sábado, noviembre 11, 2017

Dime qué lees

Dime qué lees
y te dire quién eres,
antes que cante
tres veces  el gallo
de la poesía,
palabra por palabra.
Rolando Gabrielli©2017

viernes, noviembre 10, 2017

A un lado del sueño



A un lado del  sueño,  un rostro no buscado,
a la medida  de  la máscara  que lo posee
la  noche crece  y  lo devuelve
a caminos desconocidos.
A esa imagen  amada y dormida
he apostado el insomnio de mis días,
al caer un fruto sobre el techo de cinc
de mi casa e imaginar  donde  germinará
mañana la semilla no sembrada.
Es hermoso saber que duermes
y que yo velo el sueño
de tu rostro no buscado.
Rolando Gabrielli©2017

jueves, noviembre 09, 2017

Plan nocturno

El ejercicio consiste
en atravesar la noche,
sin obstáculos,
sombra por sombra
y cazar el sueño insomne
con todos los sentidos,
 reproducirlo al amanecer,
limpiamente,
como un recién nacido.
Rolando  Gabrielli©2017

lunes, noviembre 06, 2017

Tiempos modernos

Tiempos  Modernos,  Carlitos,
la película se repite en serie,
en blanco y negro, a todo color y terror,
el mundo se abrocha los zapatos con tallarines
y le muerde la oreja a la Luna.
La modernidad se sigue rascando
la cabeza  y también se muerde la cola
de la historia digital.
Son otros tiempos más modernos
que  todas las modernidades juntas.
Alguien quiere apretar el botón
de una rosa invernal a punto de estallar.
Es que  nos empeñamos
en borrar  a la tierra
de la faz de la tierra.
¿Somos más modernos
que sus tiempos?
¿Qué piensa  usted,
 Charlie?,
 nos hemos vuelto
más mudos que su cine.
Las cristales  se rompen.
es sabido lo frágil que son,
lo mismo que los  sueños
no cumplidos.
Rolando Gabrielli©2017

domingo, noviembre 05, 2017

Eres una pieza magnífica

Eres una pieza magnífica,
codiciada, única, bestia,
deslumbrante.
La belleza
no te hace justicia,
amor.
Yo te erijo un altar,
palabra por palabra.
Rolando Gabrielli©2017

viernes, noviembre 03, 2017


¿El ojo del río,
no vio el cuerpo
ahogarse,
aparecer y desaparecer,
dos veces,
en el mismo río,
Heràclito?
Rolando Gabrielli©2017

jueves, noviembre 02, 2017

Alguna historia tendràs

Alguna historia tendrás para contar,
en una época  escrita a  pulso,
digital, infernal y  de horas muertas,
estúpidamente muertas.
Los ejércitos preparan  sus flotas,
 sus soldados  ponen a volar aviones,
a respirar sus  radares frente a los misiles
y submarinos nucleares  bajo el mar.
Todos parecieran soñar con otros mundos,
al límite y cantar el adiós
a las próximas generaciones,
como si fuera el último vals,
      heredar  monumentos al soldado desconocido,
ese que murió sin darse cuenta,
ni saber quien apretó el botón.
Después de todo, dirán,
nos unieron  aquellas cosas triviales
de la guerra, algo que nunca pasará  de moda,
mientras exista un hombre en la tierra,
desde quién sabe  cuándo y por qué.
Rolando Gabrielli©2017

miércoles, noviembre 01, 2017

La memoriosa historia

La memoriosa historia,
se repite,
tropieza con la misma piedra,
el hombre.
Rolando Gabrielli©2017

martes, octubre 31, 2017

Lo nuevo

Lo nuevo es lo que no se ve
y repetidamente pasamos desapercibido,
como si lo real no existiera
o dependiera del objeto construido
que no deja huella.
La duda está,
no en lo que no se ve y desea,
sino  en lo que va y viene,
sin más sentido que las caprichosas
manecillas del reloj de un convicto.
Lo nuevo es lo que no se ve,
quizás a ninguna hora
que el tiempo pueda predecir o medir.
Rolando Gabrielli©2017

lunes, octubre 30, 2017

Un búho

Un búho
no deja de mirar
mi ventana.
Sé que está afuera,
cazando la noche.
Rolando Gabrielli©2017

viernes, octubre 27, 2017

ANIVERSARIO N 12: felìz cumpleaños internautas

 

