jueves, mayo 17, 2012


Me obligan abrir mi vitrina,
desnudarme como un pedazo de vidrio,
dejar entrar una luz incandescente,
que todos rechazan  a un costado
y sangrar mar, vinagre, aire. 
Este espinazo,   maniquí fuera de forma,
no lava los trapos sucios de la poesía,
ni  se exhibirà detrás de un cristal
o fuera de la página en blanco
 que podrìa escribir el mismo  satán,
 si fuera necesario.
Rolando Gabrielli©2012

martes, mayo 15, 2012

Ha muerto el último Pope de la literatura mexicana




 Ha muerto Carlos Fuentes, heredero  de la mexicanidad y universalidad de Octavio Paz, uno de los cuatro mosqueteros principales del Boom latinoamericano, novelista, abogado, crítico y polemista inagotable, un  intelectual sin fronteras que nació en Panamá, estudió y se hizo escritor en Chile, continuó  en Argentina  y no dejó de escribir,  ni de dar la vuelta al mundo, y menos de  pensar en su trágico e inseparable México, donde se desarrolla, plantea y origina su obra literaria. Un enamorado de la novela, género al cual le dedicó centenares de páginas para demostrar el por qué de su existencia, permanencia e importancia. Un mexicano esencial, de su tiempo, que no se sintiò nunca llamado por  ningùn falso clarinete de la historia. Sus ùltimas semanas de vida fue a despedirse de sus viejos pagos, un viaje de Ulises al revès, Argentina y Chile, dos paìses que le formaron, donde tenìa grandes amigos. Habìa escrito un último libro a cuatro manos con el ex presidente de Chile Ricardo lagos y habìa tenido una velada con  Skàrmeta y otros amigos. En la  Feria de Buenos Aires, se despidiò con una visiòn de lo que mejor sabìa hacer, ver el mundo y la literatura con luces largas, globales, las culturas, y  olfatear el porvenir y mirar tambièn, recorrer las vìsceras de su patria. Hizo hasta el final de sus últimas horas lo que màs le gustaba a este lector inagotable,  expresar sus ideas literarias y polìticas, propiciar una mejor convivencia entre los pueblos, viajar y desde todos los púlpitos, hacer oir su palabra. Parecìa màs mexicano de lo que parecìa o hacìa notar.
No escribiò Pedro Páramo, -y le hubiese gustado- ni Cien Años de Soledad o Rayuela, ni la Vida Breve o Los pasos perdidos, ni La Casa Verde, pero como buen discìpulo de Octavio Paz fue  crìtico, estudioso, un ensayista depurado y un escritor culto en el estricto  sentido del termino que cultivò la literatura propia y ajena. Un hombre de su tiempo y quizàs ya lo he dicho, anteriormente o màs adelante o siempre. Sin embargo, es la historia, el tiempo, los lectores, los que se encargan de poner las obras en su preciso lugar. Carlos Fuentes lo sabìa y advertìa para sí mismo, como lo hizo Paz sobre su poesía. Manejaba el canon de la novela y ahorar al partir se abre una puerta para entrar y llenar el vacìo, aunque  Ricardo Piglia viene haciendo su trabajo hace mucho tiempo. Tengo la impresiòn que Bolaño le abriò un agujero al Boom, en su momento y en vida, al tiempo que rayò la cancha a su manera. Tenìa mucho màs que decir y sòlo le acompañò con un saludo a su narrativa, Mario Vargas Llosa, el màs  joven de esa generaciòn que tuvo algunos escogidos y dejò por fuera a escritores muy importantes. La literatura està llena de deudas, ¿una màs?
Defendió la novela, se abrazó a ella como Nietzche al caballo de Turín, siempre una respiración nueva, la narrativa vive, un Quijote lanza en ristre contra los molinos de viento que asoman con sus  interrogantes, dudas, para insistir que la novela es más que un cuento de  nunca acabar.
24 horas antes de su repentina muerte en  un hospital mexicano, leìa las que fueron sus ùltimas palabras públicas llenas de esperanza, donde  decìa que el trabajo es su fuente de juventud y tener siempre un proyecto pendiente. Me preguntè en ese instante, cuando aùn  tenìa vida y nos acompañaba con su lùcida palabra, si entre sus proyectos pendientes tenìa leer a Bolaño o ya lo había hecho, èl, un lector consumado de todas las actualidades. Una gran incògnita que nos deja, no le alcanzò el tiempo, no sabemos. Mi interrogante se originaba en el paìs donde naciò: Panamà, y permanece vigente.
Viviò en Brasil,  Estados Unidos, Francia, Inglaterra, fue un hombre cosmopolita como su palabra, la que defendiò a capa y espada en todo el mundo sin complejo y siempre documentado.
Escribiò sistemàticamente en su màquina de rodillo y teclado, unas 20 novelas y miles de articulos, ensayos, opiniones y siempre le tomò el pulso a su inmenso y amado Mèxico, Estados Unidos, Amèrica latina y el mundo. Uno de los pocos intelectuales que no se arremangaba las mangas ni hacìa morisquetas o remilgos para decir lo que pensaba, criticar, proponer ideas, recurrir a la historia, fustigar el presente y reclamar un futuro màs digno.
Hablaba español, pero representaba la lengua de la humanidad en azteca, maya, desde el dolor, convicciòn y profunda visiòn mexicana de la vida, aunque su universo se ampliaba a todas las culturas, razas y credos, colores y su ùnica frontera, seguramente fue el odioso muro de la frontera  vecina.
Carlos Fuentes nos ha sorpendido con esta  partida repentina en la flor de su vibrante intelecto, y con la muerte de Octavio Paz y Carlos Monsivàis, quizàs Mèxico cierra un ciclo de àguilas  que no dejaràn de remontar altura mientras  exista un lector aguzado. Juan Rulfo  forma parte de estos pioneros de la vida y la muerte.
Mèxico ha sido un paìs de asilo y huèsped de grandes escritores, poetas y novelistas, un lugar privilegiado donde Garcìa Màrquez  escribiò Cien Años de Soledad,  Malcom Lowry, Bajo el Volcàn,  Roberto Bolaño tomò como escenario el paìs azteca para sus novelas Los Detectives Salvajes y 2666, Àlvaro Mutis su narrativa y poesía,el irreverente autor de La Puta de Babilonia, el también colombiano,  Fernando Vallejo, el poeta argentino  Juan Gelman y  los  españoles Leòn Felipe, Luis Cernuda, Tomàs Segovia. La poeta chilena, Gabriela Mistral, es punto y aparte Mèxico  le erigiò estatuas en vida. Pablo Neruda editó su clandestino Canto General en 1950  y por primera vez en México. El avión presidencial le fue ofrecido por el presidente Echeverría para que abandonara el Chile de Pinochet y a los pocos días murió en circunstancias aún desconocidas.
El inclasificable e inefable Antonin Artaud viajó en 1936 a México, a convivir con los Tarahumaras, lo que dio origen a uno de sus libros  emblemáticos. Lo escribió después de abandonar el manicomio de Rodez. De alguna manera buscaba reconocerse asímismo en su escritura, él, un hechizado eterno.
La tierra de Carlos Fuentes ha sido generosa en asilos y en derramar sangre. El autor de Aura, La Regiòn màs transparente, no escribiò con guantes de seda sobre Mèxico, ni en el ùltimo instante de su  vida. Vivìa, sentìa, advertìa, analizaba, la zozobra de un Mèxico que le estaba fallando a su propia historia.
 Este es un homenaje a su coraje, valentìa, lucidez, honestidad, compromiso insobornable  con Mèxico hasta el final de sus días. Sobre  Enrique Peña Nieto, candidato del PRI a la presidencia mexicana y favorito hasta el momento, dijo:  “Este señor tiene derecho a no leerme. “Lo que no tiene derecho es a ser presidente de México a partir de la ignorancia, eso es lo grave. Es un hombre muy ignorante”. "No lee, no sabe el monto del salario mínimo ni el precio de la tortilla"
 Los problemas del país son muy grandes para candidatos "muy pequeños", subrayò sobre los demàs  presidenciables, a los que no les dio respiro, ante el abismo de incertidumbre que vive el paìs azteca.“No hay uno al que yo le dé mi voto y lo lamento porque siento que es la última oportunidad política que tiene México", advirtiò.
Sus restos no permaneceràn en Mèxico. Ya había decidido permanecer para el infinito en el cementerio de Montparnasse de París,  junto a sus hijos Carlos y Natasha.  Su deseo, descansar  donde está su amigo Julio Cortázar, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Samuel Beckett. En Argentina contò que y había dejado preparada la lápida, días antes de morir. (La muerte es tan pùblica en Mèxico/ y popular como la vida,/ la sacan a pasear y se abrazan a ella /como una amiga eterna/ Hola flaca, adonde me llevas?/  A pasear, flaco/¿Es bonito por allá?/Lo verás con tus propios ojos/tendremos todo el tiempo del mundo)
"Tengo un monumento muy bonito esperándome", dijo a la prensa  durante su visita para la Feria Internacional del Libro. "Se acerca el momento de ir a ocuparlo".
Cuando mueren o desaparecen del escenario pùblico figuras de esta omnipresencia, tal vez se abran nuevos derroteros a la novela y a la literatura. Carlos  Fuentes cubriò un gran ciclo de mucho màs de medio siglo, un tiempo humano vasto, inimaginable para algunos, pero cuyo resultado  ha sido muy fructífero para Mèxico, Iberoamèrica y la palabra en español. Ha sido un guardiàn del idioma, su primer espadachìn en muchos años.  Quizàs hoy no se vislumbre su sucesor, pero la historia se encarga de ello, el tiempo, las circunstancias, y Mèxico  està en un  momento històrico que requiere no solo de una voz, sino de muchas voces. Mèxico està de luto, no solo por la muerte de su voz màs personal y memoriosa, sino por los crìmenes contra las  mujeres, periodistas, gente comùn y corriente
Fue tambièn un polìtico correcto en el lugar correcto, se moviò en las cumbres de la polìtica,  latinoamericana, europea y norteamericana, con amigos puntuales, presidentes y expresidentes, pero no fue criticado como su amigo Gabriel García Màrquez. Dejò correr el sedal en el carrete de la vida y de la novela latinoamericana. Un hombre de debates, foros, ideas, viviò en la ciudad màs poblada de la tierra y nunca perdiò la voz, el diàlogo, la palabra. El DF es una Babel sin proponèrselo, creciò casi por arte de magia de los propios mexicanos, que cada dìa amanecìan con màs habitantes, casas, colonias, calles, inmigrantes, lenguas  nativas, edificios, voces, voces, de las cuales Carlos Fuentes nunca se separò y supo convertirse en un eco fructìfero que recorriò el mundo. La ciudad se miraba el rostro y sumaban millones, las manos se multiplicaban, los brazos, pies, cabezas, lenguas, ojos, un cuerpo gigante se devoraba todo lo que pisa el transeùnte comùn y corriente. El DF no se rinde ni a su inconmensurable silencio.  La muerte no se la gana a México.



