viernes, agosto 18, 2006

EN EL BARRANCO DE VÍZNAR


España sigue prisionera de su pasado, atada al negro crimen del Príncipe de la poesía andaluza, y huérfana en sus miserias de inquisidoras nostalgias. Hoy busca su cadáver en una fosa común, 70 años después del crimen, que bastaría para condenar de por vida el régimen franquista y a sus herederos, que prefirieron la complicidad, que la gracia, la magia imborrable del Duende granadino.
Esa tarde, la más negra de España, los cuervos le arrancaron los ojos a la poesía, culatearon pianos, pusieron de rodillas la vida y se atragantaron ratas en la garganta de los traidores: la infamia escondía su bilis en su propia joroba. Tanta envidia y odio, que ni un Duende pudo salvarse. La venganza aguarda en Granada, ese 18 julio de 1936. Tanto se ha escrito para borrar y perpetuar la infamia. El destino estaba escrito. Le asesinarían junto a un maestro y dos banderilleros. A una fosa común, tan común en la España de Franco. Más de 5 mil fueron los granadinos ejecutados por ese entonces. España sangraba como un cordero degollado.
Dice el poeta Antonio Machado que al amanecer se le vio a García Lorca caminar entre fusiles. Allí cayó, en el barranco de Víznar

No se sabe a ciencia cierta donde está el cuerpo de Federico García Lorca, pero si el de Francisco Franco: en el Infierno.
Rolando Gabrielli©2006
SUR
Sur, espejismo, reflejo.
Da lo mismo
decir estrella
que naranja,
cauce que cielo.
¡Oh la flecha,
la flecha
!El Sur es eso:
una flecha de oro,
sin blanco,
sobre el viento.
Federico García Lorca

LA CEBOLLA ESTÁ PELADA



¿La historia es un gran encebollado de lágrimas o tiene paladar de chocolate para el vencedor? Gunter Grass ha puesto la cebolla en la llaga. (Beim Haeuten der Zwiebel (Pelando la cebolla). Es su último libro, una autobiografías, donde cuenta entre muchas cosas de su vida, su reclutamiento y paso durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, en la Waffen-SS hitlerianas, cuando tenía 17 años. Las más temidas consonantes de la historia, Sin Sorpresa, pero lo fueron para el joven Grass, que no supo descifrar, y ahora recoge en el mantel largo de la vida. La historia le sirvió la mesa a su talento y talante post guerra, con el Premio Nobel y una serie de magníficos libros. El Tambor de hojalata; El rodaballo y Mi Siglo, entre otros, que muestran a un hombre comprometido con su tiempo. Ahora pela su niñez y juventud, en medio de un revuelo mundial por su revelación como miembro de la SS, hecho que fue notorio para las tropas noretamericanas cuando lo detuvieron y registraron el 3 de enero de 1946. No estuvo detenido más de tres meses. Tres años le llevó a escribir estas confesiones, después de convivir de 61 años con ese fantasma, según sus comentarios desde Dinamarca, donde se encuentra en su retiro.
Pelando la cebolla, el detonante, fue lanzado por la editorial Steidl, después que Grass dijo en respuesta a sus detractores e inquisidores: lèanlo, ahí encontrarán mi respuesta. El público alemán dijo sí al mensaje de Grass y se vendieron más de 120 mil ejemplares el primer día, de una edición de 150 mil. La otra edición ya está lista. El marketing del morbo, curiosidad, misterio, vende. Grass ha sido un hombre comprometido con su siglo y la nueva Alemania. Protagonista, público, un intelectual que nunca ha dejado de opinar. Nunca disparó un tiro, dijo, cuando pasó por las SS y tampoco se autoreclutó. Tiene un caudal de amigos y enemigos, de seguro, como le ocurre a un hombre público y a todo escritor que se precie de estar vivo. son muchos los que murieron siendo nazis y prolongaron la filosofía del terror en otros países muy lejanos. Tómese nota: Colonia Dignidad, un laboratorio del más puro terror germano en el Sur de Chile.

Grass no ha dejado de pelar su cebolla, tubérculo de tantas capas y hojas indescifrables, muy solicitado en la cocina mundial. 3200 años antes de Cristo , se pelaba la cebolla, que ingreso por Estados Uniodos a nuestro hemisferio americano. La eficacia de la cebolla en curar infecciones oculares, herpes bucales, conciliar el sueño, mordeduras de perros, dolores de muelas, disentería, lumbago, era legendaria. Neruda le dedicó una Oda sublime

Oda a la cebolla / Ode to the Onion

Cebolla, luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro
y cuando apareció
tu torpe tallo verde,
y nacieron tus hojas
como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
la tierra
así te hizo,
cebolla,
clara como un planeta,
y destinad,
a relucir,
constelación constante,
redonda rosa de agua,
sobre la mesa
de las pobres gentes.
Nos hiciste llorar
sin afligirnos.
Yo cuanto existe celebré,
cebolla,
pero para mi eres
más hermosa que un ave
de plumas cegadoras
eres para mis ojos globo celeste,
copa de platino,
baile inmóvil
de anémona nevada
y vive la fragancia
de la tierra
en tu naturaleza cristalina.
La polémica sobre el juvenil pasado de GG ha traido de todo: ataques y defensa, como suele ocurrir con estos grandes momentos históricos.
John Irving, señaló: "Grass sigue siendo un héroe para mí, como escritor y como guía moral; su valor, como escritor y ciudadano de Alemania es ejemplar, y su valentía se enaltece, no se merma, por su revelación más reciente". Salman Rushdie y el cineasta Volker Schlöndorff defendieron también a Grass.
Desde luego en el mundo falta más debate y compromiso. Caso cerrado.
Rolando Gabrielli©2006