    Tu viaje es tan largo como mis palabras
¿Internauta, quién eres y de dónde vienes?
Tú viaje es tan largo como mis palabras
o la ausencia de ellas por tu silencio.
Es un viaje por las estrellas
y en mi memoria el sol   aún brilla.  
En el viejo siglo de las torres,
estos  indescifrables jeroglíficos
 que dedico especialmente a ti, Bella,
asoman desde sus ruinas incomprensibles
como si fueran escritos para  los  dioses
y no significaran nada en nuestros días.
¿En quiénes confiamos las naves
antes de quemarlas?
¿o  las palabras, sin ir más lejos,
desde su orilla indescifrable,
a quién responden?
Ah,  si les pidiéramos que  nos devolvieran
la  voz  perdida de la infancia,
algún remoto lugar saldría de la memoria
 con su  paisaje a recibirnos.
Todos los  días no son iguales,
ni perfectos,
ni tienen  el compromiso de hacernos felices,
por más que el tiempo
 no sea más que una convención
o  no exista realmente
y solo nosotros  volvamos a pasar
en el tren de estas  horas infinitas
 y en  algún andén de la provincia global,
intentemos descifrar los días
que el calendario nos ha reservado.
Rolando Gabrielli©2017
 
A quien haya leído alguna página (post), pasado por este blog alguna vez desde algún lugar del mundo,  reflexionado con estas palabras,  sentido el cosquilleo inequívoco de la poesía en sus sentidos, viajado en la memoria del poeta, amado  el verbo, las vocales y consonantes, un FELÌZ  Y NUEVO ANIVERSARIO (N.12 estamos aquí desde el  28 de octubre del 2005 y  ya suman 3322 los post), y sobre todo GRACIAS TOTALES!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Este texto les abraza infinitamente como si estuviera leyendo la palma de la mano a cada uno de ustedes.  Viva el futuro!!!!!!!!!!!!!!!!!!!(RG)

martes, octubre 24, 2017

Dallas, la postal


La postal de Dallas  viene a  mi memoria,
en  el  soleado   22 de noviembre de 1963,
era un estudiante de secundaria en un país remoto,
caminaba  por un callejón a la salida de clases
y la voz de una emisora  trajo la noticia.
Nos fuimos comentando el suceso
durante varias cuadras con la inocencia
de dos adolescentes que veían asomar
la punta del iceberg de futuros grandes
acontecimientos  casi  indescifrables.
Han crecido los árboles  y sobre todo el terror,
los rumores y las investigaciones 
han caído en el  mismo caño  que la historia
pareciera reservar a  la miseria humana.
La muerte es casi un disfraz 
detrás  del establecimiento,
el maniquí que nos representa.
Rolando Gabrielli©2017
 

lunes, octubre 23, 2017

Nada para festejar


La muerte tiene  tantos cumpleaños,
pero  nada  para  festejar,
en realidad.
Sus velas no son de alegría,
nadie apaga  sus flamas 
después de un canto.
Permanece su llamarada
en  señal de respeto,
esa luz que pudiera ser
un nuevo camino.
Rolando Gabrielli©2017

domingo, octubre 22, 2017

Sé que fue un sueño

Sé que fue un sueño,
algo que no he podido
palpar con las manos,
ver con mis propios ojos.
Nada será igual mañana.
Rolando Gabrielli©2017

