miércoles, febrero 01, 2012

Febrero, mes de la poesía




No soy nada
Nunca seré nada
No puedo querer ser nada
A pesar de eso
Tengo en mí todos los sueños del mundo.
Fernando Pessoa

Musa in nube arcaica
Una musa siempre flota
con el cuerpo del delito,
nube arcaica, idioma de cera
arde vela arde,
no te abandones
llama del deseo.
Ahora poesía ahora,
que la llama ignora
el reflejo dorado,
la pulpa desconocida
de la palabra.
Rolando Gabrielli©

Ah,  la poesía es cosa de todos y de todos los días, si no abunda, puede estar en cualquier parte.
(Corten)
La poesía no es algo práctico: ¿Para qué sirve?, me pregunta una secretaria que desconoce el secreto de la poesía
(Corten)
El mundo está lleno de poesía, pero sólo los ciegos la ven y detectan con su bastón blanco cruzando la gran ciudad.
(Corten)
¿La poesía, el poema, el poeta, son la cáscara y el lector el fruto?
(Corten)
¿El poeta es un pequeño dios, un vidente, un profeta, un duende, un cronista de su tiempo,un artesano, un revolucionario, un hombre de la calle, un mago, un ajedrecista de las palabras, un cazador de lo inefable?
Todo eso ya se ha dicho.
(Corten)
Veo la rosa o la rosa me ve
¿Dónde está la poesía Dylan Thomas?
(Corten)
Esto es poético, aquí hay poesía, tiene poesía...Son frases hechas, vulgares, comunes y corrientes, cotidianas.
¿Dónde está la poesía?
(Corten)
¿La poesía es cosa pública, íntima, ocasional, circunstancial, oficial, asunto político, meramente poético, artístico, personal, de dos, cosa de la Musa, inspiración, trabajo de trucar palabras, una debilidad del corazón, un arte menor o mayor, una manera especial de cortar las palabras?
(Corten)
Busca, busca Internauta, amigo lector, mi hipócrita,  hurga la aguja en el pajar de la poesía y la encontrarás.
La Musa toca con sus nudillos de seda la puerta. No siempre la escuchamos, pero queda el eco de sus palabras.
(Corten)
¿Màs vale un poema en la mano que cien volando o todas las alas para la poesía?
(Corten)
Una palabra mal dicha puede obturar un pozo.
(Gonzalo Millán)
Una palabra bien dicha puede desatorar un volcán
(Gonzalo Millán)
La poesía es sospechosa?
Por alguna razón lo es.
(Corten)
¿Qué  piso  ocupa la poesía en la Torre de Babel?
(Corten)
¿El poeta va a la montaña o la montaña es el poema?
(Corten)
Leo mis borradores, me enseñan de mis errores. El poema también es un accidente involuntario.
(Corten)
¿La poesía es el último reducto de la palabra?
(Corten)
Tu lengua/El pez rojo en el bocal/De tu voz
Apollinaire
Esta será mi venganza:/Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta/famoso/y leas estas líneas que el/autor escribió para ti/y tú no lo sepas.
Ernesto Cardenal
(Corten)
La poesía no navega en un portaviones nuclear, más bien permanece en su propio panal. Sus aguas son màs profundas.
(Corten)
Un  poema que dice la verdad, se mide  por el tiempo infinito de un reloj de arena. La palabra es un grano màs de la potente voz del desierto.
(Corten)
¿La mujer es un sub producto de la poesía o es la poesía?
(Corten)
¿La poesía es cosa de Videntes o invidentes? ¿El ciego es el poeta o la realidad?
(Corten)
¿Chaplin dejó muda a la poesía? ¿O el Cine Mudo es poesía?
(Corten)
¿Las palabras de la poesía son las de un deconocido que silva en el bosque?
(Corten)
Lo normal al dormir, es que un Cronopio lea un poema.
(Corten)
¿Kafka  no fue poeta o sí? ¿La poesía es kafkiana?
(Corten)
¿Quieren saber? El algún tiempo quise ser Rimbaud. ¿Quién no? Ya éramos James Dean. Al Este del Paraíso.
(Corten)
¿El poeta usa sombrilla o paracaídas? ¿De qué se protege? ¿De sus propias palabras?
(Corten)
La poesía grita su silencio en toda época y es voz de los sin voz.
(Corten)
Subastan el surrealismo
¿La poesía puede sitiar una dictadura?
(Corten)
Poesía y Musa van de la mano del poeta.
(Corten)
La poesía no sueña donde la realidad no tiene sueños.
(Corten)
¿Hay que ajustar la forma y el movimiento de cada consonante? ¿O robarle el abecedario a las sombras?
(Corten)
La poesía no se encuentra en las farmacias, es otra clase de alquimia. A veces, tampoco  está disponible en las librerías. ¿Un producto realmente misterioso? ¿No se vende, ni falsifica? ¿O la palabra es una trampa del cine mudo?
(Corten)
El poema es el eco que la campana le reserva al silencio.
(Corten)
Isla Negra  ha perdido su oscuridad, la sombra nerudiana  ha vuelto a su lugar de origen.
(Corten)
La poesía es la loca de la casa. Dicen.
(Corten)
Hoy es un día azul de primavera/Creo que moriré de poesía
Nicanor Parra
(Corten)
La poesía entra en estas materias: La pobre Capitanía General de Chile/se dio unos lujos horribles/cuando su destino era la austeridad/vivir del arenal desértico/a la gélida Patagonia.
(Corten)
Porque escribí
Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.
Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.
Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
—¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria—
Escribí, mi escritura fue como la maleza
de flores ácimas pero flores en fin,
el pan de cada día de las tierras eriazas:
una caparazón de espinas y raíces
De la vida tomé todas estas palabras
como un niño oropel, guijarros junto al río:
las cosas de una magia, perfectamente inútiles
pero que siempre vuelven a renovar su encanto.
La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dada en lugar de servir para algo.
Me condené escribiendo a que todos dudarán
de mi existencia real,
(días de mi escritura, solar del extranjero).
Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
digo que pasarán porque escribí
y hacerlo significa trabajar con la muerte
codo a codo, robarle unos cuantos secretos.
En su origen el río es una veta de agua
—allí, por un momento, siquiera, en esa altura—
luego, al final, un mar que nadie ve
de los que están braceándose la vida.
Porque escribí fui un odio vergonzante,
pero el mar forma parte de mi escritura misma:
línea de la rompiente en que un verso se espuma
yo puedo reiterar la poesía.
Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.
Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.
Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.
Enrique Lihn
Morir, dormir, no despertar más nunca,/poder decir todo acabó; en un sueño/sepultar para siempre los dolores/del corazón, los mil y mil quebrantos/que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara/concluir así!
W. Shakespeare

(Corten)
El eco del poema se reserva su silencio.
(Corten)
 “la poesía espera para sí misma la misteriosa gratificación de asir lo inasible y expresar lo inexpresable”
Olga Orozco
La poesía no es un negocio. Los negocios se notan, porque tienen una naríz y manos largas y unos bolsillos insaciables de pozo de agua de  pueblo abandonado. La poesía no necesita tarjetas de presentación. No se sube a una Limosina para recorrer la imaginación  o cada una de sus presentaciones. La poesía no tiene horóscopo ni mayordomo. La poesía no se cotiza en la bolsa, sus acciones son intangibles.
(Corten)
¿El negocio de la poesía está en las palabras. En lo que ve y no se toca?
(Corten)
Oh silenciosa/la nieve/ el sol de antiguas estaciones/ y los vientos nuevos que vendrán./Todo estará por hacerse en el poema/como en un principio.
(Corten)
La poesía no tiene dueño.
(Corten)
Subastan el surrealismo
Ahora sí André usted es el padre del surrealismo.
Debían sacarlo a subasta para que se encontrara
con la palabra mierda y la infinita dulzura
de una historia apátrida, sin fronteras,
loca, loca, monsieur, de guillotina.
Obra desnuda en pleno siglo XXI,
de león descabezado, y alguien la acumula
para este viento ocasional de primavera,
máscaras, civilizaciones, la petite histoire.
Qué ironía, Picasso
prohibido en las Naciones Unidas.
Mundo global, la sombra de mi mano
esconde unas cicatrices
y estas muñecas rusas no encuentran
el origen de su especie, ni la madre de sus hijos.
Tasan su obra acumulada en la calle Fontaine,
como si la poesía Noé la hubiese hundido en el diluvio
para salvar la especie y no la palabra.

