sábado, marzo 31, 2012

 La idea de una isla se abarca asì misma. En el sueño puede adquirir otra dimensiòn. Es difìcil pensar en palabras  en un espacio desconocido. Las islas siempre  fueron una debilidad o una ilusiòn de Rolando Denver. No estoy del todo seguro.  Cuando lo conocì, supe que era un idealista, la describiò  como un vaso de agua transparente. Ilusionò su relato con una frase casi infantil: un pequeño salto de avioneta, subes al sol y viajas unos instantes sobre un  cielo azul imborrable y llegas a una isla. Ni idea, sobre esta abstracciòn. Especulaciòn tiempo-espacio-distancia y reconocimiento. Una mujer, de conocerlo, le habrìa  llamado romàntico. Una isla pasa por la imaginaciòn necesariamente de alguien. Un  sitio relativamente pequeño y  tiene una dimensiòn propia. No todos logran entender  que una isla  es un secreto inabordable con palabras. Una isla no es solo un pedazo de tierra en  algùn lugar del ocèano. Bueno, son palabras de  Rolando Denver.  ¿Es el lìmite màs extremo entre la tierra y el mar? Una isla es un acto de total valentìa, soberano frente a los grandes ocèanos. Orilla su espacio único, irrepetible. No està rodeada de agua, me dijo RD, sino de sì misma. La isla tiene la firme convicciòn que existe. Permanecer no es un acto de fe, es como una certeza fiel a inclinarse por el silencio. ¿El lenguaje de una isla son las palabras que calla?
Una isla no aspira a dejar el mar. Se sabe un grano de arena, pero necesario en la inmensidad de las aguas. ¿La paz del mundo puede estar reunida en una isla? Las islas siempre las he sentido pròximas, como si cargara una en mi cabeza.

viernes, marzo 30, 2012

Arles, 1888




Arles, 1888
(afinando la oreja de van Goh)

Escucha, escucha,
 la oreja de van Goh
no está sorda,
es todo oído  el rumor,
del caracol vacío
que  dejò  oìr  Vincent
 en su mar de  girasoles vivos
en tus manos,
Raquel.
Rolando Gabrielli©2012

jueves, marzo 29, 2012

¿Què hace un Papa?


Los medios internacionales seguramente esperaban màs de la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba, en un mundo atizado por conflictos bèlicos, narcotráfico, corrupciòn, violencia, crisis econòmica. El encuentro del sucesor de Pedro con los hermanos Castro y el pueblo cubano, sucediò en completa calma, paz y armonìa. Las preguntas, de un distendido y curioso Fidel Castro, al Sumo Pontífice, enmarcaron la culminaciòn de la gira y jornada pastoral.
¿Què hace un Papà?, interrogò  Fidel, una pregunta un tanto inegenua, filosófica, pràctica, curiosa, que podrìa hacer Saint Exupery a travès de su emblemàtico personaje, El Principito. El lìder cubano en la foto parece un monje, con su larga barba blanca y atuendo oscuro, como si viniera de escribir antiguos libros medievales.
De hecho escribe permanentemente sobre cuanto ocurre en el mundo y quizàs la pregunta està orientada a què màs podemos hacer para enrumbar y mejorar el planeta antes que sea tarde. Hablaron de cultura, religiòn, ecología, ciencia y sobre los problemas  que afectan el mundo y requieren de la intervenciòn de los lìderes màs visionarios.
 En 48 horas, recorriendo dos ciudades en sus extremos geogràficos, el Papa tomò un pulso físico, geogràfico a la isla, porque sus  asistentes dijeron que estaba bien informado de la realidad cubana. Los 11 millones de cubanos, nacidos en la Mayor de las Antillas, fueron noticia global en medio de grandes vicicitudes mundiales, la huelga general en España, la confrontaciòn Siria, la guerra incesante en Afganistàn, las mutuas amenazas Iranì-Estados Unidos  e Israel, la espada de Damocles en las dos coreas y la lista  sigue y suma, con el terrible desangramiento en Mèxico, para no irnos tan lejos cerca de casa. Y la crisis econòmica del sistema financiero como un telòn de fondo oscuro  que sube y baja como la bolsa de manera inquietante para miles de millones de personas.No hay una fòrmula màgica, al parecer, para detener esta montaña rusa de desafíos. Y eso que no hablamos de pobreza, desempleo, y las calamidades que el hombre empuja ciegamente por su ambiciòn, egoìsmo, consumismo, ausencia de valores verdaderos y torpeza ancestral.
De acuerdo con un vocero  presencial de la reuniòn, hubo  muchas preguntas de parte del lìder cubano y bromas por las  edades de ambos personajes que  estàn màs cerca de sumar dos siglos, tiempo que han vivido entre el  pasado y el actual. Fidel le solicitò bibliografìas para apoyar sus escritos y Benedicto XVI tomò atenta nota del pedido. ¿Cuàl es su funciòn?, preguntò màs adelante el  ya retirado lìder de la revoluciòn cubana.
El Papa dijo en su homilìa que Cuba y el mundo deben cambiar, y al partir dejò entrever que el bloqueo a  la Isla la priva de libertad y oportunidades. Su Santidad criticò el fanatismo y la irracionalidad, dos palabras, conceptos, en que la humanidad toda se agita y parecieran expresiones de un boomerang en estos tiempos.



Si la luz  regresa 
al amanecer,
la sombra no es nada
Solo se habrá inventado
un tiempo distinto,
un nuevo día.
Rolando Gabrielli©2012

lunes, marzo 26, 2012

RAÚL RUIZ, ES LEYENDA


El ojo de Ruiz,
no está el ojo de Ruiz,
quién lo ve mirándonos
su fantástica realidad
Ojo con el ojo de Ruiz,
que nos está viendo,
yo lo veo
y me quedo
viéndolo,
con el horizonte nuevo
que nos deja ver
el fantástico,
ojo de Ruiz.
Exiles Raoul Ruiz

domingo, marzo 25, 2012

¿Poesìa?



