viernes, mayo 06, 2011

Hahn, Premio Pablo Neruda



Hahn siguiò escribiendo, amando, viviendo, muriendo,  haciendo su poesìa de cosas vivas, de cosas muertas, de la vida en un hilo hilando la sombra irrepetible del poema no escrito.

El prestigioso Premio Iberoamericano de Poesìa Pablo Neruda otorgado  en su versiòn 2011 al chileno Òscar Hahn prestigia la poesìa  de ese paìs suramericano, latinoamericana  e iberoamericana. Poeta mayor en el continente Americano, de lo mejor de la tradiciòn española clàsica y chilena, un poeta profundamente chileno, original, con un lenguaje coloquial, a veces irònicamente metàfìsico, espiritualmente barroco. Surgido en medio de las grandes corrientes poèticas chilenas, Neruda, Huidobro, Mistral,  Parra, Rojas, "pasò de largo" casi todas las influencias, se adentrò en los clàsicos españoles, de donde respirò a su manera, siempre en el aire de su clàsico estilo de ahondar  en la anècdota, la vida, la poesìa, el amor, la muerte, todas cosillas del diario vivir, muy chilenas y universales, asuntos propios de la poesìa. Hahn es un poeta raro, curioso, de adentro y fuera, ha crecido como un hongo luminoso, aunque ha cautivado su propia rosa negra de la poesìa de la diàspora chilena. Desde antes de partir como profesor de la Universidad  de Iowa, Estados Unidos, ya era Òscar Hahn y se ha mantenido como tal a lo largo de estos años, en una cuerda muy parecida y diferente a Gonzalo Millàn, hurgando en el filo, detràs, adentro, rìo abajo de las palabras y en todas sus corrientes y aguas posibles. Poetas del filo de su propia navaja. Hahn domina la materia y esa  es la poesìa. Conoce sus  pasos, como cojea, y la sotiene en su propia cuerda sin obstruirle el camino ni el trabajo  a la musa, realidad, imaginaciòn, lenguaje, y echa mano a todo lo que encuentra con tal de hablar y expulsar sus  fantasmas si fuera necesario. Los poemas de Hahn cargan su propia tabla de salvaciòn o se hunden en la imaginaciòn del lector. Siempre sobreviven a una lectura, un asedio màs. Tienen una autonomìa propia y pertenencia, origen, esas raícez profundas que miran hacia dentro.
No estamos ante un poeta a capella, Hanh no improvisa, disecciona la palabra, se revuelca en ella como en un avispero y sutilmente la desflora, porque  la palabra es un arte, decirla, esconderla, simularla, transgredirla, soportarla, contenerla, asfixiarla y dispararla.  Todo lenguaje es virgen y està contaminado, y puede volver a ser puro con una palabra nueva, un verbo que no respeta las frases hechas sal y agua. De la poesìa de Hahn se puede decir que es fiel reflejo de la riqueza, diversidad, pluralidad de  formas de ingresar al poema, de acuerdo con  los cànones del quehacer poètico y la historia  chilena, en que los poetas constituyen su propia Repùblica. El autor Archivo respiratorio, libro antològico que estaba releyendo  a saltos de mata cuando  sucediò lo del Premio Neruda, es una muestra de esa variedad en una misma cuerda, en distinto tono y tonalidades, colores para un arcoiris que se degrada de acuerdo al nivel de sus lecturas.¿ Es la poesìa circular de Hahn  que la atraviesa paralelas con sus perpendiculares de un mismo cìrculo que busca su cuadratura? Un edificio que se asienta en sus propias bases contra vientos y mareas. Neruda dijo muy tempranamente de la poesìa del Profesor Emèrito de Iowa, Premio Latino de Poesìa en Nueva York, que era de gran intensidad y originalidad. Dos calificativos precisos y generosos, el vate no se andaba con chicas para elogiar y eso me parece interesante en un poeta oceànico, que genera tantas polèmicas, es imàn de las màs diversas pequeñeces y grandezas. No se ha hecho el libro como la grossa poesìa chilena del siglo XX y XXI, la principal narrativa que es de Roberto Bolaño, ha girado sobre el referente nerudiano. Nunca un muerto ha gozado de tanta salud. Neruda sigue patrocinando causas verdaderas y perdidas, pareciera atravesado por la luz y las sombras que origina su itinerario de rìo caudaloso sin comienzo ni fin. Fue el ùnico Aedo que vivìa en su tiempo, como una gran tortuga oceànica inmòvil en Isla Negra, pero viajando como la metàfora de Emir Rodrìguez Monegal. Hacièndose època, acontecimiento, piedra, guijarro, bosque, ciudad, historia y geografìa de Chile. Ese fue su acierto, para algunos, y desacierto, para otros, el Poeta Materia. Neruda nos advirtiò que se seguirìa viviendo, desde los muelles  del alba  màs allà de la primavera robada del 73 junto con sus lectores y detractores como una callada marea en las torrentosas aguas de Isla Negra. Òscar Hahn en una entrevista brindada a Luis Garcìa Montero y  que preside  su antologìa Archivo expiatorio, (Poesìas completas 1961-2009, Colecciòn Visor de Poesìa) tiene palabras de agradecimiento para Neruda por haberlo conocido, conversado y recibir el apoyo del Vate de Isla Negra. "Tuve la suerte de conocer a Neruda en Persona. Me habìan advertido que era arrogante e inabordable, pero no sentì nada de eso. Muy por el contrario. Aunque en ese tiempo yo era un poeta que recièn estaba empezando, èl realmente se interesò por mis poemas. La verdad es que me sorprenciò que me tomara en serio. Me dijo que yo escribiò muy poco y me sugiriò que escribiera un poema diario, pero eso es algo que nunca he podido hacer. Desde el punto de vista humano, lo que màs me impresionò fue su actitud paternal conmigo. Como muchacho habìa eprdido a su padre a los cuatro años, valorè mucho esa actitud de Neruda." En esta antologìa Hahn da cuenta de su vida poètica, su itinerario, esconde y no, bajo su capa, el poema. El Arte de la poesìa es la invisibilidad visible en el poema y se hace real en cada lectura.  Un poema tambièn tiene piel, huesos, vìsceras, ojos y unas manos que recoge palabra por palabra el texto y lo ordena de una manera arbitraria.
En Apariciones Profanas (2002), Hahn, define el encanto de su musapoesìa, su arte mayor,  nos declara el amor, obstinaciòn,  fe, dolor, dependencia, su estado de alusinaciòn y arrebato en el poema.
ARTE POÉTICA
La puta madre de mi poesía
la frígida la virgen la caliente
la que me pone cuernos en la frente
la que aprieta los muslos a porfía
y no me suelta lo que yo querría:
la flor de su hermosura irreverente
su corola que late noche y día
envuelta en llamas y en rocío ardiente
La que me engaña con cualquier vecino
con Rilke con Pessoa con Vallejo
la que traza en los astros mi destino
La beata la agnóstica la impía
la que pinta mis labios en su espejo
la puta madre de mi poesía.

