volverás a sobrevivir,
permanecerá el brillo del sol,
hay futuro para sonreír,
las mujeres de las islas
tejerán el porvenir
y canciones nuevas
escucharemos antes de partir.
Rolando Gabrielli2022
Periodista, escritor y poeta chileno en Panamá
volverás a sobrevivir,
permanecerá el brillo del sol,
hay futuro para sonreír,
las mujeres de las islas
tejerán el porvenir
y canciones nuevas
escucharemos antes de partir.
Rolando Gabrielli2022
el atardecer bebe de su copa el atardecer más puro,
Cala es el nombre de la insondable luz del día,
un viaje es todo lo que sueñas en una isla,
a partir de un tiempo imagina solo el tiempo
deja una huella que el futuro renueva cada día.
Rolando Gabrielli2022
Durante el 24, 25 y 26 de este mes, poetas del mundo, especialmente franceses, chilenos, la uruguaya Sofía Rosa, entre otros, se presentarán en vivo y en directo en jornadas de día y noche en diversas comunas de la capital chilena.
El Festival, que ya es una tradición desde el 2018, se inaugurará en los jardines del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA de la Universidad de Santiago de Chile), entidad pública, cuyas raíces provienen de la Escuela de Artes y Oficios fundada en 1849.
La poesía chilena tiene alguna fama internacional, sobre todo en el mundo de habla hispana, por sus dos premios nobeles, uno en el Norte, Gabriela Mistral y otro en el Sur, Pablo Neruda, pero su historia es mucho más rica y variada por su temática diversa y la integran numerosos y sobresalientes poetas: Huidobro, De Rokha, Parra, Teillier, Gonzalo Rojas, Lihn, Hahn, Díaz Casanueva, Rosamel del Valle, Barquero, Anguita, Arteche, Uribe Arce, Rubio, Rolando Cárdenas, Gonzalo Millán, Manuel Silva Acevedo, Floridor Pérez, Oliver Welden, Omar Lara, Waldo Rojas, Zurita, y otros más que recorren con la palabra la loca geografía chilena. Son los de mi memoria y tiempo, los más nuevos van galopando y tienen por delante toda la geografía nacional con sus montañas, volcanes, valles, desierto, lagos, región antártica, ciudades, viñedos, minas, mar y mar, para ejercitar su palabra y sueños. No nos olvidemos que Chile surge de la fundación épica de La Araucana, del poeta español don Alonso de Ercilla y Zúñiga, quien inmortalizó a los originarios Mapuches (araucanos).
No olvidar, diría:
Chile, fértil provincia y señalada
en la región antártica famosa
de remotas naciones respetada
por fuerte, principal y poderosa;
la gente que produce es tan granada
tan soberbia, gallarda y belicosa,
que no ha sido por rey jamás regida
ni a extranjero dominio sometida.
Ahí, frente a los precipicios, las araucarias y el sur infinito, los Mapuches se jugaron el origen de la nación, sus tierras, lagos, volcanes, la geografía, cultura, los confines de una patria que se desangraba para vivir, nacer.
Los señoritos de Chile y Europa, intrigaban en los pasillos de la historia para apoderarse del paisaje y las riquezas de la profundidad de la tierra y de los mares, del inmenso silencio de la historia.
Es la poesía, su palabra, la que funda y nombra las cosas.
El mensaje de este Festival quiere decir que la poesía está, sigue y continuará viva mientras nuestra civilización respire, porque la palabra no solo es comunicación, es la lengua que nos habla y convoca a pasar revista a nuestras tradiciones, memoria, futuro, atizar el presente si es necesario, y atravesar de la mano con nuestra historia. Son nuestras ideas, costumbres, conocimientos, los que se tomarán el escenario, la vida pública, y la poesía viajará de voz en voz, estará absolutamente viva, al alcance de la mano, haciéndose cotidiana como el pan y el agua. Es, me parece, una invitación para leer, hablar de poesía, atrevernos a cambiar de lenguaje en estos tiempos distópicos de vidas paralelas que no terminan de juntarse.
El poema es esencialmente fuego que arde en su propia llama, madera y metal que permanece sin fundirse en los tiempos, palabra franca que humaniza al hombre y libera el mundo.
AH, LA POESÍA
(La canción de Chile y otros poemas)
Un poema no va a salvar el mundo, me dijo una mujer cuando iba leyendo un libro en el Metro, que ella descifró como un poemario, y yo me dije, esto es performance, la poesía puede brillar en las alcantarillas de la ciudad o morir en los museos de la academia.
