lunes, septiembre 03, 2012

LA PALABRA COPULA EN EL CÁLIDO LECHO DEL POEMA

             
LA PALABRA COPULA EN EL CÁLIDO LECHO DEL POEMA
Rolando Gabrielli
 
Presentar la obra de un poeta a través de la reflexión de un sólo poema, es

a todas luces un acto deliberadamente arbitrario, aunque legítimo como toda

crítica u opinión que se funda en el gusto y placer del texto. Hacerlo con

la poética de Oscar Hahn, no es recomendable por la complejidad, calidad,

riqueza y originalidad de su obra. Detrás del lenguaje de Hahn, como el

espejo de Alicia, encontramos no pocas sorpresas, y sobre todo, un trabajo

rigurosamente personal, donde la palabra vive en verdadera y permanente

fiesta. Nace y renace, el verbo muere y resucita en sus propias cenizas: La

palabra es como el calamar en su tinta, en manos del llamado "vero artista

de la palabra", como le calificara Enrique Lihn.

Hahn es aprendiz y maestro de su propia palabra, un eximio organizador de

formas, discípulos de escuelas y maestro de la propia, ejerce el oficio para

desmantelar, instalar, expandir, restaurar, recrear, hacer, fundar, con

viejos materiales, reencantar el pasado que es siempre presente en el poeta,

y algo del viajero inmóvil dentro del lenguaje y su geografía fructuosa.

¿Por qué escribe usted?, se pregunta en un poema del mismo nombre de su

libro "Estrella fijas en un cielo blanco". Una vieja interrogante de todo

poeta que se estime. Porque escribí, estoy vivo o viva, coincidieron,

palabras más o menos Lihn y la Mistral en las antípodas de la poesía

chilena. Las explicaciones, reflexiones y justificaciones son múltiples,

verdaderas confesiones, que sólo cobran fuerza con el peso de la obra en el

tiempo. Hay quienes escriben por placer. Es un acto tan personal, como

múltiples las motivaciones de su realización.

Hahn nos responde a su manera: porque el fantasma porque ayer porque

hoy:/porque mañana porque sí porque no./ Porque el principio porque la

bestia porque el fin:/porque la bomba porque el medio porque el jardín.

En su segundo cuarteto sigue respondiendo la pregunta que se hace desde el

principio de la escritura el hombre y se pregunta aun hoy el público, y

desde luego, el poeta.

Porque Góngora porque la tierra porque el sol:/ porque San Juan porque la

luna porque Rimbaud/Porque el claro porque la sangre porque el papel: porque

la carne porque la tinta porque la piel.

Hahn es doctor en literatura, un conocedor de ella, sin duda, lector

apasionado y aprovechado en el buen sentido de la palabra. Sus recursos son

vastos, como la historia misma de la poesía y no escatima enganches con el

pasado, lo barroco, clásico, popular, medieval, y el atroz presente que

enarbola su arte como conciencia colectiva.

En estas respuestas está su visión poética y de qué materiales está hecha su

poesía. Escribimos por muchas razones, una y todas, hasta porque sí, ya que

la poesía es vida y nosotros parte de ella, y la poesía un recurso para

develar las cosas y la existencia.

En lo que debemos de ir poniéndonos de acuerdo, es que Hahn busca un camino

propio, en un arte de lo suyo archi manoseado, donde lo sublime y ridículo,

como lo retórico sin una pizca de búsqueda personal, abundan como mala yerba

y suele sentarse en primera fila en el pobre escenario literario.

Y vienen los tercetos: Porque la noche porque me odio porque la luz: /porque

el infierno porque el cielo porque tú/Porque casi porque nada porque la sed:

Porque el amor porque el grito porque no sé/Porque la muerte porque apenas

porque más: porque algún día porque todos porque quizás.

Están casi todas las respuestas al por qué de la escritura y oficio.

El poeta-profesor conoce no sólo de escuelas, sino de reglas, de los

esguinces del idioma, del lenguaje, y nos da la impresión que su vicio es

copular con las formas y las palabras, y vaciar el contenido en el cálido

lecho del poema.

Veamos en "La expulsión del paraíso". Tu lecho es el jardín de las

delicias//encarnas en tu cuerpo a las tres gracias/con tus flores y frutas

me acaricias/y de mi ser más íntimo me vacias. Después cuando mis ramas

quedan lacias/en otros ritos del placer me inicias: con tus lenguas de fuego

me suplicias/y somos el jardin de las desgracias. Rodamos por oscuros

precipicios/y oficiamos diabólicos oficios/en dormitorios de incendiadas

camas/Y cuando huimos de esos maleficios/nos espera el la puerta de los

vicios/un ser alado con un lirios en llama.

Oscar Hahn pareciera decir que en el amor como en la poesía no todo está

escrito, ni dicho, afortunadamente. Aunque esta afirmación parezca un

cumplido o cliché, es preferirle hacerla que callarla, en justicia con el

poeta, su obra y la poesía.

Su poética pareciera responder a un movimiento perpetuo, honrando un propio

texto intitulado de igual manera: Al son de un suave y blando

movimiento/arroyos vas pisando de dulzura/Tus pasos pisan pasan por la

oscura/región de mi memoria: ya no siento/ ni el ruido de la puerta ni el

lamento/ del lecho al irte:pasa tu hermosura/se pierde en el umbral: tu mano

pura/cerró el vestido./Piénsanme dormido/tus pasos pisan pasan por mi

mente/igual que ayer: mi  pobre pensamiento/que sólo está que sólo estoy

tendido/mirándore partir perpetuamente/al son de un suave y blando

movimiento.

 LA LENGUA ADOBADA EN SAL

En Hahn la palabra muda, transmuta, es alquimia de su propio verbo y crece a

despecho de su uso siempre peculiar, innovador, de búsqueda y transgresión.

