jueves, marzo 01, 2007

EL MANCO DE LEPANTO VUELVE A COLOMBIA







Entramos primero con los ojos, mirando cuidadosamente una larga calle, que fue el mismo espejo de la soledad, que hace cuarenta años atravesó nuestra memoria. Polvo de siesta y atmósfera de olvido. Ningún reloj serio podría fijar el tiempo, las manecillas de mi Citizen marcaron cien años de soledad, uno raro instante circular, irreptible, porque el tiempo siempre es un traste viejo. Sentí ruidos conmovedores del autor del Coronel no tiene quien le escriba y El Amor en los tiempos del cólera, que en un viaje a Acapulco, chocó contra unos animales en el camino, por lo que decidió no continuar el viaje. Cábala, dijo, el muy supersticioso hijo de Aracataca. Pero era una de sus grandes y más fantásticas y productivas mentiras. Decidió regresar al DF porque Cien años de Soledad ya estaba escrita en su mente. No había tiempo que perder para emprender el camino de esa novela de novelas. No sólo fantaseaba en las redacciones de los periódicos de Colombia, con sus pies sobre el escritorio, dejando que la máquina de escribir le arrancara las páginas a sus primeras crónicas, que le ablandarían el pecho de alas muertas al más pintado de sus lectores. El golpe de timón que daba al curso de su camino era otro y definitivo. El truco de este mago-prestidigitador abierto a todas las contradicciones, como si sus palabras volaran dentro de un cubo pero a una distancia considerable, para repetirse con claridad en la memoria de sus personajes. Es el sabor con que queda un paladar aguijoneado por abejas, que dejan también su dulce miel.
A-r-a-c-a-t-a-c-a...A-r-a-c-a-t-a-c-a, el tableteo del famoso fusil de asalto ruso, la AK 47 y los cuerpos desplomándose, sin razón, sin luz, sin vida. El eco insalvable que traslada el vicio de la palabra, un recurso despiadado que empuja hacia atrás, adelante, hacia ningún lado, hacia donde una cámara lenta recorre su propia memoria. Más de 13 años visitando las bananeras en esa época, no habían sido en vano. La atmósfera húmeda, los tallos verdes uniformados, esos caminos de las fincas que se repiten hacia un mismo lugar y un olor inconfundible, a tiempo sin tiempo, devorado por el sol, estaba allí todo reunido en mi memoria, no para ser encontrado, sino dibujado en cualquier atardecer, uno como este. No busqué ir, ni llegar, ni estar.
Cayeron cientos bajo el plomo de la United Fruit Co. y no fue diferente a Santa María de Iquique, la matanza de San Salvador, y otras tantas en Nicaragua, Guatemala, Argentina, México, Haití, Bolivia, Perú, Paraguay, Ecuador, Brasil. Se habían fundado las llamadas Repúblicas bananeras, territorios llenos de soledad y espanto, paisajes dominados por el imperio del oro verde. Pero en esas calles sentí como se mordía el polvo de la soledad e impotencia, y que Macondo era ya un mito vivo, brillante como una luciérnaga en la noche de Nuestra América.
El cielo deja de ser gris y una lluvia de mariposas amarillas "Made in Macondo", rompen el atardecer con su ruido de mar adentro, vuelo contrastado con el plomo que envuelve Colombia en su cápsula de ardiente soledad desde hace más de un siglo, porque la soledad no escapa ni de sí misma, y se ha perpetuado en el viejo nido de la indiferencia, marcando su territorio a sangre y fuego, como un árbol seco, vacío de frutos, lleno de soledad. Podía ser cualquier sitio, calles entre calles, pero no, pisábamos un Mito, Macondo en verdad, traído y llevado en la gloria de un mundo mágico y real, la casa grande de una nueva literatura latinoamericana y del habla castellana, donde se había soñado, masticado, vivido, pensado, Cien años de Soledad.
Sobre García Márquez y su obra se ha dicho todo. Soledad sobre la soledad, es un ejercicio inútil, oficio de árbol genealógico. La anécdota la cuenta el propio GGM, ilusionista ya estaba en marcha porque lo que tenía en su cabeza era Cien Años de Soledad y necesitaba retornar a su casa a escribirla. Sabríamos tiempo después que el mundo era tan reciente, que muchas cosas carecía de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo...
Todo lo demás es historia, que tuvo que vender todo para enviarla a Buenos Aires a Editorial Sudamericana, en dos partes y por correo. (Afortunadamente el correo fue honesto y no abrió el paquete, porque la habrían botado: un montón de papeles mecanografiados.) Macondo iniciaba su camino de México a Buenos Aires, aunque nacía en el corazón colombiano de las Américas, y pertenecía, sin duda, a todo este subcontinente tan ricamente empobrecido por la soledad de sus gobernantes.
García Márquez se adentró en las aguas sanguinolentas de Colombia y América latina, remó con sus muertos, y vivió, contó la historia de los vivos de su tiempo. Cien años de soledad se editó en 1967, cuando América latina irrumpía en medio y en el centro de su gran soledad. Un año después asesinarían al Che Guevara en Bolivia. Un año antes Violeta Parra se había destapado los sesos en una carpa en Santiago.
Cien años de Soledad que está en su 40 aniversario, es una especie de caja de Pandora de la literatura castellana en esta parte del mundo. Su autor, un fabulador a tiempo completo, de seguro continuará con su oficio más allá del tiempo real que se le haya asignado aquí en la tierra. Ya había subido a la gloria hace 25 años atrás en Estocolmo, cuando el rey de Suecia le hizo entrega del Premio Nobel de Literatura. Ahora, a sus 80 años sobre el Everest de la consagraciónen Chile, hace 40 años, nosotros leíamos bajo las noches y las sábanas calenturientas de la adolescencia, la novela que Cervantes habría aplaudido con sus dos manos después de Lepanto y que Borges no leyó. Y también en nuestras manos La Hojarasca y Los cuentos de la Mama Grande( María Amalia Sampayo de Álvarez, en la vida real).
Una época nuestra en que èramos tan pobres, que sólo podíamos regalarle nuestro corazón a la novia. Ese acto se repetiría después, en tiempos de circulares, esos que retornan porque estaban escritos.
El escritor más vendido del habla castellana, Premio Nobel hace 25 años, comparado con Cervantes, Cien años de soledad ha sido considerada entre las 20 novelas más importantes de la historia, (todo puede ser cierto o según el cristal con que se mire, pero no hay duda de lo que ha hecho GGM). Su protagonismo en la política colombiana y latinoamericana, forma parte de este gran e insustituible personaje llamado Gabo. Hombre de grandes e irrenunciables adhesiones con las causas populares. La Habana, DF, Panamá, Bogotá, Cartagena de Indias, forman parte del eje de sus viajes y de un periodo intenso de negociaciones en los que participó para solucionar conflictos, allanar caminos hacia la paz. Amigo de gobernantes incómodos en la región, Fidel y Torrijos, de los sandinistas, movimientos guerrilleros, siempre fue un aval internacional, porque también es amigo de Bill Clinton, un gran lector de Cien años de Soledad. Fueron intensas las décadas de los setenta y ochenta, América latina hervía en dictaduras y movimientos guerrilleros, y en el centro, las negociaciones del Canal de Panamá. García Márquez que vino tantas veces al Istmo, estuvo a punto de quedarse para siempre, si hubiese hecho el viaje en el mismo avión con el General Torrijos, hacia Coclesito, donde se estrelló y explotó frente al cerro Marta. Era el invitado del General Torrijos ese día que no era su día. A partir de ese 31 de julio de 1961, García Márquez, vivió para contarla en esa guerra fría, a Gabriel García Márquez se le ocurrió hacer una promesa que no pudo cumplir después: no escribiré hasta que muera Pinochet. Por una u otra razón, el dictador chileno fue declarado patrimonio nacional de la dictadura y del horror. Y permaneció hasta hace poco, como si no hubiese sucedido nada. Fue una licencia que superó la literatura, porque la realidad ya no existía, o tal vez era un secreto de Estado. Gabriel García Márquez había dicho en uno de sus momentos solemnes la democracia de mierda chilena.
Su línea política ha tratado de ser enmarcada por apologistas y detractores de una manera sorprendentemente mágica, surrealista, macondiana, y el padre legítimo de la ficción real- mente mágica latinoamericana, nunca hizo mayor esfuerzo por contradecir a unos, ni otros, siempre se mantuvo discretamente dentro del carnaval de la política regional y mundial, porque su palabra tocó Estados Unidos y España. Compartió con moros y cristianos, en mil y una noches en este continente alucinado por la violencia, corrupción, los sueños truncados, la filosofía del olvido, la convicción de la imediatez, el culto de lo pasajero, inútil, y también la maravilla de sobrevivir y amar a pesar de... GGM usaba paracaídas llenos de mariposas y saltaba de un lugar a otro envuelto en secretos, compromisos, conspiraciones, complicidades. "Aquí estuvo el Gabo", la leyenda del misterio era cultivada con cierto rigor caribe, porque siempre se sabía de su presencia. ¿Cómo esconder un personaje de esa naturaleza, magnitud o grandesa, prominencia periodística?
GGM fue primero poeta en su preadolescencia, admirador y lector de Neruda y Darío. Poeta como Borges, Cortázar, Bolaño, Joyce y tantos otros grandes narradores por cumplir este 6 de marzo, fecha de varios felices acontecimientos en su vida literaria, el mundo de habla castellana ha comenzado a rendirle homenajes. Pero al mismo tiempo, España, Colombia y América latina, homenajea la palabra, este minuto que a todos nos pertenece en la fabulación del sueño, la magnífica utopía que nos revela un autor en el encantamiento del idioma, y nos viaja en el pozo hondo de la mitología viva de sus personajes que nos hace amarlos. Este reencuentro con la soledad, siglos de abismos, instantes fluidos en los ríos nuestros sin fin, todo en un tiempo para armar y desarmar frente a un portal silencioso, porque en verdad lo que pasa, somos nosotros mismos y regrezamos una y otra vez en la palabra. La soledad es este monumento a la verdad que crece entre las muchas voces. La soledad es esta vereda personal en que viajamos cada día.
Esa tarde en Aracataca, Macondo para ser precisos, y no hay mayor reconocimiento para un escritor que decirle la verdad, si uno llega a sospechar algo de lo que realmente quiso decir, supe que Melqíiades fundaba la esperanza y nos reproducía la infinita palabra sabia de lo posible. Un Testamento más nuevo que el Antiguo, ¿maravillosamente contradictorio, solemnemente iluso o fantásticamente real?, sólo la palabra no pasa en Melquíades que vive en su marzo perenne de un lunes eterno.
Hay que haber vivido en Colombia, conocer ese país, su gente, geografía, historia y sólo entonces sabríamos por qué las palabras asombro y desagracia, insólito, excepcional, forman parte del ser nacional colombiano, y en verdad fueron inventadas allí, junto con el olor de la guayaba.
Colombia escribe su testamento cada día, agoniza, sobrevive, viaja circualrmente sobre sí misma, realiza un reinado cada día, su geografía se traslada por segundos, la gente sabe que el país nunca siempre es el mismo, y todo quien de alguna manera esté vinculado con esa mágica tierra macondiana- porque Colombia es la casa matriz del Macondo universal,- sabe que en cualquier mañana el mundo puede haber marchado uno pasos más al fondo de la manigua.
Colombia permanece más allá de sus propias sombras. Es un ejercicio sobre su propio rompecabezas. Una esperanza que recurre diariamente al espanto. Colombia es la catedral de la esperanza y del olvido. Se mira el ombligo y nace Macondo, un pasaje a la eternidad.
Colombia es este azar de tréboles de cuatro hojas que alguien se empeña en ametrallar y seguir deshojando el tiempo, la belleza inocultable de su deslumbrante geografía.
A veces pareciera, que la muerte en Colombia, es un compromiso con la vida. Un inevitable espanto más de su destino. Colombia persiste más allá de su propia realidad. La ficción de su esperanza supera esa realidad que suele empujar el país por el río Magdalena como un ataúd expreso sin paradero.
Pareciera que el libreto ya fue escrito y la realidad sólo contara el guión, como si fuera una extra, convidada de piedra. ¿Una espiral que retoma siempre el camino de la nada?
Más de 300 mil muertos durante el Bogotazo, cuando asesinaron al "negro" Jorge Eliécer Gaitán, en 1948, y Fidel Castro in situ, confundió la continuación de la eterna chispa de la violencia colombiana, con una revolución. Colombia, casi 60 años después, no ha dejado de sumar cadáveres juntos al de Gaitán. Esa pudiera ser otra historia, pero es la misma y Gabriel García Márquez recoge este espejo en la vereda de la vida y del camino, para que todos nos miremos en él, porque la imagen de la realidad alcanza para todos.
Pero la fiesta es otra: 80 años de GGM ( 6 de marzo). 60 años de la edición de La Hojarasca (primeros pasos de Macondo) y 40 de 100 años de soledad. 25 años del Premio Nobel. Son 225 años contra la eterna Soledad, que sólo necesita un segundo, el fragmento de un instante para hacerse presente, porque de alguna manera compró un pasaje eterno.
Gabriel García Márquez regresa a Cartagena de Indias, donde 1.200 asistentes al IV Congreso Mundial de la Lengua, le rendirán homenaje del 26 al 29 de marzo. La Real Academia Española lanzará una edición de 500 mil ejemplares de Cien años de soledad, novela que ha vendido más de 30 millones de unidades. Cartagena se inscribe dentro de las ciudades claves de la historia literaria del periodista, cineasta, músico, GGM, como lo fueron Aracataca, Sucre, Valledupar y Barranquilla. Sólo su superstición le impide regresar a Aracataca, cuya casa paterna sigue viva en su memoria y carga en su alma caribe.
Hay novelas como Cien años de Soledad, Rayuela, Pedro Páramo, Paradiso, La vida Breve, Los Pasos Perdidos, Los Detectives Salvajes, entre otras, que fueron escritas para ser respiradas con una cierta intensidad cada cierto tiempo en el tiempo.
Se ha cumplido el sueño dorado de la soledad macondiana.
Rolando Gabrielli©2007
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miércoles, febrero 28, 2007




