón. Los escritores serios como el semiótico y autor de la novela El Nombre de la Rosa, el italiano Umberto Eco, le diría: Hijo de la Chingada. Algo parecido le dijo cuando Dan Brown lo citó para conversar en la localidad toscana de Vinci. Eco no sólo rechazó la invitación, sino le acusó de intrigante y de enriquecerse con material de descarte.
En sus declaraciones al diario italiano La Repubblica, Umberto Eco, reiteró que era un intrigante y que además se dedicaba a propagar informaciones falsas. Probablemente sean las palabras más duras sobre el autor del Codigo Da Vinci de un escritor de la reputació9n universal de Umberto Eco, quien le dio una estocada final al ienfable Dan Brown con estas palabras: "Ni muerto –respondió Eco-. Viajaré a Vinci en alguna otra ocasión, cuando esté allí un verdadero escritor".
Rolando Gabrielli©2006
PD
Una lectora el Blog me envía su opinión referida a mis artículos editados en este espacio sobre el Codigo Da Vinci: Todos ganaron con el juicio, menos los que pagaron más de un millón de libras esterlinas por las costas, pero se resarcirán con más ventas de su libro. La editorial incrementó sus ventas en ambos libros, el de Brown y el de los demandantes, y su(s) autor(es) tuvieron mayores ingresos también. [parece oírles decir "¡Qué listos somos, qué listos! Hay que adaptarse a los tiempos y a la mercadotecnia"]Y eso tanto en el caso del estúpido libro --un Harry Potter para adultos con poco seso y exceso de tiempo libre-- como en la mediocre película, sólo apta para menores eternos de edad (como dirigida por el bobo de Ron Howard, Sirena I y II, parte de la kabal de Hollywood, filme con razón fue rechazado en Cannes. El público que ha sabido hilar fino en los entretelones del sonado caso. Yo leí una página del CDV y creí que se me ladeaba la cabeza, se me abría la boca y me salía la saliva. Quizá aún no me haya recuperado de su idiotez, y de su estilo para cretinos y gente que no ha estudiado ni historia, ni arte, ni na' y le puede mezclar 'berzas con capachos' un autor medianamente listillo. Tras la palabrería en torno a este Código está la realidad de un grupo de mercaderes que andan untando manos por doquier para que se crée sensacionalismo en torno al filme, como se creó en torno al torpe libro, muy llenísimo de plagios. El sinvergüenza de Brown se conocía el mercado y en gran parte gracias a la sabuesa y sabandija de su mujer. Brown se había echado previamente un libro serio sobre el tema, libro en el que muestra su gran y profundo conocimiento del tema. Como no le dio el resultado financiero que deseaba, decidió escribir otro de enfoque opuesto y, lo más importante, asegurarse de que el deslinde entre ficción y realidad estuviera continua y completamente emborronado a cada paso en su libro, en la campaña mercatorial que lanzó el libro, en el inevitable filme, en la tormenta mediática que precedió el lanzamiento del filme y ... ad nauseam. Qué falta de cojones entre otras cosas. En palabras más finas, un libro adecuado a los tiempos que corren. Espero que muchos vayan a ver el filme porque con ello se van a inocular. A mi hija adolescente ya se lo recomendé y va esta tarde. La espero en misa mañana y eso que nunca vamos. Un libro que no basa su potencia y convencimiento al lector en su lenguaje, profundidad literaria, sino en la intriga, ha probado además su eficacia ante un juez de Londres. Había mucho en juego: ventas por 360 millones de dólares, una película en próximo estreno, la reputación de una conocida editorial, la condena del Opus Dei, el apoyo al texto de un público masivo, el precedente que se crearía para futuros juicios de demanda que podrían ser interminables por la alta sensibilidad y ocurrencia del tema.
María Eugenia Sáez
Alhambra, CA

El hombre no està hecho para la derrota, Hemingway




(Y E. Hemingway, Papá, vuelve a Estados Unidos procedente de La Habana, Cuba, en más de 20 mil copias de sus páginas escritas en la Mayor de Las Antillas, un lugar que le apasionaba y donde vivió intensamente 22 años de su vida. Los documentos serán destinados a la Biblioteca del Congreso de Washington. Los originales quedarán en el Museo cubano sobre Hemingway. Entre los valiosos documentos que Cuba envía a Estados Unidos, se encuentran las copias de sus novelas más emblemáticas, "Por quien doblan las campanas" y "El viejo y el mar". Fue una operación difícil, dicen algunas fuentes, porque trabajaron expertos en Hemingway de ambos países, contra viento y marea).



