La vieja sombra deja
una luz oscura,
nunca termina de irse,
no nos abandona.
Hay espíritus rebeldes
que de alguna manera,
intermitentes vendrán
a nuestra memoria
y sueños inconfesables.
Rolando Gabrielli2024
Periodista, escritor y poeta chileno en Panamá
Rolando Gabrielli2024
a mi lectora favorita,
mi poesía quedó ciega
y muda.
Respira por la herida.
Rolando Gabrielli2022
que es la poesía,
si nos bañamos dos veces,
ya no seremos los mismos.
Rolando Gabrielli2024
nunca olvidará
el día
de su nacimiento
y cuando fue escrito,
bautizada su palabra,
descubierto por ti,
distraído, generoso,
lector.
Rolando Gabrielli2024
Solo, frente
al imperio
del silencio,
la soledad
abre
sus misteriosas
puertas y
caminos.
Rolando Gabrielli2024
nunca olvidará
el día de su nacimiento,
cuando fue escrito,
descubierto
por ti,
distraído,
generoso lector.
Rolando Gabrielli2024
Cuando la inteligencia artificial
se transforma en un girasol,
puede ser un capricho de la naturaleza
o de la imaginación,
pero es cuando realmente comienza
a brillar más allá de lo que realmente
creemos poder ver.
Lo que vemos a simple vista,
tal vez, no sea lo que verdaderamente
tienen distintas opciones
e interpretaciones,
la capacidad infinita
de la imaginación.
Rolando Gabrielli2024
la palabra entra en contacto,
carece de límites,
verdaderamente el lector
dispone de la primera
y última palabra.
Es más bien un encuentro
que una lectura curiosa
o un disimulado, inútil,
acto de espionaje,
al verbo y su mensaje.
Rolando Gabrielli2024
El poema,
es cierto,
a veces,
me repito no
encuentro
las palabras,
el camino,
persisto
sin ver nada
alrededor,
en ninguna
dirección,
entonces,
recurro
a mi memoria
y subo
a la mochila,
abro una ventana,
la infancia
y solo me queda,
soñar,
construir,
mi futuro.
Rolando Gabrielli2024
Burros, no
entienden que paseamos
nuestra desolada
humanidad milenaria
por estas
ruinas nacidas de la muerte.
¿Adónde
vamos se preguntarán
en estas
polvorosas áridas calles,
si no hay otro camino que el de Belén?
Rolando Gabrielli2024
Caravaggio, Ecce Homo
en los cerros de Valparaíso,
volviéndome los ojos de todos los precipicios,
la metafísica del puerto,
frente al mar que huele a mar,
viejas casas sostenidas por el viento
de la historia y de los sueños
que me ponen a navegar
en los balcones que dominan
todos los puntos cardinales,
bajo el cielo infinito y los abismos
que ascienden muertos de la risa
y se pasean por las calles de Valparaíso,
sin principio ni fin.
Rolando Gabrielli2024
Hoy es el Día Mundial de la Libertad de Prensa, lo estableció la UNESCO, el 3 de mayo de 1994. La fecha y el deseo, parecen un chiste en este nuevo aniversario: 26 periodistas asesinados en Gaza.
El tema da para analizarlo durante días, es como abrazar un puercoespín en celo. No me voy a dar ese trabajo, el periodismo como lo conocíamos y estudiamos en la Universidad y llegamos a soñar como soñadores de la Libertad: ha muerto, no existe.
El periodismo corporativo transnacional ha creado su propio imperio de la mentira y se tomó la palabra.
murió en casa, en una habitación que le encantaba, la biblioteca, con libros en todas las paredes desde el suelo hasta el techo, pero también con altas ventanas que dejaban entrar la luz. Murió con nosotros, su familia a su alrededor, el 30 de abril de 2024 a las 18:58. Así reveló, Siri Hustvedt los últimos momentos de quien fue su esposo desde 1981.
