viernes, junio 15, 2012


Cuestionario Denver  Proust/ 2022

1.       ¿A què Generaciòn literaria pertenece usted?
        A la que el viento se llevò
2.       ¿Cuàl es su poeta favorito?

Rolando Denver
        3      ¿Dònde se ubicarìa?
En la Estaciòn Central

4.       ¿Por què lee?
        Para no olvidarme del abecedario
5.       ¿Una afición secreta?

Dedicar  libros que no he escrito

6.       ¿Cree en las tinieblas?

Mucha oscuridad por ver

7.       Què piensa de Internet?
8.       Uno de los burdeles màs entretenidos de la imaginación

9.       Quièn duerme al  lado suyo?

Unos 30  libros en proceso de lectura y reelecturas , una serie de documentación inèdita y el pensamiento

10.   De què  documentación se trata?
Secreta

11.   Por què escribe?

Porque deseo seguir viviendo 

12.   Por què escribe, no me queda claro?

Para conocerme (te) mejor

13.   Insisto, por què escribe?

Para no perderme en el bosque

14.   Una cima?

El ego

15.   Problemas fundamentales?

La capa de ozono, la naturaleza humana, la cuadratura del amor

16.   Y  la poesía?

Màs que palabras

17.   Una debilidad?

18.   Abrazar los àrboles

19.   El amor?

Un acto necesario, ineludible, inexplicable, inconmensurable, intrigante

20.   Què no le deja dormir?

El insomnio

21.   Cuàntos años le gustaría tener?

200

22.   Què piensa del número 22?

Una fecha inolvidable, un nacimiento, màs que un número repetido

23.   Un libro?

24.   El que siempre he pensado en escribir

25.   Un amigo?

26.   El viento Sur

27.   Un enemigo?

Todos juntos, no hacen uno

28.    Un juguete?

El volantìn
29.   Marca de un objeto?

Underwood

30.   Un sueño?

El hombre sin tropezar en la misma piedra

31.    Tres colores?
 Azul, rojo, y blanco

32.   Una noche oscura?
Un dìa en la infancia

33.   Una estación ferroviaria?

Antilhue

34.   Un sonido?

35.   El Big bang
36. Un lugar peligroso?
Todos los abismos

36.   El Sol?
Todos sus hijos se llaman verano

37.   Un planeta?

38.   El que habitan mis sueños

39.   Un paisaje?

La virginidad del desierto

40.   La Luna?

41.   Donde se editaba la poesía antiguamente

42.   La PC?

Velocìsima la palabra con estos bichos electrónicos

43.   La Libertad?

45.   Un viejo truco de los poderosos

46.    El dinero?
47.   Un mal necesario
48.   El azar?

49.   Los caminos no siempre conducen a Roma

50.   La tecnología?

51.   Da vida y mata, como los adjetivos
52. La velocidad de la luz?
como la mujer
53. En bùsqueda del tiempo perdido?
Todo Proust, en un cuarto, desde la cama


martes, junio 12, 2012



Si el poema
cayera del cielo
(se romperìa como el cristal,
en infinitas palabras)
Solo las hojas
caen  de los àrboles
y abonan la  tierra.
Un poema nunca està seguro
en una pàgina en blanco,
 el lector
 se convierte en dueño,
 lee y   cambia a su manera,
la palabra
Rolando Gabrielli©2012

lunes, junio 11, 2012





Amado General,
cuàndo nos va a dejar
en paz
Te vas y no te vas,
lloran tu ausencia
desde Alcatraz
hasta tu  último secuaz
No nos olvides  del màs allà,
usted siempre vigiliba
un poco màs
Amado General
Cuando nos va a dejar  
en paz
Este acto en el Caupolicàn
es una vergüenza nacional
De una orden,
que no se mueva
una hoja màs,
no queremos un nuevo
temporal
Usted siempre vigilaba
un poco màs
Amado General
cuando nos va a dejar
en paz.
Rolando Gabrielli©2012

sábado, junio 09, 2012

No se puede

No se puede
escribir de todo
y salir inmune.
El verbo,
no es ciego,
sordo,
ni mudo.
Rolando Gabrielli©2012

viernes, junio 08, 2012

¿El destino nerudiano de Parra?



