domingo, abril 16, 2006

ON THE ROAD, JACK


En el Camino, Jack,
dream is dreank, Ruta 66,
tócala Bob,
la ruta de la felicidad,
Sueño Americano beat,
Dylan, On The Road,
ángeles huérfanos abren
una puerta en el cielo
de América
y llueven sueños,
se respira la paz
de los supermercados.
Aúlla Allen,Ginsberg, Aúlla.
Sobre mi epitafio, un Grito.
Rolando Gabrielli©2006

sábado, abril 15, 2006

¿ A QUIÉN ELEVA?

¿A quién eleva la cruz

que tú eriges?

No soy santo, paloma,

de ninguna devoción.

No sangraré por tu herida,

ni por ningún otro costado.

Tu monte de venus,

es mi olivo, aceite

que lubrica nuestra pasión.

Reza por mí,

deshójate en mis manos

y vuela.

Rolando Gabrielli©2006

viernes, abril 14, 2006

¿LA POESIA ES UN SOPLO?


¿La poesía es un soplo,
me preguntas, a mí?
¿Un instante, un ruido
dentro de un caracol?
¿Un largo tubo
o un susurro?
¿O menos aún
que el sueño
de una palabra?
No preguntes,
no preguntes,
un poema
derrota el olvido.
Rolando Gabrielli©2006

La mañana vivía su cristal mugroso, la colectividad del vacío. Esa atmósfera enrarecida por por el dominio que ejerce una feroz rutina. Nada nuevo bajo el smog del D.F. Y de pronto surgieron vestidos de negro, con sus paraguas negros, y sus largos tubos de imaginación. A penas un soplo y caían los versos en cascadas, susurros, murmullos, un lento bisbisear. El Metro del D.F. estaba imbuido en su tarea cotidiana, saturado en sus andenes, ruidoso de rutina. Y así aparecen Les Souffleurs, y cambian la escena. Una mañana sin el viejo velo del tedio. El subterráneo adquirió vida con la palabra. El asombro se subía a la pisadera del tren en el suberráneo. Sólo un soplo, señor, señora, joven. nada más que un soplo... Así la poesía de oído en oído, como antes, en un comienzo, siempre. Tan simple como el aire. Un parpadeo azul, del color de las palabras. El Metro esperaba su viejo, desencantado público y llegaron los franceses. Esta vez no recitaron a Victor Hugo, prepararon versos de Octavio Paz. Volvía un tiempo y un espacio para la poesía. Eran sólo nueve personas, seis hombres y tres mujeres, con sus impecables trajes y la belleza de la poesía. Son sólo palabras, alguien dijo, en el desdén de sus palabras. Los susurros continuaban y los escogidos quedaban bajo el hechizo de las palabras. No, no sólo son palabras, son los versos de Verlaine y Sabines. Tú piensas que son simples palabras. Las palabras son tan simples cuanto más te llegan y hay quienes no se conforman con un simple susurro.
La compañía francesa, de artistas y comediantes lleva cinco años "soplando poesía" en oídos no sordos. Son de París. Han llegado tan lejos como su propia imaginación.
Rolando Gabrielli©2006

La serpiente reposa
en algún lugar
del paraíso.
¿Dónde estás tú,
mi pequeño jardín?
Rolando Gabrielli©2006

lunes, abril 10, 2006

CÓDIGO DA VINCI, UN JUICIO PARA GANADORES

CÓDIGO DA VINCI, UN JUICIO PARA GANADORES
¿Juez Smith, un caballero Templario?

El Código da Vinci reafirmó su condición de best seller en las manos del juez Peter Smith, en una corte británica, que decidió absolver a la editorial Random House acusada por un supuesto plagio de su autor Dan Brown en perjuicio de la obra The Holy Blood and the Holy Grail, de los escritores Michael Baigent y Richard Leigh. Smith, quien examinó por unas semanas la demanda sobre el plagio de la estructura de ese libro, la desestimó por considerar que la obra no tiene un eje central, por lo que no se ha "robado" ninguna idea de ella. Los demandantes dijeron que habían perdido en la letra, pero no en el espíritu, porque Brown reconoce en su portal que ese libro fue su principal fuente. Todos ganaron con el juicio, menos los que pagaron más de un millón de libras esterlinas por las costas, pero se resarcirán con más ventas del libro aparentemente plagiado. La editorial incrementó sus ventas en ambos libros, el de Brown y el de los demandantes, y su(s) autor (es) tuvieron mayores ingresos también. El público que ha sabido hilar fino en los entretelones del sonado caso, también ha obtenido su recompensa, al conocer algunos entramados de cómo "se confeccionó" en alguna medida el famoso libro. Detrás del Código ha quedado claro que ha estado en todo momento la mujer de Brown, quien realizó la investigación y sugirió el tema de fondo. Dos aportes algo más que significativos para realizar una obra. Un libro que no basa su potencia y convencimiento al lector en su lenguaje, profundidad literaria, sino en la intriga, ha probado además su eficacia ante un juez de Londres. Había mucho en juego: ventas por 360 millones de dólares, una película en próximo estreno, la reputación de una conocida editorial, la condena del Opus Dei, el apoyo al texto de un público masivo, el precedente que se crearía para futuros juicios de demanda que podrían ser interminables por la alta sensibilidad y ocurrencia del tema. Michael Baigent y Richard Leigh habían demandado a la editorial Random House porque, en su opinión, El Código Da Vinci se sustenta sobre las mismas tesis que su libro Holy Blood, Holy Grail. En esta obra, escrita hace dos décadas, se asegura que Jesucristo se casó con María Magdalena y que, fruto de esa unión, nació un hijo. Esta es una de las principales pistas que conducen al Código da Vinci, además que Dan Brown reconoció que ese libro fue su principal fuente, y suponemos que su esposa de ahí obtuvo la idea central de la descendencia de Cristo. Baigent y Leigh argumentan que emplearon cinco años de investigaciones para escribir su libro y acusan a Brown de haber copiado sus ideas. Brown sostuvo que es legítimo acortar los procesos si otros ya hicieron ese trabajo.En agosto, un juez de Nueva York rechazó una demanda similar; del escritor Lewis Perdue, quien solicitaba pedía una compensación de 150 millones de dólares y que se bloqueara la distribución de la obra de Brown, porque, en su opinión, "plagiaba elementos de dos de sus obras: Daughter of God y The Da Vinci Legacy." El juez estimo que, aunque los tres libros tratan acontecimientos históricos y religiosos parecidos, los detalles y el carácter de la narración diferían; en su opinión, además, los derechos de reproducción no protegen una idea, sino la expresión de esa idea. Con este antecedente Brown se sentía seguro en Londres, aunque siempre se mantuvo un tanto nervioso y tuvo el buen olfato de mantener a buena distancia del juicio a su esposa, la investigadora y recopiladora de fuentes e ideas que permitieron elaborar el Código da Vinci.Dan Brown una vez conoció la resolución del juez dijo: "el verdicto de hoy muestra que la acusación no estaba justificada. Estoy asombrado de que esos autores hubieran decidido acusarme"."Todavía estoy estupefacto por el hecho de que estos autores decidieran presentar su demanda", agregó el escritor estadounidense. Random House, por su parte, declaró que el dictamen judicial "garantiza que los novelistas siguen siendo libres para incorporar ideas e investigación histórica". Personalmente me parece un mensaje peligroso de una editorial, porque una cosa es incorporar ideas y otra el eje central de una obra, aunque el juez Smith, que ha creído salir avanti con una respuesta casi literaria que habla de la carencia de una estructura, nos dice en buenas cuentas que se trata de una obra escrita como un paisaje sin una estructura central. Hoy la literatura no sabe, ni reconoce géneros, no se encasilla, y quizás este sea un aporte del juez Smith a una nueva vanguardia.
P.D.
El plagio es una víbora de muchas cabezas que ha existido desde siempre y sigue vivo y coleando. Más recurrente y permitido de lo imaginado. Los poetas conocen más de estos temas, por lo vivido, y la sutileza de los versos prestados por algún autor. Pero la poesía no es comercio, no vende, no motiva juicios, ni lecturas masivas. No es atención de un gran público, ni de editoriales, porque no hay una plusvalía interesante. Es mercancía de tercera, estrictamente espiritual. Brown concibió el Código en una estancia de Honolulu y siempre pensó en un best seller de letra liviana. Todo autor es libre para escribir un libro desde el punto de vista que considere y estime para sus objetivos.
Rolando Gabrielli©2006

