jueves, enero 10, 2008

Hola, Simone!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!







Simone de Beauvoir nunca le dio la espalda a la realidad, a la vida, al compromiso, se la jugó siempre. Amó al más feo, celebre, discutido, brillante, al venerado, odiado, Jean Paul Sartre, sin dejar de ser la bella y lúcida S.B. Esta foto, guardada en el armario de la historia, pondría turnio al mismísimo Sartre, ha sido editada en exclusiva hace unos pocos días por Le Nouvel Observateur y su autor es un amante de Simone, el fotógrafo Art Shay. Así también se pasa a la historia, en medio de un furtivo flash que nos ilumina a todos el pasado que siempre es presente y un futuro lleno de libertad. La más libre de las femmes de su tiempo, Simone, atrapada frente a un espejo y a su divina y bella juventud. Toda su historia resumida aquí de espaldas, como si el tiempo se despreocupara del futuro, allí, detenido. Simone, en la intimidad frente al espejo, relajada en la mañana de algún lugar de París probablemente, protagonizando la fotografía que quizás Sartre nunca conoció y menos Albert Camus, las otras leyendas de la filosofía, literatura, del intelecto de Francia.
No hay tal escándalo para aquellos ojos que ven más allá de la fotografía y saben que este Castor desnudo (Castor le decían a Simone de Beauvoir) llenó las páginas de los periódicos junto a Sartre y dejó unos cuantos libros que aún se leen y ponen a pensar. Con Sartre debatió dentro, fuera, sobre y debajo de la cama, porque no tenía complejos y sabía qué lugar le correspondía a la mujer, cuando muchas sólo se ocupaban de la minifalda.
Simone practicó la libertad, la ejerció, defendió y se montó en ella y galopó. Sembró y cosechó la rosa y la dejó florecer. Rolando Gabrielli©2008

Yace


Yace, yace
detrás del viento,
el futuro mueve
sus pálidas alas
sobre la línea de mis manos
un pájaro vuela,
vuela cada mañana.
rolando gabrielli©2007

miércoles, enero 09, 2008

El Beso


Besa el beso
la X del poema,
incógnita del labio,
la lengua
es un lugar común,
donde dos se aman,
allí radica la palabra
cavernosa, profunda, herida.
rolando gabrielli©2008

martes, enero 08, 2008

El lado oscuro




Clara Sánchez, novelista y filóloga española es la única bloger mujer de El Boomerang, que promueve el diario el El País y se refiere a temas que involucran directamente el arte de escribir, al escritor con la vida real y la ficción. Hay materia de estos artículos que me sigue quedando oscura y no comparto, porque el escritor muchas veces ni manda en su oficio, otras trabaja con el barro que le llega de la calle, en más de las ocasiones se encierra sobre su página o pantalla en blanco a trabajar.La literatura tiene caminos insondables, recursos insospechados La historia familiar y de Colombia, y la imaginación de Gabriel García Márquez, nos trajo finalmente Cien Años de Soledad. Las historias están en algún lugar, en nuestra memoria o en la imaginación, para ser contadas. Lo que finalmente queda, interesa, permanece o se convierte en polvo, es la propia historia, el texto, y no importa donde haya sido recogida. En El desbarrancadero, el colombiano Fernando Vallejo, nos escribe y describe una biografía familiar del espanto y es literatura. Su madre es el centro de esta materia oscura, que la literatura convierte al autor en un mero intermediario. Y a trazos, Colombia, como se se respira dentro de una mina, así responde el país por momentos, asfixiado, sin palabras. Se sostiene ahora, tantos años después, que Las Mil y una noches, no fueron contadas pr la emblemática Scherazade y que el relato es una inventiva de Occidente, es decir, una mentira. Se ha ido lejos en este tema y partamos de la base que el libro se llama Las muchas noches. Cuentan que Scherazade sólo relata la primera parte de la historia. Esto lo sabemos por el arabista René R.Khawam.
Incluyo comentario de los blogers sobre los textos de Clara Sánchez. La escritora que cita en el tercer texto es Laura Albert y es la mujer de gafas de la ilustración. La otra fotografía corresponde a Clara.
El lado oscuro (1)
Voy por ejemplo en un taxi y si el taxista se entera de que soy novelista automáticamente dice: "Si yo le contara...", y de esta forma he tenido que escuchar de la gente más diversa historias tan truculentas que a veces habría preferido no oír. La humanidad piensa que el escritor puede ser un estupendo depositario de todo lo sórdido e inconfesable de la existencia, porque se le supone una capacidad de comprensión sin límites y sobre todo porque se da por supuesto que las propias vidas de los escritores se sostienen sobre desórdenes y extravagancias envidiables.
Por eso, a este ser para muchos privilegiado, ensalzado y machacado, nombrado y olvidado, leído e ignorado hasta la paranoia, no sólo no se le afea un pasado trasgresor, maldito, marginal y cualquier suceso que otro trataría de borrar de su biografía, sino que es buscado y alentado porque en el fondo nos preguntamos qué nos puede contar, de esta vida sin sentido, alguien que no se haya arrastrado por el fango.
El Lado oscuro(2)
Dicho de otro modo, nos caen bien los escritores alcohólicos: Edgar Allan Poe, Joseph Roth, Malcolm Lowry, Carson McCullers, John Cheever... y un largo etcétera que ocuparía varias páginas. La delincuencia, cárcel y cualquier modalidad de caída libre de Jean Genet. Los jueguecillos eróticos del Marqués de Sade, por no hablar de ese minucioso incesto de Anaïs Nin con su padre que hay que leer de reojo (¿quién ha dicho que las escritoras son cursis?). La locura de Virginia Woolf o la desesperación suicida de Sylvia Plath sumándose a la nutrida lista de los Larra, Gabriel Ferrater, Horacio Quiroga, Cesare Pavese y unos cuantos escritores japoneses. Los "monos" literarios de William Burroughs o Irvine Welsh pasando por Aldous Huxley. A diferencia del atletismo o ciclismo, el dopaje del escritor es visto con simpatía ¿por qué...? no se sabe por qué. También confiamos en aquellos que proceden de familias desestructuradas, pobres o enloquecidas como el genial John Fante o Frank McCourt, a quienes sus parientes les han dado un maravilloso juego.
Y ha rendido lo suyo no tener un euro y haber tenido que alternar la biblioteca municipal con oficios de poca monta para ir arrancándole a la existencia toda su mala baba y su sabor, lo que nos parece un buen reflejo de democratización de la cultura.
El lado oscuro (3)
Sea como sea, labrarse un pasado desgarrado cuesta lo suyo. Por eso a algunos literatos la impaciencia por vivir deprisa les ha consumido muy jóvenes. En cambio otros han tomado un atajo. ¿Para qué esperar? ¿Para qué gastar energía y sufrimiento en volverme completamente toxicómano, desperdiciar días y días en la cárcel y luego tener que rehabilitarme cuando puedo estar ya escribiendo esa mandanga en una novela autobiográfica que va a vender un millón de ejemplares?, pareció pensar el novelista estadounidense James Frey, cuya auténtica realidad resulta ser mucho más cómoda. Aunque el caso más bonito ha sido el de J.T. Leroy que nos novela su cruda y rentable historia en varias entregas: chapero a los doce años, toxicómano más tarde, seropositivo después. Todo inventado. ¿Alguien da más? Pues sí, Leroy en realidad es una mujer.
Por supuesto la indignación ha sido general, pero la culpa la tienen los lectores que le piden a la ficción un certificado de realidad imposible de ofrecer al cien por cien.
Publicado en El País (Babelia) el 22-12-2007
El lado oscuro (1)

