sábado, febrero 07, 2009

BUENOS AIRES ES UN LIBRO ABIERTO
















Uno, sòlo uno de los que vuelan
el aire de Buenos Aires,
las palabras, tinta y sueños,
un libro es como una botella en el mar,
una historia que alguien vivirà
si la logra encontrar.
Rolando Gabrielli©2009
Vuelve la Feria del Libro de Buenos Aires al sur de la palabra y como es tradiciòn tiene vuelo de còndor su menù. Es uno de los escenarios màs completos de Amèrica latina para el libro, debate, presentaciones de nuevas obras y darle la palabra a los escrtores. Es la 35 versiòn, del 23 de abril al 11 de mayo en la Rural, y sus organizadores siempre juegan por lo alto: este año se ha vuelto a intentar traer a Woody Allen, la cèlebre estrella de sì mismo que le teme a los aviones. Lo importante es que a Woody se le quiere, ve y respeta en Buenos Aires por su cine psicològico, su manera de ver la sociedad y porque instala en un divàn al espectador. Y a Buenos aires le encanta el divàn, es como una plaza donde se puede pasar la tarde sin despertar del sueño o divagar desde Las Moscas de Sartre a cualquier anècdota del viejo Freud, que no se cansa de visitar la capital porteña.
Un año de crisis global, donde el libro no se escapa, pero los organizadores parecieran preever un panorama complicado, al menos no tan fluido como en años anteriores. En Argentina, afortunadamente el libro tiene su espacio.
Aùn no se sabe quièn abrirà la Feria, ya han confirmado su asistencia: el filósofo italiano Gianni Vattimo, el escritor y filósofo español Fernando Savater, el poeta, ensayista, traductor y narrador mexicano José Emilio Pacheco, la filósofa posestructuralista Judith Butler, reconocida por sus notables aportes en el campo del feminismo, la teoría queer y la filosofía política y ética; el escritor dominicano residente en los Estados Unidos Junot Díaz, ganador el año pasado del Premio Pulitzer por su novela La maravillosa vida breve de Oscar Wao. Las Ferias se nutren de algunas vedettes , porque se trata de vender y el mercado requiere de algunos iconos del momento. Tambièn se daràn cita en Buenos Aires, el pedagogo italiano Francesco Tonucci; Aitana Alberti, la hija del notable poeta Rafael Alberti; los escritores españoles Juan José Millás, Manuel Rivas y Benjamín Prado, el ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, autor de Entre Marx y una mujer desnuda; el poeta canadiense Stéphane Despatie, la analista jungiana y profesora de psiquiatría Jean Shinoda Bolen, el poeta, editor y periodista turco Adnan Özer, el escritor noruego Lars Saabye Christensen y los escritores argentinos residentes en Francia Alberto Manguel y Luisa Futoransky.
La maratòn de elctura de este año es totalmente romàntica y atraerà todo tipo de pùblico que este año querrà conocer algunas intimidades amorosas de escritores como Carlos Marx Freud, que que se leeràn algunas de sus cartas amorosas.
Otoño es una buena època para estar en Buenos Aires.
Rolando Gabrielli©2009

viernes, febrero 06, 2009

Marìa




MARÌA
Dònde està tu papà, Marìa?
Viajando, para el Norte,
Señor.
¿Cuàndo partiò?
Toda una vida,
Señor.
¿Dònde està, Marìa?
En el Norte,
Señor.
Ese es un paìs muy grande,
Marìa.
No sè, Señor.
¿Sabes, que ahì
podrìamos perdernos todos?
No, Señor.
No traspases el muro,
te puedes perder.
Si, Señor.
Las culebras y el desierto,
no reconocen destino, Marìa.
Si, Señor.
Los hombres pueden perder
el rostro, Marìa.
Si, Señor,
mi papà regrezarà
algùn dìa.
Rolando Gabrielli©2009

Era


Pàrelo, pàrelo,
Era, pàrelo ahora,
sin el cuervo
que codicia tus ojos.
Coraza y corazòn,
mujer.
Rolando Gabrielli©2009