De Mirta Narosky se podrán decir muchas cosas y algunas de paso, imaginarlas. Si de la realidad, y ficción se tratara, una argentina, pintora, con sus sombreros cada día, el lienzo en los ojos, y tal vez desplazándose en un pequeño ascensor hacia la calle, podríamos estar hablando de ella en la superficie de un damasco. Mirta Narosky hace su obra en Buenos Aires, una ciudad totalmente argentina, sostenida por la imaginación y el esplendor de sus ruinas, la belleza de su delirante espanto, el encanto de lo que siempre no será, pero que es, un sueño amarrado a tanta esperanza.
La Narosky se desplaza con sus colores en el centro del vacío de su época, y no ignora el tiempo urbano, como la mujer que contempla bajo el olvido de la ciudad, donde el sol irradia su vital naturaleza y ella se deja sorprender por una rara esperanza. ¿Así viene el pasado como el futuro, aunque todo es presente.? Ella se arroja al silencio frente al sol, la ciudad urbaniza sus amaneceres en la magnífica irrepetible soledad. Apuesta al espacio absoluto, la contemplación.
El Tango de suburbio, es la pasión roja del arrabal, el sueño del macho y la hembra suspendido en la magia de todo encuentro y minuto vertical, de ese aire que se pierde y se gana, movimiento en UNO, ese estar adentro y afuera a un mismo tiempo, volver a Ser, ella, muñeca brava, él, un bacan. El vértigo cae en el centro de la Mina, como si la noche inventara un nuevo tiempo, el norte y el sur de sus cuerpos, la otra cara de la vida. Los cuerpos pasan, quedan, el insomne silencio de la pista, la vida, el destino. Rolando Gabrielli©2007

martes, febrero 27, 2007

EL LIBRETO OCULTO DE LOS OSCARES







La alfombra roja en el Kodak no conduce a un Oscar, a todos los que la pisan. El flash y el glamour alcanza para los favoritos y algunas estrellas siempre brillantes en la imaginación de Hollywood. La Meca del cine no siempre huele bien. Cuadrar el círculo de intereses en Hollywood, es como vaciar la caja de Pandora. Hay un libreto que lo escribe el tiempo de manera sarcástica y premia a algunos el olvido irreparable de la Academia. La gran noche de los reconocimientos de la mayor industria cinematográfica mundial, impactó por el naufragio en primera fila del legendario actor irlandés Peter O´toole, un candidato postergado eternamente al Oscar. No dejó de sonreír en la ceremonia oficial y las cámaras lo apuntaron en diversas ocasiones, pero el libreto de Hollywood ya estaba escrito y sentenciado el actor que representó con maestría a Lawrence de Arabia. O`toole rechazó en su tiempo un Oscar por "años de servicio en las pantallas", una especie de jubilación y reconocimiento a la labor cumplida. La Academia lo obligó a recibirlo.
(Tal vez previo a la entrega del Oscar a la mejor dirección, volaron los pájaros de Alfred Hitchcok, para no encontrar más que el cielo eterno de su vuelo sin que el viejo rey del suspenso aterrizara nunca con una estatuilla en el Kodak) ¿Así es el cine como en la vida real?
Esta fue la noche de otro postergado por más de dos décadas: Martin Scorsese. Obtuvo dos estatuillas, una por su dirección y otra por la mejor película: Los infiltrados.
El libreto de Hollywood trasciende la pantalla, no necesita de efectos especiales, porque maneja las estatuillas que dan o privan de la supuesta gloria. End. Rolando Gabrielli©2007

domingo, febrero 25, 2007

EL SOTANO DE BABEL, UN VIAJE PERSONAL...





