Muy cierto. Pero no sólo los taxistas: también los boleros, los peluqueros, los cocineros. Acabo de publicar mi primer libro, (norpaisaje) y puedo decir que, como incipiente escritor, al igual que a los cantineros, la gente se me acerca porque dice que sé escuchar...
Comentado por: juan carlos esquivel el 08/1/2008 a las 04:59

siendo sincera, es muy cierto lo que has expuesto, pero me parece de lo más morboso y excitante que la gente crea ese tipo de cosas y por otro lado de lo más ingenuo eso sobre comprensión, es más creo que el escritor en ciertos casos como los novelistas o poetas vuelcan su vista , SU EXAMEN, de la realidad, tanto que no tiene que ver con la mirada del otro, así que de comprensión sólo las madres y los psicólogos. Un gusto Clara.
Comentado por: Zarema el 04/1/2008 a las 03:12

no soy escritor, bueno sí soy escritor pero solo lo sabe mi mujer, y tambien me cuentan historias tremendas no solo los taxistas que como es natural sicologicamente tienen que dar salida a lo que van escuchando sin querer horas y horas sino tambien los compañeros del trabajo que hablan más de lo que deben, a mi no me extraña nada.
Comentado por: Toño el 02/1/2008 a las 17:16

Para empezar FELIZ AÑO o por lo menos que sea algo mejor que el 2007, y Clara confieso que me gustan las novelas que dicen cosas que no se dicen en ningun otro sitio ni siquiera en los periodicos ni en la television en los programas mas basura, soy de las que piensan que los escritores sois capaces de decir las cosas que todos los demas ocultamos por eso comprendo a la gente que cree que os puede contar lo que no le contaria a nadie, a mi tambien me pasa...
Comentado por: Jacinta el 02/1/2008 a las 13:52

yo creo que pueden aportarse muchas cosas de la vida sin necesidad de arrastarse por el fango, vosotros muismos, los escritores y las escritoras nos habláis de muchas cosas que seguramente no habéis vivido y que hacéis que vivamos todos...yo conocí muchas ciudades como Nueva York o Berlín gracias a los escritores y al cine, antes de vistarlas personalmente... y me gusta casi más el Lisboa de Pessoa que el real...lo de los taxistas es otra historia, pero también la situación ha cambiado mucho... con los mejores deseos de ni nombre para este año que acabamos de estrenar. espe
Comentado por: Esperanza el 02/1/2008 a las 12:21
El lado oscuro (2)


Se puede ser un pillo o se puede ser buenito, da igual. Lo importante es ser auténtico y honesto consigo mismo. Y en Literatura, al final, lo que interesa es la obra.No estoy muy de acuerdo en caer en fariseísmos.SaludosJuan carlos Esquivel
Comentado por: juan carlos esquivel el 08/1/2008 a las 05:26

Clara, me parece que estamos asistiendo a la desaparición del escritor canalla y bohemio que escribe de realismos sociales o depresiones. Hasta hace unas décadas, la imagen del escritor, como la del periodista, incluía una telefonía invisible e infalible con las musas, pero también una cierta libertad de circulación: un matrimonio con la noche despendolada y con el alcohol. Uno quería ser escritor para, entre otras cosas, vivir como un escritor, con vuelo libre sobre la mala vida. Pero los odios literarios creo que han instaurado un régimen de premios próximo al canibalismo; y hay que estar en condiciones de merendarse al contrario y a todo el que se ponga a tiro. Un escritor malcarado, cutre y borracho queda fatal en la solapa del libro, y no suscita simpatizantes y compradores más que en una minoría de lectores técnicamente ya golfos absolutos. Así que el escritor no debe fumar, beber, ni hablar de que hace mucho de lo otro. Debe ir al gimnasio cada día y beber agua mineral en público, y su única salida nocturna debe ser al ambulatorio de guardia. El prestigio del escritor, por desgracia, radica ahora no en lo deslumbrante de sus metáforas o en la cadencia de sus endecasílabos, sino en que sea capaz de mirar a la cámara como Brad Pitt o Angélica Jolie, pero también que, llegado el caso, es capaz de repartir un par de guantazos a las primeras de cambio con la máxima elegancia y la mejor sonrisa.
Comentado por: Rafael J.J. el 04/1/2008 a las 07:19

