viernes, diciembre 02, 2016

Estábamos solos

Estábamos solos,
en una isla,
sin ser náufragos,
solos flotando,
con nuestra
tabla de salvación,
imaginaria.
Rolando Gabrielli©2016

jueves, diciembre 01, 2016

Oye, caballo

Oye, caballo
 
(Canción del regreso)
Oye, caballo,
no has dejado de galopar,
es que vuelves  al  Escambray
y la historia comienza a temblar,
nuevamente en la Sierra Maestra,
bajo tu  estrella singular.
Son estos sueños y este viaje,
de una vida cumplida.
Todo volverá a comenzar,
como en un principio,
la rueda a rodar
su propia historia
y el sol alumbrar
sobre el mar.
Esta luz infinita,
acoge  tus alas
y nos invita
a volar, a volar.
No te detengas,
en esta hora
y en ninguna otra,
el tiempo pasará
con su memoria
y largos pasos
hacia el más allá.
Rolando Gabrielli©2016

miércoles, noviembre 30, 2016

Nunca vi temblar

Nunca vi temblar
una estrella,
como esa noche
frente al mar,
inclinado ante ella,
solos en una isla,
sin dioses.
Oh, oscuridad.
Rolando Gabrielli©2016

lunes, noviembre 28, 2016

Soy el viento de la historia

Soy el viento de la historia,
el sueño que perdura en la memoria,
la raíz de la palma  inmutable, 
que crece como las aguas
del mar sin horizonte,
un río que atraviesa el futuro,
en la oscura montaña
un nuevo  amanecer.
No voy a morir,
sino a nacer.
Una isla es una isla,
entre todas las aguas,
si no nos ponemos de pie
y comenzamos a andar
qué será del camino,
 de  los sueños y los pasos
que vamos a dar.
Al  pasar por este lugar,
que he visto tantas veces,
con los ojos del mundo,
ahora sé
 que no me voy,
 ni me iré,
soy de aquí,
como el aire, el sol y el  mar,
que respiramos  y vivimos
juntos  cada día,
 porque siempre  habrá un día más
para construir el porvenir.
Rolando Gabrielli©2016

jueves, noviembre 24, 2016

Más allá del más allá

Más allá del más allá,
todo aquí es  tiempo real,
tú, la cereza muda del pastel,
algo más que el paisaje
renueva la memoria
y  recobra el verano
en la luz del muro caído.
Las reglas no siempre
atraen  al discípulo.
Yo necesito partir
hacia algún lugar.
La rueda gira
en  una misma dirección,
quizás equivocada,
pero gira.
Rolando Gabrielli©2016

miércoles, noviembre 23, 2016

Nuestro libro

Nuestro libro,
es rojo,
como las cerezas,
del pequeño verano
que tuvimos.
Rolando Gabrielli©2016

martes, noviembre 22, 2016

El silencio es una grieta


El silencio es una grieta,
de donde las palabras
terminaron de rodar,
sin tu nombre.
Nada acabará y menos el mundo,
bajo tus pies  la roca vencida,
una ruta por  conocer.
Te has perdido eslabón,
la cadena incompleta,
reclama  tu retorno.
El tiempo también
se ha perdido,
es pasado.
Muere solo,
lo que se olvida
Rolando Gabrielli©2016

viernes, noviembre 18, 2016

Más allá de la muerte

Más allá de la muerte,
la muerte,
invicta en mi sombra,
prolonga su vida.
He visto los cadáveres,
ante mis ojos fríos,
inevitables ríos de muerte,
a mi paso y a mi memoria,
han acudido.



sábado, noviembre 12, 2016

LEONARD COHEN


 

Leonard Cohen

Las hojas del otoño/siempre volverán/la muerte sola se va/La poesía no tiene tiempo/ni lugar/En cualquier estación/nos podemos encontrar/La voz de un duende siempre nos cantará/y volaremos a un mismo lugar/No te pierdas ningún sueño/cada día con su mañana/y su despertar/Volverás a cantar /con las hojas del otoño/siempre volverás. (RG)

  • En un juego de azares
En un juego de azares y melancolías, vagas señales y anuncios, se fue despidiendo a su manera, con su música y un formidable legado para los nuevos cantautores, el susurrante icono canadiense de los emblemáticos sesenta y setenta: Leonard Cohen.
Se fue en el sueño, en el azar de un día inesperado, después de una caída en su casa, cuando  había cerrado el ciclo de una vida intensa, vivida desde la espiritualidad, el amor, la música, la poesía, hasta el final de sus días. Ha finalizado su tiempo en un círculo mágico lleno de creatividad y esperanza, alegría, oficio y felicidad, la sabiduría de un camino recorrido a plenitud.
Partió tranquilo, en paz, como si el sueño borrara su voz. Había luchado contra sus demonios, -nadie los derrota del todo-pero los fue apaciguando con el tiempo que todo lo pone en su sitio, como si no sobrara nada. Después de todo, "todo el mundo sabe que los dados están cargados"
Fue poeta y novelista, primero el verbo, premiado en Quebec por su libro El juego favorito, pero se fue convenciendo que sus palabras eran su voz junto a más palabras.