Planeta gaseoso










Planeta gaseoso
Tù eres
mi planeta gaseoso,
volàtil,
perfume del alba.
Circunvalas,
luz flotante,
una esponja adherida
a la roca
de mi cuerpo.
Rolando Gabrielli©2009

jueves, febrero 05, 2009

Muro



















MURO
Me bestializo
frente al muro
mientras otros se lamentan.
Blanco, inmaculado
sin màs historia
que su piel dura
a la intemperie.
Un muro y un poeta
no tienen palabras.
Rolando Gabrielli©2009
Preguntas al Muro
¿El muro
es parte del paisaje
o sueña con volver
a ser piedra?
¿Un muro sin nombre
crece en silencio?
¿Què idioma
habla un muro?
¿A què hora
ven los muros?
¿Quiè hay detràs
de los ojos
de los muros?
¿Quièn es màs ciego
el muro
o quien lo levanta?
¿Un muro
es libre?

miércoles, febrero 04, 2009

Dedo




DEDO
No me señales,
mi escritura
me pertenece.
Rolando Gabrielli©2009

martes, febrero 03, 2009

Pez, pez


Pez, pez,
no dejes
que el ojo
te mire,
ni el marsea tu dueño.
El horizonte
es cosa de ciegos.
Rolando Gabrielli©2009

lunes, febrero 02, 2009

Duràn, la leyenda por estas calles de dios



Roberto Duràn, Mano de Piedra, campeón mundial de los pesos ligero, welter, superwelter y medianos, aunque camine por estas calles de dios, ya està en la gloria, es leyenda viva.
Continuarà....


ROBERTO DURÁN, el último round

Dos viejas crònicas, tal como se escribieron

Por Rolando Gabrielli
Analista Internacional

Ningún atleta en Panamá, ni boxeador latinoamericano produce tanta electricidad, crea una atmósfera de acontecimiento único, como Roberto Durán.
Hombre de temperamento, coraje y de una pegada formidable, intentó remontar vanamente sobre las esperanzas panameñas y latinoamericanas, en el ocaso de la gloria de su carrera a los 47 años de edad.
La ciudad de Panamá, festiva, bulliciosa y alegre por excelencia, siguió la pelea de Durán frente a William Joppy, en un silencio sepulcral.
Uno a uno, hasta tres, fueron cayendo los últimos rounds del ícono panameño, el atleta más grande de todos los tiempos libra por libra, pero cuando el ocaso toca las puertas, hasta la propia fama se las abre para rendirse.
Cayó ante un campeón, 20 años menor que él, en la plenitud de sus fuerzas, cuando ya el cholo chorrillero ha dado dos veces y media la vuelta al calendario del éxito y de la vida.
Para Durán, este último round tiene sabor a fin de jornada, una de las más largas, exitosas y excitantes de un boxeador en todas las épocas, y ello debiera ser suficiente para quien ya ha demostrado todo en el cuadrilátero.
El retiro no es abandono, ni pérdida de prestigio, sino una verdad de apuño, humana y necesaria, sobre todo, cuando aun se está a tiempo.
El super-atleta, podría entrenar a nuevas generaciones en un moderno gimnasio, al cual, estoy seguro, acudirían pupilos de toda Lationamérica a conocer a la leyenda panameña y a aprender de su mágico oficio que lo llevó a la cumbre del boxeo mundial.
Durán tiene pendiente una película y un libro de su vida, que serían notablemente exitosos y rentables, porque su figura seguirá pesando en el mundo boxístico más allá de los tiempos.
Mano de Piedra, el Cholo, no tiene precedente con sus cuatro coronas en búsqueda de la quinta hasta el final de sus días, como si la gloria ya pasada le resbalara de pie a cabeza.
Los comentaristas pueden coincidir en afirmar ahora que subió al cuadrilátero en plena forma, como si fuera local, con el aprecio de una fanaticada que admira su persistencia más allá de los tiempos y su innegable leyenda escrita con los puños cerrados de la gloria. Pero también dirán, que el tiempo fija plazos inexorables y más aun en un deporte de lo suyo belicoso, exigente, duro, y donde la gloria tiene sabor a knock out.
Volvió el Cholo de Guararé tras un nuevo trofeo, la última gloria en medio de décadas de triunfos y ásperas derrotas, inevitables en una carrera tan prolongada y a prueba de todos los fuegos del cuadrilátero.
Porque si hay algún boxeador que ha desafiado a grandes campeones, expuesto su corona y rifado sus glorias al coraje de los 12 asaltos una noche en Nueva York, o en cualquier parte del planeta, ese ha sido Roberto Durán.
Panamá volvió a emocionarse el pasado 28 de agosto hasta la paralización del pulso de la nación que latió a un ritmo pausado, ya no del otrora gladiador del siglo XX: Roberto Mano de Piedra Durán.
Es cierto, no volverá con una nueva corona, la quinta de su pentagrama, pero continuará siendo el Rey, cuyo mayor cetro seguirá siendo su indudable coraje.
Durán debe permitirle al país, al pueblo panameño, a las entidades deportivas, que despidan su brillante carrera con un hasta pronto en el más extraordinario homenaje popular a quien ha dado tantas glorias a la nación.