La cuerda más delgada en los excesos pende de la testa de los poetas y de su universo volátil de amapolas. Baudelaire, sin ir más lejos, vivió en medio de sus Paraísos artificiales, pero no dejó de ser un autor que marcó la poesía para siempre.Trakl,Michauux, Rimbaud, Verlaine, Artaud, todos los poetas malditos (no confundir con los malitos) Darío, Teillier, vivieron con sus fantasmas y cumplieron con rigor en su poesía. La lista supera unas hileras de botellas, pero lo que imopirta es su obra, no es cierto Dylan Thomas, en su Caballo Blanco galopando en Nueva York entre el whisky como un cosaco feroz.
Comentado por: rolando gabrielli el 03/1/2008 a las 20:23

Todas las Sylvias, Silvia
Sylvia Plath tiene la particularidad de producirnos un innegable escalofrío y ternura infinita, la adhesión perfecta que nos impone su amor turbulento, calcinante, a la vida. Nos dice, abrázame que yo soy el ojo de un tornado, moviéndome sin ninguna fuerza. Se vapora en la cresta de la ola y vuelve en círculos a sus horas iniciales, la espuma que se torna intraducible porque se repite en su ejercicio natural. Me apasionan sus apetitosas debilidades, la carne crucificada, disimuladas ganas de vivir, experimentarlo todo, la valentía que prima en su vida, más allá de toda interpretación viciada en sus ausencias, donde el vacío escarba donde no quiso ocupar. Bostoniana precoz, iluminada, armada en la desintegración de la vida, en el mismo caos, no dejó de abandonarse en la alucinación hasta el final de sus días, y terminó siendo siempre su propio objetivo, el mito alado, subterráneo, hipnótico en círculo que nace y muere en ella. Su caos nos abandona a todos, poeta de la intemperie, y estoy viendo su rostro, la Sylvia que yo imagino, de ojos grandes, prisionera del silencio, uno siente el animal herido lleno de amor apunto de estallar. Sylvia vivía asida a sus propios clavos, al rojo vivo, cíclica, reverenciada por la muerte, visitada por el vivo fantasma de su padre, en la bipolaridad de la creatividad y la inactividad, consumida en los extremos, flameaba en una jaula que se le auto construía invisible, borealmente. Le cuelga al cuello su biografía, la pesada habitación de su cuerpo fatal, un carromato más pesado que su voluntad sin embargo la arrastra una y otra vez hacia algún horizonte. Deja temprano Estados Unidos, rumbo a Inglaterra, donde abriría a los 31 años el mito de su lápida. Sus poemas son más que su biografía, sus textos, cartas, Sylvia Plath moldea su destino con una mano y la otra lo desbarata. Es viento de su propia tempestad y aún así logra ser feliz, con la intensidad que nos transmite en sus poemas, en la palabra que nos dejó. Escribiré hasta que empiece a escribir sobre mi yo verdadero, se confesó en su Diario. Querido mío, toda la noche/ estuve fluctuando, encendiéndome, apagándome/.Las sábanas llegan a pesar como el beso del libertino./Tres días. Tres noches./Agua con limón, agua de pollo, el agua me da arcadas. Dice en su primer poemario El Coloso, ya suspendida, habitaba un mundo en ruinas el que se desprendía y retomaba el curso, timón de sus tiempos y horas. Ella creía que Se necesita más que un rayo/ Para crear tanta ruina./Algunas noches me acurruco en la cornucopia/ De tu oreja, a salvo del viento. Acudía de urgencia para explicarse lo imposible, lo que nos amarra, ata y desata, se sabía y no se encontraba. Simplemente no puedo ver si hay un sitio adónde ir. Era la confesión de sus propias, de nuestras ruinas humanas, y me pregunto ¿cómo no entender a esta capitana sin puerto? En sus versos se contenía, y se le ajusta n los que habla de la luna, donde la describe como la presencia de lo exterior para admirar, pero no penetrar, porque ella era el misterio, quizás un libro que nunca se termina, y esta frase tan certera, no me pertenece, y tal vez alguna otra Silvia, hable también por ella: La luna no es una puerta. Es una cara por derecho propio, Blanca como un nudillo y terriblemente turbada. Arrastra al mar detrás de sí, como un crimen oscuro; y está en calma Con el bostezo en O del total desencanto. Yo vivo aquí. Dos veces cada domingo las campanas sobresaltan el cielo. Mujer de resurrecciones, afortunadamente, Ave Fénix esta Sylvia Plath. ¡He caído tanto!, un verso tan suyo, una afirmación tan carne de su carne. Estas lámparas, estos planetas Que caen como bendiciones, como copos de nieve. Seguía viviendo a su manera, bajo el cristal de sus posibilidades, en la dimensión de sus sentidos, lo que articulaban sus sentimientos, en la poesía. Sylvia se amarró al viento, es lo que creo ver, entender a mi manera. Hoja de una raíz que vuela en continuo movimiento y permanece en el mismo lugar. Nos dejó esa posibilidad de imaginar todas las posibilidades. El origen de un mismo caos articulándose en el calidoscopio de sus días. Sylvia madre, amante, poeta. Siempre un enigma sellado y borrado en la nieve. Kafka nos decía cosas del alma, traducía los espíritus sin brújula: "Un libro debería ser como un hacha ante el mar congelado que tenemos dentro". Así imaginamos a Sylvia, ángulo de una circunferencia que no cuadraba. Canción de amor de la joven loca "Cierro los ojos y el mundo muere; Levanto los párpados y nace todo nuevamente. (Creo que te inventé en mi mente). Las estrellas salen valseando en azul y rojo, Sin sentir galopa la negrura: Cierro los ojos y el mundo muere. Soñé que me hechizabas en la cama Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente. (Creo que te inventé en mi mente). Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan: Escapan serafines y soldados de Satán: Cierro los ojos y el mundo muere. Imaginé que volverías como dijiste, Pero crecí y olvidé tu nombre. (Creo que te inventé en mi mente). Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti; Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente. Cierro los ojos y el mundo muere. (Creo que te inventé en mi mente) Sin embargo, la muerte fue siempre su consejera. Intentó asirla en su escritura. La apagó junto a sus días hostiles, cuando amaba intensamente. La muerte era más poderosa en ella que el silencio mismo. Es lo que me transmite su espíritu. Lo que veo detrás de su lápida en vida. Rolando Gabrielli©
Comentado por: rolando gabrielli el 03/1/2008 a las 15:48