Fiume tiene sus rutinas como cualquier mortal, hacer sus ejercicios para sobrellevar los dolores del cuerpo, revisar la prensa, poner en alerta sus cinco sentidos para iniciar el día a plena capacidad neuronal. Los acontecimientos locales y mundiales superan la ficción, puede salir el sol a plenitud, brillar con un cielo despejado, pero la humanidad está en un permanente parto de acontecimientos y guerras.
El día de ayer pareciera trasplantado en el de hoy,
pero siempre suceden hechos relevantes,
que llaman la atención más que otros por
su intensidad y carga emotiva. Superando los
habituales Fake News, este blog y Fiume hacen un alto, un minuto de
silencio por la desaparición física de Paul Auster, un novelista, guionista,
ensayista neoyorkino reconocido y querido en todos los continentes.
Fiume, aislado en el tiempo, sobreviviente de Limbo
city, abierto a los caminos de la vida, nunca leyó a Paul Auster y lo lamenta
porque los temas de sus novelas son
también sus temas. Incomprensible no haberse encontrado en las lecturas de Paul,
pero una vida a la intemperie, sin entorno, a capela, caminado en un desierto
verde de la nada, donde la palabra es una mera mercancía, Fiume se cruza de
brazos y concluye que se hace lo que se puede, una respuesta y explicación
mediocre, tal vez, pero real. Antes de estas confesiones, Fiume busco en su
memoria, luego biblioteca un libro de Paul Auster y no lo encontró. Así pasó en
estos días, creyéndose justificado, pero el autor se resistió, al parecer, no
le dio el gusto de acercarse a su tapa, contratapa, al menos.
Fiume es un admirador de una ciudad que desconoce,
Nueva York, y digo esto porque yo a él lo conozco bien y se de su devoción, y
como vuelve a lecturas vinculadas con la city: A partir de Manhattan del
poeta Lihn y Poeta en NuevaYork de Federico García Lorca, entre otras
pistas que nos llevan a su obsesión por NY.
New York era el personaje principal de la obra de Auster, el azar, el amor, la vida a la intemperie, obsesiones también de Fiume, aunque Auster vivía en la city que era su materia prima y lo de Fiume, así, lo decía, era una ilusión, un sueño, una metáfora en su vida, la perfecta utopía. Fiume no vive tan lejos de NY, conoce gente que viaja a la ciudad de Whitman, donde estudió Federico García Lorca y donde Woody Allen filmó sus mejores películas. Conoce a un pintor que vive en NY, pero nunca nadie le ha dicho, ven a Nueva York, te la voy a mostrar más allá de la postal y nos tomaremos un café en el Central Park, en las proximidades donde un desquiciado mató a John Lennon.
Paul Auster no requiere una carta de presentación, tal vez Fiume piense que para él, si. Fue traducido a 40 idiomas y lo más importante, tuvo el aval de sus lectores, la felicidad de vivir el amor y el éxito de su pasión literaria. Una vida íntegra para un escritor buena persona que vivió su tiempo de manera limpia y generosa. Asi piensa Fiume después de leer una serie de notas sobre el autor, detenerse en el alma de las palabras, bucear en algunas anécdotas, viajar hacia los días en que comienza y se decide a ser escritor. Fiume se va adentrando en el personaje y se lo imagina en el acto de la escritura, pasión de las palabras, en plena vitalidad, disponiendo de verbos y sustantivos,en Brooklyn, allí donde vivía, escribía, soñaba, amaba, en Park Slope. Woody Allen, piensa Fiume, cree recordar, paseaba con sus personajes por esas calles, y de ahí puede venir más que algún recuerdo, una atmósfera, una rara sensación de un lugar conocido, algo que solo el cine pareciera poder instalar en la memoria.