Qué pobre destino puede tener la muerte
cuando no es auténtica.
A usted ya lo manosea la historia,
es un escombro hablar de poesía.
Michaux, Freud, Trostky, Dalí, Apollinaire,
Rimbaud, Lautréamont, De Chirico,
todos parecen cruzarse de brazos a un mismo tiempo
y forman parte del misterio, el gran collage
del marketing francés.
Tasadores del arte de la impunidad,
que a destajo tasan el misterio inefable
del gran guardián del cadáver exquisito,
la palabra Breton que una bailarina andaluza
deja caer entre las piernas dibujadas por Magritte.
¿Qué importancia tiene el Surrealismo
ante este Manifiesto abandono de su obra
en el quirófano de la prosa doméstica
más surrealista que el Surrealismo?
Mejor muerto que ahora volando
sobre las terrazas de París,
hacia donde la indiferencia mueve
su verso alado como pez,
que teje un mar y otro mar,
la red en su principio y fin,
el inacabado hilo de un sueño
que se frota ante un espejo de luz,
y voilá la poesía.
Rolando Gabrielli

Cuando yo no era poeta/por broma dije que lo era./Yo no había escrito ningun verso/pero admiraba el sombrero alón/del poeta del pueblo./Una mañana me encontré en la calle con mi vecina./Ella me preguntó si de verdad era poeta./Ella tenía catorce años./Esa vez llevaba un ramo de ilusiones./Despues una anémona en el pelo./La tercera vez un gladiolo entre los labios./La cuarta vez no llevaba ninguna flor,/yo le pregunte el significado de eso a las flores de la plaza/que no supieron responderme./Ella había traducido para mí poemas de Ferdinand von Saar./Yo no le dí nada a cambio./No quería desprenderme ni de una hoja de cuaderno.
Sus ojos disparaban balas de amor calibre 44./Eso me daba insomnio./Me encerré mucho tiempo en mi pieza./salí la halle en la plaza y no me saludo./Volví a mi casa y escribí mi primer poema.
Jorge Teillier
Rolando Denver vio la ciudad antes de conocerla/imaginó las calles cruzando el bajo Denver/No olvidó jamás el cuerpo/de la nieve deslizarse un amanecer/cuando el verano volvía a vivir en Denver/un sueño que ninguna memoria borraría/aún si se perdieran las huellas de sus pisadas/en Denver.
(Corten) 
¿La poesía sólo tiene y guarda secretos  para el  poeta?
(Corten)
Con usura ningún hombre tiene una casa de buena piedra
cada bloque pulido bien encajado
para que el dibujo pueda cubrir su cara,
con usura
ningún hombre tiene un paraíso pintado en la pared de su iglesia
Ezra Pound
¿La poesía es carroña  de buitres en Internet? ¿Una urraca escarva en la Red y aparece el gran poema?
(Corten)
Un poema puede estar escrito en un libro olvidado en un librero y  formar parte de un libro no visitado por un lector, pero las palabras verdaderas tienen las suficientes agallas para seguir respirando por su propia cuenta.
(Corten)
Un poema es la superficie del carozo de su fruto. El poema no tiene corazón, porque debe latir por todas partes. Se sabe escrito por la yema de los dedos. Nunca niega lo que es, ni su reflejo y menos lo que no dice.

La poesía es un estado de muchas cosas repentinas, acumuladas, sorprendentes, obsesivamente, registradas y rumiadas. Todo está en gestación frente al poema, latente. No hay gracia, sino un panal lleno de palabras. La poesía carga sus dados y juega. Si el poema es redondo como un cuadrado, gana el lector. La X del poema nunca se despeja. El poema siempre interroga. Hilo suspendido en el Verbo, lenguaje de relucientes opacas monedas, madera húmeda, la red se atrapa a sí misma, en la palabra que la convierte en mariposa.
(Corten)
Una nada
fuimos, somos, seremos,/floreciendo: /rosa de/nada, de nadie.
Paul Celan
(Corten)
En Febrero el verano atraviesa mi memoria.
(Corten)
Esto es poesía: "He  visto el agua que se impide así misma correr. Si el agua está bien acostumbrada, si es tu agua, no se derrama aunque la garrafa se rompa en mil pedazos.
Henri Micheaux
(Corten)
Un poema que se lee al revés no fue escrito necesariamente por un árabe. O si tiene signos, por un chino. La poesía contiene todos los signos  y señales, es infinita como el universo en expansión. El poema, quiero decir, no requiere de trucos.
(Corten)
Todo poema es una totalidad cerrada sobre sí misma...
Octavio Paz
Mi poesía /es como la siempreviva /paga su precio /a la existencia /en término de asperidad.
Roque Dalton
La poesía es un dragón que no requiere de fuegos artificiales
(Corten)
...preparo la mesa, enciendo un dedo, sobre la erosión de la tierra está la rosa, instrumento general para el cultivo de los grandes poemas y piezas clásicas. Ahora mismo llueve y de mi nariz siguen lloviendo vestigios de un mundo despertado. Sueño? Pesadilla? Traedme el abrigo, el paraguas y que lluevan poemas por doquier...!
Javier Alvarado
Corten)
¿La poesía tiene un Norte o un Sur?
(Corten)
El poema es una isla sin mar ni palabras. Tal vez un vaso de agua seco.
(Corten)
Las palabras no presentan batallas, son soldados permanentes.
(Corten)
La poesía es cosa del pasado, presente, del futuro. De hoy y mañana. Siempre.
(Corten)
La Musa me dijo: soy mi propia canción desesperada
(Corten)
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía eres tú.
Gustavo Adolfo Bécquer
Todas las escuelas de poesía deben repetir el curso frente  a la página en blanco como el primer día de clases.
(Corten)
¿La poesía se mira en un espejo roto?
(Corten)
Somos los hombres huecos
Los hombres rellenos de aserrín
Que se apoyan unos contra otros
Con cabezas embutidas de paja.
El poeta “no es nunca el manojo de accidente e incoherencia que se sienta a desayunar.” T. S.
T.S. Eliot
(Corten)
Poema
Tú eliges el lugar de la herida/en donde hablamos nuestro silencio./Tú haces de mi vida/
esta ceremonia demasiado pura
Alejandra Pizarnik
(Corten)
La Musa tiene tres opciones ante un poeta. Escribe, escribe, escribe.
(Corten)
Nada consume más que la pasión por un poema.
(Corten)
¿Cómo vivir sin algo desconocido ante nosotros?
Los hombres de hoy quieren un poema a imagen de su vida, hecha con tan pocas atenciones, con tan escaso espacio, y abrasada por la intolerancia.
Porque ya no les está permitido actuar de modo supremo, en esa fatal preocupación por destruirse por medio de sus semejantes, porque su inerte riqueza los frena y los encadena, los hombres de hoy, debilitado el instinto, pierden, aunque se conserven vivos, hasta el polvo de sus nombres.
René Char
(Corten)
La poesía es pólvora mojada en medio de un lenguaje contaminado, que se desmantela antes de tocar tierra. Los sentidos cargados en el poema y su lenguaje, son cáscara, ceniza, polvo, y sólo el gusano prospera. La poesía es el cadáver exquisito proclamado por los surrealistas, pero yace a la intemperie, no como reina subyugada por la palabra, inefable dama, sino chasqueada por los dedos de un mesonero, empujada detrás del atril con vergüenza y miedo. No anida, no vuela, no sueña, no nada, y no dejan que el poema se sueñe así mismo en su pobre perfomance de tía solterona, quinceañera desdentada, gitana sin amuleto.
¿La poesía escribe su epitafio? No hay tal suicidio, ni corroboración y menos consentimiento. La poesía es casi un acto de fe, ni siquiera una vocación tardía o el soplo azucarado de un domingo bajo los frondosos robles o los ingenuos, melancólicos sauces llorones. De cualquier manera, la poesía subyace y yace bajo palabra, convicta de su olvido. Y bajo la lápida del mercado, aún respira. Ha superado la horca, la guillotina, la bala en la sien, la anestesia del tiempo, cloroformos burocráticos estatales, el infinito menosprecio privado y esta actual indolencia editorial, enfermedad terminal del mercado.
El mundo está en crisis, no la poesía. La culpa no la tiene la huella, sino quien la ignora o confunde, deja de percibir un camino. Forma sobre la forma, el poema es la nueva retórica, botón de una sola rosa, la que reinventa cada lectura. ¿La poesía muere en su cuna o tiene tradición en el futuro? Es un espejo al revés.
OH, lector
mírame a los ojos
y no a las palabras.
Piensa en mi epitafio,
escríbelo, libérame
de la posteridad.
Estoy impreso,
cosido en tus ojos. (R.G)