sábado, octubre 21, 2017

Chubut, el río



Un río de tortuosas aguas
atraviesa caudaloso mi memoria,
es   la palabra y el cuerpo que lo habita,
son   sus  vivas aguas adonde ha de correr,
la vida  en un continuo   fluir,
remontar las lejanas horas del Sur,
en sus  transparentes, turbias aguas,
las oscuras manos del hombre,
que la muerte,
no deja soñar libre la vida.
Un río  es un tiempo  ancestral,
dos orillas en un mismo lugar.
En  el  Sur  de estos días,
los días no son los mismos
que el río arrastraba en paz
y a sus anchas sus aguas
hacia el mar.
La vida y la muerte,
juntas  huelen los perros,
perros que su olfato no han equivocado.
Es  Santiago, es Santiago,
es la muerte,  es el horror,
es el río Chubut,
que aparentemente lo ha encontrado.
         Rolando Gabrielli©2017


EL RÍO DE LA POESÍA  ES EL FLUIR
La  poesía  está  comprometida con la vida esencialmente, nadie  puede negar eso, con  la belleza,  el amor, la naturaleza,  el ser  humano  y todo lo concerniente  a  él.  Por esa esencialidad, tal  vez  sobreviva,  se  arranca los ojos  para ver más allá de la luz que deben producir sus palabras.  Sí, las del poema.
Testimoniar una época, también forma parte del oficio de la poesía, trazarla, caracterizarla, reflejarla, negarla o caricaturizarla, como también destacar  todos  sus matices, grandezas, faltas o  simplemente olvidos.
Este oficio de la palabra no soslaya, ni evita, el tema de la muerte, inherente a la vida y el hombre en particular.  Parece un lugar  común de la poesía, pero bajar  el telón de los días común y corrientes de cualquier persona y época, no deja de ser un tema  que el poeta se siente llamado a atender. Digámoslo sin tanta retórica, que es parte del menú cotidiano de la vida.
Por qué escribe, cómo hace un poema, para qué, de dónde le viene la inspiración, así suman las preguntas en torno a este oficio, que algunos quizás parecieran  tener todas las respuestas que no logro tener a mano, porque la poesía tiene sus propias reglas, patrones , musas y dioses. Siempre, para mí, es un territorio, paisaje, lugar, un universo desconocido.

La palabra resiste la tiranía de la imagen y del  estado o del propio hombre, que la inmoviliza.. La palabra también enmudece o se multiplica. Tiene fuerza camaleónica, pero debe ser verdadera no solo  en el poema, si quiere  expresarse, seguir viva, significar algo.  La palabra es de vieja data y la poesía le canta. No ha dejado de cantarla, como si  las voces de las sirenas no solo las escuchara Ulises o algún navegante extraviado.
Con esas mismas alas, ha de seguir  volando por la eternidad, ciega, muda, coja, cada días más verdadera y audaz.

En estos tiempos, no solo la poesía está amenazada, sino la palabra misma, su prestigio que se desprende de la verdad. La retórica en el buen sentido de la palabra.  Esta época pareciera morder su propio anzuelo y pescar en río revuelto un pez podrido.

 Los medios envenenan la atmósfera del paisaje  con el lugar  común de la banalidad, el resorte farandulero y el gran basurero de la post verdad. Tienen su propio libreto, lo que no es nuevo, pero ahora si apuntan al corazón del disco duro de cada lector  e internauta. Manchan el porvenir y enredan el presente, como si nada.
La poesía es un testigo que testimonia, da cuenta, registra, lo inefable y la cotidianeidad.
 ¿Es una diva venida a menos, cuál es su rostro, tiene algo que decir, viste a la moda, tiene algún papel en este terrorífico y bufonesco escenario nuclear?

En este ajetreo de medios y redes, la poesía  es una pasajera, una observadora, tal vez una artista del trapecio de la realidad o  más bien una convidada de piedra, donde el poeta es un autista de la era digital.
En verdad, que la poesía diga, lo que tenga que decir.