Hahn es una  rosa negra y fecunda de la poesìa chilena.  Con ese tìtulo luctuoso, de perdida, naciò viuda de amor su poesìa en 1961. La muerte y el amor, se convertirìan en una mixtura permanente, el contraste virtuoso y real, de la vida y la muerte, vistos los temas  por un actor que usa màscaras y se metamorfosea con la palabra. Esta muerte/esta rosa negra/llenàndose de pàrpados el cuerpo/porque se cierre como un caracol. Hahn siguio escribiendo, amando, viviendo, muriendo,  haciendo su poesìa de cosas vivas, de cosas muertas, de la vida en un hilo hilando la sombra irrepetible. Son los viejos nueos temas del amor, lo cotidiano real, el otro, el mundo, los fracasos, el hombre, la mujer, la humanidad, la muerte, la muerte no como un fracaso de la vida, sino esa incertidumbre que nos sobrevuela con paciencia de gitana. El lenguaje y el humor chileno, el dominio de los clàsicos españoles, yo dirìa sus nostalgias de profesor de castellano en el Josè Victorino Lastarria donde hice preparatorias y buena parte de mis humanidades, toda  esa alquimia  del viaje y la permanencia en la lengua, convierten a  Oscar Hahn en un autor indispensable de la  poesìa iberoamericana, de Chile en la saga de los grandes y su aporte a lo nuevo en este dìficil gènero, es encomiable y justo reconocer. Hahn serà el Premio Nacional de Literatura el 2012 y despuès le quedarà el Cervantes, a un paso de reflexìòn del jurado español. Hombre, el hombre ha recreado el idioma a su manera y de una buena manera desde la provincia chilena, capital de la poesìa castellana, la vieja capitanìa carente de todo, menos de belicosidad de parte de los originarios Mapuches.
Òscar Hahn se divierte, juega, trabaja con las palabras  y su  propia vida, la del otro que lee y la del espejo que sostienen sus màscaras. Versos robados, 1995, es un tìtulo  ingenioso, sorprendente desde su epìgrafe: "Todos mis versos son ajenos. Yo tal vez los robè." El juego confesional de que toda la poesìa està escrita y aùn asì seguimos enfrentando con pulcritud, transparencia, amor y  mucho trabajo la pàgina en blanco.  Uno lo que roba es el pasado, saquea la memoria, la suma  de todos los presentes compartidos, el  pequeño detalle, una sìlaba,  un letrero,  los olores, las sombras, los fantasmas, sueños, el insomio. El plagio es otra cosa, muchachos y no tanto. En silla mecedora asistimos a un tipo de crucifixiòn del hombre que la historia conoce y reconoce que resucitò, pero en esta metàfora adquiere connotaciones nuevas y con elementos modernos, insòlitos. la poesìa nio tiene lìmites, nos dice en todo momento Hahn y debemos ser valientes al enfrentar el texto, que muchas veces nos conduce con su poderosa atmòsfera hacia un cuerpo no  habìamos vislumbrado siquiera.
SILLA MECEDORA
Me duelen las piernas dijo la silla
Están llenas de várices
Siento unas gotas de sudor frío
bajando por mi respaldo
En vez de astillas tengo espinas
y mi asiento se cubre de llagas
No sé de dónde salió este hombre
que está sentado en mí sangrando
Al tercer día se puso de pie
y voló por la ventana del cuarto
y el viento empezó a mecerme
como si nada hubiera pasado.
Lo usual del dicho, la frase echa, es pena de muerte, pero Hahn rescata ese horror, tal vez, y lo convierte en Pena de Vida, un tìtulo del 2008. Su poesìa siempre en contraste, a veces en contradicciòn, otras como recorriendo el nudo de la madera, miràndose al espejo de la realidad fragmentada, unitaria en la dispersiòn.
El poema, el lenguaje, lo que nos dice sin decir,la intencionalidad, esa carga que  el evrso reprime y expulsa y coordina con un todo, lo que no nosquiere decir el poeta ,ese es el  principal elemento de este quinto elemento, lo no vivido y por vivir, y tambie`n lo sentenciado, aquello que està en el fondo del pozo y algùn dìa acudiremos a ciegas. No màs explicaciòn para un buen poema, a mo manera.
El quinto elemento
Se desvía el curso de la vida
tuerce su rumbo y se va por el camino equivocado
Entra por una puerta que no estaba en sus planes
y no vuelve a salir
Allá adentro
la cercan alambradas murallas
fosos de agua
Entonces la vida marca el paso
desfila en círculos
como los presos en el patio de una cárcel
o sobrevive a ciegas
como el condenado a muerte
que conoce la pena
pero ignora el día de su ejecución
La vida que está afuera
la vida de los otros no cuenta para el muerto
Lo único que cuenta
es la vida que uno lleva adentro
y si se va la vida
uno se va con ella tomado de su mano
que ya no existe
Se fue se acabó desapareció
Y por más que los vivos nos recuerden
por más que pongan flores en nuestra tumba
no cambia nada
porque nadie está hecho
de la materia del recuerdo
Los héroes famosos
cuyas estatuas pueblan la ciudad
no están menos muertos
que los huesos que yacen
en la tumba del soldado desconocido
Y es eso lo que somos: soldados desconocidos
o conocidos (da lo mismo)
que día a día pierden la batalla
pero también la guerra
La memoria es un atributo de los vivos
Los muertos no recuerdan nada
Estar muerto es no tener pasado
ni presente ni futuro
Y todo lo que se dice de los muertos
lo decimos nosotros
expertos en vivencias que nunca hemos tenido
¿Alguien sabe lo que piensa el agua
la tierra el aire el fuego?
La muerte es el quinto elemento ~
Toda la poesìa verdadera es casi secreta en el siglo XXI. Antes lo ha sido por muchas razones. Inclusive los adolescentes  escribìamos en  Diarios de Vida para nuestros propios deseo,s  de laaamada y la inmortalidad de esos momentos. Romeos con  nuestra Julieta imaginaria, intocable, viajando en los veranos tòrridos. Dìas fantàsticos, de una poesìa natural, la del asombro, transparente.  Tiene esa capacidad el gènero, vivir y morir en un par de lìneas. Conmover  con lo que el poeta no dice, sin ausentarse del lector.  No es una teorìa, sino un pálpito. Las ediciones y sus tirajes elementales,  el rechazo casi visceral de los llamados agentes literarios y los libreros, confunden al pùblico, el mercado y ofenden al buen libro escondido, inèdito, empolvado, recluido, borrado de los escaparates y reemplazado por el sonriente y banal best seller de turno. Desconocen que un poemario verdadero es una caja de Pandora abierta a todas y a ninguna de  las posibilidades, sino a las que nosotros vamos descubriendo con nuestras propias lecturas.
Poeta de sonetos perfectos, moribundo al borde de la cama, socio, enemigo, complice, admirador de la muerte como una buena maestra, Hahn pareciera morderse la cola con su poesìa, pero siempre abre una puerta hacia algùn camino y puede volver a un cuarto vacìo en Iowa City, a sorber esa espantosa sopa Campbell, como la penitencia de un condenado a una habitaciòn con un televisor de por vida. Secuestra lo cotidiano como en un caledoscopio para enaltecer el poema en un lenguaje intenso, donde el poeta forma parte de èl, como la vida, en ocasiones, o reflejando su fantasma  en un espejo. Sin màscaras, no tendrìamos rostros. El poeta se encuentra con situaciones que le sorprenden, aparentemente desarticuladas, en proceso de ser algo, no definido en ese momento, y el las repara con su trabajo de contar historias, trazar imàgenes, rescatar lo aparentemente inexistente. Amor y muerte= Vida.
Rolando Gabrielli©2011