La mujer cargaba una mochila, hoy la gente se desplaza para una aventura, estamos en guerra, sobreviviendo un virus, el cambio climático, el desempleo, todas las miserias reunidas en nuestras plagas egipcias. Sentí que los poemas, las palabras, me refrescaban, producían las dosis de oxígeno correspondientes a la travesía que estaba haciendo por la ciudad. Cada día es una carrera de obstáculos, agazapado en silencio, casi inmóvil, mudo, arrebatado de cualquier expresión corporal, protegido por una mascarilla y una careta de plástico que aún ficciona más nuestra realidad.
La mujer descendió en una estación cualquiera y se evaporó en la multitud como un poema que no busca pasar a la posteridad, ni cambiar el mundo, solo encontrar un lector que sienta que su vida ya no es la misma.
Ya no recuerdo la ciudad en que ocurrió esta situación, los sueños suelen ser no tan claros, a veces, enigmáticos y nos proyectan por cualquier lugar del mundo. Lo importante es que al poema le espere un lector.
Es tan simple
Es tan simple,
Poeta,
-y el lector lo sabe-
La raíz del poema
está en la palabra.
quizás lo sabes,
echo de menos,
tu voz de gorrión silencioso.
Me preguntas cómo es,
haces una señal
y el viento te lleva.
Es tu voz,
gorrión silencioso.
Rolando Gabrielli 2022
El viejo del parque.
Así lo conocían. Era su única distracción, pasearse la mañana, con aire de
jubilado, título que no le correspondía. Carecía de una pensión, ni seguro
tenía. La vida se había descuidado en él y ya no se incomodaba. Se veía
en sus pasos, algo parecido al final de un atardecer. Su memoria estaba atada a
las noches de insomnio. Pasaba sin disimulo al fijar los ojos sobre los tallos
de un bambú otoñal. Una vez se le oyó decir que le traía suerte. Había
visto un rostro muy querido, lo imaginó tal vez.
Eulalio Flores tenía algo de provinciano, una
mirada de trigo de invierno. Guardaba al parecer alguna buena costumbre o razón
al detenerse ante la naturaleza. Siempre me pareció un poco ingenuo
para estos tiempos. La frivolidad, ayuda, había escuchado, sin tomar el
peso a la frase. Para qué corregir la realidad, se preguntaba, después de todo,
lo nuevo bajo el sol está en las pequeñas cosas que no siempre vemos a simple
vista. A veces, la luz de una vela ilumina más que el silencio.
Rolando Gabrielli2022
El
hombrecito, a vuelo de pájaro,-no es una metáfora- mide más de 1.80, musculoso,
en bermudas, bíceps hasta debajo de la almohada, atlético, dicen, camina por el
parque, mira de reojo, y va acunando un chiguagua con todas sus fuerzas .
El parque está en penumbra, unos farolitos oscuros, el crepúsculo va cayendo con la luna en un acuerdo tácito de la naturaleza y este paisaje interior que va creando el día al comienzo de su ocaso.
La ciudad es su propio espejo, repite la escena no solo al día siguiente, sino la multiplica en sus diferentes espacios públicos, pequeños jardines, patios, solares, alrededor de los edificios, conjuntos habitacionales, donde habitan los seres humanos en el siglo XXI.
Basta, a veces, una baldosa para vivir la vida. Cada espacio es un mundo nuevo.
Rolando Gabrielli 2022
con una bailarina entre las ruinas, en el difícil equilibrio de estos tiempos...
leyéndole a las bestias su futuro,
aconsejándoles sobre lo que viene,
ensimismado en sí mismo,
aparentemente ajeno el fin de las cosas,
en un principio era el Verbo,
repite en palabras del gran libro
por donde ha de aparecer
Alicia en el País de las Maravillas,
como si todo fuera un cuento,
una ilusión.
Carlos Olivárez regresa
en la página inmortal
que aún no ha escrito.
Rolando Gabrielli 2022
más inesperada de la vida
y de la mano de un Dios
que las multiplica en silencio.
En la luz de los caminos,
ellas se bifurcan y convierten
en estrellas brillantes,
eternas.
Rolando Gabrielli2022
si el sueño está vivo
como la noche que abraza
la oscuridad en silencio?
Y solo nosotros
podríamos tal vez,
cumplir la profecía,
ser eternamente jóvenes,
dejar que la luz del día,
haga su trabajo.
Rolando Gabrielli 2022
que mis palabras,
mi vida
se la dedicaría
a cantar
a mi musa,
si ser esclavo
de ningún altar,
ni estar,
loco,
del todo
Rolando Gabrielli 2022
aunque sean palabras
Algo se mueve
en la oscuridad,
no siempre es lo esperado
El silencio se perpetúa.
Rolando Gabrielli2022
solo debe decir,
lo que
a simple vista
no se ve
y podría
estar pensando
el lector.
Rolando Gabrielli2022
el Yin y el Yang,
Norte y Sur,
nieve y sol.
Tú y yo,
solamente.
