sábado, febrero 29, 2020

El ocaso de la muerte

 La muerte
es tan determinante,
solo cambia el buzo
y sale a correr
 por la carretera solitaria,
hasta un nuevo encuentro, 
con la vida.
Rolando Gabrielli©2020

viernes, febrero 28, 2020

Si los pájaros vuelan,
¿qué esperan tus alas?
Rolando Gabrielli©2020

El tiempo borra


El tiempo  borra tu rostro
y mis palabras ya nada retienen.
La hora es una mera convención,
y la realidad  no siempre es precisa.
Es mejor no despertar los fantasmas
del tiempo a ninguna hora.
Rolando Gabrielli©2020

Los ojos no ven

Los ojos no ven más
de lo que quieren
 ver.
Rolando Gabrielli©2020

Ángel no vueles

Ángel,
no vueles,
sin paracaídas.
Hoy nada es seguro,
ni el  cielo.
Rolando Gabrielli2020

martes, febrero 25, 2020

De otra galaxia


De otra galaxia provienes,
ángel de mi luz,
millones de años
nos separan el universo
y la realidad.
Aún espero,
este verano,
sentado en una plaza,
tu señal.
Rolando Gabrielli©2020

sábado, febrero 22, 2020

Nacimiento


Todas las fechas,
es la fecha,
el  hilo umbilical,
22 en los febreros,
de los tiempos,
la luz entra por un postigo,
refleja la mañana,
apenas un grito.
Viene lo nuevo,
la vida,
aprenderás del aire,
un nuevo aire,
la palabra.
Rolando Gabrielli©2020

jueves, febrero 20, 2020

Me viene a la memoria Oliver Welden



Qué será del poeta Oliver Welden,  mi querido y único traductor de este febrero emblemático, ya en la memoria de los tiempos que asoman y desaparecen como viejos lobos de una extirpe en extinción. 
Vaya  fecha este 20 de febrero del mes 2 en el año 2020, cuando todo va y viene  con el viento de una época  absolutamente nueva. Ciertamente otras banderas se agitan y hasta los muertos desfilan por su libertad emancipadora.
Las fronteras son el hilo más delgado de estas palabras y quienes las irán hilando, tejiendo en el nuevo abecedario de la historia, aunque hoy no tengan nombre o no hayan nacido, el futuro dibuja  y traza sus rostros que recorrerán las grandes avenidas y plazas públicas.
La poesía, viejo poeta y amigo, sostiene firme el timón de la vida, el amor, la solidaridad,  las cosas simples, la felicidad y la esperanza.
Un poema es la estrella inalcanzable que sin embargo brilla en nuestros sueños y en algún momento alcanzaremos como un racimo de uva.
La palabra es la más formidable  aventura de nuestras voces humanas en  los desiertos, selvas o en las grandes ciudades, donde el cemento y el acero erigen sus formidables  muros de silencio.
El mundo es la vieja  rueda que no deja de rodar en cualquier dirección para no detenerse y volver a sus infinitas inagotables  praderas de la abundancia. Paraderos ciegos aparecen y desaparecen en la rutas  y los pasajeros  desconocidos atraviesan  desiertos, mares, ríos y carreteras como aves migratorias  hacia veranos e inviernos inciertos.
Què serà del poeta Oliver Welden, me viene a la memoria el amigo en el mes de febrero, en fechas personales, mi traductor  en este mes verianego y cumpleañero. Se transformò en una  tradiciòn que Oliver escogiera algunos poemas escritos en el mes de febrero y que ya forman parte de este viejo Blog, que en octubre pròximo cumplirà 15 años.
Nada sabe nadie  y la fecha no es olvido.

Rolando Gabrielli©2020

miércoles, febrero 19, 2020

A distancia






A distancia,
la palabra,
no hace
más que rodar
sobre
otras
palabras
y convertirlas
en un silencioso
boumerang.
Rolando Gabrielli©2020

martes, febrero 18, 2020

S.C.