¿Ilusiòn o realidad?
Esa no es la pregunta.
Un poema no está escrito en piedra
¿Sòlo  son palabras?
Esa es la pregunta,
la poesía es la ilusión
de las palabras
que la realidad nos deja  ver.

sábado, marzo 24, 2012

El Conejo de Alicia


Hoy pasò  frente a mì, el conejo de Alicia,  cuando  regaba el jardìn y caían las últimas hojas del otoño tropical. Iba tan de prisa y asustado que no pudo dejarme ningùn mensaje. Supongo que volverà. Cumple con todas las reglas, se le vio en la mirada que no tenía tiempo. Sus pequeñas huellas son irreconocibles por la velocidad de sus pisadas. Debo inventar un truco para llamarle y se vuelva a presentar. Sè que dejò abierta la puerta a una aventura y tambièn  sentì  el olor de la buena suerte.

viernes, marzo 23, 2012

Somos noticia




SOMOS NOTICIA
Qué  sería  del mundo sin una guerra,
 pisando tierras cabezas extranjeras,
lejanos  lugares ignotos
lamentándose de una historia
que alguien relata al revés
 La rueda vuelve a rodar  predecible
Las moscas cagan el paisaje   y vuelan
Ya no importa una lengua nueva para equivocarnos
Somos noticia.

miércoles, marzo 21, 2012

Oye, poesía



Oye, poesía, oye,
 más alta que la luz
mi  Musa abre la puerta
de un  día luminoso,
 tu día y mi  palabra,  nube,
 poder destronado,
pequeño girasol  errante,
ese reflejo nos brilla,
 sobre màscaras
  y mis voces nuevas.


El pretexto de hoy es la poesía. No sé si es una buena idea. Ya se ha hecho la pregunta clásica e inútil por sospechosa: ¿Para què sirve la poesía? Las fechas suelen circular sobre sì mismas cuando ocurren otras cosas que las superan. ¿Para què sirve la muerte? Hay actos únicos, irrepetibles, necesarios. Voces que la poesía desconoce. Yo ignoro las horas, la implacable zona de relojes, nunca la cara  rosa del sol bajando detrás del mar, ni la brillante luna de marzo que disfruta sus horas libres ahora que no pasan meteoritos. 
Primavera en el Norte, Otoño en el Sur, la poesía n o tiene estación aquì en el centro de la tierra.

.

lunes, marzo 19, 2012

¿Tienes planes?


¿Tienes planes?
Tal vez
¿Hacia dónde vas?
No sé
¿Qué haces?
Lo de siempre
¿Si el viento golpea tu parabrisas?
Sigo, sin fin, sigo
¿Si el sol te ciega en la carretera,
te detienes  o vas  contra el sol?
Cierro los ojos como cuando
no quería ver  la noche
¿Tienes planes?
El día atraviesa un día cualquiera,
su aspiración es superar este día,
llegar al siguiente,
sin el estorbo de lo que vendrà.
La carretera está vacìa,
mañana estaré en otra parte,
quizás.

domingo, marzo 18, 2012

Màs veloz que la oscuridad



El día que google borró la memoria ,
todos nos hicimos un poco màs estúpidos,
confiamos la historia, las palabras, nuestros nombres
y ya pronto nada sabremos de nosotros mismos
¿Habrá que consultar a este pequeño dios arbitrario,
hacia dónde nos dirigimos cuando vayamos a otros mundos
en vuelos donde la luz es màs veloz que la oscuridad?
Prepárate para lo peor cuando te enseñen un falso diccionario,
las vocales y consonantes seguirán siendo las mismas
en las palabras de los niños que las pronuncian,
el polvo lunar, sus cráteres, ni las rojas colinas de Marte,
nos harán olvidar las mareas.

jueves, marzo 15, 2012

Una cincuentona en su mundo

 
No tiene importancia lo que yo pienso de Mafalda. Lo importante es lo que Mafalda piensa de mí". Julio Cortázar


"Si lloras por haber perdido el Sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas."
De Mafalda y Quino se han escrito miles de historietas. Nada puede superar a ambos personajes. Ya existen por sí mismos. Son los lectores los que comentan, recrean, recuerdan y siguen imaginando la vida de esta antropólaga de un mundo esquizofrénico, kafkiano, quiniano, simplemente cotidiano. Se está comentando antes de tiempo su cumpleaños número 50. Es un buen pretexto.  Nació como tira  cómica  el 29 de septiembre de 64. Su embrión es del  62. Se esboza su futura impronta como parte de la publicidad de las lavadoras Mansfield, un 15 de marzo.  La confusión no tiene ninguna importancia. No sé si hago bien en sumarme a estos festejos "espurios", cuando su autor dice que aún se deben esperar dos años màs. También ha reafirmado Quino la fecha del 15 de marzo. Para Mafalda, lo importante es ser uno mismo, y es la agenda que seguirán éstas sus palabras. No nos saldremos de la tira cómica, humorística y profundamente seria. La fecha  dorada llegará en 24 meses más, pero su proximidad amerita unas reflexiones y un homenaje a un filósofo que apuesta a un mundo mejor, como lo hizo  durante poco más de una década Joaquín Lavado.
La vida es una tira cómica, se alarga, angosta, crece, queda en suspenso, se lee de corrido como si no faltara un punto ni una coma. Basta un caricaturista para que la corte, rehaga  o deje que la vida siga poniendo un cuadro detrás de otro hasta el infinito de cada vida y así en fila india con sus cuadritos negros, como cuando los elefantes se dirigen silenciosos hacia su última morada. El mundo, detrás de las colas de estos paquidermos,  sigue agitándose en todas las direcciones posibles, como si la gente fuera el único el paisaje  real.