Ha quedado su voz, poesía, el  eco de su profunda melancolía,  los sueños que interpretó para millones, una voz inconfundible que surge de un pozo de aguas cristalinas y de las profundidades del alma. Su ética, sin duda, a prueba de cualquier época, estilo, o caja registradora.
Con su voz susurrante quería sumarse al silencio expectante de su público, en las distintas capitales del mundo, como si se integrara a una conversación particular con cada uno de los presentes. Algo tan perdido como el diálogo, la comunicación directa, Cohen  lo convertía en un hábito diario, en la razón de ser de su profunda espiritualidad, solidaridad con sus semejantes, el amor por su oficio y los demás. 
Hablaba de las cosas de este mundo, cuando nadie decía estar  satisfecho del todo,  aquello que una puerta es incapaz de cerrar,  él no podía dejar de susurrar como el viento de una época  que está siendo devorada por la estridencia, no de un sueño irrumpiendo, sino de un lenguaje no estructurado, algo parecido  a  un gorjeo acelerado, tal vez, por lo que desconocemos.

Hace algunos años, tardíamente, y no se como, encontré su música y nunca más la abandoné. Por las tardes, en mi oficina, aún la escucho por sobre el merengue actual, el sonido y la furia, y la recomiendo a jóvenes y mayores, no siempre con la misma acogida que debiera tener un clásico. Son estos tiempos donde la banalidad y el mal gusto realizan sus mejores cosechas en las mentes humanas, atiborradas de  un clic sin sentidos e imágenes narcisistas.

Cohen, nacido en Montreal, de origen judío, se inició en la poesía escrita, novela, toda una década y volvió a la guitarra, las notas aprendidas en su infancia de un maestro español y así nacía el cantautor después de los 30 años, con las cuatro cuerdas aprendidas de ese suicida que fue su maestro. Se sentía más a gusto con la música, los músicos, que con los poetas, declaró alguna vez, porque un poema, aseguraba, es igual a una canción.

