sábado, abril 11, 2020

El puente asciende

El puente asciende,
deja los pies sobre la tierra
y nadie viaja, ni corre,
vuelan sus hilos
y postes.
Une lo vertical,
tierra y cielo.
Rolando Gabrielli©2020

viernes, abril 10, 2020

Los ciervos bajaron


Los ciervos bajaron a las ciudades,
inocentes sobre el asfalto
y  la gente los vio caminar tranquilamente.
La curiosidad del hombre,
estaba todo por verse de una manera distinta,
nadie supo quien sorprendió a quien,
pero ese debió ser alguna vez  el estado normal,
matar a la bestia solo para comer.
Rolando Gabrielli ©2020

jueves, abril 09, 2020

Canciòn del malestar

Què indiferentes,
son los indiferentes,
miran para algùn lugar,
nada les conmueve.
El mundo nos necesita
a todos por igual.
El hombre y la naturaleza
son un mismo paisaje
en un mismo lugar.
Nada sobra, todo es esencial,
la vida es un rìo
que debe continuar.
Què indiferentes
son los indiferentes,
miran para algún lugar,
nada les conmueve.
El mundo nos necesita
a todos por igual.
Nada sobra, todo es esencial,
la vida es un rìo
que debe continuar.
Rolando Gabrielli©2020

miércoles, abril 08, 2020

Un dìa

Un dìa,
otro dìa,
el mismo dìa,
 invariablemente,
con su perfil
único,
mañana,
noche.
Solo cuenta
con el dìa
siguiente.
Rolando Gabrielli©2020

martes, abril 07, 2020

Un hombre solo,
me mira cada mañana
frente al espejo,
me ve envejecer
y con mi rostro
resiste al tiempo,
infinitas mañanas.
Rolando Gabrielli©2020

lunes, abril 06, 2020

La soledad del virus

Cuando todos los hombres decidieron
no salir de sus casas,
Los automóviles abandonaron
las calles y carreteras
Los negocios bajaron sus cortinas
Las cajas registradoras dejaron de sonar
Las iglesias se quedaron sin fieles
El silencio se apoderò de la ciudad
y solo los celulares resplandecieron
en los sombrìos días del coronavirus
La tierra volvió a respirar, es cierto,
Los peces bajaron por los rìos hacia el mar
Los ciervos cruzaron los semáforos
Las aves descendieron de los cielos
Nadie clavò un clavo en semana santa
La ciudad parecía una mariposa
en un insectario
Una postal del espanto
El miedo recorrìa el mundo
Los hospitales no daban abasto,
El virus diezmaba el planeta
Los muertos entraban y salìan
de las morgues
Nadie estaba para despedirlos
La vida se había convertido
en un azar,
acechada por lo invisible
Todo era tan real  y virtual
Solo cuando  la muerte
se sintió sola,
el virus desapareció.
Rolando Gabrielli©2020