LA MOSTRA EN EL PALACIO DE LOS AHORCADOS



El provincianismo chileno ha quedado demostrado con la Mostra de Parra, que estuvo a punto de ser censurada por las autoridades culturales nacionales. Aló ¿con la Casa de la Cultura?, pregunta uno de los eslóganes de Parra y se contesta: Sí, conchetumadre. Nicanor Parra el poeta chileno vivo más trascendente, vive en la lucidez de sus 92 años y aún manotea detrás del cristal de cualquier oficialismo, con su retórica transgresora, y se presenta en un Chile acartonado, fome, monótono, lugar donde no habiendo nada mejor, buenas son las pantrucas.
Por fin, el Centro Cultural Palacio de La Moneda, presentó los últimos 20 años de producción inédita de Nicanor Parra Sandoval. Recursos visuales, audiovisuales y tridimensionales. Todo este material parriano busca acercar al público a la creación del poeta antipoeta, y mago porque está vivo.
Lo que más revolucionó a las 600 personas invitadas al encuentro con Parra. (No todos pueden entrar a La Moneda, eso se acabó el 73), de esta “perfomance” intitulada Obra Pública, fue El Pago de Chile, donde se presenta a los presidentes de Chile desde O`higgins a Ricardo Lagos, ahorcados en una soga. Este cuadro había revolucionado a las autoridades culturales para suspender la Mostra Parriana. A la distancia, no logro entender el alcance de Parra, ni de las autoridades chilenas.
Me contaba mi madre, cuando era un muchacho, hechos de la política chilena, cuando yo no existía: Queremos ver a Ibáñez colgado de un farol, tamaña y lengua fuera, pidiéndonos perdón. Eso ya se pensaba y coreaba en las calles hace medio siglo. Fue un hecho real. Ibáñez fue presidente de Chile por el voto popular. Se hablaba de las 400 mil vacas que votaron por él. Dentro de la historia, Arturo Alessandri, populista y derechista, acuñó la famosa frase: La Casa donde tanto se sufre, en relación a La Moneda, Palacio de gobierno. ¿Por ahí venía Parra?. Balmaceda se suicidó y a Allende lo suicidaron. Dos presidentes democráticos, que en verdad los suicidaron los intereses nacionales conservadores y extranjeros, son lo más próximo al estado del ahorcado y al Pago de Chile. El Tiranosaurio ahorcó la democracia, torturó y mató a miles, exilió, y estaría bien ahorcado. Eduardo Frei, según su médico personal, fue asesinado en el quirófano. Esa es otra variante de los magnicidios "involuntarios", a la chilena.
La democracia se ahorca cuando legitima la impunidad. Pero sigamos con Parra y su Mostra, que es a lo que hemos venido. No la he visto, estoy muy lejos aún, por lo que no podré detallar más de lo que he visto en los Medios. Confío en que hay un trasfondo mayor que el que se puede distinguir en la prensa. Lo mejor de Parra es su poesía en la antipoesía, es lo que quedará, el cambio de timón que le dio a la poesía. Por alguna razón leyó
El Hombre Imaginario. Un gran poema. Un mundo imaginario que es totalmente real.
El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario
De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios
Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios
Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario
Los presidentes no reciben el tardicional Pago de Chile. Ellos concluyen su gobierno satisfechos y retornan en su pequeña o gran gloria a sus casas y quehaceres profesionales. El pueblo es el que sigue acumulando bilis, adrenalina y puntos como un boxeador a punto de caer en el cuadrilátero. Lo salva aparentemente la campana y sigue al otro round y a veces más, un nuevo periodo presidencial. Gabriela Mistral, Enrique Lihn y Jorge Tellier, recibieron el Pago de Chile. La lista es más larga, se renueva perdiódicamente y con certeza, nunca concluirá. La Violeta Parra, también debemos incluirla allí.
Parra le sigue viendo, es su objetivo, la hoja a la Parra de la Poesía. La presidenta Michelle Bachelet, entró en el escenario de Parra y le dijo o más bien se preguntó: ¿me agregará a ella cuando me vaya Don Nicanor?, quiero decirles a los chilenos no se me pongan parranoicos.
La Mostra se presenta, lo que hemos podido ver, con algunas frases ingeniosas en una badeja de cartón, como para servirle al gusto del cliente o lector. CHE, por ejemplo, Contigo, Hermano Explotado. En Biblioteca de bolsillo, el antipoeta recoge tres titulos de libros. Mi Lucha; Manual de Carreño y El Manifiesto del Partido Comunista. Presenta dos poleras, remeras, una, con La Hoz y el Martillo y la otra, con la Swástica. En una de las tantas frases se pregunta: ¿Cómo eso de la Antipoesía? responde: nada del otro mundo, lisa y llanamente mi yo se niega a hablar en jerigonza. MARX PARA BOLIVIA el paisaje es de todos & de nadie” o “Antipoesía o MUERTE: venceremos. Individualistas del mundo, uníos, antes que sea demasiado tarde. Probablemente ya se unieron. Es la señal del mercado.
El General Oscar Izurieta, Comandante de las Fuerzas Armadas chilenas, ya dio un paso al frente, y se deslizó en su propia perfomance, ofreciendo honores militares si el General Pinochet muriera mañana. La realidad pareciera superar a la ficción. Hacía unas horas se había muerto el General Strossner, quien gobernó en una dictadura de hierro Paraguay durante 35 años y no recibirá honores en su país. La ministra de Defensa de Chile, Vivianne Blanlot (¿el país está en manos de los franceses?), advirtió que eran dichos inapropiados. El General Pinochet, entre tanto, superó los 90 años y se resiste dejar Chile. El juicio avanza, perdido, sin memoria y se espera para el 2008 una sentencia. Ya no se hablará del Pago de Chile, sino de la (in)Justicia de Chile.
Rolando Gabrielli©2006

martes, agosto 15, 2006


ASESINATO EN QUEENS

En un bar de Queens
la muerte borra el pasado.
Lo original de esta escena
es el presente.
(Me obsesiona morir en el sueño
y esto es real,
como si fuera un sueño)
Las cámaras de seguridad
no son tan seguras para una camarera,
pero recogen el instante
que la vida exhala.
La última madrugada para Sandra Pérez
en Nueva York es un azar
disparado mortalmente
en este luminoso verano en Queens.
Cae detrás de la barra la bella,
el tiempo desolado y un silencio herido
en un bar de Queens.
Detrás de una puerta
o en el alero de una ventana,
la suerte acecha y vuela,
golondrina herida,
es reina inevitable en Queens.
Rolando Gabrielli ©2006

domingo, agosto 13, 2006


Carmen Balcells: la diosa de papel



Carmen Balcells es un a especie de Budas y Rey Midas femenino de los escritores latinoamericanos. Es la más famosa editora en idioma castellano y sólo ha dado dos entrevistas a lo largo de 45 años. Personalmente no la conozco, así que no pudo darme declaración alguna. Me inspira esta nota el hecho de ser escritor inédito per se y todo el historial negro del mundo editorial, ese trasvasije histórico de favoritismos, audacias, arbitrariedades, mercanchiflismo, ignorancia, conque se ha manejado este complejo oficio y negocio de los editores de libros.
Joyce, García Márquez, Proust, Cortázar, Bolaño, muchos autores reconocidos, fueron despreciados por decenas de editoriales en su tiempo. El tema no es nuevo, pero hoy manda el mercado, son muchos más los que escriben, menos lo que se lee, Internet compite, la banalidad se ha entronizado en la mente de millones de personas, los juegos digitales arrancan las neuronas a pedazos y las pasa por un colador insensible. Ahora se llaman Agentes Literarios, una especie de espías de libros que saben qué hacer con ellos. Conocen más de letra menuda que los propios autores y sobre todo saben tocar las teclas del mercado. Se erigen en pequeños dioses, dueños del papel y la palabra, de los gustos y placeres de los sentidos, convierten su olfato en el de todos y lanzan un título, dos, o tres, los que sean necesarios. A las Ferias de Libros llegan los “famosos”, que venden o los que creen que venderán. La poesía, ya sabemos no cuenta en este negocio. Ver un Editor o Agente con un libro de poesía en la mano, sería un hallazgo fabuloso o más bien un chiste. Habría que fotografiar y editar ese hecho insólito. Las editoriales y los libreros se quejan que las ventas no son lo que debieran. ¿Todos tienen razón, menos el lector, el público paciente? El escritor hace su trabajo lo mejor que puede y todo lo demás escapa de sus manos, porque entra en la maquinaria diabólica del mercado. He visto pasar ante mis narices las vedettes de celofán como barbies desfilar ante su público lector o aquellos seres Carmen Balcells, cuenta la leyenda, que no ha escrito una sola línea, pero cambió la historia editorial en el mundo hispanoamericano y dio un golpe de timón en favor de los escritores, a merced de los dictados de las editoriales que eran dueñas absolutas de los derechos, traducciones y la vida de los autores. Ella no necesita hablar, porque sus famosos representados, le han erigido altares en vida y son devotos de su diosa de papel. Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Juan Goytisolo, Camilo José Cela, Manuel Vásquez Montalbán, todos y muchos más apostaron y lo siguen haciendo, después de muertos, por ella. Con ese aspecto de monja devota por las sagradas escrituras, el que muestra la foto del Blog, rodeada de sus cachorros convertidos tigres, Carmen Balcells a sus 75 años sigue inspirada en los nuevos vientos editoriales. No cree en
la muerte de la palabra y la invoca 20 años después del principio o de la primera vez.
Lo nuevo de Carmen Balcells, en medio de su historia que no necesita más historia, es su participación en un 20 por ciento en la editorial argentina, Alpha Decay, estilo artesanal y con mirada crítica, como la define ella misma. El sello estará dirigido por Diana Zaforteza y Enric Cucurella. Una editorial con sus títulos y rarezas, que van de un texto casi desconocido de Einstein a las historias de un enano homsexual que aspira al jet set venezolano. ¿Es el mercado a la conquista o el mercado te conquista?
Rolando Gabrielli©2006

EN EL TRÓPICO...