Fiume se queda como suspendido en el aire de las imágenes que va soplando el viento como las hojas de un otoño rejuvenecido por el tiempo y los buenos deseos. Nadie lo conocía mejor que su esposa Siri Hustvedt, quien dijo estas últimas palabras que compartimos en silencio: como su testigo, amiga, amante, colega escritora y primera lectora (como él lo fue mío), sólo puedo decir que escribía desde las profundidades del sentimiento, desde los espacios de ensueño donde nacen, se desarrollan y terminan los grandes libros. No son los espacios de las convenciones prescritas, de las novelas y memorias que salen de los departamentos de escritura creativa de las universidades de Estados Unidos
.
Gracias Paul, Fiume.
Rolando Gabrielli2024
En medio de la inmensa soledad digital, del bullyng de la generación nómade, emergente, Fiume, un inmigrante de los malos tiempos, no salía de su casa sin antes escribir un poema. Era su mantra, es ribir un texto que retratara la memoria, el presente y el futuro, como si se estuviera mirando al espejo. Confesarse con las palabras, solía decir, es entrar en la realidad sin audífonos, con la sordera natural del ruido de las cosas y de las calles. Tenía tal devoción a la suma de las vocales y consonantes, que recogía en sus libretas el amor y el espanto, casi por partes iguales. Somos carne y palabras, monologaba ante sus jardines, como si la naturaleza le escuchara y recordara también, eres polvo. En medio del ocio de esas horas en pausa reflexiva, recorría su memoria con la minuciocidad de un cazador de ciervos inocentes, despistados en el bosque, y a su manera reconstruía los hechos prácticamente abandonados y que el tiempo suele reciclar sin proponérselo.
La suerte está echada y perdía el tiempo en explicárselo, interpretar más allá del silencio. Nada parecía casual, instalado en la cábala de sus días. Lo que no tenía significado, lo encontraría en el camino. Un poema también está hecho del sonido de las palabras, de lo que oculta el silencio, del absurdo de la realidad, de lo que fuimos y seguiremos siendo. Fiume mira un grupo de pájaros alegres que come alpiste, mientras la mañana bosteza bajo un sol fulminante y todo pareciera ser tan simple y fluir sin más interrupción que las horas ya vividas.
Los días son espejos de las circunstancias. A veces, pasan sin darse cuenta, pero en realidad suman tiempo y de eso nadie escapa. Podemos llegar a ser protagonistas de nuestro propio silencio, aventureros de nuestro simple entorno. Le rendimos pleitecía a lo ya andado y el futuro puede llegar a ser menos sorpresivo. Era la manera de reflexionar en presente y que caracterizaba a Fiume.
Rolando Gabrielli2024
Las alas no van
más lejos
que quien las agita.
RG
En el Alto Manhattan,
entre los ríos Hudson y East,
frente al Central Park,
donde se reúne la memoria del jazz,
los rascacielos miran hacia los cuatro
puntos cardinales, atentos y vigilantes
bajo el cielo infinito de Manhattan,
los inconfundibles pasos de Walt Whitman
resuenan en la memoria del Alto Manhattan
y su risa amplia y generosa nos dice en sus palabras:
"ni yo ni ningún otro puede andar por ti ese camino.
Eres tú quien puede andarlo."
Allí se encuentra la Universidad de Columbia,
libre como las alas libres de estos jóvenes
que rompen el silencio y el mundo recoge sus voces:
"El que degrada a otro me degrada a mí", señala
el viejo Walt meciendo sus barbas en el Alto Manhattan.
Me parece estar escuchándolo por todo Manhattan,
en cada uno de los Estados de la Unión que recorrió
sembrando su palabra libre, conmovedora, entusiasta
y ahora detenido frente al Hudson
con sus zapatos infinitos y su sombrero,
meciéndose su barba bíblica, otoñal,
está respirando entre las multitudes,
por la ansiada justicia, la paz del Medio Oriente,
el fin de la absurda muerte de niños y mujeres.