lunes, mayo 14, 2012

Solángel



Sòlo un pàjaro

Solo un  pájaro mudo
canta la luz
que ha perdido,
pálido,
ruinoso
cobarde
excepcionalmente
càlido,
un sol lloroso,
evanescente.
Rolando Gabrielli©2012

viernes, mayo 11, 2012

Esos polvos secretos

Lo que pudo quedar en unas sàbanas revueltas en el Hotel Caribe, cruza el charca y puede llegar hasta el Congreso de los Estados Unidos de Amèrica. Dania Londoño, la protagonista de la Cumbre de Los Presidentes en Cartagena de Indias, que provocò la depuraciòn de la escolta presidencial por un no pago a sus servicios de dama de compañìa, està en Madrid, por seguridad, y ya declarò ante las autoridades norteamricanas. Segùn su abogado, Abelardo de la Espriella, ella ha dado la versiòn de los hechos. Ella, dijo el abogado, viajò a España por seguridad.
De la Espriella, como un verdadero defensor y promotor de su clienta, ha anunciado que Diana tiene planes de realizar un documental y un libro sobre su vida.
Dania revelò  una entrevista a la emblemàtica revista norteamericana Play Boy y la cadena estadoundense ABC.
El Mundo de España, adelanta con una pregunta, una historia propia de Raymond Chandler: ¿Un complot contra la seguridad de Obama? Y la trama incluirìa la exòtica Dubai, donde ella  supuestamente viajò a refugiarse despuès del chasco ocurrido en Cartagena de Indias con uno de los agentes del presidente Obama.
Así relata El Mundo este nuevo capìtulo: "Este lunes cuatro trabajadoras sexuales de Cartagena de Indias la denunciaron ante la Fiscalía de Colombia porque supuestamente ella les ofreció dinero a cambio de que sedujeran a los oficiales y les "sacaran información".
Según el apoderado de las jóvenes, Pedro Aponte, Londoño habría sido contratada por un hombre en Dubai, quien estaría interesado en demostrar la "vulnerabilidad de la seguridad estadounidense".
Me pregunto, si alguien no ha pensado en hacer una Telenovela, porque el paisaje, la intriga, las cartas que van surgiendo en la mesa, da para todo un escenario.
Para de la Espriella, el tema del supuesto "complot", no fue examinado en la reuniòn de madrid porque no existen indicios para indagar por esa pista. A los agentes investigadores les causoò mucha gracia , sigue comentando el abogado colombiano, porque es absolutamente sòrdida. Es un montaje mediático que busca dinero, argumentaron los investigadores.
De ir Dania a Washington, sostiene El Mundo, "podría reunirse también con el representante republicano y titular de la Comisión de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Peter King."
Las Cumbres siempre han sido un albur, un riesgo, con una agenda tan amplia todo es posible. En esta, Dania Londoño, se robò la pelìcula.

miércoles, mayo 09, 2012

Mudo mundo


Mudo mundo

No hablan, estàn mudos en el mundo,

sin un pedazo de lengua, muertos.

Còmo pueden estarlo sin voz ni canto,

-digo- el pájaro y el hombre,

vivir en un mismo lugar,

la rama  y el silencio que  la corta el viento,

la palabra.

Rolando Gabrielli©2012

domingo, mayo 06, 2012

¿El fin de la literatura?