domingo, enero 29, 2012

Mauricio Amster, no fue una Fe de errata





Las personas  pueden sorprendernos en vida por su originalidad, simpatía, calidad humana, profesionalismo, dedicaciòn, humildad, sabiduría, generosidad y todos los etcéteras de las cualidades y de la ética del ser humano. A veces no todo aflora, ni es transparente o no es posible acercarse al conjunto de esa personalidad porque desconocemos completamente su pasado o como en los mapas cuando se buscan los tesoros solo tenemos una parte de la geografía del lugar. Mauricio Amster fue mi profesor, quien me enseñò a distinguir las tipografías, corregir, diseñar, observar y amar los libros, aunque eso no se expresara claramente en el juego de una clase de Periodismo.
A lo que voy, es que estaba convencido que era de nacionalidad española y refugiado de la Guerra Civil, como tantos otros españoles que llegaron a Chile, Mèxico, Argentina, Uruguay,  a Amèrica latina. Tan lejos no andaba cuando la referencia era que llegò en el Winnepeg nerudiano a Valparaíso, el barco que  Neruda fletó desde Francia  con un par de miles de  artesanos, profesionales, artistas, profesores, intelectuales españoles que formarían parte, muchos de ellos, de la diáspora màs ilustrada de la España republicana.
Amster nos miraba detrás de sus espejuelos como si el mismo formara parte de un tipografía errática, nàufraga y  absolutamente coherente al mismo tiempo, con la justa medida. Recuerdo su voz sin ninguna  pretensión, su mirada, la dedicación, su pasión  quizás no enfática, disimulada, ese garbo de los artistas y eruditos que no  necesitan sobrepasar la lìnea de su propio honor.
Nunca pensé que Mauricio Amster, quien disponía de sus talentos y capacidades absolutas en el diseño de las portadas  de los libros de Neruda, la Mistral, Huidobro, Manuel Rojas, Lihn y muchos otros, era  un inmigrante judío  polaco que había abandonado Alemania al filo de la navaja. Recorrió muchas màs millas que las del  viejo Winnepeg y su  naufragio era por  mares históricos profundos, detrás de los ojos de este hombre que no levantaba la voz ni para deletrear la consonante màs aguda. En 1931, Federico García Lorca le había encargado la diagramación  de la priemra edición de su poema Del Cante jondo.
 A Mauricio Amster, que había atravesado el Atlántico y màs, según me vengo a  enterarme por un reciente comentario del diario chileno La Tercera, no se le movía un músculo del rostro cuando entraba en materia, viajaba, soñaba, creo, se refugiaba en la estética para superar  ese tiempo de dolor con su nueva tipografía existencial que no abandonaría hasta sus días finales. Huyendo de Alemania que entraba en la Segunda Guerra Mundial-ya traía el peso de la Primera en su pueblo natal polaco Lviv- llegó a España para salir en el Winnipeg y escapar del fascismo franquista y llegó a Chile, donde también le tocó vivir el golpe de Estado de Pinochet. Un recorrido hacia la muerte que siempre  supo superar como una suerte de Fe de errata en el error de sus verdugos y despuès enmendarlo él, con su propia capacidad existencial. 
¿Cómo un tipógrafo huía de la propia  impresión que le  ocasionaban estas guerras salvajes e inútiles y le perseguían desde niño? 
 Con el El profesor Amster, una de las eminencias del Pedagógico de la Universidad de Chile en la época que me  tocó estudiar, solo cruzàbamos conversaciones tipográficas y siempre desconocí al verdadero y extraordinario personaje que tenía delante de mí, por timidez, su sagrado silencio que es como una bruma que cargan los exiliados. Ahora lo veo claramente en ese desplazamiento lento, acucioso, informal, distraído,
nunca distante, ensimismado, pero presente, como si siempre estuviera acompañado de su abecedario personal. Mostraba el rigor de la disciplina y después me entero que así fue en las cuatro décadas  en que vivió en Chile para suerte de los chilenos, a quienes nos enseñó su estilo en las artes gráficas por cuatro décadas. No hay otro profesional que haya incursionado con tal masividad en las editoriales chilenas, sistematización, originalidad, sustentación, oficio.
Amster, posiblemente vivió sus mejores tiempos en Chile, una època dorada en paz, democracia y con ambiente intelectual.  Una época en que  Chile era un país de refugio, asilo contra la opresión, y todos nos beneficiábamos de ese clima de tolerancia, aceptación del otro, un tiempo  solidario.  18 mil  asilados  contó la dictadura en su momento. Una lista negra, lo que era el orgullo de la democracia chilena. Amster dejó huella profunda en las grandes editoriales  chilenas.
 La intolerancia le pisó los talones, pero no lo alcanzó.

viernes, enero 27, 2012

El mítico Café Tortoni







El mítico Café Tortoni, viaja, viaja, en la madrugada del corazón porteño, en estas postales. 154 años de tradición. Gracias, le digo a la duende que las envía, como si el café  humeara en el poema... Imágenes, son imágenes...

"Esto y mucho màs està escrito en las paredes del Tortoni, y quièn va allì sabe que el valor de las palabras es  aùn existente, a pesar de la situaciòn que atraviesa el mundo, no es poca cosa un buen decir. Asì que me alegra que sea un enero productivo para vos, pensando en este nuevo texto sobre Chile, a veces es necesario estimularse con espacios donde el verbo es acciòn y valor, y si no existen esos espacios poder al menos imaginarlos, saber que existen y salir a buscarlos.
Todo viaje es transformador, cuando uno regresa a Itaca , vuelve con todo lo vivido.
Es siempre ganancia, capital humano." M. A.




jueves, enero 26, 2012

Qué quieres decir,
qué quieres que diga,
qué dice el pájaro
que golpea mi ventana
y sus alas  no dejan de volar
Los días pasan,
gatillan la memoria.
Rolando Gabrielli©2012

El gran discurso



Hable, hable,
usted tiene lengua,
micrófonos, parlantes,
millones le escuchan,
está en la TV
Un sueño, un sueño,
no se repite dos veces,
una noche tiene
una larga oscuridad
Hable, hable,
diga lo que tenga
que decir
No se detenga,
usted tiene la palabra.
Rolando Gabrielli©2011

sábado, enero 21, 2012

Estrecho misterioso

Estrecho misterioso,
codiciado, cálido, vital,
estratégico,
pudoroso, dudoso, deseado.
Rolando Gabrielli©2012

viernes, enero 20, 2012

lunes, enero 16, 2012

Hoy conversé con tres gordas. La de ochenta años era la màs ágil mentalmente. Las otras dos, apuraban su rutina, devoraban unos emparedados descomunales.  Me dolieron los intestinos cuando los vi hacer sin ninguna cosideración. Sal, doble pimienta, el maldito ketchup y todas las especies vomitivas. Las gordas se lo paladeaban felices sobre el mostrador. Me miraban como a un desgraciado, perdido frente  al placer   que goloseaban. Vestían como todas las gordas, como esas rusas de las películas norteamericanas, desconsideradamente  poco prolijas. Les sobraba de todo. Rollizas, rosagantes, se devoraban el mundo Siempre tuve la idea que querían compartir algo. Las miradas  gordas me daban la sensación pausada de la gelatina.  No parecían habitar un mundo en crisis y de seguro lo desconocían. La palabra escasez nunca la escribieron en sus diarios de vida. La rubia, rosada, de cara redonda, se manejaba con un silencio de estadio vacío. Probablemente alguna vez estuvo incomunicada. O el marido, si lo tuvo, le asignaba la zona del silencio. Nada calzaba en ella tanto como su espíritu embustero, que recordaba a trazos y a bandadas de frases no muy bien definidas. Escondía algo ademàs de los kilos. Me dijo que había nacido aquí, a media lengua, pero no me tragué esa afirmación. Era una frase envenenada. Inútilmente engañosa. Le dediqué màs tiempo para conformar un perfil. Algo escueto, pero  el principio de algo para no ser avasallado por la ignoracia. Ni siquiera me miraba. No dejaba de mirar el plato. Oía por alguna de sus dos orejas de zorra experimentada. No dejaba de mirar el plato, repito. Le gustaba atar a su curiosidad una atmósfera que ella probablemente descodificaba. Se ponía màs roja cuando pensaba en algo. O solamente se guardaba todo. Una verdadera gorda ensimismada. Posesionada del fruto interior y su entorno, casi no respiraba. Varias veces le puse de anzuelo un tirabuzón. Ninguna carnada le servía. Estaba su mamá, pero no era respeto, sino un silencio practicado. Le unté la piel gruesa y brillante con mis ojos. Permanecía como un elefante a la espera de devorarse un jardín. Era lo único que le importaba. Alguna vez debió llamarse por su nombre. Para el caso era lo mismo.  Se había robado el centro de mesa de la conversación con su siulencio absoluto.
Una había escogido la esquina de la mesa circular, como escrutando al desconocido.Pero preguntaba. ¿Vive solo? ¿Cuándo llegó? ¿Es soltero o casado? ¿Tiene familia? Una gorda intrusa, lo que faltaba.
La mujer de la cocina preparaba unos verdaderos panzer.  Se repitieron. Doble carne, bacon, una pimienta imborrable y todos los acompañantes a discreción. El pan se alzaba en  piso de doble altura para un tercer piso sin ascensor. Ya lo estaban disfrutando. La mirada lo decía todo. La cocinera no hacía otra cosa que los sanwuiches de las gordas. Yo miraba el espectáculo dentro de sus intestinos, me detenía en las bilis alborotadas.  Sus rostros eran la mantequilla y la mayonesa de la mesa. Qué mal vestían las tres. No sé por qué puse atención a ese detalle. Un vistazo a la ordinariez. A quién le importa en estos tiempos este tipo de observación, me pregunté después.  Parecía que llevaban refajo, con el calor que hacía. Ustedes no son de aquí alcancé a repetir. Fue en tono de pregunta y afirmación. Sí, me dijeron las tres, al unísono, coordinadas. Parecían un trío de arpas. Tocaban las mismas cuerdas. Todos estábamos perdiendo el tiempo de alguna manera.  No había otra explicación. Comenzaron a pasarse la servilleta por los labios. Era una señal de estar acabando con la comida. Había satisfacción en las miradas. Hubo risitas. Los platos están vacíos, dijo una. Otra miró a las dos restantes. La mamá, dijo la última palabra, nos vamos al casino.



viernes, enero 13, 2012

¿El mar todo se lo lleva?, ¿pero adònde?