domingo, abril 09, 2006

PAULO MENDES Premio Pritzker 2006


Muchos comentaban hasta hace muy poco que con Oscar Niemeyer ya se había agotado la grandeza, el estilo, innovación de la arquitectura brasileña. El arquitecto de la moderna Brasilia y de numerosos proyectos en Europa y Estados Unidos, Niemeyer marcó un hito con su arquitectura monumental adecuada al medio ambiente, a lo largo del siglo XX. Próximo a cumplir 100 años, ha sido un constante renovador y ha animado una estética arquitectónica con un nuevo lenguaje en casi 70 años de ejercicio continuo. El reconocimiento que acaba de recibir Paulo Mendes, al ganar el Premio Pritzker de arquitectura 2006, que es el Nobel en esa especialidad, vuelve a poner a Brasil en la cima de la ciencia-arte y nos recuerda al mago mayor, Oscar Niemeyer, quien lo obtuviera hace 18 años. "Sus obras de hormigón de estilo propio y sus métodos sencillos de construcción han logrado crear unos edificios con fuerza e internacionalmente reconocidos, destacaron los miembros del prestigioso premio. La arquitectura ha derrumbado las fronteras y los arquitectos que señalan los nuevos rumbos con la creación de sus megaproyectos iconos de las ciudades más internacionales, trabajan en cualquier punto de la geografía global sin límites de espacio, como lo viene haciendo Mendes junto con Calatrava, Piano, Foster, Mayne o Zaha Hadid. Mendes, quien diseñó el Museo brasileño de Escultura, en 1988, concluyó recientemente una serie de viviendas de protección oficial en Madrid y actualmente construye un conjunto edificios para la Universidad de Vigo. Según Thomas J. Pritzker, presidente de la Fundación Hyatt, que otorga el famoso lauro, Mendes ha demostrado "una comprensión profunda del espacio y de la escala con la gran variedad de edificios que ha diseñado, como complejos residenciales, residencias privadas, una iglesia, un estadio deportivo o una plaza pública". Pritzker no ha escatimado elogios para la obra de Mendes, cuyas lecciones se pueden aprender de su trabajo, como arquitecto y como profesor, son universales, aunque gran parte de su obra se desarrolle en Brasil. Lord Palumbo, presidente del jurado, dijo que Mendes da Rocha "lleva el ritmo alegre de Brasil a su trabajo y nunca se ha amedrentado a la hora de innovar o de acarrear riesgos, con opciones dignas".
La arquitectura es la piel de la ciudad todos la poseemos, palpamos y nos pertenece. En este sitio, guste o no, realizamos desde los pequeños actos cotidianos, la rutina diario de la casa al trabajo, los intercambios sociales más insignificantes como las utopías que también soñamos. Nos colgamos diariamente de la ciudad, somos su reflejo, pasos, la voz acumulada en sus buses, calles, pasillos, la espera frente a un semáforo, el tránsito de todo cuanto ocurre con nosotros o en ausencia, el primer paso al alba y el otro que cierra la noche.
Mendes comenzó sus trabajos hace más de medio siglo, un vanguardista en Sao Paulo de la Escuela Paulista y su filosofía ha sido realizar una arquitectura socialmente responsable y a escala humana. Una práctica difícil de implementar y defender en la realidad, ante proyectos devastadores de ciudades, ausencia de planificacón en las metrópolis de nuestros países hambrientos de espacio edificados, viviendas, carreteras, infraestructura y de copiar esos megaproyectos de los países industrializados que muchas veces aislan a nuestras comunidades en vez de insertarlas en un proceso de verdadera comunicación urbana. Entre sus trabajos más conocidos destacan el centro cultural FIESP (1996) y la tienda de muebles Forma en Sao Paulo (1987), considerada como un icono. El 2000 el Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Latinoamericana por su reforma y adaptación del Edificio de la Pinacoteca del Estado de Sao Paulo.
Mendes da Rocha es un poeta de la ciudad moderna y ha dicho : el grado de civilización de un pueblo no se mide, hoy en día, 'por sus monumentos o palacios, sino por cómo son sus casas, y por consecuencia la ciudad'. Estamos viviendo una gran decadencia con exacerbación de los aspectos exteriores, en construcciones que siempre son las mismas'. Da Rocha siempre ha mostrado un rechazo hacia 'los arquitectos-estrella', al considerar que lo importante 'no son los arquitectos, sino la arquitectura entendida como una forma peculiar de conocimiento que envuelve todas las disciplinas, pero no en cantidad sino en cualidad. La particularidad de los proyectos son las necesidades humanas'.'La simple naturaleza no nos ampara directamente, tenemos que transformarla ''no hay consciencia sin la necesidad de inventar' y es necesario asumir 'la responsabilidad de soñar que tenemos, ya que somos agentes de la naturaleza', de una naturaleza que no es estable 'pero las cosas construidas son discursos para poder continuar'.'Hay que obligar a la naturaleza a que nos revele sus secretos'. La arquitectura primera y primordial es la geografía, reafirma Mendes. Para él igue siendo vital, la economía de los materiales, las líneas geométricas puras, el respeto al contexto social e histórico. Hadicho en algunas ocasiones que la arquitectura debería ser "la transformación de la naturaleza, una total fusión de la ciencia, el arte y la tecnología en una sublime declaración de la dignidad humana".
Esta es parte de la filosofía de su estética y principios arquitectónicos, pero ciertamente, nuestras ciudades en buena medida son un caos y algunas han comenzado a colapsar por sus deterioradas infraestructuras, que muchas veces conforman una telaraña de desamparo para el habitante común y corriente. La ciudad está a la espera de una transformación, un nuevo orden, de mejores servicios, de una atención que la haga más vivible, placentera, funcional, segura. es una gran tarea pendiente para el Estado y los arquitectos, para el ciudadano común y las entidades que brindan servicios. La ciudad no es un estanco, no puede estar detrás de una empalizada o muro la felicidad, así reducida a unas cuantas calles. La ciudad ghetto debe dar paso a la ciudad integrada, alegre, intercomunicada, con espacio público, donde el peatón disfrute, se sienta seguro y aprecie su ciudad, el espacio que le pertenece.
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En las gráficas que ilustran la arquitectura de Mendes da Rocha.
Paulistano Athletic Club, Anfiteatro del Museo de la Cultura de Brasil, San Paulo, Capilla de San Pedro











CHILE: TODOS LOS PREMIOS HUELEN A DINAMARCA
¿La Literatura, un Premio Nacional?

Lo único que se podría decir con alguna certeza sobre el Premio Nacional de Literatura de Chile, es que el 2008, debieran de otorgárselo al poeta Efraín Barquero, por la calidad, trascendencia y continuidad de su obra. Pero este año recae en un prosista y las dificultades crecen para su escogencia. Ya los nombres se barajan en los medios de comunicación y seguramente en los círculos que otorgan el lauro. Una lotería que cuenta con algunas pistas provenientes de la escogencia de los jurados, en el oficial sentido de la palabra. La jubilación del Premio Nacional de Literatura, adquiere su encanto cada dos años, cuando se premia la obra de toda una vida a un narrador y posteriormente un poeta y viceversa. El turno es cada dos años. Estos aprontes son comentarios sobre información de El Mercurio de Chile, del sábado 8 de abril. 13 millones de pesos, más de 20 mil dólares y una pensión de por vida de poco más de mil dólares. Y la gloriola chilensis, com odiría Huidobro.
La chismografía, dimes y diretes, previos al premio y posteriormente, todo ese andamiaje de merecer o no la distinción, le dan vida a una premiación ritual, casi provinciana, que certifica y justifica la vida literaria de un escritor chileno.
Ya han comenzado las primeras apuestas, selecciones, inclinaciones, y cada pupilo cuenta con sus patrocinadores, admiradores, un círculo oque sigue paso a paso y le apoya en este camino a la posteridad. Se habla poco o casi nada de la obra y comienzan a circular algunos listados de libros. La fecha debiera dar paso a la obra, la literatura, crítica, a un balance del género y también desde el punto de vista editorial. Qué hacer para que la literatura pueda respirar mejor en un mundo banal. Es una tarea pendiente de los diarios, editoriales, críticos, y del estado que patrocina el premio. Una oportunidad única para hacer literatura y reencontrarse con escritores olvidados. No todos los buenos escritores contaron con padrinos adecuados en su momento. Enrique Lihn y Jorge Teillier, para nombrar a dos poetas indispensables en la historia poética chilena y olvidados por la dictadura militar. Más bien borrados. Es conocida la historia dramática de Pablo de Rokha, a quien le llegó el premio poco antes que se suicidara. Los tiempos han cambiado, pero la lotería del Premio Nacional tiene sus encantos y desencantos. La narradora Isabel Allende y el poeta Oscar Hahn, dos candidatos al Premio Nacional en sus respectivos géneros y que tarde o temprano obtendrán el lauro, son chilenos nacionalizados norteamericano. Gajes del oficio de la dictadura de Pinochet.
Barquero, quien es un candidato meritorio, vive en Francia. La mayoría de los postulantes actuales se exilió en su momento. José Miguel Varas, Poli Délano, Germán Marín, Antonio Skármeta, Isabel Allende. Casi todos superan los sesenta largos años. Lo importante, dirán algunos, es que ha llegado, permanecieron contra viento y marea. Una carrera con no pocos obstáculos. El escritor es un corredor de fondo solitario. ¿Un premio para la antigüedad? Se saltaron a Roberto Bolaño, el mejor narrador chileno de los últimos veinte años, quien le quita la solemnidad, el pesado traje de buzo, el ataúd de hierro a la narrativa chilena. Hizo que se pensara que Chile no era sólo un país de poetas. Lanzó por la borda el complejo de la prosa ilusa sin ilusión y rompió el corsé provincial de la narrativa chilena. Aprisiona muchas veces al lugar común, casi anecdotario, a la ausencia de grandes, conmovedores escenarios. Hay excepciones, desde luego, como en toda regla arbitraria. Son algunos puntos de vista y recientemente Ricardo Piglia, hizo un inventario de paso por Chile: Donoso, Bombal, Droguett, Bolaño. La obra de Bolaño es incomparable, muy compleja y de gran intensidad, dijo el crítico y narrador argentino, del autor chileno que confunden con mexicano o argentino, pero es chileno a pesar de Chile. Piglia, recientemente laureado en Chile con el Premio José Donoso, elogia sin reservas a Nicanor Parra y a Bolaño, y dice de Neruda: Todos nosotros admiramos sin ninguna reserva Residencia en la tierra. Ese libro justifica todo. Pocas literaturas más contaminadas que la chilena, de la golosina negra del exilio. Se miden ahora los que están en el escaparate, quienes han pedaleado por más de tres y hasta cuatro décadas en este oficio con su esqueleto, sombras y volúmenes acuesta. Todos los premios huelen a Dinamarca. Después de todo, Parra opina sobre la historia de la literatura chilena : "Los cuatro grandes poetas de Chile/ son tres:/ Alonso de Ercilla y Rubén Darío. Ahí sigue a su maestro Vicente Huidobro, con los puntos cardinales. El que más veo próximo al Premio Nacional en el 2008 es a Sergio de la Cruz Barahona Jofré, es decir, Efraín Barquero. La disputa cerrada será con Oscar Hahn. A no ser que se filtre un tercer: Gonzalo Millán.
Después de este viaje y del de la poesía en el 2008, pienso se lo darán a Isabel Allende. Prestigiará las letras chilenas en Estados Unidos. No es fácil adivinar la mano del Premio Nacional de Literatura. No sabemos aún por donde viene. Candidatos hay, nombres, literatura, pero quién será el escogido. Nos podemos inclinar por dos o tres, pero dejemos el azar, a los pasillos hablar y fallar a los jurados, que lo harán en su debido momento. Habrá tiempo y detractores para despedazar el fallo. Es sólo cosa de tiempo. Para desesperarse, los candidatos. Rolando Gabrielli©2006
EL POEMA EN EL POEMA…
Que otros se dejen arrebatar por las cosas hechizas.
Yo pienso en el trabajo hecho por el buen utensilio
de mango suavizado por el amor más durable.
La poesía es como hacer un gran fuego
un soplido largo, muy largo en las tinieblas.…
Aquí donde respiramos un momento
aquí el fuego arde.
Y tú nunca olvidas quién estaba sentado al lado tuyo.
Un poema es como beber en un agua profunda
donde cada círculo es más grande que el anterior…
El poema y el poeta uno tallado a golpes en la piedra
y el otro en la carne viva.
Y cuyos miembros aún sangran
recordando cómo se hizo el mundo……
Un poeta y antes de él un árbol
junto al cual sentimos toda la tierra bajo los pies.
Porque existe una palabra para decirlo todo
y es ver un aromo florido
al mismo tiempo que nombrarlo.
El poeta aguarda un año entero
para decirnos esto.
Los verdaderos poemas son los póstumos
que se escriben a oscuras
con la luz del relámpago…
Busco la compañia del agua y de la tierra
y como ya no puedo confundirme con ellas
las uno si desposarlas es coger el barro
de que fuimos hechos
amasándolo en mis manos hasta olvidar quién soy…
El poema en el poema
Efraín Barquero

