Voy hasta donde sea
que el silencio
no rompa mil cristales,
con mi viejo carro y bastón
metálico negro.
Mi tiempo no tiene apuro,
soladado y menos la guerra,
siempre debimos ser respetuosos
del reloj de la la historia.
Tal y como lo oyes,
el tiempo es una convención,
nadie improvisa
más allá de lo permitido
por el paso del tiempo.
Y, sí sus alas son el viento,
nada importa más
que la huella que ha dejado
la inmortalidad del tiempo.
Rolando Gabrielli2026
No hay comentarios.:
Publicar un comentario