Desde El Sótano se puede apreciar claramente la superficie. Valorizarla y tomar el pulso de la otra realidad. Escuchaba anoche una entrevista de Roberto Bolaño en Chile. Regresaba 25 años después. ¿Uno puede volver al lugar que nace impunemente como el asesino? Es una pregunta que le hubiese hecho como frente a un espejo. Los escritores no se dejan atrapar fácilmente por la ficción. Sólo se escucha su lenta voz con un leve dejo español, aunque en verdad sin acento, más bien una voz grave seguramente venida desde el fondo de su afectado hígado. Sólo la pantalla, un pequeño recuadro de Bolaño y su entrevistador, las bocinas, y las luces del Sótano flotando como si los mares de Panamá arrastraran la voz de esta estrella distante y cercana de Bolaño, que viajaba de Santiago de Chile, el DF y volvía al Mar Mediterráneo como sus cenizas en España. Un escritor verdadero no muere ni a palos, aunque la inmortalidad no existe, sólo la del cangrejo. No concuerdo esta vez con Roland Barthes, cuando dice que no se puede interesar en un lugar sólo por la belleza si no hay personas en ese sitio. Habla que no le gustan los museos vacíos, pero las calles sin automóviles ni gente, son un monumento a la soledad. El Sótano era mi museo anoche, el espacio real donde mueren las palabras y la oscuridad entran sin proponérselo. Bolaño sigue hablando como si nada, es su noche aquí, después del carnaval y él, preparándose para visitar Chile en noviembre, en su propio carnaval. Cuenta como la librería El Sótano le alimentó la imaginación y le permitió sobrevivir, al robarse libros de narradores que guiarían sus pasos literarios. Los concursos de prosa que ganó en las provincias españolas, formaron parte de su otra sobreviviencia en España.
En sus palabras deducimos que su poesía incuba sus novelas y que consideraba que existen buenas páginas en la narrativa chilena y no se atrevió a mencionar un sólo libro en prosa ni autor. Se definió como un gran lector de la poesía chilena: Parra, Lihn Teillier, Maqueira y Zurita, "que no quedará para la posteridad por su mensaje mesiánico". A Lihn le otorga un papel de salvador, rescatista de su propia vida, si no, no habría vuelto a la literatura, ni tomado el hilo de ese vicio, porque vivía salvaje, como un anacoreta con un perro, en España.
El Sótano se presta para estos pasajes y paisajes tan personales, llenos de azar, porque la entrevista de Bolaño surgió de la nada, apretando teclas y el lugar se inundó de su voz, de un escenario mayor, despojado de convencionalismos, pero envuelto en un monólogo bumerang de imágenes, sensaciones y recuerdos. La cafetera mecánica se había quedado sin agua, por lo que hubo que imaginar el mokaccino habitual. El espacio desolado también aporta al monólogo, ya que un sitio se representa asimismo, y de tanto ser habitado nos habla a su manera, corteja desde las sombras el diálogo oculto de su mirada. Y tiene razón Roland Barthes, y aunque no la tuviera, me gusta la frase, el concepto, la idea, porque la estoy comprobando en El Sótano: "el gran material del arte moderno, del arte cotidiano ¿no es acaso la luz en nuestros días?" La luz opaca un espacio profundo. Yo disfruté mucho de una sesión de fotografías, hace un par de días, en una de las salas de reuniones de El Sótano frente al ascensor, decorada por una pintura abstracta, de una Fue un juego con mi amigo Rodolfo Aragundi, un fotógrafo panameño excepcional, porque trabajó la luz como si tuviera frente a su cámara a Brad Pritt, Jennifer Aniston o Angelina Jolie. Ajustó la luz en las direcciones cruzadas correspondientes una y otra vez. Yo le decía la luz no tiene importancia, cuando existe la luz propia. Sin luz, no hay fotografía repetía y se movilizaba buscando el instante mágico.
El flash también tiene un tiempo de expiración, una luz que se extingue aunque vuelva a repetirse hasta el fin de las baterías que le permiten iluminar el instante. La luz indirecta recorre el pasillo y se va vaciando en matices por los espacios más amplios y se reduce en aquellos que contienen su propio reflejo, tal vez ignorados, pero plenamente existentes. Algunos cuadros quedan bajo el imperio absoluto de la luz. Algunos creen que los flash transportan un poco a la eternidad. Yo sólo veo una luz relampagueante como un guiño que se evapora en el aire y todo vuelve en su opacidad.
Bolaño sigue hablando desde la lucidez de su afonía, recordando los tiempos de pellejería, asomándose en la luz del éxito y recordando a su amigo, Mario Santiago (José Alfredo Zendejas Pineda) el poeta mexicano co-fundador del grupo poético Infrarrealista, que el narrador chileno abandonaría saturado en búsqueda de un mejor destino literario. Santiago editó un sólo libro en vida, inspiró el personaje (Ulises Lima) de Los Detectives Salvajes y en la víspera de su desgraciado mortal accidente en el D. F. (10 de enero de 1988), escribió su premonitorio poema de despedida:
EME ESE PE
Moriré sorbiendo
pulque de ajo
Haciendo piruetas
de cirquera
en la Hija de los
Apaches
del buen Pifas.
Las noches de El Sótano, sostienen los más antiguos habitantes, son visitadas por el espíritu de un niño que habría muerto allí. Con frecuencia se sienten algunos ruidos, que corresponden, muy probablemente a los acomodos de la estática, y así viene el desplazamiento de papeles, objetos y elementos que suenan. Más bien me sentí observado por el ojo de Raúl Ruiz, cineasta chileno que suele tomar estos temas y los proyecto en un rollo interminable de cine mudio que maneja desde París, donde reside como muchos intelectuales y artistas chilenos después del 11 de septiembre de 1973. Raoul, como ahora le llaman en cámara o fuera de ella, en la ciudad luz, filmaba en El Sótano esa noche, Poetas en su cuerda floja bajando por Puerto Aysén. Uno de esos títulos terminales de Ruiz, pero lo que importaba era el rollo en blanco y negro, aunque fuera a color. Quiero decir la película hecha, terminada. El autor de los Tres Triste Tigres, ahondaría en la temática del peso de la L en los pasaportes de los exiliados-expulsados y en la visión surrealista del Chile a la hora de la siesta. Una hora realmente letal donde todo se detiene y cae en una espesa cortina de no sabemos que sucederá cuando todos se despierten a un mismo tiempo. Un espacio doloroso para la infancia y adolescencia, muchas veces obligada a dormir o a guardar silencio, donde se inventan y sueñan muchas más cosas de las esperadas. Con esas historias de por medio, trabajaba Ruiz esa noche y se escuchaban sus : Va el rollo o corten!!!!. La plaqueta caía en su pequeño peso de guillotina. La noche seguía en su aventura, la voz de Bolaño en off, los reflejos de la luz sobre pequeñas sombras ocultas alargadas o recogidas, más bien la oscuridad compartía con la luz su propio espacio, su visión de la noche. Bolaño como telón de fondo la anécdota del escritor argentino Antonio di Benedetto, quien ejercía un mismo oficio que él: competir en todos los concursos literario provinciales de España. Fe, miedo y deseos, el fantasma de Antonio di Benedetto era lo más real esa noche en la voz de Bolaño, que Ruiz lo veía sentado en la esquina rosada de Borges. Qué tipo tan fantástico, me repetía yo desde El Sótano de mis días tropicales, asfixiados de luz y selva, de la pálida humedad del verano. De pronto la silla amarilla de Director de Raoul Ruiz flotaba en El Sotano, y volaba como buscando los mejores ángulos, sorprendiendo las voces off the record, a los fantasmas ya convertidos en celuloide. El reflector parecía un faro dormido en la noche, como un amante esperando a su Bella, sin despeinarse, estático, luminoso, absolutamente servicial.
Súbete al Escalibur, me dijo Raoul, y paseas con Bolaño en esta escena por la Bahía de Panamá recitando a Jorge Manrique, pero antes pónganse estos gorros protectores de la aviación de la Primera Guerra Mundial. Cuando van saliendo hacia el litoral costero dicen: Recuerde el alma dormida, avive el seso e despierte contemplando cómo se passa la vida, cómo se viene la muerte tan callando; cuán presto se va el plazer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parescer, cualquiere tiempo passado fue mejor. Pero frente a la bahía estos versos de las Coplas, con absoluta solemnidad y compostura: Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, qu'es el morir; allí van los señoríos derechos a se acabar e consumir; allí los ríos caudales, allí los otros medianos e más chicos, allegados, son iguales los que viven por sus manos e los ricos. Corten, corten, fueron las últimas palabras de Ruiz y sentí como que se recogíera en una larga alfombra el rollo de la noche de El Sótano y se envasara esta historia para siempre. Afuera, en una limosina roja lo esperaba su chofer, muy parecido a Gabriel García Márquez, y pensé si en verdad no era él. Con su liquiliqui blanco, impecable, una sonrisa caribeña le cruzaba el bigote, y alcancé a ver su placa: Macondo Año 2666.
La limosina se fue volando en sus alas mariposa y dejó caer sobre el Istmo, donde los dos océanos unen los continentes, millones de mariposas amarillas. Esa ya es otra historia. Rolando Gabrielli©2007

jueves, febrero 22, 2007

Cangrejo Fantasma


Habitan en los fondos marinos, ríos y también se trasladan a paso de cangrejo por la tierra observando con sus enigmáticos ojos. Caminan en tantos lugares al mismo tiempo de noche y de día, que no es difícil encontrarse con uno de ellos. Hay quienes les da miedo y a otros una profunda curiosidad. En Colón, en una época del año, octubre, cruzan por millares las carreteras, en un extraño éxodo que sólo a los cangrejos se les ocurriría por lo peligroso y delirante. En Cartagena de Indias, los Cangrejos Azules llegan a los patios de las casas y son comestibles. Yo a este, sí, el de la foto, que nos mira sorprendido por el flash de la cámara, lo he bautizado Cangrejo Fantasma, porque apareció una noche tibia Maya, muy mágica, desprendida del tiempo, y tal vez nos puso su mejor sonrisa, su cara de cangrejo. El Cangrejo Fantasma existe, como el Azul, Ermitaño, Violinista, Felpudo, Enmascarado y Decorador, como tantos otros, porque son muchos. Esa fue la noche del cangrejo, caminando a la orilla del mar, viniendo de una cena, riéndonos de las escaleras, de Kiko y con Kiko, bautizado esa noche y tus piernas largas huyendo del Cangrejo Fantasma que avanzaba hacia algún lugar y defendía su terriotorio en la noche Maya. La risa recorría la noche de la costanera y sentí que entraba al mar. Nos dejó su mirada y pasos sobre sus pasos... los que nosotros también dimos... ¿Pudo haber sido Kafka, no crees?Rolando Gabrielli©2007

Un Poema


Un poema no nace de la palabra,
la palabra nace poema
y se vuelve moneda corriente,
cuando el poema
se convierte en palabras.
Rolando Gabrielli©2007