El mundo no necesita explicarse mucho por sí mismo. Los hechos hablan por sí solos. Cuando lo insólito se torna real, cotidiano, vivimos lo espeluznante. Un escenario que se le va de las manos a los banqueros, ya es de terror. Nada màs pulcro que los números que tienen fecha y resultados conocidos de antemano. No hay puntas para una madeja que no deja de asombrarnos con su complejidad, absurdos, y escenarios  frìamente resueltos por la vía de la macabro.
Fellini no estaría con las manos cruzadas ni con  los ojos cerrados, o Pasolini, el mismo Hitchcok, Ionesco, Becket, Sade,  o cualquier artista o autor que no crea en un ciento por ciento en la ciencia ficción, porque la realidad, no la supera- no caigamos en ese cliché- sino, la abruma.
Leo lo que puedo  y me guiña el ojo al pasar por esta red todo lo  que intenta pescar y repite en distintos medios del mundo para millones de ojos que ven  y leen simplemente lo mismo y no sabemos que comentarios terminan haciendo en las redes sociales, chat, o conversaciones  con sus parejas, amigos o amantes furtivos. Quizás no digan nada y aprueben la aberración como una manera de subirse al diván de esta historia sin  bajada ni subida. Pura sobrevivencia y estupidez.
La capacidad criminal narco pareciera solo comparable a los daños colaterales de estas guerras en países "oscuros", "agujeros negros" terrícolas, sitios sin rumbo erizados por el terror. Esa película es diaria, pavorosa, pero conocida. Hay quienes la han asimilado y la hacen debutar en verdaderas galas del espanto.
La pedofilia, el abuso a las mujeres, la corrupción, la ola que arrastra màs oleaje  en todas sus formas y matices, convirtiéndonos en en un dato, un signo menos, una cifra, un punto en el enorme paisaje de la pobreza humana.
Todo este escenario da para sainete, opereta, música de fondo, sacra, regué. Tiene la característica que se repite y perfecciona, toma las dimensiones de un gran circo sin carcajadas, donde los payasos son crueles verdugos de la realidad. La información compite por desinformarnos. Alguien siempre está detras del lente para desenfocarnos la realidad.
Son millones  y millones los que se siente seguros solo en la banca de una plaza. La institución fetichista de  prèstamos y oportunidades, de esperanza hipotecaria, tiemblan los dientes de quienes pronuncian sus nombres. Las cifras son innecesarias mencionarlas, ademàs, lo màs probable es equivocarse de  manera patética. Si los indignados realmente levantaran la mano, sólo con  el dedo índice, taparían el sol y lloverían castigos, rayos y centellas del cielo.
Todo es posible e imposible, incertidumbre, concuerdan algunos filósofos, tiempos de orilla y mar de fondo. Todo es tan líquido, que la mano del hombre sigue liquidando por su propia mano al hombre, su hermano y semejante.
La lista de descontento es màs larga que el primer día de clases, de tantas falsas promesas que da miedo  enumerarlas, nombrarlas, porque podrían perpetuarse como frutos  podridos. El secreto probablemente no esté en decir que el jarròn se va a quebrar o que el último peldaño no alcanzará para subir el techo de la casa. Siempre se puede innovar hacia una nueva esperanza. Los nuevos muros que se han erigido, para reemplazar al gran muro derribado, saludan con su  silencio la muerte en sus múltiples espejos cotidianos.
La burocracia no permite siquiera restaurar el Circo Romano, una obra  emblemática de la capacidad humana por divertirse con la muerte del otro. ¿Qué dirán los intelectuales italianos, españoles, griegos, húngaros, norteamericanos, mexicanos, franceses, portugueses, de este colosal fracaso de las finanzas, globalización, de las ofertas y propuestas  de cambio? Sólo es una pregunta, nadie debe tomarse màs en serio una interrogante que la realidad.
No seamos màs excépticos que la realidad, ni màs optimistas que el espejo que la recrea y proyecta. Es un mar que se agita en sus olas, este 2012 que apenas acaba de empezar. ¿Es un calendario viejo o trae material en su resaca del 11? No hay más cábalas que la propia realidad.
Recorría con el cursor  alejado de cualquier interès de enterarme de algo importante. Vagaba como un ejercicio alejado de la realidad. Así, cualquier cosa es posible. La verdad no siempre es la misma para todos. Algunos comparten  las suyas a medias. Suelen hasta publicarlas. Apelaba al viejo azar de una cierta nocturnidad consentida. Uso del viejo paladar lúdico de 40 años de profesión. Un paisaje raro, sin duda. Un cuchillo sobre el mapa de una Isla pirata. Todo es posible en la red. ¿Dónde estamos viajero? 1914/29/39/45...cada època pone sus muertos y los entierra a su manera.
La narco muerte masiva, delirante; la señorita inglesa con sus dos vaginas y  virginidades perdidas disfrutando una doble vida consentida por la genética; los cuatro marines norteamericanos orinado a  unos campesinos afganos muertos; muros que se levantan sobre el gran muro derribado; pedofilia universal, indignados que si  levantaran solo el dedo índice taparían el sol. Una niña de 15 años confiesa que mató a su amiga de 9, para saber què se sentía. El ambiente noticioso apesta. Se supera asimismo. Una alfombra de escombros del tsunami que azotó Japón hace  10 meses, del tamaño del estado de California, llegó a la Costa Oeste de Estados Unidos y Canadá. Aún no se recuperan 3.700 cuerpos de  ciudadanos japones. La alfombra  arrastrò por miles de kilòmetros productos químicos tóxicos y otros materiales que deberán ser evalaudos por los expertos.
Lo insólito, espeluznante, escalofríante, que nos sigue desconcertando acerca del comportamiento humano, la red lo recoge y disemina como esta alfombra que se ha arrastrado por el mar, según nos relata la agencia alemana de noticias, DPA. Todo es posible en la red, pesca hechos  de todas partes del mundo y los lanza al mar de información que procesamos diariamente. Seguirán sucediéndose  hechos insólitos y dramáticos, sobre todo. Un detalle. 550 mil hipotecas dejaràn a sus dueños en la calle en los próximos cuatro años en España. Es un dato. El fracaso de la globalizaciòn es global. La miseria de horroriza del terror y viceversa.
Las historias seguirán sucediéndose. El mundo líquido fluye una gelatina llena de incertidumbre.
El matrimonio italiano Salvatore de Salvo y Antonia Azzolini, 45 años de casados, siete sin trabajo, abandonados por el estado y la sociedad, empujados a vivir después de perder su casa  y de un intento de suicidio, en una ratonera  con una humedad de locura llamada asilo, terminaron suicidándose dramàticamente cada uno por su cuenta después que les separaron de lugar. Imploraron por una solución a travès de cartas al ex Primer Ministro y multimillonario, Silvio Berlusconi. Tenían empapelado el asilo con las promesas de los polìticos, que terminaron asqueándoles por su crueldad." "al Ilustre Caballero Berlusconi dedicamos nuestro saludo: Ave Silvio, morituri te salutan", reza el final de una de sus cartas finales, acosados por la desidia gubernamental. "Leeréis en los periódicos con cuanta dignidad saben morir dos ciudadanos asqueados de la hipocresía y de la crueldad de vosotros, los políticos", escribió un matrimonio italiano en una carta publicada por el semanario Oggi antes de poner fin a su vida el pasado domingo en Bari, en el sur de Italia, comenta el diario catalán El Periódico.
Antonia, de 69 años, se suicidó al ingerir una fuerte dósis de barbitúricos. Salvatore, de 64 años, no tuvo la misma suerte, las pastillas no le sirvieron, así que se internó en el mar de Bari, donde ocurrió la tragedia, no solo por amor, como Romeo y Julieta, sino por desesperación económica, pérdida de su casa y trabajo, ausencia de solidaridad gubernamental.









jueves, enero 12, 2012

Un círculo

Un círculo contiene
todo lo de adentro y afuera
y màs si la imaginación
lo expande
hacia aquello inexplicable,
que cierra un círculo.
Rolando Gabrielli 2012

miércoles, enero 11, 2012

Cada època tiene la poesìa que se merece...