Siglo XXI

Horror, abràzame,
no me dejes
simplemente
en pànico.
Rolando Gabrielli©20111

jueves, mayo 05, 2011

Sanaciòn de la palabra

qu


Amor,
 la palabra,
me cura,
sutura
la vieja,
hiriente,
muda palabra
Rolando Gabrielli©2011

miércoles, mayo 04, 2011

¿Mùsculo, què amas?



El corazòn bombea,
late, se contrae y relaja,
hace ruido, vibra,
es un mùsculo
que ama y es amado
-sìstole y diàstole-
como un avispero.
Rolando Gabrielli©2011

martes, mayo 03, 2011

Pàjaro en jaula no vuela

Pàjaro en jaula no vuela,
ni al pasado sus alas remontan,
ni nido al volar de la memoria
En una misma jaula
nadie vuela dos veces,
despuès de entrar.
Rolando Gabrielli©2011

lunes, mayo 02, 2011

Anda de viaje





La muerte se tapa los ojos,
oìdos, hace castañear los dientes,
 se muerde la lengua,
no quiere ver
que la vida
se le va en un hilo.
Me pregunto:
¿Y tù
por què te mueres de la risa?
Rolando Gabrielli©20111

domingo, mayo 01, 2011

Todos tenemos un àngel....



Todos tenemos un àngel de la guarda...y a veces dos....presento los mìos.....

Sabato, al final del tùnel


Lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece. Ernesto Sabato
Ha muerto Ernesto Sabato. Fìsico, novelista,  ensayista, pintor, pensador argentino. El ùltimo renacentista de Amèrica latina, el pensador filòsofo total, absolutamente argentino y ùnico en su especie, un personaje nacido del fondo de un pozo hacia las estrellas, fijo los ojos en la eternidad.

sábado, abril 30, 2011

Enigma

Me miro al espejo
y no me veo
Una sombra nueva
me guiña un ojo
¿Soy yo le pregunto?
Rìe a carcajadas,
la mal parida,
creo,
me reconoce.
Rolando Gabrielli©2011

viernes, abril 29, 2011

Los 75 de Alejandra

EL PÀJARO HERIDO

¿La tarea de la muerte es repasar la vida y caernos al abismo? La poesìa se siente asmàtica, de oficio dudoso, persistente, ejerce de maestra   la silenciosa libertad/ El poema puede  prolongarse màs allà de las cosas/ Como un último brazo ahogado del rìo ante el mar/ el poema es el mar/¿Nos quedamos sin orilla en la orilla, Alejandra? ¿Nos vamos para  sentarnos en el umbral?/De otra manera pulsa el sueño el cuerpo sobre la sàbana dormida /Mañana es esta mañana pendular de saberte perdida/momentàneamente /en el mar que no hace olas/sino devora pequeñas algas/y la noche oscurece las oscuras horas/Mareas locas de estos dìas/la poesìa llueve signos ilegibles/guijarros no son estrellas ni palomas/las manos que se  vuelan, Alejandra./Son el poema.
Rolando Gabrielli©20111

Alejandra Pizarnik, quien en verdad se llamaba Flora Pozharnik, se suicidò a los 36 años de edad, en 1972, actualmente tendrìa 75 años. La hija de inmigrantes rusos judìos se transformò en una autora de culto, icono de argentina y las vanguardias, pero mal leìda, menos editada, muy desconocida para muchos. Lamentablemente  eso ocurre con la poesìa, sobre todo aquella que no es pegajosa, edulcorada, que ofrece  dificultades en una primera lectura, que no conduce por caminos piadosos y tradicionales. La Pizarnik como un trofeo, florero y centro de mesa de la poesìa femenina. No es la ùnica poeta en esas miserias tan humanas en el mundo literario, casi rabiosos olvidos del mercado. La poesìa, salvo raras excepciones, es un artìculo de menor cuantìa, un subproducto en un  escenario donde el entretenimiento es Todo y es digital.
Abrumada por la vida, Alejandra Pizarnik, atentò contra su vida en Uruguay con una fuerte dosis de Seconal sòdico, pero ya habìa dicho en la cumbre del desencanto de un pàjaro herido de muerte:  “dediqué mi vida a la poesía y ahora descubro que la poesía no le importa a nadie". Rotunda, categòrica, demoledora,  asfixiante, definitiva. No se andaba por las ramas. Tìmida, tartamuda, asmàtica, en  poesìa no balbuceaba, y asì lo reconocieron Julio Cortàzar y Octavio Paz, en su y debido tiempo.