  • La musa en una isla griega

En la isla griega Hidra, se decidió por la música y encontró a su musa, la  belleza noruega Marianne Ihlan, a quien dedicó una de sus canciones más emblemáticas y reconocida mundialmente, So Long, Marianne. Una bellísima lírica, amor y despedida, poesía en estado puro y real. La verdad íntima de su contenido era demostrar que no había despedida, sino un presente largo, inesperado, recurrente, un paisaje quizás disperso en la memoria, lo que solemos repetir en el otro, como un espejo de dos caras que no dejan de mirarse después que se repite el gesto por primera vez.
You Want It Darker, su disco póstumo, donde habla del amor de su vida,  a quien promete seguir más allá del más allá, la noruega Marianne, recientemente fallecida. My falling angel, dice, mi ángel que cae.
Y en una de sus canciones clásicas, le dice:  Dance me till the end of love./ Baila conmigo hasta que el amor se acabe..
 Si  tú eres quien reparte las cartas, me quedo fuera del juego, subraya, al de arriba, al parecer, en su último álbum. ¿Quién nos reparte las cartas?, una buena pregunta y como uno las va utilizando. Un naipe tiene mucho juego, unas pocas cartas nos limitan al aza, que siempre es sorpresa. ¿La vida es un juego? LC  se jugó sus cartas y manejó la baraja que pudo tener en sus manos. El As de la vida y el As de la muerte, son una misma carta finalmente: la mayor, la más trascendente.
Cohen es de los tiempos de   Bob Dylan, quien reconoció en una oportunidad que si no fuera  Bob Dylan, me gustaría ser Leonard Cohen, cuya poética admiraba sinceramente, y seguramente rendirá algún homenaje pronto o en Estocolmo. Ese día estará presente el gran ausente, que construyó su historia casi en el silencio, sino fuera porque su voz hizo historia en la música de nuestro tiempo.
Los deseos a veces son solo ilusiones. Bob Dylan no viajará a Suecia a recibir el premio y se perderá una extraordinaria tribuna para hacer historia  sobre la música norteamericana popular y poder  agradecer y reconocer a sus pares, que hicieron posible  este último peldaño suyo.
Por ahí viajarán los fantasmas de Ginsberg, Kerouac, Burrogouhs, toda la adrenalina del espanto de los 60 y 70, la corriente beatnik, el cuestionamiento al establecimiento por  la guerra más emblemática  después de la segunda guerra mundial: Viet nam y que terminó con una derrota de Estados Unidos y el sacrificio de una generación que se drogó para olvidar. Tiempos de desarraigo y marginalidad, sobre el camino, dioses bajo las estrellas.
  • Un Manifiesto para el siglo XXI
Aún tiene la oportunidad de contar su propia visión de la historia, recorrer en su memoria el pentagrama popular de la música norteamericana, decir lo que tiene que decir de ese tiempo y el actual, un compromiso con la historia, a  no ser que la memoria  le haya borrado los tiempos de rebeldía.  Bob Dylan, tiene seis meses a partir de diciembre próximo, para pensar su discurso o si cantará en Estocolmo, o hará ambas cosas, porque así lo prevé el reglamento de la Academia en cuanto al tiempo que tiene para ir a recibir el galardón. El cantautor debe saber que representa a una generación, toda una época,  un estado de ánimo, a la cultura popular musical estadounidense, y que los académicos, y mucha otra gente espera, como el poeta beatnik aún vivo, Ferlinghetti, algo más que un saludo a la academia y a la gloria. Visitará en una gira la capital sueca el 2017, quizás se de alguna sorpresa y diga algunas cosas. Su generación se lo reclama. Los tiempos no son tan Pop, Viet nam pasó, pero  el  Medio Oriente y África, Europa misma, el racismo, la persecución a los inmigrantes, son temas que pueden dar para más de una canción.
Que gran oportunidad le ha dado  la vida  a Bob Dylan con este premio, tribuna para  lanzar un Manifiesto de época para el siglo XXI, una voz  en tiempos de crisis, de deshumanización, tiempo de grandes frustraciones, corrupción, banalidad, consumismo per se, de pérdida del rumbo, agotamiento visceral de las mercancías, explotación, terrorismo,  estupidez, vacío.  Están todos los ingredientes, Bob, toma la guitarra y canta, el mundo te va a escuchar.

Los vivos  están muertos/los muertos están vivos/ todo sigue igual/para no cambiar/basta un espejo de papel/ unas cuerdas para tocar/alguna canción perdida/una memoria vieja para olvidar/La época  líquida gotea/por una cañería  sin  fin/hacia algún desván/olvidado. Somos hijos de la palabra oxidada/los sin voz/ sin tiempo/ sin papeles/sin sol/con un muro por paisaje/de pared a pared/el horizonte que no se ve/ni en el Mediterráneo/El sol es  una mercancía para turistas/todo se compra/hasta un poema de Ana Frank/el mismo infinito/para viajar.
  • Autenticidad y fidelidad
Poeta, escritor, músico, un artista de su época, Cohen siempre se interrogó sobre los temas propios de la humanidad, la política, la religión, el amor, la vida, la poesía, sobre los cuales escribió  y no dejó de reflexionar, conversar con su público en cada presentación hasta el fin de sus días, a través de su magnética voz y mensaje. No se apartó de la vida,  palabras que le retratan y  dan significado a su existencia: autenticidad y fidelidad con la vida y consigo mismo.
Leonard Cohen  partió casi susurrando su propia leyenda, en paz, a pesar de su agitada vida,  un místico, el hombre que tuvo que rehacer su vida económica a los 70 años, después que su  manager y amiga, Kelly Lynch, le despojara de más de cinco millones de dólares, cuando intentaba reencontrase  consigo mismo en un monasterio zen . Hay golpes en la vida, tan fuertes...¡yo no sé!, escribía  César Vallejo, pero Cohen, se reconoce más allá del fracaso, las frustraciones,  las derrotas y los obstáculos que nos impone la vida o las personas menos esperadas. De ese golpe surgió como el Ave Fénix de sus cenizas y regresó como los viejos nuevos tiempos que  volvería a inaugurar con su arte.
Quizás venía de otro tiempo, quizás iba hacia otro lugar, quizás nunca estuvo con nosotros y cada despedida era una señal de retorno, de una ausencia inexistente, el vacío de lo posible que podría marcar un antes y un después, si este fuera del todo tangible o real.
Se transformó en mi reiterada carta de presentación de algo que quería comunicar de manera íntima y generalmente no recibía respuesta de mis interlocutores escogidos al azar porque creía reñían alguna  afinidad con su búsqueda existencial.