Un hombre entra a un bufete de abogados. En la calle llueve. No hay nada nuevo bajo el sol, al parecer desde el amanecer de ese dìa. Los primero que lee al entrar, es un cartelito: Sea Vrebe. Tres vocales dos consonantes, menos se dijo. No le dio importancia, pero se dio media vuelta intimidado por lo que podrìa decirle la recepcionista, que chateaba escandalosamente con los dos pulgares, como si  empujara una puja por las pujantes calles de Wall Street. Se veìa poseìda con esa sonrisa de satisfacciòn por el poder virtual. Era ella en el minuto de su historia y no sabemos que otras sensaciones emanaban por su erizada piel. Hipnosis, pura hipnosis,  no vio al hombre.  En la calle seguìa lloviendo y los automòviles con sus luces bajas y ventanas cerradas, olièndose los conductores asimismo. Humedad, humedad. Los papeles, los papeles, por esas noches el hombre deliraba. Las aves migran sin papeles, solo necesitan sus alas, ningùn verano se le niega a la màs simple de las golondrinas. No tienen fronteras ni muros ni abusadores funcionarios o coyotes que  le roban las alas migratorias a los propios cuervos.
Esto no es Manhattan ni París de los 50, ni Shangai del siglo XXI, se dijo el hombre, mientras se calzaba la ciudad a la medida de las circunstancias y se desplazaba con la curiosidad de lo insondable, aquello que no tiene medida,  una realidad  no se parece a otra, ni se copia.  El paisaje se tomaba sus licencias y la ciudad vivía su presente sin memoria. Dubai se apresura a ser nueva,( ¿a ser futuro permanente? ), crear islas  sobre el desierto, convertirse en un terrón de azucar para el jet set, asomarse a una de las páginas de Las mil y una noches. No todo parece perdido, sino extraviado, puesto de  una manera en algún  otro lugar. La ciudad es isla, lago, mar, desierto, altura, lujo, làmparas que son làgrimas de felicidad. ¿Todo espacio es ciudad? ¿Se conversaba màs en la Edad Media? El hombre se interroga como un niño cuando crece.
  • Una huella como los elefantes
 El otoño climàtico, lo  produce el aire acondicionado. La luna comenzaba a aparecer como una mancha blanca, ni redonda, ni nada que la  hiciera diferente. Solo reflejos.  Recordò que en la mañana temprano, al entrar a un servicio de correos se habìa fijado en un aviso  diseñado meticulosamente, con cierto tinte infantil, letras redondas, repasadas para un mejor entendimiento pùblico. Un estilo con algo de maquillaje verbal: SI es Breve, dos Beses vueno. Se detuvo para examinar esa escritura, manejo del idioma tan particular y no encontrò nada especial, solo un perfeccionamiento del molde de la mano sobre  la filosofìa del mensaje. Despuès fue màs exigente y examinò la conclusiòn. Nadie chateaba, los empleados carecìan de  computadoras, de cualquier aparato electrònico  o tècnico, deambulaban como  sellos fantasmales, eran unas encomiendas por salir a sus casas a las cuatro de la tarde. El tràfico vehicular les reventarìa  la paciencia y las ùltimas energìas. Al llegar a sus casas,  cocinarìan algùn arroz casi de memoria, esbozarìan ciertas palabras balbuceantes comiendo frente a la TV encendida y mañana  volverìan  a salir en la madrugada, estrujados al alba, con la boca seca. La sàbana blanca de un  amanecer sonàmbulo, ajustada como un buzo deportivo. El momento gris, hùmedo, escurridizo del vecindario, un paisaje ya asimilado que pasa desapercibido. No se suda en vano, ni de noche ni de día.  Unas cuantas calles oscuras, sin aceras, caminos hechizos, herbazales asimètricos, curvas suspendidas como un arcoiris nocturno, calles que un loco trazò los lugares cuando el disparate era un gesto social aceptado y gozaba de reconocimiento pùblico.
A la entrada de una barriada un gran letrero anuncia: NO se Benden  propiedades, se alkilan. Lo correcto serìa, No se venden, por piedad. La gente aprende, interpreta y reproduce. Es la manera màs perfecta de equivocarse o de repetir  un error. ¿Pero quièn es perfecto? No todos somos iguales. Herrar es umano. Un caballo herrado ya no es el mismo, camina de otra manera y tal vez piensa distinto del herrero. Quien a hierro mata, debe  usar dos h, si no quiere errar en su objetivo.
Los automòviles estaban como  arreados  por un pastor  de mansas, inmòviles ovejas. Era un oficio innecesario. Los vehìculos seguìan una huella como los elefantes al cementerio, lenta e inexorablemente. El pastor pedìa a gritos ofrendas, hay que dar, donar para salvarse. La voz salìa a las calles y las manos estaban alzadas. ¿Alguien caìda de espaldas por la fuerza de la gravedad? Las llamas estàn ahì, la ciudad carece de bomberos y extinguidores.  Quise transformarme en fakir y subirme a una cama de clavos y leer en voz alta el Kamasutra.
  • El salòn del eslabón perdido
Lleguè a pensar que no necesitaban chofer para manejar a ninguna direcciòn, estamos pràcticamente eprdidos, pero la ruta era conocida y segura, lenta y monòtona como la cola de una vaca quitàndose las moscas. El hombre seguía la huella ciudad como si le perteneciera a otro y él, en verdad, ahí, en una estación cualquiera. La literatura le debe a la imaginación muchas  de sus licencias o trucos si hiciesen falta. Son oportunidades que nadie busca y asoman con el grado de audacia de la necesidad.
El dìa que el hombre entrò a una Notarìa, y le recibiò una mujer  muy graciosa parada en sus pestañas, hablando por celular, le indicò con el dedo  la pared, y lo puso a leer castigado como frente a un pizarròn, mientras ella ejercitaba su vocabulario por  el telèfono. Lo leyò atentamente  y decìa: Pience dos veces, si no quiere olbidar. Le dieron ganas de corregirlo, pero no por las faltas de  burrologìa, sino por el contenido  direccional. Piense dos veces al entrar aquì,  parecìa màs correcto. ¿El hombre tenía una rara  obsesión por notariar  papeles o su existencia? Si alguien me ayuda a encontrar alguna lógica a esta manía, soy todo oído. Daba la impresión que su expediente que le reconocía como residente del algún lugar vacilaba de mano en mano, al toque de una orquesta que perdía una y otra vez los instrumentos y el compàs de espera se apoderaba de toda la atmòsfera.  El sabor de lo inconcluso, reclamaba  al director de la banda reiniciar  y ordenaba nuevos instrumentos y partituras. Sellos, nuevos sellos, la huella fugaz  de la legalidad. El hombre entra  al salòn del eslabòn perdido,  una sucursal del Triàngulo de las Bermudas, es decir, Limbo City.
Uno de los màs divertidos, actuales, avisos con sentido de  autèntica responsabilidad, modernismo, gracia  y  sentido de mercado, es el que el hombre leyò en una Peluquerìa, un lugar tan personal, cotidiano, amistoso,  chismoso, relajante y necesarioSi se va a cortar el cabello, no shatee. Las tijeras por màs afiladas y que sean manejadas por manos certeras, requiren de una paz, casi espiritual, el cliente  va perdiendo pràcticamente la cabeza, su parte externa, un rostro retoma una nueva mirada. El oficio de la belleza requiere de concentraciòn, el plus de  la santidad del mismo oficio. Serìa una excentricidad chatear cuando te ponen el shampoo y dejan la cabeza en un vacìo ante un labatorio de mano anònimo. Absurdo, quizàs.  Pero hoy nada se le escapa a la teconologìa con tal de vender y mantenerte entretenido. El peluquero pasa a ser como un individuo del siglo XVIII, con su guardapolvo blanco, instrumentos  tan sencillos, mirada  neutra y concentraciòn sobre una cabeza ajena. El cabello cae silencioso y las tijeras se mueven  casi en una misma  direcciòn  cada vez que inician un corte. Parecen pertenecerles a la mano de los peluqueros y al viento que las sostiene cuando  el cabello toca lentamente el piso.
¿Se entra y se sale con las mismas ideas de una peluquerìa? Depende del corte y del humor del peluquero. El cabello va y viene como el dinero, pero a veces se pierde definitivamente. ¿La suerte es calva? Un acto  algo metafísico, siento que no estoy en ningún lugar y será otro el que salga por la misma puerta de  entrada. Después de todo somos el espejo de nuestra propia realidad.
El hombre entra a una central telefónica. Todos hablan al mismo tiempo. Es un lugar para hablar a corta o larga distancia por un teléfono en una cabina. Es màs bien algo impersonal. Sòlo se escucha la  voz al otro lado del mundo que a veces se pierde como un hilillo de agua por una cañerìa. A este hombre le sucediò tantas veces sentir gota a gota como se amplificaba el silencio. El eco de una gota que nadie  sabe hacia donde la conducirà el tubo inalàmbrico. El ojo es mudo, el oìdo es sordo, la lengua està pegada al paladar.  Hablar con un mudo, es horriblemente silencioso, traumàtico, gutural. Siempre hay un mensaje,  queda pensado, una advertencia, un servicio, un cartel, anuncio, la losa helada de la palabra.
  • ¿El azar como frituras?
 Asì se expresa el comercio. No able màs de la cuenta que pueda pagar. Tanta conciencia, se dijo, el hombre. Claro aquì  no hay platos para lavar. Ezcuche atentamente si quiere recivir una respuesta, decìa otro cartelito. El hombre comenzò a imaginar los suyos, le parecìa entretenido el juego. Hable sin pensar, igual no le van atender. Escuche por un oìdo y saldrà por el otro, asì quedarà con uno de repuesto. Los gestos salen de las cabinas, miradas, pero las voces se conducen por el inalambrico y nadie màs las puede retener que el destinatario. El hombre  miraba  el simple proceso y no podìa entender por què dos a larga distancia no se podìan comunicar. Algo tan simple. Se dijo que a él no le volverìa a suceder y tomarìa un aviòn para mayor seguridad. Le dieron ganas de cortar todos los telèfonos inalàmbricos, para ver si se entendìan mejor. Un largo silencio como que ayuda a pensar cuando uno está frente a una montaña. No se va a mover de ahì, ni abrirà la boca, pero con el tiempo el hombre encontrarà un sendero para ascender a su cima y respirar. Mirar de frente lo que no se puede alcanzar, aclarar los pensamientos, sin palabras, sin palabras. El mar està al otro lado.
Atendemos todo tipo de pùblico, y privados, tambièn. Estaba bien escrita la frase, aparentemente la informaciòn, pero al hombre le llamò profundamente la atenciòn. La notaba como una sinfonìa inconclusa. Lo pùblico y privado,  casi un desorden hormonal, que gusta tanto a nuestras repùblicas confundidas en haciendas personales, amicales, familiares, con extensiòn hacia cualquier lugar donde la impunidad  juega una partida de naipes. Dados, dados, piden los gamonales. Todo a la suerte del patròn. La mesa vibra al rodar de los nùmeros ganadores. El hombre piensa en el azar de Limbo city, es el oxìgeno nacional. ¿Se abre la puerta del futuro, para vivir el presente?  El juego juega al póker la vida, los casinos  huelen a  aire refrigerado, comida, frituras, a la tristeza de los perdedores, al goce de las putas, a piel de estrés y allí, en las maquinitas reina la ley de las probabilidades, la mezquindad perversa del azar calculado por la mano del hombre. Se pierde casi todo, casi siempre.
  • La sintaxis de la ciudad
El hombre camina de aquì para allà, en un circuito de estrechas calles, un tiempo de enredos, donde todos los caminos que alguna vez llegaron a Roma, se dispersan en un tràfico feroz, animal, que le arranca la vida al ciudadano comùn y corriente, quien posa para la posteridad como un sobreviviente iluminado en un moderno parque jurásico. Debiera colgarse el mismo en un poste, animarìa el paisaje o lo subvertirìa. 
Un viaje a la Luna es màs expedito. Al hombre le robaron el tiempo, lo pusieron a dar vueltas por la ciudad, y todos los dìas habla del mismo tema en  una esquina circular donde solo se escucha su voz como si un parlante se la volviera a repetir mañana a la misma hora. Nunca habìa tenido una oportunidad màs grande, ùnica, excepcional, para chatear hasta el infinito  mientras hace fila en su automòvil. Ahì, detenido en neutro, sin ninguna esperanza, abandonado a su mezquino y circular destino  ¿Què dirà, se preguntaràn? Ya voy llegando a casa, dice. Falso, piensa. No podrè pasar, cierto, estoy atascado,  efectivamente, al de adelante le sucede lo mismo, sin duda,  mañana volveremos a formar parte del mismo  flujo vehicular que tiene un motor y ruedas para rodar por  gusto, efectivamente. Y aparece alguien con un cartelito infaltable: Tranzito seguro, si no va por aquì....màs allà el hombre de a piè lee: Taxista, travajo por nesecidad, soy necio. Otro : ¿Para dònde Ba?, Yo, para mi casa, que la lleve el Biento.  Esta parada sigue Sintaxis.
La ciudad està sin Taxis, hay un desgobierno vehicular, de espacios que estaban allì y ya no se encuentran, es como si las palabras no se pudieran organizar en una frase. La sintaxis no es un servicio, ni una necesidad. En el mundo del chateo todo es posible, abreviado, dicho porque hay que decirlo como sea, de manera cool. Los dos pulgares disfrutan la piel de la imagen. Soban las letras con ambas huellas digitales,  los dedos para votar en alguna elecciòn, y ya no estàn allì y en ninguna parte. El aparatito les robò la piel y  el alma.  El que piense y le guste la gramàtica, que estudie para diccionario. Alguien pasa con un cartelito: Los Tazis vrillan por su ausencia. Al menos, los lavaron, y nos dan la oportunidad de imaginarlos, saber que estàn seguros en su casa, en algùn sitio, detenidos, sin que nadie les exija desgaste alguno. A rodar, sì, pero los pasajeros. ¿Para dònde va?, pregunta el taxista, una interrogante casi filosófica. Sòlo falta el de  dònde viene. Ni imaginarse hacia dònde va, un misterio de Agatha Christie, por algo conduce un vehìculo amarillo, que rueda como un dado francès o chino en una mesa donde triunfa una esquiva fantasìa. ¿No hay conductor, solo una pieza china que encaja con otra y asì 6 mil años de civilizaciòn ininterrumpida? Quizàs ya no usan gasolina o diesel, con estos precios, y los mueva la indiferencia, el desdèn, un desprecio olìmpico, viven quizàs el foto finisch como una  vanidad y ego de un èxito que no llega. No hay recta sin curva, se pasea un informal, con  un cartel  le saca la lengua a los choferes.
