sábado, septiembre 23, 2006

33 años, Poeta


33 años, Poeta,
la rata sobre el trigal,
roja primavera, dorada,
pan celeste, cielo de Chile,

tierra, materia nerudiana.
La rata sigue viva
y pide perdón
con las falsas rodillas
y sus uñas mohosas
hincan el cuerpo de Chile.
La poesía es sombra,
viaja en ataúd de nieve.
No hay infancia
para los muertos,
ni culatas vacías
para los vivos.

Un casco fue la luna
y la noche dormía
sin cabeza ni cuerpo.
Patria de aromos
y girasoles muertos.
El nicho de Chile
y sus violetas rotas,
se deshoja
la pequeña historia.
Vuela el amargo mediodía,
paloma roja, el atardecer
de tu mano en mi mano
vuela y vuela Santiago,
es un micro sin paradero.
Rolando Gabrielli©2006


Por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando me siento triste, y te siento lejana ..."P.N.




Hace 33 años murió el icono del amor y la materia, el poeta Pablo Neruda. Fue en Santiago, en circunstancias dolorosas, 12 días después del cruento golpe de estado. Se le negó una tumba, su propio suelo en Isla Negra. Es bueno recordarlo, porque la memoria es selectiva, arbitraria, olvidadiza, cómplice y traicionera. Poeta del amor y la materia, hombre de su siglo, Neruda cambió la poesía en habla castellana, le agregó un nuevo peldaño a su escalera. Nació en las calles polvosas de Parral, zona central de Chile, pero vivió y se hizo poeta en el Sur, Temuco, región de la araucanía. Chileno universal, tocó todas las cuerdas de la chilenidad, viajero inmóvil, dejó los pies por el mundo y su irrenunciable vocación social en favor de los pueblos. Amado por sus amigos y odiado por sus enemigos, con la misma intensidad. Pocos días antes del golpe de estado, en una conversación con el escritor Volodia Teiteilboin y Luis Corvalán, Secretario del Partido Comunista de Chile, de ese entonces, reveló su olfato, videncia de Vate.-A ti no te tocarán Pablo en caso de un golpe de estado, eres demasiado grande.- ¿No recuerdas que Franco asesinó a García Lorca, el duende de España?, fue su respuesta. La historia le dio la razón en poco tiempo a Neruda, quien fue apremiado por militares en su casa de Isla Negra, en la carretera cuando viajaba hacia una clínica, y su casa la Chascona fue invadida, destruida sus pertenencias y azotada por el vampirismo militar. Su libro de Memorias Confieso que he vivido, fue prohibido en Chile. El poeta acosado en sus últimos días, murió en la Clínica Santa María con una honda tristeza, en medio de pesadillas diciendo que "los están matando", lo que era una realidad, y no un mal sueño. Fue enterrado en una tumba prestada el Premio Nobel de Chile, el poeta por quien se conocía Chile en el exterior, quien fuera ante todo un poeta. En medio de la metralla y de un Santiago ensangrentado, dice la canción de Pablo Milanés, atravesado el país por la bayoneta, Neruda volvía a la tierra que tanto amaba en medio de circunstancias de excepción y dolor.Volvía a ser perseguido Neruda en Chile, dos veces en un mismo siglo, hasta la muerte. Su imagen se transformaría en una "animita" e Isla Negra un lugar de romería. El poeta que había recorrido tantas veces Chile con su poesía, seguía vivo en la memoria, en la vida cotidiana de miles de chileno y se transformaba en un símbolo contra la dictadura militar. Cuando se velaba su cuerpo en La Chascona, la primera corona en llegar fue la del rey de Suecia: Al gran poeta chileno...La poesía no tiene fronteras y menos la de Neruda que le cantó a la materia, al amor, al hombre americano, a las cosas, naturaleza, a todo lo palpable y de cualquier lugar del mundo.
Su viuda luchó años por recuperar su casa confiscada en Isla Negra y para llevar su cuerpo al lugar donde Neruda quería seguir viviendo, frente al mar. Todo ya es historia. En sus tres casas museos, se conmemoró la fecha. En Isla Negra, La Sebastiana, Valparaíso y La Chascona de Santiago. En esta última casa se exhibió la exposición fotográfica Nerudamado, que refleja la amistad con el novelista brasileño Jorge Amado. En su casa emblemática, Isla Negra, visitada por miles de chilenos y extranjeros anualmente, se presentará un filme sobre el poeta, perdido durante dos décadas: Conocer a Neruda. También se exhibirá la exposicón fotográfica, Funeral Vigilado, que demuestra esas horas tensas cuando el poeta era trasladado por el pueblo al Cementerio General de Chile, flanqueado por las fuerzas policiales de carabineros de Chile.
Nació como Neftali Reyes Basoalto, huérfano de madre desde sus primeros días, hijo de ferroviario amó los trenes, el mar, el amor como pocos y arrancó su poesía desde la honda existencia humana. Hacer un mapa para su poesía es un error, porque no permitirá descubrir las piedras que brillan en el camino. El más discutido de los poetas del siglo XX,(e indiscutible, diría yo) llegó a pulso a Estocolmo postergado durante años, él y su poesía que recorría los corazones de sus lectores. Dos mujeres clavaron su corazón en la tierra: una argentina y una chilena. Delia del Carril y Matilde Urrutia, dejaron hondas huellas en su vida y poesía. Generoso en amores, se definía Neruda, y no eran palabras. Con Gabriela Mistral y Vicente Huidobro, Neruda, puso a la poesía chilena en el mapa mundial de la poesía. No es una frase retórica. Otros retomarían después la bandera: Nicanor Parra y Gonzalo Rojas, los más conocidos por estos días. Pero como la poesía vive en la "mesa del pellejo", nunca en la principal de los grandes invitados (ella, convidada de piedra y olvido), vienen Pablo de Rokha, Rosamel del Valle, Díaz Casanueva, Armando Uribe Arce, Miguel Arteche, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Efraín Barquero, Oscar Hanh, Gonzalo Millán, Manuel Silva Acevedo y tantos otros. El largo hueso quebrado, accidentado, salino de Chile, con sus valles de uvas y alamedas, el Sur de todos los olvidos, hizo de su poesía materia viva, variada, nueva, genuina.
La palabra brilló. Rolando Gabrielli©2006
BELLA
Bella,
como en la piedra fresca
del manantial, el agua
abre un ancho relámpago de espuma,
así es la sonrisa en tu rostro, bella.
Bella, de finas manos y delgados pies
como un caballito de plata,
andando, flor del mundo,
así te veo,
bella.
Bella
con un nido de cobre enmarañado
en tu cabeza, un nido
color de miel sombría
donde mi corazón arde y reposa,
bella.
Bella,
no te caben los ojos
en la cara,
no te caben los ojos en la tierra.
Hay países, hay ríos,
en tus ojos,
mi patria está en tus ojos,
o camino por ellos,
ellos dan luz al mundo
por donde yo camino,
bella.
Bella,
tus senos son como dos panes hechos
de tierra cereal y luna de oro,
bella.
Bella,
tu cintura
la hizo mi brazo como un río cuando
pasó mil años por tu dulce cuerpo,
bella.
Bella,
No hay nada como tus caderas,
tal vez la tierra tiene
en algún sitio oculto
la curva y el aroma de tu cuerpo,
tal vez en algún sitio,
bella.
Bella,
mi bella,
tu voz, tu piel, tus uñas,
bella, mi bella,
tu ser, tu luz, tu sombra,
bella,
todo eso es mío,
bella,
todo eso es mío, mía,
cuando andas o reposas,
cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas,
siempre,
cuando estás cerca o lejos,
siempre, eres mía,
mi bella,
siempre.
(Pablo Neruda)

CUÁNTAS VECES, AMOR...