UNO
En el trópico,
no llueve, el Cielo se desahoga.

DOS
En el trópico, el Sol es parte del inventario
del paisaje. (caliente, quema, arde
junto con nosotros)
TRES
En el trópico, la Humedad, es
la atmósfera que se reconoce en cada piel.
CUATRO
En el trópico, la Vida, se multiplica
por las veces que sea necesario,
pero nunca muere.
CINCO
En el trópico, el Cielo es luminoso, se
ve más alto porque está más despejado,
pero desciende vertiginosamente
cuando todo está nublado, lluvioso y
la ciudad desaparece.
SEIS
En el trópico, todo Crece, se reproduce, renueva
y muere tan rápido, y de manera vertiginosa, la semilla
vuelve a soñar con el fruto que ya viene y crece.
SIETE
En el trópico, la Muerte siempre pierde
de vista, que mañana es tiempo, de
nuevamente...
Rolando Gabrielli©2006
TRES MOSQUETEROS EN BÚSQUEDA DE UN DETRACTOR
(con el sello de Borges, Neruda y García Márquez)

Neruda, Borges y García Márquez son animales sagrados de la literatura que pueden descansar en paz. Les une la universalidad, pero son fetiches insuperables, antropófagos de la atmósfera literaria en sus respectivos países. Los fantasmas de los poetas chileno y argentino, décadas después de muertos siguen siendo los emblemas nacionales más poderosos desde sus distintas orillas en sus respectivas naciones. Lo que Borges no vio lo palpó Neruda y viceversa. Vecinos del Sur, en primera y última instancia, no dejaron de serlo. Siguen anclados en el futuro de sus nuevos lectores y detractores. Son la pasión más grande de la escritura y pasión de colegas y críticos. Neruda, tal vez más recreado como personaje, odiado y amado por su militancia, presencia en los foros, la popularidad de su poesía desde los años 20, muy temprano en su caudalosa vida literaria. Borges es más de “salón” en Argentina, y Neruda, de “batalla”, en Chile. Es notoria la “agresividad”, “conmoción” que produce el Vate de Isla Negra, después de casi 33 años de desaparición física. Han biografiado su vida de pies a cabeza y nunca pareciera estar todo dicho, ni mucho menos. Su amigo Volodia Teiteilboin, se aproxima al personaje total, integral, íntimo desde al complicidad de una vieja e inmortal amistad. Su otro amigo y compañero de diplomacia, Jorge Edwards, le da una de cal y otra de arena, desde su propia perspectiva y visión. Enrique Lafourcade, un declarado e irónico enemigo, arremete contra el político, el poeta, y sólo deja intacto prácticamente. Al Neruda de la poesía amorosa. Roberto Bolaño, un admirador incondicional de Nicanor Parra, le dedica un libro, critica, ridiculiza y también lo considera una “Vaca Sagrada”, un intocable. Hay quienes hacen antologías A Partir de Parra, en oposición al largo período nerudiano. Pero siempre el referente está ahí. ¿O Neruda es muy grande o Chile muy provinciano? Pero Isabel Allende escribe sobre la portada de un libro de Neruda y siempre cuenta la misma historia que Neruda no le dio una entrevista y que le dijo que no era buena periodista y mejor se dedicara a novelista. Antonio Skármeta hace un libro y una película: Il Postino y es premiada en Hollywood. Hernán Loyola, no ha abandonado la obra y vida de Neruda en 50 años. Acaba de editar: Neruda. La Biografía literaria. (primer tomo). Loyola que conocía a fondo a Neruda y su obra, revela nuevos episodios de la vida de este inagotable personaje. Es su más fiel y conocedor tal vez biógrafo y crítico. Jorge Teillier, solía decir que: ”A Neruda le saco el sombrero.” Inclusive hay una foto en el Sur, ambos con abrigo en un invierno y Teillier se está quitando el sombrero frente al mítico personaje. Neruda venía de feroces batallas poéticas desde muy joven con sus pares: Vicente Huidobro y Pablo de Rokha. Con Huidobro se reconcilió al final de los días del autor de Altazor, pero a De Rokha, nunca lo perdonó y llamó Perico de los Palotes, un don nadie en Chile. Fue amigo de sus amigos y enemigo de sus enemigos. Llegó a representar la chilenidad de un tiempo ya pasado, donde derechistas y comunistas se tomaban un café en la amabilidad de la atrde santiaguina. Flor de tiempo que conserva algunas espinas.
Borges, del otro lado, conservador, nacionalista, anglo-sureño, siempre argentino, orillero, universal, agnóstico, irónico, antiperonista, fue un mito viviente, ciego de la dictadura militar y sus horrores. Dijo y se desdijo, un cuentista y ficcionador extraordinario. Paseó su frágil y ciega y lúcida figura por Buenos Aires y el mundo, su clara inteligencia, la visión de su mundo y lecturas, y se tomó los escenarios de la academia y de los periódicos. Ironizó de su país, la democracia, los negros, la guerra, el amor, de todo. Odiado y amado, no tan leído como debiera, pero siempre en la primera línea de fuego. Nunca dejó de ser Borges, el Otro, el mismo, ese que se sorprendía así mismo frente a sus odiados espejos. Amó quizás tanto a la Argentina, aquella que encontró eterna, que decidió dormir su última noche fuera de su territorio y para siempre. ¿Borges se sorprendía así mismo? Se dejó condecorar por Pinochet y sepultó, hizo polvo su candidatura para el premio Nobel, que merecía hace años. No le preocupó. Tal vez, no habría sido Borges. Estuvo más cerca del papel que de la carne, todo lo contrario de Neruda. Muy admirado Borges en Chile, muy admirado Neruda en Argentina. La novela latinoamericana está en deuda con ambos escritores y otros poetas. Borges nunca escribió una novela. Dijo que no leyó Cien Años de Soledad. Al final de los militares, comprendió la tragedia y lo reconoció. estaba ciego, pero no tanto.
Gabriel García Márquez está vivo, el único de los tres y es colombiano caribeño, muy diferente temperamento al de sus pares de esta nota. Sin embargo, es un clásico vivo y muy amado y odiado en Colombia. Se les parece en eso. Un icono. Animal político, se ha hecho de enemigos. Se fue de Colombia hace décadas a México para salvar su vida. Retorna eventualmente con devoción a Cartagena de Indias, su lugar sagrado, como un misterioso viajero, pero retorna a sus lares. Supersticioso, mamador de gallo, amigo de sus amigos, no le gusta dar entrevistas, él siendo periodista. Vive en un semi retiro después de una demoledora enfermedad, de la cual es un sobreviviente. Tempranamente obtuvo el Premio Nobel y no aceptó un premio más. García Márquez y Neruda, amigos en vida, comparten su pasión por la vida, la materia, el hombre, sus circunstancias y futuro. Ambos conjugan el verbo participar. Los tres autores pertenecen a sus tierras íntimas, la ciudad, sus calles, el pueblo, el lugar, sus patrias. García Márquez creó el mítico pueblo de Macondo que en realidad existe y es Aracataca, pero él lo ficcionó e hizo universal. Neruda en su mítica Isla negra, que no es isla, ni es negra, pero fue su mundo poético. Borges, no necesitó más que ser porteño, recrear el mundo de esa portentosa ciudad, capital poética de la prosa. Borges es la punta del iceberg. García Márquez está un poco más solo sin pares notables, fuera de su amigo Alvaro Mutis, el narrador y poeta, que también vive en México. Muchos hoy viajan contra la literatura de García Márquez, el llamado realismo mágico, no sólo en Colombia, sino como lo hizo Bolaño, desde Europa. Ver rodar la cabeza de un padre o de un clásico es una delicia para quienes ponen en alto la vara de su propia escritura. Es una tradición, un deber, una necesidad de los ciclos, cambios, de la naturaleza humana del Arte de la supervivencia. La obra de estos Tres Mosqueteros de las Letras latinoamericanas e Hispano americanas, ya está hecha. Macondo es un mito; Isla Negra, también y Buenos Aires, sin duda.
Lo que los escritores deben acompañar a sus palabras públicas, son sus obras. Ellas son las que inclinarán la balanza a uno u otro lado. Lo nuevo siempre pugnará por vivir, es un acto esencialmente humano. García Márquez pareciera ser el más descuidado con su futuro y patrimonio literario. No existe una Fundación que lo proyecte cuando no esté con sus lectores. Neruda y Borges cuentan con sus fundaciones. Quizás es prematuro para el aracateño o sea su manera de ser, de ver la vida sin aprehensiones futuristas después de la muerte. Borges legó en vida, al aparecer, todo a su joven viuda, María Kodama, el día que se casó furtivamente en Paraguay y huyó a Suiza, donde tenía un compromiso irrenunciable con la muerte. Neruda había dejado un testamento, mucho antes de morir en manos de la dictadura pinochetista que prohibió su obra y conculcó su casa de Isla Negra. Son tres autores biográficos de sí mismos, por distintas vías. El yo inmenso nerudiano, su universo amatorio y material, y eterna apuesta por la vida y el hombre, conforman su perfil público y privado. Borges, lo escribió trazó desde el desdén, como si no le importara más que las dos fechas, como dijo poco antes de partir. Se biografió en Buenos Aires, sus calles, barrios, café, sueños, historia, con sus amigos, en la memoria del olvido, aquellas esquina que dobló en silencio con su luz amarillenta en los ojos en el pálido atardecer porteño. Borges apostó contra su grandeza. Se hizo invisible hilo e la red de su tiempo y de los porvenir. A nadie le era más indiferente Borges que el propio Borges, y por eso estaba seguro que otros le continuarían en el tiempo. García Márquez es periodista, biógrafo por naturaleza y su historia ya estaba escrita por los gitanos de Cien Años de Soledad. Su mundo mágico e historia personal, protagonista, testigo de excepción de la
historia y la política, de los grandes acontecimientos, le permitieron Vivirla para Contarla.
Los tres autores viajaron lo que los pies le permitieron, Neruda y García Márquez más bien tomando el pulso y participando en el escenario político, y Borges, en el coche de salón, desde el penhouse de la política. Hicieron su trabajo a imagen y semejanza de lo que fueron y son: escritores comprometidos con su mundo, el que alentaron, sobre el que escribieron y acuerparon con la palabra y hechos. Vivieron un tiempo común y Neruda fue el primero en abandonar el carrusel de la vida, el más polémico de los tres porque mayor fue su compromiso con una época dividida en dos grandes bloques. Participó activamente en el primer experimento socialista democrático a nivel mundial y eso lo estigmatizó en uno y otro sentido. Poeta de Utilidad Pública, se autocalificó en un discurso en Valparaíso, adjetivo inocente para los que recibió de sus detractores. García Márquez era el más joven y sigue viviendo, aunque no es la sombra del periodista y escritor andariego, comprometido con lo socio-político que fue durante varias décadas. Su afinidad con Neruda era innegable, como su amistad. Los tres sin embargo, son clásicos en el idioma castellano.
Son tiempos distintos, y pareciera que cualquier disparo o cañón de bolsillo apaga la voz de un escritor. ¿ Para qué desgañitarse en el desierto o arar en el mar? El sepulcro pareciera estar al final de la esquina para la palabra y su verdad.
Rolando Gabrielli©2006