jueves, abril 28, 2011

Alfombra roja para la poesìa de Gonzalo Rojas


Abril es el mes màs cruel....T.S. Eliot
Alfombra roja y rosas blancas y rojas en el Adiòs al poeta Gonzalo Rojas, en Chillàn, tierra de cataclismos y nacimientos històricos. Asì pare y recibe  a sus hijos la tierra de Chillàn, 400 kilòmetros al sur de Santiago, la capital, aunque el autor  de Oscuro, Transtierro, Del relàmpago, El Alumbrado, Materia de testamento, Rìo Turbio, Esquizo, naciò en Lebu, màs al sur, en pleno corazòn de la araucanìa.
Sobran las palabras, como le suele ocurrir a todo buen poema, el silencio recoge la intensidad de la pèrdida y  hace camino  a la memoria. Los poetas mueren si dejamos de leer su poesìa. Fue poeta del gran silencio en las palabras y del vozarròn cuando leìa en los recitales, el màs sonoro que  he escuchado, cadencioso, gustador de la sìlaba, acròbata de la lengua  sostenida en el aire  y su esplendor. Disfrutaba el verbo y sus acompañantes, Gonzalo  Rojas, degustaba la palabra y la entonaba a su manera con la precisiòn de un varítono.
En Chillàn  residiò desde que llegò de su exilio, allì  se instalò a ver el mundo en  La Silla del sol, como  se traduce Chillàn del Mapuche al castellano. Un lugar con historia. Allì nacieron Bernardo O`Higgins,  Claudio Arrau, Marta Brunet,  Marta Colvin, Violeta Parra,  Nicanor Parra, Vìctor Jara, Ramòn Vinay. Acompañantes que han hecho historia, sòlo Nicanor Parra vive en Las Cruces, vecino a Huidobro y Neruda. Siempre cerca de ambos, aunque las direcciones sean opuestas.
Con mi miopìa veo una corona del MIR, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile, y recuerdo que  Gonzalo Rojas escribiò un poema homenaje a su fundador, Miguel Enriquez, quien pagò con su vida por enfrentar con las armas a la dictadura de Pinochet. Gonzalo Rojas fue despedido  con dos dìas de duelo, en medio de la conmociòn de sus seres queridos y el Chile poètico, el paìs de la gran poesìa.
El presidente de la Repùblica, Sebastiàn Piñera y el ex presidente y copartidario, Ricardo Lagos, autoridades de gobierno, amigos, poetas, pintores, mùsicos, el pueblo raso que lanza los pètalos blancos y rojos al final de la jornada, le despidieron en una emotiva ceremonia en el Palacio de Bellas Artes de Santiago y en la Catedral de Chillàn. Dìas històricos, para el recuerdo, horas en que Chile mira a sus poetas con respeto y amor, tal como ellos y su palabra  se han entregado a su  oficio, geografìa, gente, historia, vida polìtica, universitaria, cultural, representando lo mejor del paìs en el mundo. 
Gonzalo Rojas fue un Premio Nacional de literatura chileno tardìa, como otros, aunque algunos grandes nunca lo obtuvieron. Lihn y Teillier, por ejemplo. En 1992 recibiò recièn el màximo lauro  que otorgan las letras chilenas, junto con el Reina Sofìa de España. Una  real verguenza para Chile. Es sabido que la Mistral lo recibiò seis años despuès del Premio Nobel. A De Rokha se lo dieron pocos años antes de su suicidio. ¿Una loterìa literaria cada dos años turnàndose los gèneros? Oscar Hahn es mi candidato para el pròmo Premio Nacional, ya que le corresponde a un poeta. Efraìn Barquero lo recibiò por secretarìa desde Marsella, Francia, donde muriò Rimbaud. Què historial este de los premios. Roberto Bolaño se quedò sin el Nacional. Rosamel del Valle, Carlos Droguet y el mismìsimo  Vicente Huidobro, no recibieron el dìscolo lauro. Hay algunos pocos premios que producen espanto, sus autores nunca debieron recibirlo, por verguenza literaria.
Despuès del Premio Reina Sofìa de Iberoamèrica, Rojas obtuvo las màs importantes premiaciones de Amèrica latina y España, el Premio Octavio Paz,  Josè Hernàndez de Argentina y el Miguel de Cervantes.  Traducido a 11 de  los idiomas màs leìdos del mundo, este viejo profesor universitario exonerado de todas las universidades chilenas despuès del Golpe  militar del 73, exiliado en la Repùblica Democràtica Alemana por ser  Agregado Cultural del Gobierno de Salvador  Allende en China y Cuba, continuò su exilio en Venezuela, regresò a Chile cuando obtuvo la Beca Guggenheim en 1994.
Su errancia latinoamericana y europea post golpe, le llevò tambièn a Estados Unidos a ejercer su oficio de profesor, entre 1980 y 1994. Entre 1980 y 1985, fue profesor visitante en Columbia University y en la Universidad de Chicago. Entre 1985 y 1994 fue profesor titular en Brigham Young University.

CIFRADO EN OCTUBRE
Y no te atornentes pensando que la cosa pudo haber sido de / otro modo
que un hombre como Miguel,
y ya sabes a cuál Miguel me refiero,
a qué Miguel único,
la mañana del cinco de Octubre,
a qué Miguel tan terrestre
a los treinta de ser y combatir,
a qué valiente tan increíble con la juventud de los héroes.
Son los peores días,
tú ves, los más amargos,
aquellos sobre los cuales no queremos volver, avísales
a todos que Miguel estuvo más alto que nunca
que nos dijo adelante cuando la ráfaga escribió su nombre en
que cayó de pie como vivió, rápidamente, / las estrellas
que apostó su corazón al peligro clandestino;
que así como nunca tuvo miedo
supo morir en Octubre
de la única muerte luminosa.
Y no te atormentes pensando,
díles eso,
que anoche
lo echaron al corral de la Morgue,
que no sabemos adónde,
que ya no lo veremos
hasta después.
(Gonzalo Rojas)





martes, abril 26, 2011

LOS SECRETOS DE LA POESIA CHILENA

se revela la poesìa de cuerpo entero
con los ojos  abiertos
alumbrando el mundo,
palabras desconocidas.
La muerte sòlo pare finalmente,
un ùltimo poema.
Con su cabeza de hielo,
tal vez las rosas
nunca mueren.
Rolando Gabrielli©2011