"En cumplimiento de mi tarea de poeta de brindar una palabra al mundo y mirar al universo con ojos nuevos y descubrir la verdad oculta en el lenguaje y todas esas cosas, acabo de crear mi primera palabra." Marina Kogan


Quizás el mítico sobreviviente beat, Lawrence Ferlinghetti, allá en San Francisco, en su City Lights, incline aún su antigua cabeza, pero no sus palabras, ante la poesía. ¿Nadie da hoy un cinco, ni un diez por un poema? Es probable que ya exista un callejòn vacío para las palabras y una imagen luminosa y engañosa  desafíe al màs osado calígrafo de nuestra época. No todos pueden estar en la jugada de la poesía, es cierto, la era digital manosea la imagen y corrompe la palabra. Es un signo de nuestros tiempos, qué palabras para un locutor convencido de la frivolidad de su filosofía.
El poema es màs viejo que la Coca Cola y permanecerá, digo a mis discípulos, oyentes callejeros, en bares de la ciudad. Escuchan  atónitos, atontados, como si un murciélago revoloteara por sus cabezas y polinizara con sus neuronas otras vidas. Las verdaderas palabras siempre encontrarán su sitio, o al menos lo intentarán. Las que me persiguen en las noches insomnes, son tercas, tenaces, arbitrarias, rabiosas, dulces viajeras sobrevivientes de  todas las migraciones. No tranzamos ni un maravedí, florín, rupia, o la màs depreciada de las monedas. El poema conoce mejor que nadie sus palabras. Sabe su propia receta, que nunca es la misma.
Sigue siendo un misterio como la poesìa sobrevive en la mesa de cuidados intensivos. Editoriales, agentes, el mercado, la manosean y exhiben como una anorèxica en el mundo de las letras.
En este pequeño libro, como las viejas portadas clàsicas del Libro Rojo de Mao Tsè  Tung, Ferlinghetti dice algunas cosas. Poesìa es estar de pie, todo un mensaje al mercado, esa mano invisible que ordena y saca las cuentas a su manera en unos cuantos bolsillos. En una palabra, no bajar el velo invisible de la palabra. "Sè un cronista del espacio", apunta el poeta norteamericano autor de esta Poètica como Arte de Insurgencia. Dar una mirada al mundo fuera de nosotros, reinventar la idea de la verdad y la belleza. Cuestiona a los tipos que representan a Dios, a los intermediarios, pareciera, de la fe, nos dice Ferlinghetti en su lenguaje. "Un poema debe cantar y volar contigo" Las palabras deben salvarte, fertiliza nuevamente la imaginaciòn. El poeta quizàs, tù, como un pàjaro que canta y no una cotorra. Nos insta a mirar la eternidad, no  la noche estrecha.
La vida es un sueño real. Cada època tiene la poesìa que se merece.
  • La Poesía es una santa, la última resistencia
La poesìa erecta en sì misma  y tiene un fin, para este cronista de su tiempo, poeta pùblico y provocador. Nos habla de un Poeta total, portador de eros y libertad, de una poesìa que describe lo establecido, y critica, sin duda, lo reinventa y pone al servicio de la imaginaciòn. Para Ferlinghetti, compañero de ruta de Ginsberg y Kerouac, siempre he pensado que la poesìa es una santa, y por eso el poeta es un bàrbaro subversivo.
Asì escribe Ferlinghetti desde  San Francisco y su religiòn es el compromiso con las palabras comprometidas con el hombre. "Compromètete con algo que no seas tù mismo", sostiene el viejo beat. No destruyas el mundo, a no ser que tengas algo mejor para reemplazarlo. La poesìa, enfatiza y advierte Ferlinghetti, es la ùltima resistencia.
Ferlinghetti  tiene 93 años y sigue disparando con el mismo ruido que hace el polen de los abetos cuando cae en los rìos. El mundo, a decir verdad, por las crònicas màs optimistas, por las aficiones de los jòvenes a monologar con las màquinas, a suspenderse  en la inocencia de una mata de marihuana o pincharse una dosis de heroìna, a no leer màs de dos o tres frases y escribir còdigos màs complejos  que los hombres de las cavernas, no tiene en su agenda ni la frase menos poètica o tonta del dìa. Ha muerto una falsa Mona Chita en pleno siglo XXI, descendamos de la rama con cierta elegancia. La poesìa es una empresa inùtil, que lo digan las editoriales, los agentes, escaparates, los medios impresos y virtuales, las televisoras, las conversaciones habituales, los foros, universidades, las radios, cualquier parlante o amplificador de palabras. ¿Y las redes sociales, dónde las dejas? Inútil para quienes adoran las generosas  plusvalías de los Best seller. Y otros, levantan un altar a la trivialización, al ritmo absurdo de los 45 caracteres, rinden culto a la banalidad  y han entregado  todas sus energías, conocimientos  a la fuerza de sus dos pulgares a lo peor del   mundo digital.
Lo que no vende no lo sostiene el escaparate del mercado. ¿Esta situaciòn la podrìa entender el Dante, Shakespeare, Rimbaud, Francois Villon, Donne, los clàsicos poetas chinos que sostenìan el mundo con las palabras? ¿Y Mallarmé, dónde lo dejamos? ¿Hay tanta prisa por abandonar la  realidad? Nada puede seguir siendo igual aunque utilicemos el mismo horno. Un espejo roto no vuelve a encontrar su imagen aunque   le busquen repuesto a su fachada. Los anónimos, clásicos inmortales, no entraron en este juego de vanidades. Decidieron suscribir  todos los silencios, como si el papel blanco les representara  e inmortalizara en la voz de los que seguimos repitiendo sus hazañas contadas a través de los tiempos. He compartido por décadas el anonimato, primero inédito, y después como escritor fantasma. Si algún día me les aparezco como una sábana, queridos lectores, ese puedo ser yo en uno de mis tantos trajes. Sobrevivir, es un oficio de carne y hueso. La otra carne a la carne. La última carne, para el gusano, es un acto natural, inevitable, si  no prefieres las cenizas.
¿Sylvia Plath, decidiò asfixiarse en un horno y no seguir esperando que la poesìa cambiara nada? La lista es tan larga como la historia de la poesìa, de quienes sucumbieron a la realidad de sus propias palabras y al mundo que les rodeaba. El vaso de cicuta de del que solo se que nada se, fue realmente un acto poético. Pienso en quienes como Serguei Esenin se cortaron las venas por la poesìa, su època y vida, o Alejandra Pizarnik que se despegò del aire que la sostenìa. Y Mayakovski que se disparò en el corazòn. Celan, se lanzó desde el Puente Mirabeau en París. Alfonsina, ahora vive en el mar. En Chile, Pablo De Rokha, Alfonso Alcalde; Argentina, Lugones; Asunciòn Silva en Colombia. Poetas asesinados como Martí, García Lorca,  Roque Dalton.  Autodesterrados como Vallejo y la Mistral. Poetas que murieron en la adolescencia de su poesìa, y  todos recorrieron casi un mismo camino: escribieron. Arrinconados algunos porque las palabras no dan para tender una cama, sino el volátil mantel de la poesía. Todo esto es historia, pero se repite. ¿No hay un  callejón que tenga una salida?. El túnel siempre nos engaña con su  luz al final  de la luz màs oscuridad. La palabra no tiene  sòlo un sentido y cada època marca su propio destino. Poetas exiliados como el Dante, Brecht,  Machado,  Gelman;  poetas exiliados dentro del Chile exiliado, poetas de la diáspora. Casos inclasificables como E. Pound. Poetas  que desaparecieron en la noche de la poesía como el Conde de Lautremont.  Artaud, Tralk, Blake, vivieron sus propios sueños como tantos otros y los compartimos en bares,  la universidad, en los pasillos y cuartos de pensiones deplorables y adolescentes. Los poetas cargan sus ruinas y victorias, saben de batallas interminables, por eso la poesía es tenaz como la velocidad indescifrable de un colibrì. El poema también se sostiene en el aire, es   moneda de uso corriente y destino incierto. ¿La palabra como una broma que no tiene precio en el mercado?
  • Un aire de familia en las palabras
Poetas de la Corte, descorteses, ninguneados. Poetas del establecimiento. Poetas de culto y ocultos. Poetas de palabra y sin palabras. Poetas de fondo y que tocaron fondo. Poetas taciturnos y de turno. Poetas convidados de piedra y bajo las piedras de Chile.
Artaud me impactó siempre por su oscura lucidez transparente dolorosa, un artista nacido de sus obras, no parido por su madre, afirmaba. Se perdía en su pensamiento, como cuando se sueña,  escribió en Fragmentos de un diario  del infierno, y consideraba que la vida es arderse con las preguntas. Decía que su pensamiento lo había llenado poco a poco una luz de fin de mundo. Una afirmación para este tiempo. Es como el árbol de su poema : "se come al corazón oscuro de la noche". Huésped de manicomios, su mente nunca dejó de pertenecerle. Le saluda mi pensamiento, se despidió una vez  en una carta de su doctor.
No todos los caminos conducen a la poesìa. Joyce, Bolaño,  muchos como Garcìa Màrquez, se transformaron en narradores cèlebres, abandonaron la  clàsica poesìa en tiritas de versos verticales como escaleritas sin  tierra ni cielo ni aire. El propio Borges  privilegió sus ficciones. ¿El mercado debiera estar agradecido de  estos "trànsfugas"? Comenzó la mayoría con tibios, pálidos poemitas en el verdor de la adolescencia, que no cuajaron.  Las razones tienen mucho de razones conocidas. La lista es larga, porque  inconmensurable es la tentaciòn de la poesìa. El paraíso pareciera màs cerca de las imágenes, pero está plagado de buenas intenciones, el que con certeza nos lleva al infierno. A los màs  grandes narradores se les nota el paso de la poesìa por su prosa. ¿Hay un aire de familia en las palabras? ¿Por qué se fue Adolfo Couve, ahora que pienso en este aire de familia, a vivir y morir en la marginalidad? Dice que le hubiese gustado ser poeta, él, narrador y pintor le otorga lo más esencial a la escritura poética.  "Yo no soy poeta y es lo que me gustaría haber sido, porque es lo más grande que hay. Es la musicalidad más grande que hay, es el contacto más grande con el misterio. Me encantan Eliot, Pound... Me fascina cómo Eliot, por ejemplo, mete el discurso cotidiano con los retazos de historia y cómo hace eso verídico. Yo me acerco con mi prosa lo que más puedo, y quiero llegar lo más cerca que sea posible de la poesía... me gustaría arrimarme a ella." No hay duda que fue y vivió como un poeta y debiéramos rescatar su obra, la elegancia de su trágico destino.
 Se le asigna toda la eficacia al lenguaje poètico, la revolución misma de la inefable palabra, y se le despoja de  toda importancia al mismo tiempo, festina, anula, y rinde algunas pleitesìas subalternas en juegos florales, concursos que llegan hasta el Nobel. En medio del smog literario, de las palabras discapacitadas, del lenguaje atronador y atroz de la farándula, siento escuchar cantos de sirenas auténticas en las márgenes del río Mapocho que nos recorre a aquellos que ya no estamos aquí ni allà. Esto es un asunto casi personal. No debe inquietar ni preocupar  a ningún lector, que no sepa de que estamos hablando o si de hecho lo hacemos. ¿La ropa sucia de la poesía se lava en casa? Inclusive, es recomendable que sea una casa tomada por la  poesía  y que sea juez y parte. Nada de medias tintas para lo que ya conocemos o estamos por develar. Es un río tinto de palabras cuajadas a borbotones, decantadas, fluidas, despiertas en las dianas y campanas y silencios màs precisos. Poesía de andenes, pensiones, bares, de noches sudadas, sedadas en la palabra, corregidas una y otra vez, con huella de mula tenaz sobre una misma huella que no puede borrarla ni el áspero invierno nevado. También se filtran las palabras en un reloj de arena que sabe solo de su tiempo y  a lo sumo abarca unos cuantos granos más que se convertirán en polvo de cronos.