Desde que comencé a leer a Ernesto Hemingway, he mantenido mi homenaje solitario a su obra, sin esconder la pasión que siento por su narrativa y manera de ver y vivir la vida, sin arandelas de ninguna especie.
Hemingway, es una lección para quien ose escribir o intente transformar el ejercicio de escritor, en el pan de cada día de su vida, porque el autor de EL Viejo y el Mar, hizo del oficio la razón de ser de su existencia y se mantuvo de pie frente a la vieja Royal portátil, sobre sus viejos mocasines, con la alegría del compromiso y de robarle unas cuantas palabras a cada día.
Sólo he escrito un par de artículos sobre este viejo lobo de mar, recordado por la vitalidad de sus obras, tan próximas a la gran oxigenación de la vida y al escenario de la guerra, que le tocó vivir y registrar a pleno pulmón.
Está también en un cuento con Roberto Bolaño. Esa es otra historia, escrita e inédita.
Hemingway no sabía vivir a la orilla de los problemas, ni a la vera de la vida y siempre se aproximó tanto como pudo a los grandes acontecimientos, porque sus novelas y cuentos los escribía con el olfato y sobre las riendas de la vida.
Se daba por satisfecho cuando escribía una página al día, porque cada palabra, cada línea, pesaban duro en su conciencia de escritor, en un trabajo cotidiano que sólo concluiría cuando puso fin a su vida de un escopetazo, un dos de julio de 1961.
Hace ya mas de cuatro décadas de ese doloroso día, tiempo en que el escritor norteamericano, laureado con el Premio Nobel de Literatura y consagrado en vida, vivía el vía cruxis de no poder seguir escribiendo.
Memorable es su narrativa tensionada, humana, vivencial, real, en la novela corta, El Viejo y el Mar, un clásico llevado al cine y que todo estudiante de periodismo y aspirante de escritor debe leer.
Fue a mediados de los sesenta, cuando nuestro profesor de Técnica de la Expresión, Antonio Skármeta, nos leyó a Hemingway, ese cuento lleno de atmósfera y suspenso, de odiosidad literaria bien calculada. Me refiero a Los Asesinos, pequeña obra maestra del diálogo y de una agresión en espiral para mantener en vilo al lector y arrinconarlo como los personajes en la desesperación y desaliento de que la vida se puede escurrir si no la acompañamos en su momento de un acto de valentía.
Exactitud y claridad en el lenguaje, exigía Hemingway a sus escritos, y, sobre todo, conocimiento, porque cuando se escribe sobre lo desconocido, “lo que queda es un hueco”, solía afirmar. Escribir con objetividad rigurosa es la única forma de contar una historia, precisó en alguna oportunidad de su vida.
Papá, como le llamaban a Hemingway su esposa. amigos y conocidos en La Habana, Cuba, sentía un particular afecto por El Viejo y El Mar:” Es como si, finalmente, hubiera dado expresión a lo que he perseguido toda mi vida.”
La novela resume la vida del propio escritor y recoge la filosofía hemingweyiana, que le arrastró hasta el día que decidió partir:” El hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido pero no derrotado”.
Él vivió al filo de la navaja como Corresponsal Extranjero en la Guerra Mundial, viajó al Africa para oler el viento del León en su propio hábitat y se mantuvo en Pamplona, como un eximio amante de las corridas de toro, sobre cuyo tema escribió piezas de antología.
En una memorable carta a la periodista Mary Welsh, a quien le bautizó cariñosamente Pickle, le confesó que los alemanes están derrotados y sólo tenemos que destruirles la fachada, pero es como enfrentarse al pitcheo de un lanzador veterano, lleno de mañas, que aun puede resistir cuatro innings más. Era el 18 de noviembre de 1944.