Contraportada del libro LOS POETAS DE CHILE

La noche migrò
con su polen oscuro,
abejas reinas,
abejas obreras,
secretan  un mismo poema
en el  panal,
de la poesìa.
Rolando Gabrielli©2011
La poesìa chilena està de duelo. Uno de sus màs apasionados amantes la enviudò hace unas cuantas horas. Gonzalo Rojas, poeta del tacto, del cuerpo, del amor, de todos los sentidos,  hilvanó desde el silencio la mudez larvaria de  una poesìa vanguardista sorprendente. Se sobreviviò asìmismo y a sus pares por 93 años, en una metamorfosis casi perfecta. Fue un corredor de fondo en la maratòn poètica del Chile del siglo XX y XXI, un paìs de grandes e innovadores poetas, diseminados en su larga, fragmentada y accidentada geografìa. Poetas de cordillera, mar, rìos, desèrticos, australes,  urbanos, malditos, suicidas, marginales,  de todas las geografìas y confines, vivos en la palabra personal, alabados, discriminados, ninguneados, olvidados, humillados,  paseados en altares, inventores de la pòlvora poètica, magos de provincia, talleristas per se, discipulos de sus sombras, pequeños dioses,  dieron un perfil a Chile, nombraron  y pusieron nombre a las cosas. La geografìa tomò la dimensiòn de un paìs real. La pobre Capitanìa de Chile enriquecida por las palabras.
Se apagò el relàmpago  rojiano, agudo y brillante,  como si la noche entrara al negro socavòn de su natal y germinal  Lebu de su poesìa, esa piedra elemental que frotan los duendes para encantar las noches sin luna ni estrellas, cuando los perros ladran sin sentido. Fue uno de los poetas que màs se pronunciò contra la muerte, quizàs la sabìa inevitable.
Joven, dìscolo discìpulo, admirador de Vicente Huidobro, surrealista arrepentido, "anarca" en su propia expresiòn, "poeta de la no adhesiòn total, vallejiano, se abriò paso en ancas de su propia musa, sin pausa ni prisa, ni permiso, en el telùrico y crispado mar de las torrentosas   corrientes de la poesìa chilena. Editò en 1948 su primer poemario La miseria del hombre, ridiculizado por la crìtica  y solo elogiado por Gabriela Mistral, ada madrina de  poetas talentosos, como el joven Neftalì Reyes Basoalto y el mismo  N. Parra. Què olfato el de la maestra rural, dio paso a todos los grandes de la poesìa chilena. Grande la Mistral, hasta en su olvido nacional.
 Desapareciò del escenario poètico chileno el futuro Premio Miguel de Cervantes, hasta 1964, cuando editò Contra la muerte, el libro que le abriò las puertas  a la gloriola poètica chilena, con un tono personal,  parodiando a Huidobro. Un libro que nacìa del silencio, a vibrar en el aire, un autor que se tuteaba con los lectores, arrancaba las visiones, los ojos cada dìa y que le plantaba cara a la muerte. Un  Rojas existencial, despreocupado, lùcido  ante y frente la muerte. ¿Màs oscuro que la piedra de carbòn, màs luminoso que el cielo de Elqui.? En Victrola vieja, Gonzalo Rojas, define su arte poètica, que con los años irìa redefiniendo en la reescritura: La poesìa se escribe sola. Se escribe con los dientes, con el peligro/con la verdad terrible de cada cosa./...Ùnicamente el viento de la Palabra...Y critica a Èse que tiene el rècord y anda que te anda/descubriendo el principio de los principios/El alfabeto mismo le queda corto/para decir lo mismo que està dicho. Una postura, indudable, frente al quehacer poètico, como Huidobro, Neruda, Parra, Lihn, como tantos màs, fijaba posiciones en el erizado jardìn de la poesìa. Hay muchas maneras de hacer sonar flautas y tocar el bombo. Su poema Sàtira a la rima, es una pieza antològica contra   el burguès y su vida burguesa y su manera de vivir. Una càtedra de humanismo para ser màs humanos: ¡Pensar que sus almas de cerdos/se van al cielo despuès de morir! Gonzalo Rojas a partir de Contra la muerte, le dio un nuevo aire a la poesìa chilena, oxigenò un camino personal, y nos recordò desde sus pàginas  que Sòlo se aprende aprende aprende/de los propios propios errores. Recuerdo que Jorge Teillier me decìa  que sòlo se escribe en la vida un solo poema, es decir, que todos los libros se reunìan allì. Para  Rojas, èl escribìa siempre un libro sobre un libro diferente: reescritura. ¿Secretos y mitos de los poetas chilenos? ¿Tantos como poetas? No todos atravesaron el rìo, algunos a la orilla ciertamente llegaron y van llegando los nuevos. Pero las plazas estàn tambièn  llenas de palomas cagando desde las elegantes cornizas, como si el poema se suspendiera contra las leyes de la fìsica, màs allà de la palabra, la que lleva alas donde quiera habite.
La historia  poètica chilena del siglo XX ya la habìan escrito Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral, Pablo de Rokha y Nicanor Parra, quien inaugurò y se aferrò con dientes y muelas a un nuevo escenario con  su libro Poemas y Antipoemas (1954), despuès de su fracasado Romancero gitano, editado en 1937. Parra y Rojas  inician a su manera, en su tiempo y propia respiraciòn, un nuevo proceso para su poesìa y la poesìa chilena,  a partir de una experiencia poètica, un nacimiento frustrado. Detienen la màquina de hacer poesìa y hacen mutis por el foro, Parra, 17 años y Rojas, 16 años, tiempo que aprovecharon para montarse en su propio carrusel y zepelin que ya nadie detendrìa, a nivel nacional e internacional. Los dos, junto a Neruda han sido profetas en su tierra y a nivel internacional, un parèntesis nada despreciable en el paìs del ninguneo. Estuve cerca de Parra fìsicamente viendo como diseñaba su  antipoètica antinerudiana antitodo y ante todo, parriana. Abrìa y cerraba el paraguas de la poesìa Chile, como Charles Chaplin. Disparaba al establecimiento local y mundial. Su polìtica era no dejar tìtere con cabeza, humor, ironìa, verso blanco, verso negro, antiverso, popular, culto, parriano, en fin, poesìa. Repetìa ese chilenismo, a diestra y a siniestra, las manos y el orden del producto cambiaban sin permanecer fijos. Quebraba viejos modismos, palabras sueltas, dichos, eslòganes, chilenismos, frases hechas, coloquiales, refranes, actualidad, y los cachureos contradictorios, en nuevas y otras vìas, eminentemente parrianas. Parra  despuès reparaba  todos esos cachureos que tal vez habrìa acumulado el viento de la palabra alrededor de su panal. ¿La palabra parriana deja hojarasca? Eso lo diràn los botànicos en su momento.
 En mi trabajo Las Vìboras de Parra, digo a modo de explicaciòn del significado para Chile de la antipoesìa: "La antipoesía echa todo en su saco, pero no roto, en la Caja de Parrandora, recicla los materiales, inhala desde el estiércol a la primavera, de nada se priva el poeta, su oficio: boxear con las sombras del mediodía, arrancarle espuma al verbo, sacar del cuidado intensivo a la “poesía tradicional”, Parra se siente un sepulturero de adjetivos y metáforas, porque si no dan vida, matan. Hombre de poca fe, pone toda su fe en la antipoesía."
Del prolongado silencio de ambos poetas y de sus futuras confrontaciones, incesantes bùsquedas,  pequeñas guerrillas con versos incluidos, surgirìan dos de los  màs  grandes exponentes de la poesìa chilena e iberoamericana.  Parra y Rojas, dos poèticas distintas, admiradores de un mismo maestro: Huidobro.  Gonzalo Rojas, gustaba recordar que le habìa dado la libertad y  Parra siguió  los consejos huidobrianos, cuando dijo: “un poeta debe decir aquellas cosas que nunca se dirían sin él”. Sólo por medio de la poesía, remataba Vicente Huidobro, el hombre resuelve sus desequilibrios, creando un equilibrio mágico o, tal vez, un mayor desequilibrio. En eso han andado Parra  y Rojas,  al parecer.  Neruda, citò solo a dos poetas en su discurso cuando recibiò el Premio Nobel de Literatura en 1971 en Suecia: el francès Rimbaud y de manera indirecta-directa, a Huidobro, lo que termina siendo un  homenaje a la estatura del  vanguardista sin paracaìdas que fue este singular  personaje, y cito: "El poeta no es un "pequeño dios". No, no es un "pequeño dios". No está signado por un destino cabalístico superior al de quienes ejercen otros menesteres y oficios." Neruda plantaba banderas en Estocolmo.
La incertidumbre es materia vital de la poesìa, allì nacen y mueren todas las certezas y vuelven a florecer como los aromos en  primavera las màs sòlidas interrogantes en sus propias cabalgaduras, a lomo de mula, a pie por los abismos, con la respiraciòn entrecortada y la esperanza que un espejismo nos ilumine. Gonzalo Rojas trabajò en mi opiniòn esa lìnea libre sin horizonte que la retuviera o enmarcara, indagò en la palabra hasta su silencio, para comunicarnos lo mejor de su mundo y espanto. Reducir la poètica rojiana al erotismo como ocurre en estos dìas finales y aùn antes, no solo serìa un error, una tonterìa al desconocer la obra de un poeta total que utiliza todos los recursos del lenguaje y los sentidos, oralidad e intertextualidad. Para  Rojas el poema pareciera un edificio de mùltiples compartimentos que se van comunicando entre sì como si fueran en el aire de las palabras.¿Sabes cómo escribo cuando escribo? Remo
en el aire, cierro
las cortinas del cráneo-mundo, remo
párrafo tras párrafo, repito el número
XXI por egipcio, a ver
si llego ahí cantando, los pies alzados
hacia las estrellas... (Rojas)