Si crees,
que podrìa 
olvidarme
de ti,
es,
porque,
tù y yo,
creerìamos
en el olvido.
Rolando Gabrielli©2020

jueves, febrero 13, 2020

No me hables de amor

No me hables de amor,
amor,
nadie està preparado
para tanto desencanto,
ahora  y en ninguna hora.
La distancia,
entre dos,
es territorio insospechado,
un hecho tangible,
inobjetable, hasta
para un corredor de fondo.
Rolando Gabrielli©2020

miércoles, febrero 12, 2020

Al ojo

Al ojo del fotógrafo,
la imagen responde
con su mejor imagen.
Rolando Gabrielli©2020

lunes, febrero 10, 2020

Leer los lugares

El cielo nos mira
y nosotros creemos
contemplar sus estrellas.
2
El abismo observa
en silencio la cima,
sabe que nunca la alcanzarà,
pero no deja de admirarla.
3
Un puente no privilegia
su entrada ni salida,
no ignora que existe un principio
y un fin,
y viceversa.
4
El árbol mira las hojas caer,
como se desnuda la rama,
sabe que es un ciclo cada año,
no solo es paisaje.
5
El mar mira a la isla
y se pregunta: ¿cómo
llegó hasta ahí?
La isla, en cambio, mira
al mar como su infinito horizonte.
6
El hombre construye puentes,
abre tùneles,
acorta  y une distancias,
por cielo, mar y tierra,
¿por què tropieza siempre
con la misma piedra?
7
Febrero es un mes
en el calendario,
no supera los veinte y nueve días,
personalmente
es mi punto de partida,
en el calendario de la vida.
Rolando Gabrielli©2020

domingo, febrero 02, 2020

Nada se ve

Nada se ve
en la superficie,
todo en la profundidad.
Es el mundo al revès,
lo que en verdad admiras,
quizàs el hondo vacìo
que nos mira
desde la profundidad
de las cosas,
del abismo,
quizàs.
Rolando Gabrielli©2020

martes, enero 28, 2020

El cristal nos mira

El cristal nos mira,
espejo y reflejo,
anverso y reverso,
oh, realidad.
Rolando Gabrielli©2020

lunes, enero 27, 2020

Hernàn Uribe Arce

Se ausentò,
definitivamente,
el gran ausente,
un dìa,
definitivamente,
ignorò el aire
que respiraba.
Rolando Gabrielli©2020

domingo, enero 26, 2020

Un jardìn

Un jardìn,
es la sombra
y la luz,
de las manos,
del jardinero.
Rolando Gabrielli©2020

viernes, enero 24, 2020

La poesía, la poesía

La poesía,
ese gran fantasma
que recorre cada cosa,
viaja en la palabra,
vive en su interior,
asoma bajo una piedra,
respira sin aire,
registra la vida,
si fuera necesario.
Rolando Gabrielli©2020

jueves, enero 23, 2020

Dos poetas atraviesan la noche chilena


Dos poetas atraviesan la noche chilena
frente a un fortificado palacio presidencial,
(el silencio miedoso de la calle
acompaña la oscuridad y no la diluye).
Uno viejo y otro joven,
uno consagrado,
otro sin  libreto, ni agenda,
todo por improvisar en la palabra.
Se desplazan como en una obra teatral,
el mayor lleva la batuta,
laureado, casi solo en la pista,
no le incomoda el lugar,
domina el pulso del discurso y la historia,
gesticula como en el cine mundo,
no tiene rival y no está dispuesto
a ceder el timón.
La noche es más negra,
en tiempos de dictadura,
apuran el paso, pero siempre distendidos,
hay un solo discurso,
(los habitantes de la ciudad
se han recogido bajo sus sombras),
los poetas avanzan,
un monólogo se purifica
en sus propias palabras,
no hay  ningún plan, solo una calle
en línea recta.
La ciudad le pertenece a esa oscuridad
dividida en ángeles y demonios,
los poetas forman parte de la historia,
han salvado el pellejo,
por esta vez,
se desplazan por sus propios medios,
el más viejo permanecerá en el lugar
haciendo historia,
subiendo a la montaña rusa
de la poesía,
el más joven abandonará el sitio,
por precaución se subirá a un avión,
desde las nubes a la distancia,
verá alejarse de sí mismo,
a un largo país,
con un océano inmenso,
unas montañas colosales
 y al sur de su mirada,
desaparecerá.
Rolando Gabrielli©2020

miércoles, enero 22, 2020

Madre, el río

Cuando el dolor,
es río, madre,
no se detiene.
Sus aguas, la orilla 
desbordarán.
Yo lo he soñado,
madre, el río
no se detiene,
su curso es imparable.
Las aguas,
como el dolor,
fluyen, madre,
arrastran los días,
las noches arrastran
sombras.
El cuerpo, madre,
es el río,
se detiene solo
para seguir.
Rolando Gabrielli©2020