"En 1970, Silvia Pinto le pregunta: “Y de Neruda, ¿es amigo, enemigo, desconocido, admirador?” El vate contesta: “No sería posible yo como poeta sin el antecedente de Neruda. Creo que no pasa un día sin que piense en él siete veces… Mira a la muchacha, casi de espaldas a él, sentada junto a la chimenea y corrige: “No, siete veces es mucho, digamos tres”. “La joven sonríe”. (“Nacional”, 14 de junio de 1970).
La fiesta parriana no estarìa completa  sin esta nueva cuadratura del antipoeta. Este premio es un lujo para el màs nerudiano de los antinerudianos y tambièn para la poesìa chilena, que no tiene lìmites entre el mar, la montaña y el desierto. Los premios son para disfrutarlos en vida y en plenas facultades mentales.  Nicanor Parra se recicla por segundos. ¿Es un fijo en el Derby de la poesìa?  Solo le falta, al autor de Versos de Salón, dinamitar la santa sede de Estocolmo y volar al Olimpo con el Nobel. Ganas no le faltan, aun tiene cuerda con sus 97 años, y ya guardó bajo el poncho recientemente el Cervantes.
Esta vez, Nicanor Parra, le ha arrastrado el poncho al propio Pablo Neruda, al obtener el emblemático  Premio Iberoamericano Pablo Neruda. La decisión de un  jurado variopinto, integrado por chilenos, un inglés, una argentina, un cubano, fue unánime.
El galardonado, muy ducho en esta materia, dijo: "No es la primera vez que me dan un premio que no merezco y espero que no sea la última. Me querellaré contra quienes resulten responsables".
Las razones de este nuevo reconocimiento, las dio el jurado: en la trayectoria de Parra y su aporte al enriquecimiento del lenguaje poético latinoamericano. También "por su humor, su ironía, su mirada infatigablemente crítica y por la extraordinaria diversidad de sus búsquedas como antipoeta, poeta visual y traductor"
Parra y su antipoesìa cierran un ciclo a tambor batiente, de casi sesenta años de renovaciòn poètica, en Chile y en lengua española, pero èl forma parte de un eje poderoso de la poètica chilena con Neruda, Huidobro, Mistral, De Rokha, Gonzalo Rojas, Rosamel Del Valle, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Armando Uribe Arce, Oscar Hahn, Gonzalo Millàn y una serie de otros poetas vivos y muertos, que le han dado forma, contenido y sobre todo, lenguaje, personalidad, si se pudiera decir, a este gènero que solo las musas parecieran tener plena confianza en èl.
Desde Poemas y Antipoemas, 1954, Parra no dejò de sacarle la suerte a las palabras. Un vicio que supera a sus estudios de Mecànica Racional y Cosmologìa. No pudo abandonar esa manìa, compulsiòn, de arrojar  palabras al viento, sabiendo la existencia de los bumerang.
Segùn Parra, la  breva tiene cuesco y hay que  pedirle peras al olmo hasta que las de. Chile parecìa nombrado  por varios grandes poetas, alguien podrìa decir uno sòlo, y Parra armò su propia ruta, con Manifiestos, interrogantes, respuestas, crìticas permanentes, aparentes contradicciones, señales, y se fue adentrando en lo que considerò  tierra de nadie y de todos. Comprò su propio ticket para subir, compartir y conducir el gran carrusel de la poesìa chilena. Una buena  dosis de trasgresiòn anima la vida del antipoeta, sin eso no se podrìa explicar del todo su propuesta. Polemizò a muerte con Gonzalo Rojas por un puesto en la lìrica nacional y tàcitamente con Neruda en vida y muerte. Rojas y Parra son los dos poetas que  han tenido màs tiempo para enmendar la plana de su poètica y recorrer los dos siglos olìmpicamente. Las generaciones posteriores, los poetas post Parra, Rojas, Lihn, abandonaron la àcida polèmica entre pares. Lihn le llegò llamar a Millàn, el mudo, por su elocuente silencio, donde su poesìa no dejaba lugar a estridencias mayores, ni menores. Salvo pequeñas veleidades entre artistas, concursos, becas, viajes, oportunismos humanos, se acabaron los manifiestos, y la polèmica un tiempo la entronizò un narrador, Roberto Bolaño. Curiosamente un escritor del cìrculo y con materia prima de Parra, Lihn y Borges, tres polemistas y crìticos legendarios. En una especie de limbo, quedò flotando la sombra de Neruda, la ùltima vez la vi en las calles de Santiago, por allà por el año 1987.
