martes, febrero 12, 2019

Frente al Hudson

Detrás de una banca, frente al Hudson,
la ciudad tiene un ojo que no descansa
y la estatua està herida.
Es un rìo nos dice Whitman con su mano
tibia extendida, rompe el hueso de la noche,
la ilumina y nace el hierro frìo,
sangra el Hudson.
El rìo no muere, la ciudad sueña,
el petróleo vuelve al pozo
y el dìa a la noche.
No ha pasado nada,
aparentemente,
pero nadie se fía
de un rìo.
Rolando Gabrielli©2019

lunes, febrero 11, 2019

Nombras  Viet nam
y resucita la muerte,
soldado.
¿Què hacías el mediodía en la aldea?
-Matando el fantasma del comunismo
que crecía en silencio junto al arrozal.
El tiempo dejó huellas al pasar
con su blanca nube de napalm
y rasantes vuelos de espanto.
Las bombas caen del cielo,
soldado,
-Alguien las lanza sobre las aldeas
y  los hombres que se multiplican
 en los arrozales,
caminan en sus rodillas bajo la tierra,
veloces corren por la selva.
Se respira Viet nam,
en los bares, las calles,
bajo el cielo de  Viet nam,
en cualquier lugar,
donde la muerte acecha
en su instante de inocencia,
disfrazada vulgarmente, en verdad,
en el espejo de un cuarto,
el rostro trisado de la mala suerte,
donde el amor corre peligro
de muerte.
Rolando Gabrielli©2019

domingo, febrero 10, 2019

Valparaìso, capitàn del Pacìfico (te debìa algo màs que el silencio)

Las calles de Valparaíso  y la atmósfera única de la ciudad portuaria tienen su propia metafísica, algo de ese más allá suspendido en el aire, sus recodos, lugares secretos, el laberinto de unos sueños interminables. La pobreza tiene colores en el puerto y la riqueza de su monumental historia, vive en cada uno de sus números, 40, cerros que convierten su paisaje en una geometría imperfecta, lúdica y fantasiosa.
Camino por el puerto como un recién nacido, estas  viejas calles son nuevas para mí, han pasado 31 largos años, y Valparaíso  era solo memoria, un tiempo fugaz, devorado por más tiempo, y su mar torrentoso silbando días de lluvia y niebla, la costa de Chile.
He vuelto, le digo al puerto, sé que nadie me esperaba, sino sus antiguos bares y plazas, los  balcones  hacia el precipicio, tierra de terremotos y abismos, mar huracanado. Hay mucho olvido en algunos barrios, laberintos, soledad de puerto, mar de viento y tempestades.
Recorro el espinazo del puerto, sus vertebras, hombros, los huesos  de su inacabado cuerpo, asciendo por  sus erros  y calles sin destino más que un cielo azul  que cae sobre la ciudad aún suspendida en el sueño.
El  puerto son todas las noches y una misma  oscuridad  reunida en este mar que retumba en la ciudad y en mi memoria. El mar, el mar de Chile olor a cochayuyo, agitado de espumas y olas, azul, ronco, silencioso de profundidades, vasto y principal.
Valparaíso, capitán del Pacífico, vas de viaje, aunque eres puerto,  llegan y se van contigo tantos sueños hacia otros mares, mercancías, madera, perfumes, sedas, frutas, gente que deja paisajes y otras gentes. El mar, el mar Valparaíso, trae y lleva destinos.
Desde Cerro Alegre contemplo mi memoria, es  tiempo de mar, de nubes errantes, aquí en el verano del 2019, Chile es su geografía desmembrada, abismos, sus bosques artificiales y nativos ardiendo en un mismo lugar, la tierra que llama nuevamente a construir sobre ella la casa nueva, el desierto que construye su Arca de Noé y volvemos a mirar las estrellas que no abandonan  el cielo de Chile.
Aquí se rompe la geografía, la tierra, los ríos, la destrucción sella la identidad de Chile, y son los cerros del puerto los que iluminan la historia con sus casitas precipitándose a los abismos de la metafísica, naciendo antes del alba, la palabra y estas calles empinadas, silenciosamente mudas ascienden más allá de nosotros mismos.
El tiempo es viaje/ la luz del estío sobre el  lomo de la ciudad/ahí persisten mis pasos/ las huellas que en alguna fecha crecerán/ o alguien  descubrirá en la arqueología/ de su presente/Vamos puerto de mis amores/sueños a gotera/desvencijados/se repiten en  estas calles locas/Nadie puede olvidarte/ son horas nuevas/ un reencuentro/la fuerza inevitable/que el viento arroja/frente al mar/y ancla junto a tu muelle.
El puerto es más  fuerte que sus marejadas, terremotos, vientos huracanados y su paisaje es más  que una postal. Es sobre todo su paisaje, lo instalado, esa acumulación  del tiempo y las cosas en un solo lugar y al mismo tiempo. No serian  suficiente un millón  de arquitectos para diseñar u construir este maravilloso disparate, Valparaíso.  Todo lo contiene el amanecer y la noche, el día  cotidiano de Valparaíso.
Hay puerto cuando alguien arriba a un lugar o simplemente lo abandona y se echa a la mar.
Valparaíso, te debía algo màs que el silencio.
Rolando Gabrielli©2019