Cuántas veces, amor,

te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,

sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,

en regiones contrarias, en un mediodía quemante:

eras sólo el aroma de los cereales que amo.

Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa

en Angola, a la luz de la luna de Junio,

o eras tú la cintura de aquella guitarra

que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.

Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.

En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.

Pero yo ya sabía cómo era. De pronto

mientras ibas conmigo te toqué

y se detuvo mi vida:

frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.

Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.

(Pablo Neruda)


viernes, septiembre 22, 2006

Nubes que el tiempo


¿San Francisco,
hacia dónde el mar?
¿Tus pasos, amor,
son el puente?
Nubes, que el tiempo
suspende,
bajo la sombra,
el puente se sostiene
asímismo.
Mis pasos
ya no cavilan.
Rolando Gabrielli©2006

miércoles, septiembre 20, 2006

Un elefante se balanceaba...


Mientras el hombre siga mirando y viviendo el mundo como si fuera un elefante blanco, estaremos perdidos.

Esta historia continúa

martes, septiembre 19, 2006





¿Dios,
este caos
son tus dados?
2
¿Dios,
a quién nombras
cuando yo
no oigo?
3
¿Dios,
haces la guerra
cuando
te dejamos
sólo?
4
¿Dios,
por qué
la mano busca
la otra mejilla?
5
¿Dios,
la cruz
es un paso
obligado
aquí
en la Tierra?
6
¿Dios,
una pregunta:
existes?
7
¿Dios,
existirías
si no fuéramos
tan débiles?
8
¿Dios,
tienes fe
en
lo que
construiste?
9
¿Dios,
sabías,
no eres Dios
en vano?
10
Dios,
cuántas horas
tienen
tus días eternos?
11
¿Dios, por qué
no te puedo ver
y sé que
estás aquí?
12
¿Dios,
si no existes
por qué
quien te busca
te encuentra?
Rolando Gabrielli©2006

sábado, septiembre 16, 2006

Abran paso, abran paso...

Abran paso, Abran paso,
yo no soy huaso,
pero viene la Michelle,
la Michelle Bachelet, Sí,
Presidenta de Chile entero
debe sacar a los pobres
del atolladero, Sí,
para que Chile

vuelva a ser chileno.

2
Abran paso, abran paso
yo no soy huaso,
sólo un abrazo,
un abrazo
para Michelle Bachelet
3
Presidenta,
estas son las fiestas
de Chile entero,
pero el pueblo reclama
que lo saque del agujero.
No afloje Presidenta
Chile entero la alienta,
con su sal y pimienta
y recuerde, recuerde sí,
que el pueblo siempre
está primero.
4
Abran paso, abran paso
yo no soy huaso,
es Michelle quien enarbola
la bandera chilena
de Arica a Magallanes, sí,
con sus tres colores,
blanco, azul y rojo.
Yo me inclino
ante tu nueva primavera.
Chile Lindo,
mi hermosa Patria
verdadera, sí,
verdadera
con tu pueblo de cabecera
en la mesa entera
grande de septiembre,
vibra tu mar siempre
y sueña tu cordillera,
de frontera a frontera,
Presidenta,
su cueca es de primera.
5
No aflojes Michelle, sí,
no aflojes tu paso,
yo no soy huaso,
no soy huaso, sí,
pero estoy con el pueblo
chileno, sí,
con el pueblo
que te escogió a ti
para todo Chile, sí.
6
Abran paso, abran paso,
ya viene la primavera
que sea la verdadera
y se pegue como una
enredadera
al cuerpo de Chile.
7
Yo no soy huaso,
yo no soy huaso,
sólo un abrazo,
sólo un abrazo
para todo Chile,
para todo Chile, sí,
ay, ayayay,
primavera si yo pudiera
estaría con ella
en tus calles
gritando Viva Chile
ay, ayayay
en esta primavera colosal

el mantel blanco
el pan de Chile
tu cielo,
azul azulado,
más futuro,
menos pasado.
Abran Paso, abran pas...o
Rolando Gabrielli©2006













viernes, septiembre 15, 2006

La Red no es el Poema








La Red no es el Poema

¿La palabra se enreda
en la Red?
¿O la Red es la palabra?
¿La Red teje
una sola palabra?
La Red Sueña
que alguien
la teje y desteje
y sabe que nunca
dejará de ser Red.
¿La Red congela
el sueño
o sueña el sueño?
La Red no es el Poema.
Rolando Gabrielli©2006

EL Poema dentro del Poema

El Poema nace
dentro del Poema,
respira, no vé.
Sus primeras palabras,
que no lo son,
nadie las conoce.
El Poema,
lentamente,
va buscándose asimismo,
como si se reconociera
en cada una
de sus palabras.
Pero,
nunca se asoma,
de cuerpo entero.
Se sabe único,
irrepetible,
Poema dentro del Poema.
Sólo se reconoce,
en un lector verdadero.
Rolando Gabrielli©2006

martes, septiembre 12, 2006

Con el sello de los Beatles

LA BANDA DE LIVERPOOL CON SU SELLO REAL

La leyenda del cuarteto de Liverpool siempre tuvo sello propio, y desde hace muchos años ingresaron en el juego de la inmortalidad. Love, love me. /Cariño, quiéreme /You know I love you, /Sabes que te amo /I´ll lways be true, /Siempre te seré fiel /So please, love me do. /Así que por favor, quiéreme/ Whoa, love me do. 1962 y se instalaron para siempre en el corazón de la gente. Ahora retornan en el popular gesto de una estampilla, un sello postal que viajará por el mundo con el rostro de sus seis carátulas más famosas. Help", "With The Beatles", "Revolver", "Abbey Road", "Let It Be" y "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band". Algo parecido a un sello musical, así que cuando abra una carta, seguramente sentirá la melodía popular, íntima, futurista de los Bleatles, los muchachos que reencantaron toda una época y más. El P.O. Box como el Yellow submarine, traerá la ansiada carta con las antiguas melodías que siguen en boga, esas palabras que rinden un homenaje al corazón, al espíritu de una època, de las cosas sencillas, al tiempo profundo que nunca pasa de moda.

