miércoles, marzo 06, 2019

La ventana abre

La ventana abre
el paisaje
y se mira hacia dentro
de si misma,
en la soledad del cuarto
y plàcida contempla
la noche que le habita,
en medio de tus sueños.
Rolando Gabrielli©2019

martes, marzo 05, 2019

Este es un poema

Este es un poema,
apariencia y realidad,
son y no son las mismas palabras,
a ojos y oìdos del lector.
Un poema tiene todas las caras
posibles de su misma moneda corriente,
las palabras escritas  e interpretadas.
Es un ejercicio,
en el universo único de las palabras,
comienzo o fin de una misma madeja,
que el telar de la poesía
teje en nombre de su propia verdad.
Rolando Gabrielli↕©2019

lunes, marzo 04, 2019

Hablas solo

Hablas solo,
por la inmensa fe,
que sientes,
por su monòlogo.
Rolando Gabrielli©2019

domingo, marzo 03, 2019

Yo no vago, ya no soy
tu cielo azul,
nube errante.
Me habito y me adentro,
viviéndome en ti,
para no morir.
Rolando Gabrielli©2019

Temiras al espejo

Te miras al espejo,
no buscas nada,
una simple afeitada
en una mañana cualquiera
y es el rostro
de tu padre,
el que te devuelve
la mirada.
Rolando Gabrielli©2019

viernes, marzo 01, 2019

TU ORIGINALIDAD

Tu originalidad
me conmueve,
perteneces a los museos
efímeros de Instagram.
Eres del siglo pasado,
me dices
y me conmueves.
Rolando Gabrielli©2019

miércoles, febrero 27, 2019

Selfie mortal

Su entierro
fue real,
de cuerpo entero
bajo la tierra,
ni un selfie más.
Rolando Gabrielli©2019

domingo, febrero 24, 2019

Son otros tiempos

Son otros tiempos,
tú y yo nos subimos
al revés de una escalera,
y vamos en una nueva dirección
en este mundo y sus cosas.
¿Somos el revés de la sombra
que nos acompaña
o la luz de la grieta
que abre y se cierra
en un camino?
Son otros tiempos,
acompaña al gesto
un silencio que estremece.
Oh realidad, un camino
puede bifurcarse
y no dejarà de ser camino.
Rolando Gabrielli©2019

La musa puede ser

 
 
 
 
 
La  musa puede ser
invisible,
no verse,
ni reflejarse,
en el poema
y aún así,
no dejaría de ser musa.
Rolando Gabrielli©2019

sábado, febrero 23, 2019

Como el padre

Como el padre,
el hijo del padre,
la familia descendió
al pozo oscuro
de su nacimiento.
Solo así pudieron
sacudirse de su pasado.
Rolando Gabrielli©2019

viernes, febrero 22, 2019

Oh, febrero

Oh, febrero,
dos en el 22,
el azar en este dìa,
el pez volverá a nadar,
nacer en el mar.
Nàufrago,
le digo,
respira,
es tu único destino.
Rolando Gabrielli©2019

jueves, febrero 21, 2019

Nada más eterno

Nada  más eterno
que la rosa.
Tú, no eres
mi azar,
sino la rosa.
Rolando Gabrielli©2019

El poeta debe fundar

El poeta debe fundar,
lo que el nido
no preserva:
el vuelo, el vuelo.
Rolando Gabrielli©2019

El cielo no es

El cielo no es un bien raíz,
ni un lugar común para las estrellas.
Es una bóveda azul,
donde apacientan las nubes errantes.
Un nido no anida solitario,
un riel se sale del camino,
un año es tan largo como una noche
y de día se encoge.
Dos pies no bastan para subir
una montaña o descender
del fuego de la palabra.
Rolando Gabrielli©2019

miércoles, febrero 20, 2019

Que hable la vida

Saca agua a la roca,
palabra por palabra,,
que hable la vida,
el alma pura
de su silencio aparente.
Rolando Gabrielli©2019

martes, febrero 19, 2019

Denver,
siempre serà Denver,
un grito
en la memoria.
Rolando Garielli 2019

lunes, febrero 18, 2019

La palabra hueca


Gritos histèricos,
anuncian días banales,
voces huecas cantan himnos
casi gloriosos, vencedores.
El hombre contemporáneo,
masturba su lengua,
chasquea chàchara insulsa
en las redes sociales.
Verborrea de alucinadas voces,
acompañan su inconmensurable
ego.
Trompetas ruidosas, vocesillas,
elevan sus insaciables
y estúpidas plegarias,
en el Reino de la Red.
Rolando Gabrielli©2019