  No hay acuerdo, no van para el mismo lugar. ¿Nunca sabremos hacia dònde  vamos?  El pasajero y el chofer no esperan al mismo Godot. Què misterio el de estas calles. Hay Zeñales que  resisten la lògica y se mantienen kafkianas, bajo el sol o la lluvia, abren como  flechas de senderos que se bifurcan y se reùnen a esperar que otras flechas vayan evacuando los vehìculos y que otras Zeñales fluyan como ellas   quisieran: inocentes, pràcticas, (inu) útilmente distraìdas. Una señal no es más que eso, un dato en el camino, una pista. Un mojòn por donde pasar guiado y dar continuidad a una ruta màs o menos  como  para no perderse en un museo. Aquì, en un curva o giro obligatorio, hombres trabajando a  100, cincuenta, 25 metros, sobre la narìz del parabrisas se detiene el tiempo. ¿Estamos en one way?, se pregunta el hombre. Un antiguo letrero colonial evaporado por el tiempo. Qué paisaje, exclama, la modernidad es un sueño de nunca acabar, como una interminable autopista que va y viene en ambas direcciones y todo vuelve a repetirse, porque asì son los caminos que no son circulares del todo.
  • La amistad del zorro
 Al hombre le parecen màs honestos los laberintos, estàn definidos a partir de su nombre, no engañan  a nadie. Son lo que son. Ese es su atractivo. Un laberinto sabe hacia donde va. Es muy simple. No se complica. ¿Este laberinto nos conduce a la libertad o nos plantea que la eternidad es posible si encontramos la puerta de salida? Un laberinto si no es un mero truco literario, se puede transformar en una trampa ciega, en una rueda inútilmente fija. El amarillo fue el ùltimo y único color borgiano de la luz en su laberinto final, y la  ciudad pareciera imitarle en un trànsito intermitente que  no sale de sì misma. Se refleja  un doble espejo, el va y viene  frente al mar y retorna por el brillo de esa imagen que le apoya como asistente del paisaje de vidrios y ventanales. El hombre camina como un extranjero màs, sabe de memoria por que la ciudad le ignora, le convirtiò en memoria su futuro. El presente, dice el hombre, puede ser un acto sorprendentemente ridìculo, si lo incluyes en el destino o en alguna de las partes del tiempo transitorio. ¿De què estarà hecho el futuro?, se pregunta. No las tiene todas consigo. En uno de los  bolsillos pequeños de una chaqueta de mezclilla azul  guarda una ediciòn en miniatura   de El Principito, de Antoine De Saint- Exupéry, quien recuerda al hombre de negocios  que se adueñò de las estrellas y las contaba cada dìa  y guardaba en un cajòn bajo llave, esa  bòveda inmunda de la usura. Robarse las estrellas era como  fundar un banco, pensò el hombre, hacerse rico con dinero ajeno. Una anécdota lejana en el tiempo que cobra una actualidad que sorprenderìa al propio Principito, cuyo padre, despuès de recorrer los desiertos, la Patagonia, volar por todos los cielos posibles, llevar correspondencia en el lejano Sur, luchar en la Segunda Guerra Mundial y no encontrar màs sentido a la vida, se perdiò en un último viaje donde  planeò  perderse para siempre.
El Principito no entendìa la forma de pensar y actuar de los adultos. Todo espejo tiene mùltiples miradas y cada encuentro que tiene con la vida, queda demostrado de cuan absurdas son algunas personas. Hay personas mayores que  hoy no entienden como piensan los jòvenes, porque no piensan, piensa el hombre. No todos, desde luego, afortunadamente, porque si no el mundo serìa el paraìso de los idiotas. El hombre tenìa entre sus capìtulos favoritos, el XXI, cuando El Principito se encuentra con el zorro y le enseña a ser ùnico en el mundo, uno para el otro. Domestìcame, ,e insistìa el zorro al Principito: Sólo se conocen bien las cosas que se domestican. Los hombres compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan los amigos, los hombres ya no tienen amigos. El zorro le dice como  puede domesticarlo, y no es màs que un acto finalmente de confianza mutua. La amistad como un rito, nos recuerda el zorro, debes venir a una hora para preparar mi corazòn,. El zorro le  dio finalmente un secreto inolvidable: sòlo con el corazòn se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. El zorro le recordò al Principito què hacìa esencial a la rosa que el amaba, y no era màs que el tiempo que tù has perdido con ella.
  • Como si volara una estrella
El hombre camina, solo camina,/ lleva escrito en la palma de la mano una fecha/ solo una fecha/ el año 2012./ Hay restos de memoria olvidada, /espacios que pertenecìan a otros espacios,/  Tribus, civilizaciones/ nuevas tribus con otras danzas/ ¿Si te atrasas/ el porvenir estarà en ruinas?. Oh, tecnologìa/Un muro otro muro/ cristales  reflejan frente al sol/  otros cristales/chatarra inadvertida/¿Fin de la historia?/¿Fin del Mundo?/ ¿Fin del camino?./Fin de todo y nada/
¿Por què se va tan de prisa, si con la rueda bastaba antes? Es cierto, una rueda no rueda ni escala, aparentemente la atmòsfera  hacia la conquista del espacio. Pero es un principio.Y todo lo que es un principio, me reafirma.
El hombre sigue caminando, siempre en sus dos pies, todo a sus pasos, es lo que ve y va dejando de ver, una luz cenicienta del atardecer, vaho, la atmòsfera que el mar retiene y expulsa lentamente. ¿La ciudad sabe de sì misma que està herida, mutilada, desorientada? El hombre va caminando sin h, se le desprende una hombrera, le estorba el cuello, el cuerpo, la cabeza flota y las piernas siguen caminando. Hacia algùn lugar llegarà a descansar y el cuerpo se irà armando frente al mar, lo màs probable cuando baje la marea. No està solo, ni acompañado, està de cuerpo presente, es lo que tiene y carga para la ocasiòn. La ciudad tambièn lo ve pasar. Alguien lleva un sombrero, un niño con un globo, una pareja va discutiendo, el hombre se rìe como cuando se escondìa debajo de la cama como si nadie lo fuera a encontrar, con la luz apagada y el interruptor a la entrada del cuarto. Pasa la trivialidad del brazo oronda en su minuto de fama. El hombre continùa  alrededor de una pista aèrea construida sobre el brazo de un rìo secado por el cemento, siente la brisa de los  aviones  que  se elevan o aterrizan al pasar sobre una hilera de carros que van en fila india como en una pista fija. Todo es cemento, pero alrededor el verde recuerda como era antes la tierra. El hombre  mira y mira, no quiere olvidar su futuro, su memoria le puede fallar, pero no el horizonte. Màs lejos, màs lejos, un volantìn es como si volara una estrella  y volviera a la mano de un niño. Un hilo puede hacernos viajar y conducirnos tambièn a la oscuridad.
  • El globo naranja
No sopla una brisa, nada se mueve. La ciudad està paralizada. Todos viajan para algùn lugar, nadie se mueve y nadie mueve a nadie. Nadie es nadie, todos son nadie. La televisiòn dice su mensaje: todo lo que està pasando es producto del desarrollo, del crecimiento, de este viaje hacia el primer mundo y màs allà. ¡Cuanto cuesta lo inalcanzable! El paquete viene con pasaje incluido y tambièn se añadieron los impuestos. Se aproximan los cables soterrados, como si una voz lejana nos hablara con una autoridad autorizada de antemano a todos en la ciudad, en voz bajita, debajo de los pies y nos fuera persiguiendo donde quiera que estèn estos  invisibles cables. ¿El hombre pisa en el aire? Hoy la ciudad es un tendero de cables. No se puede colgar ropa, pero serìa muy útil, se le darìa un colorido a las calles. En algunos postes los cables crecen como racimos, se van tejiendo asimismos, unas trenzas llenas de electricidad. Palmas retorcidas de hierro, el paisaje de la improvizaciòn tiene sus propios e innovadores, sorprendentes caminos. Màs de un acierto puede ser algo premeditado. El hombre se detiene en una esquina y mira el poste como una obra de arte, la huella de la estupidez. Hoy todo es arte y esto no es diferente, se destaca. La fealdad tambièn cuenta, tiene su espacio, se nos revela como parte  nuestra. No la esquives puede resultar  un mal de ojo. Salùdala con una sonrisa pretty, cabezòn, vino para quedarse, para afear. O sàcale la lengua, el paisaje da para eso y màs. Tiene cuerpo, textura, rostro, piernas  y culo, què màs.
La ciudad es inoportuna al ojo que la escudriña, se siente espiada, si tal le rompieran  sus  vitrinas al alba, o  el  viento cálido que se cuela por algùn lado y distrae al ojo  que parpadea  para despejar lluvias o lágrimas, cortinas de humo en buenas cuentas,  y termina sin verse lo que cree que se ve, porque el espacio no es  estàtico y el hombre camina, recurre a poner en foco lo que la realidad del momento descubre.  El hombre ha salido del cine donde vio cine, una pareja por fin feliz y deja el mall de vidrios secos, estructuras  para no pertenecer a nada, camina sobre las baldosas y hace el mismo recorrido a la inversa de como ingresò y ahora sale, y sucumbe a la magia de un globo color naranja que le sale al camino y en el ve la mano de un niño, sus ojos desesperados, la perdida de su placer. Lo sube al auto, lo sienta al lado y se pasea por la ciudad. Se eleva y vuelve al asiento. El hombre considera su comportamiento intachable, silencioso, volatil, llamativo, un copiloto ideal. El globo se bajarà con el , ingresarà a su cuarto y permanecerà allì como una gran naranja, fruto del dìa.
En una tienda el  hombre pasa lentamente y se detiene: LLa lo atenderemos, despuès de los demàs. Un anuncio que llena de verdadero optimismo. No hay falta de ortografìa en la espera. El hombre se fija en el cajòn de ropa de un dòlar, el baratillo perfecto para la mujer. Ropa de 30 posturas y despuès a la basura. Si resiste màs tiempo, la adquisiciòn fue perfecta, un acierto del mercado. El contenedor  no tiene la culpa de lo que contiene. En su interior un misterio, cara o cruz. Los inspectores de aduana los ven subir y bajar en los puertos, los olfatean, acarician, dudan, hasta que entran en su interior para saber si el rectàngulo naranja va preñado con alguna mercancìa. Gajes de este siglo, donde todo es mercancìa y mercado. Oferta y demanda, sube y baja, Corrientes, 348, segundo piso, ascensor, no hay portero ni vecino...
  • Mejor me voy a escribir un poema
El hombre es nuestro sujeto en acciòn y observaciòn, quizàs no se vea asìmismo, està repetido en las calles. Avanza tan lejos como puede. Ya no quedan casi rutas  desconocidas, Magallanes, nada màs estrecho que el espìritu de nuestro tiempo, profundos, ciegos, sordos abismos. Devoramos, ocupamos tierras, como gusanos, los mismos que  nos encontraràn algùn dìa. Paredes, montañas de vidrios, autopistas. Manglares bajo nuestros tractores. ¿La vida es una rata de laboratorio? ¿Las hormigas construyen un mejor destino? El espacio antes era otros mundos, lo desconocido, ahora lo que se construye a la vuelta de tu narìz. Hombre, respira, respira, no es un vicio, sino una necesidad, obligaciòn, màs que una costumbre. ¿Castillos de aire o en la arena? ¿Esa es la cuestiòn?
El hombre avanza por las aceras sin tiempo,  improvisa pasos donde  no hay  respaldo fìsico, casi perdido, confiado en sus dos pies y un paraguita de cine mudo. El tiempo està cambiando. Los tiempos siempre cambian, no solo en las estaciones, sino en el verdadero que corresponde a cada  època. Cerros de basura, hoyos profundos que podrìan dar al centro de la tierra o volar hacia los agujeros negros, vehìculos sobre las aceras como si estuvieran en venta, arriba de las isletas, acampando bajo los àrboles que dividen las vìas vehiculares, automòviles que transforman en un paño una vìa, carros que no dejan de pasar una y otra vez por el mismo lugar durante el día, sus choferes adolescentes ven las calles, observan los semàforos, la lluvia, el sol, todo lo que pasa,  los lugares inmóviles, giran, suben los parlantes en sus asientos refrigerados y ya no están en la tierra. Otros se  estacionan frente a las iglesias, -no van por ninguna indulgencia- universidades, hospitales, aùn no se ha  detenido, el hombre,  alrededor de los cementerios o donde creman la basura. ¿Serìan choferes gallotes con sus smoking brillantes alquilados? Si les pusieran alas, no verìamos el sol. Algùn día lo haràn. ¿Ya no habrà petròleo? ¿Ya no habrà agua?  ¿Ya el desierto no querrà ser desierto? ¿Ya no habrà nada? ¿Ya no habrà tiempo? Nos sentaremos  con un gran tablero de ajedrez en una ciudad vacìa a mover las piezas. ¿Reescribiremos la historia con la pluma de la pobre ave que fuimos sobre la tumba de la última arena movediza que aùn respira y nos espera? Oye Flaco, Flaca, bajen, les tengo un cuarto con el gusano de mayordomo de un verde impecable. Mejor me voy a escribir un poema.

