miércoles, marzo 15, 2023

¿Por qué te fuiste sin decir una palabra?

¿Por qué te fuiste sin decir una palabra?,

dejaste la huella imborrable del viento

Ahora estás con las estrellas

Y cada noche asomas en el firmamento

Yo te conozco por el resplandor de tus ojos,

la sonrisa que dejas a quien más te ha amado

y me alumbras más que el sol este verano

somnoliento de todo de lo que ya no queda

Fue un tiempo maravilloso para no olvidarlo

Y volverlo a vivir  de la mano del tiempo

que abre y dispone distancias.

No dejo de pensar en tus pasos la huella en la arena

Y el mar que amabas tanto como las montañas.

Nadie  con ese gran corazón tuyo se va del todo,

deja más de lo que seguimos respirando.

No sé escribir canciones, pero tú eres mi letra favorita,

te reescribes con cada palabra  que te nombra

y como una pequeña luz brillas en el silencio

para no despedirte jamás.

Rolando Gabrielli2023

lunes, marzo 13, 2023

SKÁRMETA, DESNUDO EN EL TEJADO

 

Estaba en mi rutina de las mañanas caminando en el parque al lado de mi casa viendo como corrían dos Gato solos hacia el bosque y eché mano al bolsillo para sacar el celular y fotografiarlos. Son rápidos, pero alcancé a uno en la instantánea cuando se disponía dejar el parque por  una improvisada salida. Revisé de un vistazo si había llegado algo importante o interesante, y de pronto vi el retrato de mi profesor de Técnica de la Expresión en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, Antonio Skármeta, con el anuncio que había fallecido a los 80 años.

Mi película mental recorrió diversos escenarios, mientras pensaba   que cuando estudiábamos y escuchábamos en el salón de clases a nuestro profesor absolutamente informal, con una filosofía muy parecida al Club de los Poetas muertos, siempre con entusiasmo, vitalidad, viviendo el carpe diem de cada instante. Me detuve un momento  y pasaron las escenas más diversas como el tren bala que solo se detendrá en la última estación.

Skármeta, autor de El entusiasmo, un grupo de cuentos donde se siente y vive  una atmósfera  como si lleváramos dentro  un dios y fuéramos invencibles, así impartía sus clases, sentado sobre  la mesa del profesor  que pasa a ser uno más de la clase. Había libertad, creatividad, aventura, que  es esencial en la literatura, clave para quien estuviera dispuesto a incursionar en  ese campo.

Recuerdo cuando nos leía un cuento emblemático del norteamericano J. D. Salinger, Un día perfecto para el pez banana, siempre expresivo, didáctico, minucioso, como un detective  buscando las pruebas, hallazgos  detrás de las palabras, un lenguaje con todos sus significados.

Pienso, ahora, más de medio siglo después, que alguno de los que estábamos allí, podríamos haber pensado en alguna ocasión, ¿Y por qué no podemos ser escritores también? Años después, quizás, ese fue el valor que le di a las clases de Técnica de la expresión, donde también conocimos a otro escritor vital, como Hemingway, un creador de atmósferas formidable. Fue quien sentenció: un escritor debe tener un buen detector de mierda.

Qué resumen más preciso, vine a comprobar años después, cuando comienzas a respirar literatura, a vivir literatura, a rayar páginas, escuchar a otros que  viajan con su propia brújula en una misma sintonía, a dormir con las palabras,  escribir y escribir  en cuadernos improvisados, papel, en la memoria, repasar una y otra vez lo que uno considera su propia historia literaria, vivir el carpe diem de la palabra.

Estoy viendo a Antonio Skármeta pasearse por los prados del Pedagógico, una noche de fiesta de mechones, esos malones con música, tragos, algo para picar y el gran entusiasmo de los participantes, contando su vida va de la a hasta la z, vaciando los sueños de un solo trago,  publicando en el aire el porvenir de sus próximos días, destapando botellas de felicidad, ese tú a tú sin tiempo, ni orden de ninguna naturaleza, poniendo el cuerpo sin límites. Buceaba con su propio aliento y oxígeno en búsqueda de personajes tal vez, atmósferas, lenguaje, anécdotas, una historia, alimentando su propia mochila, porque la materia prima de un escritor está en todas partes. Es un sueño tal vez que provocamos  al ingresar a un espacio y juntar después las voces en nuestra memoria.