Lenguaje que se sirve asimismo, y no sirviente de ninguna causa.

Reconocidos escritores han dicho cosas rotundas sobre la poesía de Hahn,

poco habituales en el gremio. Mario Vargas Llosa, el novelista peruano

nacionalizado español, dijo: "La obra poética de Oscar Hahn es magnífica y

verdaderamente original y es lo más personal que he leído en poesía de

nuestra lengua en mucho tiempo". Jorge Edwards, narrador chileno y

recientemente premiado con el Cervantes, sostuvo: "Oscar Hahn es uno de los

muy pocos poetas vivos de nuestra lengua que tiene un verdadero pensamiento

poético".

Waldo Rojas, poeta y un estudioso de la poesía chilena, profesor en París,

sostiene que el libro "Mal de amor" de Hahn es "poesía de amor, sin lugar a

dudas, y en la mejor tradición de algunos libros fundadores de un género que

en Chile inauguran los inevitablemente célebres" Veinte poemas de Amor y una

canción desesperada" de Pablo Neruda. Poesía que admite sin mayor remilgo,

agrega Rojas, una lectura que se deslice por la sola superficie exterior de

los textos. Como en el caso de los Veinte poemas nerudianos, hay en efecto

una "historia" subyacente susceptible de reconstruir fragmentariamente, y

ella se estampa y encaja en el molde de algún arquetipo. El poeta cumplido y

justamente reconocido que es Oscar Hahn ha puesto algo de su arte de afinada

maestría en hacer posible tal lectura", concluye Waldo Rojas.

Enrique Lihn, poeta, narrador, ensayista y un lúcido estudioso de la poesía

chilena nos entrega no pocas luces acerca de la poética de Hahn, sus

antecedentes, que no parecen fijos como una pieza de trofeo muerta y

embalsamada. Hay lecturas y lecturas asimiladas y reencauchadas, sobre

Villon, Jorge Manrique, un Rimbaud que no es dice Lihn, el apropiado por los

surrealistas, sino por Neruda "inmediato y directo", Góngora, Garcilaso de

la Vega. En Chile, Lihn, emparenta al "atípico Hahn", digo yo, con Armando

Uribe Arce y Alberto Rubio, dos formidables poetas chilenos, aunque Rubio

escribió un solo libro: "La greda vasija", que 30 años después transformó en

un segundo con Trances.

Volvamos a la poesía de Hahn con un poema peculiarísmo, donde el poeta le

entra a fuetes al propio lenguaje. "Invocación al lenguaje" Con vos quería

hablar, hijo de la grandísima/Ya me tienes cansado/de tanta esquividad y

apartamiento.

Increpa al lenguaje, lo llama tal por cual, porque sabe de cuan difícil es

encontrar la palabra exacta y poner andar el reloj de la poesía en el poema.

El poeta está cansado en este intento, reconoce, y lo califica de àspero,

huraño, desdeñoso.

Con tus significantes y significados, en suma, está harto de los signos

linguísticos, de la propia materia prima con la que trabaja el poeta. Y tu

látigo húmedo/para tiranizar mi pensamiento. Un poco de sado masoquismo,

pero de mucho gozo, en este acto reproductor de la palabra. Ahora te quiero

ver, hijo de la grandísima,/porque me marcho al tiro (de inmediato en

chileno) al país de los mudos/y de los sordos y sordomudos. El poeta ironiza

su oficio, y quiere estar donde el lenguaje no es necesario y no tenga

utilidad, ni significado alguno, al menos el verbal de viva voz, aunque los

sordomudos pueden leer. Allí van a arrancarme la lengua de cuajo: y sus

rojas raíces colgantes/serán expuestas adobadas en sal/al azote furibundo

del sol. Una autoflagelación del propio verbo. Con vos quería hablar, hijo

de la grandísima, vuelve a increpar al lenguaje, con lo que le queda de voz

al poeta y permite el poema.