La palabra hoy
descansa en paz,
es lengua muerta.
Pase, sírvase
usted mismo,
un plato de sobrias
consonantes, vocales
dormidas en el hilvan.
Bienvenido su apetito,
abejas doradas,
aceitunas azules,
ancas de ranas,
palabras más
o menos,
palabras.
Rolando Gabrielli©2oo6

jueves, abril 06, 2006

LA MIRADA DE UN DUENDE...


O EL CIERVO VULNERADO...LA ÚLTIMA SANGRE DE FEDERICO GARCÍA LORCA...

miércoles, abril 05, 2006

TUS PILARES

Grecia, tus pilares
no alcanzan
para sostenerme.
Occidente se hunde
bajo mis pies,
Oh necrópolis,
no debí nacer,
debí morir
antes de conocerte.
Me hundo
bajo los párpados
de tus profundos cimientos de papel,
bajo los párpados hinchados de la historia.
Oh, nichos de oro
y luz,
qué vieja se ha puesto
mi poesía.
Los huesos sagrados
de un verbo inútil,
no sé que reclama a tus dioses.
Afloran los muertos,
estamos vivos
para continuar la historia
con nuestros cadáveres.
El cuerpo enarbola su bandera,
por fin, solitaria.
Rolando Gabrielli©2006