domingo, agosto 06, 2006

IMÁGENES



Imágenes, la ciudad persiste,
fachadas que el mar golpea,
en un puño de sal hiriente,
columnas de un cuerpo desnudo,
que mis manos tocan,
ventanas de un tiempo
que ya no me pertenece.
La ciudad cicatriza
el sueño que la noche invade.
Alguien organiza un tiempo nuevo,
un himno a la salida del sol,
el amanecer que oscurece mi mano.
Utopía abrázame,
quién sabe si mañana,
si después entonces
sobre un tiempo ordinario
echaremos raices.
La ciudad es el mar
que la contiene y separa,
la vive que si la muere,
una mancha azul espaciosa.
Cruzas la endemoniada existencia,
en bicicleta un áspero atardecer,
los viejos números con tiza
de la primaria conmueven tus ojos,
el mundo,
en su pantano de luz y sal,
no es mejor que este atardecer
donde tu imagen se ha borrado.
La ciudad me habla con grandeza

de su futuro,
desde su miseria,
un ojo clava un ojo,
así se ama.

Rolando Gabrielli©2006

Hiroshima, sólo el campanario

El mundo está ocupado, en guerra. El mundo está en llamas. El mundo se mira en su espejo retrovisor. La historia se repite. La misma piedra. Hiroshima: 6 de agosto de 1945 y Nagasaki, 9 de agosto, ciudades japonesas convertidas en polvo radioactivo por las bombas atómicas lanzadas por la aviación norteamericana, como un recurso para poner fin a la Segunda Guerra Mundial. Murieron instantáneamente en Hiroshima 120 mil personas y otras 75 mil quedaron heridas, de una población de 450 mil habitantes. 50 mil murieron en Nagasaki y 30 mil quedaron heridos, de una población de 195 mil personas. La radiación nuclear acabó con millares de personas más en los años siguientes.
Un campanario de Hiroshima llama a recogimiento, tañe y convoca silencio, paz, es lo que ilustra nuestra nota en señal de respeto por los muertos. El poema del chileno Oscar Hahn, residente en Iowa City, es un gran poema escrito en los 60.
La interrogante del último verso de esta visión del apocalipsis, nos lleva a preguntarnos doblemente: si sobreviviremos a este ritmo devastador de la naturaleza y vida humana. Ding, dong... R.G.


Visión de Hiroshima
Oscar Hahn


Arrojó sobre la triple ciudad un proyectil único,
cargado con la potencia del universo.
Mamsala Purva(Texto sánscrito milenario)

Ojo con el ojo numeroso de la bomba

que se desata bajo el hongo vivo.
Con el fulgor del hombre no vidente, ojo y ojo.

Los ancianos huían decapitados por el fuego,
encallaban los ángeles en cuernos sulfúricos
decapitados por el fuego,
se varaban las vírgenes de aureola radioactiva
decapitadas por el fuego.
Todos los niños emigraban decapitados por el cielo.
No el ojo manco, no la piel tullida, no sangre
sobre la calle derretida vimos:
los amantes sorprendidos en la cópula,
petrificados por el magnesium del infierno,
los amantes inmóviles en la vía pública,
y la mujer de Lot
convertida en columna de uranio.
El hospital caliente se va por los desagües,
se va por las letrinas tu corazón helado,
se van a gatas por debajo de las camas,
se van a gatas verdes e incendiadas
que maúllan cenizas.
La vibración de las aguas hace blanquear al cuervo
y ya que no puedes olvidar esa piel adherida a los muros
porque derrumbamiento beberás, leche en escombros.
Vimos cúpulas fosforecer, los ríos
anaranjados pastar, los puentes preñados
parir en medio del silencio.
El color estridente desgarraba
el corazón de sus propios objetos:
el rojo sangre, el rosado leucemia,
el lacre llaga, enloquecidos por la fisión.
El aceite nos arrancaba los dedos de los pies,
las sillas golpeaban las ventanas
flotando en marejadas de ojos,
los edificios licuados se veían chorrear
por troncos de árboles sin cabeza,
y entre las vías lácteas y las cáscaras,
soles o cerdos luminosos
chapotear en las charcas celestes.