Aún no sé,
si sabíamos,
lo que los dioses
nos habían concedido,
al abrirnos
una de sus puertas,
hacia la felicidad.
Rolando Gabrielli2022
se las lleva el viento,
pareciera y mi memoria
les echa raíces
aquí en la tierra.
La voz del viento
viene y se las lleva.
Tú sabes que volverán
a florecer en las montañas,
entre los cardos
serán tus sueños
que hablarán por nosotros.
Rolando Gabrielli 2022
lo supo desde un principio,
sabe que inevitablemente será escrito,
que sufrirá cada vocal y consonante,
lo harán parir sobre una página en blanco,
con todas sus dudas, correcciones,
tachaduras con apariencia de inválido,
asomará tarde o temprano
con su nuevo y definitivo rostro.
No tiene otro camino que existir
para un desconocido lector.
Rolando Gabrielli2022
seguir un camino, sin perderse,
estar en un río sin olvidar su curso,
perder el tiempo sin saber como.
Amar, amar, sin respirar.
Rolando Gabrielli2022
una tormenta tropical
hace días
sobre la ciudad.
Hay que ver
como los edificios,
la ciudad desparece
entre las ruidosas aguas
que el cielo deja caer,
sobre los hombros,
el cuerpo, el espinazo,
las calles, el asfalto,
los parques,
la geografía íntima
de la ciudad,
que lava sus penas,
culpas,
este mediodía.
Rolando Gabrielli2022
me visita en tu nombre,
conoce nuestra vida
y geografía,
de Norte a Sur.
Trae noticias
de tu viaje,
pero no me revela
aún,
dónde.
nos volveremos,
a ver.
Rolando Gabrielli2022
palabras,
ascienden
como pájaros.
Las palabras migran,
sus alas son el mensaje.
Rolando Gabrielli2022
la belleza es
la dura roca
del silencio
y permanece inmutable,
tu voz, el eco
que aún la escucha.
Rolando Gabrielli2022
se funda
así misma.
Es voz única
de lo que nombra.
Se reconoce
raíz de lo nuevo,
cuando inaugura.
Rolando Gabrielli2022
Las ciudades nunca son las
mismas. Tienen su propio lenguaje y máscaras para cada circunstancia.
Su rostro depende de quien lo vea y como lo observe. Es un ritual urbano que
aceptamos tácitamente sin darnos cuenta, porque esta época se caracteriza,
entre otras cosas, por no tener tiempo, para admirar y vivir la belleza que nos
rodea. La ciudad es un gran teatro y como en los tiempos de Atenas, la Grecia
antigua, se requiere de una máscara para entrar en la escena, formar
parte de la escenografía, manejarse con el lenguaje y maquillaje
adecuado.
El silencio, la mudez, la
ausencia, indiferencia, también forman parte de la tramoya. La atmósfera
citadina es una puerta abierta a infinitos mundos y a través de cada ventana se
suceden los cambiantes paisajes cada
día.
Las ciudades que
visitamos, habitamos de por vida, de paso o compartimos con la
memoria, no siempre son las mismas, y no solo por el transcurso
inevitable del tiempo, sino porque el tejido urbano crece
en un verdadero caleidoscopio, se multiplica, y cada experiencia es
intransferible.
Las ciudades
llevan su propia vida, sus calles, edificios emblemáticos, salas de
espectáculos, parques, teatros, mall, universidades, barrios,
estadios, espacios públicos, bares, iglesias, librerías, plazas,
centros culturales, de todo lo que están hechas, adolecen, necesitan, inclusive
su decadencia, ruinas, abandono, encanto y fealdad. Tienen tanto de nosotros
mismos que las construimos sin darnos cuenta y llegamos a formar parte de su
pasado, sin dejar de ser su vivo
presente intransferible.
Las ciudades son tan humanas,
que algo o mucho de ellas se nos parece, al menos el reflejo de su
espíritu, su mirada alegre, triste, lunática, extremadamente neurótica,
clasista, viciosa, poética, deslumbrante y pobre, porque ella recoge lo mejor y
peor de nosotros mismos.
Las ciudades son nuestro
propio espejo, nos recuerdan que somos su rostro, nos invitan a mirarnos en él
y con la benevolencia, paciencia quizás de una madre protectora, reclama un
cambio de actitud para hacer más grata, posible la vida humana entre sus paredes,
que ellas no construyeron.
Las ciudades son un organismo
vivo, espacios vibrantes, viven, se enferman y mueren como los
cuerpos humanos, se proyectan, desarrollan, luchan por nuevos y
mejores espacios, se sienten bellas, útiles, absolutamente necesarias para la
vida humana. Piensan, eso creo, en el porvenir y que no fueron inventadas para
colapsar, desaparecer, sino hacernos más vivible la vida. A mí, en lo personal,
permítanme una opinión, me gustan porque son una mezcla de tantas
cosas, muchas de ellas, indefinibles, contradictorias. Son algo ingenuas,
volátiles, siempre sorprendentes, y en sus calles, espacios públicos, paisaje
urbano que nos marca un límite, y a pesar de ello, seguimos soñando.