Hombre de extremos vivenciales y comprometido con la especie, el autor de Por quien doblan las campanas, Adiós a las armas y Las Islas en el Golfo, vivió 22 años de su vida más productiva en Cuba, en Finca Vigía, convertida hoy en museo y donde escribió El Viejo y el Mar, porque su personaje y mar son cubanos.
Se identificaba con la Mayor de las Antillas, y hasta allí había llegado a fines de la década de los 30, a “esta isla larga, hermosa y desdichada”, como le llamaría, en su novela, “Las verdes colinas de Africa (1935).
En Cuba, Hemingway hizo más historia aun, no sólo como escritor, sino como personaje, con su propia vida de pescador del famoso pez aguja y habitué del bar Floridita, donde creó el Daiquirí Hemingway Special, cuya receta damos a conocer por si algún lector desea seguir las vivencias del gran narrador: coloque en su batidora eléctrica: Zumo de medio limón verde, 2 cucharaditas de zumo de toronja, 2 cucharaditas de marrasquino, 4 onzas de ron blanco, hielo frappé. Batido. Sírvalo frapée en copa de champán.
Papa, contó en alguna ocasión memorable el bartender del Floridita, Antonio Meilán, llegaba a las 11 A.M. al famoso bar habanero y partía a las 4 P.M., con 12 daiquiris dobles en el centro de su humanidad.
El viejo titán disfrutaba, sin duda, del ambiente habanero, donde en una ocasión fue a buscarlo Marlene Dietrich. Allí, en el Floridita, se le vio con Gary Cooper, el torero Luis Miguel Dominguín, Ava Gardner, Sartre, Rocky Marciano y Tenesse Williams, entre otros.
Vivía con los personajes de sus historias, la experiencia de la vida y el mismo solía afirmar:” Yo siempre tuve buena suerte escribiendo en Cuba”.
En el Floridita, conoció a una prostituta, fina, elegante y bellísima mulata, quien se llamaría Liliana en Islas en el Golfo.
Cuando ella murió, Ernesto sufragó los gastos del entierro y la leyenda cuenta que fue el único hombre que la acompañó hasta su última morada, y al regreso, ”bebió más de lo habitual”.
Hemingway, según narra Gregorio Fuentes, el personaje de El Viejo y el Mar, quien cocinaba para el escritor, bebía mucho vino italiano, español y chileno, ginebra con tónica, whisky con soda y ron con hielo y limón. Eran sus bebidas favoritas junto al daiquirí doble sin azúcar, que le enseñó a preparar a Gregorio.
Hemingway estaba definitivamente vinculado a Cuba, a tal extremo que ofrendó su medalla del Premio Nobel a la patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre, gesto que identifica su agradecimiento a la isla y sus gentes.
El hombre que había estado en una guerra mundial, cazando leones en el África, recibido las esquirlas (más de 200) de una bomba en las trincheras italianas y que había sobrevivido en Kenya, en 1954, a un aterrizaje forzoso de una avioneta, vio paulatinamente disminuir sus capacidades físicas y mentales.
Lloraba porque no podía escribir, su memoria le fallaba ostensiblemente y enfrentaba delirio de persecución. Hemingway ya no quería seguir viviendo de esa manera.
Quien fue siempre la personificación de la vitalidad, no soportaba la limitación de una muerte en vida.
Partió de Cuba a curarse a los Estados Unidos, en Ketchum, Idaho.
Atrás, más lejos del recuerdo, dejó, su vieja Royal portátil, 9 mil volúmenes, unos 50 gatos y la tumba de sus perros, en su Finca Vigía, sobre una colina, en las afueras de La Habana, la más española de las capitales latinoamericanas.
Una mañana en Idaho, se levantó de su cama como si fuera a tomar desayuno y con la decisión de quien va a terminar para siempre un trabajo inconcluso, inaplazable, buceo las llaves donde se escondía una escopeta Boos de dos cañones. La depresión le había ganado el corazón al viejo tigre de Kilimanjaro. Cogió el arma, se sentó en la sala, inclinó su frente sobre los orificios de la escopeta y gatilló.
Rolando Gabrielli©