Retirado de la ciudad y del escenario pùblico, más con visitantes, que encuentros con sus pares, en el encantador balneario de Las Cruces, un lugar que cura el corazòn de los enfermos, Parra atraviesa su propia historia, y con la sagacidad de un huaso choro, mantiene al tope la bandera de la anti-Poesìa, sus principios y fin, hasta donde de la cuerda del reloj de arena, entre Isla Negra y Cartagena.  Allí, en el epicentro poético nacional de la Cordillera de la Costa, donde yacen  Huidobro y Neruda, Parra le da cuerda al porvenir  y sigue proyectando la última ilusión y la imagen  de la antipoesía.
Fue en 1954 cuando Parra se ajustò el cinturòn y comenzò a volar, despegò y fue construyendo su propio camino,  esperò largos años, hacìa sombras en su propio laboratorio, jugaba con sus fòrmulas, llevaba una pesada carga, y si querìa subir, compartir la cima, con los pesos pesados de la poesìa chilena, tenìa que hacer otra cosa.
Los españoles intentaron por siglos poner sus picas en tierras mapuches, un esfuerzo titànico, sangriento, imposible,  pero  Alonso de Ercilla y Zùñiga si  escribiò la epopèyica  conquista en La Araucana, las primeras palabras de la poesìa chilena en idioma español. Es  aùn fuente de nuestros poetas y origen del origen de la palabra hispana en nuestra loca e irreductible geografìa. Despuès vinieron nuestros bardos, aedos, poetas, a contar nuestra historia, a reconocer y nombrar las cosas, a establecerse en el territorio como "dueños del idioma del conquistador".  ¿De la espada y la sangre vinieron las palabras?
Despuès vino el gran chorro de la poesìa chilena, con sus influencias ya dichas, conocidas, repetidas, pero una gran poesìa donde Parra està totalmente emparentado y responde ademàs a lo escrito por Neruda, su gran obsesiòn reconocida hasta el final de sus dìas. No habrìa Parra, sin Neruda, Huidobro, la Mistral, sin desconocer los mèritos personales del autor, que son muchos y de recursos variados a lo largo de su extraordinario y obsesivo viaje por la palabra y la vida. La genialidad parriana es de Parra, humor, lo popular, el mundo sicològico, social, amoroso, polìtico, de sus personajes, es  propiedad registrada del autor. Parra me hablaba en el Pedagògico de la Universidad de Chile de sus lecturas de Aristòfanes y proximidades, acercamientos con los beatniks de Ginsberg. La lista es numerosa, variada, va de la antigua Grecia al medioevo, la España de Quevedo, Becquer, Lorca,  Whitman, Pound, Eliot hasta Kafka y Chaplin,  el desvalido Carlos Pezoa Vèliz, con nombre de puntero izquierdo del Wanders de Valparaìso. Dijo que su maestro era Huidobro. ¿La antipoesìa se alimenta del viento de todas las voces posibles? ¿Poesìa camaleònica? No podemos olvidar al Arcipreste de Hita ni a Bocaccio, Parra encuentra su propio Tarot y lo juega. ¿En  este amplio universo y naipe mayor de la poesìa, siempre ha estado la carta de Neruda?
Parra se puso a conversar y a escuchar a los ciervos de la gleba poètica y popular, un poeta que oìa atentamente, tomaba nota y confrontaba sus sueños con la realidad y aùn asì intercambiaba dudas durante sus insomnios.  El antipoema de Parra no es un poema disfrazado de poesìa, es una nueva retòrica, de alguien que le pide màs a lo nuevo, a los cambios que se producen necesariamente en un gènero, renovaciòn, sin apartarse de todas sus coordenadas, pero ascendiendo  escalones inéditos.