martes, febrero 20, 2007

FOLLETÍN CON TINTA ANIMAL

UNO
Me hacía sentir el personaje que era ella o yo, en una esquina del insomnio, en esa corredera en silencio que la noche otorga al paréntesis....me escribía, escrituraba, 24 horas al día, el cuerpo marcado por unas vocales infantiles...Y me decía, interrogaba con un tono casual: .¿Y por qué tengo que tener cuidado Marlon....? Así me llamaba, como en un filme de Nido de Ratas, algo parecido a la antesala de la fama, aunque ya se sabía que el norteamericano era un actorzazo y dejaría en un papel de calco sus actuaciones para que las repitieran en su propio estilo, tipos como James Dean, nada menos. Era su rollo y lo sostenía con palabras, imágenes, sobre todo poderosas metáforas, y yo en esa época no sabía si tenía un espejo frente a mí o un cedazo que me regateaba el destino. Hay paisajes para olvidar y otros se hacen parte de la retina.
DOS
Se adentraba en una cierta lujuria verbal, trazada por esas reflexiones tan íntimas, psicológicas y muchas veces amputadas en un doble caos, desglosándolas en pausas livianas, ásperas, llenas de miedo o esperanza. "Estoy mirando para adentro, pero bien", se reafirmaba en el yo-solo, ese frente a sus propias horas desmanteladas, ruinosas, pero con el doble fondo, de todo irá mejor a pesar de...Sabía aflojar las tensiones, aunque fuera en palabras, porque también decía en voz alta: Se me parte la cabeza, el hígado no da más, discutí y me atacó el hígado. Expresión literalmente visceral, absolutamente corporal de bilis adentro. Evacuaba lo que no podía reciclar, una auto terapia referencial, pero muy metida en si misma, porque le gustaba palparse, no sólo exteriorizar, sino submarinearse, si la licencia literaria me lo permite. Auto respirarse, es un encuentro consigo mismo, aunque sea de la asfixia. Pero sucede. hay quienes transforman esa introspección en un hábito y no sé si es bueno. Es como pasarle revista a la yugular. Bueno, yo diría un animal absolutamente indefenso. Desolado de sí y consigo mismo.
TRES
Cuando no quería estar con nadie, ni consigo misma, se montaba en su silenciosa bicicleta. Ahora sé que huía de ella y de paso me incluía en sus distancias. ¿Una manera de ver o arrastrar el presente? Cuando caía ene se pozo, sus mejores mensajes eran pura taquigrafía, un par de líneas formales, que yo había dejado de leer y buscar alguna explicación. Me parecían más interesantes algunas afirmaciones rotundas, como descolgadas, donde referencialmente me marginaba y no al mismo tiempo. “Salí reconfortada, muy de acuerdo conque el arte no es interpretable”. Aludía a un foro y también de paso a un poema mío, o alguno de esos escritos que más vale no referirse a ellos porque acrecen de cabellos para jalarlos. Se arrastra lo que se lleva en el alma y cabe en una o dos manos. No más. Eso fue lo que le dije. Esto es de ella, y complementa loo que me ha querido decir todo este tiempo:” Igualmente lo que constituye lo particular como hecho artístico está relacionado con un bloque en el campo perceptivo, en el cuerpo, pero un cuerpo nuevo que se crea, tan así como si fuéramos a bailar y esa música genera movimientos nuevos, cuerpos nuevos marcados por un ritmo, los cuáles si apagáramos la música y ese movimiento seguiría, estaríamos en un terreno de lo ridículo.Por lo tanto el arte estaría creando cuerpos nuevos, contorneando golpes físicos de percepción, no es el cuerpo de la pornografía, no es el primer plano de la eyaculaciòn, adonde a nadie se le ocurriría preguntarse por el director, o el sujeto que ay detrás, se trata de cuerpos nuevos”. Esto fue, creo, lo que la reconfortó.
CUATRO
Ahora, expresiones como estas le hacía filosofar irremediablemente, salirse de todo contexto, adentrarse a un mismo vacío o vaciarse en un no me gusta hacer de lo particular algo general, ni de lo intimo algo público, no corro tan rápido, así como el vaso de cerveza que se desliza por el mostrador en el filmes el "francotirador" con nuestro amigo de Niro. Sé hacer pausas, remachaba, y sè cuando hablo de lo público y cuando me refiero a lo social, a veces consecuencias, a veces anécdotas. He conocido gente bien posicionada y con buenos criterios, el pensamiento no siempre conduce a la miseria y al fracaso. Esto venía a santos de algo que yo dije y ella interpretó como una diosa desencantada, y muy despachada, pero contenida en la reflexión, aunque no dejará de impartir su latigazo. Matizaba desde luego, con lo cotidiano, de paso: voy a buscar un bronceador. Eran muchas ganas de irrespetar lo trascendental o una manera de vaciar el jarrón hacia ningún lugar.

CINCO
Cuando recibió un llavero de caracol del otro lado del Atlántico, no tuvo más palabras que festejos llenos de asociaciones y resonancias. Nada importaba más alrededor, ni frente a sus sentidos. Se entregaba a eso que llamaba privilegio de sus sentidos y de quienes tenían esa oportunidad de vivir en las proximidades del mar. Aquí, es un río marrón, peligroso y furioso a veces. No comparaba, sino más bien desligaba responsabilidades frente a sus sentidos, al deseo que superaba sus frases más precisas y autorizadas. Una asociación literal, de un manojo de pensamientos colaterales, y quizás nos estaba para eso, pero como reprimirlos si venías como perros en un callejón si salida. Con algún ruido, que es el mar de fondo que deseaba poseer. A veces me descomponía su claridad, coincidencias, sus acertijos que eran pequeñas grandes verdades. Creo que no se daba cuenta. ¿Nunca se daría cuenta? ¿O era yo el que creía y ella sabía? En verdad se mezclan las cosas. El presente tiene esa particularidad de ser un tiempo corrido.Tal vez quería nombrar con alguna autoridad un pasado que le pesaba, le descosía el hilo conductor de sus días. Así resultaba todo, y volvía, como en un espejo de circo a reflejar su realidad, las palabras que le acompañaban y que en principio quería que yo sumara a mi propia atmósfera. - ¿Se habrán conocido Liz Taylor y Marlon Brando?, porque tú eres Marlon. Tenía algunas ideas fijas de lo que yo presumiblemente hacía y no. Se me caía la cara con pedazos de risa. Era inútil sostenerla.. En esa descripción libre y literal, creía que caminaba con una camisa de botones abiertos. (Algo que nunca estuvo en mi mente, por cuestiones de antiguo capitalino de una ciudad sureña acartonada, algo formal y sumamente retórica en los colores, aunque todo cambia, pero no el mal-gusto. Gente de color, con ropa de color, formaba parte de este escenario, lo cual no estaba errado en el Caribe. Me veía pasando por la puerta de un aserradero y con un reloj brillante en la muñeca. ¿Los relojes brillan o sólo el mío? Saludaba amablemente, sostenido por un pantalón crema, absorto, y compenetrado en una sola idea.

SEIS
Me agradaban más sus comentarios y referencias literarias. Su pasión por sus autores favoritos y no tanto, más bien el ejerciocio a secas con la palabra, algo que verdaderamente compartíamos. No tanto porque estuviéramos de acuerdo o no, más bien por los silencios, esos espacios ques e dejan en una y otra afirmación para que el otro adivine y respire. Lanzaba frases, opinaba, y lo hacía bien, con su estilo sin concesiones.Es una manera respetablede ver y sentir la literatura. Ahí desaparecía Marlon y los autores llenaban los malditos espacios. "Hay que abrir de par en par las ventanas y tirar todo a la calle, tirarse uno y sobre todo las ventanas, es la muerte o salir volando. " (Julio Cortázar, ponía entre paréntesis) Esa era una indirecta conmigo, para tomara decisiones, asumiera situaciones, me lanzara. Y tenía razón, la inmovilidad es un pariente pobre de la cobardía. Era una aproximación, a sus propios intereses, porque terminaba diciendo además que tenía que aguantarse su inconciente. Y después venía lo tajante, porque había despertado mal de una siesta: Un abrazo, cuando me recupere aparezco en el discurso,porque siento que no estoy en lo que digo, sucede a veces
SIETE

La red está para intentarlo, ¿acaso no es un instrumento para atrapar peces?, te preguntabas y respondías con un fardo de imprecisiones, silencios, ínter textos para descolgarte como una paloma herida de tu cornisa despeñadero. Sobre todo, para especular, así se espera el pez en la red, con paciencia, más que un anzuelo, el desafío del Otro, que aparece y desaparece en la profunda espuma del silencio. Viola, lo que no se ve, quizás se toca con más sentido y deseo. Cuando llegabas al tope del tope, donde descifrar no es un riesgo, sino una cadena sucesiva de equivocaciones, aparecías con tu frase realmente real: sólo las mujeres entienden a las mujeres. Yo no entraba ahí con mis pantalones y vellosidad de bestia no reciclada. Salta como en rayuela de un capítulo a otro, sin incomodarse, y se saturaba en el texto, se descodificaba sobre la pianola de su encanto. Eran signos sutiles, blandos, musicales, como cantos de pajaritos. Asomaba a una gran ventana con los ojos que acortaban distancias y hacían crecer los paisajes. Volaba la imaginación y el tiempo se ajustaba un poco más a la precisión de sus deseos. Había una constante autoexploración, un pa(i)saje continuo por lo que llamaba el mundo interno, un universo cálido y frío, a la intemperie, que le gustaba presentarlo con oscuridades y sombras más profundas, matices de transparencia, pero donde nada es lineal. Era capaz de ver la profundidad del iceberg, como su silencio rompía la paz del mar o avanzaba sin inmutarse mostrando parte de su superficie, que nunca era todo. El hielo podía estar silenciosamente detenido, profundizándose asimismo, ganando poder en el misterio de su paso, al acecho del azar o sostenerse plácidamente como en una piscina.

OCHO

Volvía a la escritura cero como si nada. Es decir a un silencio ortopédico, pero retomaba su mejor ángulo con opiniones muy personales sobre la vida y escritura de algunos poetas. Era como porfiar sobre su propia escritura, un buen verso puede hacer la mañana. Así de simple.La urgencia que tienes en escribir no es igual a la de todo el mundo, corres contra el tiempo, como si los dìas no alzanzaran, estàs descansando un sueño sobre un reloj de arena. Cada segundo se juega el tiempo que resta que tiene que ser fructìfero. No me dejaba aire. ¿Memorias de una paralizaciòn?, ella, se interrogaba. Ponía un límite sobre el límite. Y luego se internaba en otros temas. Lo del sol, es apasionante. El amor no es un lugar común. es un hecho a construir, me hablaba d euna cierta arquitectura del amor, la artesanía del Otro. Ella tiene tu tinta, decía como una mujer del medioevo. Veía su figura impresa, cuando Gutemberg nos abrió el mundo de la impresión. Qué impresionante!!!!!. No dejes de escribir, es lo tuyo, a eso viniste. Yo te veo más allá de la presencia real. Estoy frente a tus palabras, meditando. me conmueve tu persistencia en el amor, después de haber vivido tanto, y como seguir creyendo en el motor o en ruido que nos hace cosquillas en el estómago. Me rotulaba hasta las visceras en un afán por alcanzar mi Yo, que en el fondo era su propia búsqueda, el abrazo de la muda distancia, el reflejo del yo no estuve. Flotas en lìquido ammiòtico, ahora no es ayer, ni mañana, (Borges) ahora es la mano, la mente, el instinto, debes dejar esa marca, llegaste a percibir cosas que jamàs hablaràs con nadie, ni el oro del mundo podrìa arrancarte ese secreto (profética), esa voz que desde lo interno impone un trazo de nominaciòn, "soy r.g., vine a este mundo para escribir", sabes quièn eres, tomaste forma en el transcurrir de los años, fuiste analfabeto, fuiste infante, cobarde, valiente, miedoso, altanero, compasivo, errante, disciplinado, olvidado, recordado, padre, hijo, marido, amante, amigo, y ahora sellas eso en un decir, corres contra el tiempo, como si los dìas no te alcanzaran, estàs descansando un sueño sobre un reloj de aren, -repetía-, no puedes esperar a nadie...Yo en estos días de fechas, 22 en lo personal, sólo escribía en medio de los carnavales...