Epìlogo
¿El  epílogo, es comenzar de nuevo.....?
El hombre hizo un último viaje por la ciudad, los  rascacielos como moáis tallados  al acero,  cemento y vidrio, un sol vago y el cielo vaporoso devolvìa las nubes y el agua esencial, la profundidad de una mirada  perdida  sobre un mar inmutable. Todo cambia y sigue su curso, el viejo Heràclito  con sus botas nuevas cruzando el rìo. Yo no me pierdo este espectàculo, el hombre sigue el curso de los pies en la avenida, a su espalda van pasando los rascacielos como elefantes de cristal inmóviles, somnolientos. Nadie en un balcòn, nadie en las aceras, nadie en el mar. ¿Nadie, dònde estàn todos?  Pasa una bandada de pájaros que busca un refugio, el paisaje es un ejercicio natural,  despega, se desprende  de la tierra, otro movimiento, colores,  azufre, vapores y  smog  a ras de calle. Galpones oxidados contra el mar, viejos muelles, estuvo otro tiempo aquí, anteriormente uno más antiguo. La ciudad repite un tiempo nuevo, el hombre  el hombre es memoria, el presente sucede y es memoria.

Moby Dick regresa
Esta es mi vìa cruxis,
me apego al cemento,
vamos bufando con la manada,
carburando mal,
oliendo la bosta por las alcantarillas
Somos la porfiada  Moby Dick,
varados en la blanca espuma
de un mar  gelatinoso,
azotando el cuerpo  sumergido
 respirando con el arpòn en el espinazo,
brota  sangre, furia blanca,
la fe no muere marinero,
soy una simple ballena
¿No dices que todo lo destruyo
sin vencer?