La última vez que vi a Skármeta fue en Panamá. Me acerqué poco antes que iniciara su conferencia y le regalé mis dos libros. Fue todo como un disparo de un día de caza. Explosivo y veloz. Alcanzó a decir, que bien impresos están. No tuve tiempo de dedicárselos. Ahora lo hago con esta nota al voleo, porque me  alegra mucho que la noticia de su muerte fuera un fakes news, uno más entre millones que circulan por el mundo y siembran las redes  con la más estúpida de las maestrías. Supe que dijo, cuando se enteró, “estoy vivito y coleando” y yo agregaría, desnudo en el tejado.

Rolando Gabrielli 2023

Encuentro

  

Digo, dejemos de pensar en un lugar,

el tiempo es otro y pasó

No es nuevo lo que dices,

es un número el que abre una página,

lo precede un espacio en blanco,

la palabra no está lista para saltar

a renglón seguido como dicen

los editores, compaginadores.

Me estás aburriendo y sé que nada es perfecto,

pero mezclar palabras con números

hacia dónde quiere llegar el discurso,

cuando toda espera indefinida

se asemeja a una aguja en el pajar

y si es lo que quieres,

mi propuesta es,  dejemos

de pensar en un lugar.

Rolando Gabrielli 2023 

sábado, marzo 11, 2023

Hoy es mi presente

 Hoy es mi presente,

Ayer fue mi hoy,

Mañana será de nuevo.

El Futuro, una incógnita,

que se reafirma

cada día.

Rolando Gabrielli2023

miércoles, marzo 08, 2023

Entre los árboles

Entre los árboles

y la noche,

la luna

 sigue

 enamorándonos.

Rolando Gabrielli2023

Solo busco


Solo busco algunas palabras,
olvidadas quizás,
distraídas,
como cualquier lector.
Rolando Gabrielli2023 

martes, marzo 07, 2023

El no lugar por quien sabe hasta cuando

Sí, en el no lugar por quien sabe hasta cuando

y aún persistes en olvidar

ese espacio que podría esperarte

o seguir siendo para ti una estructura

inerte, hostil, en verdad, indiferente.

Una ciudad quizás sin escapatoria

bajo tus pies y pasos

en una misma y difusa dirección circular.

Dejemos que las  estaciones  sigan su curso,

ese tiempo naturalmente existe,

no es mejor ni peor,

solo un pasillo angosto hacia el final.

Después de todo,

sabes que un espacio es todo cuanto tenemos.

Ahora,  que las buganvillas  vuelven a crecer,

algo mejorará el paisaje que reconocemos al despertar

y  si brillan con luz propia en la enredadera

que las protege y orienta su curso hacia el sol,

el tiempo también podría ser más agradable

Quizás ese fue el tiempo escogido para ti,

una manera de ver el mundo, presenciarlo

a la medida de una balanza inclinada

por voluntad del azar o de tu propia obra,

no te pareció suficiente que una ciudad creciera

egoísta y dibujada para una revista trivial, de arte

frente al mar y tú le dieras la espalda.

Me he detenido esta mañana 

sin mayores aspiraciones,

solo respirar a pulmón abierto

y saber que alrededor tuyo

no solo están las palabras.

Rolando Gabrielli2023

lunes, marzo 06, 2023

La luna es un foco

 La luna es un foco

que nadie ha encendido,

aparentemente,

y sabemos que es

un reflejo del sol,

una gracia de la oscuridad,

de la noche,

en esta parte del mundo.

Rolando Gabrielli2023

domingo, marzo 05, 2023

Ser encontrado

Uno de mis maestros,

tuve muchos y sigo teniéndolos,

me dijo que todo no sale de la nada.

La técnica de lo que más me seduce,

de lo aconsejado,

es una mezcla obstinada

de búsqueda y de espera,

sencillamente,

ser encontrado.

Rolando Gabrielli2023

sábado, marzo 04, 2023

El ocio en la lentitud de la mañana

El ocio en la lentitud de la mañana

me encuentra en mi mejor forma,

el tedio matinal, una ola de silencio absoluto,

no me impide pensar en cosas banales

y trascendentales  que me llevan a  una esquina

de boxeador respirando por la boca

y esperando la campana salvadora.