 
LOS FRUTOS MADUROS DE LA POESIA DE OSCAR HAHN
 
Rolando Gabrielli
Exorcisemos el año con poesía, pero aquella que se inscribe más allá de la 
superflua retórica que todo poema bueno o malo tiene en la íntima raiz de su 
permanencia u olvido. La poesía está en la sombra del reflejo de las cosas o 
en ese rayo de luz que recogen y amasan las palabras, las que no se lleva el 
viento. La poesía no lo ha hecho, ni lo hará, tapar el sol con las palabras 
o algunos versos más o menos bien hilvanados, escritos con la imprudencia de 
los sueños o la certeza de los malos días o de ese caballo que no cesa de 
galopar hacia el futuro. Desde luego, la poesía no arrastrará a las grandes 
mayorías o masas, a restablecer ningún orden o desorden, en la conciencia de 
las gentes. Por favor, optimistas, pero no ridículos, pesimistas, pero no 
fantasmas de nuestras propias pobres sombras.
Ella, convidada de piedra, permanece en la cantera de las palabras.
La poesía no es la varita mágica del convulsionado, díscolo y ciego siglo 
XXI, que decidió precipitarse de las más altas torres, y bajar sin freno la 
montaña rusa, que despojarse la burka instalada en el vértigo globalizador y 
de la desesperanza acuñada en la casa matriz de la usura.
La poesía hoy, en este mundo que clona ovejas descarriadas, es una joven 
provinciana que no ha superado la taquigrafía en materia de posmodernidad, y 
que alucina cuando se encuentra con la leyenda de la dueña de Harry Potter, 
el pequeño mago del marketing.
Prefiere, la poesía, sentarse frente al balcón de su inédito paisaje, y 
soñar con el eco de la luz del Big Ban, que ver pasar el cadáver de su 
enemigo o buscar esa aguja en el pajar, que podría resultar ser la viga en 
el propio ojo.
Exorcisemos este año y siglo, donde la usura echa a rodar las monedas 
fenicias de nuestro porvenir en una esquina cualquiera, y nos pide la vida, 
a cambio de la bolsa.
Por eso, estas notas las comienzo a escribir instalado en el lobby de un 
banco, el sitio perfecto para perder e intentar recobrar el alma en la 
silenciosa bóveda, donde por osmosis se multiplican los billetes e 
intereses, y uno amanece cada día más desnudo de pobreza absoluta, esa que 
los indicadores internacionales recogen como burbujas bursátiles sobre el 
polvo que vuela y no regresa.
La poesía es vida, lenguaje todo terreno, y su tema es cuanto ocurre en el 
camino de la vida, alrededor de ella, y sucede al hombre. El amor, la muerte 
y la política, son tres grandes asuntos clásicos y universales. Sobre esa 
cantera temática, el poeta decanta la palabra que trabaja sobre la pétrea 
piedra del inagotable lenguaje. La página le devuelve con igual dureza y 
rigor, los resultados que sólo obtendrá, si logra trabajar la palabra con la 
solidez de la piedra y la permanencia de la cantera.
Allí cava la vida y la muerte, el amor, sobre la fosa común de la palabra, 
hueso a hueso, sitio donde el poeta chileno Oscar Hahn erige su escenario de 
preguntas y respuestas sobre el amor, y en 25 versos resuelve, a su manera, 
ese acertijo.
"Elevación de la Amada" es el título del poema escogido para estos 
comentarios del libro Arte de Morir, (1977), que contiene otros 41 textos, y 
que respiran la temática haniana desde su primer poemario "Esta Rosa Negra.
Oscar Hahn es uno de los poetas chilenos vivo más originales del habla 
castellana. Hace 40 años editó su primer libro, Esta rosa negra", y no ha 
dejado ser fiel a su peculiarísima escritura, que parte de escuelas clásicas 
y no pertenece más que a su propia palabra. Es autor de un puñado de libros 
(Agua final, Mal de amor, Flor de enamorados, Estrellas fijas en un cielo 
blanco) que entraron por la puerta ancha de la poesía universal y de algunos 
sonetos perfectos. Poeta inclasificable, no pertenece a escuela chilena 
alguna, ni a grupos y no ha dejado de caminar con la original suela de sus 
precocez 17 años, cuando se inició en el género de la poesía. Poeta 
esencialmente chileno, no escatima en buscar la apalabra exacta, la 
atmósfera única y reveladora del poema, que se rehace desde adentro como si 
mudara su propia piel. Hahn nació en Iquique, norte de Chile, luego de 
recorrer la geografía chilena se instaló como catedrático universitario en 
Estados Unidos, como exiliado pos golpe de estado del 11 de septiembre de 
1973. Primero estuvo en Maryland y luego en Iowa, donde ejerce el magisterio 
y ha confesado sentirse en casa. El poeta define su obra como una summa, "es 
todas las voces pero ninguna. Es ninguna, aunque parezca paradójico, es mi 
voz". El trabajo poético de Hahn ha sido silencioso, aparentemente lento, 
pero seguro. En 1967, dijo al diario El Siglo de Chile, citado en la 
antología de la Poesía chilena contemporánea, por Alfonso Calderón: 
Generalmente me demoro mucho en terminar un poema. Si no tengo nada, 
simplemente me callo. Por eso escribo muy poco. Qué podemos decir, la poesía 
de Hahn apela al lenguaje, a la vida, principalmente, convierte la escoria 
en una nueva retórica, al igual que trabaja con el pasado y los nuevos giros 
coloquiales del idioma de hoy, porque si no reciclamos las palabras, 
terminaremos por oxidarnos junto a un presente vuelto chatarra y nos 
paralizaremos definitivamente. Se declara afin, devoto, de la música de los 
Rollings Stones y reconoce sus influencias. En la actualidad se confiesa 
fanático de Miles Davis como de Duke Ellington. Anuncia un nuevo libro de 
poesía en España y quizas ya se haya editado: "Apariciones profanas". Está 
por editar un texto de ensayos bajo el título "Magias de la escritura."
 
