viernes, mayo 26, 2023

Los demonios pueden llegar


 Los demonios pueden llegar

hacerte creer que no existen
y comienzan por tomar café contigo
una mañana cualquiera,
te leen algunas noticias
entre el pan y la mantequilla.
Pueden llegar a anudarte la corbata
sin ser vistos, ni advertidos,
ni respirar ellos en la bondad del silencio.
Los demonios
no se ven en los espejos,
ni a simple vista,
están por si las moscas,
se sienten llamados,
prestos, serviciales, solícitos,
ociosos, indiferentes,
hacernos ver  que ellos nunca fueron.
Preparados están para reírse
a mandíbula batiente, si es preciso,
del mal y el bien, como si nada,
inmutables o también
entre llantos y risas.
No me crean todo, 
se escuchan voces, cuchicheos de pasillos,
rostros dolidos,
han muerto los verdaderos académicos.
Fin de la película.
Rolando Gabrielli2023

miércoles, mayo 24, 2023

Tina Turner


 Tina Turner dejó en silencio

al silencio que nos dejó.

No puedo decir que no estará más,

ningún escenario fue más grande

que su voz.

¿Más palabras para qué?

Rolando Gabrielli2023

martes, mayo 23, 2023

Ese espécimen híbrido

 La novela, un espécimen híbrido, de unas 400 páginas inconclusas aún, una ensalada rusa, pero  bien hecha, con una prosa "cortazariana" (por darle un nombre), pero seríamos mezquinos, es muy propia de R. Denver (discípulo de la nada, plagiador de la vida y sus circunstancias), ese tipo de  literatura que va y viene  y se encuentra así misma para derivar, no sin sorpresa, en lo otro, al menos así se lo dijo, comentó la única lectora que ha tenido (tuvo) ese objeto en sus manos y frente a sus ojos hasta el último suspiro de su vida y lo repasó palabra por palabra hasta la última gota de tinta.

Quería verla en la librería y comprarla, adquirir ese texto, como algo que leería por primera vez, pero sobre todo sentir en sus manos el peso también de su vida, porque era, es, la protagonista.

Rolando Gabrielli2023

Fue el año


 Fue el año en que R. Denver instaló imaginariamente el Taller El Viento de la poesía, para poetas que no tenían norte ni sur, eran veletas de sus propias palabras que iban y venían, aunque sabían que estaban en Limbo city. Eran encuentros memorables donde las palabras se encontraban así mismas y luego de saludarse con una venia, seguían caminando en modo de reflexión, para ir profundizando su propio camino y alertando a las indecisas. En la avanzada, iban las palabras que se consideraban vanguardia, capaces de mostrar nuevos caminos, derroteros impensados, verdaderos sueños alucinantes y no temían a nada, ni a los laberintos más intrincados. Siempre abrían una puerta o una ventana, inexplicablemente para algunos. No entendían como disfrutaban tanto, pero el secreto estaba en que  vivían su propia aventura y dejaban despejado el camino para quienes quisieran aventurarse en él sin mirar hacia atrás.

Sabían que el viento de la poesía sopla y nadie puede detenerlo.

Rolando Gabrielli2023

lunes, mayo 22, 2023

La ciudad somos nosotros

La ciudad
permanece anclada, vibrante,
la definen sus laberintos,
de calles sin nombre:
Sal si puedes.
Y desprevenidos transeúntes
la caminan al ritmo de un sol quemante
bajo las distraídas sombrillas
que se pierden en el paisaje,
de un cielo de aves peregrinas.
Nada es más verde que sus selvas,
ni comparable a las lluvias
que inundan sus calles.
Es la memoria de los conquistadores,
de quienes han llegado a sus playas,
impulsados por el viento de la historia.
Allí la naturaleza se llena de esperanza,
el tiempo respira a sus anchas,
crece el bienestar del árbol y del hombre.
La ciudad no sólo son sus clavos
y el cemento que la sostiene,
ni sus autos que la viajan y contaminan,
el óxido húmedo de la estación lluviosa,
el hongo que crece solitario o el nido
que incuba sus polluelos bajo alas nuevas.
La ciudad somos nosotros,
la frontera posible de nuestros sueños,
el eco agónico, tartamudo,
las palabras que me devuelven tu voz,
tu risa inconfundible que la ciudad reclama,
lo que el sol desnuda a la luz de tus ojos,
el paisaje que la memoria convierte
en un solo camino: aquí y ahora.
Rolando Gabrielli2023

domingo, mayo 21, 2023

La anciana arrodillada

 La anciana arrodillada 

no alcanza a tocar la mano

de un Buda gigante

y ora frente a él

dos mil 500 años después.

Es su Dios y le señala el camino

del nirvana, su máxima aspiración,

alcanzar la felicidad plena del alma.

Rolando Gabrielli2023