jueves, mayo 18, 2006

Apóstoles de un mismo Dios


Apóstoles de un mismo Dios
Crucificado, hélas en la cena del último día,

mujeres más originales que el pecado,
ninfas alegres esperando la cruz del Rey del Gólgota.
Subirán en el ala de la noche, cubiertas de vinagre,
la sed sangrante de estos tiempos.
Nadie las bajará en el acto o ascenderá al cielo.
De todos será el Reino del infierno y el amor,
fuego que los cuerpos lanzan al mismo Lucifer,
mientras el pan es la sombra de una mano abierta,
que deja caer la luz,
que un Judas hace brillar en sus monedas.
Rolando Gabrielli©

Este es un texto que tiene un par de años y ha circulado profusamente, pero viene como anillo al dedo en estos y otros tiempos. El Código Da Vinci sigue siendo noticia y más en estos días con su estreno en las pantallas del mundo. Son 152 minutos muy esperados por un público que fue preparado por un largo tiempo por el best seller, sus escándalos, juegos y la crítica del Opus Dei, que lo ha transformado en un superventas. La reputada crítica cinéfila de Cannes, ha calificado de el "fiasco Da Vinci" a la supermega película. Risas, pitos y una crítica despiadada acompañaron al estreno del filme de Ron Howard. La 59a versión del famoso Festival de Cine de Cannes, partió el miércoles 17 con el estreno fílmico del libro de Dan Brown, que bordea ventas por 400 millones de dólares y se ha leido como una Biblia por un público preparado por el mercado, ávido de encontrar algún eslabón perdido, domesticado por la banalidad, sometido al esoterismo y que cada día se separa más de la verdadera literatura. La crítica ha querido decir que esta vez la película no apoyará el libro, pero en verdad ya no lo necesita, y porque además su exhibición está garantizada en miles de salas a nivel mundial. ¿A quién le importa la crìtica, frente a un paquete de porcorn y una Coca- Cola, para después conversar en el trabajo: yo vi el Código Da Vinci, aunque no he leido el libro? Irá a verla esos dos tipos de público: los que querrán constatar las páginas escritas en el celuloide y los curiosos que nada leen.
Los expertos han dicho que es aburrida. Tiene un final patético. Ron Howard reconociò que ha hecho mucho cine comercial y que escogió esta película sólo porque considera que trata un tema fascinante. "La vida es un misterio continuo y uno de los regalos, de Dios si se quiere, es nuestra curiosidad. Todo lo que estimula la conversación es algo constructivo", subrayó el ganador de dos oscares.
Ahora ya sabemos que el Código Da Vinci no se ganará La Palma de Oro del Festival de Cannes, que durante 10 días examinará 20 filmes. Cuatro películas hispanas disputan el preciado lauro.
Los libros permanecen más tiempo en el tiempo. Las películas pasan de moda y vuelven a desparecer. Son buscadas por algunos en las tiendas de venta. La literatura es otro tema. En este campo las editoriales tienen una mayor responsabilidad. Gestionan de una manera impecable e implacable el mal gusto, olvido por las historias interesantes, el culto a la mediocridad, lo superficial, trivial, la ley del menor esfuerzo, la pequeña intriga. El marketing pretende devorar la lectura como la conocemos.
Rolando Gabrielli©2006

miércoles, mayo 17, 2006

De cuervos


¿Qué le dice el cuervo a la cuerva?
No me saques los ojos,
este es un mundo de ciegos, amor,
no lo ves.
Rolando Gabrielli©2006

La imagen nuestra de cada día...