Se descolgaban sus canciones, en las radios de la época, como un verdadero milagro y los econtrábamos verdaderamente fabulosos, asombrosamente nuevos, siempre presentes en nuestra historia cotidiana. Nacieron en un Sótano, en la profunda soledad adolescente, la búsqueda, en ese clima de rebeldía y desamparo. En un Sótano de Liverpool, en el barrio de West Derby, y allí dieron su primer concierto bajo el nombre de The Quarryman. La banda al poco tiempo, con la inclusión del baterista Pete Best, se comenzó a llamar; The Silver Beatles. Casbah Coffee Club, es el nombre del local donde actuaron, la misma casa patrimonio de la madre de Best, quien les facilitaba el Sótano para que el grupo ensayara. Así arrancaba la leyenda, que no se detendría, ni aún cuando el grupo se disolviera y ni después del asesinato de J Lennon, en Nueva York, a manos de un fanático. Habían nacido para la "eternidad", no sólo porque se siguen escuchando con veneración, sino porque sus nombres forman parte de la cultura, de la música popular. Eso permanece por los tiempos. Las personas se identifican con lo que no pasa de moda. Estos sellos irán de mano en mano por el mundo y Los Beatles volverán a escucharse en el rumor las palabras de esas cartas. La música tiene ese poder mágico: trascender los tiempos.

Rolando Gabrielli©2006

domingo, septiembre 10, 2006

Oh soldado, no has muerto




Oscuro, el día oscuro,
atravesado en la noche
de Chile
No invierto un centavo
en la tragedia
Que el neoliberalismo
pague esta deuda eterna
El primer soldado de Chile,
se orinó en la patria,
ya muerta.
¿Se arrepentirá
cuando carguen su ataúd
los desaparecidos de Chile?
¿Y si un cuervo levantara
su capa y volaran
hacia la muerte
con sus alas negras
de sátrapa?
¿O si la noche
muerta de risa
se lo llevara?
Aplausos, aplausos,
bis, bis.

Rolando Gabrielli©2006

LA NOCHE DE CHILE
Chile,
la noche de Chile,
es rojo copihue
de desencanto,
luz de sus doradas ánimas,
el largo túnel de Chile.
Desierto, mar, cordillera,
grandes lagos, hielos muertos,
el sol de Chile,
una negra bocanada.
2
Sangrantes coplas,
del largo mantel blanco
de Chile.
Memoria, memoria,
de los muertos,
la dura piedra,
de los vivos,
estos caminos inciertos.
3
Chile,
tu noche secreta,
rojo canto de amapolas,
rosa del negro espanto,
que mueran los vivos,
que nazcan los muertos.
Chile,
la insurreción del miedo,
tu cuerpo tirado por carrozas
de pétalos rojos, aire
de estos huérfanos,
tan sólos en el viento.
4
Chile, Sí, ay, ayayay,
quien te roba tus pies,
corta tus manos,
ciega tus ojos,
te convierte en ataúd,
campo santo,
invierno y primavera.
5
Chile,
tus noches sangrientas
Chile,
adónde tu larga noche
de espanto
Chile no hay noche
más oscura
que la noche de Chile
y todo su oscuro espanto.
Rolando Gabrielli©2006

viernes, septiembre 08, 2006

MANHATTAN



















Manhattan,
vivos días desolados,
luz de los muertos,
ilumina a Manhattan,
en este mar de cenizas,
de torres muertas.
Septiembre quema el viento y más
de estos torpes tiempos.
¿Las golondrinas pesan
más vivas
que muertas?
Es Manhattan,
no he caminado
por otra oscuridad,
bajo la nieve de ojos
tan ciegos.
Qué sorpresa, Manhattan,
en esta primavera
a la muerte le chirrian
los dientes,
no son de oro, ni de plata,
pero se ven relucientes,
frente a la vida,
frente a la muerte.
Manhattan,
ven, vamos,
a recorrer la ciudad,
donde exista futuro.
Rolando Gabrielli©2006

jueves, septiembre 07, 2006

martes, septiembre 05, 2006

92 alas

La poesía chilena sigue batiendo récords./ Dos premios Nobeles en el siglo XX. Dos candidatos al Premio Nobel en el siglo XXI./Es hora de levantar una piedra/para que respire un poeta. R.G.

92 alas

tiene el antipoeta

y sigue volando,

pájaro madrugador,

empuja ataúdes, estrellas,

amores, locos amores,

se reproduce en las viñas,

en los cementerios de vivos

y muertos.

El barranco de Parra,

permanece inmóvil,

sigue volando alas

en su desierto,

mientras un niño

toma su mano y le dice:

abuelito Kafka,

la sopa está servida,

el castillo ya se desmoronó

en la arena.

Rolando Gabrielli©2006

domingo, septiembre 03, 2006

GOTÁN QUERIDO




Gotán querido,
viejo gabán
de todas las primaveras
a quién enseñas
tus quimeras, Buenos Aires,
tus pasos de gran ciudad.
Gotán querido,
puerto sin olvido,
farol, luz que brilla
por tu ausencia,
ciudad de un gran amor,
río que se hace mar,
para vivir con Vos.
Buenos Aires,
Gotán querido,
viejo gabán
de todas las primaveras,
a quien enseñas
tus quimeras.
Buenos Aires,
tus pasos de gran ciudad.
Farol, luz que brilla
por tu ausencia,
Gotán querido,
viejo gabán
de todas las primaveras,
deja que el tiempo
marque el compás.
Buenos Aires,
tus pasos de gran ciudad,
río que se hace mar
para vivir con Vos.
Rolando Gabrielli