Sin obsesiòn no hay Arte, pienso en Leonardo y su Gioconda que la hacemos pasar por la Monalisa o viceversa, ese diminuto cuadro, que nunca abandonò, ni se deshizo, a pesar de sus mùltiples grandes invenciones, la Divina permanecìa cerca de sus manos y corazòn, viajaba con Da Vinci como una verdadera amante. No digamos Picasso, que se devoraba sus propios òleos convertidos en carne.  Parra busca su propia aguja en el pajar dentro de la poesìa chilena y  de una manera obsesiva comienza  a construir su Obra Gruesa. ¿Echar unos cimientos nuevos y arrancar por los palos? ¿Escribe como el último condenado de la tierra? Yo lo vì entre la razòn y la desesperaciòn, con una gula verbal incontenible. No cupo dudas en 1954, despuès de un largo silencio de un aparente acto fallido, Parra volvìa para quedarse, venìa con todo, como un cohete disparado a la luna, màs que afinar la punta del làpiz, los filos y contrafilos de la antipoesìa, que es pura cotidianidad, pescar con red y colar palabras a su manera, peces del ying y del yang. 
Todos sabemos que la diversidad poètica en  Chile no es poca cosa, vasta con leer a Waldo Rojas dede sus propias inefablebidades a Millàn,  Silva, Hahn,  Cuevas, Zurita,  y un abanico mucho màs grande que el viento  que vemos soplar. No todo es el contrapunto parriano-nerudiano, serìa faltarle el respeto a la palabra, al lenguaje, a la poesìa chilena del siglo XX y de lo que va del XXI, a lo que hicieron Huidobro, la Mistral, De Rokha, Gonzalo Rojas, los Rubio, Lihn, Teillier, Rosamel del Valle (voy repitiendo nombres que  he dicho una y otra vez), Dìaz Casanueva, Arteche,  Uribe Arce, Barquero, Anguita,  Hahn, y no sè cuantos màs. Y aquellos que crearon atmòsferas, hicieron grandes poemas, trabajaron una palabra a la intemperie que habrà que recoger y estudiar. La Violeta que puso mùsica  a su poesìa popular, siguiò su propio instinto.
De este largo camino que es la poesía, lo que se desprende a ojo de buen cubero, es que todo poeta que se respete debe hacer  su propio camino. Hay libros, tìtulos emblemàticos en este ejercicio chileno, las Residencias nerudianas, grandes fragmentos del Canto General, las Odas elementalesAltazor, Tala,  Contra la muerte, Poemas y antipoemas, Greda vasija, Para àngeles y gorriones,   La Pieza Oscura, , Archivo expiatorio,  Lobos y ovejas, y Relaciòn Personal, entre otros libros, no tan personales. De la potencia verbal y permanencia en el tiempo, las Residencias nerudianas, parecen hacer coincidir las opiniones màs crìticas  sobre la obra nerudiana, partiendo por Enrique Lihn, Bolaño, el propio Parra y aùn Gonzalo Rojas. En lo personal me quedo con las Residencias como el libro màs total de la poesìa chilena. Nadie me ha pedido que llegue a estas conclusiones, dentro de un texto dedicado a Parra, pero hablamos de toda la poesìa chilena o de ninguna.
Sin embargo, la obra de un autor es su poètica, no sòlo un libro, aunque hay escritores que sòlo con unos cuantos poemas han pasado a la historia. La poesìa chilena es la obra de muchos autores, esa es su principal riqueza, la dura roca silenciosa, el rìo caudaloso, las pavimentadas ciudades, los cerros, la catedràtica metafísica de las palabras, los ingenuos orificios  de las a, o, e, todas las vocales de Rimbaud, y esta cotidianidad sin paraìso de Nicanor Parra.
Este premio conmemora casi 60 años de bùsqueda de Parra, porque la poesìa no tiene una sola puerta de entrada. El mundo mediàtico de la poesìa, debiera  estimular a los lectores a leer las obras de los autores y creo que esta bonanza, racha de premios del antipoeta, le hace bien, en primer lugar a la poesìa chilena, y tambièn a la latinoamericana y de habla española. La poesìa  casi no tiene  tribuna editorial y algunos paìses han tenido que recurrir a los Festivales pùblicos poèticos, como se hacìa antiguamente, para llegar a los lectores. En el Chile de Pinochet, Parra abriò su propia carpa y la cerrò un fuego intencionado que no alcanzò la palabra. No eran dìas recomendables  para la poesìa ni ninguna otra palabra que no fueran escritas en los benditos Bandos Militares, una suerte de oscuros poemas medievales que daba a conocer  de viva voz la ùnica voz autorizada de la autoridad.
Me sumo a las voces vivas y muertas/el mejor poema mañana/palabra encriptada en la palabra/alegre, divertida, oscura, desconocida/Si hay tiempo para la memoria/el presente es/a todas luces/futuro. Rolando Gabrielli©2012