Duràn, la leyenda sigue haciendo historia

Rolando Gabrielli
Analista Internacional

Hay momentos en que las campanas suenan para todos. Nadie escapa a esa llamada, al eco silencioso y definitivo. Emperadores, reyes, intitutrices, no hay excepción a la regla. Siempre hay una hora, un final. Hay un tiempo para el hasta luego o el adiós. Es la ley de la vida, del hombre y sólo la naturaleza permanece en un ciclo que pareciera una marcha sin fin, pero ni siquiera eso. La renovación es una constante de la vida. El hombre, el primero. La vida, 80, 100, 120 años, a lo sumo, retorna a su origen. Polvo al polvo, dicen las escrituras.
En el boxeo, como en la vida, hay un tiempo para ganar y otro para retirarse. Ley inexcusable del tiempo. Inclusive, hay un tiempo generoso para saber perder. El fiero deporte del boxeo fija el tiempo de manera inexorable. Pocos, contados con los dedos de la mano, escogidos por los dioses, rompen la barrera del tiempo. Se alzan con la corona y prolongan la fama en vida activa. Sólo unos pocos. Nombres que la historia y los pueblos registran con la devoción de una memoria generosa. De generación en generación se transmiten las hazañas.
El prestigio del atleta y del país sube como la espuma, y se instala en el podium de la fama. Registra el hombre o una mujer un momentum en la historia junto a la Nación que representa.
Pero cuando los triunfos se repiten por años, los títulos caen de la mano fiera lanzada sobre el oponente en un cuadrilátero, y cuando la excelencia se prolonga por décadas, nace la leyenda.
Las leyendas suelen ser historias no siempre verídicas, ni apegadas a los hechos. Encierran historia, tradición, mito , epopopeya, fábula. Surge de la suma de triunfos y hazañas.Crecen en el tiempo como la llama que prende el trigal. Se esparce de boca en boca, oído en oído, y permanece en el tiempo, y como una antorcha nos guía hacia nuevos triunfos.
No se apaga ni con el rumor de las olas.
La leyenda nace y se construye joven. Puede ser a los 21 años de manera excepcional en el demoledor deporte del boxeo. Un día en Nueva York, puede llegar la fama, como una gran manzana.Abarca continentes, suma espacios, geografías y razas. Devora con sus puños la eternidad. Consume la tinta de los titulares. No es pasajera, sino aunténticamente raizal, nacida para perdurar. Si es verdadera, brilla con luz propia, la que nunca se apaga, ni siquiera con la derrota o el retiro. Su fuerza radica en la excepción. Su fortaleza son sus cimientos.
Para la leyenda no hay final, ella permanece inmutable, porque no es efìmera. Su condición es para siempre. Nace para la memoria. Para ser voceada por los tiempos.
La leyenda viviente en el boxeo mundial se llama Roberto Mano de Piedra Durán, panameño, 49 años cumplidos en el ring, en el ex gimnasio Nuevo Panamá, (hoy Roberto Durán), y obtuvo su quinto título, el viernes 16, en esta capital ístmica, donde cierra su carrera de cinco décadas, sin haber perdido jamás una pelea en ese cuadrilátero.
El pueblo no dejó un espacio libre, hizo sentir su presencia, la atmósfera cálida de su sangre del trópico, y como siempre, aclamó con devoción y respeto, a un ídolo con puños de hierro, que entró con coraje y pasta de gladiador a la historia de los super campeones.


domingo, febrero 01, 2009

Pez en el pez




















Se abre el pez,
izquierda, derecha,
Piscis
febrero es el mar,
verano y aguas
de un misterio luminoso.
Rolando Gabrielli©2009