Cuando iba al Black and White, un viejo bar en el Centro de Santiago de Chile, a escuchar tangos con el poeta Jorge Teillier y a beber unos roncos vinos tintos, me detenía en la soledad del mediodía, cuando las copas ya estaban encendidas, buscando vanamente donde crecía y moría el tango. El tiempo se detenía en el pulgar de la tarde y la atmósfera se convertía en una mancha de olvido, la ciudad, nosotros, le pertenecíamos en cuerpo y alma al tango. Santiago naufragaba en su inocencia provinciana, herida de nostalgia, se adentraba en el sopor de sus días. Los clásicos, Por una cabeza, Malena, Volver, Mano a Mano, Sur, Nostalgias, encendían las horas y no dejaban que el tiempo transcurriera o si en verdad fuera a suceder, que se hiciera tango. El tiempo se hacía verbo, carne, fe, porque el tango es también letra no escrita. Las conversaciones eran meros cuchicheos en medio de las copas y la voz rotunda del cantante de turno, porque el tango es presencia, despliegue inusual. Teillier alzaba la copa y con su pañuelo rojo entallado parecía formar parte de la orquesta, y bien pudo alzarse con el bandoneón. Volver... "Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos se van marcando mi retorno...Son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos hondas horas de dolor...
Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor... La vieja calle donde el eco dijo tuya es su vida, tuyo es su querer, bajo el burlón mirar de las estrellas que con indiferencia hoy me ven volver...
Volver...con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien...Sentir...que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras, te busca y te nombra. Vivir...con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez... " o
Nostalgias...
"Nostalgias de escuchar su risa loca y sentir junto a mi boca, como un fuego, su respiración. Hermano, yo no quiero rebajarme, ni pedirle, ni llorarle, ni decirle que no quiero más vivir... Desde mi triste soledad veré caer las rosas muertas de mi juventud. Gime, bandoneón, tu tango gris".
Después las calles de Santiago conducirían los restos de la tarde gris... Las letras emblemáticas encendidas en la pista y nosotros adivinando el parpadeo en la ciudad mítica de Borges, Arlt, Gardel, Gelman, desde luego, instalado allí con uno de sus más grandes admiradores y conocedores: Jorge Teillier. Buenos Aires aterrizaba inmensa, espléndida, en el follaje urbano de los sueños ese mediodía espeso en el Black and White. Las tablas húmedas de vinos, las paredes, el aire, el aire que respirábamos allí, lrejos del tumulto de la gente...
El tango no tiene fronteras, por eso posee futuro y también porque es de raíz popular y vida del arrabal. Estos apuntes, que comentarán el reciente campeonato mundial ganado por una pareja colombiana, los ilustran dos pinturas que quiero mucho y que en su momento me enviaron con pasión de tango. Tienen una leyenda, que ya es letra de tango, vida, vivida y por vivir.
"Durante este año he sentido muchas cosas "junto" a ti...ahora...siento frustración, desasosiego, tal vez por eso trabajo contra las paredes, para ver si se abren y me dan paso...buenas noches amor, cuídate..." En esas paredes, tan lejanas y próximas, se construía una historia sobre un caballete de paredes que más temprano que tarde se abrirían para dar paso a la pasión que el tango siempre anuncia, porque su vocación es el deseo, definitivamente. Es fruto de lo que se conquista, pelea y se va, del sueño que queda, la áspera realidad, pasión única vivida y por vivir. El tango siempre se la juega en su letra y en la pista, en la pasión real, por eso siempre permanece, aún en la nostalgia, en la orilla misma de la vida, donde el fruto pareciera añorar su cáscara. Sé que esas paredes tienen dibujadas una pareja que las traspasa y vuela. No es un mito, sino una realidad, porque allí la Utopía es cuerpo, alma, deseo, la pasión con la que el tango se oxigena y respira, para volver amar. La ley del tango es la pareja.
Fue una pareja de colombianos, Diana Giraldo Rivera y Carlos Paredes Ángel, quienes llevan seis años bailando juntos y ganaron el campeonto Mundial de Tangos de Buenos Aires, Argentina. Él, diseñador industrial y ella, instrumentadora quirúrgica. El año pasado habían sido semifinalistas en esa misma competencia. Traían el ritmo en el alma y sólo faltaba armonizarlo con la suela de los zapatos y tacones de Diana. El tango tiene vocación de entrega y lo hizo con estos dos caleños.
Rolando Gabrielli©2006

Limbo City


a SC, quien conoce esta historia

Rolando Gabrielli abandonó Limbo City cuando había cumplido su mayor ambición en la vida: ser un extra de una película de Raúl Ruiz, (La Colonia Penal) que se estrenaría veinte años después en un lugar de Italia. Cumplía con generosa vocación con sus ancestros y su destino de escritor inédito en un país que se borraba con él en la escritura y el gaseoso smog que producía la joven, inédita, despiadada dictadura castrense.

Cuando entró en sospecha que ya habitaba en el país del borrón y cuenta nueva, sólo recogió una maleta blanca con algunas ropas de invierno y verano, siete u ocho libros que creyó indispensables y cruzó la cortina de hierro, y ya el país del largo pétalo era un crespón negro oxidado en las manos de un soldado del Séptimo de Línea esperando enrolarse en el Ejército de Salvación para seguir la guerra del absurdo.

Comprobó el sujeto de marras que era totalmente anónimo, salvo un poema en la revista Trilce, otros dos en una publicación bancaria, una crítica sobre un poeta peruano en la revista Cormorán y un elogio de un prosista de viejo cuño, para saber que estaba limpio de polvo y paja, y se dirigió al aeropuerto una madrugada ácida, aceitosa, acerada del 11 de junio de 1975. Con un Primer Premio en Poesía, Una mención en narrativa en México, otras premiaciones en la Universidad de Chile, algunos vagos méritos becarios y profesionales, comprendió que la historia hasta ahí había llegado. No olvidaría jamás el verdadero verso que hizo escuela como himno de la Junta Nacional de Gobierno: me gustas cuando callas, porque estás como ausente. Un, dos, tres momia, el país se acabó. Tugar, tugar, salir a buscar. Manbrú se fue a la guerra y ya no volverá.

Pasó sin la codiciada L del momento los controles aéreos y voló a Bogotá, Colombia, ya herida en plena guayaba existencial por el plomo y la corrupción de los caballeros con sus armaduras liberales y conservadoras. En la noche colombiana ejerció como Corresponsal Extranjero y un día partió al Istmo de Panamá, la llamada cintura de América, donde se descubrió el océano Pacífico y se instalaron los españoles para conquistar América del Sur, y acumular el oro que trasladaban por el Camino de Cruces a sus barcos rumbo a la metrópolis imperial, cuando no se los robaban los corsarios ingleses. Donde Balboa perdió su cabeza, el Conde de Lesseps se hundió en el escándalo de Panamá, el pirata Francis Drake fue sepultado en Portobelo, Gauguin no pintó un solo cuadro en Isla Taboga y en una de sus independencias murió un chino y un burro. En el país de tránsito volvió a ser Corresponsal Extranjero, funcionario internacional, director de una revista, funcionario de la UE en el proyecto Tips On Line, editor de suplementos especializados, conceptualizador de objetos, marchand y desempleado, entre diversos oficios. En el interin, viajó por América Latina y llegó a Chile en algunas ocasiones, y se encontró con Raúl Ruiz en el centro de Santiago, cuando ya había perdido su L, el maestro del cine, y le pareció que se volvía a cerrar el círculo vicioso de este largo metraje.

Testigo del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y de la Invasión a Panamá, del 20 de diciembre de 1989, vio como cambiaba el país austral de una empanada a una vuelta de campana. Estuvo en Macondo, y le pareció kafkiano. Nuevas Menciones literarias en Panamá, cuento infantil y Poesía, millares de artículos en América latina, Europa y en los medios locales, ediciones especializadas en banano, un discurso presidencial, asesorías, análisis económicos, estrategias, comentarios radiales, brochures, congresos, representaciones internacionales, OEA, Strossner, Junta Sandinista, Apartadó en el infierno de Colombia, negociaciones del Canal de Panamá, el gran vicio del periodismo en todas sus facetas. Noches de hoteles y pasillos, reuniones, Isla Contadora en el Pacífico istmeño, vuelos horrorosos por los cielos del istmo centroamericano montado en truenos, rayos y centellas. Todo el tiempo del mundo en Casa Blanca, aquí, en el pasillo de las conspiraciones, Graham Greene, Gabriel García Márquez, Chuchú Martínez, Ellsworth Bunker y un listado que serviría para escribir las Mil y una Noches.

