lunes, septiembre 18, 2017

Algunos datos

Descreído, 
sin generación,
habitante del no lugar,
exonerado en los  70,
sobreviviente de Argomedo 285,
un 13 de septiembre del 73,
espectador de una invasión
extranjera,
inédito casi de por vida,
sin papeles
por más de década
y media,
chofer sin licencia,
durante años
privado de derechos,
invisibilizado,
a la intemperie,
ninguneado a la violeta,
disfrutando la muerte civil
en un paraíso fiscal,
contra viento y marea,
ausente desde el  87
del territorio nacional,
vecino de San Camilo,
parroquiano de Il Bosco, Las Lanzas,
Los cisnes, El Candil, El Parrón,
Black and White, de la Fuente Alemana,
entusiasta de las causas perdidas, 
eterno freelance,
escritor en la sombra,
Cyrano de Bergerac
por razones humanitarias,
lector incondicional
de Los cuadernos de Colorado,
autor  de Estos y otros sueños,
de unas memorias en tránsito,
devoto de la palabra,
fiel creyente del amor,
entre paréntesis,
romántico incurable,
soñador de sueños
inconfesables,
poeta de dos o tres lectores,
observador del sputnik
en una esquina de Coronel Godoy,
en el 57,
afortunado residente
en la tierra,
habitante de Limbo City,
extranjero per se,
enemigo irreconciliable
del círculo vicioso,
admirador incurable
de la cuadratura
del círculo,
del soldado desconocido,
de los parques en otoño,
iluminado por el sol,
oscurecido por la noche,
devorado por las estrellas,
huérfano de padrinos,
sin editor,
sin cálculo,
sin paracaídas,
sin saldo a favor,
sin crédito,
sin membrecía,
sin tarjetas plásticas,
sin vacaciones,
sin previsión social,
sin país,
sin Manifiestos,
sin pedir, ni dar cuartel,
sin nada que perder,
ex alumno preferido
de la profesora Banfield,
hijo adoptivo de Denver City,
hijo Ilustre de la Pila del Ganso,
hijo del Sur,
naturalmente,
ex alumno de la Escuela 50,
extra de La Colonia Penal,
inquilino de las termas de Macul,
outsider irremediablemente,
pasajero  inmóvil,
de paradero desconocido,
siempre en tránsito,
prisionero  perpetuo,
del azar,
cabalístico por naturaleza,
observador de mejores tiempos,
irremediable optimista,
hermano de sus hermanos,
un hombre en su encrucijada,
cultivando siempre
un pequeño jardín,
en algún lugar
de  la vida,
con las manos
de un niño.
Rolando Gabriellli©2017

 

miércoles, septiembre 13, 2017

El amor mudó

El amor mudó,
espanto y olvido.
Tal vez viaje,
en tercera clase,
por lugares desconocidos.
Rolando Gabrielli©2017

domingo, septiembre 10, 2017

Parra&Lihn/Lihn&Parra


Navegando distraídamente por internet, sin compromiso, me encuentro con las portadas  de dos libros recién editados de dos viejos amigos y grandes poetas, con quien compartí monólogos (siempre les escuchaba), un taller de literatura, recitales,  fiestas,  y conversaciones cotidianas.

Una vez andando
Por un parque inglés
Con un angelorum
Sin querer me hallé.
Buenos días, dijo,
Yo le contesté,
Él en castellano,
Pero yo en francés.

Dites moi, don angel.
Comment va monsieur.

Él me dio la mano,
Yo le tomé el pie
(Nicanor Parra: Versos de salón)
 Así, de la misma manera, casualmente, me encontré con  ambos   bardos impresos, uno festejando   con plena vigencia y residencia en la tierra y el otro saludando y aplaudiendo desde el màs allà. Nada nuevo bajo el sol, pero la poesía sigue de fiesta y es lo  que  importa en cualquier  escenario. 
  • La barricada solitaria de Parra
Con Parra tuve el privilegio de asistir al nacimiento de sus Artefactos y compartir los momentos cruciales de  su  dolorosa confrontación con los escritores chilenos, motivada por su famoso Tè en la Casa Blanca, cuando Nixon lanzaba napalm a los arrozales y poblaciones de Viet  Nam del Norte.
Lo que yo vi y viví esos días, fue la obsesión y el frenesí de un poeta por la poesía, de un personaje acosado por los acontecimientos y creatividad, la búsqueda incesante de su propia poesía o anti, porque Parra involucraba a su espectador y lo transformaba en su interlocutor. Necesitaba grandes cuadernos para su  letra  barroca, ejercicios continuos, notable exaltación del verbo, el hallazgo, la palabra, ya que en cada movimiento le rendía un homenaje al acto mismo de la poesía. Creaba su propio escenario  y se motivaba entre palabras y risas, con una extraordinaria  elocuencia, era un acto que no tenía nada de privado o solitario. Ahí estaba con sus energúmenos, lo recuerdo claramente, enfrentado como en una barricada solitaria e imaginaria, en esa atmósfera  irrespirable  de su asma, la asfixia de su rompiente creatividad. Parra buscaba una salida de sí mismo, un  peso extraordinario le abrumaba, no solo era  la política, sino  su propia poesía, intentaba siempre sintonizar con el momento, la época, la cambiante realidad. Se negaba asimismo y no esperaba que el gallo cantara tres veces.

