Dirán,
quién soy yo para
escarbar
en esta historia
insepulta
y traer los
muertos a la intemperie,
cuerpos y huesos
bajo
estos escombros
heridos
que miran al
impasible mar,
que todo lo ve y
lo vuelve a mirar.
Con la palabra que los nombra,
aun sin conocerlos,
salen a tomar sol.
Es insoportable
ver la fe que tienen
en el olvido los que apuestan
a la impunidad,
crupieres de
casinos.
Son el espanto,
qué vergüenza estos
muertos
sin tumba, sin
nombre,
oscuros, oscuros,
están aquí vivos en la palabra.
Rolando Gabrielli2026
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