¿Cuántos cuadritos tenemos cada uno? El dibujante mayor es el único que sabe. Desde 1964 al 73, en poco màs de una década, Mafalda nos presentó el mundo a imagen y semejanza de sus ojos  y pensamientos escrutadores, y también a imagen y semejanza, del propio mundo argentino, que sabe como  agregar un estrés hilarante  a la vida y a la parte del globo terráqueo que les corresponde vivir en el Sur. Mafalda, cuya familia y amistades fueron apareciendo y creciendo en la tira cómica y seria de la vida, es argentina, si duda, pero universal por adopción de sus lectores, y porque Quino  sabiamente la puso a dialogar, interrogar, confrontar con el mundo y su época.
Otros tiempos, sin duda, aunque las crisis son recurrentes como telas de araña, se tejen y destejen una y otra vez. El hombre cae en esa red como un insecto. Es la vieja piedra que lo pone a tropezar una y otra vez.
A Mafalda hay que leerla como si el espejo nos reflejara a todos nosotros, personajes de una tira cómica que no dibujamos, pero que pertenecemos por nuestros propios actos, el màs leve e insignificante que pese menos que una pluma cayendo sobre unos pesados e inocentes adoquines. está reflejada en este espejo roto, astillado, a veces, refulgente, la clase media, que en los años sesenta sostenía el mundo de alguna manera o creía hacerlo. Ademàs, allí florecen todas las contradicciones y absurdos humanos, las bondades y los pequeños vicios, la cicatería de un porvenir nunca claro, pero grandemente ambicionado y estéril muchas veces. Están también todos los vicios y virtudes, los sueños, temores, la filosofía, inquietudes, el mundo solidario, la esperanza, fracasos, las grandes interrogantes y las respuestas  a boca de jarro, sin anestesia, con humor y pasiòn, contestatarias, com odice Umberto Eco de Mafalda. Nadie dibuja como un autómata sentado en el aire de la realidad, ni aquellos que lo hacen por simple diversiòn, siempre existe una atmósfera y escenario. Quino es un filósofo del trazo y de la observación, monólogo, reflexión y diálogo, siempre comparte su pensamiento algún mensaje que está flotando en el ambiente de la vida real, con una dosis irrenunciable de humor, excepticismo, duda, crítica, asombro, desde el síntoma de la sociedad y el mundo. Las antenas de Mafalda captan lo esencial del mundo, la gente y las cosas que le rodean, y sabe que los mandones de turno quieren  que se tome su Sopa diaria contra su propia voluntad.
El mundo nunca ha sido  un mar  azucarado, envuelto en edulcorantes, guerras ayer, como las de Viet nam, Mafalda las denunció, ("¡Es terrible ver que a la gente le importa más cualquier serie de T.V. que el lío de Vietnam!)
Cuanta vigencia siguen teniendo sus palabras. Claro, dirás tú amigo internauta, si el mundo sigue siendo redondo:
"Cuando sea grande voy a trabajar de intérprete en la ONU y cuando un delegado le diga a otro que su país es un asco yo voy a traducir que su país es un encanto y, claro, nadie podrá pelearse ¡y se acabarán los líos y las guerras y el mundo estará a salvo!"

Quino, sobre su tablero de dibujante repasaba diariamente  la línea de su  universo, cada personaje, el mundo y la sociedad argentina desde una visión, mirada Sur. Mafalda no está sola con sus ideas y visiones, tiene padres, amigos, hermano, todos hacen el mundo de Mafalda y convierten en realidad el mundo de Quino, con la pluralidad que  requiere este escenario complejo y a veces inadmisible que nos toca vivir. Desde su pequeño apartamento Mafalda nos compartía su vida, allì en San Telmo, Buenos Aires, calle Chile N. 371, para ser màs precisos. Una chica nada de comùn y corriente, opinante, sin pelos en la lengua, y una de las mejores maneras de opinar es interrogando al mundo sin asco. El mundo que le tocò vivir a Mafalda en su tira cómica y dramàtica y reflexiva y antropològica e irreverente, es un mundo Bipolar, dos grandes potencias disputaban cielo, mar y tierra. Tiempos cargados de  la llamada Guerra Fría.
Quino cerró la tira cómica  en 1973, pensando que ya era suficiente, que podría terminar aburriendo, quizás que el mundo no lo arregla ni Mafalda y puso punto final a la más grande aventura latinoamericana de  mirarse más allá del ombligo, cuestionarse con inteligencia,  reírse de sí mismo, ver el mundo con un sentido más humano y solidario. El mensaje se entendió no solo en América latina, sino en Europa, especialmente los países latinos mucho más que los anglosajones que tienen otra idiosincracia. Superó nuestras fronteras y  los padres de la generación Mafalda  heredaron el mensaje  a sus hijos. Mafalda está viva. Tenía y tiene mucho que decir. Sólo por omisión hoy nos relata que el mundo no ha mejorado. Quino,  con una frase ha borrado toda duda de como van las cosas: ¡Qué presente impresentable!, ha dicho. No se necesitan más reflexiones, disquisiciones, enunciados, manifiestos, teorías vanas  promesas de cambio, como se suele escuchar una y otra vez en las campañas políticas. Mafalda será siempre una sobreviviente de un país donde secuestraban y robaban niños desde antes de nacer. Es un símbolo, un icono de la vida.  Su indignación  es comparable a Mayo del 68, a la actual que recorre  un mundo en crisis. Es un personaje que testimonia su tiempo, pero no lo deja pasar, sin antes hacerle algunas preguntas. Algunas no tienen respuestas aparentes, otras traen más preguntas, se encuentran también aquellas que llevan implícita una respuesta. Los recursos de Quino son diversos, nada  permanece  inmóvil, porque el mundo es una carreta tirada por bueyes que desconocen el paradero.  Mafalda es más que Mafalda. A mi personalmente, Libertad, me parece un personaje de suma  actualidad. Es una intelectual crítica, el otro espejo de Mafalda, que la amplifica y hace màs concreta.
"La Tierra está en el espacio y el espacio no tiene ni arriba ni abajo; eso de que el hemisferio norte es el de arriba, es un truco psicológico inventado por los que creen estar arriba para que los que creemos que estamos abajo sigamos creyendo que estamos abajo, el problema es que si seguimos creyendo que estamos abajo, vamos a seguir estando abajo; pero esa situación ¡sanseacabó!" Libertad.
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Post Mafalda
Quedó en el tintero el tiempo infernal, feroz de Pinochet, el fin de la Guerra Fría,-adiós Bipolaridad- la caída del Muro  de Berlìn, los muros nuevos de la frontera mexicano-norteamericana, de la Franja de Gaza, el desplome de las Torres Gemelas de Manhattan y todo un  mundo nuevo  plagado de narcotráfico, terrorismo, vigilancia mediática, guerras, invasiones por doquier, Irak, Libia, Afganistàn, la "Primavera àrabe", los indignados y  el shock del capitalismo con su banca, bolsas, fraude inmobiliario. El mundo en una coctelera digital y Mafalda subiendo y bajando en un  tobogàn, mientras alguien nos sonrìe como un monje tibetano desde  una montaña rusa. El que apague la luz, finalmente, habrà terminado con cualquier tira cómica posible y encontrado tal vez, la última salida. Pummmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm.

