jueves, febrero 22, 2018

Nací asmático,
con asfixia azul,
 un día cualquiera,
una mañana temprana,
de un lunes en la calle Molina,
barrio Estación Central,
donde los trenes viajan
al Sur.
Ese siempre sería mi Norte.
Para mí fue un día especial,
empezaba a respirar,
vivir,
por mi propia cuenta.
 
Rolando Gabrielli©2018

martes, febrero 20, 2018

El pájaro vuela y la rama se quiebra,
la noche no ha sido todo lo oscura que se esperaba,
la nieve cae lenta, a placer,  y no deja de ser nieve,
blanca como todos esperan en un crudo invierno.
Hay cosas que no cambian,
como las calles que van en un mismo sentido.
No todo pareciera ir hacia  algún lugar,
previamente definido.
Los jóvenes nos enseñan que existen distintos caminos
y que saber respirar, seguir haciéndolo,
es un comienzo, más que una buena costumbre.
Amanecerá en cualquier momento,
el sol no es una vieja rutina,
debieras saber apreciarlo,
el pan escasea donde el terror enseña sus dientes,
sí, cosas de la época,
ni hermosas, ni  brillantes,
no vayas a la guerra debieran decir los medios digitales,
los grandes impresos mentirosos,
algunos quisieran ver fusiladas las letras de molde.
No soy de los que predico  y no practico,
primer mandamiento,
sigo escribiendo a mano alzada,
con tinta, a lápiz,  por sobre la pequeña historia.
Siempre necesitaré un pedazo de madera como el náufrago.
Nos hemos ido lejos con las palabras,
para eso existen estas pequeñas  brújulas,
para armar su propio abecedario
y describir tu incontestable Belleza.
Rolando Gabrielli©2018
 

domingo, febrero 18, 2018

La viajera

La viajera pareciera interrogar,
invariablemente al camino,
preguntar por su destino.
Aunque el viaje sea el mismo,
siempre será desconocido,
un nuevo punto de partida,
el juego del no lugar,
azar, pasión y fuego.
Rolando Gabrielli©2018

Màs allà de la sombra

Màs allà de la sombra,
el sol  líquido aletea,
en su espacio infinito.
Aún en la oscuridad,
late su cuerpo
como un pajarillo
recién nacido,
pulsa el nido
y viaja inexorablemente,
a la Tierra.
Rolando Gabrielli©2018
 
 

Sin el Otro

Sin el Otro,
no hay uno.
Dos  pueden ser Uno.
Uno está solo.
Rolando Gabrielli©2018