 ELEVACIÓN DE LA AMADA
Cuatro interrogantes abren el poema "Elevación de la amada". Es un intento 
desde un inicio por restar aparente importancia y minimizar, o desalentar 
posiciones existencialistas a cerca del hombre, la muerte, los dioses y el 
amor. Alejarnos y aproximarnos al mismo tiempo, en la profundidad del 
cuestionamiento. Las preguntas cavan aun más profundo sobre esas obsesiones 
humanas desde tiempos inmemoriales, y que son como pasajeros detenidos 
siempre en una misma estación. ¿Qué es el hombre para que de el tengáis 
memoria?, nos pregunta, se interroga Oscar Hanh. Y la duda queda en el aire 
y se va reforzando con otras para ir adquiriendo los contextos necesarios. 
Para que de ella tengáis olvido ¿Qué es la muerte? ¿Los dioses qué son para 
que de ellos tengáis angustias? ¿Qué es la amada para que de ella tengáis 
insomnios?. El hombre y su existencia, la muerte, la religión y el amor. 
Cuatro trazos señalados de la especie. Como una res el hierro marca la 
conciencia humana.
Hahn vuelve a interrogarnos en el primer verso de su segunda estrofa, 
cuarteto: ¿Cuál silencio puede ser más hondo? ¿El que brilla en las llagas 
de la nada o el que fulge después de tus sollozos/como una lámpara 
invisible?. Sencillos y hermosos versos, aleccionadores en la textura de su 
contenido, y todo pareciera girar entorno al tema del amor, a una manera 
particular de iluminarnos con lo que se ve y no se ve. Silencio que brilla 
en las llagas de la nada o el que resplandece después de tus sollozos. Ambos 
son fruto del sufrimiento.
El poeta retorna en sus cinco versos siguientes en su tercera estrofa, a la 
amada, y luego de un enunciado genérico: Dulce es la aurora de las 
madreselvas/, reconoce en ella que Dulce es el beso de la amada/dulce es, 
reitera, Cuan dulce eres tú oh hurtadora de mi agónico sueño.
Pareciera una contradicción con la interrogante del primer cuarteto, cuando 
se pregunta ¿Qué es la amada para que tengáis insomnios?. Pero no, va más 
lejos, porque el insomnio es intranquilidad, desasosiego, perturbación del 
sueño. Mientras que el acto ilícito de la amada, de hurtar, se produce en la 
agonía del inconsciente que es el sueño. Dramático, desde luego, robar ese 
gozo íntimo, personal, único en cada ser humano, como son los sueños. Llegar 
hasta ahí, sólo puede hacerlo el verdadero amor, ese que no habita 
precisamente en el rencor, ni en la solapa de algún traje gris o en el 
patètico egoìsmo del yo-yo.
Todos los adioses están escritos en el viento, subraya Hahn, y no deja de 
tener razón, porque son partida veloz, pequeñas e intensas fuerzas 
inasibles, raudos movimientos de pañuelos, que sólo saben desprenderse y 
enfatizar en la pérdida.
De alguna manera y sentido, responde a las cuatro interrogantes primarias 
del texto "Elevación de la amada", porque hay un vacío casi irreparable, que 
viene de unos dudosos orígenes de la importancia de la existencia y de los 
mitos que perduran sobre la vida humana cotidiana hasta nuestros días, y que 
suelen ser el pan diario de miles de millones de personas.
Reitera en el verso siguiente: todas las palomas llevan adioses en las 
alas/todos los ojos guardan un llanto no vertido/y he aquí las palabras que 
no te he dicho. Comienza a resolverse el poema, a tomar sentido tras un mar 
de interrogantes y aparentes vacilaciones, dudas, incógnitas.
El amor rompe leyes, afirma rotundo Hahn/nada contra corrientes y sus ojos 
escuchan. Es la innegable fuerza de todo verdadero amor y la fuerza misma 
del amor. Sin embargo, advierte: De rebeliones y quebrantos está hecho el 
amor.
Las afirmaciones y explicaciones no terminan allí, continúan, en el terceto 
que cierra el poema junto con un verso final: Hacia lo alto van los frutos 
maduros/hacia la tierra el vuelo de los pájaros/pero su condición no 
piérdese.
El verso concluyente es una coda iluminante, revela todo, explica, otorga 
sentido al viaje poético, arriba como un golpe de conejo: De nosotros dos 
está hecho el amor.

 