Hoy  se me perdió un poema por estar

haciendo cuatro cosas a la vez

 y no pude rescatarlo del basurero.

Es increíble que un poema inédito

se confunda con las heces y las palabras

rechazadas por algún desconfiado,

frustrado autor de sus escritos.

Posiblemente nadie las esperaba,

estaba tanteando con mi oficio.

Había partido sin saber qué decir,

cómo, por qué debía, al menos, intentarlo.

Lo que no se ve es lo esencial,

decía el pequeño Príncipe.

Para este caso, de innegable estupidez,

la frase es demasiado grande,

porque no sabemos si había

dado en el clavo la flecha

 dirigida al  lector.

La poesía, a veces, no usa

paracaídas y sus pequeñas alas

no alcanzan a cortar el viento

y las palabras se pierden.

Rolando Gabrielli2023

viernes, marzo 03, 2023

El amor anda por las ramas





El amor anda por las ramas,

en algún lugar ha de estar. 

Una de estas mañanas aparece

un pajarito amarillo,

 alumbrando marzo y a la espera,

sobre una delgada rama

de una pajarita,

que por fin llega.

Rolando Gabrielli2023

miércoles, marzo 01, 2023

En este tiempo nada excepcional

 

Así son las cosas en este tiempo nada excepcional,

caminamos en un parque sin vernos las caras,

algunos con un perrito, algo  tan contemporáneo,

absolutamente, digo, y no es necesario definirlo sino verlos

ensimismados como si ahí fuera todo el amor del mundo

o lo que queda para esta fiesta del espectáculo

que improvisa el ocio en esta época bestial.

Yo voy a mi ritmo lumbar, soy una cámara lenta perfecta

solo produzco efectos especiales de una  fotografía

de plaza pública del siglo pasado detenida en un futuro incierto.

Estos atletas llevan la prisa de Filípides  que  voló de Atenas a Esparta

 hace dos mil quinientos años en tiempos de las guerras médicas.

No vayamos tan lejos que los griegos ya hicieron su historia,

este es un pasaje que exhibe la vida moderna sedentaria

organizada frente a un computador, celular, y al mundo digital

que crea y vive su propia realidad.

Rolando Gabrielli2023

martes, febrero 28, 2023

Lampedusa, qué mar

 Lampedusa, Mediterráneo, qué mar,

me digo, no puedo lavarme las manos,

ni decir estas aguas limpias

de Pilatos siguen inocentes su curso

y vuelven a ganar titulares de espanto.

Sí, digo, son una trampa de muerte,

un gran muro de aguas ciegas

que arrastran cuerpos náufragos, inertes,

hinchados de agua, ojos de no ver más

que un mar que les arranca la luz y la libertad,

el habla que solo los peces podrían escuchar,

sus lenguas  secas de sal.

No puedo decir yo no estuve allí, no los conozco,

ni sé por qué vienen de dónde son,

ni negar sus nombres o no vi nada,

si son los muertos que trae el mar desde algún lugar,

cadáveres, cuerpos negros, doblemente enlutados

por la noche del auto destierro silencioso, impune, fatal

Rolando Gabrielli2023

lunes, febrero 27, 2023

Lo que en ti vive


 Lo que en ti vive

es la palabra

que te anuncia

y llama.

Eres la voz nueva 

y la memoria

del poema

que te escribe

y nombra.

 Rolando Gabrielli2023

sábado, febrero 25, 2023

La palabra cautiva en la página en blanco



https://letralia.com/ciudad-letralia/fechado-en-panama/2023/02/25/pagina-en-blanco/


Es mi espejo y a él acude la luz y sombra de mis palabras. Más de un largo  medio siglo trabajando, arando en silencio, peleando con vocales y consonantes, atizando el verbo como un relámpago. No se diga más, estamos ante la página en blanco, temida (in) justificadamente o tal vez por una bien ganada reputación de indomable, mudable, ciega, sorda, muda, ante las palabras que se amontonan, articulan para dar voz a algún género literario.

No hay súplicas que valgan cuando te espera  a solas, confiada, sin decir una sola palabra, para saber si estás para sorprenderla, tienes algo que decir que no se haya dicho, valga la pena  de subrayar sobre el silencio.