Los que beben y los que son perdedores nos caen muy bien en las novelas y en el cine pero cuando vamos junto a ellos en el metro son distintos, voy a buscar esos autores que cita porque de algunos no tenía ni idea, siempre aprendo algo nuevo graciastomás
Comentado por: Tomás el 03/1/2008 a las 14:42

De casi todos los escritores que mencionas he leido algo y casi todos me gustan aunque Sylvia Plath tiene algo muy especial y como dice María me gustaría que algun día nos hablases de ella y que nos dieras tu opinión. Saludos. Isa
Comentado por: Isa el 03/1/2008 a las 12:15

Que interesante saber del lado oscuro de todos estos escritores de los que nos hablas. Con lo idolatrados que tenía algunos de los que mencionas. Esta lectura de vidas turbias me ha suscitado un gran interés por conocer sus biografías y si tu pudieses contarnos algo más sobre cada uno de ellos, no sabes la satisfacción que me produciría. ¿Será porque las vidas ordenadas nos producen aburrimiento?
Comentado por: María el 03/1/2008 a las 10:30
El lado oscuro (3)

Dices que la culpa la tienen los lectores por pedir a la ficción un certificado de realidad que no se puede ofrecer al 100%. Es cierto. Pero creo que tampoco se vale subestimar la inteligencia del lector: si se va a escribir ficción, hay que vendérsela como tal; y si el autor es lo suficientemente hábil para hacer que sus personajes sean lo suficientemente entrañables para que se les confunda con personajes vivos y reales, entonces al lector se le ha dado más de lo que buscaba. Sea esto motivo de elogio.Por cierto, aprovecho este espacio para anunciar la publicación de mi primer libro, "Norpaisaje". No es solo mío, es una antología del taller literario del Inst. de Bellas Artes en Ciudad Juárez, pero bueno, así me tocó empezar.Espero pueda seguir.SaludosJuan Carlos Esquivel
Comentado por: juan carlos esquivel el 08/1/2008 a las 05:17

No sé para qué se indignan, una novela es una novela, si quieren una historia cruda y real que se pongan a charlar con ése que pide euros en la esquina todos los días, les saldrá incluso más barato y la emoción del riesgo será mayor.
Comentado por: Andy el 07/1/2008 a las 17:39

La línea editorial a veces es tan invisible y poderosa como la línea ecuatorial. Decidí ejercer el Periodismo en el aire, sobre el agua y en medio del viento, hacia los cinco punto cardinales que terminan siendo uno, pero yo siempre le agrego dirección Sur...
Comentado por: rolando gabrielli el 07/1/2008 a las 16:02

Querido Julio: miedo, lo que se dice miedo lo tengo cuando en la carretera me cruzo con algún loco que me pone en peligro, a que enferme alguien que quiero, a que haya algún atentado terrorista, a no entender nada y a sufrir algún problema físico que me impida disfrutar del día a día, escribir y entretenerme con la imaginación, que es un gran regalo de la naturaleza donde sólo mando yo. Lo demás va y viene y creo que debo relativizarlo lo más posible porque no está en mi mano gustar a quien no le guste. Tampoco pongo mucho empeño en ello. Es como cuando te enamoras y el otro no te hace caso, cuanto antes se olvide uno mejor.Un abrazo. Clara Sánchez
Comentado por: Clara Sánchez el 07/1/2008 a las 11:21

lunes, enero 07, 2008

CHAGALL
Chagall la soñó
y yo la amé
en el óleo
que la desnuda
y hace vulnerable,
fecunda en sí misma.
Rolando Gabrielli©2008


MAGRITTE
Magritte deslumbra
por lo que no se ve
e imaginámos.
Es tan real
que el sueño
no le abandona.
Cuelga la imagen
bajo lo invisible
y lo que de ella asombra
que el ojo no ve, toca.
Rolando Gabrielli©2008