Por los peldaños radioactivos suben los pasos,
suben los peces quebrados por el aire fúnebre.
¿Y qué haremos con tanta ceniza?

sábado, julio 29, 2006

De qué caminos


¿De qué caminos vienen las piedras?
Esta que tropiezo,
me pertenece,
una y otra vez.
He llegado amarla,
sabiamente
me golpea.
Es mi camino.
Rolando Gabrielli©2006

miércoles, julio 26, 2006

A PARTIR DE PARRA

UNO
Las antologías son artefactos decididamente discrecionales y su contenido es una selección de textos al dente de su(s) autor (es). De las antologías podemos esperar casi todo. Desde la arbitrariedad a las omisiones y destaques subjetivos, patéticamente personalistas y disfuncionalmente creativos. Todas contienen el gusto de la mano que las elabora. Y contienen, sin duda, textos esenciales, algunos que sus propios autores no consideran representativos y otros que no debieran haber sido escogidos porque carecen de representatividad, peso y calidad poética. El antologador se transforma en juez y parte, y lleva adelante su proyecto contra viento y marea. Todas fueron escritas por algún objetivo y parten del punto de vista de su autor, como debe ser. Antologar es separar un conjunto aparte de manera selectiva. Las antologías son un inventario, la adjetivación de lo personal, una mirada de época, que siempre es restringida al ojo del amo que hace engordar el texto. Jorge Luis Borges que conocía de estos afanes, dijo en una oportunidad que nadie puede compilar una antología que sea mucho más que un museo de sus Simpatías y Diferencias. El inefable porteño ahondó aún más en su visión sobre estos libros guías, auxiliares de la memoria, cuando acuñó la frase: No hay antología cronológica que no empiece bien y no acabe mal.
He comprado a lo largo de los años algunas antologías de poesía chilena, norteamericana, venezolana, mexicana y quizás de algún otro país. Entre las curiosidades me ha sorprendido el volumen Poesía Chilena Contemporánea de Miguel Arteche, Juan Antonio Massone y Roque Esteban Scarpa, quien fuera mi profesor de Literatura General. Al final del índice acuña dos perlas: Enrique Lihn no autorizó ser incluido en esta antología y a continuación enumera los poemas que le habría gustado editar al antologador. Jorge Jobet también manifestó su deseo de ser excluido de estas páginas y se realiza el mismo procedimiento que con el poeta mencionado anteriormente. No conocía de estas sutilezas, pero ocurren como en este caso de una antología que abarca casi 100 años de poesía chilena. Son 150 poetas con 500 poemas. Está hasta el gato de Baudelaire.
Yo salí de Chile hace poco más de 31 años con un puñado de libros, entre ellos la Antología de la Poesía Chilena Contemporánea de Alfonso Calderón, con quien conversé poco antes de viajar y él me aconsejó que la incluyera en mi valija. Sus vistozas tapas rojas las forré con un papel inocente, porque el peligro(so) rojo cegaba al mandamás de turno. La presente antología, advierte al lector Calderón en sus primeras líneas, es el resultado de tres años de lecturas pacientes y reiteradas, de múltiples confrontaciones y dudas. La antología, que cuenta de dos partes, va de Diego Dublé Urrutia, 1898 hasta Gonzalo Millán, 1968, con su libro Relación Personal. La segunda parte es un Apéndice donde los autores testimonian sobre sus trabajos, la poesía y acto de creación, lo que le permite al lector encontrarse además de la obra con el autor en su solitario trabajo frente a la página en blanco. Es una selección de 33 poetas, la más balanceada que he leído para conocer la poesía chilena hasta los años 70 y sólo de allí desertó Hernán Valdés hacia la prosa. Lihn fijaba posiciones y nos dejaba en claro que la poesía tiene que ver más con el hombre y su relación con los acontecimientos socio-históricos, de lo que vislumbramos y a veces consideramos. Verso premonitorio, a demás: Un mundo nuevo se levanta sin ninguno de nosotros/y envejece, como es natural, más confiado en sus /fuerzas que en sus himnos. El profesor Naín Nómez, con Poesía Chilena Contemporánea. Breve Antología Poética, hace una selección de lo que él llama los principales poetas contemporáneos de Chile. Son ocho los elegidos en su orden: Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha, Pablo Neruda, Humberto Díaz Casanueva, Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn y Jorge Teillier. No figura en esta selección de principio de los 90, Rosamel del Valle. Abre cronológicamente la Mistral por ser precursora de un cambio trascendental en la creación poética y cierra Teillier, quien creó la Escuela Lárica. Nómez no sólo presenta a los autores, sino nos entrega un perfil crítico de su obra, algo más que un trazo sobre sus vidas e incluye opiniones de los autores sobre la poesía. Nómez recoge en su selección tal vez las fuentes más poderosas de la poética chilena contemporánea, principalmente del siglo XX. La poesía en Chile ha sido una especie de primera, segunda y tercera memoria nacional. A ella acuden quienes quieren conocer un poco más del ser nacional, de la geogragía física de la larga y angosta tierra de quejas y contentaciones. El alma de una nación está en su poesía, en la intimidad de la rosa y la espina.
Existen dos antologías históricas. Selva Lírica, de 1916, que dejó por fuera a la Mistral, y la de Jorge Elliot, 1935. Ambas dejaron huellas y polémicas y son punto referencial hasta nuestros días, porque son textos que marcaron una época. Los ridíciculos preciosos, como le llamaron a sus jóvenes antologuistas, Volodia Teiteilboin y Eduardo Anguita, estremecieron poéticamente su tiempo con su olfato y arbitrariedades, el talento de dios y el demonio.
Erwin Díaz es el poeta antologador de esta antología intitulada Poesía Chilena de Hoy, de Parra a nuestros días, que tiene 10 ediciones, y la primera se remonta a 1988. Sus más de 500 páginas están integradas por 30 poetas, que escriben después de Neruda, a partir de Parra. La primera gran curiosidad de esta Antología es que en la Advertencia eliminar, suscrita por el crítico y profesor, Federico Schopf, es la advertencia que hace (válida la redundancia) que: "como era de esperar, el antologador y el que escribe estas líneas no están del todo de acuerdo en torno a los autores , y poemas elegidos". Erwin Díaz, es eel responsable de la Antología, decanta Schopf, quien ha compuesto estos materiales en medio de la desinformación y dificultades existen en Chile a partir del 11 de septiembre de 1973. (La última edición es del 2005, cabe destacar y la dictadura concluyo en marzo del 90) lo cierto es que el desencanto por la poesía política nerudiana, sigo a Schopf, llevó a los poetas jóvenes destacados de ese entonces, Lihn y Armando Uribe a un encuentro con la antipoesía que desarrollaba Parra a partir de Poemas y Antipoemas (1954). Schopf confunde los años, habla de la antipoesía del Cancionero sin Nombre (1938), poemario que olvidó Parra, por no representar justamente su antipoesia, y con evidentes influencias garcíalorquianas. 17 años reflexionó Parra su futuro producto, para ver como entraba en el escenario de los grandes poetas chilenos. Parra entra a la escena y no la abandonaría más con Neruda vivo o sin Neruda, y si bien Enrique Lihn sostiene que el poeta de Versos de Salón, sustenta una estética que lo coloca al margen de nuestra tradición literaria, por Parra pasan Huidobro, Neruda y Carlos Pezoa Véliz y etc. Nada viene del aire, ni el amanecer de Parra, que es la nueva vendimia de la poesía chilena, de quien se transformó en un vocero de la calle, áspero ruiseñor de la vida, luminoso individuo con su soliloquio imaginario y real.
DOS
Parra llegaba para instalarse en la vida cotidiana, uno más del montón, el poeta por más antipoeta, sigue escribiendo poesía. Parra se ha autodefinido como un hombre anti-stablishment, y cierta crítica así lo ve y asimila. Es parte importante de la perfomance del poeta y de la antipoesía, demoler lo establecido y construir un horizonte para ser divisado desde otra perspectiva, lejos del yo personal, dentro del yo colectivo. Parra se hizo cada vez más público y no se bajo de ese escenario que construyó con sus actos y palabras. Comprendió que le había tocado la mesa del pellejo de la Guerra Fría y no los grandes escenarios nerudianos de la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial, entre otros momentos históricos irrepetibles para el mundo y la poesía. Frente a la ola monumental histórica de Neruda en su Isla Negra y al mito huidobriano parisino, creacionista, mundano, una Mistral reconocida con el Nobel y su trágica, dolida existencia, con el desprecio y estigma de Chile, Parra comienza a disparar a diestra y siniestra, se monta en su propio carrrusel, montaña rusa y acuña sus famosos versos-artefactos del momento estelar de los tiempos del hielo político global: Cuba sí, Yankis también. Ya viajaba en la historia, no sólo en la memoria antipoética parriana, el propio Parra, "su sabiduría polìtica", le transformaba en un Canciller de la poesía en la guerra fría. Viajará a Cuba, Washington, Moscú y Pekín de entonces, casi los mismos recorridos del Vate de Isla Negra, con la excepción de Washington: campo largamente vedado. No nos vayamos fuera de la Antología, porque estamos en la historia y dentro del personaje vivo que hemos conocido directamente. Allende, Viet nam, la izquierda chilena, tragos amargos para uno de nuestros últimos mohicanos candidatos al Nobel de Literatura, como después la carpa que le incendió el Tony Augusto Caluga Pinochet, en plena dictadura. Este también es Parra, contra todo. La antipoesía no es un salero sin sal. Schopf y Lihn coinciden tácitamente en que Neruda abandonó el liderazgo de la poesía en Chile en favor de Parra y cree más bien que el poeta de Residencia en la tierra, se concentró en la historia política, donde ejerció su poesía militante. Poeta profundo en el pasado y vacío cuando "abandonó su poesía". Parra llenaría ese vacío. En mi opinión no es cierto del todo, ni mucho menos. Schopf le concede a Neruda casi un último libro en 1964, Memorial de Isla Negra. Neruda no fue hombre de un sólo libro, poema, verso, ni momento histórico y pasó por todos los ismos y no se quedó detenido en ninguno. Es el poeta de mayor registro de la poesía latinoamericana y castellana del siglo XX. Neruda muere nueve años después de editar los cinco volúmenes de su "último libro importante según Schopf". ¿Qué ocurre con Neruda, su obra, vida en ese lapso? La crítica, la historia, sus lectores, amigos, Chile, lo canonizan. La Universidad de Oxford le otorga el Dr. Honoris Causa (1965). Viaja, viaja. Pen Club de Nueva York (1966). Sigue escribiendo, viajando, más reconocimientos, libros sobre su obra. Las Manos del Día, Aún. Fin del Mundo. El Senado de Chile le condecora y hace hijo ilustre, en 1969. Candidato a la presidencia de Chile. Neruda se sigue viviendo. Embajador en Francia. Premio Nobel. 