Uno está a la intemperie, en un lugar donde  todo es posible, a la espera que algo nuevo ocurra y sean las palabras las  que tengan la palabra definitiva, aunque  siempre existe la posibilidad de cambiarlo todo o en parte, porque estamos ante un oficio que está lejos ser automático, a pesar de las experiencias surrealistas, que trazaron una época, un camino, convocaron y liberaron la fuerza del subconsciente.

La página en blanco ha sido mi disciplina, oficio, me ha animado a conquistarla y cuando me tranco, como esos bueyes cuando la yunta pesa más que el silencio, uno debe con respeto, hacer también un alto y más adelante volver, porque después de todo la palabra requiere una carga de intensidad especial y su espontaneidad se logra con trabajo.

Ningún pan se quema antes de entrar al horno, ni un sueño se convierte en realidad, sin nuestra intervención, actitud, pasión. De alguna manera la página en blanco espera una actitud frente a ella, ni derrota, exitismo o indiferencia, más bien complicidad, porque en definitiva se siente parte  de lo que sobre su superficie ocurrirá.

 

No olvidemos que el silencio cabalga sobre una idea, la espera reflexiva  es una siembra oculta, a veces accidentada, interrumpida y que la palabra puede ocultarnos su verdadero significado hasta que logramos descifrarla. Siento que la página en blanco es consciente del peso  de todo este recorrido que realizamos, y también espera seguir viviendo en la palabra porque fue hecha para un destino superior, ser testigo, parte, soporte de alguna historia.

Una parte importante de los secretos de cualquier obra escrita, novela, poesía, teatro, cuento, ensayo, crónicas, están contenidos en la página en blanco o en la pantalla del ordenador, sobre las cuales se escribe, borra, cambia, una y otra vez un escrito  hasta encontrar el punto final. Si esa página en blanco hablara, tuviera la capacidad de memorizar cada uno de los pasos que da un escritor, cavilaciones, sabríamos en verdad el trasfondo del viaje de quien inició, persistió, en una (su) aventura de y con la palabra. Sería el mejor  mapa de ese gran preámbulo que requiere un libro.

Me he desentendido un poco quizás del llamado síndrome de la página en blanco, porque mi verdadero oficio es de Ghost Writer, entonces ese que vive la desventura, no soy yo, subjetividad que me da alguna ventaja para ser más audaz, no detenerme ante obstáculos que se pueden considerar más  importantes de lo que son realmente. La página en blanco, entonces, no encontraría un interlocutor válido, sino un fantasma, eximido de toda  responsabilidad y culpa. De alguna manera nos confundimos en ese silencio implacable que impone la página en blanco y comenzamos a remar hacia un lugar desconocido. Rolando Gabrielli2023

viernes, febrero 24, 2023

El ojo es sabio




El orificio

no ve al ojo

y precipita

inéditos paisajes.

Asoman,

bosques  sombríos, 

pequeños, fantástico,

seres desconocidos.

En la oscuridad

también imaginamos

cosas que no vemos.

El ojo es sabio,

busca la luz,

adonde el túnel

le lleva..

Rolando Gabrielli2023

miércoles, febrero 22, 2023

Aquí está todo el tiempo

Aquí está todo el tiempo

reunido en el presente

de las horas y la memoria.

Frente a una pequeña playa,

a orilla de sus aguas estancadas,

fui bañista en días soleados,

imperturbable en medio

de  una multitud ociosa,

algo descuidada y si prejuicio

en mostrar sus cuerpos

dibujados ahora en la luz

alegre de los espacios

fijos aún en la memoria.

Rolando Gabrielli2023

El jardinero de la luz y del color


 Pienso en Monet,

¿pueden creerlo?,

algo a destiempo, quizás,

en esta época banal, vulgar, 

brutal, demencial 

y cuando más cerca estamos

del hongo de Hiroshima

que puso el infierno

al alcance  de la mano

de un niño 

y bautizó el horror

decapitando los sueños

de la humanidad.

La paleta no daba los colores

que su imaginación buscaba

afanosa y aparentemente

pintar con la razón, fuerza,

curiosidad de su espíritu,

esa luz que arrojan por dentro

los objetos, las cosas, las flores

que en sus jardines cultivó

y daba nueva vida en sus lienzos.