martes, abril 04, 2006

LA VIDA ME HIZO ARTISTA, MIRTA NAROSKY




Esta entrevista, pensada y escrita a miles de kilómetros, podría comenzar con una frase: esta es el alma de Mirta Narosky, argentina, artista, madre de dos hijos y sobre todo, de sus sueños, pintora por belleza y oficio. Y no perdería el color de sus palabras, ni la indefinición de sus ojos violetas, o el enorme vicio del compromiso, la jugada personal, el brote primaveral de la búsqueda, la persistencia de un derrotero que le viene de la infancia y ella dibuja en el imaginario real de sus sentidos el futuro que le viene llegando, un presente que volverá a suceder. Los pinceles de Narosky pintan la vanguardia, no por moda, acomodo, sino porque se declara transgresora. "Lo que se pretende vender como vanguardia en lo light y yo creo en la metáfora del Arte. No considero que en épocas frívolas los artistas debemos serlo también. Alcanza con nuestra metáfora y nuestros conceptos y conocimientos para contar lo que vivimos. Lamentáblemente no es únicamente un mal latinoamericano...es un mal bastante globalizado. Pero ya cambiará".
Nos quiere decir que el alma está en lo que amamos, la gente, las cosas, la vida, la mirada personal de lo que nos rodea, somos y hacemos, construimos en verdad. El Arte inquieta, sacude, aturde, alerta. El Arte, nos dijo Bertold Brecht, nos hace ver lo que no existe en nuestro mundo. Un buen comienzo para comenzar a abrir los ojos.
Retratar a una pintora es una gran abstracción, es poner pincel sobre pincel, definir el color sobre el color, interpretar un sueño, entrar en un lienzo vacío antes del alba y desde adentro mirar como acomoda sus dedos, ojos, cuerpo y sentir su respiración. No sé si este sea un buen comienzo, porque Narosky se definió así: “Soy vanguardista porque respeto la belleza y el oficio. No me interesan las formas, me seduce lo genuino y lo profundo. Así de rotunda. Nacida en Lanús, provincia de Buenos Aires. El origen es mucho más que un dato, como el entorno, la atmósfera que respira un creador, lo que le contamina, esa ausencia de piso y espíritu de permanencia, todo a la vez, ser lo que se es. Y la convicción de Mirta Narosky, famosa por sus sombreros, por la belle époque que lleva en sí misma, su espíritu, lo esencial, concluye con naturalidad de flor de ningún florero: soy artista “La vida me hizo artista, que es una forma de vida distinta.” Nos habla desde su estudio, detrás de un ordenador, una de sus madrugadas bajo la humedad, el sorbo del Dios que sopla frente a una ventana, en la orilla de Buenos Aires, la luz de un viejo cristal donde otra ciudad más lejana, no tan ausente, a la mano de los sueños, crece inevitable en el lento río que la envuelve y sueña.
En la plástica latinoamericana y argentina, precisa, me siento vanguardia. Es mi propuesta, dentro de la realidad, me debo al color, las formas, y yo diría, a veces, a un barroco voluptuoso, onírico. Es audaz, como debe ser el color, en la indefinición de grises y tonalidades que no siempre son las mismas, pero muy precisa y terminante en el rojo que la sustancia y reafirma. ¿Influencias, preguntamos? "Me siento sin influencia directa." Pero cita a Bacon, Rembrandt, Berni (argentino) y "muchos más que han viajado por mis sueños y dejado su huella". Los cuerpos desnudos de las figuras de Narosky, bordean en sus pieles el límite de sus estructuras y estiran su musculatura enmarcados en un rojo sangrante. Es la representación que vemos en esta página. Expresión de lo figurativo, la energía que devuelve el cuerpo y lo crispa: Rembrandt tal vez le enseñó el peso indiscutido de lo sublime. He visto otras pinturas de M.N., que penden del hilo del universo, lo que ella ve, transmite, siente, esa expresión real de la fuerza y desamparo, una manera de enfrentar solidariamente el más allá, esa esquina inexpugnable del alma. ¿Dónde está un artista, sino en su tiempo? Nada más real que la época que mece su mano, la mano que que se deliza por la textura y llega al pozo. Reconoce el fondo blanco de las cosas vividas, la marea absoluta del reflejo de los sueños, un espacio de luz y sombras, destellos, algo por nombrarse. No sólo las palabras nombran las cosas y objetos, los lugares o las personas, ni son ellas las únicas que fundan. El color y la forma, crean algo más que un nuevo espacio, establecen ante nosotros, incorporan una nueva manera de ver. Sólo me atrae lo que me conmueve. No me interesan las formas, me seduce lo genuino y lo profundo es no visto, ello, es también una inauguración de lo nuevo. Allí es donde se expresa Mirta Narosky con su propio temperamento y asume la voz de su color. "Se siente poeta porque poesía y pintura eluden la razón y llegan al alma." En esa esfera de un colorido intenso, con su propio lenguaje, Narosky reitera su obsesión por los límites cerrados en sí mismos, que no es más que la presión del infinito. Hay voz callada, espanto de un perímetro visual y una atmósfera cargada en toda su intensidad. Ahonda en ese acuoso ámbito del alma, un terreno aparentemente vedado que ella va descubriendo. Berni, su admirado compatriota, no se conformó con la realidad, porque creía en la libertad, y no dejó de manifestarse en su arte, con su tiempo.
Mirta Narosky, de ascendencia lituana, ucraniana, turca y siria, estudió en la Facultad de Bellas Artes Licenciatura y profesorado en Artes Plásticas. Pero yo diría, sin temor a equivocarme, que es una argentina de su tiempo y de otro, ese que arrastra Buenos Aires en la fundación de sus alas, lo que el río lleva en su cause, la lengua escrita y adivinada, la parla, y todo eso que le viene de tan lejos en el cruce, hasta descender en el puerto y anclar en la palma de la mano de una ciudad que ya le pertenecía. Si el pasado es importante, los antepasados, aún más, porque nunca dejamos de pasar, suceder, y somos esa acumulación de sangre vieja y nueva, la vena hinchada de Nuestra América. La ciudad porteña es el imán de italianos, españoles, alemanes, judíos, rusos, eslavos, polacos, irlandeses, árabes, ingleses, bolivianos, peruanos, chilenos, constructores de su porvenir, que marcan y definen a la nación argentina, a su gente. Del vicio autoritario, la noche argentina, y de la lucidez de sus escritores, artistas, pintores, pueblo, de las raices todas de su gente sobre su geografía, el inmenso cuerpo camina sin su eslabón esclavo, aquella libertad y no otra, que una nueva, inaugural ruta. Mirta Narosky ha dicho, entre otras cosas, que su lugar es aquí y ahora en la Argentina, "país permanentemente convulsionado, complejo de entender, políticamente incomprensible....pero súmamente interesante y bello en su naturaleza. No lo cambiaría. Lo amo de todas formas y es mi eterna fuente de inspiración" Se ama lo que se conoce y vive, también se critica y analiza, con la misma intensidad, eso que tanto se vuelve amar y duele y produce felicidad, desencuentros, dudas, pero que es la realidad propia, única que amanece con uno en el día a día. Ese es el lugar, la atmósfera, el oxígeno, el tiempo para el asombro, lo nuevo, vulgar, la contradicción, el paraíso de las paradojas. Que se diga lo contrario, es lo real. El espacio de todos y el riesgo también. No hay cuerpo sin sombra. El escenario donde la vida se recicla y todos copiamos sus gestos y llegamos a formar parte de su olvido. El secreto pudiera estar en nosotros mismos. Mirta Narosky se reconoce en su propio espacio, "que es de 4 por 7 metros, doble altura, entrada de luz natural, techo a dos aguas y un montacargas que trae a los alumnos directamente de la calle a mi estudio". Ahí el tiempo la nombra y la tela la recibe. No hay más espacio que el que uno construye. ¿Qué significa pintar para ti Mirta, le pregunto? No veo, a tanta distancia, el rostro, el gesto, la inflexión, porque la distancia prohibe casi todo frente al interlocutor. Dice por ahí en sus apuntes para estas notas de paso por su pintura, que se queda respondiendo cuestionarios, entrevistas por Internet, hasta las dos de la mañana y que duerme poco. Entra, seguro, en un circuito íntimo con la palabra en su propio colorido y abecedario plástico, la sombra que no se apaga después de esa noche.
" Pintar es vivir, es construir belleza desde el espanto. (no me agrada el mundo que hemos construido), es dar sentido a mi existencia y algunas veces ayudar a otros a encontrar el suyo, es comunicarse con miles de seres humanos de culturas diferentes pero esencia similar.... es mi sentido en la vida". Desde su estudio, en la madrugada, ordena sus ideas, lo actuado, ganado, lo hecho, un balance tal vez de las pérdidas que siempre existen y barajan los días. Tengo muchísimo trabajo hecho. Ferias internacionales, murales, premios nacionales e internacionales, he dictado cursos y he dado conferencias, ilustrado libros, trabajado para los derechos humanos. Así responde a una especie de pregunta cajón, clisé, el formato periodístico, la pregunta clásica, la indagación de la obra, un poco el curículum para el escaparate. Y a Mirta N. no le hace mucha gracia. Su respuesta es menos ortodoxa, tradicional o clásica. Pero el lector quiere ubicarse frente a quién está, datos, que pasó con esa persona en todo este tiempo, porque adora la evaluación, una medida. Los datos detrás de las personas, que muchas veces nos dicen todo, nada y dejan en el absoluto misterio de lo probable. No le gusta enumerar los éxitos, detallar los logros, pero ya daremos cuenta de ello en algún lugar de esta entrevista. ¿Describir un día? Repite la pregunta y seguro mira para el cielorraso y ríe por el tamaño del absurdo de la pregunta, "Un día de mi vida estresaría a cualquiera: Hijos, cocina, casa, clases, tareas con mis hijos, permanente búsqueda de supervivencia, amigos, novios, relaciones públicas, exposiciones, visitas de personas a mi estudio, pintar, dibujar, pintar, contestar entrevistas por internet a las dos de la mañana, dormir poco y levantarme a las 6 para mandar mis hijos a la escuela." Pero en verdad es un día largo de comienzo a fin y la pintora se siente madre no sólo de sus cuadros. Es la máquina de la vida, las exigencias de una ciudad de 11 o más millones, de la velocidad de estos tiempos. El tiempo se toma su tiempo, la noche pareciera no tener rostro, el día es largo, pero no alcanza. La ciudad traga las horas, descompone los minutos, absorbe el calendario.
¿Cuántas veces descenderá o subirá por el montacarga M.N.? Una buena pregunta. La poesía está presente en su vida. En el color se expresa, pero también cree en las palabras." Adoro, Reír llorando, del mexicano Juan de Dios Peza:
REÍR LLORANDO
Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—el pueblo al aplaudirle le decía: «Eres el mas gracioso de la tierra y el más feliz...» Y el cómico reía.
Víctimas del spleen, los altos lores, en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actoresy cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez, ante un médico famoso,llegóse un hombre de mirar sombrío: «Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío.
»Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única ilusión, la de la muerte».
—Viajad y os distraeréis. — ¡Tanto he viajado! —Las lecturas buscad. —¡Tanto he leído! —Que os ame una mujer. —¡Si soy amado! —¡Un título adquirid! —¡Noble he nacido!
—¿Pobre seréis quizá? —Tengo riquezas —¿De lisonjas gustáis? —¡Tantas escucho! —¿Que tenéis de familia? —Mis tristezas —¿Vais a los cementerios? —Mucho... mucho...
—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos? —Sí, mas no dejo que me impongan yugos;yo les llamo a los muertos mis amigos; y les llamo a los vivos mis verdugos.
—Me deja —agrega el médico— perplejo vuestro mal y no debo acobardaros; Tomad hoy por receta este consejo:sólo viendo a Garrik, podréis curaros.
—¿A Garrik? —Sí, a Garrik... La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquél que lo ve, muere de risa:tiene una gracia artística asombrosa.
—¿Y a mí, me hará reír? —¡Ah!, sí, os lo juro, él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?—Así —dijo el enfermo— no me curo; ¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.
¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio!
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe!
Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa. El lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa. Carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas.
Continúa...