martes, enero 21, 2020

La historia

La historia
no tiene prisa
en ser contada,
sabe,
si alguien la olvida,
tropezará
con la misma piedra.
Rolando Gabrielli©2020

lunes, enero 20, 2020

Como un Cristo femenino

Como un Cristo femenino,
el amor se deja crucificar,
redime al hombre y la mujer
por iguales, al parecer.
Lo nuestro fue,
puro paraìso perdido.
Rolando Gabrielli©2020

sábado, enero 18, 2020

Vuela ojos de mariposa,
girasol de la noche,
la oscuridad morirá
al amanecer y el velo
secreto  correrá
el pausado silencio
de la espera,
bajo sus alas.
Rolando Gabrielli©2020

miércoles, enero 15, 2020

La oscuridad
se hizo noche,
atravesò su propio umbral.
Supo encontrar la luz,
finalmente.
Rolando Gabrielli©2020

La Tecnologìa



Resultado de imagen para tecnologia




LA TECNOLOGÍA: NI ÁNGEL NI DEMONIO, UNA HERRAMIENTA PARA DESARROLLAR FUNCIONES, LA CREATIVIDAD DEL HOMBRE.
Rolando Gabrielli©2020

lunes, enero 13, 2020

El poeta

El poeta,
como el misionero,
solo cuenta
con la palabra.
Rolando Gabrielli©2020

domingo, enero 12, 2020

La poesìa, la poesìa


La poesìa,
ese gran fantasma
que recorre cada cosa,
vive en el interior del hombre,
viaja en su  geografía 
y la palabra,
asoma debajo de una piedra,
respira sin aire,
si fuera necesario,
registrar la vida.
Rolando Gabrielli©2020

viernes, enero 10, 2020


Vicente, el mago,
Huidobro,  iluminado,
príncipe encantado,
cuànta libertad nos dejaste,
desde las alturas,
el infinito a los pies
de la palabra,
un mundo nuevo,
un horizonte
sin fronteras,
vuelves desde el litoral
de Chile,
frente al mar de mares,
a levantarte de tu tumba
y cantar con tu silencio,
la eternidad.
Rolando Gabrielli©2020

jueves, enero 09, 2020

SEGUIR CRECIENDO EN EL 2020!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

La meta  del 2020
es seguir
CRECIENDO!!!!!!!!!!!!!!!!!

miércoles, enero 08, 2020

La luz de un vitreaux

La luz de un vitreaux
te ilumina y representa.
No hay nada 
que el espacio
no contenga
y que la luz no revele.
Rolando Gabrielli©2020

martes, enero 07, 2020

Migran, migran


Migran, migran,
volando van sus  alas,
en un  cielo de pájaros
que el viento lleva
a una nueva tierra,
 viajeras migrantes,
dueñas del espacio,
gráciles,libres, sin fronteras.
Rolando Gabrielli©2020

domingo, enero 05, 2020

Se nos fue Germàn Marìn

Se nos fue Germàn Marìn,
cuando la realidad
volvìa a ser realidad.
¿Todos los sueños terminan
siendo realidad?
No tengo màs que preguntas
y un espacio profundo
para la duda y el asombro.
La historia de Chile
es un largo y angosto
laberinto, tiempo inescrutable.
El sueño puede ser real,
fiel a la sombra que le cobija
y aùn asi crecer.
Un viajero siento que nos deja,
en la estaciòn màs bella
de la palabra y del porvenir
de Chile.
Rolando Gabrielli©2020

viernes, enero 03, 2020

La Musa lee mi memoria





La Musa
lee mi memoria
y yo olvido
mis palabras.
Se ha perdido
la noche
y una flecha cruza
el bosque,
con mi última palabra.
No sé que decir.
Rolando Gabrielli©2020

