Hoy es tu día, muchacho,
tú, el que en cualquier parte del mundo,
respiras en una fábrica o en un taller,
reparas un techo, repartes la comida
o la correspondencia,
pones alegría y belleza en un jardín,
madrugas haciendo pan para el día,
hablas con un torno las palabras
que el oficio te enseña.
Tú, muchacha, eres la luz del alba
que te acompaña a la faena diaria,
en la oficina, la industria, la banca,
donde compartes la enseñanza del mediodía
en el aula de clases enseñando qué es la patria,
como se le ama, enciende su pasión,
se defiende con sabiduría.
Trabajadores del mundo, no se rindan
ante ningún desafío, por extraordinario
que sea o el riesgo que representa,
la verdadera libertad no es fruto de un día.
Rolando Gabrielli2026


No hay comentarios.:
Publicar un comentario