  • ¿Una palabra puede devastar el mundo?
La alquimia del poema y de la poesía es tan antigua como el futuro mismo del género. El oro del poema es su lenguaje, la relación de sus palabras nuevas para decir lo no dicho, trascendente, objetivo, popular, una chispa que no se había encendido, interpretar también una época, no alejarse de la humanidad del hombre y de las cosas. Ser parte esencial de la vida.
 T. Adorno, filósofo y esteta alemán,  elevó a la poesía a la categoría de una expresión humana tan superior, que llegó a decir, que ya no se escribiría más poesía después de Auschuitz, una frase con contenido de lápida, un absoluto verbal, una doble sentencia de muerte para el espíritu humano. El ser humano ya no merecía seguir escribiendo poesía, según Adorno, algo ya muy repetido y conocido. ¿Un mea culpa alemán? ¿Un exabrupto a secas? ¿Un reconocimiento a la poesía como arte mayor?  ¿Por qué la poesía debía desaparecer después de Auschuitz? ¿El ser humano carecía ya de sentimientos? ¿Adorno quizás quiso decir que si moría el hombre de una manera infame, también moría la poesía? Mientras exista un hombre en la tierra, no morirá la poesía, porque forma parte de su imaginario, es una manera de relacionarse  con el mundo, la naturaleza,  la cosas que lo habitan y que  él mismo ha construido.  ¿Vasta mirar hacia el cielo o caminar por la tierra para hacer un poema? Quizás no, pero ahí está la poesía en el olor al pasto recién cortado. ¿Es la razón de ser del espíritu? Una frase común: todo tiene poesía.  El viejo verso romántico intepretativo le asigna universalidad a la poesía cuando dice: Poesía eres tú. Singular y plural, la focaliza, pero somos todos o podemos serlo. La poesía es una pulsación constante, un fluir, es ese toque único y que hace  diferente al poema y la comunicación. No hay màs palabras para ese poema o texto. Alguien las rumió en el mar, la montaña o en la ciudad, en una biblioteca, en un cuarto, allí donde surge la pulsaciòn libre de cualquier otra intervención.
 En los campos de concentración nazi murieron  más de un millón de gitanos, comunistas soviéticos, parias, gente desconocida que nadie recuerda aún ahora. En la Segunda Guerra Mundial murieron 27 millones de soviéticos; 15 millones de chinos; 9.8 millones de alemanes; 500 mil norteamericanos; 6 millones de judíos; 3.5 millones de japoneses: 1.7 millones de yugoslavos; 1.5 millones de hindúes etc.etc. ¿Hiroshima y Nagasaki fueron un regalo de Dios? ¿El genocidio  español en América latina durante siglos cuántas vidas costó al joven continente americano? ¿La esclavitud  salvaje, despiadada, sin nombre de Àfrica, qué lugar ocupa en la historia de los genocidios?  ¿La Guerra Civil española?  J Stalin cargó con sus muertos incontables en Siberia. ¿Viet nam? ¿Los genocidios de las dictaduras latinoamericanas? ¿El genocidio de los pueblos indios de Estados Unidos?  ¿Palestina?  ¿Ruanda? ¿Irak? ¿Afganistán? Los daños colaterales saben a cuantos han muerto en casamientos, velorios, iglesias, vecindarios, sentados frente a su casa esperando alguna salvación.  Memoria, memoria, sin contar las revoluciones. Después de cada acto de barbarie del hombre es cuando màs debemos escribir poesía, registrar la historia para no olvidarla y humanizar la bestia que suele dirigir los destinos del hombre. La poesía no es un adorno, sino parte esencial del espíritu humano y de su vida cotidiana. ¿Cuánto pesa en la historia un gramo de poesía? ¿Un verso? ¿Una palabra? Puede vastar una palabra para devastar el mundo.
  • ¿Año Maya u Orwelliano?
Toda frase corre el riesgo de llevar y contener su propia retórica. Este es sólo un ángulo, a la poesía finalmente la alimenta el amor. Por cada tragedia humana, también existe un acto poético. La poesía es vida y atentar contra ella, es hacerlo también contra la poesía.
 Objetividad/subjetividad/este es mi Manifiesto/Todos a un mismo hueco/precedidos de un mismo polvo/Huesos, el camino es uno/lo bifurca infinitos pasos/de vivos y muertos/Mariposas revolotean/gusanos golosean/El poema es carne/palabra fértil/ seguirá al vivo/al muerto/parlando.
No nos hagamos cargo de la ausencia de  poesía. Es un error cargar los muertos que mañana cruzarán por nuestra puerta, como si fueran nuevos fantasmas. Nunca se está preparado para lo que viene, ni siquiera lo que fue. Casi todo sale y entra por alguna ventana. La poesía no es un círculo, ni un cuadrado, su forma es el contenido y la forma y viceversa. La poesía fue lluvia, sol, luna, oscuridad, animal, hombre, tierra, mar, sobrevivencia, fundación, señal, pueblo,  todos los elementos, una manera de vivir y respirar, sentir y nombrar el paisaje y  la vida, amor a todas  las cosas, palabras, palabras. La poesía convierte en creíble los sueños, los hace visibles, reales. Lenguaje, sin duda, siempre lenguaje.
¿Poesía, un gènero generoso que solo exige lápiz y papel? ¿Un rincón en algún cuarto de la casa? ¿La palabra como pasatiempo? ¿Tiempo con y sin palabras? ¿Palabras sin uso o nuevas? ¿Una inspiración vertical en una noche de desvelos?  ¿A quién interrumpe el verbo una noche cualquiera? ¿Al poema? ¿A la hoja en blanco? ¿A lo no dicho? ¿A la duda que se seguirà multiplicado en el tiempo y horas?
La poesía bate las lenguas de Babel, en su nueva versión, època y tiempo, asume su aquí y ahora, como si una coctelera animara la noche tropical. Poesía: ¿To be or not to be? ¿Seguirá siendo esa la cuestión?
Un mundo que ya está en el 1984 orwelliano en manos de cámaras, agentes, de un  hermano grande y poderoso, de ojos para verte mejor abuelita, y tener ademàs que depender de agentes literarios, intermediarios de la palabra y el mercado, el público, las editoriales, el negocio. A Bolaño lo descubrió un agente-editor en plena fama, después otra agente màs famosa lo perdió, pero antes los agentes de Pinochet lo detuvieron unos días sin saber quien era porque en verdad aún no era nadie màs que Roberto Bolaño. Un Chacal aparentemente lo recuperó. A Joyce le rechazaron 33 veces su obsceno Ulysses y se lo quemaron. A Borges lo premiaron a los 60 años, un premio compartido. Después en narrativa y toda su obra, volvió a compartir, esta vez el Cervantes. Y a tí, farandulero, todos los días te aplauden.
En mis tiempos de verdadera desesperación le escribí a editores, agentes, amigos con contactos, con tal de salir de Limbo City, indocumentado, sin trabajo, olvidado por todas las miserias -la personal es la más real- enviaba textos, mensajes, hacía consultas, recibía promesas, silencios, averiguaciones, contactos sobre contactos, recomendaciones, observaciones personales, simplemente no reparaba en esfuerzos. Me ilusionaba en el paisaje que recorrería con  una Musa volátil, alada de piernas y lejana de proximidades. Vaticinada, quizás, por dioses audaces y arbitrarios.  La palabra promesa  fue adquiriendo una fuerza bíblica y una dimensión de montaña inalcanzable y aplastante al mismo tiempo. Soñaba, deliraba, viajaba en la vigilia. Aviones, trenes, buses, aeropuertos,  estaciones sin vigías, caminos, un tiempo circular en el mismo lugar del sueño. Algunos truenos y relámpagos,  habituales en el invierno tropical, solían despertarme agitado, bañado en sudor con un mapa imaginario en la febril imaginación. Despertaba en Denver. Fueron años. Los cristales de los rascacielos de la ciudad crecían como hongos fosforescentes frente al mar, los nuevos  espejitos de la reconquista de una naturaleza que fue paraíso. Muros brillantes con luna menguante o llena, inquilinos que adoran el cielo y sustentan sus raices en el aire. En las noches de tormenta tropical veo como repiten mi imagen dormida y el mar sigue con sus mismas mareas meciendo la orilla de la ciudad. Un tren interminable me llevaba a ninguna parte. No usaba los dos océanos, sino el aire de mi respiración.