Tan simple es la vida, nos dice y recuerda:
"Soy de todas las razas y de todas las castas
y de todos los linajes y de todas las religiones".
Nos sigue hablando el viejo Walt Whitman.
Rolando Gabrielli2024
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La poesía es un testigo de excepción de su tiempo, registra, se informa, contamina, analiza y elabora su propia visión, asume la realidad con el instrumento que tiene a mano: las palabras. Es compleja la visión de un poeta, porque está impregnada de realidad, historia, lecturas, memoria y pasión. Está llamado a interpretar el momento a través de su oficio, la poesía y como resultado, el poema.
Las Universidades norteamericanas están protestando por el genocidio en Gaza, como en tantas otras partes del mundo, la Sorbonne, Francia, los jóvenes siempre son una esperanza, un símbolo de desinterés y justicia, como ocurrió con Viet nam y sucedió el Mayo del 68 en Francia(París y Nanterre.
La juventud universitaria de Estados Unidos vuelve a hacer historia, se pronuncia de costa a costa, en su legítimo derecho de propiciar la paz, el fin de un conflicto de casi tres cuartos de siglo, para no ir más allá del tiempo.
Me he hecho acompañar de Walt Whitman, el poeta nacional de Estados Unidos, quién estaría al frente de Columbia, seguramente, clamando por la paz y la justicia en la devastada Franja de Gaza. Solo un ciego no vería que está sucediendo allí hace más de seis meses. Quienes conocen algo la historia estarían pensando en el gueto de Varsovia. Fue en abril justamente cuando un grupo de valientes enfrentó a los nazis con algunas pocas armas y alcanzó una modesta victoria. Todo lo demás fue la deshumanización, el Holocausto.
se erige
ante nuestros ojos,
solo
escombros y sobrevivientes.
El vacío se
deja ver en las ruinosas ventanas,
grotesca escena para un mundo ciego.
La imagen
supera a las palabras
y la
miseria humana
en todos
los sentidos de las palabras,
no se asiste
precisamente a un banquete.
Rolando Gabrielli2024
En algún
lugar de la poesía
se encuentra
la realidad,
confundida hoy,
manoseada,
asfixiada,
sin rumbo,
bajo un
presente de ocasión,
sin futuro.
Rolando Gabrielli2024
distraído, con los ojos
bien abiertos, cojeando,
porque el mundo cojea,
pesan las sílabas
y las palabras sobran
en esta nueva era,
danza de muertos,
huele mal la historia
definitivamente,
a nuestros pies
se funda el futuro.
Rolando Gabrielli2024
me escribe
en otras palabras.
No son las mismas, diría,
el viejo Heráclito,
oscuras, oscuras,
como el amanecer
de cualquier día
y nos bañara
en un mismo rio.
Rolando Gabrielli2024
como un dios invisible,
sus ojos presiden la oscuridad,
son el alma de un niño que atraviesa
la noche de un bosque y brillan
como días vagabundos, ociosos,
más allá, sin ningún otro sentido.
Rolando Gabrielli2024
sueña con utopías,
construye y reafirma
sueños,
viaja de boca en boca,
está y no está.
¿En realidad existes?,
pregunto, ¿o eres prisionera
de las palabras
que tan generosamente
te convocan más allá
de tus propios límites?
Rolando Gabrielli2024
Déjame, déjame,
atemporal,
donde el viento
me lleve
a cualquier lugar.
Soy la voz del silencio
que escucharás,
cuando yo no esté
y baje de las montañas
a acompañarte
con el silbido del viento
en los caminos de tu soledad.
Déjame, déjame,
atemporal,
donde el viento
me lleve
a cualquier lugar.
En la huella del viento
nos volveremos a encontrar.
Déjame, déjame,
atemporal,
soy la voz del silencio
Rolando Gabrielli2024
El retrato es de vieja data, tiene historia, más de 25 siglos, y aún permanece en la actualidad como una forma de retener ese presente que ya mañana será pasado. Este retrato tiene varios años, pero lo considero una obra maestra por su simpleza, originalidad y visión de futuro, buceando el pasado. Estoy más viejo, pero no menos juvenil.