La soñadora



El sueño recoge
a la soñadora de Klimt
y goza en la espiral
de sus formas,
luz, claridad del color,
la memoria implacable
de un sueño.
rolando gabrielli©2008

sábado, enero 05, 2008

De Buenos Aires a La Habana




Pero vuelvo a decirte que los hombres estamos ya tan cerca los /unos de los otros que sería un error, si el estallido mismo es un error, que sería un error el que no nos amáramos. Gonzalo Rojas
No pueden ser más opuestas Buenos Aires y La Habana, pero inmensamente poéticas y bellas. Allí escribieron poetas legendarios como García Lorca, Neruda y tan opuestos como Borges y Nicolás Guillén. Pero todos, Lezama Lima, Gelman, Eliseo Diego, Girondo, llevan en el alma los sentimientos de la ciudad y la poesía. El poeta chileno, parroquiano de las dos ciudades, Gonzalo Rojas acaba de volar desde Buenos Aires a La Habana, con sus flamantes 90 años y siempre en misión poética y amatoria. La poesía siempre será noticia secreta, voz oculta entre ciudades y lectores que se aferran a la palabra más allá del silencio, como si el tiempo dejara de existir en ese instante.
Gonzalo Rojas ahora es leyenda junto a Nicanor Parra, Ernesto Cardenal, Juan Gelman, Ferlinghetti en Estados Unidos, sobrevivientes a su tiempo y presentes en esta época. No es lugar común decir que la poesía sobrevive a sus propios fantasmas.
Poeta del aire, se proclama, del relámpago, del profundo Sur diría yo, subterràneo mineral marino, de palabra universal, muy chileno, de lento y prolongado crecimiento, vive eternamente en su niñez, de acuerdo con sus propias afirmaciones. "Pero yo soy el viento que sopla sobre el mar del tormento y el gozo".
El poeta mexicano José Emilio Pacheco, con palabras más bien lúdicas acierta sobre el teclado oculto de la poética rojiana que nio deja de tocar a sus ritmos, repiración, silencio, pausa, cuando dice que "sus poemas son casi invariablemente posía y muchas veces gran poesía, pereo antes constituyen verdaderos modelos de versificación, más allá de las normas y formas sancionadas por el uso". El oído de Gonzalo Rojas es infalible, subraya Pacheco.
Lezama Lima dijo una vez que cuando escuchaba los textos de Rojas sobre la muerte, le llegaba un acento de río sumergido, con escamas que vuelan y ojos para pesadumbre esencial.
Rojas es de esos poetas, como los últimos mohicanos, de la pasión, la palabra y el silencio total. Rojas pasa como el Cometa Halley, pero no sabe si retornará, aunque la palabra es todo el silencio de lo posible.
Oh voz, única voz, todo el hueco del mar, todo el hueco del mar no bastaría, todo el hueco del cielo, toda la cavidad de la hermosura no bastaría para contenerte. Y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera oh majestad, tú nunca, tú nunca cesarías de estar en todas partes, porque te sobra el tiempo y el ser, única voz, porque estás y no estás, y casi eres mi Dios, y casi eres mi padre cuando estoy oscuro. Al Silencio G.R
ROLANDO GABRIELLI©2008

viernes, enero 04, 2008

UN BELLO ANIMAL









La carretera está desolada,
sólo un bello animal
frente al motor de su automóvil
detenido respirando compulsivamente
sus propios gases
de máquina imperfecta
alumbra el atardececer.
La silueta de la esbelta mujer
plantada en su frágil belleza
de ángel caído,
viste pantalones blancos
y un abrigo blanco invierno
desciende perfecto
hasta sus rodillas,
su boina ha caído sobre el asfalto
y su color se asemeja a una herida
infligida en el corazón de su amante.
Sólo la socorre mi sueño.
rolando gabrielli©2008

DESAFIO Y ENCRUCIJADA DE LA NOVELA






El Boomeran(g) es un Blog del diario español El País que promueve la literatura hace poco más de dos años con un grupo de 12 escritores y críticos profesionales, que interactúan con un público de Europa. América latina y Estados Unidos. Las tres notas sobre el ensayo de Milan Kundera, El Arte de la novela, fueron escritas por el novelista y crítico de cine argentino Marcelo Figueras. Adjunto a los planteamientos de Kundera y Figueras, unas apreciaciones al vuelo digital de mis dedos, muy personales. El tema de la novela seguirá vigente. Hay mucha tela aun por cortar en este género. Que el lector interesado saque sus conclusiones. (RG)