Transcurrieron 31 años y el tránsito se hizo espeso. La maleta blanca aún en la terraza, amarillenta, semidormida en sus propios sueños y viajes. Nuevos libros de Poesía, uno de Cuentos, ensayos, dos novelas en curso y el anónimo pedaleando en bicicleta sin pedales por Internet barranco abajo como debe ser y hacer la verdadera escritura.

Todo autor debe ir en búsqueda de la perfección de su propio errático oficio. Enfriarle la sopa al lector si fuera necesario. Ponerlo a sudar en seco, como si todo fuera real, le perteneciera, y asistiera a su propio funeral desde la azotea del tiempo. Instalado ya a unos metros de la selva istmeña, siguiendo el curso de las ardillas, las visitas de tucanes, culebras, monos, pájaros carpinteros, las aves coloridas de Panamá y su vegetación exuberante que crece en la piel si te descuidas. Aterrorizado por los comején, devastadores de casas, maderas, libros, la honra de todo escritor.

Sabe, a ciencia cierta, que la vida continúa, qué frase cursi, pero real. Recuerda cuando le pasó a los tres años un automóvil por encima y quedó en un hueco. El día que a los dos años y medio seguía a los canutos (evangélicos) desde la esquina de su casa, donde después vería pasar a la perra Laika y a Yuri Gagarin.. La lluvia detrás de los visillos de Coronel Godoy 086. Un viaje en tren al sur de Chile. Los días de trabajo en el Cajón del Maipo. Las soleadas primaveras en los prados del Pedagógico de la Universidad de Chile. Los vinos en Las Lanzas. Las noches agrias, suspendidas, alucinadas, en Il Bosco. Las pastas en la Trattoria Di Carla, Los Lomitos en La Fuente Alemana, Los bistec a lo pobre en el Chez Henry y las lazañas del Candil. Las madrugadas en La Vega Central con las sopas de marisco. Los partidos de fútbol en la Pila del Ganso. Cuando salimos campeones de todos los Colegios de Santiago con la selección del José Victorino Lastarria. Las canciones de Rolando Cárdenas. Los ridículos y pretenciosos manifiestos de los poetas principiantes. Las aureolas de humo de la poesía. Una noche, un río, el mar, las calles de Santiago bajo los aromos. Todos los otoños. El día que guardó dos maletas de libros en el gallinero de mi casa. Y al día siguiente encontró un trébol de cuatro hojas en el Parque Forestal. Un almuerzo al mediodía con José María Arguedas. Una conversación con Roque Dalton en La Habana. La noche de Parra y Lihn en un pequeño apartamento. El Presidente Allende saludando desde el balcón de la FECH. Los bares con Jorge Teillier. Las conversaciones en la casa de Waldo Rojas. El poema que nunca escribiré. Mi Madre, siempre mi Madre, en el amanecer de cada día como si el tiempo volara de sus pies.

Me quedo con la insurrección permanente de la palabra. Sin nada bajo el poncho, como debe ser la vida, de frente. Con el amor, con el amor, definitivamente. Amor la ola que te trajo a mi orilla.

Rolando Gabrielli©2006

miércoles, agosto 30, 2006





El mes de septiembre, EscanerCultural.cl, un portal que dirige desde hace 8 años la pintora chilena, Isabel Aranda, Yto, editará bajo el título: PASOS DEL PUENTE ROJO, íntegramente este Poemario integrado por 21 textos, homenaje al Golden Gate Bridge, el Puente de San Francisco.

Hablo de un puente que no conozco, suspendido en mi imaginación, aunque sé que existe. Sobre el tiempo flota, es bruma, es metal. El Puente es un hilo rojo que nace de tus pasos y permanece el eco de un tiempo no conocido. Es el Puente que yo conozco y desconozco. Si alguien escucha tus pasos al amanecer o en la tarde rendida a tus manos, el Puente existe y su principio no tendrá fin. El Puente nace del principio y el fin de tus pasos. Es orilla y orilla, vuelo inmóvil, paso a paso. Una mano y otra mano, origen del Puente. ROLANDO GABRIELLI

La sombra roja
La sombra roja
del abecedario,
es San Francisco.
¿Qué se ve cuando
tu no estás?
La tarde tarde
cabe en una cerveza,
se amanceba en su cuarto
y la liebre en su cueva.
Es cálido el verano
en tus pechos rojos,
jovenzuela de tus cuarenta.
Calles rojas de memoria,
asfaltadas de nubes negras.
¿Kerouac, Ginsberg o Ferlinghetti
borran, pisan, las devoran?
La poesía es santa varona.

Rolando Gabrielli©2006

De una boca San Francisco
El puente es rojo el aire que lo borra,
la memoria de los pasos en el sueño,
que no llegan a cruzar San Francisco,
en la bruma de su pasado suspendido.
¿Quién, quién atraviesa,
de un lado a otro la cabeza del amanecer,
de una boca a otra boca,
sin luz la llama roja del puente
y alguien desconoce la otra orilla?

Rolando Gabrielli©2006

Puente, tu ala
La noche es un puente rojo,
San Francisco,
hilo atraviesa el paso,
noche del puente,
pisan los vivos,
pasan los muertos.
Puente, tu ala,
mis pies,
el tiempo cuelga
como un suicida rojo,
San Francisco
vuela ángel,
no tenemos más alas
que la memoria,
el puente de mis pies
y tus pasos.

Rolando Gabrielli©2006

BIG SUR EN EL SUEÑO


La mañana es un ala azul, el cielo con esas nubes de algodón deslizándose, balando a lo lejos. Se puede sostener la idea del mundo en una hamaca. El tiempo mece un presente ganado palmo a palmo en el rosado diván de los días. Tiempo que el ojo dobla en una esquina. Cae una hoja intensamente amarilla y su vuelo es caída efímera. Una mariposa de un amarillo más profundo que la yema de un huevo en movimiento mantiene su vuelo alegre, chispeante, luminoso, y divertido. La hoja toca tierra, pero estoy viendo el verde intenso de la selva, que filtra una pequeña luz profunda. El cuerpo sobre la hamaca es un punto de inflexión. El único ruido posible es el de la lavadora, que es como un slogan del siglo XX. Unas cuantas ropas íntimas al jabón y el motor se apagará como un lejano ruido de mar. La mañana no tiene nombre y sin embargo es real.