 Sus canciones están echas de retazos de su vida, visiones, realidades, contradicciones, espiritualidad, vagas certezas, -todo lo que cabe en una canción- y él no espera más pompas literarias, se hacía parte  de sus propia obra en la voz y la palabra. Como Dylan se inspiró en un principio en la poética de  Federico García Lorca, aunque ambos leyeron y vivieron lo suficiente para ser los artistas que se convierten en leyenda. Rimbaud,  Whitman,  Artaud, la poesía tocó sus cuerdas.
Leonard C., vivió el mundo de la música y de la palabra, los fusionó, escogió la música, pero  la dotó de poesía, y ese fue su valor agregado inmortal, legado, desde el simple oficio de la vida y  de una ética  exigente.
  • Pescador de palabras, volverá con las hojas de otoño
Ante la avalancha de comentarios a nivel mundial  por la partida de Cohen, escritores, amigos, admiradores, del mundo de la música, toda retórica nueva es innecesaria ante una leyenda que se mantuvo vigente en vida, con  una energía, lucidez, tranquilidad pocas veces vista en el mundo del espectáculo.
 Fue marinero de la palabra, como Jesús, pescador, y puso a nadar a sus peces en una canasta  en el horizonte de sus propias  aguas.
Si volverá con las hojas del otoño, se preguntará algún distraído lector. Las interrogantes no siempre son válidas, aunque necesarias, pero en esta ocasión la respuesta encuentra su voz y camino, cuando nos reunimos en silencio, con la música, las canciones, la presencia  de este gran artista que fue, es, y seguirá siendo Leonard Cohen.
 



Canta, canta/pajarillo/
el viento trae tu voz/
y mi memoria/vuela al amanecer/
vuela/vuela/ para volver/
a su nido/al origen/ de la palabra.(RG)
 

miércoles, noviembre 09, 2016

Poeta

Poeta,
tus palabras
son oro en polvo.
Están escritas,
 atesóralas,
no las vendas,
ni por todo el oro
del mundo.
Rolando Gabrielli©2016

martes, noviembre 08, 2016

Santa Silvia

Santa Silvia,
ciervo de mi memoria.
Del cielo caes,
a tu antiguo bosque,
agua bendita.
Quien te nombre,
iluminas,
con tus ruegos ancestrales,
en esta oscura hora.
Rolando Gabrielli©2016
.

jueves, noviembre 03, 2016

Dime si alguna vez


Dime si alguna vez   te detuvieron
en New Jersey o en la interestatal,
en alguna jodida calle de paso por  la vida
y  te  dijeron con la arrogancia de un juez:
give me your fucking ID
Qué haces ahí inmóvil
Y no te pones de pie
Dime si mañana es mañana
O volverán por ti una y otra vez
A mirarte pasar y decir:
give me your fucking ID
Despierta, levantan un muro
Frente a tus sueños,
No descansarán hasta verte
Detrás de ese muro,
Pero antes te preguntarán
give me your fucking ID.
Rolando Gabrielli©2016

martes, noviembre 01, 2016

La foto no está en la foto,
sino en el ojo del fotógrafo
y de la imagen que se percibe
asimisma, reproduce y perpetúa
en el cuerpo  que obtura
e ilumina,
la lente.
Rolando Gabrielli©2016

viernes, octubre 28, 2016

Felìz aniversario, amigos internautas!!!!!!!!