El arte de la novela (1)
Marcelo Figueras
Ocurrió como ocurren casi todas las cosas que valen la pena. Estaba buscando otro libro, apremiado por la inminencia de las Navidades, cuando di con un ejemplar de El arte de la novela, un volumen que reúne ensayos, artículos, entrevistas y ponencias de Milan Kundera. Me llevé el libro que buscaba, debidamente envuelto para regalar, pero también éste a modo de auto-regalo. Que leí ese mismo día, en los huecos que me dejó la actividad pre-festiva. Me deslumbró. Encontré en sus páginas una poética de la novela con la que me identifiqué casi por completo.
Kundera revisa el derrotero de la Edad Moderna y las contribuciones que la novela hizo a este tiempo. "Con Cervantes y sus contemporáneos investigó la naturaleza de la aventura; con Richardson comienza a examinar ‘lo que ocurre adentro', desenmascarando la vida secreta de los sentimientos; con Balzac descubre la forma en que el hombre se enraíza en la Historia; con Flaubert explora la terra previamente incognita de lo cotidiano; con Tolstoi se enfoca en la intrusión de lo irracional en los comportamientos y decisiones del hombre. Pone a prueba el tiempo: el pasado elusivo con Proust, el presente elusivo con Joyce. Con Thomas Mann examina el rol de los mitos del pasado remoto que controlan nuestras acciones presentes. Etcétera, etcétera".
Para Kundera, "la única raison d'etre de una novela es descubrir lo que tan sólo una novela puede descubrir". La novela tiene "un extraordinario poder de incorporación: mientras la poesía y la filosofía no pueden incorporar a la novela, la novela puede incorporar dentro suyo poesía y filosofía sin perder nada de su identidad". Esa es su capacidad: "combinar todos los medios intelectuales y todas las formas poéticas para iluminar lo que sólo una novela puede descubrir: el ser del hombre". El camino mediante el que logrará semejante cosa es inequívoco: la belleza. "Cualquiera sea el aspecto de la existencia que la novela descubre, debe hacerlo mediante la belleza... Belleza, el último triunfo posible para el hombre que ya no puede tener esperanzas. Belleza en el arte: la súbita llamarada de lo nunca-antes-dicho". Una novela que no descubre un matiz hasta entonces desconocido de la experiencia humana es, para Kundera, simplemente inmoral. "La única moralidad de la novela es el conocimiento", afirma sin duda alguna.
Tan claro como desafiante, ¿no les parece? La sigo mañana.
El arte de la novela (2)
Por supuesto, el mundo está lleno de novelas que no quieren descubrir ni conocer territorios nuevos. Novelas que, según Kundera, "no agregan nada a la conquista del ser", que "tan sólo confirman lo que ya ha sido dicho". Es inevitable que así sea. Todos nosotros necesitamos leer novelas que tan sólo nos entretienen, o confirman nuestra visión del mundo. Nadie es iconoclasta, o explorador, o visionario full time; para lanzarnos a esas empresas hace falta energía, y esa energía se almacena durante largos períodos de tiempo. Ni siquiera los grandes escritores son siempre geniales. Sus carreras están llenas de obras menores, quiero decir menores no sólo por su concreción sino también por designio. Cervantes escribió tan sólo un Quijote. (En realidad fueron dos, pero ustedes entienden a qué apunto.)
Lo que es indiscutible es, tal como Kundera lo expone, si tan sólo se editasen novelas de estas que "no descubren ningún segmento nuevo de la existencia", la muerte del género ocurriría de inmediato. No porque dejen de editarse, sino porque la historia de la novela -esto es, el arco de su desarrollo ininterrumpido, de Cervantes a Carlos Fuentes- se habría detenido entonces para limitarse a la repetición de lo ya hecho, a una duplicación de sus formas vaciada de su espíritu.
Como imaginarán, Kundera está muy lejos de creer en la inminencia de esta defunción. En El arte de la novela marca cuatro pistas por las que cree que el género todavía tiene mucho que dar: la del atractivo del juego (a lo Tristram Shandy, a lo Jacques Le Fataliste), la del atractivo del sueño (como en Kafka, que fusiona como nadie sueño y realidad), la del atractivo del pensamiento (como en Musil, que concibe la novela como la síntesis intelectual suprema) y la del atractivo del tiempo, que Proust y Joyce desarrollaron para que tantos otros -Kundera menciona a Aragon y Fuentes- siguiesen desovillándolo. "Si la novela fuese a desaparecer de verdad -afirma-, no se debería a que hubiese agotado sus poderes, sino porque existiría en un mundo que se le vuelve cada vez más ajeno". ¿Y de qué forma se expresaría esa ajenidad creciente? Una con la que lamentablemente tenemos una enorme familiaridad. "La estupidez moderna no es la de la ignorancia, sino la del no-pensamiento de las ideas recibidas". Esto es, la catarata de nociones que nos llega a través de los medios de comunicación y que asimilamos de manera acrítica, como si se tratasen de verdades reveladas.
Y la novela, o por lo menos la novela como Kundera la entiende y yo querría entenderla, debería ser la perfecta antítesis del no-pensamiento. Según Kundera, esta novela debería decir siempre: "Las cosas no son tan simples como parecen". Si alguna sabiduría tiene este género es la del cariño con que se abraza a la incertidumbre. "La novela es incompatible con el universo de lo totalitario. Su incompatibilidad... no es sólo política o moral, sino ontológica. El mundo de la Verdad única y el mundo ambiguo, relativo de la novela están hechos de sustancias completamente diferentes. La Verdad Totalitaria excluye la relatividad, la duda, el cuestionamiento; nunca puede acomodarse a lo que yo llamo el espíritu de la novela".
Lo cual me pone a pensar en las novelas que se escriben hoy en idioma español. Umm. La seguimos mañana.