lunes, abril 03, 2006

BROOKLYN

La blanca barba vieja,
del viejo Walt Whitman,
se mece en el puente de Brooklyn.
El sol de un otoño recién nacido
refleja el hombro de la multitud
que atraviesa su destino
y las Américas en verdad
sonríen al ver pasar
al viejo cómplice de América.
como un río humano bañado
por el color de sus sueños.
El viejo Walt dijo:
Yo soy de Manhattan,
ahora cruzo el puente.
Rolando Gabrielli©2006
EL TIEMPO OBSCENO
Sobre mis hombros succionaban rosadas sonrientes primaverales jugosas, con la irreverencia del insomnio, las muy ventosas acariciaban mis pómulos junto a unos dóciles muslos providenciales, feroces, sin fatiga, sin más razón que el olvido. Sobresalían las narices sobre la humedad y la lluvia, y la escena quedaba aislada como una pequeña arca sin rumbo, en la miniatura del temporal, sofocado por el deseo. Era una corrupción compartida. Alegre, todo hermosamente irresponsable. La prosa muda recorría el cuarto firmado en terracota, como si un ángel rojo lo habitara. Volví a vivir la escena del paragüita bajo una tormenta fenomenal. Me vi en Roma entre ruinas, un amor de película, hojas de un otoño real, un vodka en la mano para repetir los silencios de humo, dos manos retenidas sobre la cubierta de la pequeña mesa de noche, en el paisaje primario de un nuevo comienzo. Lo real en la oscuridad, es dos veces real, y los viejos árboles de la sabiduría tiemblan por nosotros, hacen posible adivinar algo más que el parpadeo, yo veía el muro, la imagen ensangrentada de un prisionero barrido frente aun pelotón lleno de pólvora. No nacía más el ave de su pecho rojo. A nadie le importada esa muerte. El océano Pacífico parecía inagotable en su desdén, con su boca ancha, deja correr todas las aguas que se vienen lentas y no tan pacíficas, a veces. El tiempo se torna parapléjico, inútil, sin fuerzas, descansa cabizbajo, ensimismado, es asfixia y no lo sabe. La marea estaba baja esa noche, exagerada por la luz de la luna. El mismo paisaje de los vigías españoles. Nosotros, viejos actores secundarios, entre las ruinas y una playa abandonada. Recorrí de memoria lo que quedaba de la noche y del cuerpo. No había tiempo en este paisaje. Ya no estaba allí. Sólo tomaba algunas notas sin papel. No había ninguna razón para contaminar palabras con palabras. El agujero se hace más grande repitiendo las palabras. El lugar común, el más común de los sentidos, solía decir un español, visitado por al fantasías, cuyos fantasmas de la imaginación le anclaban pesadillas recurrentes. Aventura y embuste, una estantería completa. Le esperaba un león domesticado a los pies de cama y un caballo hacía su recorrido de memoria en Castilla, cuando visitaba el viejo mapa español. El engaño no hace daño, cuando se relata en abstracto. Aprendí a verlo en sus ojos, ávidos de sueños remotos. El león vivía un retiro y no se sentía rey, sino súbdito de una jubilación anticipada. Mantenía un sable oxidado, tal usado en Las cruzadas, a la entrada de su dormitorio, como esa espada de doble filo que todos alguna vez alzamos. Una empuñadura de bronce opaco parecía la mudez de un oficio ya inútil. Una de sus batallas inventadas en la chatarra mohosa que algún vendedor le apropió como parte de su historia. Algún secreto que no pudo revelarme contenía esa empuñadura de bronce. Fue el día del simulacro de las pizzas. Alzó el teléfono y las solicitó junto con unas cervezas frías para una noche de trópico. Nunca llegaron, aunque la norma es media hora, después que el muchacho se sube a la moto y cruza la ciudad. Sospecho que hablaba consigo mismo en una de sus fabulaciones, mientras alzaba una ceja y sonreía. Todo era un gran invento de la noche. Pegajoso el cristal de la ventana y nosotros con la espada muerta, sin enemigo, en tiempos de dudas. Imaginé o vi la pizza flotando sobre el ventanal y el motorista pasaba de largo como si la cola de un cometa lo lanzara al mar. ¿Nos contagiaba el fabulador o la espada tenía algún encantamiento? La ciudad patinaba en un aceite gastado, refrito de Mc Donalds. Olía a tabaco el cuarto. La noche se veía no tan simple, se presentaba como un zapato chino. El sable ondulado como un pie de sultán, no representaba aparentemente peligro. Lo suyo estaba en la historia que no se atrevía a relatar. Algún muerto cristiano de linaje o simplemente el viento de Oriente en el filo de su memoria. La noche de Bizancio, en sus rojas amapolas, cúpulas doradas, entraba por ausencia sobre nuestros cuerpos del siglo XXI, aceitunados en la media noche libertina. El español dejó caer su filosa humanidad sobre un pedazo de Castilla y renunció a las pizzas, a cualquier melodía que no fueran sus relatos fantásticos. Después de todo, hace más de 500 años aquí habían decapitado al descubridor del Mar del Sur. De alguna manera sentí como alguien ponía sus nudillos sobre la puerta. Eran dedos demasiado condescendientes con la madera. El español miraba el cielorraso como si esperara una estrella del cielo. Estiré la mano para sentir la empuñadura del sable por última vez. Sabía de mis antepasados andaluces, moros por añadidura. Sentí el lomo de la cabalgadura. Entré a Córdoba. Un cielo gris, acerado, perdía a la ciudad de antemano. No tuve compasión, el sueño debía cumplirse. Una espada por más olvidada, reclama una victoria. Ya nadie sería dueño ni de su miedo. La bestia me reclamaba impacientemente finalizar antes que llegara la noche. La luna sería grande esa noche, para iluminar la derrota entera. Salió al paso sólo un viento lagrimoso. Al parecer nadie se levantaría ese día. Polvo, el mar de la memoria se divisaba como un plato de lentejas. El español bajó los ojos del cielorraso y los puso frente a la puerta. Estaba detrás de los nudillos mágicos. Sólo él los conocía. Un tembloroso efecto en sus labios, el cuerpo más ágil que de costumbre, envuelto en un suave humo el rostro, sólo miró con cara de deseo. El gesto lo decía todo. pero no estaba sólo, así que suspendió la voz. Fue la primera vez que sentí entrar la noche por la ventana. La calle había olvidado los ruidos del mediodía y del atardecer. Varias veces sentimos pasar la improvisada moto del muchacho de la pizza. estrellarse al final de la ruta. Y ver su cuerpo retratado entre los hierros retorcidos en una primera plana de horror. se pierde moto y su acompañante. La fuerza del mercado es superior a todo sentimiento. Sentí tibia la noche, a pesar del aire acondicionado. Yo estaba en Córdoba, triunfante, el paso de los cascos sobre la hierba, mi empuñadura sintetizaba todas las largas jornadas, el viento de la derrota ululante era un mero eco, pero le pertenecía al enemigo. El español tiene los ojos chispeantes, habían transcurrido tantos siglos, y su película era este nuevo instante, la espada arrinconada por la noche ya pertenecía al pasado en su memoria. Lo más real era la ausencia de la pizza, la ciudad semivacía, le pasaría una pasta de tomate, rosearía con queso parmesano y me la comería con unos hongos, aceitunas, frente al mar. Dejaría que la bahía flotara con tu ausencia y la mía, porque el pasado debe compartirse como si fuera un presente sin futuro. La pasta mezclaba los sueños, un tiempo reducido a un ánfora que cruzaba el Dardanelo, la mixtura de un estrecho maravilloso, comunicante, tú, en otro espacio, me recibías ya sin la necesidad de una conquista. ¿Eran tus nudos sobre la puerta? Eso tal vez nunca lo sabré. Rolando Gabrielli©2006

domingo, abril 02, 2006

SOLO SE VE BIEN CON EL CORAZÓN


Lo esencial es invisible a los ojos ...

El Libreto de la nieve

La nieve tiene los ojos blancos, si no, no sería nieve. Sus ojos son dulcemente fríos, porque son de nieve. Todo lo que le rodea cuando se deja caer en invierno, es blanco-nieve. Se pone rosada, en ocasiones, de tanto frío, y creo que son sus mejillas las que nos muestran el otro color de la nieve. No dejo de pensar si el corazón de la nieve es blanco, porque el frío no le deja circular la sangre como debiera, o porque el corazón de la nieve está en reflejarnos la pureza de su belleza y encanto. Si el corazón fuera blanco, no es porque esté frío, es para compartirlo como un gran paisaje de nieve. Se sabe bella, enigmática, cálidamente fría y se sienta a conversar en un parque para que la vean caer detrás de un vental. Sabe que detrás de sus ojos viene la primavera, pero ella nos dejará su recuerdo cuando todo se renueve y la veamos alejarse sobre la montaña, más allá del ventanal. Rolando Gabrielli©2006

