jueves, marzo 13, 2014

Oh, diosa

Oh, diosa,
los dioses me premian,
tú sabes,
se comportan como dioses
y me dejan ver detrás del cristal,
tu olimpo terrenal
que el tiempo mide en ti
y derrama  a manos llenas,
aquí y ahora,
el poema  reclama
a su diosa,
convertida en palabra,
que ha nacido en mí.


miércoles, marzo 12, 2014

No he visto nada más triste

 No he visto nada màs triste
que un poema melancólico
en los ojos de una mujer brotar
de cuajo al vacío la lágrima
salada del poema
rodar sin ninguna posibilidad
de crecer como una ola de mar
y volver al ojo de millones de mujeres
que no están dispuestas
a sufrir de melancolía.
Rolando Gabrielli©2014

martes, marzo 11, 2014

Banksy/Niña con el globo

Una imagen vale mil palabras, afirma el viejo adagio, mucho antes que el mundo digital se devorara los abecedarios de la humanidad.  Han desaparecido numerosas lenguas autóctonas y otras sepultadas por las imágenes  que disparan millones de personas poseídas por la tecnología digital, a cada segundo desde cualquier lugar del planeta. Si alguien las recogiera y las pegara, caminaríamos sobre una alfombra de imágenes freudianas, por llamarlas de alguna manera y tendríamos la radiografía y perfil psicológico, un verdadero mosaico de la psiquis planetaria. La imagen banal inunda la red de redes y los celulares de usuarios virtualmente hipnotizados por estas tecnologías que le hacen vivir en un  presente perpetuo.    Banksy es un  un grafittero inglés excepcional,

domingo, marzo 09, 2014

Una mujer pasa

Una mujer pasa,
la veo con mis propios ojos,
es un hecho visual
Ella  y yo lo sabemos,
se ve espléndida,
al menos su silueta
Esa mujer se te parece,
me hago una idea,
está en una exposición,
es esbelta y no pareciera dispuesta
a entregarnos mayores datos,
se siente cómoda
mientras no indaguemos sobre ella,
tampoco es mi interés
Ella no revela su nombre
(está en su derecho)
No cruza ninguna palabra
(está en su derecho)
No sonríe, simplemente no sonríe
(está en su derecho)
Ella y yo,
sabemos todo esto,
no existe un acuerdo
(estaríamos en nuestro derecho)
Todo, absolutamente todo,
ocurre ahora,
está tácito y por eso
lo cuento.

sábado, marzo 08, 2014

La sombra


 
La sombra  es tan exigente 
como el cuerpo que la multiplica,
es su doble
 y le sobrevive
Su apego  inmutable al objeto que la conduce,
le transforma en dócil, tierna criatura.
No hay oscuridad sin la luz que le guía.

viernes, marzo 07, 2014

El abismo

El abismo
no me impresiona tanto,
como tu silencio.
Rolando Gabrielli©2014

jueves, marzo 06, 2014

Luto sobre el luto


Luto sobre el luto de la piedra,
la muerte está de muerte,
sorprende y llora,
con su rata de  cola  asoma al amanecer
y  la  poesía no está más viva ni más muerta,
ni más sola que la soledad de la muerte
de  Leopoldo María Panero.

martes, marzo 04, 2014

Marzo, este es mi paisaje

Marzo, este es mi paisaje
y aún así el mundo es otra cosa,
un lugar que nos trae a la memoria,
el vacilante sueño de la rosa.
Nadie me dice tu nombre
en esta historia
que no se ahoga en un vaso de agua
y aún así el mundo es otra cosa.

viernes, febrero 28, 2014

Vallejo es Vallejo

Vallejo, decías,
es Vallejo,
aún, todavía,
y todo el tiempo,
decía,
el verbo,
la espuma.
Vallejo es Vallejo,
decías,
la palabra.
Rolando Gabrielli©2014

jueves, febrero 27, 2014

Bajo la piedra crece la flor

Bajo la piedra crece la flor,
no hay luz, no hay oscuridad,
así se construye el amor,
decías una mañana luminosa
frente al mar
y solo el musgo
crece ahora en la superficie.
El mundo vive en su pequeña costra,
hablo desde mi cueva digital,
dactilo la huella de mi palabra,
sé que hay vecinos y pasan.
Detrás del muro ya saben,
arrasan el paisaje,
talan el bosques las sierras eléctricas,
los tractores repasan
lo que queda del lugar.
En un principio,
la tierra no tenía hombres.
Rolando Gabrielli©2014