miércoles, marzo 14, 2012

Lo nuevo bajo el sol



Lo nuevo bajo el sol,
es el sol,
brilla y oscurece,
caído en estas calles,
de la mano de un ángel,
brillantísimo, tristísimo, desolado.
Rolando Gabrielli©2012

martes, marzo 13, 2012

Denver 13



 Denver 13,
no sepulta la fecha, ni la ignora,
sin embargo  es  memoria,
  el número   que a tu puerta  toca ,
un tiempo para las palabras
y la ruina de vocales que se turnan,
  dados inmutables,
azar,  un número de páginas rotas.
Rolando Gabrielli©2012


lunes, marzo 12, 2012

¿De dónde viene la muerte?

¿De dónde viene la muerte?
del cielo hijo, del cielo.
Es de noche,
¿la oscuridad la trae?
Un ruido de sordas olas de mar
cae sobre el desierto, las montañas
y la ciudad tiembla como un pez
bajo la tierra sin poder escapar
¿Quién la envía?
¿Quién ama tanto la muerte?
¿La muerte nos quiere llevar?
¿La muerte nos devolverá al cielo?
No preguntes, hijo,
el cielo se volverá a caer
y ya no estaremos aquí

sábado, marzo 10, 2012

Maravilloso ciudadano Kane




Ciudadano Kane, qué bien,
 vuelve a casa,

 nada ha cambiado en su famosa película,
 actualidad y poder vigentes como ayer,
el mundo pasa agachado a sus pies,
papeles, letra muerta, ni un aire de desinterés,
usted  dueño de todos los ecos,
 de la invisible verdad
Los que no ven,  leen
sin saber leer aún lo que nos quieren decir sus diarios.
Chat, chat,  la entretención de los dedos pulgares,
siga usted imprimiendo  la verdad,
 alguien la traducirá para el bien de la humanidad
Ciudadano Kane,
se habla del  reino de la democratización,
pero el control lo tienen dos o tres,
sigue vigente la manipulación
con su narìz de oro,
todo está al revés
Nacen en  perfecta matriz los huevos
de la serpiente de su querido paradigma.
Ciudadano Kane,
seguimos embarcados en la oscuridad,
con velas blancas atravesamos
la misma  oscura realidad.
Nace un mundo  de apuestas:
¿ficción o realidad?
Su carta,
Ciudadano Kane.


viernes, marzo 09, 2012

La luna de Julio Verne






La luna dejó de ser un enigma
hasta que alguien dijo que no era de queso,
y yo no lo creo,
una frase impensable para nuestros  antepasados.
Brilla màs allá de la imaginación el espejo de la luna en el agua,
el reflejo de su luz lejana  en  la ciudad o en el desierto,
ahora en su marzo perfecto entre los pinos
Lo curioso  es que sus cráteres diseminados en un telescopio
asemejan un queso gris , nocturno, trasnochado, ojeroso.
La luna está llena de peces y nomeolvides,
pienso en Isabella, Oli y Mía,

  que merecen el mismo viaje
que  tuvo Julio Verne,
nuestro antepasado.


miércoles, marzo 07, 2012

Horizonte

El arte no tiene horizonte
y si lo tuviera,
sería cuadrado,
como una esfera
que da vueltas en mi cabeza.
Una idea circular,
nacida de las puntas
imaginarias de un horizonte,
desconocido, sin límites,
que puede estar
detrás de la cámara,
fuera de foco.
Rolando Gabrielli©2012