domingo, febrero 17, 2019

Oraciòn por Ernesto Cardenal

 
Ernesto Cardenal es un ìcono de la poesía latinoamericana, uno de los poetas  màs consagrados con el oficio de la poesía, incansable antisomocista,  un hombre comprometido con los pobres y su magisterio. A mediados de los sesenta, en plenos estudios universitarios, la voz de Cardenal nos acompañaba desde su isla mágica y paradisìaca, Solentiname y recorrìa nuestros santuarios de aprendices de poetas en Santiago de Chile. Lo leìamos con pasión, mìstica, subrayábamos  sus epigramas y los recitàbamos con verdadera devoción.
Somoza desveliza las estatua de Somoza en el estadio de  Somoza, uno de los tìtulos imborrable de uno de sus poemas emblemáticos que caracterizò su posición vertical contra esa dinastìa criminal. Era tan asfixiante la dictadura de Tachito, que Nicaragua no respiraba si no daba la òrden.
Lo conocì en un taller de  literatura de la Universidad Catòlica de Chile, que dirigía Enrique Lihn,  y años despuès lo entrevistè en Panamà, con motivo de las negociaciones del Canal.
Afable, directo, humilde, con su camisilla  blanca, tropical, abierto, valiente, un poeta de su tiempo y de otro.
Escribo estas palabras en momentos difíciles para Ernesto Cardenal, sacerdote, de 94 años, hospitalizado en un hospital de Managua, por una  infección  renal, que ha puesto en riesgo su vida. Se nos estàyendo el último de los mohicanos de la poesía latinoamericana e y de Hispanoamèrica, en medio de un doloroso parte de la humanidad, que no sabe que rumbos tomarà en estas décadas. Època cuando màs se necesita de poetas visionarios, comprometidos  con esta iracunda, torpe, ciega, brillante y oscura, depredadora especie.
En una de las grandes aberraciones papales de Juan Pablo II, que dio la vuelta al mundo: Cardenal arrodillado en el aeropuerto de Managua, increpándole con el dedo índice,  excomulgò a este cura bandera insigne de la Teorìa de la Liberaciòn, tan atacada por conservadores y personas alejadas de un verdadero apostolado. Una canal de la televisión panameña pasaba esa imagen como si se tratara de un juego de Atari, cada 5 minutos esa imagen feroz que lo condenaba al infierno.
Felizmente, la Iglesia tiene su contrapeso y personas  que interpretan el evangelio màs allà de los catecismos e ideologías. El Papa Francisco, al enterarse de su estado de salud, levantò ese absurdo castigo, a quien nunca, dijo, dejarìa de ser sacerdote. Cardenal afirma hasta hoy dìa que ese perdón no se produjo nunca y que a èl no le hace falta, ni lo necesita. El pasado 17 de febrero, el Papa  Francisco en carta dirigida a Ernesto Cardenal en su lecho de enfermo levanta la suspensión a divinis impuesta  por Karol Wojtila en 1984.
Ernesto Cardenal lleva dos semanas hospitaliza, pero al parecer, al agravarse su  enfermedad, se ha informado su estado a la opinión público, del  antiguo ministro de Cultura del Sandinismo.
Hombre y poeta esencial, identificado con los pobres de Amèrica latina y el mundo, ejerció la palabra con belleza, contenido y todas las contradicciones del ser humano aquí en la tierra, aunque  su espíritu volaba a otras dimensiones.
Ernesto Cardenal, autor de Càntico Còsmico, llamado por los alemanes la Divina Comedia en español, es uno d elos grandes poetas latinomericanos del siglo XX y de este siglo, y el menos premiado, reconocido del subcontinente, lo que no demerita su influyente y reconocida obra por los poetas de su tiempo y ahora. La poesía no està para àlbumes, salones de la fama, hipódromos, carrera de  flacos galgos o concursos de amigos de la palabra.
Obtuvo el Reina Sofìa y el Iberoamericano Pablo Neruda, y es miembro de la Academia de la Lengua de Mèxico.