18 de febrero de 1973 edita su último libro en vida: Incitación al nixonicidio y alabanza a la revolución chilena. Se vende en las calles de Chile. Poeta popular, la poesía en las aceras de Santiago. Deja al morir, en circunstancias trágicas y dolorosas, el 23 de septiembre de 1973, varios libros inéditos, sus memorias y entre ellos: Corazón Amarillo, El Mar y las campanas. Neruda vuelve al tema del amor una y otra vez. Antes del fin y después del fin, cierra su ciclo iniciado en 1917. Muy temprano Neruda fue Neruda. Protagonista de excepción de la poesía hispanoamericana del siglo XX. Discutido e indiscutible.
NERUDIANAS
Neruda es quizás/
la sombra más fecunda/
del pesado fardo/
de la poesía chilena.
La animita que sale al baile/
a bailar alegre/
con todas nuestras muertes.
A seguir viviéndose/
por supuesto/poeta.
Los bosques de Chile/
deberían reproducir/
la obra de Neruda/
Araucaria por Araucaria.
Los muelles del alba
/posteriores al Big Bang/
son previos a la poesía/nerudiana/
y se repiten inéditos/cada verano/
en el sur de Chile.
Neruda sólo le puso música/
y dio cuerda/al reloj de arena/
de la poesía/
y para ello usó/
los 4.300 kilómetros/
es decir, el largo/
de toda la geografía/poética chilena.
El poeta antes de morir/
suspendió por tres días/
a la muerte y la envió retobada/
al infierno envuelta en copihues blancos/
y rojos/como el corazón sangrante/
de su poesía/un 23 de septiembre/de 1973.
No nos imaginemos nada.
Este es el fin del mundo.
Hasta aquí vino a arrastrar/
la poesía, su propio poncho. (R.G)
Adiós, Neruda, por ahora, es el turno de Parra, su última vendimia, que ha durado 33 años desde que usted partió. Sí, la hora del Cristo de Elqui...de Chillán más bien dicho, sentado en su Silla de Sol.
Mágico y sorprendentemente enriquecedor para la lengua castellana, que la poesía chilena tenga tanta riqueza de lenguaje, una temática variada y que hayan surgido a lo largo del siglo XX, grandes poetas nacionales y universales. Tal vez los más grandes innovadores sean Neruda y Parra, quienes sacudieron el idioma con una nueva manera de ver al hombre y su relación con el mundo, de hacer poesía, reafirmar nuestra identidad y dar continuidad a lo que somos individual y colectivamente, esa expresión íntima de comunidad. Esta Antología que parte de un sólo tajo la historia poética chilena: A partir de Parra, como las otras selecciones, reflejan, a pesar de las ausencias de algunos autores, la calidad, rica temática, variedad, originalidad de la poesía chilena. Schopf, un brillante crítico literario y esteta, en cuya última visita a Chile nos comprometimos a impulsar la candidatura al Nobel de Parra, reconoce que no están todos los que debieran estar y se queda corto, me parece. Sólo menciona las ausencias de Jaime Quezada y Waldo Rojas y me parece que faltan Omar Lara, José Cuevas, Hernán Miranda y sobre todo un poeta que nadie menciona y que Armando Uribe Arce dice que es el más importante de Chile. Yo creo que es uno de los grandes olvidados. Me refiero a David Rosemann-Taub. En descargo de Schopf, su Advertencia preliminar a modo de prólogo, está fechada en 1988, en París, y desde esa fecha ha pasado mucha agua bajo el puente de la poesía chilena. ¿No hubo tiempo o interés por hacer una presentación más próxima a esta edición del 2005?
Ciénaga
Cómo me gustaría ser esa oscura ciénaga,
libre de lo de ayer, qué alivio, oscura ciénaga,
dejar correr el tiempo.
¡La más oscura ciénaga!
Cómo me gustaría jamás haber nacido,
libre de lo de ayer, jamás haber nacido,
dejar correr el tiempo, jamás haber nacido.
Cómo me gustaría lograr morirme ahora,
libre de lo de ayer, lograr morirme ahora,
dejar correr el tiempo, lograr morirme ahora.
Cómo me gustaría rodar por el vacío,
libre de lo de ayer, rodar por el vacío,
dejar correr el tiempo, rodar por el vacío.
Cómo me gustaría ser el cero del polvo,
libre de lo de ayer, ser el cero del polvo,
dejar correr el tiempo, ser el cero del polvo.
Para no cavilarme, para no volver nunca,
Dios mío, yo creyera en Ti para no ser.
Cavílame en tu nada, no me hagas volver nunca.
¡Dios mío, yo creyera para nunca creer!
Cómo me gustaría ser
esa oscura ciénaga sola bajo la lluvia,
¡cómo me gustaría ser
esa oscura ciénaga sola bajo la lluvia!
Dicen que fue la muerte la causa de la vida,
y la vida – ¿la vida? – la causa de la muerte.
Pero, ahora, mi muerte la causa de mi vida.
Yo qué: furgón deshijo – destello – de la muerte.
¿Me repudias, ovario, por ímprobo deshijo?
Me has arrastrado al éxodo tan candorosamente
que tu candor me duele – ultrajante alarido –,
que tus lianas me duelen – dignas uñas lumbreras –:
cómo me gustaría jamás haber nacido,
cómo me gustaría ser esa oscura ciénaga,
libre de lo de ayer, qué alivio, oscura ciénaga,
dejar correr el tiempo. ¡La más oscura ciénaga!
cómo me gustaría rodar por el vacío:
la más oscura ciénaga sola bajo la lluvia.
Cómo me gustaría olvidarte, Dios mío.
Cavílame en tu nada. ¡No me hagas volver nunca
TRES
Federico Schopf, gran conocedor de la poesía chilena, tuvo el buen criterio de presentar un panorama de la poesía chilena, aunque se haga una disección vertical de un tiempo histórico y literario, del surgimiento de una nueva ola poética encabezada por Nicanor Parra. Sí, hablemos del individuo que vino con su linterna a atravesar el largo túnel de la poesía chilena e hispanoamericana, con su razón apenas, a desarrollar su nueva retórica, la antipoesía. Vino a "demoler lo establecido" e instaurar lo naciente, inédito, y ello significaba poner a brillar las piedras del camino ya empedrado por la poesía. La antipoesía no anestesia el cuerpo de la poesia cuando opera con su -poema, no usa maquillaje, recurre a la voz que está detrás de muchas voces, se asocia al lector en una creciente complicidad y pone a soñar la realidad. Muchos años fuera del mantel largo de la poesía chilena, Parra se instala como un guerrillero desde hace más de medio siglo, sin bajar la guardia, dispuesto a no mirar hacia atrás ni para tomar impulso. Su "maestro", Huidobro, a quien reconoce en las postrimerías, acuñó tempranamente en su libro Altazor, el término "antipoeta y mago" y cultivó un Yo que no habría encontrado pareja para ingresar al Arca de Noé.
Los críticos de Parra, Federico Schopf, Ignacio Valente, Harold Bloom, Hugo Montes y Mario Rodríguez, entre muchos otros, coinciden en que estamos ante una poesía "nueva", aunque Parra tenga entre sus blancos predilectos la propia poesía, los metaforones de los años 30, como le llamó alguna vez a esos movimientos poéticos. Su hablante poético es el hombre común y corriente, y sus muchas voces, no existe el Yo grandiolocuente, y sus versos son corrosivos, irónicos, satíricos, burlescos, trasgresores, cuando menos. ¿Parra no cree en nada? De hecho, cuando conversábamos en los jardines del Pedagógico de la Universidad de Chile, en los dorados 67, 68, 69, se refería obsesiva y despectivamente contra la palabra "Creación". No la reconocía como tal, ni lo que solía representar tradicionalmente. La Antipoesía viene con su propia retórica y no cree en las palabras prestigiosas, en el paraíso perdido, en lo ya escrito y dicho, en el poeta contemplativo, y él asume la frase de la calle, la vos de los que nadie escucha, la rodilla mutilada del verbo y agita las aspas en sus quijotadas en el valle donde todo pareciera haber caído, menos la Antipoesía.
Vicente Huidobro
Subamos al carrusel de Huidobro,
sin paracaídas no vaya a ser
el último paso por el Paraíso perdido.
El aire, las estrellas, los puntos cardinales,
que buscaba, dónde buscaba.
No perdamos de vista el horizonte,
ni el abismo al doblar una esquina.
Una ventana cruza un pájaro,
lo vuela, el cielo no tiene techo.
Un mar sin olas no es un mar,
es una tasa de té.
Un poema es el huracán de sus palabras.
El tiempo cruza la tarde.
En el juego de la poesía,
se aceptan castillos en el aire,
se rematan adjetivos,
se vende un desierto amoblado
y se alquila un mar
con sus respectivas estrellas.
La realidad es el mejor montaje,
es miope,
Pero la ficción usa binoculares.
Un conejo prefiere sus propias orejas
que salir de un sombrero de copa.
El espejo sólo tiene una mirada
que se repite si uno cree en los espejos.
De un agujero sólo se sale entrando
al revés.
No es sal lo que necesita mi hombro,
ni un trébol de cuatro hojas mi suerte.
Sólo subamos al carrusel de Huidobro.