martes, marzo 06, 2012

Por Macondo: la fiesta de los piscianos













Portada de la reciente edición China. Foto: ElMundo






















Los  diarios buscan primicias de personajes célebres o acontecimientos estrellas que dejan  buenas y malas huellas. Esta vez el diario La Jornada de Mèxico obtuvo la suya  con unas simples gráficas del hijo ilustre de Aracataca, inventor de Macondo, el autor de  Cien años de Soledad, Gabriel García Márquez, quien cumple hoy sus 85 años, pero los conmemoró  en México, el pasado domingo en la llamada Fiesta de los piscianos, junto a  cinco amigos nacidos bajo el mismo signo zodiacal. Las fotos son de Bruno Newman y dan la vuelta del mundo. Los conmemora con la aparicíón flamante en  E- Book de Cien años de Soledad, con su primera portada histórica, iniciática del mundo macondiano, un galeón azul en la selva colombiana.
El viejo galeón garciamarquiano nació en 1967 en la soledad porteña de Buenos Aires, Editorial Sudamericana, bajo el olfato de Francisco Paco Porrúa. Una nave de viejas conquistas para un subcontinente navegado por la magia,  la violencia,  los dolores de un parto que aún no cuaja del todo. La novela seguiría viajando en todos los idiomas posibles, incluido el chino, pero no iría a la pantalla cinematográfica por  expresa disposición de su autor. Cien años de Soledad nacería en Mèxico y adquiriría forma de libro en Argentina, dos extremos para una diosa de las letras: la novela màs citada quizás en el idioma español después del Quijote.
Algunos detractores de GGM , autor del emblemático El Coronel no tiene quien le escriba, dijeron hace un tiempo, que sufría del mal de Alzheimer, lo que podría ser debido a  sus años, pero las fotos desmienten  la buena forma en que se encuentra  el padre del Realismo Mágico. Se le ve sonriente, feliz frente a su pastel con las tradicionales mariposas amarillas, que le revolotean la imaginación desde su cuarto de la infancia en Aracataca, un pueblito colombiano bananero sumido en el polvo y soledad ancestral de sus calles. Recuerdo cuando lo divisé de paso en mis tiempos de funcionario internacional. No había nada màs que  la memoria de la memoria de sus distraìdos habitantes que entran y salen de las novelas y relatos sin màs permiso que la realidad y la ficciòn de los lectores que vuelven a recrearlos cada vez que  abren la  gran novela latinoamericana. Cien Años de Soledad avanzaba con su galeón empujado  e iluminado por la luz de sus personajes. La selva no siempre devuelve a sus hijos, pero los alimenta de una esperanza que devora cualquier duda ante la aventura màs descomunal de la supervivencia. Algunos aún divisan  el Galeòn macondiano esperando una ayuda casi màgica a sus ancestrales necesidades. Hay quienes aún desconocen el hielo.
Cien años de Soledad, Rayuela, Pedro Páramo, La vida Breve, Los pasos perdidos, El Aleph,  La Región más transparente, La ciudad y los perros, El obsceno pájaro de la noche, Los Detectives salvajes, encabezan una lista más larga de autores latinoamericanos màs allà y acá del boom. Cabe señalar que Borges nunca escribiò una novela  de acuerdo con los parámetros que el mismo autor rompe, me parece en El Aleph. La lista es arbitraria, breve, inobjetable quizás, ni eso, tal vez. Un vistazo a la narrativa mayor. Usted, amigo lector, resuelva y comience a leer, buscar, a armar su propio recorrido prosaico. La narrativa del peruano Arguedas, los chilenos  Donoso y la Bombal, el cubano Lezama Lima, el paraguayo Augusto Roa Bastos o el brasileño Jorge Amado, no pueden quedar  por fuera. Están en carrera y desde luego hay màs autores. De antes y después del mencionado boom que marginó a algunos, como ocurre durante estos caprichosos destellos edito-comerciales. Y siempre ha sido así, aún ahora que se confeccionan nuevas listas de  los que encabezarán algún día los nuevos grandes narradores del habla española, donde están las grandes editoriales y promotores. El mercado os necesita hijos. Se habla y teoriza sobre escritores urbanos que tienen por patria el mundo, cosmopolitas y marcianos, sin raìces atados a una laptop y a un mundo circular, sin memoria, historia, lugar aparentemente, que no tiene cola y se recicla  en su propia ubicuidad.  Aire de los que viven de allà para acà o de aquí para no se donde. Viajan, carroñean paisajes, foros,  sitios, ferias, gentes, se alimentan de un espacio total, asisten a mesas redondas y contratan agentes.
García Màrquez, escribiò su grandes obras, toda su obra caribe teniendo como telòn de fondo Cartagena de Indias y Barranquilla. Desde luego,  viajó por el mundo y ya se había documentado de la vida con su abuelo. Fue a parar  con su obsesión cinéfila a Roma, a la meca del cine  italiano,  Cinecittá, donde el argentino Birri le enseñò algunos  secretos sobre el séptimo arte y la llamada dotoressa Rosado, el arte de conocer la magia de la moviola para hacer el montaje de las películas y ajustar los guiones, según cuenta Dasso Saldívar en El viaje a la semilla.
Pero lo que quiero decir es que García Màrquez escribió Cien Años de Soledad en Mèxico; El Coronel no tiene quien le escriba en París y El Otoño del Patriarca en Barcelona. ¿Cuàl es lo nuevo del cosmopolitismo? Muchos cuentos son reales, tomados de personajes  existentes y que descubriò en sus viajes a Europa. La literatura está en todas partes y en ninguna. Detrás de todo, existen muchas lecturas y autores, la memoria de su legendaria madre y algunas visitas al lugar mítico de sus sueños y el chispazo providencial de su viaje a Acapulco que le pasó como en una pantalla cinematográfica la gran novela del Macondo universal, un fenomenal viaje a la soledad de todos como puede expresarlo un  gran poema total.  Un escritor que recurre a la historia, a  expedientes, archivos y consulta a expertos. La novela en general, tiene màs de gato encerrado, de lo que parece a simple vista y es un largo viaje de no pocos sacrificios personales. A los parias de paìses, editoriales,  ausentes de recursos econòmicos, entorno cultural apropiado, les ha tocado subir a este ascensor sin paradero que es Internet, y muchas veces escribir sobre la marcha del ordenador para salir a flote y volver a sumergirse en la nada.
Mario Vargas Llosa, en su lúcido ensayo Historia de un deicidio, escudriña el esqueleto, corazón, la voz, la historia, la(s) vida(s) de una estirpe que se transforma en razòn  y mito de un mundo total que es la novela. Es uno de los grandes y primeros  homenajes, reconocimiento que recibiò la obra en su cuna.