 

Un servicio nada de secreto

Dania Londoño SuárezColombiana negocia con Playboy y ABC
El mercado tiene sus secretos y soluciones, màs brillantes, a veces. Lo que le sucediò a la colombiana, Dania Londoño Suàrez, por brindar un  antiguo y necesario servicio pùblico, que no fue remunerado a un miembro del Servicio Secreto norteamericano en activo, durante la VI Cumbre Presidencial de Las Amèricas, en Cartagena de Indias, la presenta como una  winner, ganadora, en un evento que careciò de toda trascendencia. La noticia dio la vuelta del mundo, puso patas hacia arriba al Servicio Secreto  presidencial  de la Casa Blanca, con sus respectivas depuraciones y destituciones, y Dania, ni corta ni perezosa, contratò un abogado para defender sus derechos laborales.
Originaria de las Islas San Andrès, tuvo su hijo a los 16 años de edad, y querìa llevar una mejor vida, como dar tambièn un buen ejemplo a su hijo. Su historial relatado por ella, es que solo atiende a extranjeros, y su nivel es la exclusividad como el coste del servicio. En esta oportunidad  el cobro fue de 800 dòlares. Despuès de este hecho insòlito, abrumada por las visitas de periodistas y gente a su casa, se marchò a Dubai.
Por el momento, la famosa  y emblemàtica revista Play Boy y la cadena ABC de Estados Unidos, la entrevistaràn, y daràn a conocer los entretelones   de  esta curiosa experiencia en tierras tropicales, en la muy servicial y fiel Cartagena de Indias.
Dania revelò a la agencia AP, a travès de su abogado De la Espriella, que estas son las ùnicas dos entrevistas que ha concertado su defendida.


La luna roja de Rolando Denver

Fiery Fuscia Sliver

La luna roja
està en Denver
y es un sol que al ocaso cae
y la montaña esconde
en el amarillo otoño de Denver
Quien haya estado en Denver
sabe que en Denver
 hay un espacio dorado
en este tiempo simple
 y cuando la nieve asome
en el pròximo invierno,
un sol tìmido habrà dado paso
 con sus dèbiles rayos
a la blanca pura y rosada nieve
que empujan las palas en los caminos
o frente a las casas
y a mì me gustarìa ver
detrás de un gran ventanal
como si no estuviera allì.
Rolando Gabrielli©2022
Un tiempo, un tiempo,
no es un fecha vàlida,
ni exacta la estaciòn
que precede u olvida.
¿La memoria precisa
un tiempo fiel?
Toda memoria es selectiva
y olvida su propio tiempo.
Un tiempo es un tiempo,
con alcance limitado,
por el tiempo.
¿De què dispone el silencio?
Una palabra escrita no remonta
un sueño ni el placer de lo no dicho
Antiguo ejercicio de claustro
registrar lo que una mano
cuenta a la otra.
Rolando Gabrielli©2012

viernes, mayo 04, 2012

Alguien mira el pasado

Alguien mira el pasado,
pero esto es el futuro,
un viaje atrás no hace 
la diferencia ni es el camino
Toda dirección contraria
es un campo de fuga,
un circulo de humo,
las bellas bolutas se disuelven,
un tiempo ordinario en un bar,
ordenando una agenda,
el paisaje permanece
en el mismo lugar.
Rolando Gabrielli©2012

Los colgados de Nuevo Laredo

El horror es el horror
y recrea su espanto horrible,
no despista a nadie, hiede,
erupta, pone en pánico
el asco insaciable de humores
La muerte cuelga de un puente,
no paga pasaje y ya está
en la plaza pública,
viéndonos la cara horrible
de verla al espejo
 sin un gesto
de arrepentimiento.

jueves, mayo 03, 2012

La lengua española en nicaraguense

Gabrielli y Cardenal, en una entrevista en Panamà, sobre las Negociaciones del Canal, a mediados de los años 70