Rolando Gabrielli©2002-2006
Homenaje al Poeta Chileno Vicente Huidobro
en su 110 avo natalicio, hoy 10 de Enero de 2006
Lo que queda claro, a ras de superficie, más allá de esta Antología, otras y las que vinieren, es que la poesía chilena es objeto de atención, estudio e interés más allá de las áridas fronteras nacionales, hostiles, a veces, siempre difíciles sombras de la patria. El grano de arena de la poética chilena se transforma en desierto, roca, mar, cordillera, es geografía física y humana, la misma costra del país salino, andino, antártico. Poesía luminosa Julio Ortega, profesor y crítico peruano, preocupado de estos temas ha dicho recientemente en El Mercurio de Chile: "La Mistral lo imaginó sin fronteras, Huidobro de cielo abierto, Neruda de extramares, Rojas de piedra bautismal, Parra como el grado cero del lenguaje. El poeta chileno es aquel que vuelve a la realidad con un sentimiento de los demonios. Lihn le dio intimidad al desencanto, Uribe voz al luto nacional, Zurita rehizo la geografía. Seguramente en Chile ha habido gran poesía porque han habido grandes lectores." Hay más autores, sin duda, lejos del oficialismo, el gusto personal, y he ahí la riqueza de la poesía chilena sobre el tejado caliente de la historia.
A partir de Parra, pero sin ser parrianos en su poesía, Uribe Arce, Lihn, Hahn, Millán, Silva Acevedo, porque todos de alguna manera también forman parte de la tradición poética chilena, vinculada a los elefantes de la lírica y del creacionismo. Teillier, un punto de inflexión necesaria después de Neruda y durante Parra, no entra en esta clasificación, pero Schopf tiene el buen tino de mencionarlo como parte "substantiva del horizonte de expectativas y proposiciones poéticas desde y contra las que se continuó produciendo poesía de mediados de los años 60". Schopf menciona a otros poetas que no analiza o presenta con énfasis en esta Antología, como Díaz Casanueva, Rosamel del Valle, Miguel Arteche y Alberto Rubio, quienes a su juicio, desconfiaron en el lenguaje como medio expresivo y de conocimiento y en su trabajo experimental, fueron partidarios de la desacralización de la literatura y de mezclar los géneros literarios y otras artes. Fracturaron el discurso y la escritura, agrega Schopf, una suerte de neovanguardismo.
Enrique Lihn es uno de los referentes importantes de esta Antología y Schopf lo califica de gran poeta y gran figura moral de los últimos tiempos. "Poesía contra la poesía, que duda constantemente de sí misma, crítica y autocrítica, que utiliza todos los recursos al alcance de la mano-restos de estilos anteriores-, la parodia, elementos del ensayo, de la crónica y otras formas de la prosodia, retazos de diálogo y monólogos,-enjoyada en lugares comunes". ¿Otra poesía se levanta ante nosotros? Es probable, la misma, con otra retórica. El más joven de esta Antología, cumplirá 50 años el 2007, y se cumple la advertencia de Borges. ¿La recuerdan, al principio de esta notas? Todas las antologías cronológicas acaban mal y esta tiene un verso fatal: ¡La lucha continúa! Cierre slogan para un extenso poema panfletario, que nos demuestra cuan difícil es hacer poesía política y amorosa que no sea mercancía de segunda y tercera en este caso. Dos años después, en el 90, Schopf complementa con lo que llama Suplemento, sus observaciones contenidas en la Advertencia Preliminar. "Neruda, dice Schopf, era una advertencia sintomática de que la politización voluntaria de la poesía no sólo determinaba a la literatura de servicio-, aquella que era aplicación y difusión de ideología, sino que, a la vez, se transformaba en una contaminación, una adherencia de la que el poeta, adicionalmente, tenía que liberarse en el resto de su escritura: aquella en que procuraba recuperar experiencias que tocaban a fondo, los fondos de la existencia histórica".
JOSÉ CUEVAS
José Cuevas,
un poeta cimarrón, chileno,
dejó la filosofía,
por ser un invento demasiado antiguo,
no por vieja, sino inútil fantasía,
en un país sin piso, ni memoria, ni ley.
A él le gustaba el rock y se montó
en esas partituras de los sesenta,
voló en el blue jeans,
su pequeña gran historia,
cuando era ex poeta
y solía declararse vivo,
con una garganta de oro,
entre Santiago y Valparaíso.
Yo lo conocí agrio, descreido,
de espalda a su tiempo,
en el Pedagógico de la Universidad de Chile.
Todos nos creíamos un poco santones,
de nuestras inconfundibles miserias,
el país aún no presentaba
las grietas cardiovasculares
por donde Drácula nos chuparía la sangre.
Yo hablo de la primavera del 73,
la fiesta de la muerte,
la cueca del muerto solitario,
del Mapocho putrefacto,
del país que se nos iba
sudando por un sobaco negro,
barranco abajo.
Un largo sangrante mugriento hilillo,
el río de la muerte,
el cuerpo de Chile, un delito,
de Norte a Sur
en la brújula desdentada
de la nueva república.
Con este paraíso lidiamos dos años,
José Pepe Cuevas se quedó
componiendo una música rara,
poesía de desecho, materiales usados.
Se abusó del silencio
más que en toda la historia republicana,
la palabra arodillada
recibió un tiro de gracia.
La muerte siempre nos guiñó un ojo,
la vida vivía en un nido imaginario.
todo se lo devoraban las ratas,
cada noche más oscura
que la anterior,
participaba el país en un concurso
de carrozas muertas, sin jinetes
en la Estación Terminal de Chile.
José Cuevas se transformó
en un habitante
del País de Nunca Jamás,
en búsqueda de la memoria perdida.
General Velásquez/Avenida Matta/Matucana/
las calles de la podrida
Capitanía General,
Santiago del Nuevo y Viejo Extremo,
proscrita por el tiempo,
la gracia de la muerte,
algunos se quedaron
coagulando la noche espesa
de la Colonia Penal.
La Capitanía por fin,
recogida en sus sábanas
huérfanas del atardecer,
qué magnífico paisaje, poeta.
Rolando Gabrielli©2006
CUATRO
El objetivo primordial de esta antología sigue siendo el mismo: difundir la poesía chilena actual en un espectro amplio de público, regularmente desinformado y no habituado a su lectura, argumenta el antologador Erwin Díaz. Dice que arranca la Antología con Parra por la influencia fundamental del antipoeta en las últimas décadas y rechaza la idea que sea una disposicón meramente cronológica. La trascendencia de la obra parriana, acota, se observa desde las generaciones del 50, 60 y post Golpe. Díaz, dice que esa generación, que llama N.N., "configuran una zona pantanosa en la que aún no se siente distancia suficiente para poder ponderar sin temor a cometer algún error involuntario". Sin duda, hay más omisiones importantes que las que reconoce Schopf e incluyo yo en un primer vistazo, porque 31 años son una fuerte distancia con el país. Juan Cameron, por ejemplo y Javier Bello, entre otros.
Los pobladores del entresueño
Javier Bello
los pobladores del entresueño, amable y ávido país
Juan Larrea