miércoles, febrero 26, 2014

Paco de Lucía

Qué lujo el embrujo,
 la guitarra flamenca
del duende,
Paco de (Anda) Lucía,
en el tablao del mundo.
Rolando Gabrielli©2014

martes, febrero 25, 2014

Como si ascendieras

Como si ascendieras en un ascensor
que conoce de memoria el aire
y el vértigo te asfixiara,
bella, enigmática turbulencia,
sílaba de campanario,
así viajas en silencio.
Rolando Gabrielli©2014

sábado, febrero 22, 2014

El as, el uno

El As,
el uno,
Oliver Welden
en el tiempo justo,
 febrero, el verano
de estas horas,
14 en este siglo 21,
ni uno más
frente al mar
Un horizonte azul
dibuja y nos   traza
 la ciudad,
detrás del cristal.
Rolando Gabrielli©2014




No olvido tu efemérides, Gran Rolando, mi gran Piscis amigo.
Un abrazo pleno de alegría, pleno de tristeza, como la vida misma.
Oliver Welden, desde Málaga.


En el alto amanecer,
la luna es un cuerpo visible,
regresa de la noche
y no olvida su viaje
de mareas locas,
en la enorme historia
de la oscuridad.
Rolando Gabrielli©2014
----
In the high dawn
the moon is a visible body
returning from the night,
without forgetting its trek
of mad tides
in the huge history
of darkness.
Traducción de Oliver Welden

Aniversario

Se va el fue
y el hoy de la memoria
Ayer ya pasó
y el que viene siempre es hoy
El tiempo  falso,
es mi paréntesis,
lo que no cuenta
y atasca  en lengua
y palabras.
No se puede ser
lo que fue.
Son voces, pasos,
no lo sé.
Rolando Gabrielli©2014

miércoles, febrero 19, 2014

Frente a un espejo

Parado frente a un espejo,
está el cuerpo inmóvil,
la imagen de uno mismo,
desnuda, sin nombre ni apellidos,
un gesto de familia tal vez.
Solo y convertido en presente,
el presente.
Un vidrio repite y calca
el cuerpo que aun somos
y por un instante retiene,
proyecta nuestra imagen.
Nada agrega el cuerpo al espejo,
quizás algo que vamos a ser.
Rolando Gabrielli©2014

En el alto amanecer

En el alto amanecer,
la luna es un cuerpo visible,
regresa de la noche
y no olvida su viaje
de mareas locas,
en la enorme historia
de la oscuridad
Rolando Gabrielli©2014

lunes, febrero 17, 2014

El tiempo

El tiempo pasa,
 no sé cuándo,
ni cómo.
Detenido no está.

domingo, febrero 16, 2014

El sol baja, baja



El sol baja, baja,
va a dejar de ser sol,
desciende, declina, desaparece
en manchas de acuarela.
Rolando Gabrielli©2014

viernes, febrero 14, 2014

La rosa congelada

Me mira la rosa,
está congelada.
Sé que me mira,
por la lágrima
que la llora.
Rolando Gabrielli©2014

miércoles, febrero 12, 2014

Quizás te olvidaste de Julio

Para que no nos coman los bucéfalos del olvido ni "las medusas del silencio". Espero inmensa foto tuya para mí sola. Esta es una de mis armas secretas. Love Alejandra. (Carta de la poeta Alejandra Pizarnik a Julio Cortázar)


Ya no me menciona a Julio. Da la impresión que no existiera.  El flaco le decía.  Me identifico  con su mundo fantástico, realmente fantástico.  Fui la Maga y una  Cronopia sin límites, casi de molde:  idealista,  sensible, (algo)  ingenua. Me reía y jugaba el juego del autor. No sé cuantas veces seguí las instrucciones para llorar y aún las practico de memoria, en forma espontánea, sin proponérmelo. Sigo subiendo las escaleras de frente, una Cronopia con sentido común, te contaba. No me puedo olvidar, algo que sigue siendo una gran verdad, los primeros peldaños son los más difíciles. Esta es una receta universal. No falla. Hacia el cielo, de peldaño en peldaño. ¿Para qué correr si el tiempo está en todas partes archivando casos?