domingo, septiembre 02, 2012

La campana del Nacional de Literatura està por sonar


En estos días, antesala    a la primavera, septiembre mes  de lo inexplicable, en Chile vuelven a bautizar a un poeta con el Premio Nacional de Literatura, el galardón màs codiciado del país y que la dictadura transformò en un trofeo cada dos años.  Una vez un poeta, como ahora, y otra un narrador, en los siguientes dos años y en el turno de la obra de toda una vida. ¿Reconocimiento y jubilación?
Los candidatos ya están en sus puestos, listos para la carrera: Oscar Hahn (74 años), Delia Domìnguez, (80  años) Elvira Hernàndez (61 años), Omar Lara, (69 años)  David Rosenman Taub, (85 años)  Patricio Manns y  (75 años) Ludwig Zeller, (85 años), entre otros postulantes. 
Las nominaciones al Nacional, las realizan universidades, centros culturales, fundaciones, editoriales y quienes fallan son el  ministro de Educaciòn, Harald Beyer; el rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez; el académico Maximino Fernández, en representación de la Academia Chilena de la Lengua, y el rector de la Umce, Jaime Espinoza, por el Consejo de Rectores.
Por problemas de agenda, Isabel Allende, ganadora en el 2010, no votarà en esta ocasión, por lo que no habrá ningún escritor como miembro del jurado. La bestseller, nacionalizada norteamericana, luchò tenzamente por este lauro, en algùn momento  abandonò la idea de persistir, hasta que  coronò con èxito su perseverancia. ¿Què  imàn tiene el premio? La gloriola que decìa detestar Huidobro, quien no obtuvo premio alguno a lo largo de su vida. Roberto Bolaño, fue postulado al Nacional al final de su tiempo y no lo obtuvo. La Mistral, ya es historia patètica en la historia poètica chilena, lo recibiò seis años despuès del Nobel.  (Rompo la promsea de no referirme a estos detalles) No es un premio de interès y  no es reconocido internacionalmente. Aùn no  he leido una nota  sobre el tema allende los linderos chilenos: Chile paìs de poetas. ¿Què tiene el Nacional?
Han acumulado tiempo escribiendo, obra, prestigio y esperado toda una vida literaria. Un premio esquivo, arbitrario, codiciado y no siempre es fiel reconocimiento de un autor. No harè la lista de quienes lo merecieron y no lo obtuvieron, viejo ejercicio que la obra se encarga de reparar.
Los años de los autores saltan a la vista, reflejan lo tenaz de la puja, sobre todo en  poesìa, y es Elvira Hernàndez, cuyo nombre verdadero es Maria Teresa Adriasola, la màs joven del grupo, que no està completo en la fotografìa. Sòlo ella utiliza seudònimo, algo que se ha ido perdiendo en la tradiciòn poètica chilena: Neruda, De Rokha, Mistral y el mismo Huidobro, que se llamaba Garcìa Huidobro, aunque  Nicanor Parra lo exime de los que utilizan sobrenombre.
Los dos poetas mayores, Zeller, descendientes de alemàn y  Rosenmann Taub, de judìos polacos, viven en el extranjero, Mèxico y Estados Unidos, respectivamente, hace muchos años. No sòlo se dedican a la poesìa, sino que al Collage, Zeller y a la mùsica, Rosenmann Taub (compositor) .Ambos son ademàs traductores. 
Patricio Manns es un reconocido cantautor y novelista, fundador de La Peña de los Parra y forjador de la Nueva Canciòn chilena con Vìctor Jara y otros compositores como Rolando Alarcòn.
Omar Lara, poeta fundador de la mìtica revista Trilce, viejo exiliado en Perù, Rumania, España y retornado al sur de sus natales dìas, dice haber lanzado una botella al mar, pero està entre los diez postulados.
Delia Domìnguez, descendiente de colonos alemanes,  Domìnguez Mohr, es una de los fuertes candidatos al Premio Nacional, vieja amiga de Neruda, quien le llamaba "Mi amiga silvestre". Cuentan las crònicas del sur, que Isabel Allende apoya con entusiasmo su candidatura.  Ha tenido tres finales la osornina Domìnguez. En el fotofinisch, la suerte no le ha acompañado.
Un año de difìcil decisiòn para el jurado, por la calidad de los postulados y aunque todos tienen sus mèritos, sòlo uno obtendrà el Premio Nacional y entrarà a esa galerìa històrica, donde no estàn todos los que son. Poesìa de un amplio abanico de lenguaje y sonoridad, una muestra extraordinaria de la riqueza de la poesìa chilena a partir del siglo XX a nuestros dìas. Desde viejos  e irreductibles surrealistas a poetas donde la sonoridad y la palabra, convierten al poema en una estructura nacida en su propio eco. Poetas del amor y la muerte, de la vida y de todas las geografìas, y tan clàsica la poesía como chilena.
El poeta Armando Uribe Arce, Premio Nacional, dijo en una oportunidad que Rosenmann Taub es "el poeta vivo más importante y profundo de toda la lengua castellana". Es un poeta, en verdad, que no hace concesiòn a lector alguno y maneja la palabra, el verbo como un lenguaje terminal, sin escapatoria. Rosenmann se adentra/ se afuera, se vacìa / se revive en la muerte//en la profunda superficie del poema/se silencia finalmente/se silencia.
¿Podrìa ser la sorpresa del Nacional?
Rosenmann, un poeta olvidado en Chile, como  otros, llamò la atenciòn en una entrevista  a Beatriz Seger en el 2002, sobre algo que la historia chilena repite sin cezar y que constituye ya un hàbito: "Una de las cosas que le agradezco a mi país es que encontré en él mucha dificultad para publicar. En un artista que quiere serlo honestamente, sin traicionarse, no un judas interno, es muy favorable no encontrar respuesta. Hay un acuerdo conmigo desde el principio: nunca he escrito para hoy. He escrito y escribo para ayer y mañana".
A Omar Lara es el ùnico de estos poetas que conozco personalmente y compartì la poesìa y la camaraderìa en Santiago de Chile y Valdivia, antes de Pinochet. A Patricio Manns lo divisè en la Peña de los Parra, no estoy seguro, a Ludwig Zeller, lo vi en La Casa de la Luna, a Delia Domìnguez, siempre la escuchè mentar en los cìrculos sureños y nerudianos. A Oscar Hahn lo vi caminar entre la gente en el centro de Santiago, entre la multitud, en los 70, cuando Waldo Rojas, me dijo, ahì va  Hahn.
A todos les he leìdo, con la excepciòn de Elvira Hernàndez, tarea por cumplir. Curiosamente, me llegò de Chile de un grupo de jòvenes la peticiòn que me sumara a su postulaciòn al Premio Nacional. Yo, tan lejos, hace tanto tiempo, un desconocido y ausente de cualquier libro o documento poètico nacional, no encontrè importancia alguna suscribir esa candidatura. Despuès leì: "Yo, Elvira Hernández, la del bardo estertor, la
que no tiene lugar ni contactos en la Corte, la
que se rompe la piel para salir de sí misma, la
que se droga en el veneno pasado, la
que tendría que desaparecer

Les dije que apoyaba literariamente a Oscar Hahn y creìa que iba a obtener el Premio Nacional.
Alguna vez dije, en un artìculo que no se si  publiquè, titulado: La palabra copula en el  càlido lecho del poema y me reafirmo, que: "Detrás del lenguaje de Hahn, como el espejo de Alicia, encontramos no pocas sorpresas, y sobre todo, un trabajo rigurosamente personal, donde la palabra vive en verdadera y permanente fiesta. Nace y renace, el verbo muere y resucita en sus propias cenizas: La palabra es como el calamar en su tinta, en manos del llamado "vero artista de la palabra", segùn lo calificara Enrique Lihn."
Con estas palabras, Lihn, tan olvidado en vida, uno de los màs generosos en un universo poètico de envidiosos per se, "santificò" la obra del profesor del Liceo Josè Victorino Lastarria, iquiqueño de nacimiento, Master en Iowa  city, Profesor  emérito, y  Dr. en  Maryland.
La anècdota de Lihn con Hanh, cae como el verso al rocìo, anillo al dedo poètico. Fue una noche en Maryrland, en la Tierra de María, que Lihn, poeta a tiempo completo, pienso, cuenta Hahn, le preguntó por los poemas que él no conocía y había escrito durante este tiempo. Cuando recibió una carpeta con los textos, Lihn, se dio a la tarea esa noche a ordenar y clasificar un libro  con lo ya escrito. A la mañana siguiente, Lihn puso lo poemas sobre una alfombra y dijo su última palabra, relata Hahn: aquí hay un libro, fue la conlusión, "pónle un nombre". Recomendó inlcusive una técnica: un título con letras grandes sobre una hoja en blanco. Así nació Arte de morir.