El siglo XX fue la època dorada de la poesìa chilena  y un escenario de choque  de elefantes,  Neruda, Huidobro y  De Rokha-en un paìs largo como una tira tragicòmica, que se perdìa en  la bùsqueda y mirada  impùdica, casi obscena de su  propio ombligo de paìs insular. Octavio Paz, el mexicano que le dio un nuevo fundamento a Mèxico, no era precisamente amigo ni apologista de Neruda, sobre todo el polìtico, dijo en una conversaciòn telefònica a Jorge Edwards segùn cita en su libro Adiòs, Poeta: "Mira, quiero decirte una cosa, ya que tù estabas tan cerca del personaje. El año pasado releì las obras completas de Neruda, desde la primera pàgina hasta la ùltima. Creo en mi ediciòn faltaban algunas cosas del final, pero leì entero y por orden todo lo que tenìa. Mi conclusiòn es que Neruda es  el mejor poeta de su generaciòn. ¡De lejos! Mejor que Huidobro, mejor que Vallejo,  mejor que Borges. Y mejor que todos los españoles. Es un poeta muy irregular, desde luego, pero en sus grandes momentos es el mejor. Siempre lo he pensado asì: uno de los mejores del idioma. Residencia en la Tierra es un libro extraordinario" Años màs tarde el poeta mexicano, Josè Emilio Pacheco,  dirìa que  Residencia en La Tierra es el libro màs importante del surrealismo. No es cualquier afirmaciòn, ni ligera complacencia.
Pablo Neruda, antes de los 30 años de vida, habìa rayado la cancha de la poesìa chilena, latinoaamericana y de habla hispana, con su Residencia en La Tierra, un libro mayor, del cual tambièn beberìan sus detractores, y poesìa toda, de la cual surgirìa contra ella, Nicanor Parra y el mismo  Gonzalo Rojas se cuidarìa de no ser tragado por  el Dragòn mayor del fuego de la poesìa chilena. Siglo de la hegemonìa nerudiana hasta su muerte en 1973,- a pesar del protagonismo parriano en la ùltima dècada- pero  no debemos pasar por alto la obra de brillantes castillos en el aire, sueños, libertades, bùsqueda, del Altazor huidobriano, como los gemidos  angustiosos y a veces lìricos pasos por la repùblica del Macho anciano de la poesìa, Pablo de Rokha,  la Mistral, indudablemente, y un coro de poetas que siempre estuvieron y siguen estando a la altura de este movimiento poètico de mùltiples  cabezas y ramificaciones. Es largo el rosario de poetas chilenos que pusieron sus picas en el Flandes poètico de la Loca geografìa  de Chile, de  Norte a Sur y Este a Oeste. Si el gran momento històrico  Nerudiano, Mistraliano,  Huidobriano, Rokhiano, Parriano, los ocultò  bajo las piedras de Chile,  puso al borde   de los caminos y  los acantilados de la geografìa,  durante la Guerra Frìa, el Golpe de Estado, en esos tiempos de agonìa cultural, debemos nombrarlos, a riesgo de no estar todos los que debieran:  Rosamel del Valle, Humberto Dìaz Casanueva, Carlos de Rokha, Miguel Arteche,  Alberto Rubio, Eduardo Anguita,  Armando Uribe Arce, Efraìn Barquero,  Enrique Lihn, Jorge Teillier, Oscar Hahn,  Rolando Càrdenas, Floridor Pèrez, Gonzalo Millàn, Omar Lara, Waldo Rojas, Manuel Silva Acevedo, Jaime Quezada, Oliver Welden,  Hernàn Miranda, Josè Cuevas, Raùl Zurita,...........
Pienso que Oscar Hahn seguirà con el timòn que en algùn momento fìsico abandonarà Nicanor Parra de 96 años, porque ha recogido esos saberes  ocultos y visibles, la Gran Receta de la Poesìa chilena, sus secretos màs reales, invisibles y propios: armar la vida y la agonìa, la protesta, el amor, adentrarse en las cosas, ser parte de la geografìa con un sentido de identidad y pertenencia, no dejar de nombrar,  pero todo a travès del lenguaje. Hacer y ser historia. Nada al azar, nada casual,  sin desprenderse de los sueños, ni olvidar los laberintos del insomnio por los que pagamos algunos  un justo precio. Lamentablemente para la poesìa chilena, la temprana desapariciòn fìsica de Gonzalo Millàn, truncò tiempos aùn màs excepcionacionales para la poètica chilena e iberoamericana.  Gonzalo Millàn siempre fue un constructor de  prolijas,  grandes reales y fantàsticas minituras. Su gran receta: escribir nueve versiones sobre un poema, como si fuera una cabala y nunca sentirse satisfecho, entrar y salir por la aguja del sastre. Gonzalo Millàn era el guardiàn de la palabra y donde quiera que estè sigue trabajando  en sus quimeras. La receta de Neruda era no tener receta, sòlo escribir, despreciaba el "intelectualismo", èl, un viejo y zorro lector de los  clàsicos españoles,  franceses, ingleses, Whitman, traductor de Shakespeare y màs. Se lo dijo a un  crìtico francès