Me  motivò la nota del periodista chileno Diego Zúñiga de la revista Que Pasa, intitulada Parra & Lihn, algo  así como Shakespeare & Company, cuyo titular y  portadas anuncian sendos  libros de  estos dos grandes poetas renovadores de la lengua y poética castellana.

El último apaga la luz, es el título de Parra, quien acaba de cumplir 103 años el pasado 5 de septiembre, y Lihn titula: Poetas voladores de luces.
  • Lihn, pasajero de la  Estación Central
Reconozco que me motivaron màs las primeras líneas de la nota de Zúñiga, cuando se interroga acerca de los cumpleaños que pasaban juntos Parra y Lihn en la década del 50, e imaginaba como lo hubiesen hecho por estas fechas. Como se sabe, el autor de La Pieza oscura y Poesìa de paso, falleció hace 29 años y era mucho  menor que el antipoeta. ( 15 años).

La hipótesis del periodista  trasladó mi memoria a Santiago de Chile, específicamente a la Estación Central el verano del 74 o 75. Me topé casualmente con Lihn, iba con alpargatas, un  bolso, y me dijo voy de apuro, corriendo a Las Cruces o Isla Negra, no recuerdo, a ver a Nicanor. Y nos despedimos tal y como nos vimos, como si el poeta hubiese estado conduciendo un expreso y yo ahí instalado en un anden. Santiago estaba que se cortaba con un cuchillo y aún así la atmósfera asfixiaba.

Ellos se veían a menudo y quizás eran los poetas  que con mayor frecuencia pasaban revista a la poesía, filosofía, psicología, a los pensadores, lingüistas del orbe,  y se enfrascaban en grandes conversaciones, como el día que me encontré con ambos y fuimos al departamento de Lihn en el parque  Bustamante, el cual  había heredado de Thiago de Mello, el poeta diplomático brasileño, exiliado  en Chile en 1964, muy amigo de  Neruda y Violeta Parra.
  • En esa pieza casi oscura
En esa pieza  casi oscura, Parra y Lihn, Lihn y Parra, se paseaban  como leones enjaulados y hablaban de lo humano y divino. Fue un momento poético e histórico, aquella noche santiaguina en medio de la noche que oscurecía aún más la dictadura. Solo se  sentían esas dos  voces de la poesía chilena, al filo del toque de queda, al borde de la nada, porque el abismo nos indicaba al menos un lugar físico.

La mixtura del aire en la pieza oscura, como si el cielorraso hubiera amenazado
una vaga llovizna sangrienta.
De ese licor inhalamos, la nariz sucia, símbolo de inocencia y de precocidad
juntos para reanudar nuestra lucha en secreto, por no sabiamos no ignorábamos qué causa;
juegos de manos y de pies, dos veces villanos, pero igualmente dulces
que una primera pérdida de sangre vengada a dientes y uñas o, para una muchacha
dulces como una primera efusión de su sangre.