Mad abaout you/Loco por ti

Sè que te amo
cuando te amo
y nada viaja
sin tus alas
y mis mudas palabras
son esa voz
que tu silencio aclama
y habla por nosotros.
Rolando Gabrielli©2020

lunes, diciembre 30, 2019

Germàn Marìn y su catedral de escombros


Germàn Marìn y su catedral de escombros

                                                                  Ni siquiera lo que silbo està ya de moda. Germàn Marìn

El domingo por la tarde, no recuerdo la hora, mi hermano me  informó desde Bucarest, que  Germàn  Marìn  habìa muerto. La noticia  podía ser absurda proveniente de la patria de Ionesco, pero temìa que  no, porque habìa leído hace unos días que el escritor tuvo una caída en su casa y por esas fechas dio su última entrevista, una especie de despedida con una gracia discreta y elegante.
Lo conocì por los 70 en el circulo de Enrique Lihn, Waldo Rojas,  Raùl Ruiz, Carlos Ossa y otros personajes de  la literatura y el cine chileno de esos  años efervescentes, donde algunos aùn usaban gomina brancato. Me transformè en un habituè  de su  bien surtida y acogedora mìtica librerìa Letras, atendida por el mismo. Recuerdo que llegaba silbando, entonando desabridamente una de  Sinatra,  Strangers in the Night, de moda por esos años  esplèndidos, vitales, juveniles y de transformación social.
Germàn, que difícilmente podía ocultar su volumetría física, reìa como un niño entre los escaparates de su exclusiva librerìa visitada por la intelectualidad de ese entonces, la que no le adversaba políticamente o por cualquier otra razón propia de los seres humanos. Era una època confrontacional, no olvidemos y los libros, muy bien escogidos que vendìa Letras, no eran baratos. Todo se concentraba en la pieza de un apartamento, una tertulia fluida, amical, un tiempo que transcurrìa en paralelo en la página de esos  autores clásicos y de la coyuntura, mientras se desarrollaba  la conversación  del dìa a dìa, como si la vida no fuera a terminar.
Pasaba por las tardes o las mañanas vagabundas, olfateando los lomos, revisando algunas páginas, comprando algunos que aùn conservo. Allì se comentaba la política, la chismografía literaria, las últimas. El centro de  Santiago era relativamente, modestamente  elegante, ebullìa, el café Haitì, un clásico con mi amigo Carlos Larenas y todos los empleados de banco de Ahumada y sus alrededores. Braulio Arenas, impecable con un expreso y el periódico, una mirada surrealista de la ciudad. El dìa no pasaba  despercibido.
Marìn era un intelectual en ese entonces, polémico, cuestionador, maoísta, no se lo conocía obra, algunos excèpticos no le daban la oportunidad a este  ex alumno borgeano- en la vida real lo fue en Buenos Aires,- que vendría a editar su primera novela (Fuegos artificiales) a los 39 años y que sería guillotinada en los predios de la emblemática editorial Quimantù por el régimen de Pinochet. Allì fue  editor de ese proyecto màgico, pantagruélico de las letras chilenas.
Era una notable editor,  prolijo, obsesivo hasta el final de sus dìas, y por esos tiempos   dirigía con Lihn la revista de la Editorial universitaria Cormoràn, donde me pidieron mi primera nota  crìtica sobre un libro (Oh, Ada cibernética) del poeta peruano Carlos Germàn Belli, cuya obra siempre me ha acompañado. Fue Secretario y critico de Neruda, de un gran humor irónico, rioplatense a veces. Es difícil pasar por Chile y no enterarse de la presencia nerudiana, como borgeana de Argentina, vallejiana de Perù, garcìamarqueana de Colombia, o Paziana de Mèxico. Iconos màs allà de todas y cada una de las controversias. Marìn, curiosamente en Mèxico, fue una suerte de asistente de Gabriel Garcìa Màrquez. Estaba en el centro de la hoguera de las palabras, sin quemarse, al parecer.
Marìn, màs buscado por los militares que  un álbum de Los Beatles, partió al exilio en Mèxico y posteriormente Barcelona. Tuve noticias  de unos contactos que hizo con mis familiares mexicanos   para un posible viaje, que no cuajò. No lo volvì a ver  nunca màs. Sabìa de  desplazamientos hacia Parìs, algunas anécdotas divertidas  que me comentarìan décadas después amigos durante un reciente viaje a Chile, donde no pude  dar con el paradero de  Germàn, en un país fragmentado no solo por la geografía, sino la historia. A tràves de una amiga y èsta de un conocido, le hice llegar un par de libros mìos, que no sè si  llegaron a destino. Mi realidad literaria y la otra también, siempre han estado próximas  a Kafka y su mundo kafkiano.