sábado, abril 01, 2006


A, B, C Y Z
La escritura se reb(v)ela

No tenía intención alguna de escribir este sábado. Un día que se supone para otras cosas. Los días con el tiempo y nuevos días, no tienen el mismo uso. No hacen la diferencia en la hoja de la semana de un calendario. Este sábado se expresó de manera distinta, porque volvió a florecer el Guayacán y sembró de flores amarillas el jardín frente a mi ventana. Un hecho singular y bello de la naturaleza. No tiene que ver con la escritura, ni los días. Los días tienen su propio remolino, vértigo, pausa y lecturas. Días ordinarios, monótonos, despeinados, vulgares, mal vestidos. He estado leyendo una novela hasta ahora latosa, absolutamente aburrida, despiadadamente monótona, muy típica de lo que llaman autores de culto y que quizás sean incomprensibles para mí. Voy poco menos de la mitad, pero no hay nada aún en el tintero para untar la pluma. Es un éxito de narrar cosas sin mayor importancia. Mucha biografía directa, pero irrelevante, anecdóticamente superficial. La mandé a buscar a Chile, por lo que no debo quejarme o debiera no hacerlo. Pero ese no es el tema, sino la escritura misma, el oficio, la manera de hacerlo o respirarlo. Definitivamente no hay fórmula, ni receta.Si las hay, muchas, y continúan fabricándose. Talleres, academias, escuelas y los mismos escritores trazan su formulario. El recetario es viejo y los consejos abundan, buenos y malos. Difícil tarea para un iniciado y pregunta recurrente para un periodista: cómo escribe, cuándo, dónde, lee, que hace para encontrar la musa. La escritura es felicidad, es terror, es de lo mejor y peor. Un montón de frases desvencijadas, huecas, para la galería.Un montón de frases desvencijadas, huecas, para la galería. Habría que preguntarse a quién le importa, qué y cómo escribo, si los libros rebotan en los estantes de las librerías. ¿Alguien se llevará el mío para leer? Ese es otro tema. (La idea era llevar el día como un paréntesis) No siempre es posible lo imposible y si lo es porque no era imposible. Dije, el día podía esperar otro día. El día tenía riendas propias.No basta encerrarse en un cuarto para escribir como Proust. Ni ser abogado tuberculoso y transformarse en Kafka. Ir de caza y ser Hemingway. Hacerse una casa en Isla Negra y ya eres Neruda. O ciego, Borges. Estudiar en Oxford no te convertirá en Nicanor Parra, ser rico, en Huidobro o vivir en un prostíbulo, Faulkner. Ni drogarse, ser alcohólico, nacer en París, ser gay, lunático, declararse maldito, o simplemente viajar a Florencia para escribir La Divina Comedia. Aracataca no dará otro García Márquez, aunque a Macondo le crezcan las alas de las mariposas amarillas y vuele por el mundo. Es más prudente enfrentar la página en blanco con voluntad, tenacidad, perseverancia y algo de resignación, porque sabes que ya no la abandonarás. Todo sirve frente a la página, vida y lecturas, ocio, memoria, sueños, plagios a la realidad, a la biografía, los fracasos, las derrotas, éxitos, frustraciones, las inoportunas nostalgias, un puñado de arena, la rotura del tiempo, todos los pasos en falso, sin tiempo, un camino al revez y al derecho. Lo cierto es que no hay nada escrito para escribi. Hay una lista de buenos propósitos, orientaciones personales, hábitos, cábalas y experiencias personales. El fruto está en el trabajo y hay que saber llegar a él luego de pelar la ociosa cáscara. Eso lo aprende cada quien a su manera. Sin pautas, sin pausa.
Indudablemente hay lecturas, la imitación es el primer paso, el olfato, observación, pasión, amor, y el absoluto irrespeto a todo lo establecido en materia de literatura. No hay tales normas, ni comportamientos. Hay grandes devoradores de libros que son extraordinarios escritores: Pound, Joyce, Borges, Pitol, Teillier, Bolaño, por citar algunos. Y ahora me sorprende Hanif Kureishi, narrador británico a quien no conozco, y es muy elogiado, a quien su mujer le dice en una reciente entrevista: te conozco hace años y no te he visto leer un libro. H.K, es quien ilustra con sus pelos parados, esta nota y está invitado como escritor estrella a la Feria del Libro de Argentina 2006. Harold Bloom recomienda dos clásicos: Shakespeare y Cervantes. Pound, en su ABC es muy preciso con su definición de la poesía, inolvidable, para no buscar más definiciones: lenguaje cargado de sentido. Y define al escritor como un científico que examina su presa. Pound sabía lo que decía. Kureishi dice, es su fórmula al parecer: "Me encanta ver la tele por la noche, bien tarde. No leo a Dostoievski antes de acostarme. Estoy seguro de que alguna gente lo hace, pero a mí lo trivial me gusta porque vacía mi cabeza, y una vez que uno tiene la cabeza vacía empieza a entretenerse con las cosas que le rodean. También me encanta leer los diarios. En parte porque son triviales, en parte porque las historias que cuentan son increíbles, uno no podría inventarlas tan absurdas. Así que reconozco que mis fuentes de inspiración no son particularmente profundas". Parece irreverente y simple, epro cuando le rpegunta por la escritura, sostiene: "Ah, ahí sí que soy muy metódico. Aun en los períodos en los que sé que no me va a salir nada, voy a mi estudio y me siento a trabajar como si tuviese algo en mente. Mi estudio está en el primer piso de mi casa, donde tengo dos viejas computadoras y estoy ro-deado de libros, compact discs, fotos, dibujos de mis chicos y retratos de mi padre que hizo mi madre. Tengo docenas de bolígrafos, algunas lapiceras viejas de mi padre que disfruto limpiando y recargando de tinta, y que uso bastante porque me gusta escribir a mano; me parece que el garabato es algo más íntimo y natural que la letra de molde. Todas estas cosas son hábitos, obviamente. A muchos artistas los rituales que rodean su arte les resultan tan importantes como el arte mismo y, como Beckett, al escribir estoy lleno de estas pequeñas obsesiones que eran su estética de repeticiones fútiles. Pero creo que si uno no es un obsesivo, no puede ser un artista por más imaginativo que sea." Ha dicho la clave, H.K, la obsesión es parte fundamental para desarrollar el arte.
Para ganar dinero fácil, escribía libros eróticos bajo un seudónimo femenino, se confiesa, y eso es parte de la escritura y de lo que vino después con su otra literatura, que lo llevó a ganar un Oscar. Hanif Kureishi nació en Londres en 1954, de madre inglesa y padre nacido en la India pero que se consideraba paquistaní. H.K. se declara admirador de Gabriel García Márquez, el gran fabulador, porque recupera la capacidad de la novela de contar historias , como de Vargas Llosa, Fuentes y Borges. Todos son grandes lectores y abrazaron la literatura como un acto de vida. Borges era un hombre-libro. García Márquez leyó a los 9 años Las Mil y una Noche. Bajo un árbol de mango, cuenta Dasso Saldívar, uno de sus más destacados biógrafos, desmontaba como un relojero a Faulkner, Dos Passos, Capote, Anderson, Huxley, Caldwell y Virginia Woolf. Y leído también Proust, el Siglo de Oro Español, Neruda y Darío. Sus primeras notas periodísticas, cartageneras, revela Daso Saldívar, en su mayoría, de un estilo empedrado de metáforas rebuscadas y chocantes, pescadas en el río piedracielista, y una sintaxis sinuosa, que muchas veces encalla en lo inverosímil, pues el articulista no logra aún el empalme convincente entre literatura y periodismo. No siempre escribió bien y su estilo claro, ordenado, musical y sugerente es producto de una ardua y larga búsqueda, concluye su biógrafo. No hay fórmulas, sino trabajo definitivamente.
(Las declaraciones de Kureishi fueron tomadas de la entrevista al autor firmada por Juana Libedinsky en el País Cultural de Uruguay.)
Rolando Gabrielli©2006

SONIDO Y FURIA DE LAS PALABRAS

PALABRAS
Sangran por la herida.
¡Ah!, palabras, ciegas,
malditas, como remontan
una tras otra,
escalan, muerden, pujan
por vivir en esta página
en blanco.
R.G.