Solía  referirse con una extraña pasión algo curiosa y atormentada. Yo la imaginaba colgando de sus ojos de una ventana. La recuerdo despedazada frente a la lluvia y el gris monótono de un cielo implacable que no parece cielo, sino techo de cárcel. Y Julio, su admirado Julio, la rescataba con esa gotita luchadora que se agarraba con dientes y muelas, crecía y terminaba a pesar del esfuerzo, viscosa sobre el mármol. Ella no era del grupo de las gotas suicidas, sino de las que  dibujaban el sol.
Playful Reading by azjazo
  • Cronopia total
Cuántas veces  mojó su tostada con sus lágrimas, yo las sentía crujientes, a veces, blandas, siempre húmedas,  discretas, por algo siempre ha sido una Cronopia encantadora, elegante, divina. Los viajes la volvían loca, me decía, si supieras como está el clima aquí, no se puede estar sola con tanta gente bonita. Cronopia total. Muy lejos de ser una Fama sedentaria, se repetía siempre, y me lo hacía ver sin decírmelo. Su estado natural, era volándose. Muchas veces me pasó por la cabeza escribir, describir situaciones  y estados. Pero para que si todo está escrito. Convertíamos en lugar común cualquier situación. Una frase salía al paso de otra frase. En esa época éramos más palabra que humo y mucho más real que  el actual lenguaje digital. La fotocopia era tan lenta como una carreta tirada por bueyes, verdaderamente inocente. La Red éramos nosotros mismos en un bar, en un auditorio de la universidad, en la casa de alguien, en cualquier esquina de la ciudad o caminando con las antenas encendidas dejando caer lenta o precipitadamente las palabras. Un taller también formalizaba estas conversaciones de la manada, grupales, horas muertas de la tribu. Los libros y los autores en vivo. Leyendo y citando en Los Cisnes o en Las Lanzas, bajo el manto protector del  atardecer o las lentas noches de Ñuñoa.
  • Los ñuños de Ñuñoa
¿Alfombrarán aún los ñuños algunos patios, vivirán detrás de los muros o crecerá su amarillo color en alguna plaza? El tiempo parece inagotable, pero quizás no lo sea.
Mariano Aguirre no se perdía una línea de la Maga, Talita, Horacio y diseccionaba las escenas más puntuales de la gran novela como si la viviera más que la vida misma. Su rostro me quedó grabado para siempre. Lo veía en París, Buenos Aires, pero estábamos en Santiago en una rue arbolada de plátanos orientales. Sí,  deambulábamos en la rue Irarrázabal en una misma época solo que a miles de kilómetros de los escenarios de Rayuela y de los pasos sobre pasos perdidos de la Maga.
Caía el otoño del sur con su inexplicable belleza. "...unas hojas secas y cuando levanto una y la miro bien la veo  llena de polvo de oro viejo...el juntador de hojas secas." (En el verano tropical las hojas secas se juntan, como un paréntesis fuera de estación. Me pedías con urgencia  que te sepultara en cuerpo y alma  bajo estos cientos de hojas otoñales que el bosque producía como  una fábrica de hojas y  se desprendían en el verano. Imágenes son imágenes, repetiría más tarde como si fuera un poema.)  "La Maga se quedaba triste, juntaba una hojita al borde la vereda y hablaba con ella un rato, se la pasaba por la palma de la mano, la acostaba de espaldas o boca abajo, la peinaba, terminaba por quitarle la pulpa y dejar al descubierto las nervaduras"
(Como nos cuenta Cortázar, la Maga comprendía que Horacio buscaba algo  que no sabía que era y ella  también buscaba eso mismo, pero era diferente. El perfecto desencuentro estaba escrito en la impronta de la Maga. Yo lo vine a saber muchos años después.) ¿Encontraría a la Maga? Qué gran comienzo para abrirle la puerta al azar y  a  la aventura.
  • La Maga en las terrazas sin tiempo
..."la Maga se asomaba a cada rato a esas grandes terrazas sin tiempo que todos ellos buscaban dialécticamente", reflexiona Horacio, un trazo que dimensiona la simple majestuosidad de la humanidad de este personaje a lo largo de la novela: del brazo de Horacio, "pegada a su impermeable que olía a sopa fría". (París, para los suramericanos era una fiesta del espíritu, un cuarto colgando de la realidad en el Quartier Latin en alguna de las orillas, más bien a la izquierda del Sena. Solo se necesitaba estar en París, la realidad era una abstracción.) Todas las rue nos conducían a París. Mayo del 68 nos empujó un paso más al altar. No se necesita ninguna fragancia, todo olía a París.
(En París, sin embargo, había  muerto de abandono, la soledad y tristeza de Cèsar Vallejo)
En los sesenta, mediados, saltaban sobre rayuela  los cronopios y famas en los pasillos de la universidad. Hasta que un día nos visitó el Cronopio mayor, interesado por el "experimento  Chile", la vía chilena hacia el socialismo, para observar y dialogar en vivo y  directo sobre este laboratorio político observado por el mundo entero. JC, perdonen este paréntesis, siempre fue un escritor audaz, vanguardista, revolucionario, libre, independiente y comprometido. Sus ideas y principios no destiñeron, ni los acomodó, siempre caminó con sus grandes trancos como si fuera a cruzar la cordillera desde el lugar donde se encontrara, a pleno pulmón y palabras. Venía de París, pero se sentía en casa. Lo único diferente era que arrastraba las r, como de Rocamadour, el hijo de la Maga, que más que llenar unos capítulos de Rayuela, nos creó una atmósfera de ternura.)
 Era otro escenario, los escritores al parecer  tenían algo que decir y eran tomados en cuenta en ciertos niveles. Quiero decir, existían. El escenario de la guerra fría quizás les daba alguna importancia y notoriedad.  Había tribuna en ese entonces y mucha tela que cortar. Posiciones y contraposiciones. No eran tiempos para avestruces, aunque siempre las hay. Las polémicas sobre arte, cultura y política, otorgaban una cierta vida  a los intelectuales y tensionaba las revistas y espacios literarios como un aire de  época. Cortázar disparaba fuego cerrado desde la primera línea , su universo cosmopolita y urbano, no rehuía el debate. Dejaba  París y se presentaba en las trincheras. Su etiqueta era la de un latinoamericano sin arandelas de aquí ni de allá.
  • Rayuela es libertad
Cortázar con Rayuela "caleidoscopea" la vida, nos entrega un itinerario para escoger nuestra propia ruta porque el lector está vivo en la palabra aventura personal. Quizás por ello, Rayuela,  Cortázar mismo con sus cuentos antológicos, magistrales, se oxigena, renueva cada año con  sus nuevos lectores. Tal vez resulte vulgar, no desmesurado, un cliché,  llamarlo nuestro Joyce latinoamericano, rupturista desde que un lector pone  un pie sobre la primera página o abre un ojo y (h)ojea, compagina su propio mundo al reflejo del espejo de la novela.
Julio Cortazar V by Minenis-Jeaneth