Ya no debiera de escribir sobre estas cosas tan repetidas y menos importarme. Paralelo escribo, no sè si para salvarme o hundirme en el abismo, un gènero ya casi desconocido, con fecha de cumpleaños, manoseado hasta la saciedad de la rima infame, pero tambièn prosa para irme al otro lado del infierno. La empresa de una novela bíblica como la emprendida por Gabriel García Màrquez, 100 años de S, requiere de un soporte titánico, personal, primero, de la familia, y de un pequeño ejèrcito de amigos investigadores de la talla como los tuvo esta diosa de las letras  en que se ha erigido los 100 años de S. Amèn de una  secretaria lista y con cara de palo, inmutable, tecleando como si estuviera viviendo los enormes aguaceros de la soledad, verdadero torrente sanguíneo del trópico.  Esas Olivetti, Remington, Royal, Underwood, que encallecían la yema de los dedos y hacían sonar un inocente rodillo por el infernal teclado  cuando uno se equivocaba y arrancaba la desamparada hoja en blanco. 
El autor, ni corto ni perezoso, enviò ademàs  algunas copias sagradas, originales, a unos amigos indispensables para conocer su opiniòn. Y al final del final, llenò las galeras con miles de correcciones que nunca terminan de ser finales. Dicen que tiene influencias de Sóflocles, la Odisea, Cervantes,  Faulkner, Kafka, Joyce, Rulfo, Hemingway, Virginia Woolf, Camus, Defoe, Carpentier y quizàs cuantas lecturas màs. Detràs de todo està el oficio de escritor, el dia a dìa en las redacciones de provincia, la brutal página diaria. La soledad viciosa con la màquina de escribir en la madrugada màs oscura y perfecta de la juventud. Quien no haya experimentado esa atmósfera, como la de Macondo, no podrà respirar todo el oxígeno y la asfixia de la novela. Puede caer  fulminado antes de presentarse al pelotón de fusilamiento.
Lo que eliminò de la hechura de la novela, como cuando un sastre no dice donde van los alfileres de un traje,  ni  que  tela hay que cortar y por donde, sólo lo sabe el autor y probablemente la cómplice de su mujer, para así dejar a 100 años de S, como una pieza dotada de la perfecta imperfecciòn. Una gran lecciòn es lo que hay detràs de la novela,  en el camerino  y en el cuarto de utilerìa. Siguió los consejos de un librero catalàn que aparece en dos de sus novelas.
GGM dijo que viviò para contarla. Ya es un clichè de su largo anecdotario. No creo que la haya contado toda. Viajo en su laberinto, don Gabo. Alguna vez leí, y no sè si creerle o no a mi memoria- nunca cotizé en la bolsa para tener un fondo memorioso- que tiene un libro escrito sobre Cuba y que se editará cuando usted o Fidel ya no estén para seguir contándola. No sé, repito, si he caìdo en mi propia ficciòn atrapado por estos personajes  enigmáticos, macondianos, del hijo de Aracataca. Es probable. Su anecdotario debe ser como el de Las Mil y una noches, libro que sin duda le influyò en su manera de narrar, contar y secretear la oreja del lector. Pero su oreja  desde tiempos de la infancia resultò prodigiosa en relatar cuentos, relatos, subir a la memoria del futuro escritor  personajes y paisajes que entraron por la puerta grande de su narrativa.
Yo, no conozco al personaje, a pesar que visitò muchas veces pública y secretamente el paìs. Mi anonimato superaba cualquier sombra por oscura o transparente que fuera. Hace unos años, supe que estuvo en el hotel en que suele quedarse. Al que una vez recorrí para hacer una extensa nota publicitaria. Aquí se aloja GGM, fue lo primero que me dijeron, y puse atención en los acabados, el peculiar reposo del hotel, los pasos que resonaban pura memoria caribe de un  escritor puro caribe, que en las noches mexicanas  siente retumbar los tambores desde Brasil al Misisipi. Mucha madera, en pleno corazón de la ciudad. Me refiero a El Bristol. Muy a mano de farmacias, comercio, restaurantes, màs hoteles y una librería que se dejaba colgar como una curiosidad por sus callejuelas. La librería ya no está y la ciudad tampoco. Ahora solo crecen rascacielos que siguen estirándose como chicle en las noches tropicales con la lluvia diluviana, humedad y el sol canicular. Todo crece hacia arriba, como si alguien del cielo nos quisiera ver de màs  cerca para aconsejarnos pisar tierra. GGB caminò esa mañana a la librería, como un viejo rito de cualquier escritor. Entró al Hombre de La Mancha, que por esos tiempos manejaba una publicidad sobre el autor de 100 años de S, del tamaño natural del escritor. Uno entraba y parecìa que GGM te iba hablar. Lleguè a preguntarme  si ese tipo no trabaja allì. La librería,  es una cadena que tiene un surtido del autor de Relato de un náufrago.  Saludò, buscó,  revisó, seguramente se detuvo  en algunas portadas de sus libros, habló con la gente, los vendedores y se marchò.  Un sitio bastante estrecho con un alto y una cafeterìa casi de juguete. ¿La cultura no tiene espacio.? Nadie se dio cuenta que el visitante era  Gabriel García Màrquez. Ni le sintieron el olor a guayaba. Al día siguiente, la dueña pasó la cuenta a sus vendedores, a los que ya estaban condenados a siglos de soledad. A mí me parece que es tal el respeto por la privacidad, que la gente simplemente trata a todos con la misma indiferencia, sin deferencia.
Carlos Fuentes cuenta que al principio de su estadìa mexicana, se veìa obligado por  cuestiones de estatus migratorio, viajar dos veces al año por vapor a Panamà. Algo kafkiano, agrega, desconociendo, sin duda, lo que son actualmente aùn algunos servicios migratorios en  Amèrica latina y el mundo. De ello puedo ahondar como en un pozo sin fin.  GGM habla de sus días cuando era feliz e indocumentado. Fue en Venezuela, donde naciò la idea de  El Otoño del Patriarca. En el mismo orden  de los comentarios que superan la realidad, un Director de periódico, al que nunca vi escribir una nota, me comentò  la poca calidad periodística de  GGM. No tuve palabras para festejar su estupidez, que se hizo parte de mi memoria.
Fue el periodismo el que lo llevò a la literatura, ese ejercicio tenaz,  reflejado en las fotos de madrugada con los pies sobre el escritorio y todo el tiempo vacío para encontrarse con la historia. Tuvo suerte contar con tanta historia a su alrededor, amigos, escribir sin pausa y con Colombia, donde la realidad desconoce a la fantasía como propietaria de cualquier historia real.
El periodismo en ocasiones también mata al escritor, quien para ganarse la vida se transforma en  un escritor fantasma. No sé si le ocurriò ocasionalmente, pero yo puedo firmar como Freelance en tierra de nadie, Escritor fantasma de todas las escrituras,  Periodista a cuatro manos sin papeles por años,  Publirrelacionista de mi propio silencio, Decorador de interiores de un verbo anónimo, ajeno, insustancial, ocasionalmente,  Cronista habitual sin salario, Autista por derecho propio, que todo esto me transformò en un  gran long best  seller inédito por  dècadas ¿Què significa ese aprendizaje? Ganarse la vida puede ser la soledad màs grande de la vida.  Pero la vida te empuja sutilmente a estos protagonismos del desamparo personal, tiempos de la intemperie. Al menos Kafka le rendìa homenaje a la sombra que èl producìa para ganar confianza en sí mismo.