Cuando me asaltaron en una esquina de  Panamà, en medio de la noche tropical y de la crisis de los bandidos, se llevaron un morral donde iba Canto Còsmico y una libreta con poemas inèditos. Quizàs a què basurero de la vida fueron a parar el libro y esos textos que no vieron la luz ni los lectores. Gajes de la vida y del oficio.
Este cura trapense, con su boina, barba blanca, sus suaves gestos  de profeta, caminar  sereno, enamorò a una generación con su poesía amorosa y sus muchachas reales de su juventud. Claudia fue una de ellas.  Te doy, Claudia, estos versos/ porque tù eres su dueña/Los he escrito sencillos para que tù los entiendas…pero si no te interesan/un dìa se divulgarà tal vez por toda Hispanoamèrica. No sabemos si le interesaron, pero aùn se sigue divulgando. Le advierte que de todas las cosas mundanas existentes en la tierra, no quedarà nada, sino los veros de Ernesto Cardenal para Claudia (si acaso). Humor, ironía, de paso se burla de sus rivales, que sòlo serìan rescatados si èl los incluyera  en el poema.
Esta es la fuerza de la poesía, reafirmarse en su existencia real, cotidiana, vivencial. Interpreta a los jóvenes idealista esta poesía epigramática, de un hombre que se abre paso por el mundo de manera transparente, abierta, arrojada, confesional: Otros podrán ganar mucho màs dinero/pero yo he sacrificado ese dinero/por escribirte estos cantos a ti…
Està también esta poesía, no hablo de la política, ni filosófica, histórica, sino de sus epigramas, un dejo, la nostalgia de perdido, el recuerdo vivo de lo que fue una posibilidad, esa circunstancia que se transforma en memoria. Al perderte yo a ti tù y yo hemos perdido: yo porque tù eras lo que yo màs amaba y tù porque yo era el te amaba màs./Pero de nosotros dos tu pierdes màs que yo: porque yo podrè amar a otras como yo te amaba a ti/pero a ti no te amaràn como te amaba yo.
El poeta no se paraliza y envía un mensaje a las Muchachas que algún  dìa leàis emocionadas estos versos/y soñéis con un poeta: sabed que yo los hice para una como vosotras/ y que fue en vano.
Ni optimista ni pesimista, realista, màs bien, en el amor como en la guerra hay que saber perder, pero la vida continùa  y la poesía seguirà viviendo en el poema y en cada lector, nos dice a continuación, de alguna manera.Èsta será mi venganza: Que un dìa llegue  a tus manos el libro de un poeta/famoso/y leas estas líneas que el autor escribió para ti/y tù no lo sepas.
Myriam fue otro de su amores, y Cardenal, gran  viajero, mensajero de la poesía, estuvo en Nueva York, vivò en Estados Unidos en un monasterio con el también poeta  y monje trapense,Thomas Merton, a quien consideraba su padre espiritual. Nueva York le impactò, la gran manzana  que devora y es devorada. Allì  dedicò su epigrama a otro amor: Si tù estàs en Nueva York/en Nueva York no hay nadie màs/y si no està en Nueva York/en Nueva York no hay nadie.
Cuàntos poetas del amor quisieran escribir como  Cardenal, simple y profundo, hasta desconcertante para iniciados.
Su palabra se ha hecho voz común y corriente en Amèrica latina y eso es suficiente para un poeta. El sacerdote del Archipièlago de Solentiname ha cumplido su tiempo en la tierra y con la poesía. Aùn no ha partido, mientras escribimos estas palabras.
Su poema  Marilyn Monroe es uno de sus textos màs conmovededores y logrado, un clásico en nuestro idioma, de la poesía iberoamericana. Rescata a la estrella de la miseria donde los hombres la pusieron, los famosos, y nos la presenta tal como es, la huerfanita violada a los 9 años, la empleadita de tienda que se convirtió en estrella. Al Señor le pide que conteste el teléfono, la última llamada que hizo y no se sabe a quièn. Toda una oración por Marilyn Monroe.