miércoles, junio 06, 2012

Bradbury viajò a Marte


Danny Karapetian, tiene nombre de personaje de Marte y esta mañana me enteré por él, que su abuelo, llamado Ray Bradbury, viajó finalmente a Marte, como era su deseo, reposar para siempre en su planeta favorito. Lo dijo en una de sus declaraciones, cuando vivía en la tierra, porque Ray Bradbury, maestro de la ficción poética, nostálgica y futurista partió hoy a los 91 años, pero su imaginación ha quedado intacta en sus grandiosos libros.
Seguramente tenìa preparado un cohete en alguna de las calles de Los Àngeles para dirigirse a descansar para siempre, su adorado planeta rojo, lleno  de esperanza y alejado del torturante mercado global, mediàtico y rampante consumismo. Exento de las pobres guerras humanas y libre de libertad.
Todo ocurrió  tal vez en Los Ángeles hoy, como en enero de 1999 y la atmósfera la describió el propio Ray Bradbury en sus famosas Crónicas Marcianas en 1950, en el breve relato, El verano del cohete,  que abre uno de sus libros más enigmáticos y sorprendentes. No sé si habríamos de recordarlo, quizás  su  intención sólo fue desaparecer, como  llegó al mundo, sin más valija que sus propias palabras ya escritas para que siguiéramos soñando con aventuras y conquistas de otros mundos, como de nosotros mismos.
Siempre me dio la impresión que  era un hombre discreto, no veía televisión cuando la caja idiota vivía  el esplendor de todo nacimiento, él, como autodidacta se había hecho en las bibliotecas públicas  de Nueva York, ahí, leyendo, se formó, educó y transformó en el gran escritor que siempre fue. Nunca se identificó con Internet y expresó su adhesión total al libro impreso. En Farenheit 451 nos hizo una severa adevertencia sobre la quema de libros, tan proclive en las dictaduras. Tiempo despuès advirtiò algo que ocurre en nuestros tiempos, ya no hace falta quemar libros, se le està enseñando a la gente a no leerlos.
Periódicos como el New York Time, ya lo dieron por muerto, recogieron los hechos, dirán ellos, sus famosos investigadores y se apuraron en difundir la noticia a primera hora, tan pronto el nieto la dio a conocer a través de la voz de ese pajarito cibernético que no para de tuitear. Ray Bradbury ya había volado a otros mundos, ese era su principio  y fin, lo desconocido por conocer y ver con sus ojos algún día. Su literatura simplemente es fantástica y sus famosas Crónicas Marcianas, están en el Polo Norte de Marte desde el 2007, cuando la nave Phoenix de la NASA las depositó en su superficie. Èl nunca aprendiò a manejar un automòvil, ni se idiotizò por las màquinas ni aparatitos.
En una de sus últimas aventuras por la tierra, un día cuando leyó en un periódico que estaban cerrando una de las bibliotecas donde él devoraba libros, pidió que le subieran  sus libros a su vehículo y a él en su silla de ruedas  para visitar el lugar. Como un marciano, apareció el patriarca de la ficción,- el fantàstico Ray- y comenzó el rescate, firmaba y vendía sus increíbles historias, que he recomendado a lo largo de décadas, hasta que  la biblioteca reunió los fondos necesarios para ser reabierta.
Pareciera ser que Bradbury nunca se dejó impresionar por la realidad ni los obstáculos, lo suyo era el más allá, sin perder de vista el más acá, el hombre con sus conflictos perennes, las guerras, su aniquilamiento, la conquista de nuevos mundos y según Borges, en su prólogo a estas Crónicas, el genio del hombre de Illinois, como le llama, ha puesto sus largos domingos vacíos, su tedio americano, su soledad, la experiencia de un largo tiempo vivido, cuyo norte siempre fue el futuro.
Jorge Luis Borges, un adelantado en los temas fantásticos y de la literatura anglosajona en Amèrica latina, lo descubriò y lo  prologò en los años 50 , cuando aùn veìa màs allà  de sus futuras tinieblas su propio futuro y  se preguntò en pleno Buenos Aires: ¿Còmo pueden tocarme estas fantasìas y de una manera tan ìntima? Toda literatura (me atrevo a contestar) es simbòlica; hay unas pocas experiencias fundamentales y es  indiferente que un escritor, para transmitirlas recurra a lo "fantàstico" o a lo "real", a Macbeth o a Raskolnikov, a la invasiòn de Bélgica en agosto de 1914 o  a una invasiòn a Marte. ¿Què importa la novela o la novelerìa, de la science-fiction?, se cuestionaba el autor de Aleph. Habìa  descubierto una  literatura clàsica recreada en una poètica del espanto, del terror metafìsico, de la luminosidad de las palabras y de un profundo humanismo. Y recordaba sus lecturas de Wells, las compara finalmente con esos dìas de  deleitable terror. Sí, un terror fantástico.
Bradbury conociò muy bien su paìs, el alma individual, las pasiones colectivas, la idiosincracia norteamericana, y las Crònicas marcianas, son un obra maestra de una realidad transplantada, visionaria, una suerte de cosmovisiòn cotidiana dramàtica y poèticamente lograda.
Atesora los elementos sustanciales de la vida, y nos conmueve como si la solemnidad de la muerte fuera un pasajero inùtil, intangible.
He vuelto a releer  Crònicas marcianas para seguir viajando y viviendo el mundo de Bradbury, dibujado hace màs de medio siglo y es tan asombrosamente fantàstico como real.
Si alguien me preguntara que pienso de este libro, dirìa que es fantàstico, una poètica que ficciona el ùltimo grano de arena de la imaginaciòn al servicio de una nueva realidad que se reescribe.