García Màrquez también  es la  historia latinoamericana narrada  en el siglo XX, desde adentro, nosotros mismos, y él fue un protagonista de excepción de la política regional, embajador del Caribe íntimo en ejercicio durante una época llena de acontecimientos en el avispero de nuestra  América. Un best seller  que trajinó los circuitos del poder, a veces mensajero de noticias, propuestas, también actor y moderador, hombre de consensos, una especie de puente inmerso en la geografía polìtica subterránea, silenciosa, discreta. Iba y venía por el Istmo de Panamà, por ejemplo, hacia Colombia  y otros puntos cardinales donde fuera necesario. Un bypass cardio vascular en las saturadas arterias de la polìtica confrontacional en la región.  La Habana -Madrid, fue uno de sus constantes periplos polìticos para aproximar al viejo continente con las causas de América latina. Puso su prestigio literario y publicitario para poner fin a la dictadura de Pinochet: "no escribo màs hasta que caiga Pinochet". Fue un mensaje potente, aunque tuvo que seguir escribiendo, porque el dictador chileno había echado raìces,  momificado en un lugar sin tiempo humano, la nada, quizás, donde se llega solo con los propios huesos afilados por el tiempo. El mèrito de ese destino, son las cenizas.
Vargas Llosa, con quien mantiene un distanciamiento de cordial admiración, ha asumido un papel  del escritor famoso en la polìtica internacional desde la óptica  neoliberal, pero sin participar de los grandes escenarios en los que vivió inmerso García Màrquez, porque estos son otros tiempos, y el narrador hispano-peruano es màs de las academias, círculos restringidos y de los foros de derecha. Eso de estrechar candidatos  neoliberales, empujarlos a un nuevo abismo esperanzador. Un banquero de la palabra, en una bolsa muerta de valores. La atmósfera y la intensidad  política que viviò el autor del Amor en los tiempos del cólera, tiene otras dimensiones y características. Es irrepetible. Los escritores hoy no se asolean con la realidad nacional ni internacional. Fueron absorbidos por el desorden digital, en parte, la frivolidad, banalidad, el comercio, los eslogan publicitarios que acuñan los publicistas de los polìticos para un público ausente y entretenido al mismo tiempo.
En el Chile idílico, provincial, democrático, de los sesenta y tantos, leía Isabel viendo llover en Macondo, un relato asombroso,  donde la lluvia tropical se nos pegaba a los ojos como si fuéramos un parabrisas y el agua caía  a cántaros en alguna provincia y caminos del sur. Èramos la piel hùmeda y pegajosa que despuès viviríamos en el trópico, para conocer esa realidad.  La realidad de un sueño, la ficción cotidiana, mágica. Recordé esas lecturas de juventud,  como Los funerales de la Mama Grande y La Hojarasca, un dia frente a un balcón del trópico panameño, en el mes de noviembre, cuando el cielo abandona casi todas sus aguas en el istmo. Nunca creí que las nubes podían llorar tanto y  todas a un mismo tiempo diluviano.  El istmo alguna vez formó parte de los sueños del libertador Simón Bolívar,  un brazo entre Colombia y Costa Rica, y su clima, humedad, mares, su Caribe, es el mismo  de Colombia y sin ninguna confusión los sueños y temores atraviesan un destino casi parecido, tarde o temprano. Entrábamos en el largo monólogo del exilio voluntario, forzado por las circunstancias. No existía, no había  tiempo mejor dicho, para la somnolencia de las lluvias macondianas de Isabel, y su inmensa soledad ya estaba imprimiéndose en la mente de Gabriel García Márquez en su galeón mágico entrando a la manigua colombiana con su cargamento de historias y secretos. Los sueños de Isabel son la realidad tropical colombiana y los muertos que flotan en medio del diluvio, la soledad de nuestra memoria, que puede ser un presente perpetuo. Un siglo de soledad y muerte, quizás la historia arrastra màs cadáveres que agua, matanzas feroces que  intentan borrar la memoria, crímenes con dios y ley. García Máquez ha sido testigo  y cronista de su tiempo y otros, ficcionador de la realidad. La palabra masacre como un masaje  de la muerte a todo lo que se mueve  y tiene dos pies. Horror no mires/de reojo el ojo mortal/ de los muertos/ es memoria imborrable/Estoy de paso/no voy por tu mismo camino/Mírame ciego/ que  voy caminando con tus dos cojos pies /por una pequeña rendija/ Oh historia/ la orilla de una orilla/ mañana.