NUEVE

Cuando le relataba algún sueño, de esos que ocurren fantásticos, en comunión perfecta, toda la imagen a la levedad del ser en el Otro, transplante absoluto de médula a médula. ¿Cómo soportas eso? ¿Estás místico, en trance o comiste amapolas? me veía, después de sus palabras, en un sendero ignoto de Afganistán con mis amapolas rojas volando por esas montañas llenas de Mahoma. Sentía mis alas de Ángel Rojo que dejaba los espacios lejos de mi cuerpo, el aire, nada más simple que nada. Y aterricé como en defensa propia: pero sí Kundera ya no suena, ni truena. No deja de ser un buen escritor, apuntó. Eso es cosa del mercado, la crítica, los que manosean la literatura verdadera y escupen por los ojos. Era difícil agregar una sílaba. Y volvemos al juego que es vivir la vida, que es igual a puro juego , que es igual a puro fuego, y ahí se iba desmadejando en el lenguaje de asociaciones, como cuando la rueda un niño la hace rodar sin destino, ni tiempo. Ahora, no sé si ella era literatura o la literatura la imitaba a ella, pero todo tan próximo al verdadero folletín: "Me da fuerzas saber de ese amor, es una sensaciòn extraña, que me cabalga en el espinazo". Hacía una pausa, y como en una carretera cambiaba de vía, porque se trataba de avanzar hacia alguna meta, al menos lo intentaba. Los poetas son el principio y el fin de algo...con el tiempo uno llega a saber que no hace falta nada, ni siquiera escribir...la literatura es juego, jugo de un fruto sagrado que a veces se avinagra...Anoche soñè que nadaba en contra de la corriente de un río que es como una catarata de fuerza, turbulento, gris, rocoso... sentìa el esfuerzo en mi cuerpo... me despertè cansada... intentaba agarrarme de la costa, y la corriente me volteaba, pero seguìa con esfuerzo... la metàfora de este año, eres mi compañero de nado, contra viento y marea hacia adelante, y me ganas en las brazadas!!!!!! O, anoche escribí esto...

DIEZ

Me frené con Joyce, quizás sea mejor viajar a Dublín. El irlandés que hizo todo lo que pudo por la novela. 20 mil horas en el masturbatorio de Ulysses, escuché una vez a un sacerdote sin púlpito, en el pálpito verbal, ambulatorio, de ese sermón que irradia sospecha. La literatura es sospechosa, pero por alguna razón. Lo mejor quizás sea no contar la historia, dejar que el lector se haga cargo de su propia historia. La literatura se siente en la piel y prefiero recorrer Dublín de la mano del irlandés. Supiera JJ, esta declaración explícita a un recorrido total por la ciudad y su noche, el río que la cruza, ella era así, asombrosa en la sombra del destino. Ella le pedía a un ángel que le reparara la vida. No tenía reparos, en verdad, pedir por todo lo alto. Es mi oración por ti, en estas palabras que pueden parecer formato de funcionario público. Estoy sorprendida con tu relato, me pareció de muy buen nivel...son textos más globales y ahí aparece tu relato, novelado... ese texto está cargado de poesía...Bueno, me voy a ir a ver una película más intelectual, esas de cine club, por decirlo de alguna amnera. Me compré unas sandalias y ya camino por la ciudad. Cosas mínimas, pero ocurren. Al salir del trabajo, hoy por la mañana, me me encontré con un niño de 11 años, y hablaba de las diferentes dimensiones, parecìa un erudito, hablaba de que un gusano podrìa trasladarlo a otro espacio, de mundos sutiles, y pensè que ese niño eras tú, que tambièn estabas allì, como ayer, hablando del "mensajero del gusano", ese niño y tú se conocìan.

ONCE

Igualmente, el presente se ilumina con pequeñas cosas que lo van enriqueciendo, y esto por ahì es algo nuevo y te abre espacios en el alma y en el cuerpo. Adelante Marlon!!!!! recuerda El último tango en Parìs!!!!!! Ahora es ahora. Sabía ser lápida de su sombra, noche de su luz, tiempo de su tiempo. Volvía con el célebre Brando, el último símbolo dorado de Hollywood, que se engordó y fracasó hasta la saciedad al final de sus días. Remató su fama y aún así no podía pagar sus deudas. En que línea, trazos de esas situaciones podía estar su caricatura metafórica. Un misterio, en verdad, de esos que someten a su propio autor. Marlon partió en el quirófano de la existencia, perseguido por los fantasmas del espanto. Pasó el actor y se instaló sobre sus nostalgias, el ruido invisible, pero real, de lo cotidiano, con sus muecas y ridiculecez, la exactitud de lo realizado. Levantarse una mañana oscura, cuando el alba cae a suaves lentos negros brochazos y enredarse hasta caer de rodillas, es como tomarle mal el pulso al día, pero sucede y es mejor reír. Y de ese pequeño accidente, saltaba a lo estrictamente literario: estás alcanzando metas increíbles con ese personaje, algo más sidementado, universal, hay un leit motiv, un escenario cinematográfico con sus distintas cámaras. le encantaba la plástica y por eso me dijo: esa pintora amiga tuya, no tiene mucha tela para cortar. Se me volvió a caer la cara de risa. Y seguía desbordándose en eres tú y tu ùnica mujer, la palabra, en su intensa femeneidad, sòlo ella te llevarà a la felicidad soñada. Opiniones, porque todo de alguna manera estaba cayendo en la justa medida de lo posible. Eran más las lecturas, sin duda, no sé si las coincidencias y ciertamente no había por que tenerlas. Los poetas no se discuten. Se aceptan o rechazan. Son tan personales, íntimos, arbitrarios. Que entonces para qué. Mejor dejarlos en el hilo de su propio carrete. D. Thomas, Trakl, Panero, Pessoa, no sé , otros, Donne, bueno los que van cayendo a la mano de oído en oído, que son las mejores lecturas finalmente.

DOCE

Bolaño también escribió poesía, quizás libros que caben en una mano, pero ahí está el germen de su narrativa, sí de sus grandes novelas. Joyce escribió primero poesía. Los grandes narradores nunca abandonan la poesía o la poesía no les abandona afortunadamente. Dejaron el libro del poema, pero no la poesía en sus y acsi todos se ufanan: yo comencé como poeta, com osi dejaran de ser poeta porque no cortan las frases hacia abajo, en vertical. La poesía hace la diferencia en cualquier escrito. Las bicicletas tienen poesía. Kafka recorría Praga en bicicleta. La ciudad sería ocupada por tanques en repetidas ocasiones y andar en bicicleta era como pasearse evstido de mariposa. Las bicicletas con poéticas. Una verdadera extensión de uno mismo. recuerdo cuando aprendí a andar en una bicicleta de mujer. Esa emoción me eprsigue hasta el día de hoy. Entraba a una callecita sin salida, más bien un pasaje, temblando con las ruedas, cayéndome en el aire, pero perseverando con la bici como si nada, en la más pura preadolescencia. Las bicicletas son dos ruedas que ponen a vivir plenamente la vida. Pienso en El cambio de rueda de B. Brecht: Estoy sentado al borde de la carretera, / y el conductor cambia la rueda. / No me gusta el lugar de donde vengo. / No me gusta el lugar a donde voy. / ¿Por qué miro entonces el cambio de rueda / con impaciencia?” Mis dos ruedas de la infancia solo giraban y yo pretendía mantener un supuesto equilibrio, que no siempre alcanzaba. Brecht pedía algo más en aquellos tiempos sombríos, uniformes, deformes. El hombre siempre debe pedir más en favor de los demás. Es un buen principio, como cambatir una rueda, encontrar una dirección, saber que el camino se puede bifurcar. La obra de Brecht se ha evaporado en Alemania, después de la caída del Muro de Berlín. La estupidez es una hazaña del mundo digital, frente a un autor indispensable del siglo XX.