Las palabras suelen ser el sonido y la furia. Musicalidad de algunas, asperezas de otras, pero si son bien dichas tienen un eco propio al oído de quien las escucha.
Palabras diarias, sin nubes, ni sueños, no por repetidas, menos verdaderas. Las palabras tienen un desafío diario y es con la página en blanco. Los impresos hoy, e indudablemente mañana, en el siglo digital ya iniciado, no tienen más alternativa que conmover con el conocimiento y las palabras.
La revolución sigue estando en la palabra, que es la que comunica con mayor sorpresa, capacidad y permanencia en el tiempo, profundidad inclusive en la razón.
La publicidad que a veces es sólo imagen, está también impregnada en palabras y sólo ellas pueden traducirla, darle un significado a los mensajes, al marketing de cada día.
Se pueden iniciar con un ligero buenos días, matinal, abierto, con olor a tostadas y un barniz de mantequilla.
Las palabras tienen color como los días. El poeta enfant terrible, Arthur Rimbaud, bautizó a las vocales con un colorido singular, y sin ellas, no hay palabras.
Algunas son luminosas, como un día a pleno sol, estallan de felicidad, auguran buenos tiempos y van de boca en boca, sin que casi nadie las pronuncie, lejos de la nube que trae lluvia y el gris de la tempestad.
Yo me quedo con las que huelen a primavera, no traen un envase especial, zumban silenciosas o rompen cristales, pero son ellas mismas, nunca cambian de personalidad o parecer, francas a decir basta, ni aturden, ni se jactan de ser las más espléndidas.
Las hay negras y grises, locas viajeras, como salidas de un túnel, expulsadas por una locomotora a carbón, repletas de toxinas afiebran la propia lengua que las expulsa.
Populares, novedosas, fundacionales, definitivas, que llegaron para quedarse, marcar con su significado un tiempo, una época imborrable.
La palabra Sputnik nos volvió la mirada hacia el cielo en una esquina de nuestra infancia, repleta de sueños y estrellas brillantes.
Jeans, vitaminas y cremallera, ocuparon un especial y largo tiempo en nuestras vidas y siguen siendo el pan de cada día este fin de siglo.
Palabras que no se las ha llevado el viento, sino han hecho ruido en el común de las gentes, como debe ser el lenguaje cuando está vivo y forma parte del corazón del pueblo.
Píldora es una palabra mágica que comenzó a inquietar a las madres con hijas adolescentes, pero la palabrita oblada vagaba de boca en boca para quedarse y dejarse usar con su presencia tácita y real, sobre la mesita de noche, en el botiquín, en la clásica cartera de una cita furtiva.
No me trago esa píldora o no me dores la píldora, frases alrededor de este símbolo girando con su propia aureola y significado.
El bikini nos despojó de todo rubor y fue un nuevo comienzo para los cuerpos moldeados con la mano de Miguel Angel Buonarotti, en las cálidas playas del Caribe o en la costa francesa, donde estuviera la fémina frente al mar.
La palabra Democracia—más de cal que de arena—un verdadero festín en este siglo que ha pretendido cobijarla como su varita mágica en medio de la tempestad política y la violencia larvaria, institucionalizada de la pobreza y del propio Estado. Ella es cenicienta frente al mercado: ícono y deidad de nuestro tiempo.
Se defiende como puede, a veces nos parece un gato de espalda; un sastre que no encuentra una aguja en el pajar; una espada de doble filo y una golondrina que no se cansa de hacer verano.
Palabras, palabras que arrojan luces o inflaman el ambiente, verdaderos dardos o reconfortantes bálsamos, amigas de la transparencia, pérfidas, retóricas, perfumadas o malolientes, por algo respiran en nuestra garganta hasta brotar parcas o en cascadas.
Cortina de hierro y perestroika, tan opuestas y en un mismo lugar, brotadas para significar, dejar huella y volver el tiempo historia y memoria.
Estrés y tiempo libre, hijas de este siglo, divorciadas de la realidad y definitivamente presentes,
Aterrizaje lunar, sólo una realidad hace algunas décadas. Hoy archivada en el lenguaje cotidiano.
Tarjeta de crédito se ha transformado en una palabra casi un miembro, un órgano, parte vital del diario vivir y sufrir del hombre de esta época llamada moderna. Sin ella es como si hasta los sueños fallaran. Tiene la nociva consistencia del plástico y la duración que respalda nuestro esfuerzo, porque la magia está en equilibrar: cuanto ganas, tanto gastas.
Doping, sex, fax,
van y vienen las palabras y no hay quien las contenga, ellas quieren significar, poner su granito de arena en la comunicación, participar, en una palabra, del diálogo diario.
Beat, hippie, single, ellas forman su propia generación, le dan forma y contenido a la existencia y se consagran en grandes titulares cada día. Llegan a estremecer inclusive a la sociedad, a la que le imponen un sello, una especie de partida de nacimiento.
Internet, reina de su propia Babel, princesa única de lo instantáneo, Alicia pequeña en tus grandes maravillas, quieres estar en todas partes mi diosa, deja que Penélope teja tu hilo hacia nuevos laberintos y si en verdad vas a emprender un viaje, que sea a Itaca.
¿Quién no identifica hasta ahora a los hippies con las flores, el amor y la paz como estilo de vida de una generación y época?.
Palabras, paroles, words, lápidas sobre el enemigo, epitafios para la posteridad, sentencias de por vida, prisioneras del amor y la venganza, simples saludos, epistolares e íntimas, convertidas en decretos, reinas por los siglos de los siglos en las páginas de Heráclito, Shakespeare, Dante Alighieri, Joyce, Kafka, Hemingway, Martí, Eliot, Neruda, Villon, Cervantes, Vallejo, Rulfo, Borges y tantos otros que saben que las palabras nunca salen de vacaciones, siempre nos aguardan más allá del silencio. Algunas están destinadas a derrotar el tiempo, si fuera preciso.
Palabras del pasado, de su tiempo, más reales algunas tal vez, misteriosas, fecundas, dolorosas, tímidas, de terror, con pudor, amor, odio, salvadoras, rencorosas, ascienden vírgenes, desgastadas, ruidosas,duras como el olvido, bambúes eternos, piedras que duermen o ruedan, palabras implacables como la muerte, agonizan o dormitan, sueñan en sus pequeños altares de adoración o sufren la expulsión errante de calles y provincias, en el frenesí del verbo. Clásicas, hola, ok, buenos días, to morrow, y la palabra es presente, oído caracol que anida en el rumor y vuela. Desayunan con nosotros y son el pan de cada día. Palabras de madera, metal, barro, duras como el olvido, bambúes eternos, piedras que duermen o ruedan, palabras implacables como la muerte, agonizan o dormitan, sueñan en sus pequeños altares de adoración o sufren la expulsión errante de calles y provincias, viajan con sus escafandras por los océanos, con sus ojos de mar y sol.
Caminan las palabras en su inefable abecedario babélico. Motor y pies del verbo, deambulan sobre el azar de los días, porque surgen nuevas como en el silabario del primer día de clases. Se afirman y confirman, desdicen, imponen, algunas ceden posiciones, otras desaparecen, palabras al fin. Palabras de una misma sentencia de vida o muerte. Legítimas, intraducibles como un golpe de dados, afortunadas cuando se pronuncia tu nombre.
Desde hace 30 años la computadora nos viene inundando de nuevas, imprescindibles palabras, y la era digital nos lleva el alma en un clic, un guiño y viajamos a la velocidad de la luz de las palabras. No las nombraré por cábala, y porque cada día surge una nueva, el término que explica el otro y así sucesivamente. Inefable abecedario babélico.
La Escuela de Escritores de Madrid, (http://www.escueladeescritores.com/)ha lanzado al ciberespacio su propuesta, para que los 400 millones de hispanohablantes digan cuál es la palabra más bella en idioma castellano y que a su juicio consideran. Las opiniones son de la A hasta la Z, y sus infinitas variaciones. Porque suenan, dicen, encantan significan, conmueven. Amigo lector, desgrane su propio abecedario, junte sus vocales y consonantes, diga su palabra.
Rolando Gabrielli©2006





jueves, marzo 30, 2006

JILL CARROLL

Las buenas noticias no son una especialidad del periodismo y de la información, en estos tiempos apocalípticos, retóricos de desolación y de terror. Los medios apuestan por el escalofrío, el cadáver que recorre el mundo. No es un fantasma, sino un espectro de carne y hueso, que vuela en mis pedazos y carece de fronteras. Un escenario espeluznante, horroroso de horror, aclimatado por la fuerza y la violencia per se. La prensa es fiel reflejo de esta desintegración global y de ajuste de cuentas, amenazas, acciones bilaterales, retaliaciones, y pornografía verbal, la suma de escandalosas mentiras. Se profana el espíritu humano con la ligereza de una época que se observa rigurosamente el ombligo. Los periodistas son víctimas de este tiempo de “Seguridad Nacional”, que tanto daño hizo en el Cono Sur. La verdad humillada, de rodillas, escrita en bastardilla pero de bastarda. Todo lo dicho aquí ha ocurrido: se miente en los grandes temas y se desmiente, se asesinan periodistas y la impunidad se certifica con un entierro más de la libertad de expresión.
He esperado pacientemente que el mundo de la información despliegue sus páginas con una buena noticia, que en lo personal me ha producido una gran alegría. Me refiero a la liberación de la valiente periodista Norteamérica, Jill Carroll, del Christian Science Monitor, secuestrada en Irak y liberada hoy 30 de marzo. Sólo he visto una noticia escueta en el ABC de España.
Carroll, de 28 años fue secuestrada el pasado 7 de enero, cuando intentaba cumplir con su trabajo profesional y se preparaba para entrevistar al líder suní Adnán al Duleimi. Su traductor fue asesinado en esa ocasión. No sabemos cuales fueron los acuerdos para alcanzar su libertad. Es muy escueta la poca informaicón circulada sobre su liberación hace ya varias horas. Lo importante es que Jill Carroll está viva.
Rolando Gabrielli©2006

LUNAS

La luna no es polaca,
ni en Dublín o Praga
están sus ojos
bajo ninguno de sus puentes,
ni en África se deja ver
más temblorosa en las encendidas
pupilas de un tigre.
La melancolía rumana
de lo que fue su misterio,
la fuerza de su luz
en las mareas,
a nadie pertenece.
Detrás de la imaginación
seguirá flotando el ave blanca
que construirá sus antiguos sueños.
París, ni Roma o Nueva York
tienen una luna propia
o tejen con su hilo blanco
los sueños que nos esperan.
La he visto custodiar
detrás de la montaña
el silencio y los caminos,
descender cada noche
donde mece su reflejo,
que aún conservo
en las horas en que sé
que ya habré muerto.
Rolando Gabrielli©2006

miércoles, marzo 29, 2006

ISLAMABAD

ECLIPSE
Si te eclipsas, luna,
ante un sol errante,
altar de nubes ciegas,
esta oscuridad dejas,
en el día de mis manos mudas.
El sueño gris,
una noche más.
Rolando Gabrielli©2006

martes, marzo 28, 2006


EL LIBRETO INMÓVIL


La mujer mira el río y el agua se fija en los ojos. Ella es un pez y está en una pecera. Alguien achata la nariz sobre el vidrio. El pez huye a uno y otro lado de la pecera. La cruza en silencio absolutamente absoluto. Danza del pez, las burbujas son su estela. La mirada se pierde en la infinita soledad de la pecera. En el río los peces desovan. La mujer parirá en primavera. El río no se detendrá. Rolando Gabrielli©2006

lunes, marzo 27, 2006

Diario de los Mejores Contenidos de la Red en Español

Libro de Notas, dirigido por el periodista y escritor español, Marcos Taracido, de origen gallego, es un compendio de la buena prensa internacional. Cuenta con más de un quinquenio de existencia, unas 7 mil visitas diarias, un grupo de colaboradores exclusivos y el trabajo riguroso de sus gestores. Es más que actualidad. Sus columnistas analizan temas desde una perspectiva propia, sin compromisos y yo lo considero un sitio recomendable para viitarlo por la rigurosidad de los textos escogidos y vigencia de sus temas. Confieso que he sido sorprendido por el destaque de este Blog en sus páginas. Es una manera práctica de comunicarnos con más personas en el mundo del habla hispana. En Libro de Notas el internauta encontrará más de un centenar de enlaces de diarios impresos y blogs. R.G.
En la red ...en ESPAÑA
El weblog de Rolando Gabrielli

En El weblog de Rolando Gabrielli vuelca el escritor chileno y residente en Panamá sus artículos, poemas y cuentos.20.03.06
http://librodenotas.com/webs/8433/el-weblog-de-rolando-gabrielli

El weblog de Rolando Gabrielli20.03.2006
Tecnociencia
17.03.2006
La aventura formidable del hombrecillo indomable
15.03.2006
euskal show
13.03.2006
Gaceta de Antropología
10.03.2006
Ars Creatio
09.03.2006
Diccionario Panhispánico de Dudas
08.03.2006