El espejo de Alicia se había quebrado

 ¿Todo  se lo debo a la poesía? Kafka,  Bolaño, Kerouac, Celan, D. Thomas, Tralk, Millán y los clásicos chilenos,  Panero, desde luego, Mukarama, Carver, Coloane, lecturas ociosas, repetidas, diarios, proyectos y escalofríantes  manuales, forman parte de estas horas y práctica aparentemente interminables, así como los innombrables. Y un ejercicio de sobreviviencia de sostener edificios con palabras. Uno piensa que el acero, hierro, cemento, el vidrio y el ingenio del arquitecto podrìan dar con un diseño para la posteridad, pero las palabras recrean y fundan  el espacio que alguien habitará. Las palabras son engañosas en los contratos de letra chica, pero no cuando recrean una obra y la ponen a respirar. Los vientos cruzados de la poesía son indispensables en la arquitectura  de la palabra. La arquitectura surge de una idea y el poema también.
 Una simpática señora me ofreció editar mis libros y me envió un mapa de donde y como se distribuiría en el Norte, incluido Canadá. En ese tiempo  era virgen, completamente inédito, y sin apuro de lo que se llama empujar el carrito con   velocidad. Además, según la encantadora editora,  yo debía presentar mis libros de ciudad en ciudad. Eso fue lo que más me encantó, sedujo de una manera propia de  una estrella de circo. El proyecto se derrumbò por costes, la universidad ya no contaba con màs dinero que para editarla a ella, todo se convirtió en  sombras nada màs. Alcancé a hacer una hoja de mi  currículum breve. Eso me quedó para la posteridad. Búscate un agente, me dijo, todos lo tenemos. Presenta un plan. Era todo tan estratégico. No supe más de la editora, hasta que tiempo después le pregunté que pasó y ya lo olvidé, porque fue un largo y peludo camino de no se pudo. En otro de mis  pasos  hacia la edición, conversé con otra amiga que  intentó conectarme con gente experimentada en estos menesteres, pero que arguyeron dos argumentos en contra, uno, que era inédito, esto para un posible viaje y presentación. Ahí no alcanzamos  a hablar de edición. Y el segundo argumento, es que las platas se habían recortado in extremo en época de Busch y esto de escritores, viajes, ediciones, presentaciones, olía mal y además podría desestabilizar la permanencia  de un Decano que estaría por jubilarse en una prominente universidad. Cero riesgo en este tipo de aventuras. La poesía puede esperar, sentí que dijeron. Y llegué a imaginar que se podría derrumbar el centro històrico de Filadelfia, por ejemplo, un lugar fundacional, con esto de someter a este ejercicio de buscar un hueco a un poeta enteramente desconocido -pueden llegar a ser los más peligrosos- por esto de que el anonimato contiene  el germen del terrorismo. Terminamos mal, como campanario sin campanas, ecos vagos tal vez, no había nada que tocar. El camino se hace al andar, aunque sea en reversa. Las sugerencias no se detenían, escribe a este y este otro. Una musiquilla de bar en sordina, en uno de esos Wullitzer que nos dejaron el encanto de sus momentos y almas en el vilo de las noches insomnes.
 Acudí a mi país de origen. No nos interesa fue la respuesta editorial. Conocí a alguien màs del Caribe con muchos contactos, pero todo se esfumaba como las olas al llegar a la orilla. Espuma, sólo espuma, Vallejo.
 La Mistral y Huidobro editaron primero fuera de Chile. Un consuelo, me dije, propio de un engreido. Fue cuando quemé las viejas naves y decidí embarcarme en un buque insigne, de reconocida solvencia, éxito. Un poeta de provincia me dio un nombre sagrado, único, irrepetible, un santón, icono de  los agentes latinos exitoso en  España. De alguna manera apareció su correo electrónico. Sí, el del argentino Guillermo Schavelzon, quien cortesmente me dijo que tenía cientos  de materiales para leer y revisar y que era imposible hacerse cargo, qué palabrita, de otro  texto, papel o libro màs. Pude haberle enviado una Biblia, 100 años de Soledad, Mi propia soledad o una Divina  estupidéz convertida en Comedia y para el caso hubiese sido lo mismo. Después hubo otros intentos que fueron eso, vanos  intentos vanos. No bastaba con saber que existía la imprenta de Gutemberg. Recuerdo que una escritora mexicana con algunos conocimientos, contactos editoriales, me hablaba de su novela, y como iba acercándose a la publicación después de tocar puertas, ser recomendada e insistir con fe guadalupana. Dos escritores chilenos  cruzaron por el istmo, uno me habló de hacer un plan y otro me dijo, estaré al cateo de la laucha, un chilenismo de espera, a ver que pasa, si salta la liebre. El espejo de Alicia se había quebrado una y otra vez. El museo de la retórica parecía saturado.
 Las historias son muchas, pero nadie abriò una puerta. Lo único que llegaba eran esas ofertas de pagar  para  participar en una antología entre desconocidos. Me olvidé de esa ruta casi invisible o mejor dicho imposible. Definitivamente a nadie le interesaba ser  agente de un poeta inédito, aunque haya ganado unos premios y escriba prosa. Ya los mecenas no existen, solo quieren ganar dinero con productos "sólidos", concretos, comerciales.  La gran novela es lo esperado. Me di por enterado. Ya un diplomático cazurro me había trazado ese camino como una alternativa de superar la sombra que suele acompañar a la palabra inédita, escondida. En esta ruta de largo aliento que es la literatura, se van conociendo cosas y el manejo de las mismas cosas de acuerdo con el cristal con  que se miran.  Los poetas se organizan en cofradías, pequeños proyectos, contactos subterráneos y por ahí van avanzando como topos por el bosque de las alcantarillas, hasta que  salen a tomar sol algunas ediciones. Los agentes  no están para proteger la poesía/ sino el orden/que la mano invisible/ del mercado/ sabiamente ha ordenado...