TRECE

Era entrar en otro tiempo, se me ocurría definir así las cosas, voladamente. ¿Cavar una tumba o abrir un poema sobre la página en blanco? Ni hablar, para no revolver la memoria, es mejor dejar que el paisaje vuelva a su lugar y dejar que convierta en rutina el sitio ya conocido. Fue muy frío el aporte de la escritora húngara, que tú repetiste a propósito del invierno, sí, esa que trabajó en silencio en una fábrica de relojes, como salvada por el tic tac de las tropas soviéticas cuando invadieron Budapest. Una húngara agria, que ya no cree en la literatura, porque tal vez es una escritura de la denuncia visceral, vivencial, estomacal, el minuto feroz del hígado personal. La literatura es un juego más arriesgado quizas, pero no deja de ser una apuesta personal. Cualquiera está en su derecho en escribir y abandonar el lugar del crimen. Con risas o pesadillas, pero se trata de un acto legítimo entender también el vicio que le acompaña. La escritura es una rutina que se hospeda como un cangrejo en su concha. Busca mar, río o tierra, pero no permanece indiferente. La poesía suele caminar por patios de luz en la oscuridad, y abrir puertas que no siempre comunican a un mismo lugar, pero aseguran alguna certeza por vaga que esta sea, un asombro de lo real con cierta magnificencia y de vaga interpretación. Con cada nueva palabra pareciera tarse un pco más el bosque. Son tantas las dudas frente a una sospechosa eficacia. El conocimiento de lo desconocido requiere de alguna atención, por más imán que tenga la imagen. Yo te recomendaría en una de esas noches cerradas, donde la nieve atraviesa el alma y la pone a orar por ti, que escojas uno de estos 13 capítulos y pidas un deseo. Tal vez el destino te armará unas noches más tibias y nuevas. El abismo también busca su espacio. Rolando Gabrielli©2007

sábado, febrero 17, 2007

Verano Dorado, la casa del poeta







Febrero puede ser la casa del poeta, el sol dorado del verano, una ventana, una luz que ni la noche tal vez ciega. El estío es la memoria presente, dibujada en el cielo azul, la tibia hora de la mañana que un atardecer tampoco ignora. Ayer fue otro tiempo, no lo desestimo, quizás mi desierto, una playa de una isla inventada por tu silencio. El tiempo se embasa en la memoria. Nadie quisiera ser más que el vicio de sus propios actos. El espejo que no renuncia a su reflejo le da un manotazo al tiempo o el tiempo sabe que la verdad desampara al vidrio, y le devuelve la virtud de un tiempo cumplido. ¿El brillo es siempre opaco o se refleja detrás de la memoria?
La mañana de este verano se me deshace en una taza de café, en el fondo miro un rostro de humo, se me escapan los decimales del mediodía, qué cuenta digo, inventario que el paladar no ignora y refieren los sentidos otro cuarto, señales, un mudo escenario, esos segundos que dan vuelta alrededor de un anillo que se reinstala en el vacío. El verano se hace cargo de sus propias sensaciones, no ignora que las rótulas volverán a hermanarse, bajo un mismo sol, en las blancas sábanas del amanecer. No es pasado lo que ya no tenemos, todo es como un cambio de horario, pasan los trenes y las estaciones quedan sin inmutarse, se baja alguien, más allá sube otro, el riel es el camino.
El verano se refleja en mi mano, el tiempo tibio, del tiempo frío, fluye un tiempo ocioso, el hueco del aire, el imperceptible peso del colibrí en la magia de su sueño suspendido. El tiempo no acepta consejo, colisiona al destino. Avanza con su escopeta de perdigones, una mancha de sangre en el aire y cae sin alas el vuelo del pájaro. Debajo del tiempo, sobre el tiempo, más tiempo, como si las nubes se sobrevolaran así mismas en un avión si paradero, pero estacionado en ninguna parte, sino, se alimentaran de su volatilidad, ese servicio intangible que le proporcionan al paisaje y el agua que dejan caer sobre la tierra, estas eternas lloronas.
La ciudad corre en un taxi y sigue siendo ella misma, asfixiada, amontonada en un sitio eriazo, desplegada en el ojo que multiplica sus calles, la ventana que comparte la discreta cortina. Que el telón corra en contravía de la imagen el silencio que toda pantalla blanca se esmera en repetir. Alguien viene con una bandeja de hielo, la risa se refleja en sus ojos blancos.
Reciclo con tu olvido el pasado, todo cabe en un cuarto, menos el olvido. El sol es una primicia en Finlandia, tal vez sea mi mejor regalo para tu próximo invierno. La persiana no esconde el reflejo, sino la luz que tú adivinas y te llega. El misterio no está en el sol, ni en la persiana que descorro, sino en las manos que unen un destino. Rolando Gabrielli©2007

viernes, febrero 16, 2007

EL CARNAVAL DE BOLAÑO

La batería es un lagarto agazapado, en cualquier momento te deja sin velocidad, muere en tus manos para inmovilizarte y te aprisiona con su silencio de esponja seca, su silencio devastador. El tiempo comienza a deslizarse como una barra de hielo. Es liso, inasible, incomprensible, se convierte en un líquido memorioso. Esa noche dejé el Sótano tardíamente y una luz enseguecedora de un reflector me despertó en la calle. Había un movimiento de máquinas y ese olor del asfalto que impregna la atmósfera de una rara y lenta asfixia nasal. Se movían unos hombres en las densas sombras de la noche. El tráfico automotor no circulaba por este tramo. Las máquinas con sus rodillos, sin personalidad, lentas, iban dejando caer el líquido negro y otras pasaban sobre el asfalto nuevo, una capa que la noche confundía con su propia cara. No había siquiera murmullos sobre los implacables rodillos. Avancé buscando un taxi por estas calles tomadas por la noche, repetidas en el rostro del asfalto y me encontré con una de las arterias principales cortadas. Fue cuando comprendí que estábamos en la víspera del Carnaval 2007, una fecha sagrada en Panamá. Seguì mi marcha con el ruido del Carnaval en mi imaginación y ya se descolgaban los vehículos por la Tumba Muerto, una vía no involucrada en la fiesta del Dios Momo. Me interné en la noche a la ventura. Venìa con el noticiero en la oreja, los duendes de un destino casi misterioso contaban las aventuras en y de la ciudad. Los pasos previos y perdidos antes del Carnaval, donde lo real ficciona y viceversa, ese lìmite que nadie conoce cuando el cuerpo reclama una incesante lluvia de estìmulos y goces que superan la voluntad. La cinta la ha comenzado a rodar el Carnaval, un rollo que terminará el miércoles de cenizas, con un recuento que pudiera tener más sentido en lo personal, porque la ruta del universo de la fiesta de la carne es conocida cada año por las estadìsticas. Se pueden superar así mismas, pero traducen un mismo tono. La ciudad se explica en su historia casi inventada y respira como puede. El Sótano ya era una realidad muda, silente en la página de un día concluido. Las computadoras negras, las columnas negras, el piso negro del pasillo, la luz tenue desplazada sobre las mesas de los arquitectos, enmudecían aún más el silencio y sólo el papel sketch amarillo brillaba en la cercanía de los ojos, descolgado como un final de fiesta. Recordé como las fechas coinciden para concluir coincidentemente un capítulo de algo. Nada se trunca sin historia, todo concluye en el espeso ejercicio de la memoria.
El paisaje de las calles y avenidas ha cambiado, porque han aparecido los policías y los tranques se han incrementado. Solo queda esperar que esta madrugada sigan abandonando miles de automovilistas la ciudad hacia el interior del país, donde los carnavales tienen un mayor atractivo para la gente, que aprovecha de ver a sus parientes. Es un país de bolsillo, de 3 millones de habitantes y solo queda atravesar el Puente de las Amèricas para desentenderse de lo que se deja detràs del puente. Un puente tiene dos vías y la imaginación lo corta o reconstruye a la medida de las circunstancias. La ciudad se disuelve ante el Carnaval, se arrastra como una comparsa, se somete al ritmo de un nuevo dios.
La noche ya està en Carnaval y todo se ha detenido ante su marea que no cesa de avanzar y desplazarse durante cuatro dìas muy eufòricos, donde puede perderse la vida y algo menos. Sol, agua, mùsica, alcohol, carros alegòricos, reinas, orquestas, son los principales ingredientes del Carnaval, que está en las cuatro esquinas con su estridencia y ubicuidad. El Carnaval va en la piel, sentimientos, el cuerpo lo registra, torea y se deja cornear por la bestia indómita del evento más serio del país. El Carnaval se vive y se muere en la carne, y despuès vendrá la resurrecciòn si el cuerpo quedó en la ruta para contarlo. El Carnaval vivirà estos días de manera independiente, crecerà como una flor, un pez en el agua, una lluvia de sol, la hamaca flotando en la campiña, un carro alegòrico sonando con su música, los pies en las pistas de los hoteles y casinos, porque tiene vida propia, su cabeza y cuerpo es la multitud danzante que no reconoce lugar, ni fechas, ni tiempo, más que el pedazo de tierra o pista, el minuto ardiente de sus sentimientos, que tienen principio, pero no fin. Un Carnaval pareciera ser, el compromiso total, una manera de vivir a fondo el intervalo entre la vida y la muerte.
Yo pensaba en otro Carnaval cuando abandoné el Sótano sin más esperanza que encontrar un pedazo de cielo y de noche, esa armonía que no tiene espejo, ni otra luz que el neón solitario o la luminaria callejera titilante. Divagaba en el Carnaval de Bolaño, la gran fiesta de la literatura que organiza un grupo de jóvenes poetas chilenos audaces, en un homenaje y reconocimiento a un escritor chileno, latinoamericano, universal, que reencantó la novela en idioma castellano y puso a respirar más profundamente a Chile en ese dìscolo gènero. Bolaño "le hincó el diente al género", y trató de no dejar tela para cortar". Desde donde lo arrastraron las circunstancias, Chile, Mèxico y España, escribiò y nos contó a su manera las historias que traspasaron su realidad, los mundos màs allà de la palabra, esos encuentros y desencuentros, plazos fijos de un espacio que hàbito a pulso con su utopía bajo el brazo. Su literatura lo trasciende, sin duda, pero la espiral de sus sueños, la utopía que desgranó en el corazón del D.F. hacia América latina, lo humaniza definitivamente.
Poeta, cuentista, novelista y polemista, Bolaño no se escondió debajo de las letras, ni posò en el altar de la fama, siendo uno de los escritores màs premiados en vida y muerte. Màs bien arrastrò su carpa con el circo y todo, el lenguaje, lúdico, fabulador, crítico, como un anarquista solitario, consciente de sus espantosas limitaciones y de las grandezas de un oficio que no tiene patria, como la literatura verdadera, la de Bolaño. Un escritor que supera la insularidad, el gesto náufrago de la atorrancia local, la voz trivial de la "patria", sobre la frontera del claustro pena la palabra de Bolaño, en la frontera circular del planeta. Las muchas voces en la voz de Bolaño, como en un Carnaval, donde los coros suelen ser largos monólogos y también bumerang de sus silencios, caminos iniciáticos, búsquedas incesantes, un giro a la nada y el infinito. La novela chilena se había quedado en el Obsceno pájaro de la noche. Bolaño entró con su propia carpintería, materiales de zapador y encontró su única salvación, que es ninguna definitivamente.
El Carnaval tiene movimiento, colorido, vitalidad, es expresiòn popular, mantiene a la realidad con los ojos abiertos, balbuceante, insomne, un poco menos real que la ficciòn, algo más ficcional que si misma. Así fue la literatura de Bolaño, un lìmite dentro del lìmite, el horizonte inacabado, lo que siempre está para ser contado.
Lo original del Carnaval dedicado a Bolaño, es que se trata de jovenes poetas que buscan re-descubrir a un autor importante olvidado por la banda sonora del cine mudo chileno.El Carnaval en la palabra de Bolaño, pensado por poetas chilenos que creen en la palabra renovada, en memoria de una estrella distante, presente, un poeta de la diáspora. Si Chile supiera que la diáspora existe, que Chile es más que un invento geográfico, o que Chile es una larga pared montañosa y de agua, en cuyos extremos crecen el desierto y los hielos antárticos. Al centro, un Valle de humo y frutas, pero en toda su geografía se mezcla inexorablemente la palabra. La palabra se cuela por el largo intestino de Chile, sobre su espinazo rocoso, se instala con sus caderas saladas en el desierto, pero no ignora que la palabra es un río que no cesa de alimentar la palabra. En el Carnaval de la memoria, Bolaño mira por la cerradura de Chile, nos deja su hilo, Los Detectives Salvajes, 2666, Llamadas telefónicas, Amberes, Estrella distante, Nocturno de Chile, Amuleto.
Son más los libros, pero uno sólo el delito: la literatura. Bolaño no se bañó una vez, sino mil veces en la misma palabra, que arrancó cortada en verso, poética, aunque en prosa también hizo poesía, pero desde el origen primitivo de su poética, arrancó con sus personajes, el hilo conductor de sus cuentos y novelas, como un viejo puzzle.
El Carnaval dedicado a Bolaño en Chile, cuya idea surgió en la imaginación de poetas chilenos admiradores de su obra, postura de "intelectual" comprometido, quien fuera cuidador de un camping catalán llamado Estrella de Mar, cubrirá cuatro ciudades, tres principalmente y la capital, si el itinerario llega a feliz término, porque toda ruta física es susceptible al cambio.
En noviembre arranca este festival Bolañístico que cruza Chile de Norte a Sur, un encuentro con la primavera chilena de Bolaño, autor excepcional de la diáspora que vivió como latinoamericano en tres países: Chile, México y España. Son 5 poetas mosqueteros los que pondrán a soñar a Chile y América latina con este gigante fabulador, en las ciudades de La Serena, Concepción y Puerto Montt. El poeta Nibaldo Cáceres Carreño, principal organizador y promotor de la fiesta, me ha informado lo siguiente: "Los invitados son el novelista argentino radicado en España y amigo de Bolaño, Andrés Neumann; la periodista y escritora argentina radicada en México y también amiga de Bolaño, Mónica Maristain; el escritor chileno amigo de Bolaño Roberto Brodsky; y probablemente el poeta mexicano amigo de Bolaño Orlando Guillén y usted, por supuesto.
Son más seguramente los que se sumarán al Carnaval, con su palabra, máscaras, trucos, la gracia de una fiesta popular que supera la dimensión de los festejos, porque el homenajeado trasciende los destellos de la usual retórica, el flirteo o el amague frente al espejo, un verdadero juego de sombras ante la pared. (Yo ví esa noche en el Sótano, cuando ya la ficción sometía la noche, a Herralde y Parra, pedir un minuto de silencio por la literatura chilena, vestidos de negro, llenando de autógrafos el auditórium, como si arrancara de sus manos un arcoiris)
Tres universidades chilenas serán la sede de los foros, mesas redondas, reuniones, actos poéticos y musicales, a saber: Universidad de La Serena, Universidad de Concepción, Universidad San Sebastián (Puerto Montt)"
Son los kilómetros de la literatura de Bolaño que recorrerán Chile en la espléndida geografía de su palabra. Es justo y necesario, por la dimensión de su obra y no decimos nada nuevo, porque Susan Sontag, como la crítica francesa y posteriormente la prensa norteamericana, se han desecho en elogiosos comentarios.
En Literatura la apuesta es sobre una hoja en blanco, como el futuro, Bolaño no desconocía este principio, nunca lo desestimó, apostó, jugó, ganó en la misma derrota de un oficio que impone desde su partida el fracaso, ejercicio que requiere el pulso de un oso frente a un panal. Todo lo demás, inclusive el miedo, el bosque, lo que no se ve y deja ver, lo que se encuentra y pierde, la respiración bajo el blanco papel, es en realidad ficción.
Rolando Gabrielli©2007