¿LOS BLOGS, SANTUARIOS DE LA PALABRA?
Cuando escribo sólo existe lo que escribo. Aquello que he sentido como diferente, que no he podido decir y que se me ha escapado, son ideas o un verbo robado, y que destruiré para reemplazarlo por otra cosa. A.A.
Los Blogs-Bitácoras son el Big Bang de la información digital y han revolucionado las comunicaciones interpersonales, masivas, públicas en Internet. Son millones de personas las que escriben, cuentan su vida, hacen política, literatura, reportan información, la circulan, denuncian, o simplemente se divierten con la chismografía y la banalidad de esta época. Cada día se suman más, y como desde un púlpito arrastran su palabra, verbo chatarra, inútil, vacío, muchas veces, pero también iluminado con la verdad. Surgieron del hastío frente a la mentira de la Gran Prensa, que no cesa de engañar en los temas vitales del mundo y la sociedad. Es un fenómeno socio-psicológico, un estallido de la libertad y del más largo monólogo con el mundo, un diálogo personal con la especie, un grito en el desierto de la Red. Las Bitácoras son un corcho que flota en el mar de la información. Hay de todo en la viña de las bitácoras y era de esperar por el margen de libertad, facilidad, con que pueden crearse. Así nacen, así mueren. Son pequeñas larvas de unas cuantas semanas y no siempre vuelan. Mi Blog surgió por la insistencia de mi amigo Juan Contreras de Curanipe, un pueblito ubicado al Sur de Chile. Fueron meses de paciente labor, hasta que él decidió crear el Blog y no hubo más remedio que empujar la carreta con los bueyes personales. Fue en Octubre 31, época de grandes aguaceros en Panamá y tormentas eléctricas que alumbran los días en el espanto de sus furiosas descargas eléctricas y atronadoras voces celestiales. Así se parió el Blog desde el Sur en el centro de las América, entre rayos y tormentas. Un desafío al tiempo y la creatividad. Los medios impresos ya incluyen sus propios Blog y muchas personalidades de la música, el arte, la política, la prensa, se expresan a través de ellos. Ha surgido una extraordinaria y potente comunidad de bloggers. Mucha sordera, ruidos, sin duda, pero la comunicación existe y se comparte de una y mil maneras. Hay libertad de expresión y para escoger, pluralidad infinita de fuentes y enfoques. Mucha espontaneidad, menos rigor, indudablemente. Pero el espacio existe y funciona. La velocidad tal vez impide mejores cosas, pero se pueden hacer, de hecho existen y surgen en el camino. La Bitácora es un instrumento para señalar una ruta. El camino lo hace el lector, al andar. Mi Blog, esta Bitácora, es una aguja más en el pajar de Internet, la biblioteca y prensa de los pobres y muchas veces marginados de los grandes círculos del poder y de la gracia divina. Es un largo monólogo, diálogo, con mis lectores, algunos, pocos fieles y muchos voyeristas, como es la red, un sitio ideal para el espionaje impune. Un lugar cargado de silencio. El Blog es la reafirmación también de una lengua, identidad, cultura, una manera de rescatar el lenguaje lanzado hoy al gran basurero de la nada. El afán es el Otro Periodismo, la poesía narrada, un mundo de esperanza, desencanto, virtualmente real. El lenguaje, la palabra, se ha transformado en un agujero negro, sin principio, ni fin. El idioma se recrea en el lugar común de la banalidad y camina como un minusválido, sin serlo, asistido por sus falsas muletillas y de pronto se atropella en su propio vacío. Estas palabras “nuevas” mienten. Me recuerdan un tiempo destemplado. Hoy brillan las palabras de supermercados, peluquerías, estadios de fútbol, boutique, discoteque, en los chat, celulares, televisoras, pero forman parte de un idioma muerto, no vivo, creativo, trascendente, ni popular. Prefiero los paréntesis, los enormes silencios de la piedra que no me habla e ignora, la muda voz de una campana y alguien que enmudece ante un poema, que una mentira.
La revolución digital es una realidad. Todo está cambiando. Las pantallas nos hablan y cuentan sobre el mundo de una manera impensada. La percepción, gustos, niveles de inteligencia de las personas son diferentes a 10, sólo quince años atrás, y lo que viene promete ser más sorprendente. La palabra pareciera estorbar y una mecánica gutural se apodera del magin de millones de personas. ¿Un retorno a los antepasados aún no reconocidos? Los Blogs son un Diario de Vida, una manera íntima de reflejarse en el yo de millones. Un espejo solitario lanzado a esta nueva galaxia. Puede caer en manos de un hoyo negro y perderse, ser devorado como una pequeña estrella. O ser reconocido como un objeto de culto, no de adoración, porque el santuario del Blog debe ser la palabra. ¿Qué nos diría Barthes, Derrida, Levi Strauss, Passolini, de esta nueva forma de comunicación? ¿Qué hubiese hecho Kafka con un Blog? Quizás la literatura no sería hoy más que un sueño erótico. Una larga interminable muralla china. Literatura sin alas, con muchas plumas, una almohada para los días rosas. Las pesadas sábanas de alguien que llora en la nieve. El laberinto perfecto de lo que pudo ser ese sueño. Ella me mira con el rabo de ojo, pero no me habla. Me ausculta. Forcejea con el aire que respira. Se entrega a la imagen inanimada del silencio. Ilusiona en la auto contemplación. La realidad es digital. Coquetea con la envoltura. Es rodaje de su propia película. Cáscara plateada, imán, obsesión, juguete, complemento de alguna soledad. Intercambio también con el espejo. Rotación personal con la tierra, sin partir, ni llegar. Es un ir hacia ninguna arte para regresar en una misma u otra dirección. Palabras, palabras, amigo lector.
Los blogs arrastran la biografía personal, códigos, fragmentos de una realidad mayor, el ojo personal de la noche, lo que viene de la infancia, una escandalizada objetividad pasión íntima, las viciosas lecturas, la lujuria inconfesable del verbo, en ese pequeño jardín a punto de esfumarse en la realidad. El blog permite interactuar al internauta, escribir su propia versión a través del texto presentado, leído, opinar inmediatamente desde el lugar que se encuentre frente a un monitor. Lo hace, quiera o no, desde un anonimato consentido por las reglas del espacio de la nada. No tiene mayor responsabilidad, aparente, y lanza su mensaje. Es en un instante que se expresa y de acuerdo a sus circunstancias, humores, bajo el respaldo de si mismo. La diferencia está en que no es un especialista, ni periodista, sino un lector-opinante, público, una persona común y corriente que desea expresarse para criticar, decir, o avalar algo con lo que está de acuerdo. No hay indiferencia. Es una manera de “solidarizarse” con la comunicación y reflejarse en algo. Ninguna distancia puede atemorizar al internauta. Internet las acortó, más bien las transformó en tiempo real. El riesgo está en esa misma velocidad, los tiempos de no analizar, no reflexionar, ni hacer el recorrido de las lecturas básicas, elementales y hacer en los Códigos Da Vincis. A propósito de este espinoso tema que se debate en una corte británica por un supuesto plagio, dos internautas me escribieron para expresar su malestar por mis comentarios. Desde Italia y Buenos Aires, mujer y hombre, pero ninguno dio a conocer argumentos, lo hicieron desde la cáscara y de la atmósfera del malestar. Sólo calificativos y no se refieren al texto , una visión impresionista tal vez de sus propias experiencias, rabias, frustraciones y deseos. ¿El Blog es un diván freudiano? La mayoría de los comentarios, han sido positivos, de reafirmación, breves, lacónicos, concisos. Lo cierto es que las opiniones son para rebatir, argumentar, decir la otra opinión, enriquecer un texto. Ambos detractores se escudaron en el anonimato y no continuaron el debate. Gajes de los blogs y de Internet, la falta de consistencia, ausencia de todo rigor. Hay quienes se deslizan desde la menopausia del verbo. Camino tan trillado como el silencio. La red deja nadar libremente al pez, escapar y no hay más anzuelo que la propia palabra. Se educa un nuevo verbo, centurión áspero ejercicio, en el raudo circuito planetario del abecedario. Roma imperial, estas palabras, esclavas, insurrectas, salvadas páginas.
No todo en la Red es pantallazo del ego, o vértigo de la nada, pasión del instante, rueda mucha información especializada, única, original, clásica, científica, de apoyo, real. No podemos poner en un mismo saco los exabruptus, brutus lapsus, con los trabajos profesionales, investigativos o creativos. Hay periodismo en la Red, sin duda, del bueno. Y todo el mundo tiene derecho a expresarse. Es un riesgo pero debemos asumirlo y saber diferenciar el valor o no, de cada texto y palabra. Gustavo Ng, periodista de el Clarín de Buenos Aires, uno de los periódicos más leídos del mundo hispano, en una nota titulada: Valparaíso : una ciudad entre el cielo y el mar, ha citado unas palabras mías sobre la mítica ciudad porteña."Escaleras babélicas", las llamó el escritor Rolando Gabrielli, quien recuerda una definición de Pablo Neruda sobre el Valparaíso de los cerros, este gran recodo del mundo, con sus oscuras callejuelas, con sus cerros extraordinarios en que se mezclan la miseria, la alegría y el trabajo como conjunciones conmovedoras.
Es una manera de hacer más periodismo.

Rolando Gabrielli©2006