Las ciudades son nuestro ejercicio diario de vida, relaciones humanas, sociales, laborales, convivencia, pesadilla para conseguir una vivienda, transportarnos, contar con lo mínimo para sobre-vivir, y desde luego, alcanzar la felicidad de acuerdo con nuestros valores, gustos, inquietudes, metas y posibilidades. La ciudad es el escenario donde desarrollamos en gran parte nuestra existencia, es el tablero de ajedrez de cada día, sobre él nos desplazamos, cada jugador mueve sus piezas, los peones suelen sacrificarse por proteger al rey, hay alfiles incisivos, torres vigías, caballos en movimiento, una reina poderosa y codiciada. Es un gran juego, pero en un escenario real. Las ciudades son imágenes de una misma imagen.
La palabra nos ha convertido en humanos, hecho humanidad, es el tejido de nuestra historia. Esta página no es más que una señal en el abecedario de Internet.
4607 textos, poesía y prosa, abren las puertas a sus ocasionales internautas, habituales y anónimos pasajeros de esta nave que cada Lector la pilotea en su propia dirección y tiempo. Siempre les he deseado un buen viaje. La literatura es una aventura y en cada lectura se crea un nuevo poema.
La Musa de este blog, de esta poesía que respira todo lo que ve y toca, ya no está con nosotros físicamente. Este año, hace un corto tiempo, inició un largo viaje hacia las estrellas. Es sorprendente, una Diosa, puede ausentarse, aparentemente, pero nunca dejará de enviarnos señales.
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PD
GENIAL HA SIDO, ES, ESTAR CONTIGO, PACIENTE LECTOR (A)
EL SUEÑO DE ITACA
Penélope,
teje y desteje,
el sueño de Itaca,
en una misma,
sola, palabra.
Rolando Gabrielli 2022
El mudo
fue extremadamente
sincero, fiel,
a sus principios.
No dijo una sola
palabra.
Rolando Gabrielli2022
Una leyenda,
es memoria,
tiempo,
tiempo,
9 de octubre del 67,
la última fecha del Che,
entrando a la historia.
Rolando Gabrielli 2022
(Fotografía: Francis Fernández)
El día y la
noche,
el
tiempo ora
ante el sol
y las
estrellas,
invariablemente,
hace
millones de años.
Ni uno más,
ni menos.
Rolando Gabrielli2022
The Beatles,
los Beatles,
como quieras llamarles,
forman parte de mi generación.
Su música sonaba por todas partes
en los sesenta y nosotros estábamos ahí,
déjame contarte.
En la radio, primero, y después
en blanco y negro en la T.V.
Sí, era una banda de rock
que nació en Liverpool,
Lennon, Mc Cartney, Harrison, Starr
John, Paul, George, Ringo.-
Daban la vuelta al mundo
con nuestros oídos pegados
a sus guitarras, al ritmo hipnótico
de Love me do, She loves you,
y la melancolía de Yesterday.
Déjame seguir contándote,
vestíamos a lo Beatles,
enamorados de la vida,
del aire que respirábamos,
equilibristas de nuestra propia
cuerda floja sin red.
Los sesenta muchachos,
nos abrazaron como ríos
en la intimidad del sonido
y las palabras.
Los días nos hacían felices,
caminábamos sobre las hojas
de los interminables ociosos parques,
sin ningún otro fin que mirarnos
el ombligo, reír a carcajadas
hasta romper las últimas
sombras del alba.
Teníamos todo el futuro
por delante,
no deja de sorprenderme,
que así fuera,
soplándole sueños inmortales
al oído del porvenir,
confundidos en las multitudes
y en la historia,
un río abrazándonos
sin fin.
Rolando Gabrielli2022
Es solo un
año más podría decir el tiempo,
con esa
dulce crueldad irrefutable que todo sucede
de alguna
manera y solo es cosa de tiempo.
Después de
todo el tiempo siempre conoce
su siguiente
paso y el que viene caminando
sin ser
vencido hacia el fin de la eternidad.
No tengo ánimo
para oponerme,
ni admitir la adversidad,
esa luz pálida
que no admite reflejos
al ser
devorada por la oscuridad.
Todos
volveremos a ser memoria
de lo que
fuimos o pudimos ser.
Rolando Gabrielli 2022
se ven al revés
de su espejo,
sin alicias ocultas
en sus maravillas
y vivirán
su propia aventura.
Rolando Gabrielli2022