Y así empezó a girar la vieja rueda —símbolo de la vida— la rueda que se atasca como si no volara,
entre una y otra generación, en un abrir de ojos brillantes y un cerrar de ojos opacos
con un imperceptible sonido musgoso.
(La Pieza oscura. Enrique Lihn)
Estos no son encuentros imaginarios y recuerdo cuando  yo visitaba una amiga y me encontré a Parra y Lihn nuevamente, esta vez  mirando en un pequeño televisor una de las películas de Carlitos (Charlie) Chaplin, artista al  que  rendían culto ambos poetas. Lo asociaban a su manera de ver el mundo, a la  poética parriana algo chaplinesca. Recuerdo que era la casa de un mimo. Ya no debe estar en la memoria de Parra ese encuentro. Estas son escenas y escenarios muy lejanos a la época del Quebrantahuesos, cuando se reunían con el psico mago de Jodorosky, hoy en París, tal vez. Ese fue el personaje que le cambiò el disco duro de la poesía a Roberto Bolaño. Parra es el poeta, le dijo, no Neruda.
  • Juntos pero no revueltos
Parra y Lihn fueron muy cercanos,  y no solo en las fechas de nacimiento,  que coincidían en días próximos,  no en  años, y   mantuvieron un diálogo permanente  con y sobre la poesía chilena, latinoamericana, con lucidez e imaginación. Se admiraban, criticaban y dedicaban mutuos comentarios.  Sin embargo, la poesía de Lihn es muy distinta a la de Parra, por ahí el antipoeta  no sembró la semilla de la antipoesía. A Lihn siempre lo vi como un poeta nómade, de paso, no solo respecto a sus desplazamientos continuos, sino a su propia poesía anclada en una contradicción de lo existencial, así como en la necesidad de incursionar en distintos géneros: cuento, novela, el comics, las perfomances.  Es un poeta narrativo, lejos de Parra y Neruda. Lihn nunca dejó de ser Lihn, verso largo, reflexivo, narrativo, de construcción algo densa,  es un poeta admirable. Siempre leía a otros poetas y se comprometía con sus lecturas. Lo vi alejado del ego per se, eso me entusiasmaba de él, como su poesía, su visión crítica. No se subía a ningún carrusel. Poeta generoso, como pocos.
Tuvo  suerte Parra, que Lihn y Bolaño se ocuparan de su poesía, aunque la trayectoria de Lihn en cuanto a amistad y visión crítica de la  obra del autor de La Cueca larga, es de vieja data y muy sostenida en el tiempo.
  • Náufragos en tiempos del horror
Parra &Lihn, el  orden no altera la opinión, tocaron muchas cuerdas de la poesía  chilena y del habla castellana, fueron protagonistas durante el gobierno de Allende y en la dictadura pinochetista, como sobrevivientes, a veces, náufragos de esos tiempos  de horror y oscuridad.
Parra, autor de Obra Gruesa, un libro antológico que  marcó su primera gran etapa,  estuvo al borde esos días de la Unidad Popular de publicar una carta contra Salvador Allende, arrinconado   por sus pares, incómodo, afectado, preparaba su artillería en "defensa propia". No alcanzó, al parecer, Allende murió defendiendo la institucionalidad en La Moneda el 11 de septiembre de 1973 y pasó a la historia
Lihn también se había apartado del allendismo y en dictadura  sentenciò toda una época con su  famoso verso "el horroroso Chile". No era un paraíso el país de la Mistral y Neruda, ni ejemplo de democracia, respeto de los derechos humanos o el país de las libertades y maravillas. Algunos soñaron con una  nueva libertad, desarrollo de primer mundo, y la realidad supero  a la ficción, en verdad, le bastó un cliché. Cada día se supero asimismo, desde el momento en que se quemaron libros.
 
Parra había llevado solo y por su cuenta una lucha contra todo establecimiento que  se pusiera delante de su poesía y ojos o amenazara su pensamiento crítico, su màquina de moler carne.
Lihn y Parra terminaron atrincherándose en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, dando clases a alumnos no contaminados  con la literatura, como dos sombras vivas, luminosas, tutelares, en una época sombría para la cultura chilena. Algo así como custodios del  futuro de la poesía  chilena, y  Parra, el viejo chamàn del verbo, irónico, cotidiano, popular,  cuadrando el círculo en el día a día.
En una esquina del centro de Santiago, otro poeta, amigo de Parra,  Jorge Teillier, sobrevía con el poeta Rolando Cárdenas  y un grupo de bardos, camaradas de literatura y copas, en el Bar Unión Chica, junto al vino del  exilio interior, como si el tiempo se hubiera detenido en una película  del cine mundo.
En ese panorama, despuntaban otros poetas, algunos ya consolidados trabajaban silenciosamente en sus cuartos solitarios.
  • En el pelotón de fusilamiento
 La poesía en verdad no había muerto ni se había rendido como esperaba el pelotón de fusilamiento de esa época. Más bien, nunca dio ni pidió cuartel.
Los poetas, sin embargo no dejan de afilar  sus  hachas nocturnas, para ir a cortar las cabelleras de la competencia, en el neoliberalismo rampante. Era un privilegio inimaginable tener trabajo en esos tiempos, más vivir de la poesía. un sueño kafkiano y realizado.
La diáspora de escritores chilenos giraba  por ese entonces en un mundo màs acogedor, vivía en cualquier lugar y como lo permitían las condiciones y circunstancias. La literatura bajaba el telón en   el neoChile, con algunas excepciones clandestinas, perfomances audaces del propio Lihn y Parra, como lo fue  la carpa incendiada por orden del antipoeta mayor: el supremo augusto antipoeta de poetas.
No volaba  ni una hoja sin que Él no lo supiera, inclusive las Hojas de Parra.
 