Rojas y Parra volverìan tras la huella de las antiguas confrontaciones nerudianas, huidobrianas y rokhianas, como delfines visibles de las nuevas ramas del frondoso àrbol de la poesìa chilena del siglo XX, que marca distancia de Amèrica latina, con contadas excepciones como  el peruano Cèsar Vallejo, fallecido prematuramente en 1938 y que escribiò sobre roca andina. Jorge Luis Borges, Ernesto Cardenal, lo mejor de Octavio Paz, Josè Lezama Lima, Eliseo Diego, Juan Gelman, Josè Emilio Pacheco, Alejandra Pizarnik, son voces de primer orden, sin duda, en el concierto poètico latinoamericano. Seguramente no estàn todos, para màs de algùn lector, pero si los que estàn, son y no sobran.
El Dragòn de la poesìa chilena tiene muchas lenguas de fuego y  es su diversidad, riqueza,  lo que la diferencia no solo del resto de Amèrica, sino de España, en la centuria pasada y en esta època, aunque han desaparecido prematuramente poetas de una retòrica personalìsima, como Enrique Lihn, Jorge Teillier  y Gonzalo Millàn, dueños de su propio mundo poètico y referentes obligados de la poesìa chilena. Todos autores indispensables en el largo recorrido poètico que iniciara Alonso de Ercilla y Zùñiga, con La Araucana, en 1569, aunque el libro lo terminò su autor en España dos dècadas despuès. Chile paìs de fundaciòn èpica, paìs de poetas, nacìa en la perdida Capitanìa general atravesado por las luchas de sus valientes guerreros indìgenas  y la pluma del conquistador que retrataba la gesta heroica de un pueblo "belicoso" y amante de su tierra.
El mapa de la poesìa chilena es màs amplio, diverso, enjundioso, plural, profundo, que sorprenderìa a cualquier lector avezado y curioso. Algunos  nombres vitales  ya estàn en estas pàginas. La verdadera poesìa siempre aflora, en algùn momento sube a cubierta y comienza a navegar. Hay libros y poetas, que escritores nàufragos rescatan como si fuera una botella lanzada al mar por manos anònimas con  un S.O.S. o mensaje de felicidad por la sola aventura de la palabra.
Salì de Chile en 1975, es cierto, he vuelto, pero no he estado todo el tiempo necesario para ponerme al dìa y  menos de los que vienen despuès del apagòn cultural del 73.  Esa afonìa de Fin de mundo que impusieron los panzer del Gran Dictador. No volaba ni una hoja sin el permiso del àngel de la muerte y las que se escribìan las sepultaba el glacial silencio  obligado de la dictadura. Otros tantos  esperan sacar un conejo del profundo sombrero àrbol frondoso de la poesìa, como lo hizo en otro siglo Vicente Huidobro y tantos otros. Hubo Manifiestos en su tiempo, retòrica, elocuencia, tribuna, doctrinas, movimientos, tendencias, revistas, lecturas, condenas, escuelas, cofradìas, poetas malditos, francotiradores, oficialistas del establecimiento, lumpenes adorables, mitòmanos fantàsticos, lectores insomnes, eruditos, poetas de doble rosca y tuerca, surrealistas irreductibles, poetas domingueros, festivaleros,  falderos, de la rima, sectarios, profetas de su propia fe, energùmenos incontrables por su propio ego, que fueron felices a su manera y se hicieron presente en las Grandes Alamedas de la poesìa chilena.
 Muchos buscadores de pepitas de oro, cargadores de lenguaje, inconformes con el verbo y las frases hechas. Y todos en este métier, como si en el oficio les fuera la vida. Hay suicidas y gozadores per se, poetas romànticos atravesados por su sino. Poetas mudos y ventrilocuos, Poetas del Sur con un aureola de santones intocables, poetas de todas las latitudes y geografìas, Poetas de pensiones baratas, adelantados, dueños de su inagotable victrola. Poetas en turno de oriente a occidente, este a  oeste, en todas las direcciones posibles, y compartiendo  la teorìa del pèndulo, dos o tres fèminas, con la excepciòn de la Poeta Mayor que siempre corriò por su propia tangente. Lucila en su alucinaciones constantes, (en medio de tantas aluciones) huyò de Chile por cielo, mar y tierra, multiplicando sus propios panes y peces de su poesìa. Esa fue su materia esencial, en medio del aceite y del vinagre. Ejerciò la maternidad con tres de los poetas mayores del país: Neruda, Parra y Rojas, siempre desde la alegrìa y celebraciòn, el conocimiento de la poesìa.  Desplegò alas con sus viejas cicatrices de cigueña del Valle de Elqui, procreò por los demàs estos hijos que nunca abandonò en sus sueños y vida de Cònsul de Chile en  Amèrica y Europa. este es el gran secreto de la Cocina de la Mistral, su  poesìa limada una y otra vez, nunca satisfecha, arrastrando para muchos el mito de la sequìa con sus  baùles la patiloca màs incompredida del Chile provinciano, pacato, cegato, de ojo polifèmico sanguinolento. Escribiendo sobre su tablita màgica, corriendo sus libros impresos, haciendo crujir las palabras, arrancàndoles  el ùltimo aliento y aùn asì, archivàndolas como si fueran indefensos, desprotegidos, desvalidos poemas. Esa fragilidad, ausencia de sì misma aparentemente, quizàs fortaleciò mucho màs el mito de la Mistral, una mujer que mostraba  una gran entereza al solo ver el trazo de su escritura sobre sus célebres cartas. Su secreto fue ser quien fue, no dejar de buscar, ni siquiera en las religiones alternativas, en encontrar el lugar para la felicidad, en su ir y venir por el mundo, trasladàndose en su imaginario poètico real con sus queridos muertos. ¿Nadie ha pensado en dibujar a la Mistral atada al largo cuerpo de Chile, arrastrándolo por el mundo?

Neruda no parò de escribir, dejò ocho libros inèditos al morir, y si bien para Enrique Lihn "cediò" la vanguardia, el liderazgo poètico a Nicarnor Parra, la poesìa necesitaba otro proyecto, aire, y esto  ocurre en  los nuevos cìclos, perìodos que tienen las artes para renovarse  y trazar  caminos inèditos hasta ese momento. El parricidio, màs que una metàfora, està y forma parte de la literatura universal. Y Parra se venìa preparando desde  su libro iniciàtico Poemas y antipoemas. Fue hegemònico el proyecto nerudiano por largo tiempo en  la poesìa chilena y   mundial, con todas sus peculiaridades màs allà de la poesìa. Parra,  Gonzalo Rojas,  Anguita,  Lihn,  Teillier, Millàn, Hahn, Uribe Arce,  Waldo Rojas, Silva Acevedo, muchos otros  buscaron alternativas que le distanciaran del Vate de Isla Negra por  el simple instinto de supervivencia y la necesidad de presentar un proyecto propio. En poesìa todo es posible, un gènero noble, felixible, màgico, que se presta y permite una extraordinaria plasticidad. Cada poeta puede hacer su propia perfomance.
La poesìa chilena, no viene de Chile, como ha de entenderse en el estricto sentido de la raiz misma,  aunque La Araucana es un primer antecedente y la epopeya arrancò del suelo indìgena, Mapuche, de la araucanìa para los españoles. Los clàsicos chilenos  incorporan a los poetas europeos, norteamericanos,   el movimiento surrealista, griegos, rusos, chinos, hindùes y cocinaron tambièn su propia poesía. La receta criolla con sus  ingredientes, sabores, texturas, la poderosa carga geogràfica, historia de cataclismos y primaveras otoñales, la respiraciòn del poema en el nuevo poema. Las comidas y bebidas, la epopeya Rokhiana angustiosa, desgarrada, delirante, el  folclore parriano y su antipoesìa de  pisos psicològicos de un nuevo individuo, la chilenidad universal nerudiana y mistraliana, desde los malabarismos huidobrianos-Parìs, Parìs- al lar teilleriano, la metafìsica de Anguita, la metàfora del espanto de lo real de Lihn-¿ciudad, ciudad real o irreal?- Hahn, Millàn, los dos Rojas, Silva Acevedo, Welden, Armando Uribe,

En proceso

lunes, abril 25, 2011

No despierten a Gonzalo



Oye,
no despierten a Gonzalo,
està dormido en el aire de su poesìa,
este mandarìn  suspendido
 en su viaje profundo,
agua y màs agua en la oscuridad
 su palabra ya duerme,
duerme,
en la fiesta del poema
y si no dijo  lo que dijo,
todo se hizo polvo con su estrella.
Rolando Gabrielli©2011

domingo, abril 24, 2011

El sol es una herida










Esta puesta de sol no es màs que el naufràgio del sol
Queda en sus manos el doble juego de aparecer
y apagarse en el filo del agua
Esta puesta de sol
es el silencio ejerciendo sus alas
sobre otras palomas
que duermen en la plaza
Los bancos a lo largo de sus años
afirman el paisaje
Tienes la esperanza de que las àguilas
claven sus picos
sobre esta puesta de sol
que hace de mi mano una herida.
Rolando Gabrielli©




