La guerra es un festejo absurdo, una peste.
Para la muerte, un acto lúnático,
sin pies ni cabeza.
Es fácil iniciar una guerra
-ya lo vieron-,
lo difícil, terminarla.
La guerra es un acto cruel,
despiadado, obsceno.
Tiene importantes patrocinadores,
admiradores, ejecutores.
Quienes la cultivan
con sincera perversidad,
son entusiastas propagandistas
de éxitos engañosos,
falsos, sin riesgo,
no garantizado.
Los muertos terminan transformando la guerra,
en un fantasma que los vivos lloran,
definitivamente
y no saben por que.
Rolando Gabrielli2026
1 comentario:
Bien por el poema : una cosa es morir por el destino asignado y otra por una guerra, víctimas de hostigamiento, prisioneros de la ambición .
Algunos la sueñan pero a la trinchera van otros.
Publicar un comentario