Llegamos en un click a los 11 años, en  un abrir y cerrar de ojos y páginas que se van sucediendo hasta sumar  más de 3. 150 post. Gracias por tu participación, muchas veces secreta, cruzando los mares y montañas. Así se hace también presente la palabra, sin fronteras ni barreras. No hay muros, ni guerras, nada, que las detenga, porque somos y seguiremos siendo verbo.
Ahora, palomas en la imagen, revoloteando sobre la inocencia y la paz de un niño, después de todo sólo tenemos  11 años recién cumplidos e ininterrumpidos. Son blancas, son grises, como los tiempos que nos atraviesan de punta a punta: sorprendentes, a veces decadentes, banales, pero siempre esperanzadores.
Un Blog dedicado a la poesía en todo el sentido de la palabra, aún cuando escribamos en prosa, la palabra va más allá de la palabra leída a simple vista, de paso frente a nuestro ojos, como una ventana  que nos amplía el paisaje o una puerta que abre otra y otra, como ocurre con el poema cuando es verdadero.
Piensa amigo  internauta , detén tu prisa por un solo instante, el mar frente a ti, la ciudad,  todos los paisajes  cotidianos hasta el más mínimo detalle, la imagen que  buscas desesperado con tu celular, la voz que dejas correr anónimamente, lo que miras y no vez, tu nariz sobre un rostro difuso, de paso, nada más que un tiempo anónimo, insustancial, sí, lo creas o no, la poesía está en todas partes, te visita cuando menos lo esperas, te hace un guiño, envía una señal, es omnipresente a pesar de tus sueños de centro comercial, juego de casino, de tu mirada de ordenador, oído de celular, visión Instagram, de tu mundo Facebook.
Un cuerpo líquido atraviesa/ la red de tus pensamientos,/ ciudadano global, /solo muros,/ ¿solo lamentos?/nada existe/si yo no existo.
La idea es que no te dejes atrapar por la red que te (des) informa, ni  provee de ideas creativas, y solo pone en tu mesa diaria, la paleta del pintor banal, del astrónomo estrellado en el cosmos y no del viajero sin límites que conquista nuevos espacios, comparte mundos nuevos, se renueva en la palabra aventura y  te vuelve a recordar la vieja frase del no menos viejo y estimulante París, ese  Mayo de 1968: La imaginación al poder. Las paredes tienen orejas y tus orejas tienen paredes. "Es necesario llevar en sí mismo un caos para poner en el mundo una estrella danzante (Nietzche)"."No es el hombre, es el mundo el que se ha vuelto anormal (Artaud)" . Prohibido prohibir. La libertad comienza por una prohibición." La famosa sentencia de la Sorbona,  ¿cuántas máscaras caen  hoy casi medio siglo después? Eran nuestras voces en París, Nanterre...
Ahora preguntamos desde esta pequeña tribuna digital, bloqueada, censurada,  como la vida misma en pleno siglo XXI, por poderes fácticos, absolutos, erigidos por sí mismos ante sí mimos por un dios que les acompaña supuestamente y lo convocan en medio del apocalipsis: ¿dónde está la imaginación? Pidamos lo imposible, dijo nuestra generación que interpretaba la juventud del mundo, aquella que asaltaba el cielo, tenía como símbolos  las flores y el amor,  luchaba por un mundo mejor,
opinaba desde la más  pura cátedra de sus ideales, principios, cultura, identidad, solidaridad  e inclusión. Algunas de esas palabras se mueven como en un juego de dominó ante un dios  que ordena todo a su manera con su mano invisible y se hace llamar mercado.
Un pensamiento que se estanca es un pensamiento que se pudre.
Palabras sacan palabras/la poesía es un pez  en sus propias aguas/no escuches los cantos de sirenas/ni aún en altamar/Ni voces, ni espejismos/Ulises, oídos sordos a las viejas palabras/solo escucha el telar de Penélope/el tejido de su canto/Itaca, Itaca. (Rolando Gabrielli)
Rolando Gabrielli©2016
 

jueves, octubre 27, 2016

¿Vuelve Bolaño o nunca se fue?

 
 

El título refleja a su autor, le retrata de pie a cabeza: su espíritu, la ciencia y ficción de sus intuiciones primarias. Roberto Bolaño, el narrador de los poetas, se sigue despidiendo y la editorial Alfaguara, cosechando estos primeros frutos de un autor que  partió en su tardía gloria, haciéndonos  señas desde su última nave vikinga en el Mediterráneo. Palabras y cenizas, la mar, la mar, retorna en cuerpo y alma el autor de Los Detectives salvajes con los antecedentes de su más representativa obra, según anuncia la editorial que le promueve. (El libro del mundo iniciático  de poetas que convierten la vida en arte y viceversa, en un  México relatado  extraordinariamente). Un universo vital que han vivido muchos poetas  jóvenes en distintas latitudes, cofradías, clubes, universidades, talleres, parques, barrios, ciudades, buhardillas, sótanos, casas, sociedades secretas que enfrentan el mundo con las armas de su poesía, su palabra maldita, que intenta hacer estallar el establecimiento, la cultura oficial,  porque la poesía nace de una espiga oscura que el trigo convierte en poema.  (¿Asaltantes de la realidad oficial?)

  • Un autor vital

Quizás sea el autor con una mayor obra póstuma de todos los tiempos y  nos da la impresión que su historia literaria no tuviera fin. Se reproduce literalmente hablando  como un conejo en el sombrero de   un mago.