La Monalisa o Gioconda, es quizás el retrato más famoso del mundo y aunque le han puesto nombre a quien representa, sigue siendo un maravilloso enigma, el secreto mejor guardado por Leonardo, su autor, y la dama que sonrió para la eternidad. Leonardo, para resumir su obra, talentos, digo, es infinito. Un genio que supera la palabra talento. Reunía, al parecer, todas las inteligencias artificiales.
Lo recuerdo en un gobelino de la última cena en el comedor de mi casa paterna y materna. Quizás no nos dábamos cuenta cuando niños, que Leonardo presidía con una de sus más famosas pinturas, La última cena, nuestros sagrados alimentos.
Sólo sé que mi madre pintaba y quiso ponerme de nombre Leonardo y mi padre se opuso. Cuenta la leyenda que un milano que descendió del cielo se estacionó en la cuna de Leonardo y tocó su rostro con su cola. Un presagio, dice la leyenda
Rolando Gabrielli2024
nunca se sentirá
maestra.
Sentada en la primera fila,
seguirá perfeccionándose.
Rolando Gabrielli2024
que está viva,
que seguirá matando.
Todo es tan contradictorio,
no digo que no.
La libertad
desfila en la pasarela,
va a la moda,
viste como los
Señores de la Guerra.
Recibe aplausos
y se desnuda.
Rolando Gabrielli2024
me abrazó cuando llegaba frente al mar
y me deje llevar por su belleza mientras se escondía
detrás de la montaña y se reflejaba en el mar.
No osé sentarla en mis piernas e insultarla,
viejo Rimbaud, la poesía en sus luminosos hallazgos
de las imágenes y las palabras.
Mi propósito es que vuelva una de estas tardes
y en medio de los espejismos de la vida,
tan verdaderos como falsos,
tengamos un nuevo encuentro, donde la esperanza
sea el verdadero barco ebrio de la felicidad,
sin puerto alguno.
Rolando Gabrielli2024
Miran el mundo en sus ombligos
y a ellos nadie los ve viajar
a otros mundos.
Pregunto:
¿Dónde oculta
el abismo
su profundidad?
¿ Hasta dónde llega el infinito?
¿Tiene un punto de partida
la esperanza de encontrarlo?
¿De dónde
venimos, quiénes somos,
hacia dónde vamos, son en verdad
preguntas
importantes si no sabemos
qué
queremos sinceramente?
¿Shakespeare, era Shakespeare
el de la
pintura?
El hombre
vive descifrando enigmas,
pirámides,
civilizaciones, ciudades perdidas,
jeroglíficos, especies raras, únicas,
fósiles que quiere revivir,
(el hombre es curioso, pretencioso,
vanidoso),
barcos que naufragaron para siempre
y dejaron invaluables tesoros,
crucigramas banales,
el universo para no ir más lejos,
pero cuándo
daremos con la sonrisa de la Mona Lisa
y una serie
de piedras sobre las cuales tropezamos
en el
camino? Por ejemplo, la buena voluntad
entre las
naciones, la paz, la cooperación (solidaridad),
el fin del
abuso de la fuerza, el amor al prójimo del cual
se especula
bíblicamente hace tres mil años, quizás,
la
protección a la naturaleza, a los animales,
el respeto
a la infancia, la mujer, a la diversidad,
y a todo lo que envuelve una vida en armonía,
el yin y el yang
para disfrutar
la belleza que se nos escapa
entre los dedos con una muerte prematura
a cada instante, siendo evitable.
Después de
encontrar la puerta del abismo,
prácticamente no hay salida, ni habrá más preguntas,
tal vez, una enigmática sonrisa.
Rolando Gabrielli2024