El arte de la novela (3)
Me pregunto si puedo hablar de la cuestión de la novela en Hispanoamérica, dado que formo parte del baile. Y me cuestiono también la validez de mi opinión al respecto, en tanto sé que soy un pésimo lector de las ficciones escritas por autores de nuestro continente y también de las españolas. Me respondo entonces que el hecho de escribir ficción no invalida que hable sobre la novela: tengo tanto derecho a hacerlo como un lector, un editor, un crítico. (En esencia -esto es algo que se me olvida nunca- sigo siendo lo que fui originalmente, esto es un lector más, con todos los derechos y obligaciones del caso.) Y me contesto además que mi testimonio es válido a pesar de ser tan mal lector de ficción hispanoamericana, porque las razones que me hacen así tienen que ver con el quid de la cuestión.
En primer lugar, no leo demasiadas novelas originales en español porque lo que sé de ellas no basta para atraparme, para concitar mi interés. Estoy informado, sí, pero no logro interesarme del todo. Lo cual es preocupante, al menos para mí. Porque significa que no encuentro novelas que puedan convertirme en lector, cuando lector es todo lo que deseo ser. Y al preguntarme a qué se deberá este desierto recuerdo algo que me ocurre cada vez que viajo por nuestros países. Siempre descubro novelas y novelistas de los que nada sabía, cuyos libros no llegan nunca a mi país. A pesar de internet, a pesar de las casas editoriales de alcance internacional, la circulación de nuestras obras por el continente idiomático es pésima, quizás peor que nunca. Los diarios y las revistas especializadas son una correa de transmisión más ineficiente, más atomizada que hace veinte, treinta años. Cuando era chico leía en tal diario o cual revista que el autor Equis era magnífico, posiblemente un genio. Corría a comprar su obra y comprobaba que el periodista o crítico había dicho la verdad, o cuanto menos no había estado del todo errado. Ahora leo cosas semejantes y cuando acudo al ensalzado autor Zeta me siento engañado: por Zeta y por el medio en que leí sus loas.
óEs posible que la novela que estoy buscando no haya sido editada aún. Hace un par de días Rolando Gabrielli decía aquí mismo, en un comentario: "El público está cada día menos educado, preparado para leer textos trascendentes. Hoy Tolstoi y Dostoievski se morirían de hambre". Pero también es posible que la novela exista y haya sido editada... y que nunca nos hayamos enterado de su existencia. Kundera se pregunta: "¿Dónde están hoy los grandes poetas? ¿Han desaparecido, o es que sus voces se han vuelto inaudibles?"
¿Saben de muchas novelas contemporáneas, editadas en Hispanoamérica, que cumplan con el modelo kunderiano? Novelas que observen la moralidad del buscar conocimiento profundo por la vía de la belleza. Novelas que tengan ‘la sabiduría de la incertidumbre'. Novelas que digan, o cuanto menos insinúen, cosas que no han sido dichas nunca. Novelas que perturben, que nos sugieran que las cosas no son tan simples como parecen. Nacidas de novelistas que sean como "exploradores tanteando el camino en el esfuerzo de revelar algún aspecto desconocido de la existencia... fascinados no por su propia voz sino por la forma que están buscando".
Sí, ya sé. Algunos títulos vienen a la mente. Pero son escasísimos, tratándose de un continente idiomático tan poblado. Y algunos de sus autores, ay, han muerto incluso antes de tiempo. Por lo general no encuentro novelistas exploradores sino novelistas preocupados por encajar en el nicho del género. (Amo los géneros, como a ustedes les consta, pero creo que el desafío no es copiar sus recetas sino reinventarlos desde dentro: subvertirlos.) O novelistas ocupados en escribir en los márgenes de los nombres de moda que por supuesto vienen de otro continente: sub-Bernhardts, sub-Houellebecqs. O novelistas aliviados por la posibilidad de especular sobre el azar (ah Paul Auster, cuánto daño has hecho sin desearlo), en la medida en que eso los releva de la responsabilidad de "investigar la vida humana en medio de esta trampa en que el mundo se ha convertido".
Lo que percibo en general es una increíble falta de ambición. Una aceptación, una subordinación voluntaria al hecho de formar parte de una presunta periferia: muchos escriben lo que desde los centros de poder mundial se supone que debemos escribir los que vivimos en otra parte, los que pensamos y soñamos en otro idioma: ejercicios de estilo inconducentes, filigranas; o miserabilismo, color exótico de Tercer Mundo. Escribimos como si aceptásemos que estamos en inferioridad de condiciones, como si diésemos por sentado que no podemos dialogar de igual a igual con los grandes -y no me refiero a los grandes de hoy, sino a los de siempre. A la hora de sentarse a escribir no existen escalafones predeterminados: todo escritor es un Cervantes potencial, un Kafka, un Murakami. Hace falta talento, eso está claro. Pero lo primero que hace falta es coraje.
Les pido perdón por este discurso interminable, que ante todo me interpela a mí mismo. Ocurre que en la inminencia del Año Nuevo me puse a pensar en lo que deseaba para el 2008. Lo primero que vino a mi mente fueron los buenos deseos de rigor. Les deseo a todos ustedes ‘más vida', en el sentido de la bendición bíblica arrancada al Angel a brazo partido: no tan sólo una vida más larga, sino una vida que sea ‘más' en sí misma. Pero además pensé que deseaba -para mí, para ustedes- que de una vez por todas apareciese una de ‘esas' novelas que nos revela que lo que considerábamos imposible es posible, que lo que parecía inconcebible es natural, que donde veíamos muro se ha abierto una puerta.
Ojalá el 2008 sea ‘ese' año. El año bisagra.
Felicidades para todos.
(1) Gabrielli
Big bang, BOOM de la novela
por Rolando Gabrielli
UNO