En esta miniatura digital
el mundo enseña sus dientes
y su roja garganta entona
un silencio atroz.
Desdén del frío, volcán,
la vieja noche sin sostén,
página negra ilumina
la imagen nuestra de cada día.
Al fondo, a mano derecha,
la pequeña felicidad
vislumbra el gozo,
un tiempo por cumplir.
Rolando Gabrielli©2006

ANIVERSARIO DE BABEL


Hay palabras que aún la Red no conoce
y mañana serán luz en tus ojos,
las que hoy pienso y no digo,
que guardo detrás de otras palabras,
que la Red oculta y sólo sueña,
suenan como el cristal, ruedan azules
bajo las aguas y la Red las contempla.
Peces que tal vez atrape un día,
en el silencio que las repite de memoria
y yo escribo .
¿ La Red teje el sueño que las palabras no ven?
¿O la Red se enreda en las palabras?
Rolando Gabrielli©2006

martes, mayo 16, 2006

HOY NO HAY NOTICIAS/NO NEWS TO DAY


Hoy no hay noticias/ No News Today/,
el mundo negro, el mundo blanco,
las noticias no tienen color,
como la muerte, como el dolor.
Registra el sueño en primera plana,
el viento que se lleva mis palabras,
toma nota el mundo es bello,
es la primicia de mañana
No hay noticias/No News Today,
come back, regresa la palabra
a la tribu, a la verdad,
come back, come back, come back,
el mundo negro, el mundo blanco,
las noticias no tienen color,
como la muerte, como el dolor.
registra el sueño en primera plana,
el viento que se lleva mis palabras,
toma nota el mundo es bello,
es la primicia de mañana.
Come back, regresa la palabra
a la tribu, a la verdad,
come back, come back, come back,
toma nota el mundo es bello,
registra el sueño en primera plana.
Rolando Gabrielli©2006

MAPA CELESTIAL


El universo nos dice, de alguna manera,
desde la oscura materia infinita de su galaxia,
no somos nada, aunque sea una frase repetida,
el espacio abre la luz de su mirada
y nos deja ver un millón
de sus miles de millones de galaxias.
Los astrónomos en New Mexico se ufanan,
ahora tenemos una visión precisa
de lo que compone el universo,
pero casi nada sabemos por qué
fue hecho de esa materia.
Es misterioso que la materia
de nuestros cuerpos
sea una ínfima parte del universo.
No somos el ombligo,
sino un guiño, tal vez una señal,
un ruido, algo que no sé llamar,
ni definir con mis pobres palabras.
Cuando se observa el cielo,
lo más difícil es calibrar la distancia
en que se encuentra el objeto,
arrriba en la bóveda celeste,
donde llegan mis ojos,
no mis manos.
Rolando Gabrielli©2006
Un grupo de 200 astrónomos que integran 25 instituciones de Estados Unidos, Europa, Japón, China y Corea del Sur, lograron desde el observatorio de New Mexico, ubicar en el espacio más de un millón de galaxias de los miles de millones existentes en el universo. Se trata del más ambicioso programa de cartografía del cielo realizado a la fecha, el Sloan Digital Sky Survey (SDSS), que comenzó hace cinco años y que culmina con estas investigaciones, que seguirán siendo afinadas por los expertos. Se ha elaborado con más información un mapa tridimensional, originado en la década de los setenta. El universo está en expansión y lo integra sólo un cinco por ciento de materia normal, el 95 restante, es oscura. Las investigaciones continuarán y los datos recabados pasarán por un cedazo mucho más fino para precisar informacion aproximada y corregir errores. (Texto elaborado con datos de Agencias Internacionales de información y del diario español El Pais).
La fotografía de la izq. muestra la Nebulosa M78 tomada con el Telescopio de Nuevo México. A la derecha, la Galaxia Remolino se devora una que la rodea.