 

sábado, septiembre 01, 2012

Generaciòn perdida

Mi  generaciòn debe estar  perdida  en alguna parte,
 buscándome   para estampar un signo errático,
algún sello distintivo de lo que no existió, 
que nos clasifique y distinga  de no sè que
marca registrada en el poema
Yo paso sin banderas ni estrellas,
ni oculto ni visible ni viéndome
en ningún lugar
No debiera importar a nadie lo que se fabrica
para lucir como un vulgar trofeo
 clavado en la memoria
¿Es mucha negación resistir un futuro  asegurado?
La muerte se parò frente a mi puerta un dìa
y me dijo: puedes quedarte y esperarme,
o parte ya, que algún dìa te buscarè
La puta, no te pertenezco ni conozco,
 digo, despabilándome,
en un ring de palabras que no tiran la toalla.
 

viernes, agosto 31, 2012

Atracciòn mutua


Inquietante,
cuando menos,
el  ojo,
poseído
por el objeto,
que no deja
de mirarlo,
finalmente,
 se poseen.
Rolando Gabrielli©2012

jueves, agosto 30, 2012

Moscas


Una tarde revolotean frente a la ventana,
prestan sus ojos al paisaje,
joden por parejo y ven  mi  rostro
que  quisiera encenderse a la luz de este dìa,
distendido,  transparente,  luminoso,
y ellas mosquean  con lujo y detalle,
estas horas flojas, sin nada
màs que un circulo fijo,
 irreparable, digo,
 visitas torpes inesperadas.
No todas las moscas vuelan
 en una misma dirección,
afortunadamente.
Rolando Gabrielli©2012

martes, agosto 28, 2012

Grecia, tus pilares

¿Todo termina siendo un borrador de la historia?  Posible, las lecturas, el tiempo, cada època, es un borrador de sì misma. Me he encontrado este viejo texto, un borrador màs  en las pàginas de un libro. Escrito, al parecer,  hace unos años. ¿La màquina de moler poesìa  se lo habìa devorado? Lo ignoro, pero ha vuelto a la superficie en bruto. Sufrirà algunas reparaciones, es la ley de la palabra que no se sostiene del todo asimisma. Adelanto este esbozo, lo que he encontrado años despuès, un borrador quizàs ignorado por el olvido, la pausa, el parèntesis, lo que no arrancò. Es una comunicaciòn cruda con el lector, quien sabrà disculparme por este atrevimiento, la voz en sordina de un poema que  se rehace en sus propias nuevas palabras. Gracias por esta comprensiòn, que supera mi fe en la poesìa.

Grecia, tus pilares
no alcanzan para sostenerme,
ni a este pobre poema
fuera del mercado
de la poesìa.
Occidente bajo tus pies
se hunde irremediablemente,
al menos en el papel.
 Viejo juego olìmpico de la historia,
una corona de olivo
no olvidará la tragedia.
Si el fracaso supera la fe,
insistamos en la poesía
hasta llegar a la meta.
Oh, Necrópolis,
no debì nacer,
debì morir
antes de conocerte,
bajo tus bellas ruinas,
la inmortalidad se perpetùa,
hunde el mundo sus pàrpados frìos.
Oh, nicho de oro y luz,
què vieja se ha puesto
mi poesìa
Los huesos sagrados
de un verbo inùtil,
no sè que reclaman
a tus dioses
ya vencidos.
Rolando Gabrielli©2012

 

sábado, agosto 25, 2012

En bùsqueda del tiempo perdido



El icono màs cotizado en la subasta del mercado (neo) liberal europeo, la Torre Eiffel, preside el stand de Francia como paìs invitado de la VIII Feria Internacional del Libro de Panamà, y de telòn de fondo, la  pareja  emblemàtica del siglo XX francès: Simone de Beuvoir y Jean Paul Sartre. Un gran ausente de esta feria, que  rinde   homenaje a la cultura francesa, es  Marcel Proust y su monumental  obra, En bùsqueda del tiempo perdido. No vi libros franceses, salvo una que otra excepciòn.
Los niños son los que màs se han divertido con la feria con las múltiples actividades que se desarrollan en torno al libro, la pintura, los juegos, actividades manuales, lecturas y El Principito, como un ilustre invitado. Es la semilla que necesitan las nuevas  pàginas escritas, porque el futuro se prepara y cocina en el presente.
 

La realidad es la realidad

La realidad  es la realidad
y a la medida de los hechos, la duda  se fragmenta,
  los muertos ascienden aparentemente,
  son los únicos que no  hablan por  timidez a sus palabras,
 huèrfanos de pies a cabeza,
aguardan sin nombre,  comienzan su invierno
  en patios privados,
duermen rìgidos sus  oscuros  sueños,
tuercen su propio camino
El que calla otorga,  dice el adagio, te sorprende  
cruzando un puente sin nadie al otro lado
La   fiesta  continùa
¿El siglo tiene dueño o comienza a no tener tiempo?
La realidad es la realidad.
Rolando Gabrielli©2012

miércoles, agosto 22, 2012

Rojo el rojo atardecer del sol,
describe mi mano la luz del gran audaz,
sin compas su circunferencia
nos devorarà tarde o temprano
No estarè en mi ventana,
ni en el valle o frente al mar,
su rastro de galàn enamorado,
pasarà desnudo como dios lo trajo al mundo,
vital, lleno de fuego, estrella lejana,
y abrazarà el planeta que iluminò,
por última vez.
Rolando Gabrielli©2012