martes, junio 05, 2012

Kim Phuc

Horror,
dame la mano,
suframos juntos,
el espanto,
la miseria humana.
Fragancia del napalm,
el fòsforo quema y arde
la conciencia del fuego.
Las bombas estallan, 
de maravillosos pùrpuras,
amarillos, el horror quema.
La muerte del enemigo es bella,
santa en el templo Cao Dai,
una aldea de arroz
incinera la luz y la vida.
El arroz no volverà a crecer
y el horror tendrà hijos bellos
al otro lado de la muerte.
¿Dónde estaba el ojo de Dios?
Rolando Gabrielli©2012


Uno se vuelve


Uno se vuelve a preguntar
en el poema,
¿quièn eres tù, palabra?
No ha pasado nada
en la odisea del poema,
sòlo un viaje, sòlo un viaje.
Rolando Gabrielli©2012

lunes, junio 04, 2012

No olvides


No olvides,
es el gusano
quien deja volar
a la mariposa.
Rolando Gabrielli©2012

viernes, junio 01, 2012

Del reino de la Utopía


Tú eres el reino de mi Utopía,
lejano, intocable, inalcanzable,
rara expresión animal deseado,
ficción de lo real,
mi quimera favorita.
rolando gabrielli©2012

martes, mayo 29, 2012



Un hombre se  abraza  a un àrbol,
la mañana està soleada,
a su espalda el bosque,
un rìo atraviesa bajo el lomo espeso
de la tupida selva,
las aguas suben más en pleno invierno,
La memoria ha guardado
una ciudad en caos,
tupida de automóviles,
blanca y en  naufragio.
El rostro del hombre se aferra
a la corteza del árbol,
ayer fue ayer,
nacieron polluelos vivos
y muertos,
no se mueve el aire,
el hombre no va  a crecer
ni vivir más tiempo que el árbol,
tendrá sus propias raíces.




jueves, mayo 24, 2012

Sí, es Pessoa


Sí, es Pessoa,
o como se llame,
va sin un pie por Lisboa
y  viene por sus manos,
antes que las subasten,
con su vieja màquina de escribir.
Rolando Gabrielli©2012

lunes, mayo 21, 2012

Esta es mi vìa cruxis,
me apego al cemento,
vamos bufando con la manada,
carburando mal,
oliendo la bosta por las alcantarillas
Somos la porfiada Moby Dick,
varados en la blanca espuma
de un mar gelatinoso,
azotando el cuerpo sumergido
respirando con el arpòn en el espinazo,
brota sangre, furia blanca,
la fe no muere marinero,
soy una simple ballena
¿No dices que todo lo destruyo
sin vencer?
Rolando Gabrielli©2012

jueves, mayo 17, 2012


Me obligan abrir mi vitrina,
desnudarme como un pedazo de vidrio,
dejar entrar una luz incandescente,
que todos rechazan  a un costado
y sangrar mar, vinagre, aire. 
Este espinazo,   maniquí fuera de forma,
no lava los trapos sucios de la poesía,
ni  se exhibirà detrás de un cristal
o fuera de la página en blanco
 que podrìa escribir el mismo  satán,
 si fuera necesario.
Rolando Gabrielli©2012