El libro es un objeto que se puede compartir ìntimamente y acompañarnos a los lugares màs pùblicos y privados. La conmemoraciòn  internacional de este objeto màgico, devenido en mercancìa, el libro, no tiene dos dècadas, y para algunos,  su permanencia està seriamente amenzada  por las nuevas tecnologìas  de uso digital que revolucionan los formatos y abandonan el papel.  Una fecha emblemàtica tal vez extraviada en el mar cibernètico, una pausa autista en el mundo de la tipografìa y su errancia  en medio de insomnes internautas que no cesan de navegar.¿Otro mundo, otro libro? El hombre no ha dejado de  transmitir conocimientos desde las tablillas de arcilla y algunos se remontaràn a las cavernas, hasta nuestros dìas de tsunamis de datos, que se entrecruzan no solo por canales oficiales de informaciòn, sino a travès de las redes sociales. El libro digital gana terreno en Estados Unidos, de acuerdo con cifras circuladas en sus diarios y en  Internet. El papel pareciera en retirada en algunos segmentos de la poblaciòn, adicta tambièn a los video juegos, TV, al mundo del entretenimiento y la diversiòn per se. Desde una consola mueven sus extremidades y sentidos, hipnotizan su mente y ajustan sus pasiones a una guerra donde resultan victoriosos, ilesos y reconfortados en su espìritu de ganadores.
El libro naufraga  como objeto de atenciòn en este mar crispado de oleaje banal. ¿Los escritores de literatura dura y los poetas, pasaràn a ser como los monjes de la Edad Media, personajes exòticos, alejados del mundanal espectàculo digital o seràn asimilados por la fuerza avasallante de las tecnologìas?
En el planeta digital, cada sujeto es un informante, una voz autorizada de algo, el rumor tiene calidad informativa, la repeticiòn posa de original, el conocimiento es entretenimiento, quien tenga una càmara y sepa leer y escribir, es un  periodista en potencia y ejerce el oficio en las redes con alguna propiedad. Escribir un libro interesante, es otra cosa. Demanda una atenciòn, que pareciera que el mundo digital no està dispuesto a conceder. La literatura real no tiene urgencia, sin reflexiòn  es tan inùtil como un minuto de silencio en el desierto.
¿Un libro son todas las plabras que acumulamos y cargamos durante nuestra vida? ¿Somos uno o màs libros intransferibles? ¿Un libro es una respuesta al presente, al futuro o a un lector que busca una verdad, explicaciòn o se suma a una aventura jamàs soñada por èl? ¿Compartir un libro es equivalente a compartir un queso? ¿El libro es papel mojado o una Cenicienta de papel? ¿Los libros que no actùan como un suave avispero en nuestros sentidos, son letra muerta?
Forma y contenido en literatura es una vieja disputa zanjada, en que ambos son necesarios. El libro digital no sòlo es forma, sino tmabièn contenido, porque el lector actual està evolucionado, lamentablemente, hacia otras formas de lecturas menos ambiciosas  debido  al factor tiempo y al entretenimiento de las mentes. Un libro sin contenido, puede transformarse en un juego, pasatiempo digital y tal vez es lo que quiere el nuevo lector menos exigente, con una actitud al pasatiempo, y no a la reflexiòn, al crecimiento como persona e intelectual. Son millones los nuevos lectores You Tube, verdaderos relàmpagos de ojos y oìdos. Otros se conforman con ver sus fotos en las Redes Sociales y pergeñar  unas palabras casi en clave, como sonidos guturales que suelen identificarlos con un regreso al pasado animal, con el perdòn de las bestias que atienden su mundo de una manera natural.
El libro, tan temido  en las dictaduras, por emperadores, reyezuelos, inquisidores,  hasta en las "democracias avanzadas" (Ulyses de J. Joyce), quemado, guillotinado  (General Augusto Pinochet), prohibido, ha permanecido màs allà de sus tapas duras.
No me imagino al Quijote de la Mancha electrònico, al Ulyses, las Obras completas de Proust, Biblias electrònicas, aunque todo es posible, como enjaular un clàsico en una màquina de fabricar popcorn. El mercado es el Dios que le saca la lengua a todos los mandamientos, verdadero apòstol del banquete de los mercaderes.
Los cambios estàn ocurriendo en tiempo presente. Suceden màs allà de los comentarios que pudièramos hacer. La gente  que sòlo atiende el mundo digital ya piensa de manera diferente, escribe de otra manera, se relaciona de una forma distinta, sus mejores sonrisas son frente a sus celualres con alguien que no està a su lado, sus menùs de vida, prioridades ya son distintos, y quizàs no vuelvan a ver màs una puesta de sol. ¿Se han entregado como corderos que van van contentos al sacrificio?
Las nuevas tecnologìas y los comportamientos humanos, estàn en una  evoluciòn constante y toda pregunta  pareciera quedar en pañales ante los sorprendentes pasos que està dando el hombre en materìa tecnològica, donde Internet pareciera ser la Caperucita Roja de este gran cuento del  Lobo. El hombre tambièn sigue perfeccionando y construyendo nuevas màquinas no sòlo para trasladar a otros  hombtres fuera de la superpoblada toerra, sino para ejercer control, dominio sobre ellos. ¿Ciencia ficciòn? Quizàs, la ciencia ficciòn es cosa del pasado. La forma de los libros pueden resultar ser un detalle ante los saltos màs adelante que intervendràn al mismo ser humano. Se  habla de nuevos òrganos, para mejorar la vista, el oido, alargar la vida  hasta los 140 años. No es un detalle este tipo de promesas, investigaciones y propuestas por algunos cientìficos. ¿Se implantaràn cerebros? Quizàs sea la idea. ¿Al libro podrìamos dejarlo en su propia retòrica?

sábado, abril 23, 2011

De estos sueños

De estos sueños que el sol sabe enrojecer
sòlo tu nombre
seguirà el juego
de los volantines que hilvanan
sus vientos.
El invierno no serà ese puente caìdo.
Seguiràs caminando sin saber siquiera
si no hay otra salida que adentrarnos al vacìo.
La làmpara irradia fragmentos diurnos
me dijiste,
las lucièrnagas comenzaban a salir.
Nos hemos dejado llevar por caminos interminables
que bien saben iniciarse en las horas
en que los muertos salen a los campos vecinos
a conversar de sus vidas.
Rolando Gabrielli©

viernes, abril 22, 2011

Cierra los ojos

Cierra los ojos,
nada existe.
Màs allà,
sòlo los pàrpados.
Todo ha huìdo,
todo.
Rolando Gabrielli©2011