Retornò a Chile en 1992, mi última visita habìa sido el 87 coincidentemente con un encuentro  con Raùl Ruìz, el cineasta, en Ahumada y también amigo de Marìn. No fue posible tener una última conversaciòn y me preparaba para ello este  2020. Es inútil programar el destino.
Asì repaso los días, de memoria, sin un orden, he leído poco de Germàn, sus libros aquí no llegan, con suerte 20 Poemas de Amor y una Canciòn desesperada, algo de Paz, toda la Isabel Allende, los emblemáticos tardìos  ya clásicos  de Bolaño, Octavio Paz, Vallejo ni hablar, Cortàzar de vez en cuando, Garcìa Màrquez, vecino, a rabiar. Prosa densa, morosa, escritura sobre los escombros de la rabiosa, fracturada, no pocas veces, horrorosa historia de Chile. Marìn, antiguo, díscolo cadete, no da cuartel. Un escritor verdadero nunca escribe su último palabra.
Mientras el boom chileno repartìa caramelos democráticos, Marìn, todo indica al parecer,  rumiaba los restos, el cadáver mismo de la historia de Chile y sus aventuras traumáticas, con la elegancia de un cisne que navegaba por arenas movedizas a sabiendas y con el compromiso de  de tejer su alfabeto con nuevas palabras un mismo laberinto.
Borges se devorò las bibliotecas, la enciclopedia británica, las leyendas escandinavas, a los clásicos  griegos, ingleses, anglosajones, sus antepasados, y escribió su formidable aventura borgeana por la historia del idioma castellano. Marìn, buceó, cuando solo quedaba lodo bajo los escombros.
La vida quiso que  Marìn fuera  uno de los tantos cadetes de Pinochet y èl nos pudiera contar la historia al otro lado del espejo del terror. Al parecer, ahora sabemos una parte de la historia, nunca dejó de escribir nuestro prolijo editor, novelas, crònicas, historias, y màs novelas. Siempre a la orilla de la historia oficial.
La obra de Germàn Marìn, el último de los mohicanos de una  época que se despide con auténticos fuegos artificiales en el ardiente  Chile, eterno candidato al esquivo Premio Nacional de Literatura, considerada su literatura  de culto, tendrá que ser  estudiada por la actual y nuevas generaciones como un  hito incòmodo en la historia de Chile, pero ya los chilenos se acostumbraràn.
Dijo palabras duras, sin contemplación, no pensó en el presente, ni en la historia, solo lanzò implacable su guante a la historia:   "Uso a Chile como un enorme basurero en el que puedo rastrear para escribir. Soy un novelista que vive de escarbar la basura”.
Podrìa concluir esta nota al paso, con esta frase insoportablemente chilena, que no debemos confundir con una falsa  bandera, sino  admitir su perturbador espejo de una parte que no debemos olvidar de nuestra realidad. ¿Hay escritores malditos o la historia lo es y algunos deciden cobrarle la palabra a los hechos y a la ficción?
PD.
Querido Germàn, Cachalote, como te decían amigos y adversarios, en los viejos tiempos en que la solidaridad, la amistad, la polémica, estaban de moda, donde quiera te encuentres, mis tardìos  y afectuosos  saludos. Recuerdo aquella noche en tu casa, durante una cena con Juanita, la señora Robles, yo un joven santiaguino provinciano de la palabra, sentado a la mesa en Vitacura, escuchando: Lihn es un humanista. La frase daba luces de un aparente contradictorio personaje de la poesía chilena, tu entrañable amigo. Solo recuerdo la atmòsfera, la mesa, los comensales, mi propio olvido, la noche, lo que fuimos.
Dècadas después editarìas El Circo en llamas, una visión  crìtica y recopilación de las opiniones literarias, la visión del autor de La Pieza oscura, una obra luminosa.
Y en los escombros también de la memoria, aquellas imágenes que el pasado se niega a borrar, una foto de Lihn y Marìn de pie en Barcelona, en la vieja costumbre lihneana de sentarse en una silla como esperando que el tiempo pase sin premura. Son fotos de época, donde el presente acude sorprendentemente en ayuda del pasado, como ahora.
Querìa comentarte  sobre esa  vieja anécdota catalana, cuando le salvaste la vida  a Lihn y te hiciste pasar por èl, con tu propia identidad para que le atendiera el hospital en Barcelona. Esa es de lujo y fue para la historia.

Rolando Gabrielli©2019