miércoles, febrero 14, 2007

Paris, el beso


El beso cae como una golondrina y hace verano. El tiempo es una boca y evoca el mar, un cuarto y el silencio de dos que el tiempo amarra a una orilla. Pozo, luz robada, el beso explora la noche. El tiempo corre en Paris, vuela en el beso, un lugar que tu y yo conocemos.

martes, febrero 13, 2007

MARTES 13

Martes 13, se evapora el dia y yo en un teclado en idioma ingles, improvisando lo que queda en el vapor, la mancha roja del verano que aqui se vuela en el aire y se lleva trece lunas y trece soles, como si sobraran los relojes, cayeran las nomeolvides en estas tardes transparentes, humedas, nuevas, donde el agua nace y nunca muere en el horizonte del mar. Crece el tiempo si uno lo deja vivir o muere si uno da vuelta la esquina en silencio.
Manos rojas, de un Martes 13, la llama saliendo del fuego, la tibia paloma de una orilla a otra, el espacio azul que es como una gran tortuga dormida entrando al mar. Ojos de un mar ciego, vienen de tan lejos a desovar el sueno, la dinastia del tiempo de la tortuga, caparazon de tus dias casi infantiles. No dejes que el tiempo devore tus pies, Martes 13, febrero irrepetible en el calendario de todas las aguas y esta marea bajo mis pies donde la bahia se refleja en el peldano de agua de la escalera de esta ciudad.
La noche es sinonimo de tu sombra, la que lleva el cuerpo bajo la espesa nieve. Este Martes 13 tambien pasara detras de su espejo de luna invisible, caera en algun minuto desfechado, y sera su suerte la que un bumerang nos devuelva, con la doble llave del azar. Trece, ni un numero mas en la memoria del futuro. Buen viaje caballero de solapas rojas y pies de cebras. No pases bajo una escalera y solo deja caer tus estrellas, el polvo de tus cometas, la luz que titila en tus ojos. Se que volveras por el mismo camino en tu alfombra roja para que yo te vea.
Rolando Gabrielli

La Fama de un Cronopio



Un hombre alto con cara de Sur,
una escalera al cielo
Un Cronopio que no buscaba la fama
Un guionista fantasma frente al espejo
Un jugador que perseguía vanamente la derrota del azar,
con el mismo azar en el infinito de las cosas
Un Quijote latinoamericano con acento francés
Un boxeador silencioso de la palabra
Un jazzista que sopla la noche y caen estrellas de sus muñecas
Un escritor siempre del lado de acá
Un innovador que subía y bajaba del cielo sin escalera
Ulises de la autopista, que Penélope tejía y destejía,
Un día de lluvia en París y lo esperaba en una gasolinera.
Un pasajero de La Habana sin tiempo
Un argentino con puerto definido en el Sur (de los sueños)
Rolando Gabrielli©2007
Nos hace falta Julio Cortázar. Lo sabemos hace 23 años. Fue en París. Ciudadano de aquí y allá, pero siempre defendiendo el Sur. Se identificaba con sus colores. Escritor lúdico y lúcido. Le encontró la gracia a la palabra y nunca pensó que lo fantástico dejaba de ser real. Fue hombre de compromisos, aunque nunca abandonó su mano a mano con la literatura y la palabra. Se mantuvo en la coyuntura política visitando los lugares y opinando continuamente en el debate internacional. J.C., pedaleó, buceó y no huyó de la fantástica realidad que creó y la que sucedía alrededor del mundo. Bestiario, Rayuela, Las Armas Secretas y sus Cronopios y Famas, pusieron a Cortázar en el escenario del Boom de la literatura latinoamericana, pero él antiguo profesor de Mendoza, Argentina, no se inmutó y siguió escribiendo, participando en foros, en la polémica y crítica literaria, viajando: haciendo su trabajo de escritor presente.
Fue el primero en descubrir la novela Paradiso del poeta cubano José Lezama Lima, obra muy cuestinada, mal leída y comprendida dentro y fuera de Cuba. Cuarenta años después de la primera edición, Paradiso es reivindicada junto a su autor, en la Feria Interancional del Libro de Cuba, por el poeta César López, con la anuencia oficial. Son las largas batallas cumplidas y ganadas, de la honestidad y visión crítica de Julio Cortázar. Lezama dice en el primer prólogo de la edición cuba de Rayuela, 1963, destruye un espacio para construir uno nuevo. decapita el tiempo, para que el tiempo salga con otra cabeza.
Cortázar debatió, participó, dijo, re-descubrió (recreó América latina) Argentina desde París y nos dejó claro que se podía estar en ninguna parte para escribir la mejor y más auténtica literatura de su tiempo. Rayuela fue una Biblia en las universidades en la década de los sesenta, y su inolvidabe y emblemático personaje femenino, la Maga, traspasó las venas de una juventud que se identificó con su talante, manera de enfrentar el día a día, la vida, y respiró también el oxígeno de Talita, Oliveira y el caos-integrador Rayuela. Rolando Gabrielli©2007

lunes, febrero 12, 2007

ENRIQUE LIHN


Lihn se fue
en el pájaro sediento de la palabra.
Hizo gárgaras con la poesía,
tragó amargo el flaco
con la Junta en vida y muerte.
Ahora, su resurrección
fue la palabra,
el vómito helado y sangrante
de sus malos días malos,
la bocanada de la muerte.
Aire seco, Lihn se despide
aniquilado
en una pieza oscura
de la calle Passy.