Ilustración de la estrella gigante roja tragándose un planeta. / NASA

martes, agosto 21, 2012

 Imagen que el espejo habita
y miras al revés del cristal
No hay memoria sin futuro,
alguien borra y quiebra el pasado
Una nueva realidad,
nunca es indiferente,
repite la  otra imagen.
Rolando Gabrielli©2012

viernes, agosto 17, 2012

Se va el poema


Se va el poema,
si no encuentra lector,
a otra casa se va,
a reescribir su verdad
hasta que salga el sol
Una puerta nueva
para abrir el poema,
una muralla ciega,
para cerrar el poema
Por la cerradura veo
el sol y el poema,
una pàgina nueva amanecerà,
palabras que el sueño
vuelve a invocar

lunes, agosto 13, 2012

El principio de la mariposa


El principio de  la mariposa es volar
La oruga es el principio  sin alas
y la crisálida, acecha su nacimiento
El color està en los ojos
del que vuela con la mariposa
Una niña, que es una mariposa
y vuela con su imaginación,
me dibuja el principio de la mariposa
que sus ojos imaginan
 ver volar
Rolando Gabrielli©2012

domingo, agosto 12, 2012

Verbo vidente


Y no me nombres,
el nombre, la palabra,
ni el olvido
Letra muerta, letra viva,
verbo ausente, verbo presente,
VERBO VIDENTE.
Rolando Gabrielli©2012

jueves, agosto 09, 2012

Parra, el último horizonte


Nicanor vuelve al ruedo mediático y alza sus dos manos en la sombra en su último horizonte: Vade retro, pareciera decir, dos premios en un año. Pero el antipoeta cosecha sus mieles doradas en Las Cruces, a sus casi 98 años, en  un balneario para los enfermos del corazòn, pròxima a Isla Negra y Cartagena, cuna mortal, reposo final de Pablo Neruda y Vicente Huidobro. Su ya famoso nieto Tololo, recibe esta segunda premiaciòn anual -nada menos y nada màs que  el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, en el salòn Montt  Varas, del Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, de manos del presidente Sebasìàn Piñera. Es un premio del Estado que otorga a las letras del mundo hispano y que se ha transformado en el màximo lauro econòmico del paìs y segundo en importancia despuès del Premio Nacional.
¿Parra es olìmpico, arrasa con todas las medallas en su maratòn poètica?
 Parra no desaprovechò la ocasiòn para ironizar lo que considera  un desacierto por falta de mèritos personales. La ironìa alcanza a otros poetas y candidatos al prestigiado lauro cuando dijo: "No me explico rector, las razones que pudo tener el jurado para premiarme a mí, que soy el último de la lista de este premio tan contundente como inmerecido. Hay por lo menos una docena de candidatos, que con razón se sienten postergados". "Las irregularidades como éstas no deberían volver a repetirse. Yo, por mi parte, me querellaré contra los que resulten responsables. Hay una sola explicación posible, el estado precario de salud de este anciano decrépito. Este es un premio a la longevidad", sentenciò el màs antiguo e hilarante de los laureados.  "Acabo de salir de mi tercera operación de la próstata. 'To pi or no to pi, that is the question' (orinar o no orinar, esa es la cuestión)", parafraseò Parra, a  William Shakespeare en "Hamlet".(Parra es un Manifiesto constante de sus reafirmaciones poèticas, de denuncias, y se mira en el espejo de las dìscolas premiaciones chilenas, que llegan tarde, mal y nunca)
En el fondo, el antipoeta, sospecha que intentan sepultarlo en vida a punta de premios y homenajes terminales, fulminantes, para sus años, pero èl hace una media verònica, porque esta vez considerò que le hubiese gustado recibir el lauro en su casa de Las Cruces, a poco màs de 100 kilòmetros de la capital, donde se ha retirado del mundanal ruido, porque èl no es un poeta imaginario. Y tiene razòn, el Estado ha desperdiciado un acto y reconocimiento en vivo y en directo, que hubiese tenido categorìa mundial, con el poeta vivito, coleando y parreando, recitando seguramente Los 20 Poemas de amor y una Canciòn desesperada de Pablo Neruda, un libro que le abriò las puertas al joven Neftalì Reyes Basoalto, no solo en Chile, sino al corazòn  universal de su poesìa amorosa.
Parra, autor de Versos de salòn, Obra Gruesa, Poemas y antipoemas, Canciones rusas, no perdiò la ocasiòn para homenajear a Pablo Neruda, cuando su nieto Tololo, leyò en La Moneda los famosos 20 Poemas de Amor del autor de Residencia en la tierra.
Parra nunca ha dado  puntada sin hilo, escoge el poemario màs emblemàtico, leìdo y recitado de  Neruda, la poesìa màs popular y tambièn criticada por sus crìticos eternos, incluido el genial JLB, Borges, mostràndonos una vez màs que el antipoeta que quiso  hacer polvo la lìrica chilena y del habla hispana, rinde homenaje al yo lìrico "abandonado como los muelles del alba"
Es un guiño tambièn al joven Neruda, quien escribiò ese poemario entre los 19 y 20 años. El novel Neruda habìa escrito el gran folletìn amoroso del siglo 20 en versos, verdaderas historias de amor que hicieron suspirar a los jòvenes de su tiempo y de otros. El breviario amoroso, un manual de enamoramiento, llamò a ese libro el crìtico chileno Jaime Concha.
Parra, viejo zorro, ducho en  materia de discursos, fue quien homenajeò en vida del Vate de Isla Negra, en su fenomenal bienvenida en 1962, donde hila fino, con admiraciòn, humor, ironìa, en el telar poètico del mundo (anti) Nerudiano.
Para mì, dijo Parra en su memorable discurso de  hace medio siglo, el gènero supremo artìstico es la pantomina, fijando posiciones, de las cuales no se apartarìa. En esa lìnea vuelve aparecer el mismo Parra de siempre  y hace gala de su humor, el sarcasmo, cuando dedica su Poema 21 a esta ceremonia, y no es una mera casualidad su tìtulo y contenido: "Y en el parque a oscura y solos/ nos quisimos cual tortolos./ Pasó veloz el tiempo árido y/ a los meses el márido era yo, de aquella a quien/ creía pura y virgén./ Llevaba un mes de casado / lo recuerdo fue un sabado./ La pillé besando a un chico/ feo, flaco y raquitico
Pueden  interpretarse algunas cosas, desde luego no hay noche estrellada ni tiritan azules los astros a lo lejos, y Parra juega con el significado y la acentuación de las palabras para ironizar una relaciòn de infidelidad. ¿Quièn es el chico feo, flaco y raquítico? Puede ser Neftali, puede y no puede.