Bolaño, siempre vivió a contrapelo de  su propia existencia, en la precariedad económica y tuvo que recurrir a un negocito de bisutería, a la venta de estas joyitas "de mentira", fantasía pura, que permiten  nada más que la sobrevivencia y también se ganó la vida como cuidador de un parque  y esos concursos providenciales de las provincias españolas. Todo este arte de birlibirloque contribuyó a su mito posteriormente, el Bolaño al borde  del precipicio, pero lo que le distinguió, como a Borges, Neruda, Vallejo, García Márquez, fue su  propio mundo literario, su obsesión, tenacidad, certeza de lo que estaba escribiendo y hacia donde iba  su mundo literario. Esa fue su mayor arma.

Todos vamos en nuestro propio laberinto, sus no certezas, tanteos de ciego  fueron una boutade tras boutade,  y me refiero a Borges,  uno de sus maestros,  un gran constructor de mitos.

Lo importante es que supo mezclar  su mundo vital con las lecturas e imaginación, ingredientes claves para hacer una literatura "trascendente", interesante, original, personal y que sea interpretada y aceptada  por un público universal. El novelista se vio en la realidad y la realidad en el espejo de muchos.
 
  • Visagra de dos siglos, puente hacia el futuro

Hoy, la gloria de Bolaño es para su literatura y sus  herederos, para fortuna de sus nuevos lectores, sobre todo los jóvenes que quieren iniciarse en este  inefable mundo de la escritura y la palabra.

Por comentarios  publicitarios, de solapa, comerciales, sabemos que es El espíritu de la ciencia ficción, es  una  obra anclada  en su trama de los 70, una especie de adolescencia de Los Detectives  salvajes, un punto de partida que pondría su pie en  el acelerador y ventilador de la nueva narrativa Latinoamérica, la novela que cerró y abrió el siglo XXI, tendió un verdadero puente hacia el futuro. Bolaño  daba la impresión  de agobio, exigencia, y urgencia  notoria de concluir  la obra  y subir un escalón  que solo el destino había registrado en su bitácora, pero que él intuía con una gran claridad. Descubrir el mundo de la escritura e irrumpir en la inocencia de una virginidad ya perdida. 

 Esta novela, El espíritu de la ciencia ficción,  comenzó a escribirla a inicios de los 80 y todo indica que la cerró el 84. ¿Autobiográfica? ¿Iniciática? ¿Un acto de fidelidad con el oficio visceral de la literatura? Poesía, amistad, vida, obsesiones, el pulso de un escritor que sudaba literatura. Bolaño  monologaba con la noche y las palabras, Borges con  las sombras de una oscuridad insalvable, pero sobre todo con Bioy Casares, un ficcionador como él.

No por nada, sostenía en una de sus cartas al novelista Porta, "aunque en el pulso se me rompan los tendones", en clara advertencia que  ponía su hígado en el proceso literario  de turno y en especial esta novela que le quitaba el sueño, al parecer, por esos  días iniciáticos.  Así fue con su vida, que le acompañó hasta los 50 años, implacable, no se dio tregua, y quería tal vez saltar un muro de silencio casi insalvable.
 
  • ¿Enfermo de las palabras, la vivencia extrema?
Ante su devastadora enfermedad, nunca  detuvo su escritura, no dejó de sumergirse en sus personajes, escenarios, obsesiones definitivamente, todo aquello que hace a un escritor vivir  sus tantas realidades bajo su propio caleidoscopio e intuiciones.

Un mensaje para los futuros escritores digitales, a los que les pica la mano por publicar lo primero que les viene a la cabeza, la genialidad del instante esa que viaja en la red, diría Manrique, que es el morir.

Lo que no sabemos, es que  si Bolaño viviera  hubiese publicado este primer espíritu ficcionador, porque definitivamente congeló ese proyecto y privilegió otros. Sin duda, su edición, es una manera de seguir y trazar su itinerario completo de escritor, descubrir sus costuras, desvelos, acentos y tensiones. Era un hombre riguroso, detallista, obsesivo con su obra. Tal vez la guardaba como un ejercicio  necesario, un antecedente virtuoso, esa antesala de una gran obra que está en mente. La literatura no deja de ser un ejercicio, búsqueda, inagotable sed en pleno ajetreo literario. Ahora sabemos, que la cerró  como un capítulo importante de lo que vendría a entregarnos como sus obras maestras, su impronta definitiva.