lunes, mayo 15, 2006

Las wedhus gembel u ovejas peludas han descendido veloces desde el volcán Merapi, en plena erupción, en la isla de Java, para cubrir kilómetros de esa lana blanca. Son nubes tóxicas y nada tienen de inocentes ovejas. Java, ubicada en el centro de Indonesia, vuelve a ser centro de atención mundial. Una decena de aldeas han quedado cubiertas por estas nubes blancas, como lo muestra la gráfica de esta reseña. Parecen tallos de bananos los que están cubiertos de blanco. El volcán, de 2.911 metros de altura, mantiene el alerta a la población, que ha tenido que abandonar sus casas desde el pasado fin de semana. La población cree que el volcán está muy enfadado, y que deben llevar ofrendas para calmarlo. El Merapi, que significa Montaña de Fuego, es uno de los 129 volcanes activos de Indonesia. El Merapi produjo la caída del reino Mataram en Indonesia en el 1006, cuando cubrió casi toda Java de cenizas. Lleva 400 mil años vomitando cenizas, lava y gases.
Rolando Gabrielli©2006

domingo, mayo 14, 2006

MADRE/MOTHER


Del reconocido Artista chileno residente en Estados Unidos, Joan Belmar, en su orden: Gestación; Parto I;Madre Coraje;Cartas a la Madre y Matriz. Un homenaje de este Blog/Bitácora, en el día de la Madre. R.G.

IL CODICE DA VINCI


La enigmática Monna Lisa o la desconocida sonriente Gioconda,- co-autora, con su inventor Leonardo, del C.D.V., -no prestó su original pintura para ser recreada con la autenticidad del colorido y trazo del maestro florentino. El Louvre, un museo vivo, donde reside la célebre Monna Lisa, sólo facilitó una rèplica del pequeño cuadro, porque el exceso de luz que se utilizaría para la filmación de la película dañaría la emblemática obra. La ficción permite tantas realidades, que el mismísimo Leonardo se asombraría que su vigencia no se ha sfumato en pleno siglo XXI. Su popularidad se puede medir en memoria por un gobelino de La última Cena, que colgaba en una de las paredes de mi casa de la infancia. Hasta la cotidianidad del medio, la sagrada hora de almuerzo, la cena, con pan y vino, se presentaba el arte del magnífico Da Vinci.
"La literatura" le tenía reservado algo diferente, masivo también, en los albores del siglo XXI, un Código con su propio nombre, que es otra historia, que no sabemos si Leonardo la aprobaría o no, porque implicado en ella está por obra e imaginación de la pareja Brown, Dan y Blythe, la historiadora que descifró El Enigma Sagrado. La Gioconda sólo sonríe, no comprende si este es un nuEsta iglesia no es una sucursal de Hollywood", aseguró el arzobispo de Paevo renacimiento de (para) Leonardo o su muerte en el celuloide. Su gesto no ha cambiado en estos 500 años y fue el secreto con que nos visita cada día Da Vinci, el código de su arte inmortal, infinito, siempre un poco más. ¿La Monna Lisa, sonríe por la nostalgia de un mejor futuro? No lo sabemos en verdad, y si lo supiéramos tal vez no estaríamos frente a este enigma que nos apasiona desde niños. ¿Por qué se ríe así la señora Gioconda, mamá?
No todo es falso ni la realidad misma. Ni todo es verdadero, como la imaginación. El Código Da Vinci, está escrito, vendido, es un gran negocio, quizás ya bordee los 400 millones de dólares, sólo por concepto de venta del libro, sin contar lo que viene con el filme de Ron Howard, que comenzará a exhibirse dos días antes de su estreno (19 de mayo)en Beijing, China. ¿Curiosidad asiática, negocio, casi inexistencia de la Iglesia Católica en China, propaganda?
La taquilla mundial está garantizada. Dan Brown ha resistido a dos juicios, en Estados Unidos y Londres, los ataques del Opus Dei, colateralmente del Vaticano, curas y religiosos de distintos puntos cardi (e)nales de la geografía cristiana e inclusive de escritores a su obra como "literatura". Los continuos llamados de cardenales, obispos y sacristanes a no ver el filme, sólo ha incentivado la taquilla y veremos colas en los próximos días. Lo prohibido fascina al hombre y la mujer. Las verdaderas alas de la imaginación están detrás de lo desconocido.
La polémica está encendida desde que se editó el Código Da Vinci, un mérito indudable para su autor. Sigue, continúa y proseguirá durante y despuès del filme. El Opus Dei no ha sido convincente. El recetario novelesco de Brown, más allá de la fe, ficción y realidad, ha puesto a temblar a los más ardicales defensores de la fe, con un libro de dudosa calidad literaria, por decir lo menos e instalado en el espíritu de la filosofía del plagio del Enigma Sagrado, una obra que llevó cinco años de investigación a sus autores, para que de un plumazo la hábil "Monna Lisa" de Brown, su esposa Blythe, se apropiara de la idea central de la obra de esos autores y la transplantara en el Código da Vinci: Cristo se casó con Magdalena y tuvo descendencia" ¿Y todo lo demás es ficción?
A la literatura debiera interesarle el Código Da Vinci, como un caso de masificación de un tipo de escritura, pero al Opus Dei y a la Iglesia Católica, si en verdad una historia de esa naturaleza pone en peligro la fe de los cristianos. En la polémica ha entrado el propio director del filme: Howard, quien dijo que 'negar el derecho a ver el film es un acto fascista' y que 'decir a alguien que no vaya a ver la película es un acto de militancia que genera odio y violencia'. La iglesia de Sant-Sulpice, donde se desarrolla gran parte de la historia, no permitirá el rodaje en su santo suelo, reveló recientemente la prensa francesa. Esta iglesia no es una sucursal de Hollywood", aseguró el arzobispo de París. Hollywood requiere incrementar su taquilla, las pérdidas del año pasado fueron de un 16 por ciento, cifra nada despreciable.
Un cura mexicano, donde la Iglesia católica tiene la más grande mayoría de fieles en el mundo, ha solicitado que la gente vea la película y polemice, se entere de qué y cómo se dice. No está prohibido ver la filmación, ha sostenido el prelado.
La ficción requiere replicar la realidad, como si fuera real o estuviera contenida en la memoria de cada lector.
Rolando Gabrielli©2006