playa chica 2.jpg

miércoles, agosto 08, 2012

Bala, mansa, descarriada

Mansa o descarriada, seguirás siendo oveja,
balando blanca lana en mis sueños
y escucharè  en la eternidad al amanecer,
este lamento que no termino de entender
 Ovejas en el despeñadero,
 lejos de descender, rocas sin sentido,
aparentemente empujando una misma huella,
 y el lobo  que siempre marca su territorio.
Rolando Gabrielli©2012

sábado, agosto 04, 2012

Marilyn, mi querida trasgresora




"Vida - / soy de tus dos direcciones / De algún modo permaneciendo colgada hacia abajo / casi siempre / pero fuerte como una telaraña al / Viento - existo más con la escarcha fría resplandeciente. / Pero mis rayos con abalorios son del color / que he visto en un cuadro -ah vida / te han engañado". Marilyn Monroe

Estoy pensando en nada. Se cuela el viento sin orejas. En la fotografìa baila el mito  en mi memoria y se pierde en la ruidosa clasificaciòn de las espadas. Hace  50 años, mañana, sigue siendo memoria. No pocas interrogantes se seguiràn balanceando sobre una tela de araña. Conmueve el aquì y ahora, de todas estas dècadas de cine mudo repasando la muerte y la vida de Marilyn Monroe, como si su belleza nos mirara de la eternidad con una esperanza que nos pone el cuerpo de gallina. Un icono de este tamaño no pasa ni agachado por la historia. Escribiò poesìa, leyò  a Dostoiesvky, Kafka,  Becket, Joyce, Kerouac, Whitman se casò con un dramaturgo  conocido,-hija de una madre loca y del abandono- fue mucho màs que una estrella fugaz.
 No sabemos aùn por què pasò todo lo que pasò, pero sucediò. Si las interrogantes no se cansaran, como en efecto sucede, harìan fila para saber què ocurriò, con el "probable" suicidio. Marilyn lo habìa vaticinado a los 28 años, con una calidad literaria sorprendente, porque la muerte sabìa demasiado, pero aùn  ignoramos como llegò, aunque sucediò. "Yo era el tipo de chica a la que encuentran muerta en su dormitorio con un frasco de somnìfero en sus manos". Eso le hacìa ser diferente, afirmaba en ese entonces.
Se le encontrò con un telèfono firmemente tomado por una de sus manos y algunos moretones en su cuerpo. Las conjeturas no son pocas, los personajes  señalados e involucrados por  quienes les acusan, relevantes, y por ello, la historia sigue abierta como una gran herida en el celuloide de la vida. El tiempo no ha vencido el mito, el glamour de un icono que revolucionò las hormonas de una època.
Marilyn venciò el olvido.



miércoles, agosto 01, 2012

Se prueba la rosa

Se prueba la rosa en la espina,
sangre roja, la rosa viva.
Cada pètalo, cada gota,
poesìa, poesìa.
Rolando Gabrielli©2012

domingo, julio 29, 2012

Este que soy



Este que soy
en la sal oscura,
 parèntesis del poema,
frota piedras
y enciende fuego
No soy màs primitivo,
ni màs moderno
Soy ese
de siglos antes
y despuès,
sin era, ni orilla,
memoria de algùn rìo
Me he visto pasar,
ùnico sin ser el mismo.
Rolando Gabrielli©2012

miércoles, julio 25, 2012



Pienso en quienes conquistaron Limbo city,
con sus cuerpos blindados por las corazas,
cascos de hierro brillantes, espadas sangrantes,
oxidados bajo la lluvia torrencial y la noche cerrada,
 dijeron selva  frente al precipicio, desparecieron,
un abismo de tierras desconocidas, fracturadas,
geografía ciega  luz india sus víctimas arrancadas de cuajo
 arrastraron rìos, mares, tierras, cuerpos,  caserìos  vacìos,
parieron días infinitos sus muertos,
el sol y el oro agotaron las mulas ahogadas
en las ciénagas viudas de otras bestias
Aquì estoy frente al mar y los rascacielos,
 espejos punzantes sus fachadas brillan,
y los balcones por su ausencia resguardan el paisaje,
que vieron los antepasados trasladarse y esfumar
 los cuerpos viajar hundirse en el mar
Entraron por  mar y tocaron tierra firme
sus pies  àvidos peninsulares callosos
se detuvieron con la muerte, cambiaron de paso,
bajo tierra los gusanos huéspedes
 se divirtieron en casa
en sus propios linderos,
caballeros conquistados fueron,
putrefactos de pies a cabeza, cadàveres.
Nadie volvió, a volver no vinieron,
atrapados por un sol màs grande que ellos,
pusieron nombres y nombraron
lo que pensaron desconocido,
bautizaron aguas, extensiones , comarcas
ya habitadas, ya con dueños, ya arrasadas
Trajeron unos cuantos perros para ladrar,
espejos por trizar  con rostros nuevos ,
una muerte enferma, desconocida,
de sus bocas cayeron también palabras
y aquí se multiplicaron voces nuevas,
el silabario negro del conquistador
Naufragaron galeones en alta mar,
cuerpos sin madres, dios, ni ley,
bajaron rìos, bajaron noches, abismos,
bajaron sus cuerpos y  la vida de los muertos
No los detuvo nada, ni a sus velas el viento,
el oro de los muertos brillaba en sus manos,
las huellas de  los huesos dorados,
abandonaron sus cuerpos indios bajo la muerte
Un sol  desolado ladra en el  perro horizonte,
aquì estoy frente a  unas puertas abiertas.