Vuelve, entonces, el post  Bolaño en una de sus tantas versiones. No dejará de ser, en nuestra opinión, un escritor importante,  como bisagra y tránsito de la literatura de habla hispana del siglo XX al XXI. Es, además, un personaje fuera y dentro de su obra y no necesita ni a la ciencia  ni a la ficción, sino a su presencia real, porque está en cuerpo y espíritu en cada uno de sus textos.

Hay que ir a la obra para indagar sobre los pasos de estos jóvenes adolescentes, detectives salvajes, enterarnos de sus peripecias, en suma, de sus vidas y complicidades en el DF, el territorio urbano de sus hazañas, sueños y vidas.
 

¿Un autor que ha sabido permanecer  en un estado de eterna juventud? Son tantas las interrogantes en un escritor de la complejidad de Bolaño, que disparar una pregunta es una manera de cuestionarnos su obra de a alguna manera. Así se nos presentó desde el fondo de su ordenador y ahora en un manuscrito como éste, pequeña caja de Pandora.

  •  Bolaño en el quirófano

Solo queda disfrutarlo o indagar su obra como un verdadero detective, pensando que tiene inevitablemente un caso  de la vida personal de  un escritor convertido en literatura en vida y muerte. Los mitos  terminan siendo diseccionados en el quirófano de los críticos, lectores y otros autores. Esta caso no es diferente: examinar al propio detective, descubrir sus huellas, todas las pistas posibles para convertirlo en un verdadero caso.

En la arena de lo nuevo, su espiral ascendente no se detiene. En un grupo de 50 escritores contemporáneos, 2666 se ubica como la obra prima, no solo de Bolaño, sino la mejor del idioma español en los últimos 25 años.

Un reconocimiento a la altura de una leyenda que se mueve  por el DF, Sinaloa, Blanes,  Europa, el Sur de Chile  y su región central, y  además rejuvenecido  por las aguas del Mediterráneo, que lo recibió como un hijo meritorio del Mapocho.

Los Detectives Salvajes ocupan un glorioso tercer lugar en esta lista, donde aparecen autores como Vargas Llosa, Javier María, Vila Mata, Javier Cerca, José Saer, Fernando Vallejo, Diamela Eltit , entre otros autores contemporáneos.

Bolaño murió con las botas puestas revisando  hasta el fin de sus días su monumental obra, una herencia para sus hijos, pensaba e ingresaba a la historia de la literatura universal. Se fue con su acento español, vivencias mexicanas, pero nunca dejó de ser, aunque no se diera cuenta el mismo, chileno, un inconfundible chileno con su humor, ironía, tragedia, precariedad, insomnio y el ataúd viviente de su larga, angosta y loca geografía que le vio nacer entre terremotos y paisajes deslumbrantes de otros planetas. Y finalmente lo expulsó por su propio desencanto.

La  isla de Los Detectives salvajes

Estas  encuestas arbitrarias, verdaderas carreras hípicas, tienen la validez de un ejercicio especializado, pero lo recomendable es leer sin el peso de la crítica, la  obra de un autor que sabía lo que estaba haciendo y en homenaje a sus desvelos, debemos leerlo con pasión, sin más distracción que la propia historia que nos relata. Así lo leía  una mujer en una isla, absorta, detenida en su palabra, fugada de cualquier otra realidad que no fueran  esas páginas, en espera de un avioneta que la trasladaría lejos de sí misma. La isla mecía sus páginas en el interior de su imaginación, las manos que las sostenían, como le hubiese gustado a Bolaño, pensé días después. Allí, anclada con sus largas piernas, en un murito de la terminal aérea, sin estar más que dentro de esas páginas con sus cinco sentidos, la tarde  era de una lenta espera.

Lo relato y describo como si hubiese visto esa escena,  ensimismada subrayando cada página en coautoría con el mismo Bolaño, con quien dialogaba  y la suave brisa de la isla cumplía con el mayor de los silencios nunca escuchado.

Lo real es que Bolaño pareciera seguir escribiendo desde el más allá: 8 títulos nuevos después  que bajó el telón definitivamente hace 13 años. Poeta anarquista, novelista imaginativo, curioso, inconformista, polemista incómodo, vivió una suerte de orfandad patria, como diversos escritores chilenos y latinoamericanos, convertidos en diáspora.
Hizo su historia en el DF y Blanes, una zona costera, la entrada de la Costa Brava española. Se fue a vivir frente al mar, como Neruda, Huidobro y  Parra, tres de los más reconocidos e influyentes poetas chilenos.