Y así, JC estaba presente siempre en sus conversaciones. Si bien le fascinaba el cuento de   La casa tomada, Rayuela, la Merelle, como le llaman los franceses, siempre fue su favorita. Había nacido un año después de la explosión Rayuela, de la novela antinovela, del verdadero mundo cortaziano. Quizás ella comenzó  a vivir como los personajes principales, que se conocieron y desconocieron. Las novelas  son una pasión, cuando tienen que decir, una aventura cuando ya son pasión y terminan sugiriendo un camino. Eso fue en  buena medida y lo que  significó para los jóvenes de su tiempo, sobre todo, para aquellos que se inician en Rayuela. Puso alas en los pies de la juventud  para volar por sí mismos, sin cortapisas, ni falsas retóricas, atajos, un camino abierto a la gran metáfora de la vida. Rayuela es libertad y muchas cosas más. La gran “lección” de ser libres.
El azar, siempre supe, te lleva a Rayuela, en el juego de los (des)encuentros, palabras, ideas, de las calles en el patio de una misma ciudad. Eso motiva al lector como un pez en el agua de la aventura como un río que no aparentara tener comienzo ni fin, es un viaje que puede desembocar en el mar o en el desierto, pero en su trayecto la  vida fluye y fluye con ella el río personal. Abro al azar las páginas de una vieja Rayuela de tapas amarillas, editada en La Habana un 28 de febrero de 1969 y comprada recién salida del horno humeante,  después de hacer una  larga cola  (creo que esos fueron los dólares falsos  que compré en un prostíbulo en Santiago y luego hice un trueque por el emblemático libro. Horas más tarde me fueron a ver al hotel).
  • La Maga era uno de esos caminos
En el azar de mis dedos me encontré con el capítulo 48 de Rayuela págs.348-349, un punto intermedio de sus seis páginas  totales. Abrí en silencio sepulcral, ritualmente el viejo ejemplar, siguiendo solo el instinto, lo lúdico sobre cualquier otra interpretación o gesto. Una mirada cortaziana a la sombra detrás de la sombra y quizás aparezcas tú, Maga del siglo XXI con una jaula de sueños pájaros volando. Llevaba una chaqueta de mezclilla, cuando la soñé en un aeropuerto en que yo la esperaba, con cierta informalidad formal, suspendido en el aire de mis propios pies. No estaba para especular en el sueño ni en la realidad, sino para vivirlo. Pocas veces se ajustan ambos planos. Ya no era necesario superponerlos. La Maga, cito el capítulo 48, era uno de esos caminos, la literatura era otro. Oliveira, Horacio, ya en Buenos Aires, se hacía  otra pregunta parado delante de una pizzería de Corrientes: ¿De qué sirve saber o creer saber que cada camino es falso si no lo caminamos con un propósito que ya no sea el camino mismo? Horacio  sentía siempre que estaba de ida aunque no supiera adónde. El mismo abría las puertas a una respuesta para saber que había sucedido con la Maga. Pensaba a la altura del capítulo 48-y no era un mal capítulo-:"Saberse enamorado de la Maga (¿quién no?) no era un fracaso ni una fijación en un orden caduco; un amor que podía prescindir de su objeto, que en la nada encontraba su alimento, se sumaba quizá a otras fuerzas..." "Encontraría a la Maga?"