martes, mayo 15, 2012

Ha muerto el último Pope de la literatura mexicana




 Ha muerto Carlos Fuentes, heredero  de la mexicanidad y universalidad de Octavio Paz, uno de los cuatro mosqueteros principales del Boom latinoamericano, novelista, abogado, crítico y polemista inagotable, un  intelectual sin fronteras que nació en Panamá, estudió y se hizo escritor en Chile, continuó  en Argentina  y no dejó de escribir,  ni de dar la vuelta al mundo, y menos de  pensar en su trágico e inseparable México, donde se desarrolla, plantea y origina su obra literaria. Un enamorado de la novela, género al cual le dedicó centenares de páginas para demostrar el por qué de su existencia, permanencia e importancia. Un mexicano esencial, de su tiempo, que no se sintiò nunca llamado por  ningùn falso clarinete de la historia. Sus ùltimas semanas de vida fue a despedirse de sus viejos pagos, un viaje de Ulises al revès, Argentina y Chile, dos paìses que le formaron, donde tenìa grandes amigos. Habìa escrito un último libro a cuatro manos con el ex presidente de Chile Ricardo lagos y habìa tenido una velada con  Skàrmeta y otros amigos. En la  Feria de Buenos Aires, se despidiò con una visiòn de lo que mejor sabìa hacer, ver el mundo y la literatura con luces largas, globales, las culturas, y  olfatear el porvenir y mirar tambièn, recorrer las vìsceras de su patria. Hizo hasta el final de sus últimas horas lo que màs le gustaba a este lector inagotable,  expresar sus ideas literarias y polìticas, propiciar una mejor convivencia entre los pueblos, viajar y desde todos los púlpitos, hacer oir su palabra. Parecìa màs mexicano de lo que parecìa o hacìa notar.
No escribiò Pedro Páramo, -y le hubiese gustado- ni Cien Años de Soledad o Rayuela, ni la Vida Breve o Los pasos perdidos, ni La Casa Verde, pero como buen discìpulo de Octavio Paz fue  crìtico, estudioso, un ensayista depurado y un escritor culto en el estricto  sentido del termino que cultivò la literatura propia y ajena. Un hombre de su tiempo y quizàs ya lo he dicho, anteriormente o màs adelante o siempre. Sin embargo, es la historia, el tiempo, los lectores, los que se encargan de poner las obras en su preciso lugar. Carlos Fuentes lo sabìa y advertìa para sí mismo, como lo hizo Paz sobre su poesía. Manejaba el canon de la novela y ahorar al partir se abre una puerta para entrar y llenar el vacìo, aunque  Ricardo Piglia viene haciendo su trabajo hace mucho tiempo. Tengo la impresiòn que Bolaño le abriò un agujero al Boom, en su momento y en vida, al tiempo que rayò la cancha a su manera. Tenìa mucho màs que decir y sòlo le acompañò con un saludo a su narrativa, Mario Vargas Llosa, el màs  joven de esa generaciòn que tuvo algunos escogidos y dejò por fuera a escritores muy importantes. La literatura està llena de deudas, ¿una màs?
Defendió la novela, se abrazó a ella como Nietzche al caballo de Turín, siempre una respiración nueva, la narrativa vive, un Quijote lanza en ristre contra los molinos de viento que asoman con sus  interrogantes, dudas, para insistir que la novela es más que un cuento de  nunca acabar.
24 horas antes de su repentina muerte en  un hospital mexicano, leìa las que fueron sus ùltimas palabras públicas llenas de esperanza, donde  decìa que el trabajo es su fuente de juventud y tener siempre un proyecto pendiente. Me preguntè en ese instante, cuando aùn  tenìa vida y nos acompañaba con su lùcida palabra, si entre sus proyectos pendientes tenìa leer a Bolaño o ya lo había hecho, èl, un lector consumado de todas las actualidades. Una gran incògnita que nos deja, no le alcanzò el tiempo, no sabemos. Mi interrogante se originaba en el paìs donde naciò: Panamà, y permanece vigente.
Viviò en Brasil,  Estados Unidos, Francia, Inglaterra, fue un hombre cosmopolita como su palabra, la que defendiò a capa y espada en todo el mundo sin complejo y siempre documentado.
Escribiò sistemàticamente en su màquina de rodillo y teclado, unas 20 novelas y miles de articulos, ensayos, opiniones y siempre le tomò el pulso a su inmenso y amado Mèxico, Estados Unidos, Amèrica latina y el mundo. Uno de los pocos intelectuales que no se arremangaba las mangas ni hacìa morisquetas o remilgos para decir lo que pensaba, criticar, proponer ideas, recurrir a la historia, fustigar el presente y reclamar un futuro màs digno.
Hablaba español, pero representaba la lengua de la humanidad en azteca, maya, desde el dolor, convicciòn y profunda visiòn mexicana de la vida, aunque su universo se ampliaba a todas las culturas, razas y credos, colores y su ùnica frontera, seguramente fue el odioso muro de la frontera  vecina.
Carlos Fuentes nos ha sorpendido con esta  partida repentina en la flor de su vibrante intelecto, y con la muerte de Octavio Paz y Carlos Monsivàis, quizàs Mèxico cierra un ciclo de àguilas  que no dejaràn de remontar altura mientras  exista un lector aguzado. Juan Rulfo  forma parte de estos pioneros de la vida y la muerte.