  • Tan chileno como el cochayuyo

Polemizaba con sus pares  chilenos  casi como un acto de reflejo y no dejó de hacer sombra con la larga  y angosta faja de tierra, que fue su patria de origen, más no de afectos, aunque  en su imaginario real la poética chilena no dejó de zumbar en sus  oídos y conciencia de poeta hasta el final de sus días. Le quedó difícil la poesía, en un país de grandes poetas. Lihn en un principio  lo rechazó y después  recapacitó,  pero aún así, la poesía chilena no tiene las  fronteras de Bolaño.

Nadie puede negar -ni el mismo Bolaño- que poéticamente hablando, forma parte de la tradición chilena y es  de donde viene inevitablemente, este insaciable lector borgeano. Chile fue "la bestia negra", que duplicaba sus contradicciones, desafectos y defectos, sus sueños  ocultos y anarquía visceral. Pocos escritores chilenos le defendieron, en medio de sus continuas polémicas con sus pares.  no estaba destinado a solo  mirar o ver pasar el paisaje delante de sus ojos. Su rebeldía superó sus años mozos y la mostró hasta el final de sus días.

 La influencia de sus lecturas,  los años vividos, las experiencias  que pasan a ser parte esencial de  la literatura, su correspondencia  con escritores chilenos, motivaciones, su innegable y legítima obsesión por Chile, apuntan a una cierta oculta evidencia de su chilenidad.  El golpe de Estado, como a tantos chilenos, lo marcó, más allá  de esa visión mítica que depositaron sobre sus hombros quienes le vinculan con un personaje que se salvó de milagro tras esos eventos indignos de la historia de Chile. Allí  comenzó a rodar el mito Bolaño, cuando a Chile le sobraban los héroes y las tragedias. Supo construir su propia historia en paralelo con su escritura, lo único que  termina sirviéndole a un autor.  Muchos critican el Yo inmenso de Neruda, pero los narradores suelen ocultarlo aparentemente transformándose ellos mismos en personajes de sus novelas. La novela está totalmente contaminada de prosa, poesía, realidad- ficción, de sí misma en un constante contrapunto que la navega en su eterna sobrevivencia y camaleoneo. 

La patria son mis  hijos, dijo alguna vez, aunque puso atención a los poetas chilenos-Parra, Lihn, Teillier, entre otros, a la dictadura chilena y se obsesionó un tanto con Neruda, como con sus maestros: Borges y el anti poeta, al que Bolaño resucitó con "su creciente fama española", cuando disfrutaba de sus cuarteles de invierno. Parra reconoció el gesto, lo calificó de príncipe  cuando murió y lo despidió con versos de Shakespeare alusivos a Hamlet.

  • Del Mapocho al Mediterráneo

Vivió, sobrevivió a una gloria pasajera, pero alcanzó a sentir el viento tenaz y el olor inconfundible de la popularidad entre sus pares y seguidores. Había ganado también dos prestigiosos premios, sepultando su dilatado pasado marginal y le ponía cara al gran movimiento literario latinoamericano llamado boom. Abandonó  Sevilla, en su última presentación internacional, como un general romano victorioso, con la  desbordante gloria alcanzada a pulso en sus eternas batallas.

Bolaño había hecho un corte a partir de Los Detectives  salvajes, el boom y él no congeniaron, a pesar de  su admiración por Cortázar, pero siempre  devoto de Borges y otros argentinos, no puede desconocer influencias y tampoco podemos  olvidar que fue un rupturista y aperturista generacional.

Encaró la vida y la muerte, más allá de todo  oficio o manera de ser e instalarse en este mundo. Este último manuscrito, muestra el andamiaje de su escritura, el alpinismo verbal de su palabra, el idioma que  oculta desvelos y las noches que arrastran sueños inconfesables.

Alguien teclea, pulsa vocales y consonantes, donde ya no llegan nuestras palabras dormidas en algún último amanecer. Es un rumor extraño, el cuerpo de la amante inexistente o a punto de partir como si nunca hubiese querido llegar. Así las palabras sorprenden con su amanecer tibio, nuevo, inevitable.

Bolaño poco antes  de viajar por el Mediterráneo dijo, premonitoriamente sin saberlo quizás: “El mundo está vivo y nada vivo tiene remedio. Esa es nuestra suerte”. Neruda, el poeta que le fascinó con  su lectura de Residencia en la Tierra y que un psico mago años más tarde  le convenció en México, que el gran poeta era Nicanor Parra, vaticinó  palabras  de vidente para  Bolaño: me seguiré viviendo.

 
 

 
Rolando Gabrielli©2016