Mañana caerá un aguacero como un piano de una montaña. Así son los días en este tiempo y no necesitan anuncio. Las benévolas colas de los huracanes dejan intensas lluvias y unos vientos que vuelan techos y derriban árboles de sus raíces como niños despeinados. Me quedo con este cielo azul, la bóveda perfecta, que algunas nubes harapientas, aburridas, comparten porque no tienen nada más que hacer. Tanto espacio tiene el cielo, que deja vagar las nubes. Así miro la mañana, pintada en tu caballete, ignorada por el tiempo y a una sombra que está a mi lado no le niego el espacio. El sol se ha instalado con su memoria de antiguo Dios Inca y la naturaleza lee su abecedario verde. La ciudad está más allá del río que siento crecer en la noches y ahora sus lentos pasos me acompañan. Cierro los ojos y no voy muy lejos, porque la tibia mañana no despega sus ojos sobre mi piel, el tiempo también se siente en compañía y nos habla con su largo silencio de hojas que renuevan los árboles. El pasado no toca las puertas de esta mañana y el futuro es prudente, espera, sólo espera en algún lugar. Las horas muertas construyen este presente y nada más. Son otros los que erigen puentes y edificaciones para la posteridad, aunque nada es más duro que las palabras y lo que tal vez no dijeron.

Dejé que la hamaca se bamboleara con la brisa y el tiempo meciera el presente, nada más, dormitando entre papeles y Big Sur de Kerouac, la memoria, la memoria. Todo el tiempo al presente. Y no sé, aún no tengo la respuesta, por qué soñé con la Casa del Lago. Yo estaba ahí, esperando a una persona, pero habían transcurrido más de dos años. Y el lago se transformaba en mar y el bosque en playa. Una escena que se confundía y mezclaba. Los espacios se turnaban y trasladaban, como que no estaban seguros. Las frases si se repetían. Hay un libreto que alguien nos escribe, pensé. Repetía estas palabras mientras sentía mi mano sobre la piel del lomo dorado de mi perra W. Había una clave que era esperar y todo sería posible, porque el sueño estaba construido sobre la base de una magia invisible, pero compartida, vivida, mucho más allá de las palabras escritas. Es más fácil decirlo, que explicarlo, porque para hacerlo, hay que haberlo vivido, como en efecto me estaba ocurriendo. No todo es una película y tampoco sinónimo de fracaso. Me detenía en detalles, porque en el sueño todo es posible, lugares que creía conocer sólo por referencia o quizás alguna vez estuve allí con alguien. La persona que esperaba decía al otro lado del sueño frases que parecían piedras en el camino. No las recuerdo exactamente, pero me llevaban a esto ya no puede ser. Ella echaba de menos, añoraba en verdad, el paisaje junto al lago, pero más le agradaba la playa, aunque había vivido años entre montañas y grandes y anchas, infinitas soledades.

En la película de La Casa del Lago, que es muy parecida a mi sueño, con esto de paisajes distintos, las personas en países lejanos, más bien correos electrónicos que cartas, aunque existen medios impresos más originales, la espera es la clave porque es la esencia para que un sueño se haga realidad y porque no todo es posible en un mismo momento o las personas no están preparadas en ese instante. Me detuve casi sonriente en un detalle de la protagonista femenina que había realizado su práctica médica en Madison. Ese lugar tenía una gran coincidencia en el sueño con otra situación definitivamente importante, en mi historia. Las mujeres se suelen obcecar con que las cosas si no fueron de alguna manera ya no serán y en ese impulso suceden situaciones, circunstancias intermedias, inmanejables, que confirman, que la espera da resultados, pero que se requiere también de decisiones. Un libreto, es un libreto, pero la realidad también construye sus caminos. La mujer de la película, K, mantiene un romance simplón, circunstancial, con alguien que no ama y una fuerte correspondencia con el nuevo inquilino de la Casa del Lago, que ella había dejado y añora. El nuevo inquilino es arquitecto, A, y a él le encomienda que le envíe la correspondencia que le pueda llegar a la casa que abandona. Son grandes ventanales, una vitrina silenciosa suspendida en el silencio sobre el lago. No llega más que el cuerpo que respira, como la casa que uno habita junto al río. Sé de esos paisajes que se recogen en las noches y la ciudad recién entonces existe. La casa es una nave detenida en el tiempo y no se necesita más para un perfecto naufragio. El cristal que la ilumina y recrea, el cuerpo que la recorre y respira, las manos que la reconstruyen sobre un papel en blanco y la imaginación que la sigue soñando cada noche, como un cuerpo femenino. Todo está allí en el instante que la casa ofrece a un tiempo suspendido, pero real.

K ha retornado a Chicago, ciudad de ciudades en su arquitectura, a un hospital y A, repara la casa que ha encontrado abandonada, a pesar que K se fue hace unos días. El tiempo, el tiempo, y ella le advierte sobre unas huellas en el puente que conduce a la casa, y las huellas, como el amor ya venían en camino. A, trabaja en una construcción de casas en serie, la monotonía de la arquitectura sin mayor relieve. La correspondencia entre ambos es la que agita los sentidos y bombea el corazón, crea escenas inmensamente vividas, serpentea los caminos en uno sólo finalmente. Las palabras buscan un camino, ordenan situaciones, recomponen el pasado y proyectan el futuro. la diferencia son dos años de tiempo, según la historia, y las escenas se mezclan, crecen a expensas unas de otras: del 2004 al 2006. El sueño flota en las palabras, a mí me llegan con la tibieza del trópico húmedas de luz filtradas superan las barreras del tiempo.

La mañana aquí es personal, es muy distinto el cielo al que nos describe Kerouac en Big Sur y al gris que vemos en el acero del atardecer de La Casa del Lago. Son las imágenes que asaltan mi sueño. El camino a tientas de Jk a la casa de Monsanto en el bosque de Big Sur, cuando siente el precipicio y el mar juntos unirse al vértigo de lo desconocido la oscuridad sin tiempo, el mar en la ola que crece en la niebla. "Es tan fácil soñar despierto en los bosques y elevar plegarias a los espíritus del lugar y decirles, comenta Kerouac: Permitan que me quede aquí sólo busco paz." También están esas frases que te cruzan como para despertarte y decir, -Hey, te llevo, soy la realidad, cuando afirma Jack: "El mundo seguirá siendo lo que es, variable y transitorio" No parece inofensiva la frase, y así llega orillando su verdad. Él venía de vuelta, de subida y bajada, de un vida acelerada al borde del abismo, con mucha carretera recorrida, paisajes aprendidos de memoria, desiertos expandiéndose en las noches y brillando al amanecer.

A veces hace falta decir las palabras, escribirlas, siempre para mí. El Buzón, P.O. Box, se transforma en un actor de primera en La Casa del Lago. Cómplice irremplazable, puente insistituible, un mecanismo necesario para comunicar un deseo, dejar abierta la vena del corazón en el papel. Si ese recurso es compartido, entonces existe una comunicación y si ella fluye, todo es probable. Nada más real que la invención de un mismo deseo que se comparte,"... porque nuestra desesperación nunca está exenta de un poquito de esperanza". "Disperazione senza un po di speranza". Pier Paolo Pasolini. No hay recetas en el amor, de alguna manera es lo que logramos entender en algún momento de nuestras vidas. K, leía a Dovstoyesvky y un libro de cabecera rondaba su existencia (Persuasión de Austen) y A, disfrutaba con el paisaje, los detalles de las casas y la arquitectura de la ciudad. Las fachadas y todo el lenguaje de la ciudad en su volumetría, eran en buenas cuentas sus libros. Por eso, através de una carta, la invitó a recorrer la ciudad y a detenerse en los mismos lugares que él admiraba y amaba. K, sólo se arrepintió de no haberlos recorrido con él. Así sucede, son los detalles los que suman en toda comunicación, aquellos que entierran la banalidad y despuntan, brillan con luz propia.