MAPOCHO


La muerte no engaña al río,
ni es misterio de su memoria
el paso del tiempo.
Un río es un camino,
mi mano que recorre
los huesos de tu espalda,
la geografía misteriosa de tu río.
El tiempo se engaña así mismo,
mercader de sus horas frías.
Un río es mi mano,
que no ha nacido.
Rolando Gabrielli©2006

EL D.F.

El D.F. es un monstruo que se devora el tiempo, la energía, los pulmones, y sigue creciendo la telaraña que lo comunica y hace vibrar las 24 horas del día y algo más. Nunca se apaga su respiración, porque en algún lado la ciudad sigue teniendo un pulmón, se oxigena y asciende a un sol que oculta el techo de su cielo imaginario. El gran lago de México se hunde bajo la silenciosa pisada de más de 40 millones de pies, de miles de edificaciones, vehículos que atraviesan la noche y el mediodía del DF.
La ciudad crece, respira, boca abajo, boca arriba. Los dioses aztecas están con el DF y la ciudad permanece. El color de las voces mexicanas, la iglesia del verbo, sus palabras, el lenguaje del DF. La poesía de la ciudad está en la estructura frágil de sus sueños, el cristal de sus torres, su ruinoso vivo pasado, la muerte que le acecha y disfruta, todas las máscaras para el DF.
Su paisaje que no es X, Y, ni Z, el enigma de sus calles, un abecedario de Babel, la city con su rostro de azteca. Crece a la medida del tiempo, espacio, del viento que mece sus ruinas, que convoca su pasado, que sólo sabe y apremia por su futuro. Los pasos del DF retumban en mi memoria. La arquitectura del DF, es el águila que la sobrevuela.
Rolando Gabrielli©2006