Yo estoy con los pobladores del entresueño,
no soy igual a ellos pero los puedo oler cuando cruzan la noche.
Yo estoy con los pobladores del entrepiso que queda justo a mitad de camino
entre la cabeza y la lluvia, entre la cabeza y la intemperie.
Justo en mitad de la niebla somos sólidos ojos cerrados,
visiones del que hace sonar las campanillas cuando cruza la cerca de regreso a
su casa
después de mucho rezar para volver.
Tenemos las rodillas tan largas,
caminamos oscuros
bajo la noche sola.

Yo estoy con la verdad de los muertos
si la loza de todos los patios se rompe
y los peones del asesinato se esconden tras los armarios del cementerio.
Yo estoy con la verdad de los muertos, de pie en la cabeza de los vivos.

Un poema es un nudo en la muñeca,
un poema es un encargo de fruta del más allá,
un poema es un cardo que en cada espina tiene escrito recuerda, recuerda,
recuerda.

Yo estoy con los pobladores del entresueño,
no soy igual a ellos pero los puedo oler
camino de ninguna parte.

Ellos vendrán, sus ojos serán ardientes
y tú hablarás, corazón de madera.

para Elisa Castillo

El crítico y profesor chileno, Mario Rodríguez Fernández, a principio de los 70, sostiene que la poesía de Parra comprende en su plenitud al período superrealista, época que se inicia en 1935. En síntesis es una nueva manera de poetizar, que revoluciona el lenguaje lírico y el yo poético, adquiere varios pisos psicológicos, como me comentara alguna vez Parra. Se alza, dice Rodríguez, una "nueva poesía entregada a los demonios del inconsciente, a las sombras del sueño, a los destellos del mito, a la reducción al absurdo de lo cotidiano, a la destrucción de la realidad inmediata mediante el humor negro o la negación de ella, y en fin, una poesía en que los más diversos niveles se cruzan y se mezclan de tal modo que se crea un nuevo tipo de realidad, que bien podríamos llamar irrealidad sensible". (Hugo Friedich, acuña el término en Estructura de la lírica moderna). La Antipoesía no es pañuelo de una sóla punta o dos, no hay espacio en un Blog y ni tiempo en sus lectores para extendernos y profundizar más. El poeta en la Antipoesía es un hombre común y corriente, como todos nostros, no busquemos más explicaciones. En la parte dos de la Poesía chilena de Hoy, incluiré algunos poemas de poetas chilenos y de Parra. Este ha sido un trabajo experimental como otros, escrito sobre el Blog, corregido y bajo el tratamiento de esta historia continúa. Les comento amigos, que este libro fue presentado en la Feria del Libro Argentina 2006 por el poeta chileno y amigo Gonzalo Millán, con otros escritores. Y ha llegado a mis manos después de un largo recorrido, porque la Antología viajó a La Patagonia argentina, unos 3.500 kilómetros al sur, donde el mundo sólo es Sur. Desde allí fue enviada vía aérea hacia Panamá. No podría haber hecho estos comentarios sin las manos generosas de Diana V. Mis sinceros agradecimientos. Rolando Gabrielli©2006

martes, julio 25, 2006

San Francisco, tus alas

San Francisco,
tus alas,
que los pies,
tu puente,
se vuela
con mis pasos
y regresas,
en mi memoria,
puente
de un mismo,
puente.
Rolando Gabrielli©2006

La ampolleta de Parra


La ampolleta de Parra
sigue encendida.
¿Poeta de infinitos amperes
o de unas cuantas bujías?
Se sigue viviendo,
lo dijo Neruda,
y todos somos parrianos
como nerudianos, huidobrianos,
mistralianos, rokianos, rojianos,
lineanos, teillerianos.
Hágase el verso y la luz se hizo,
Parra no deja descansar
a los dioses en su Olimpo.
Sobre sus cenizas
se construirá la nueva poesia.
Parra dedica sus mejores epitafios
a sus pares, adorados, inmortales enemigos,
las uvas que el verano
consagra a los dioses.
La poesía no reconoce flores
en su entierro.
El poema respira
si es libre, el aire
que la página en blanco
le concede,
al lector.
Rolando Gabrielli ©2006