La espera, la esperanza, sentía un ronroneo en mi oreja sobre la hamaca inmóvil aparentemente el tejido de un lenguaje conocido, ya escuchado, no sólo es importante, sino lo es también empujar a tiempo en un mismo sentido, allí donde las manecillas convierten el tiempo en un sólo reloj. "No importa el lugar", sentía las palabras como una fresa, la delicia del fruto en su pequeña danza, y las palabras seguían avanzando sin resistencia, sobre los muros inexistentes, derribados y cómplices sólo las palabras. ¿El tiempo a destiempo? Hay un tiempo, siempre, para todo.

No olvidemos que en el cine se sienta la ilusión a oscuras. Doble compromiso para un Director. El argentino, Alejandro Agresti, quien dirige La Casa del Lago, ha logrado su propósito de reencantar la ficción con la realidad. Y es K, ella, quien persiste en el amor, aunque lo haga frente al fantasma de A, el arquitecto.

Rolando Gabrielli©2006

domingo, agosto 27, 2006

HEY, CEREZA TIBIA





Hey, a quién nombras
sí, en tu boca de cereza tibia,
yo estoy de viaje.
Las calles son largos zarcillos.
Soy de un valle
que la montaña
corta en el olvido.
Me guía la lanza rota
de los antepasados.
He vuelto, la ciudad
escribe mi futuro.
Todo mi pasado
son apenas 28 años
de huesos duros.
Cereza tibia
soy un viaje en tu boca.
Ese tiempo será
menos que la sombra
del árbol que he vuelto a sembrar.
No olvides,
los hijos se van.
Uno queda de semilla,
si el camino
no arroja polvo a los ojos
o todo se va al mar.
Esto nunca estuvo escrito,
hay caminos
que los tuerce el destino.
Rolando Gabrielli©2006

LA BALLENA JOROBADA VIENE VOLANDO

Viajan 9 mil kilómetros desde la Antártica con sus cuarenta toneladas de equipajes en sus lomos de aviones marinos. Es su época de apareamiento y el ciclo reproductivo de seguir perpetuando su especie. Maravillosos ángeles, es la ballena Jorobada que aún permanece con nosotros, en la maravilla de la vida marina. Se extienden en sus 18 metros de largo y cuando salen a la superficie simplemente vuelan. Por esta época llegan a Gorgona, en el Chocó colombiano y al límite de Panamá, en un periplo fantástico, un crucero perfecto. Permanecen bajo un mejor tiempo y vuelan con sus quillas estas embarcaciones oceánicas entre la espuma y el cielo. Es la fiesta de la naturaleza y el hombre. Es un gigante, hermoso ejemplar que viene del Sur, de mares fríos, desolados, tiempos antiguos, distantes. En estas aguas se multiplicará la vida.
En su larga travesía que dura 45 días, la magnífica ballena Jorobada, pierde 10 toneladas para multiplicar la vida y aunque su tamaño es tan imponente como el de una embarcación, no es fácil divisarla. Pareciera volar con toda su humanidad hacia un mejor destino...
Rolando Gabrielli©2006

LOS MODERMS TIMES DE BOB DYLAN



"siento que mi alma está empezando a expandirse. Si miras en mi corazón, puedes llegar a comprenderlo".

Bob Dylan, escribir de su pasado, no tiene gracia. Todo está escrito y borrado. Él se encargó de lanzar la valija silenciosa al mar, desierto detrás de la montaña, bajo la nieve. No le dio descanso a su imaginación, a pesar de haber perdido el camino. Dejó de creer en sus canciones y el mundo no necesitaba una más. Parecía que se había quedado fuera del círculo de Dios. Alguien había ahorcado el mito y Bob Dylan sentía la soga en el cuello. El pasado le era indiferente, porque no sentía el futuro. ¿Ya era historia? Eso se piensa de los que han hecho historia. Había cantado: Acuéstate, mujer, acuéstate en mi gran cama de bronce/Quédate mujer, quédate, quédate con tu hombre un poco más/Hasta que rompa el alba, déjame ver como le haces sonreír/Su ropa está sucia pero sus manos están limpias/Y tu eres lo mejor que él haya visto nunca...¿Por qué esperar al que amas si está frente a ti?
Grandes momentos, tropezones, retiro, una fea enfermedad, fracasos, del pozo al cielo. Iba y venía el viento de Minnesota. El poeta y cantante, el clásico contestario, el mito, icono, Bob Dylan. Hey Bob, aquí de nuevo, como Charles Chaplin, intacto. Toca una que yo te canto:
Bob Dylan siempre se movió en la carretera/dejó libre el tiempo que brilló/ fue la paradoja de la roca y el motor/Estos son sus tiempos son/fue vanguardia, tradición, pero siempre Bob/Ha vuelta a la ruta/ por la misma pista sale el sol/para qué rendir un homenaje al rey del folk/De Minnesota vino y volvió/a recorrer el country con su metáfora/la parodia en un país enloquecedor/hizo del amor el love/de la balada al ácid rock/Bob, ya no dejará de ser Dylan/Estos son sus tiempos son.Rolando Gabrielli©2006