Las pesadas gotas parecen
pasos subiendo la grada
y el viento golpeando la puerta
una mujer que va a entrar.
Ernesto Cardenal

Y sonó la campana del poeta de Solentiname. Eco tardío para uno de los cinco poetas vivos más importantes  en idioma español. El Reina Sofía, tocó las puertas de Nicaragua,  donde Darío fue Darío y cambió la lengua en nicaraguense. Ernesto Cardenal es un poeta histórico de América latina, hombre de compromiso con su tiempo, gente, la humanidad, naturaleza y las palabras. Hay un tono, una visión, un mundo, largo recorrido y sobre todo un lenguaje en la poesía de este sacerdote de la palabra. En los sesenta nos impactó la voz de Cardenal, sus Epigramas de amor  y contra la satrapía somocista que degollaba a los hombres libres y justos de América latina, y ofendía a la humanidad. Lo leíamos con religiosidad en el viejo Pedagógico de la Universidad de Chile, y las tardes santiaguinas tan lejanas a Managua se confundían con el mensaje perentorio, crucial, preciso propio del epigrama. Cuando la juventud universitaria o lectora repite los versos de un poeta,  memoriza, sueña con ellos al amanecer, comparte lo que está viviendo el poeta, la palabra ha cumplido  su objetivo y encontrado un destino.
 Su Oraciòn por Marilyn Monroe,  años despuès, se  transformò en una plegaria por la  fatal y adorada idolo de Hollywood y del mundo, porque Cardenal con su poesìa exteriorista, arrancò en sus palabras la biografìa del dolor, humillaciòn, abandono, "el de la huerfanita violada a los 9 años" Un monòlogo-diàlogo, sùplica, con el Señor para que la reciba con todas sus virtudes, miserias, y al final, le pide a èl que sea quien conteste el telèfono, la llamada que ella iba a hacer poco antes de morir en su habitaciòn en Los Àngeles, como  la Diva  que sigue siendo, la Diva del Hollywood de las super stars, que no dejan morir a los muertos. Una de las muertes misteriosas alrededor del clan Kennedy.
Para quienes èramos compañeros de juego en la poesìa en ese entonces, los Epigramas, Claudia y Myriam, los amores que desencantaron al poeta, nos acercaron a su poesìa como la abeja al panal. El Cardenal de principio de los sesenta, quien decìa "Tù no mereces siquiera un epigrama", y ya habìa abandonado el monasterio  de Gethsemani Kentucky, donde conoce a su maestro, un monje trapense, Thomas Merton. Luego se fue a Mèxico a estudiar Teologìa y solo fue ordenado sacerdote en 1965, en Managua.
SOMOZA DESVELIZA LA ESTATUA DE SOMOZA EN EL ESTADIO DE SOMOZA
Desde los años cincuenta combatió a Somoza hasta el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979. El dictador, aferrado a los colmillos de un larga y sangrienta  dinastìa, fue blanco de los Epigramas de un poeta que  se centrò en Nicaragua., bajo la guìa de Pound, Catulo, Marcial y la propia historia que siempre le retò a comprometerse. ¿En que pensaba el jurado que no veìa la poesìa de Cardenal, ya en los 87 años, poeta mayor del habla hispana? Con fuerte y reconocida influencia de la poesìa norteamericana, Cardenal busca en el exterior la vida  de las palabras, no teme hablar del neòn, precisar datos de marcas de automóviles, señalar detalles propios de la realidad comùn y corriente. Sigue, dice, la vieja tradiciòn de la poesìa de Homero, porque el  exteriorismo, afirma Cardenal es  tan antiguo como la poesìa bìblica y del viejo aedo griego. Cardenal no cree en una poesìa pura, interiorista, aislada del cuerpo de la vida. "La literatura debe prestar un servicio", sostiene y allì se emparenta con  Neruda: "poeta de utilidad pùblica". Hay quienes piensan que la literatura es una trampa en sì misma. "La literatura sola, la literatura por la literatura, no sirve para nada", advierte Cardenal en un pròlogo a una Antologìa de la poesìa nicaraguense editada en La Habana y suscrito por èl en Solentiname el 3 de abril de 1972. Sus Epigramas dan cuenta de la atmòsfera de terror que infundìa el regimen de Somoza como una suerte de programa dominical para el pueblo nigaraguense, el rito de la violencia, temor, abuso, el clandestinaje, la apoderaciòn absoluta del erario nacional  y de las vidas. Se oyeron tiros anoche/Se oyeron del lado del Cementerio./Nadie sabe a quièn mataron, o los mataron./ Nadie sabe nada. /Se oyeron unos tiros anoche./ Eso es todo.
Versos sencillos que arrancan de la realidad como un grito silencioso, impune, la fiesta del terror que viviò buena parte  de Amèrica latina. La Guardia Nacional anda buscando a un hombre/Un hombre espera llegar esta noche  al frontera/El nombre del hombre no se sabe/Hay muchos hombres màs enterrados en una zanj/a. El nùmero y el nombre de esos hombres no se sabe./ Ni se sabe el lugar ni el nùmero de las zanjas./ La Guardia Nacional anda buscando a un hombre./ Un hombre espera salir esta noche de Nicaragua. Hace màs de 50 años sucediò esta escena en la realidad del poema. Amèrica latina se mantuvo en sus sangrientas sombras por dècadas. Cardenal no olvida,  seguramente y en Canto Còsmico, (1989) su opera prima, tan elogiada en Alemania, vuelve a abrazar el Big bang de la vida y la muerte del hombre y del planeta., el ying y el yang.
 El amor en la poesìa de Cardenal es un tema que no desaparece, al igual que en  Neruda. Desde luego, Epigramas abre con unos poemas del desamor, donde hace claras alusiones y advertencias a  Claudia, su enamorada que pudo ser una conquista en el papel, pero lo que le interesa al lector es esa aproximaciòn del poeta a su amada, la exclusividad del poema y si a ella no le interesa, "un dìa se divulgaràn por toda Hispanoamèrica...Y si el amor que los dictò, tu tambièn lo desprecias, otras soñaràn con este amor que no fue para ellas." De todo lo ocurrido, quizàs en el imaginario del poeta en esta relaciòn, solo quedaràn los versos de Ernesto Cardenal para Claudia. (si acaso). ¿Es efìmera hasta la sospecha de amor? ¿Todo se borra? El poeta es quien domina con el ejercicio  de la palabra y decide que permanecerà o no en el tiempo. Es, en definitiva, el poder de la palabra.
Esta serà mi venganza:
Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta
famoso
y leas estas lìneas que el autor escribiò para ti
y tù no lo sepas.
(E.C.)
SI TÙ NO ESTÀS EN NUEVA YORK
Su epigrama, donde  hace un juego  entre su amada y  NY, es un clàsico. Si tù no estàs en Nueva York/en Nueva York no hay nadie màs/y si no estàs en Nueva York/en Nueva York no hay nadie.  El futuro sacerdote, que dejarà atràs, en la memoria a Claudia, Miryam y no sabemos que otras enamoradas màs, ironiza el amor desvaìdo con la lucha contra Somoza, que serà un larga duraciòn, un viejo long play dinàstico, cuyo territorio me tocò  conocer  poco despuès que el tirano volaba a Paraguay y luego en mil pedazos en  su ùltima Asunciòn hacia el infierno.
Tal vez nos casemos este año,
amor mìo, y tengamos una casita
Y tal vez se publique mi libro,
o nos vayamos los dos al extranjero
Tal vez caiga Somoza, amor mìo.
 Es una  enorme oportunidad la que nos brinda la historia contar en este siglo con un poeta como Ernesto Cardenal, siempre en el centro del compromiso, sin dar paso a la genuflexiòn.  Tan generoso ha sido el premio cervantino con otros escritores y ha mantenido a raya a dos de los màs grandes poetas del habla  hispana. Parra y Cardenal. Afortunadamente, sobrevivieron a esta  injusticia, porque la ùnica que pierde es la poesìa y sus lectores, y sobre todo la lengua española. Cardenal ya debiò ser premiado con el Cervantes  hace años, sus mèritos estàn a la vista por  una obra personal,  que nos descubre y recrea el corazòn doloroso, combativo del hombre de Amèrica latina, poesìa culta sin pretender  serlo, clàsica, dialoga con el pasado, presente y el universo, està dentro de las cosas que nombra y registra para una futura memoria. Cardenal y Parra,  los màs recientes premiados por el reino de España, juntos  184 años, son poetas del siglo XX y XXI. Ambos son admiradores, a  su manera, de Neruda, Parra hasta el final de sus dìas, a pesar de las ironìas, existe un permanente homenaje a travès de la memoria  e inclusive su cercanìa a Isla Negra. Las residencias nerudianas son obras que ningùn poeta del siglo XX o XXI, puede pasarse bajo la manga como un lector distraìdo en su ego. Cardenal y Parra vienen de la poesìa anglosajona, mientras que Neruda de la francesa, española y Whitman, entre otros.
Me han sorprendido las declaraciones de Cardenal, cuando se enterò del Premio Reina Sofìa, que la poesìa en castellano  no està muy bièn y que su poesìa siempre ha tenido el mismo estilo, sin estilo. Poesìa exteriorista, calificada por el mismo, emparentada con el coloquialismo.  Hace un tiempo, cuando me parecìa  una enorme injusticia no darle  el Cervantes  a Parra y Cardenal, dos de los poetas vivos en idioma español màs importantes del siglo  pasado y del actual, citè a este sacerdote de la teorìa de la liberaciòn y regañado pùblicamente por Juan Pablo II.
"La poesía de Parra siempre me ha gustado, y tiene mucha coincidencia con la mía, pero su poesía es nihilista, de un descreído, y la mía es de uno con fe, y sobre todo de uno con esperanza. Sus cuestionamientos a la Iglesia no los conozco, pero no serán tan fuertes como los míos, y yo tengo más derecho a hacerlos porque es mi Iglesia, y es mi Madre, y debo echarle en cara cuando se prostituye”. De Parra, dijo, sólo conozco aquel que dice: “Cuba sí - Yanquis también”, que en realidad no es ataque a Cuba, sino que siempre tratan de conseguir la solidaridad gringa y la consiguen mucho. En todo caso su poesía me gusta y su persona me divierte. Vea si no esta cita de él que yo hago en mi último libro:
Y yo iba con Nicanor Parra en bus en la India
al Taj Mahal, y me habló del físico que calculó
el número exacto de
átomos del universo
y dijo: el que no crea que los cuente.