jueves, febrero 14, 2019

Piedra

La esperanza
de que me ames,
està en tu silencio.
Rolando Gabrielli©2019

miércoles, febrero 13, 2019

Tù desatas

Tu desatas mis demonios màs tiernos,
rescatas las ruinas de mis palabras,
sin proponértelo cierras
las puertas a las sombras.
Yo que no he ido a ningún lugar
en todo este tiempo,
espero tu tibia mano en el viento
que siempre acompaña al verano.
Las cigarras son todo lo que marzo
puede ser un domingo ignorado
detrás del ronco coro de sus pequeñas voces.
Rolando Gabrielli©2019

martes, febrero 12, 2019

Frente al Hudson

Detrás de una banca, frente al Hudson,
la ciudad tiene un ojo que no descansa
y la estatua està herida.
Es un rìo nos dice Whitman con su mano
tibia extendida, rompe el hueso de la noche,
la ilumina y nace el hierro frìo,
sangra el Hudson.
El rìo no muere, la ciudad sueña,
el petróleo vuelve al pozo
y el dìa a la noche.
No ha pasado nada,
aparentemente,
pero nadie se fía
de un rìo.
Rolando Gabrielli©2019

lunes, febrero 11, 2019

Nombras  Viet nam
y resucita la muerte,
soldado.
¿Què hacías el mediodía en la aldea?
-Matando el fantasma del comunismo
que crecía en silencio junto al arrozal.
El tiempo dejó huellas al pasar
con su blanca nube de napalm
y rasantes vuelos de espanto.
Las bombas caen del cielo,
soldado,
-Alguien las lanza sobre las aldeas
y  los hombres que se multiplican
 en los arrozales,
caminan en sus rodillas bajo la tierra,
veloces corren por la selva.
Se respira Viet nam,
en los bares, las calles,
bajo el cielo de  Viet nam,
en cualquier lugar,
donde la muerte acecha
en su instante de inocencia,
disfrazada vulgarmente, en verdad,
en el espejo de un cuarto,
el rostro trisado de la mala suerte,
donde el amor corre peligro
de muerte.
Rolando Gabrielli©2019

domingo, febrero 10, 2019

Valparaìso, capitàn del Pacìfico (te debìa algo màs que el silencio)

Las calles de Valparaíso  y la atmósfera única de la ciudad portuaria tienen su propia metafísica, algo de ese más allá suspendido en el aire, sus recodos, lugares secretos, el laberinto de unos sueños interminables. La pobreza tiene colores en el puerto y la riqueza de su monumental historia, vive en cada uno de sus números, 40, cerros que convierten su paisaje en una geometría imperfecta, lúdica y fantasiosa.
Camino por el puerto como un recién nacido, estas  viejas calles son nuevas para mí, han pasado 31 largos años, y Valparaíso  era solo memoria, un tiempo fugaz, devorado por más tiempo, y su mar torrentoso silbando días de lluvia y niebla, la costa de Chile.
He vuelto, le digo al puerto, sé que nadie me esperaba, sino sus antiguos bares y plazas, los  balcones  hacia el precipicio, tierra de terremotos y abismos, mar huracanado. Hay mucho olvido en algunos barrios, laberintos, soledad de puerto, mar de viento y tempestades.
Recorro el espinazo del puerto, sus vertebras, hombros, los huesos  de su inacabado cuerpo, asciendo por  sus erros  y calles sin destino más que un cielo azul  que cae sobre la ciudad aún suspendida en el sueño.
El  puerto son todas las noches y una misma  oscuridad  reunida en este mar que retumba en la ciudad y en mi memoria. El mar, el mar de Chile olor a cochayuyo, agitado de espumas y olas, azul, ronco, silencioso de profundidades, vasto y principal.
Valparaíso, capitán del Pacífico, vas de viaje, aunque eres puerto,  llegan y se van contigo tantos sueños hacia otros mares, mercancías, madera, perfumes, sedas, frutas, gente que deja paisajes y otras gentes. El mar, el mar Valparaíso, trae y lleva destinos.
Desde Cerro Alegre contemplo mi memoria, es  tiempo de mar, de nubes errantes, aquí en el verano del 2019, Chile es su geografía desmembrada, abismos, sus bosques artificiales y nativos ardiendo en un mismo lugar, la tierra que llama nuevamente a construir sobre ella la casa nueva, el desierto que construye su Arca de Noé y volvemos a mirar las estrellas que no abandonan  el cielo de Chile.
Aquí se rompe la geografía, la tierra, los ríos, la destrucción sella la identidad de Chile, y son los cerros del puerto los que iluminan la historia con sus casitas precipitándose a los abismos de la metafísica, naciendo antes del alba, la palabra y estas calles empinadas, silenciosamente mudas ascienden más allá de nosotros mismos.
El tiempo es viaje/ la luz del estío sobre el  lomo de la ciudad/ahí persisten mis pasos/ las huellas que en alguna fecha crecerán/ o alguien  descubrirá en la arqueología/ de su presente/Vamos puerto de mis amores/sueños a gotera/desvencijados/se repiten en  estas calles locas/Nadie puede olvidarte/ son horas nuevas/ un reencuentro/la fuerza inevitable/que el viento arroja/frente al mar/y ancla junto a tu muelle.
El puerto es más  fuerte que sus marejadas, terremotos, vientos huracanados y su paisaje es más  que una postal. Es sobre todo su paisaje, lo instalado, esa acumulación  del tiempo y las cosas en un solo lugar y al mismo tiempo. No serian  suficiente un millón  de arquitectos para diseñar u construir este maravilloso disparate, Valparaíso.  Todo lo contiene el amanecer y la noche, el día  cotidiano de Valparaíso.
Hay puerto cuando alguien arriba a un lugar o simplemente lo abandona y se echa a la mar.
Valparaíso, te debía algo màs que el silencio.
Rolando Gabrielli©2019