lunes, agosto 21, 2006

JOSÉ MIGUEL VARAS


El Premio Nacional de Literatura de Chile, tiene un atractivo: es tan arbitrario que lo transforma en un objeto codiciado y deseado, por los mismos que lo critican por su carácter también de propina post jubilación. No hay quien no se refiera con desdén al mayor lauro literario de Chile, por la manera en que se realiza su escogencia y el monto que representa para quien ha dedicado toda su vida a las letras. Se supone que es por amor al Arte, pero el mundo neoliberal reclama las cuentas del mercado. Y aún así, esos mismos ácidos detractores “se la juegan con el Premio Nacional” y hacen fila cada dos años en el turno, que son cuatro porque se alternan los dos géneros premiados: poesía y prosa. La próxima ruleta rusa es para los poetas, cuyo enjambre hace aún más compleja la decisión.
Roberto Bolaño, uno de los escritores más premiados de Chile en el extranjero, quien criticaba hasta por los codos estas puestas en escena, fue postulado poco antes de morir. Gabriela Mistral es uno de los casos más patéticos de la miseria humana que trascienden estos premios, porque recibió seis años después el Premio nacional que el Nobel de Literatura. Lihn, ni Teillier, recibieron el premio. De Rokha lo recibió en la agonía de sus días. Ahora para qué, alcanzó a decir, poco antes de destaparse los sesos. María Luisa Bombal, una narradora de excepción, no pasó la antesala de los verdugos. La lista de injusticias es más amplia, pero nuestro tema es otro: el periodista y narrador chileno, José Miguel Varas, de 77 años de edad, autor de una vasta obra narrativa, cuento y novela, así como de crónicas, es el Premio nacional de Literatura 2006 y fue escogido por unanimidad en menos de media hora. Conozco sólo algunos relatos de su obra, de manera fragmentaria. Cuando encargué sus cuentos, estaban agotados. Nada de él se encuentra en Panamá. Aquí estuvo Chile como invitado especial de la Feria del libro, pero no trajeron nada de José Miguel Varas.
La prosa que he leído de JMV, me gusta porque es sencilla, profunda, ingeniosa, entretenida, anecdotaria también. Es un premio cantado, porque era un favorito. Varas es un escritor de oficio, con casi sesenta años, no sólo en la literatura, sino en el periodismo, donde se fogueó diariamente. Hombre de radio, cronista, biógrafo y exiliado. Fue director del diario El Siglo y jefe de Prensa de Televisora Nacional en la época de Salvador Allende. Su candidatura derrotó a 18 escritores, entre ellos a Germán Marín y a Diamela Eltit. Días antes de recibir el premio se le preguntó si se sentía líder en la nominación de las candidaturas y respondió: “No estoy seguro de que yo lidere nada. Eso es relativo. Hay un grupo de gente amiga mía que se ha propuesto hacer una serie de cosas en relación con el premio, y yo les agradezco mucho. Pero es muy antipática la exigencia de la postulación, y el modo en que se hace, que es un poco burocrático”.
El galardonado dijo: “Este premio representa una gran responsabilidad para mí, pues antes lo habían recibido grades escritores como Pablo Neruda y Gabriela Mistral, y al recordar esos nombres yo me siento como un enano por mi trabajo literario"
¿Si usted no ganara, quién es su candidato? Así respondió Varas: “Creo que Germán Marín tiene méritos notables como escritor; yo le tengo mucho respeto. He leído no toda su obra, pero sí muchas de ellas. Círculo vicioso me pareció notable. Además es un buen cuentista. Me parece que si se le da el premio a él, va a ser un premio bien dado. Diamela Eltit también tiene méritos notables, ha hecho una literatura experimental y de difícil acceso para muchos lectores. Le tengo mucho respeto como escritora, y también me gustan mucho sus artículos de opinión”. Armando Uribe Arce, poeta, el anterior Premio Nacional de Literatura, había calificado a Varas, tiempo atrás, como el mejor cuentista chileno.
Sorprende, al menos, lo que leo y reviso, que la noticia del Premio Nacional de Literatura de Chile, tenga una mínima trascendencia allende las fronteras del país del Sur. He revisado diarios argentinos, país limítrofe, y no me he encontrado con la noticia aún.
Isabel Allende, la exitosa novelista chileno-norteamericana, residente en California, a su llegada a Chile, calificó el Premio Nacional de Literatura de machista y burocrático. Dijo que no volverá por una nueva candidatura a ese lauro y denunció que existe un grupito en Chile de gente muy envidiosa que me detesta. en ningún momento habló de literatura, sino se refirió al mundo que le rodea con sus lectores ávidos para que le firmen sus libros e inclusive los mozos de los restaurantes chilenos que hacen fila para que les firme una servilleta. (¿No querrán leer algo más que una servilleta?) Isabel Allende, sobrina del expresidente Salvador Allende, se encuentra promocionando su última novela: Inés del Alma mía. Viajará a Buenos Aires en los próximos días, anunció, donde espera editar un nuevo libro de memorias.

Obras : Cahuín, cuentos (1946), Sucede, cuentos (1950), Porái, novela (1963), Chacón, biografía novelada (1967), Lugares comunes, cuentos (1968), Historias de risas y lágrimas, cuentos (1972), Las pantuflas de Stalin, crónicas (1990), Neruda y el huevo de Damocles (1992), El correo de Bagdad, novela (1994), La novela de Galvarino y Elena, biografía novelada (1995), Exclusivo, cuentos (1996), Cuentos de ciudad (1997), Nerudario, crónicas (1999), Cuentos completos (2001), Neruda clandestino, crónica (2003), Los sueños del pintor, novela (2005).
Rolando Gabrielli©2006

LOS QUE NO ESTÁN...A partir de Parra (2)

Una antología la integran también los que no están. Esos que se hicieron río y se fueron a la mar. ¿Hay tantos poetas en Chile, que sobran las piedras? Las Antologías no dan abasto. Se talan cada vez más árboles en cada libro y aún así. El gusto es una ilusión personal. Una Antología tiene un tronco, pero no puede irse por las ramas. A los autores de una Antología les convoca un tercero, cuyos actos son en primera persona, ante sí y por sí mismo. Se reúne un grupo de autores para ser leídos como algo especial, un viento de posteridad pareciera soplarles y están ahí para ser contemplados en el ruido oculto de sus alas. En todos los tiempos y épocas, aparecen y desaparecen poetas. La crítica tiene mucho que ver en la suerte que corrieron algunos autores.
La poesía de por sí es un milagro, un acto personal, solitario, que el lector multiplica por libre elección. Pero el mercado es juez y parte, es lector ciego de un género que llega a cuentagotas y se mantiene en círculos de pasión y en cuartos solitarios.
Tan próxima y tan lejana, antigua, permanente, natural, amada, temida por el poder, humillada por el olvido y apetito banal del mercado.
La poesía es un largo interminable poema Norte-Sur, la loca geografía del poema. El poema es un viaje secreto de la rosa y la espina.
Es el poema señal inequívoca de la palabra, raiz de lo que descubre el lector. El poema resiste, una dos, tres, mil lecturas y sigue siendo el mismo poema, escrito por Otro.
Un poema cuenta con la complicidad de cada lector y se deja leer como si las palabras respiraran por última vez.
¿Quién dijo primero poesía?
¿Cuál fue el primer verso y quién lo pronunció?
Alguien debio escribir un primer verso alguna primera vez en un primer tiempo.
Qué gran poema fue el Big bang, la ilusión de la vida. Así estalló el poema y la poesía.
Rolando Gabrielli©2006
Poemas seleccionados de la Antología Poesía Chilena de Hoy
Bajo que techo

Bajo qué techo te amaré

en qué calle

en cuál ciudad del mundo

qué luna habrá

cuál será la exacta posición

de los astros

cuando yo te ame

cuando yo te ame

Cuando entre en ti

me hará escolta el tumulto

de los mares

con sus arduas mareas

Cuando entre en ti

entraré como el jabali enardecido

y habrá boda y banquete

y los reyes amantes

caerán borrachos bajo la mesa

enlazados en la más voluptuosa

de las cópulas

Manuel Silva Acevedo