Los vivos y muertos de Comala


Desde luego, existen celebridades reconocidas por los premios oficiales, canónicos, promotores de un género aislado en los rincones poéticos como una naturaleza muerta, refugiado en algunas universidades, premiado en juegos florales, ejercicio dominical, objeto de talleristas, la poesía como una curiosidad museológica. "No, yo no leo poesía. No la entiendo. Es muy difícil. No me llega. No tengo tiempo. ¿Para qué escribes poesía?" Es la pregunta que se hizo  Adorno en otro sentido. ¿O la poesía es el género discriminado como las Nanas de Chile?
Con la próxima Feria del Libro de Guadalajara 2012, la FIL dedicada a Chile, en  México, habrá una gran  oportunidad para la poesía, porque  Chile  tendrá que presentar su batería poética, jamás rendida ante el enemigo ni arriada sus palabras. En Jalisco, la poesía no puede perder. Juan Rulfo estará de fiesta en su silencioso silencio, un retiro circunstancial, porque  su literatura sigue viva entre los muertos de Comala y los vivos de este mundo.
 Vidrios rotos/la poesía se mira al espejo/sonríe contigo lector/une los pedacitos /¿Son palabras las palabras?/ El espejo  pregunta por tu imagen/La sombra recupera sombras/ otras imágenes/y la voz/ las evoca/.
 ¿La poesía se mira, pero no se compra?. ¿Se hojea y lee al paso?. Se le soba el lomo en los estantes. Una palmadita y se le vuelve acomodar con todas paginitas, poemitas, hojitas casi sin arrugar.  Brilla en algunas pequeñas grandes ocasiones cuando se le siente necesaria y así rinde tributo a la palabra, a los  viejos bardos, el lenguaje, sensibilidad, al amor, por último. Se prepara, de vez en cuando, una perfomance a la medida de, como una buena costumbre, para festejar esta curiosidad de cortar  las palabras, decirlas como si solo algunos las entendieran y les interesara. Se le atribuye una cierta propiedad de curar corazones melancólicos, de destapar sueños adolescentes, mover poderosos pequeños mundos personales, rescatar a príncipes  y princesas de bosques encantados, estremecer muros, unir corazones solitarios,  encantar oídos selectos, irritar a dictadores, homenajear como pocas artes, la belleza, inclusive arengar la polìtica, ser épica, ser una expresión comodín como si todo tuviera poesía. La poesía está en todas partes pero no hay un sólo dios que la escriba.
¿Todo era oscuro antes del poema? /No había poema, nada./ ¿Un poema sostenía el mundo? /La palabra era un signo mudo/quizás indefenso/o poderoso como el silencio.
¿Los poetas no escriben para satisfacer un mercado? ¿La poesía es el mercado del silencio? Mercado siempre me olió a carne, matadero, ganado en cortes, donde ha corrido sangre de alguna bestia. Las vi  caminar, bufar, llorar, frente a mi casa camino al matadero como en una procesiòn  organizada por criminales de la fe. Empujaban sus cuerpos temblorosos por el empedrado de la calle, se sabían manada  con un fin determinado. El orín junto al temblor de los cuerpos cerraban los atardeceres en un ocaso incierto como la infancia. Vivía en la Edad Media y las bestias reflejaban el final de sus vidas en sus grandes ojos llorosos. La tarde rosada caía espesa como un manchón de sangre anticipado.  El empedrado bajo sus patas desordenadas  como ganado en temblor de muerte, resonaba en mis oídos como una procesión maldita que buscaba un dios inexistente y clamaba algún castigo medioeval. Las bestias defecaban en silencio sobre su destino final de bestias que arrastraban tristeza y desolación en sus últimas horas. Otra fuerza pugnaba por su vidas, cuando los machos montaban a algunas hembras sabiendo que  les faltaría vida. El  minuto crepuscular le iba pertenciendo a la noche y a la luz oscura, cetrina, de las fuerzas ocultas del matadero.  El paisaje  había irrumpido como una postal rural, se cerraba con los últimos lomos picaneados por los baqueanos que arreaban el ganado hacia el sacrificio, una muerte segura.
Leo en Internet que existe un poeta inglés llamado  Geoffrey Hill, muy conocido, el más reputado poeta  en su país y del habla inglesa, de 79 años, profesor de poesía en la Universidad de Oxford, a quien desconozco y es un total desconocido en lo que la periodista argentina, Silvina Friera denomina la sociedad global. Hill, será nombrado próximamente Caballero del Imperio Británico. ¿La mejor espada del Reino Unido?  ¿La decadencia de la poesìa en esta época es total? No sé que pensar.  La super agente literaria, ya en medio de su  retirada, Carmen Balcells, descubrió a Nicanor Parra a los 97 años, y se apresta a firmar  diversos contratos  ahora que obtuvo el Premio Cervantes. ¿La poesía del antipoeta sigue respirando? El Nobel también recayó en un poeta el 2011, de màs de 80 años, el sueco, Tomas Tranströmer. Este es el último Volvo de la Academia sueca. Un año para la poesía sueca y chilena. ¿Un tiempo  para constatar la existencia de la   poesía.? ¿Qué nos dirá Parra ante el Cervantes en abril por última o penúltima vez? La antipoesía, no se raja, seguramente, ni en Jalisco, ni en Alcalá de Henares.
Cada época tiene la poesía y los poetas que se merecen. Tiempos difíciles. La bala quiere derrotar la palabra.
Conociendo estos vericuetos, hace años decidí escribir, escribir, escribir sin mirar hacia atrás ni a los lados, como si no existieran lectores, solo el abismo. La Musa me enseñó este arte de creer en mis propias palabras. Con el tiempo,  descubro que no tengo màs de dos o tres lectores, lo cual no constituye novedad en estos tiempos, ni un delito. ¿Llegará el tiempo en que cada palabra será confiscada?
Rolando Gabrielli©2011

Interrogando al verbo

¿Qué haces
si descubres
tu verbo
en plena infancia?

martes, enero 10, 2012

Poesía, poesía



Yo intenté hacer tablas en el amor,
en poesía todo es posible,
pegar una frase en un papel,
abrir un cuaderno y llorar.
Una página verdadera,
no tiene comienzo ni fin.


domingo, enero 08, 2012

Los misteriosos 70 de Stephen Hawking



"La vida es demasiado corta para permitirte estar discapacitado en espíritu a la vez que físicamente". S.H.

EN UN PRINCIPIO FUE EL BIG BANG

Ahí està Stephen Hawking  solo frente a las estrellas,
deletrea  el mundo más allá de la gravedad de una manzana,
el tiempo y el espacio son finitos, pero no tienen límites,
viaja por el cosmos cada día y no es azar.
En un principio, fue el Big Bang,
¿somos tan primitivos buscando el origen?
Tiempo breve, imaginario con un final.
¿A mí me creó la palabra?
Stephen Hawking no es mi amigo,
pero con él he  aprendido
que todo es posible,
la nada es la nada la suma de todo.
Rolando Gabrielli©2012

Nota:
Naciò en Oxford, e singlés, un 8 de enero de 1942. Es autor de "Una breve historia del tiempo"- le fue diagnosticado esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad neurodegenerativa progresiva que le impide moverse, y todo indicaba que viviría no más de 3  años. Actualmente habla con la ayuda de un sintetizador de voz. Se mueve desde una silla de rueda que maneja por leves gestos de ojos y cabeza. Es el físico, tal vez, màs importante vivo de la tierra. Acaba de cumplir 70 años. Ha dicho que no es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha del universo. No ha dejado de escribir y publicar desde 1969. Con su hija Lucy escribiò La clave secreta del universo y El Tesoro cósmico.
Stephen Hawking ha confesado que el enigma que no ha logrado desentrañar todavía, son las mujeres, a las que considera un misterio total, y le dedica la mayor parte de sus pensamientos.
Dijo a The Guardian ante  el temor a la muerte:   “Veo el cerebro como una computadora que deja de trabajar cuando sus componentes dejan de funcionar. No hay vida después de la muerte para las computadoras estropeadas; es un cuento para la gente que tiene miedo a la oscuridad y, ¿cómo se traduce e interpreta eso para la gente cuyo hardware aún funciona? Debemos sacar el máximo valor de nuestros actos”.