DOS EN UNO Y UNO EN DOS
Cardenal sostiene recientemente que ha reivindicado lo social, revolucionario, polìtico y tambièn el amor juvenil. Despuès, el mismo  descubre sus  sentimientos, vino el amor a Dios. Uno de sus grandes maestros es Thomas Merthon, que no lo he visto citado en ninguna nota periodìstica. Y desde luego Ezra Pound, a quien cita quizàs sin darse cuenta: "¿Qué es la poesía?" repite en voz baja para luego decir: "¡Es el lenguaje! El lenguaje comienza con la poesía, después hubo la prosa". Pero en su obra de mayor aliento, Canto Còsmico, 581 pàginas, indaga desde la creaciòn, el Big bang, la evoluciòn del mundo y del hombre, a lo divino, polìtico, el amor, la especie, la ecologìa, el cosmos, las bestias, hasta aquellas cosas màs concretas como es el exteriorismo, Wall Street, y en un telòn de fondo donde està  su pasiòn por Nicaragua, Amèrica latina, la vida en comunidad, la palabra, la historia, la luz, las estrellas, el hombre y la mujer carnal " La mujer abrièndose y entrando el  hombre/es el simbolismo natural/ de una comunicaciòn màs misteriosa/dos en uno/y uno en dos". El polvo, el polvo de estrella que somos.
Y me sigo citando de un artículo sobre este autor, paìs  tambièn de poetas:" Cántico cósmico es una especie de Canto general del Cosmos y la Tierra, su evolución. En alrededor de 600 páginas, Cardenal sopla el mundo como si fuera un polvo de estrellas errantes y se adentra en el hombre, vida y muerte. Es más, mucho más. Somos palabra / en un mundo nacido de la palabra / y que existe sólo como hablado / Un secreto de dos amantes en la noche / El firmamento lo anuncia como con letras de neón / Cada noche secreteándose con otra noche / Las personas son palabras / Y así uno no es si no es diálogo / Y así pues todo uno es dos / o no es / Toda persona es para otra persona / ¡Yo no soy yo sino tú eres yo! / Uno es el yo de un tú / o no es nada. / ¡Yo no soy sino tú o si no no soy! / Soy sí. Soy sí a un tú, a un tú para mí / a un tú para mí.
Cardenal hace referencia en su Cántico cósmico a Huidobro, Borges y en especial a Neruda. Y referencias a poetas como Bécquer, Homero, Roque Dalton. “Pío XII fue para mí lo que Stalin para Neruda”, dice en Cántiga 15, bajo el título: Nostalgia del paraíso. Es un libro mucho más complejo, rico, variado, con hallazgos."
Amor, muerte, sexo, vida, todos los pasados en el futuro y el presente  como un pez en un rìo, hacia la mar, la mar, todo lo que es vida es muerte. Un libro de gèneros, poesìa, crònica, documental, narrativa, historia, exteriorista, un largo coloquio con el hombre y sus circunstancias y el cosmos. Poesìa que indaga y sigue el curso de la evoluciòn de la especie.
CANTIGAS DEL PASADO Y FUTURO, DE UN PRESENTE AMOROSAMENTE FEROZ
Hay èpica en estas Cantigas: palabra, historia, poema. ¿Cardenal recurre a su no estilo, como dijo cuando le anunciaron el premio Reina Sofía? Echa mano al pasado de sus antepasados, a la historia que viviò, conociò, la que circula aun ante sus ojos, denuncia el poder de todas la monedas y las  falsas que resisten como cucarachas en las bòvedas. Cada poeta  tiene sus recursos, y estos vienen de la mano de sus lecturas, vivencias, visiòn de vida, obsesiones, intereses, pasiones, un modo, una manera de enteder, ver, auscultar y digerir la vida. Hay muros y paredes, soldados, muertos, materia, partículas, noches de desaparecidos en la oscura noche  de Managua que oscureciò Amèrica latina, y  son Cantigas, cantos de pasado medieval, donde  el poeta arrastra el polvo de las estrellas. Càntigas de la vida y la muerte, de la naturaleza humana, animal y del reino de la palabra. Cantos de amor, en uno y otro sentido,un canto por las especies, la humana y animal. Cardenal cubre no solo la superficie de la tierra y las cosas,  la atmósfera del nacimiento y muerte, la resurreciòn de  aquello que siempre es vida Oh viejas estrellas/ con sus simples ecuaciones,/ agua y polvo, humedad/ los muertos de la vida /y los vivos de la muerte,/ ascienden descalzos, volando,/ las manadas animales, /òrganos sin luz,/se vuelve oscuro el dìa/amanecer del hombre y la mujer/algo permanecerà intacto/como en un principio/en el fin de los tiempos/el comienzo de la nada/La mosca a revolotear sobre la ventana.
Rolando Gabrielli©2012





Ernesto Cardenal gana el premio Reina Sofía


Un circulo es un circulo

Un circulo es un circulo,
de izquierda a derecha,
solo que no pertenezco
a ninguno.
rolando gabrielli©2012

miércoles, mayo 02, 2012

La palabra cero


La censura està  en todas partes,
hiede de frente, perfil, de espalda,
huele las primeras vocales y sabràs
de què hablo, amigo lector,
aunque  tù te dejas contaminar
porque quieres, aburrido.
No seas un soldado de cuartel ni de  trinchera.
Un pasajero avispado, lùcido, voraz
de papeles, no de carteles, inquisidor,
el  rìo no pasa dos veces
por una misma piedra.
Rolando Gabrielli©2012