sábado, septiembre 09, 2017

Arriesgan la vida

Arriesgan la vida,
arriesgan la muerte,
suben a la bestia.
Cruzan el rio,
cruzan el desierto,
cruzan la muerte,
saltan el muro
y no saben si vivirán
Rolando Gabrielli©2017.

domingo, septiembre 03, 2017

Santiago Maldonado

Su nombre,
sabemos su nombre,
donde desapareció,
Él,
la palabra,
el cuerpo, el hombre.
Sabemos y no sabemos,
miles repiten su nombre,
es un hombre nada más.
¡Quién tiene su vida?,
preguntamos.
Un hombre  que luchaba
por otros hombres,
nada más.
Sabemos donde desapareció,
Él,
su palabra,
su cuerpo y su voz..
¿Quién tiene su vida?,
preguntamos miles, nada más.
Rolando Gabrielli©2017
 
 
 

jueves, agosto 31, 2017

Borges no cesa de mirarme

Borges no cesa de mirarme detrás de un espejo,
que no me protege de su mirada inquisidora.
Algo quiere advertirme y solo me mira
con su ceguera, refugio del amarillo
y de  recuerdos que son  una misma historia
que él repite desde la oscuridad,
impune, sin el menor deseo de congraciarse
con el más peregrino e infortunado lector
Georgie ha cruzado la Cordillera de los Andes
y va a ser condecorado por un criminal,
aunque fue advertido  antes de abordar el avión.
Borges es Borges no dejaría por nada del mundo
dejar de ser Borges aunque aborrezca al personaje
que creció a su ciega sombra.
No quisiera ver la escena que sè que existió,
la cordillera  es mi baluarte y destino de chileno,
que nunca entendió el viaje, su condecoración,
palabras , la ceremonia que ratificó su leyenda escandinava.
Rolando Gabrielli©2017

martes, agosto 29, 2017

Oscuro silencio

Leo mejor sin luz. Enciendo una lamparita  roja a batería y me desentiendo del ruido de cualquier tecnología, que hoy distrae a la humanidad deshumanizada./Las tecnologías digitales nos incomunican con su excesiva comunicación. Nos aplastan la realidad./La oscuridad es videncia reflexiva, lo que ciega es ver con demasiada luz./El silencio y la oscuridad comparten los orígenes./Nunca està demás volver al pasado y aprender de èl como el pájaro de su primer vuelo/Las alturas tienen alas propias y son conquistadas por quien también las posee./La oscuridad tiene luces profundas, oscuras, sabias, y sè por experiencia propia, que dejan ver el bosque./La noche y la oscuridad no gastan un segundo en ver la luz./Son cómplices de una misma oscuridad.

martes, agosto 22, 2017

El eclipse

El eclipse,
Entró por uno ojo
y salió por el otro:
la luna y el sol.
Simplemente,
no creo
en la oscuridad.
Rolando Gabrielli©2017

 

domingo, agosto 20, 2017

Se busca

Se busca
tu sombra,
la sombra
de tu sombra,
la más leve
oscuridad,
que arroje,
alguna luz.
Rolando Gabrielli©2017

miércoles, agosto 16, 2017

SÒCRATES

Sòcrates en una antigua esquina
toma la palabra, un diálogo inquisidor,
en los mercados y plazas de Atenas,
el filósofo dice que solo sé  que  nada  
y una luz  alumbra la  oscura historia,
su voz  y sus  eternas  palabras.
Sòcrates aquí  esta noche da a luz,
ilumina  su verdad  un camino silencioso
 hacia tiempos verdaderamente  nuevos,
una página que la historia abre
 y no ha podido nunca  cerrar.
Rolando Gabrielli©2017

martes, agosto 15, 2017

Hay un puente

Hay un puente,
un  misterio,
un paso inevitable,
a uno y otro lado
del camino.
Mi memoria
o mi futuro,
han de recorrerlo.
Rolando Gabrielli©2017

domingo, agosto 06, 2017

Hiroshima

El hongo
esta de aniversario,
la cabrona muerte,
puta, asesina,
puede caer del cielo,
nuevamente,
silenciosa, tramposa,
asesina.
Rolando Gabrielli©2017