Monet, Monet, el jardinero que robaba,

afortunadamente, la luz y  los colores

a la  naturaleza y trasladaba,

finalmente, al lugar común

de la belleza.

Rolando Gabrielli2023

martes, febrero 21, 2023

El círculo se cierra

 El círculo se cierra

donde se abre el poema.

La palabra no tiene límites,

un círculo encierra un espacio,

la palabra abre un mundo

que el tiempo convierte 

en memoria infinita.

Rolando Gabrielli2023

lunes, febrero 20, 2023

 ¿Dónde está la llave si una puerta no se abre

y aún así la duda persiste sin haberla encontrado?

En verdad, ¿por qué prisioneros somos y no dejamos

que las puertas sean libres y abran

cuando el momento haya llegado para trascender?

En el orden propio de las cosas,

algo ocurre en ellas que no alcanzas a retener

y debiéramos estar más atentos porque somos parte de ellas.

Hay ruidos como las piedras que se desmoronan de las montañas,

aguas que buscan y sobreviven a nuevos cauces,

todo de alguna manera pareciera seguir su curso

y nosotros al rodar como las pequeñas piedras,

formamos parte de todas las cosas al respirar cada día.

Rolando Gabrielli2023

domingo, febrero 19, 2023

En ese pequeño espacio

 Puedes ver el horizonte en el mar,

una pradera y solo imaginar,

una calle rodeada de edificios

y  ver un punto ciego de la ciudad.

En el patio de la infancia, sin embargo,

nunca sabrás que distancias y aventuras

habrás  recorrido y vivido

y cuanta felicidad acumulado,

en ese pequeño espacio.

Rolando Gabrielli2023

sábado, febrero 18, 2023

El ombligo me mira

El ombligo me mira,

es un gran observador,

de adentro hacia afuera,

más que un espectador,

diría.

Yo lo liberé a la vida,

pienso que silencioso piensa,

le di la libertad,

a este hombre y mujer,

corté en definitiva,

su cordón umbilical

y después de un llanto, tal vez,

comenzó a respirar, vivir. 

Rolando Gabrielli2023

jueves, febrero 16, 2023

Soy un buey

 Soy un buey,

mi propia yunta

 y  yo mismo,

aro mi  tierra.

Rolando Gabrielli2023

miércoles, febrero 15, 2023

Piscis


 Febrero,

abres los ojos

para mí,

viejo compañero.

Nazco en ti

y cada año

tus peces

 renuevan mis días.

En estas aguas 

profundas de la vida,

viajamos, solamente,

viajamos.

Rolando Gabrielli2023

lunes, febrero 13, 2023

La página en blanco

 La página en blanco

no se cuestiona así misma,

porque permanece pura,

sin contaminación alguna,

intacta, ajena  a toda sombra,

es espejo de sí misma,

mi consejera más crítica,

lo admito sin titubeo alguno.

A veces, ejerce el poder silencioso

de la indiferencia,

no deja más espacio

que a la perseverancia.

No me amilano, la cobardía no es

 una opción, me digo, en este caso

ni en ninguna otra circunstancia

que el verbo lo amerite.

Se ve limpia, nítida, virgen,

tan inmaculada y poderosa,

que comienzo por respetarla,

una estrategia de absoluta

prudencia y conquista.

Tal vez ella lo sabe 

y termine aceptando el desafío

en su pureza más tenaz.

Inmutable pareciera presentarse

y permanecer quisiera 

como un perturbador bloque de nieve,

insondable a la vera del camino

de la poesía.

Un consejo me doy,

no le pidas ni le des cuartel,

porque su oficio es que uses

tus cinco sentidos,

si quieres superarla.

Rolando Gabrielli2023

domingo, febrero 12, 2023

Alfredo Sinclair

 El museo es cosa viva,

aquí y ahora

en los ojos que lo ven

y recrean, nosotros

en este paisaje, viaje,

diría espléndido,

nos vemos las caras

en la memoria de un pasado

que convertimos en presente.

En la gloria de la luz, Maestro

es la ceremonia del óleo

y nosotros, sus invitados

a la fiesta que su presencia

nos convoca,

por arte y magia

de su obra

y la palabra que no cesa

en este minuto de celebrar

la maestría del lienzo.

Rolando Gabrielli2023