sábado, febrero 09, 2019

Ulises, el viaje


Ulises,
el viaje, la memoria,
no mires atrás,
ningún gigante  o nube errante
cambiará el curso de tus sentidos.
La isla, el hilo que tejes
se desteje, Homero,
en cada palabra, los pasos
de tu propio destino.
Rolando Gabrielli©2019

viernes, febrero 08, 2019

Epitafio

Muerte a la muerte,
ninguna palabra màs,
no tiene sentido,
escribir con tanta
profundidad.
Los gusanos esperan,
ansiosos,
a flor de piel.
Rolando Gabrielli©2019

jueves, febrero 07, 2019

La Musa

La Musa es
muda
presencia,
silencio
inacabado
Rolando Gabrielli©2019

miércoles, febrero 06, 2019

cuerpo celestial

 
 
Cometa helado deambulas por el vacío
y en tu incierto paradero huyes,
viejo escombro de estrellas interestelares,
tu cuerpo celestial me fascina.
Viajas en tu propia  galaxia
 y al salir de tu ventana espacial,
 te adueñas de nuestro mundo,
esta esfera loca llena de agua
  que patalea en un  universo desconocido.
Rolando Gabrielli©2019

martes, febrero 05, 2019

Hoy se disparò a la eternidad

Hoy se disparò
a la eternidad, Violeta Parra,
un 5 de febrero, en La Reina,
en una arpa de sueños, amores
y cantos populares.
El angelito de su ronca voz
sintió el impacto seco,
mudo, que truncò su alma, voz
sabia, de vieja cantora popular.
Violeta partiò al màs allà
y nos dejó su canto en la tierra,
el silencio único de su voz.
Roland
Rolando Gabrielli©2019

lunes, febrero 04, 2019

Sè que estàs detràs


Sé que estás  detrás,
el silencio te retrata
y delata de cuerpo entero,
habla por tus palabras
y despide una atmósfera de palomas
 blancas en una plaza de alas quietas.
Me pregunto al otro lado de la nada,
donde aún existo en la fe de las palabras,
en qué mundo quedaste atrapada
y  yo en un viaje volando sin tu aire,
con  algunas puertas abiertas,
voces que no escucho y  me hablan
màs allà, aquí, ahora
y solo el silencio responde
con sus propias palabras.
Rolando Gabrielli©2019

Un pequeño grillo


Un pequeño grillo
guìa las palabras
sobre la pantalla,
no canta sino recorre
la tipografía con sus antenas
de viajero ilusionista.
Sabe bien que escribo
sobre sus pasos
y que dejo impreso su nombre,  
retrato sus actos esta noche,

donde la belleza se rìe en silencio.

Rolando Gabrielli©2019

viernes, febrero 01, 2019

New York (N.Y.)

New York (N.Y.)
Manzana,
muérdeme.
Yo soy
tu fruto.
Rolando Gabrielli©2019

Lunàtica


Amanecì con la luna,
me advierte,
miro hacia el cielo,
no veo nada
más que un amanecer
tranquilo, en paz.
Voy por un café.
Rolando Gabrielli©2019

jueves, enero 31, 2019

La nieve es todo

La nieve es todo,
invade el sueño,
los espacios màs oscuros,
congela las palabras,
una voz corre por el caño duro.
Lo blanco es el paisaje,
frotas tus manos y la soledad cae
a pedazos en la noche blanca.
En medio de la oscura oscuridad,
de la negra noche,
los silenciosos pasos de la nieve,
trazan  tu historia,
cubren la ciudad, los parques,
tus ojos que buscan el verano
detrás de los ventanales,
la calidez del último verano.
Rolando Gabrielli©2019