sábado, febrero 10, 2007

Babel, Babel

Babel es un fragmento del rodaje de este siglo, una época siempre a punto de desplomarse sobre si misma, aturdirse en la yema del espanto de unos ojos sanguinolentos, piel afiebrada, laberintos que la mente humana construye en cualquier esquina del planeta. Desierto, una capital asiática vanguardia, siempre las fronteras infranqueables de lo humano, psicológico, físico, eso que se construye en esta época para dividir mundos, separar culturas, trazar límites y administrarlos como un aeropuerto. Historias que se cruzan, un puñado de azar, casualidades, malentendidos, dolor, el extremo real de la vida y muerte, ese insomnio que nos mueve a veces a mantenernos alerta sin estarlo, motivados por las circunstancias. Babel es un inventario de historias personales que se entrecruzan unidas por pequeños eslabones que las determinan como una caja de música que no deja de tocar a lo largo de la filmación.
Babel, rodada en Marrueco, México y Japón, por Alejandro Gonzáles Iñárritu, en cuatro idiomas, con actores profesionales de primera línea- Brad Pitt- y amateurs, se apodera de esos retazos humanos que marchan a la deriva en situaciones límites, pero que son reales, suceden, y cuentan con fuertes dosis de amor, dolor, brutalidad, absurdo y un rosario de adjetivos innecesarios de enumerar.
Una bala disparada desde las montañas de Marrueco por un niño pastor de pobres cabras, hiere mortalmente a una turista norteamericana que viajaba en un bus con su marido (Pritt), desencadena todas las historias que se suceden en la filmación, unidas por un fusil obsequiado por un japonés a un marroquí, y para complementar el suspenso, la tragedia, una mujer mexicana (nana) que cuidaba a los hijos del matrimonio norteamericano, cruza sin papeles la frontera norteamericana-mexicana y se envuelve en una odisea de desesperación y absurdos, que co-rresponden muy bien a ese espacio entre Estados Unidos y la nación azteca: lugar de la nada, un tapón que escupe en muchas direcciones, erizado por las sospechas, desconfianza, temores y una fuerte dosis de odiosidades y racismo. en japón, babel, crece en la voz interior de una sorda-muda, hija del japonés que obsequia el fusil. Allí se instala el rechazo, la desesperada música del sexo que no llega, el amor que se desnuda en una esquina de un rascacielos de Tokio, así, a la interperie de las estrellas iluminadas de la babélica ciudad. Todo supone una ruina y desplome del interior de una jovencita.
Babel es una escalera personal sin fin, el idioma cotidiano de la vida y de la muerte, la sombra platinada que nos sobrecoge al amanecer, antes del alba o en el ocaso fortuito en algún lugar que adquiere la dimensión de la realidad. No son palabras, ni idiomas lo que le faltan o sobran a Babel, porque el pequeño reino de la imagen se desplaza con tensión y atención debida, donde la humanidad ejercita sus pasos falsos, confusos, desalentadores y también nos deja entrever que hay algo más allá, un camino. Son historias, en una Historia, nuestro tiempo. Babel es un estado de situación de esta época ruinosa, perversa, esquizofrénica, autista, ciega, sorda y muda, muy pranoica y enfermiza. A veces, Babel nos mira con el ojo ciego de Dios. El azar impone su lugar equivocado, esa esquina casi imperceptible que desata como un efecto mariposa acontecimientos inmanejables, "babélicos", absolutamente impredecibles, desagarradores, patéticos, donde los personajes se unen por la tragedia con fuertes dosis de humanismo, signos contrarios que evolucionan hacia el más o quedan truncos, como estribillos repetidos por marionetas. Babel fue rodada para sorprender con el recurso obsesivo de la tensión, de la miniatura del riesgo en el límite, ese sabor a fresas en un verano perdido. Babel es el pelo del lobo. Babel, nosotros somos, la ruina del verbo/la caja loca del azar/toca, toca, la palabra/y arderán mis manos/palabra de hierro dócil/escalera tomas mis rodillas/levántate.
Rolando Gabrielli©2007

viernes, febrero 09, 2007

BALBUCEOS DE BABEL



La poesía es un producto típico del Tercer mundo, un objeto cultural en vías de extinción, arrinconado en el Sur del poema, casi una metáfora de nuestro tiempo y desvelos. No preocupa, ni ocupa la poesía a poetas y menos a gobiernos, o editoriales, a las grandes masas a- culturales que se pasean por la geografía planetaria ávidas de nuevas y viejas sensaciones. La poesía apesta en los grandes anaqueles del comercio editorial. Incomoda a quienes tienen vitrina, grandes espacios estratégicos para los best seller de novelas o libros de autoayuda. Ya los poetas no incomodan a nadie, su palabra es tan secreta como el olvido. Sus tirajes son clandestinos y algunas elites se divierten con las palabras en sus recámaras o universidades. La poesía es objeto de estudio y curiosidad en esos ámbitos de la educación superior. Los poetas parecieran ya enrumbar como objetos voladores no identificados en la sociedad de consumo troglodita de la imagen.
Sin duda aún quedan festivales de la poesía, lugares donde de vez en cuando se reúnen sus cultores a entregar el fruto de su trabajo en esas situaciones de algún esplendor más bien sentimental, el último recurso del poema Y yo diría es casi un misterio frente al celular, el ordenador, la TV. Siguen habiendo concursos de poesía, se sigue rimando, hablándole al corazón de una manera distinta. Escribiendo en versos, cortando las palabras, buscando un lenguaje, si, todo eso aún ocurre, un planeta que se apura cada día más hacia su propia extinción. Los dinosaurios no eran poetas.
Y en esto de una vieja estrategia de la poesía de permanecer en aquellos lugares remotos, olvidados por el primer mundo del marketing y de la publicidad, donde la pobreza es casi el límite de la belleza, Nicaragua es vanguardia bajo la tutela infaltable de Rubén Darío (Félix Rubén García Sarmiento), padre del modernismo en la poesía castellana. Rubén Darío ha atravesado todas las épocas de Nicaragua desde su nacimiento en la ciudad de León y convoca aún encuentros, festivales, foros, poetas de todo el mundo y a un presidente que lo ha llamado"presidente eterno de Nicaragua", depositando sobre su tumba su banda presidencial.
Más de un centenar de poetas provenientes de 45 países, se han dado cita en Granada, Nicaragua, para participar en el Festival Internacional de Poesía 2007. El Festival recuerda a los desaparecidos poetas nicaragüenses Pablo Antonio Cuadra y Manolo Cuadra, y conmemora el 80 cumpleaños del escritor y poeta Fernando Silva. Ha sido notoria la ausencia del poeta mayor de Nicaragua, uno de los más notables y vivo del habla castellana, Ernesto Cardenal. Nicaragua es el lugar del agua, país de volcanes y de grandes poetas. Un país que sufrió una de las más largas y sangrientas dictadura de América latina, la dinastía de los Somoza. Cinco días para un festival de Poesía, es todo el tiempo del mundo en una época donde la palabra es mentirosa, olvidada, sepultada, venida a menos, un recurso de tercera.
Rubén Darío marcó su tiempo, una época y abandonó Nicaragua con rumbo a Chile, donde a los dos años de vivir allí, editó Azul, en 1988, un libro de poesía y prosas, una de las claves del modernismo. Viajó a Argentina, Francia, España, Estados Unidos, poeta cosmopolita y de su tiempo. Vivió intensamente y murió relativamente joven La poesía es un vehículo de comunicación intensa. Lenguaje que pone a caminar los sentidos. Palabra que pone a soñar, imaginar mundos, a entender muchas veces los vericuetos del corazón y del “alma”, esa pared profunda del ser humano, un sitio que viene de tiempos inmemoriales y que no sabemos, a veces, adonde nos conduce y por qué caminos sin límites. Los poetas fueron los primeros con la palabra, aunque nuestros antepasados, eran mucho más apegados que nosotros al lenguaje de la luna y sus mareas, al aprendizaje natural de las cosas y pusieron su acento con sabiduría en los detalles, en el universo de las cosas simples, profundas, auténticas, verdaderamente importantes. Pusieron todos sus sentidos y sus oídos a sentir el retumbar nítido de las pisadas sobre la tierra. Ríos, volcanes, selvas, fueron más que calles. Todo cambia sin duda, inclusive el paisaje, pero el hombre que es más mutante que el gusano de seda, de alguna manera busca y rebusca entre los escombros de su propia vida, algo de poesía, cuando se acuerda que la palabra no es redonda, al menos no tanto como un círculo. El lenguaje de la poesía es una pantera siempre en acecho. Se mueve con voluntad y sigilo. Sus seguidores, en cambio, son audaces burbujas que sostienen la idea peregrina de un mundo mejor y con belleza, a pesar que las ciudades reciclan el espanto.
Poesía antes, después y ahora como si todo se moviera alrededor del silencio. El pasado está en las palabras, balbuceos de Babel. Un poema puede arrancar por distintas puntas y siempre será una aventura. Es presente en todo momento, aunque la palabra venga de otros tiempos, porque está ante nosotros, aquí y ahora. El poema no pide que lo escriban y menos que los escojan para una lectura. Sólo existe a partir de la palabra y luego se deja llevar y traer por la memoria, vivir definitivamente. Rolando Gabrielli©2007

Somos palabra,
en un mundo nacido de la palabra
y que existe sólo como hablado.
Un secreto de dos amantes en la noche.
El firmamento lo anuncia como en letras de neón.
Cada noche secretándose con la noche.
Las personas son palabras.
Y así uno no es si no es diálogo.
Y así pues todo uno es dos
o no es.
Toda persona es para otra persona.
¡Yo no soy yo si tú no eres yo!
Uno es el yo de en tú
o no es nada.
¡Yo no soy yo sino tú o si no no soy!
Soy Sí. Sí a un tú, aun tú para mí,
a un tú para mi.
las persoans son diálogo, digo
si no sus palabras no tocaría nada
como ondas en el cosmos no captadas por ningún radio,
como comunicaciones a planetas deshabitados
o gritar en el vacío lunar
o llamar por teléfono a una casa sin nadie.
Te repito, mi amor:
Yo soy tú y tú eres yo.
Yo soy: amor.
Ernesto Cardenal