A mediados de los sesenta, leíamos a García Màrquez, Cortázar, Rulfo, y recuerdo que un compañero de curso, Eduardo Marín Gaviria, del Quindìo, zona cafetalera, en un gran mapa de Colombia, claveteado en la pared de una pensiòn, ponía en un círculo rojo los frentes de las FARC y fue a través de él que escuché por primera vez el nombre de Tiro Fijo, el legendario jefe  de la guerrilla que se dio por muerto tantas veces hasta que la muerte lo recibió con los brazos abierto cumplido los 80 años en medio de la manigua colombiana. Nadie puede durar inmune 100 años de S, pienso ahora. Nos asombraba la geografía exuberante y temida de Colombia, la violencia,  confrontación entre las clases gobernantes y todo un mundo reflejado en el telón de fondo del realismo mágico garcíamarquiano. (¿Nosotros vivíamos en un parque de entretenciones en ese tiempo? ) Tanta realidad de Colombia, que nos suspendía en el asombro  y ya sabíamos que todo era posible en la ficciòn literaria o en la realidad que no dejaba respirar a la ficciòn por cuenta propia. Después supimos que en algún lugar de Colombia había  acribillados, ajusticiados, masacrados, secuestrados, torturados, desaparecidos, mutilados, olvidados, empujados fuera de sus linderos por la intolerancia, desgraciados  de por vida con su familia y descendientes. La historia como una bala loca que atraviesa todos los cuerpos posibles de la  infinita historia de la violencia colombiana. Alguien le daba cuerda a la muerte. Las historias se reconocìan entre ellas, su propia originalidad. No competían, se dejaban contar con la esperanza incierta de algún día quedar sin màs historias.
 García Márquez un viejo Corresponsal de Prensa Latina, en Caracas, Bogotá y finalmente Nueva York, sobreviviría y se iría a vivir definitivamente a México, donde sus comienzos fueron como todo exiliado, difíciles, pero contaba con talento y amigos. Solo volvería a Colombia por temporadas, a ver a su familia, amigos, Cartagena de Indias, de intermediario de algún entuerto político, a recibir un homenaje, pero no regresaría a  la macondiana Aracataca por superstición. Su nave navegaba por la tupida y erizada selva de palabras latinoamericanas solo en su memoria y  la de sus lectores. Estuvo a punto de quedarse. Habìa comprado un departamento en Bogotà. La toma del Palacio de Justicia de Colombia y la masacre con la intervenciòn de tanques y fuerzas militares, le hizo volver a poner reversa y se fue a Parìs. Lo cuenta Gerald Martin, en Una Vida, una biografìa de màs de 700 páginas. Allì relata tambièn una escena totalmente macondiana, protagonizada por su agente Carmen Balcells, quien, dice, que llorò dos dìas sin parar cuando leyò el original  Del amor en los tiempos del cólera, novela que el propio  García Màrquez cuenta que dejò sus tripas. Pienso que junto con El coronel no tiene quien le escriba, es la triologìa del universo literario del premio Nobel colombiano.
Cada personaje de Cien años de soledad puede ser imaginado a su manera por el lector. Son vitales dentro de la historia y la novela. La narración es asombrosa desde el primer párrafo que cautivó  a su editor argentino Paco Porrúa cuando la tuvo en sus manos..."Muchos años después. frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo."
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PD: Soy un pisciano al que olvidan su cumpleaño
Màs allà del  macondiano cumpleaños, la novela y la literatura tienen un reto. El mercado ya sabemos cual es: vender. Algunos hablan de la herencia de Bolaño, del fin del realismo màgico y, de  la contaminaciòn cosmopolita del hìbrido gènero novelìstico, un dragòn de mùltiples cabezas y fuegos. El debate està abierto hace mucho, se hacen lista, hay algo asì como 12 nuevos apóstoles en una reciente cena, que no serà la última. Siempre està el inquietante folletìn de la novela en mano de los expertos del mercado. Su abierta indefiniciòn, clara cronicanonizaciòn, camaleonismo per se, es parte de la novela  de la novela que se seguirà escribiendo, de ida y vuelta. La lìnea cosmopolita està en el lenguaje, no en los viajes, El Aleph borgeano no saliò de un sótano, ni de las bibliotecas, enciclopedias. ¿Què digo? No hablo de los antecedentes de ese libro, sino que no tuvo necesidad el autor de  cosmopolitarse. Borges alguna vez dijo que no leyò Cien años de soledad. No sè si es una arbitrariedad màs de su genial impostura. Ricardo Piglia ha dicho que en Amèrica latina estamos màs cerca de Borges  que de García Màrquez como vertiente literaria. Bolaño es un ejemplo potente, sin duda. En ese corte transversal de la novela, estàn Cortàzar y Onetti, tan olvidado. Estamos en manos de  alguien que no fue novelista, detestaba la novela y posiblemente compartìa la frase de Jorge Teillier: la novela es la poesìa de los tontos. No caigamos en estos abismos, me digo, que hay muchas piedras en el camino.
Siempre hay moros en la costa y esta vez no sabemos de donde vienen, ni cuando apareceràn y que traen:¿ incienso, mirra o simples palabras.?
El hombre seguirà novelando su existencia. Tiene mucho que contar y este es un recurso que naciò para follitenear la vida, existencia humana, entretener, relatar aventuras y aventurarse en un gènero que tiene mil caras. No le echen la culpa a la novela de las malas historias y de los best seller engañosos, empalagosos, mentirosos. Rulfo, Borges, Cortàzar, García Màrquez, Onetti, Carpentier, Vargas Llosa, Bolaño, seguiràn siendo clàsicos. Y la novela vuelve a mostrar su vitalidad en el idioma español con la presentaciòn de casi 800 ejemplares a un concurso y tambièn la preferencia de no pocos escritores de rifàrsela en un premio continental  y salir de pobres. Y no se alargue màs esta historia y festejos, que son tambièn de la palabra.
MEXICO. El premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez  junto a su nieto Mateo, celebra su cumpleaños numero 85 en familia. (EFE)