Dos cetros

Dos cetros inclinan a un solo  rey,
cabizbajos pelean  un trono
que sus ornamentas detentan
Un reino animal por los cuernos,
como si la belleza no les bastara
a estas bestias hermosas
Rolando Gabrielli©2014

lunes, febrero 10, 2014

Del verano



Este es el paisaje, color que la tarde deja ver
y en sus sombras la luz  oculta desaparece.
Algo de este tiempo no pasa
y sucede en la oscura prueba del atardecer.
Son las manchas de un mismo  verano.
Rolando Gabrielli©2014

viernes, febrero 07, 2014

El corazón del niño de Banksy

Banksy confunde a propósito
un globo con el corazón de un niño,
lo hace flotar en un muro
que estaba allí en una esquina de Londres
Deja su obra al resguardo de la imaginación
de quienes la ven al pasar 
La gente fotografía quizás
esa sensación de pérdida
inevitable  en un ser humano,
en cualquier tiempo y lugar.
Rolando Gabrielli©2014

jueves, febrero 06, 2014

La realidad es la realidad

La realidad es la realidad,
comencemos por reconocer
a su merced,
en tiempo presente
Ayer, ya fue,
(eso lo dijeron en varias lenguas)
y nada cambió de lugar,
la realidad es la realidad,
mañana es lo misma,
en tiempo presente.
Roland Gabrielli©2014

miércoles, febrero 05, 2014

Círculo

Nada más feroz que un círculo,
ese que  ignora y no cierra
su circunferencia 
 
Da vueltas y vueltas,
casi no respira,
ni tiene voz
el infinito silencio,
de su imperfección.
Rolando Gabrielli©2014

martes, febrero 04, 2014

¿Quién se lleva el bosque?





Abuelo,
es mediodía y no he visto
soplar el viento ni volar
una mariposa,
el sol es lo único
que hay dentro de mi cabeza
Dime:
¿quién se lleva el bosque?,
¿para dónde van las ramas llenas  de pájaros?
Responde  un eco de la honda tierra,
una  sierra derriba ciega los árboles
-Los árboles ya están muertos,
son  solo madera,
troncos sin hojas,
cuerpos sin vida ni raíces,
no harán más sombra,
los transformarán en madera y
 la madera en muebles
 y los muebles inmóviles
presidirán la  ceremonia
de cada día frente al  televisor.
Abuelo, te pregunto:
-¿No volverán a respirar?,
¿ni estarán verdes sus grandes copas?,
¿ o nos sentaremos en un árbol
a esperar  que pase el bosque
con sus muertos?
¿Las hojas, a dónde  irán a caer
las hojas?
¿Los árboles no nos dejan ver el paisaje,
por eso los cortamos?
Abuelo,
cuéntame esa historia,
érase una vez un bosque
que  compartía sus riquezas
con todas las bestias que lo habitaban,
hasta que un día  el hombre decidió derribarlo
para construir sus paraísos perdidos.
El sol  está dentro de mi cabeza,
dame de  beber  un poco de agua.