Mèxico ha sido un paìs de asilo y huèsped de grandes escritores, poetas y novelistas, un lugar privilegiado donde Garcìa Màrquez  escribiò Cien Años de Soledad,  Malcom Lowry, Bajo el Volcàn,  Roberto Bolaño tomò como escenario el paìs azteca para sus novelas Los Detectives Salvajes y 2666, Àlvaro Mutis su narrativa y poesía,el irreverente autor de La Puta de Babilonia, el también colombiano,  Fernando Vallejo, el poeta argentino  Juan Gelman y  los  españoles Leòn Felipe, Luis Cernuda, Tomàs Segovia. La poeta chilena, Gabriela Mistral, es punto y aparte Mèxico  le erigiò estatuas en vida. Pablo Neruda editó su clandestino Canto General en 1950  y por primera vez en México. El avión presidencial le fue ofrecido por el presidente Echeverría para que abandonara el Chile de Pinochet y a los pocos días murió en circunstancias aún desconocidas.
El inclasificable e inefable Antonin Artaud viajó en 1936 a México, a convivir con los Tarahumaras, lo que dio origen a uno de sus libros  emblemáticos. Lo escribió después de abandonar el manicomio de Rodez. De alguna manera buscaba reconocerse asímismo en su escritura, él, un hechizado eterno.
La tierra de Carlos Fuentes ha sido generosa en asilos y en derramar sangre. El autor de Aura, La Regiòn màs transparente, no escribiò con guantes de seda sobre Mèxico, ni en el ùltimo instante de su  vida. Vivìa, sentìa, advertìa, analizaba, la zozobra de un Mèxico que le estaba fallando a su propia historia.
 Este es un homenaje a su coraje, valentìa, lucidez, honestidad, compromiso insobornable  con Mèxico hasta el final de sus días. Sobre  Enrique Peña Nieto, candidato del PRI a la presidencia mexicana y favorito hasta el momento, dijo:  “Este señor tiene derecho a no leerme. “Lo que no tiene derecho es a ser presidente de México a partir de la ignorancia, eso es lo grave. Es un hombre muy ignorante”. "No lee, no sabe el monto del salario mínimo ni el precio de la tortilla"
 Los problemas del país son muy grandes para candidatos "muy pequeños", subrayò sobre los demàs  presidenciables, a los que no les dio respiro, ante el abismo de incertidumbre que vive el paìs azteca.“No hay uno al que yo le dé mi voto y lo lamento porque siento que es la última oportunidad política que tiene México", advirtiò.
Sus restos no permaneceràn en Mèxico. Ya había decidido permanecer para el infinito en el cementerio de Montparnasse de París,  junto a sus hijos Carlos y Natasha.  Su deseo, descansar  donde está su amigo Julio Cortázar, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Samuel Beckett. En Argentina contò que y había dejado preparada la lápida, días antes de morir. (La muerte es tan pùblica en Mèxico/ y popular como la vida,/ la sacan a pasear y se abrazan a ella /como una amiga eterna/ Hola flaca, adonde me llevas?/  A pasear, flaco/¿Es bonito por allá?/Lo verás con tus propios ojos/tendremos todo el tiempo del mundo)
"Tengo un monumento muy bonito esperándome", dijo a la prensa  durante su visita para la Feria Internacional del Libro. "Se acerca el momento de ir a ocuparlo".
Cuando mueren o desaparecen del escenario pùblico figuras de esta omnipresencia, tal vez se abran nuevos derroteros a la novela y a la literatura. Carlos  Fuentes cubriò un gran ciclo de mucho màs de medio siglo, un tiempo humano vasto, inimaginable para algunos, pero cuyo resultado  ha sido muy fructífero para Mèxico, Iberoamèrica y la palabra en español. Ha sido un guardiàn del idioma, su primer espadachìn en muchos años.  Quizàs hoy no se vislumbre su sucesor, pero la historia se encarga de ello, el tiempo, las circunstancias, y Mèxico  està en un  momento històrico que requiere no solo de una voz, sino de muchas voces. Mèxico està de luto, no solo por la muerte de su voz màs personal y memoriosa, sino por los crìmenes contra las  mujeres, periodistas, gente comùn y corriente
Fue tambièn un polìtico correcto en el lugar correcto, se moviò en las cumbres de la polìtica,  latinoamericana, europea y norteamericana, con amigos puntuales, presidentes y expresidentes, pero no fue criticado como su amigo Gabriel García Màrquez. Dejò correr el sedal en el carrete de la vida y de la novela latinoamericana. Un hombre de debates, foros, ideas, viviò en la ciudad màs poblada de la tierra y nunca perdiò la voz, el diàlogo, la palabra. El DF es una Babel sin proponèrselo, creciò casi por arte de magia de los propios mexicanos, que cada dìa amanecìan con màs habitantes, casas, colonias, calles, inmigrantes, lenguas  nativas, edificios, voces, voces, de las cuales Carlos Fuentes nunca se separò y supo convertirse en un eco fructìfero que recorriò el mundo. La ciudad se miraba el rostro y sumaban millones, las manos se multiplicaban, los brazos, pies, cabezas, lenguas, ojos, un cuerpo gigante se devoraba todo lo que pisa el transeùnte comùn y corriente. El DF no se rinde ni a su inconmensurable silencio.  La muerte no se la gana a México.



lunes, mayo 14, 2012

Solángel



Sòlo un pàjaro

Solo un  pájaro mudo
canta la luz
que ha perdido,
pálido,
ruinoso
cobarde
excepcionalmente
càlido,
un sol lloroso,
evanescente.
Rolando Gabrielli©2012