El mundo editorial empresarial anuncia que prepara un nuevo boom para la narrativa latinoamericana: léase la novela. El cuento, la poesía o cualquier otro género, son meros fantasmas editoriales para quienes mueven los hilos del negocio del libro. La novela es el mercado. La literatura en general es un fantasma de períodos cíclicos, restos, tiempos mediáticos, digitales, de imágenes, TV y games. La novela, que hace medio siglo viene siendo desahuciada, sobrevive a pesar de los pesares con sus best seller y algunos relumbrones históricos, pasionales, negros, ligeros, divertidos, ficcionados por el terror y el gran espectáculo. Son los nuevos cachorros aullando detrás del viejo primer boom de los años sesenta, con Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes. Son otra cosa dicen, más contaminados por la nueva civilización. Con menos complejo de país. Lejos del ombligo patrio. La "nueva novela" la están subiendo a un patín diferente para "encontrar" un camino distinto al del realismo mágico, del que literalmente hablando abominaba el chileno Roberto Bolaño. Los que vienen con sus cuchillas más o menos afiladas, también intentar amputarle la cabeza al autor de Los Detectives salvajes. Condición sine qua nom de quien quiere subirse al podium del Olimpo.París fue la capital incubadora de este fenómeno, me refiero al boom de los mayores. Jorge Luis Borges nunca escribió una novela, fue un cuentista magistral, poeta y ensayista borgeano, eterno ciudadano del Otro, de la palabra. El cubano Cabrera Infante sólo pudo oler el boom. Juan Rulfo llegó después y muy calladito para quedarse para siempre. Tampoco perteneció al boom el peruano José Maria Arguedas, ni el uruguayo Juan Carlos Onetti, un prosista profundo que hay que leer y olvidar menos, porque su prosa crea nuevos mundos y funda un lugar mítico, como lo hacen sólo los grandes novelistas (Faulkner, García Márquez, Rulfo). El cubano José Lezama Lima llegó más atrás que el último vagón del tren de la novela boom, pero para quedarse con Paradiso.¿Esta ola es una nueva camada como la pintan los agentes literarios en la Feria de Guadalajara? En Bogotá, Colombia, ya había surgido el movimiento de los 39 escogidos por su edad, pertenecer a una nueva narrativa fiel a su mestizaje, su condición de diáspora, prosa sin fronteras y unas cuantas características que definen el siglo XXI, a juicio de sus promotores, como la contaminación de géneros. Viven en su mayoría fuera de sus países, estudiaron en universidades extranjeras, casados algunos con personas de otras nacionalidades, hablan idiomas, les atrae el imán de culturas diferentes a la propia, etc. Me pregunto si Cortázar no reúne esas características y la mayoría de los escritores narradores latinoamericanos no hicieron su literatura fuera de su país, como Gabriel García Márquez, inclusive, Álvaro Mutis, Carpentier, Cabrera Infante, o el excluido novelista paraguayo Augusto Roa Bastos. Cortázar es el símbolo de ese escritor cosmopolita que suelta amarras regionales sin dejar de ser argentino. París fue la capital de la novela latinoamericana. Al menos allí dormían, escribían, conversaban, se reunían, leían y hacían el amor alguno de ellos. ¿La ciudad luz parió la bengala del boom? Ni tanto, diría, fue el lugar, el escenario propicio para repensar los escenarios, salir de la región y botar el ombligo de la originalidad local.
DOS
Ahora la comunicación es global, más expedita, autónoma, pero los capitanes del mundo editorial clasifican sus nichos con especialización, porque el público está cada día menos educado, preparado para leer textos trascendentes. Tolstoi y Dovstoyeski se morirían de hambre hoy, por citar a dos novelistas clásicos para cualquier iniciado en la novela. James Joyce se ha quedado con lectores académicos o enfermos de literatura. Roberto Bolaño ha resultado ser la bisagra del viejo Boom, que detestaba, y el nuevo ad portas, que seguramente le partiría el espinazo. Sobre el primer movimiento dijo algunas cosas que a continuación detallaré en sus palabras. Respecto de lo que viene, no alcanzó a pronunciarse directamente, porque murió antes de tiempo, sólo dejó su novela prima 2666."No creo en el triunfo. Nadie, con dos dedos de frente, puede creer en eso. Creo en el tiempo. Eso es algo tangible, aunque no se sabe si real o no, pero el triunfo, no, de ninguna manera. En el campo de los triunfadores uno puede encontrar a los seres más miserables de la tierra y hasta allí yo no he llegado ni me veo con estómago para llegar.No, no, no me siento heredero del boom de ninguna manera. Aunque me estuviera muriendo de hambre no aceptaría ni la más mínima limosna del boom, aunque hay escritores muy buenos, que releo a menudo, como Cortázar o Bioy. El boom, al principio, como suele suceder en casi todo, fue muy bueno, muy estimulante, pero la herencia del boom da miedo. Por ejemplo, ¿quiénes son los herederos oficiales de García Márquez?, pues Isabel Allende, Laura Restrepo, Luis Sepúlveda y algún otro. A mí García Márquez cada día me resulta más semejante a Santos Chocano o en el mejor de los casos a Lugones. ¿Y quiénes son los herederos oficiales de Fuentes? ¿Y de Vargas Llosa? En fin, corramos un tupido velo. Como lectores hemos llegado a un punto en donde, aparentemente, no hay salidas. Como escritores hemos llegado literalmente a un precipicio. No se ve forma de cruzar, pero hay que cruzarlo y ese es nuestro trabajo, encontrar la manera de cruzarlo. Evidentemente en este punto la tradición de los padres (y de algunos abuelos) no sirve para nada, al contrario, se convierte en un lastre. Si no queremos despeñarnos en el precipicio, hay que inventar, hay que ser audaces, cosa que tampoco garantiza nada".
TRES
Un escritor incómodo Bolaño, para editores y sus propios pares. Un acierto de Herralde y Anagrama transformarlo en papel y circularlo. Susan Sontag antes de morir le dio el pasaporte y bendijo para entrar a Estados Unidos. La literatura anglosajona y su mercado tienen mucho de ombliguista, sólo existen prácticamente los autores del patio. Juan Goytisolo advierte que la cultura que sólo mira su propio ombligo es una cultura que cae. Para M. Kundera se trata de una suerte de provincianismo, esto de rechazar otras culturas o hacer cultura con otras culturas. Su propia literatura les parece tan rica que no tienen que interesarse por lo que se escribe en otros lugares". Esto va también para Europa Central y África, marginados eternos del escenario global.Por ahí leí un artículo y le sugerí a una amiga que vive en Estados Unidos que piense en un ensayo sobre este tema de la literatura local, que tanto apasiona y aprisiona a editores y a un público prisionero del mercado. Todos estos preparativos del nuevo boom no tiene el menor eco en el mercado norteamericano, ni en su prensa que hace crítica literaria especializada y masiva, como los diarios. Pareciera que Nueva York, la Babel de las artes, es el lugar cedido al idioma español, su nicho, aunque se haya cerrado recientemente la librería más importante para los libros en castellano. Existe un gran optimismo porque desde ahí se genere una cultura hispana y algunos ven a NY City como el relevo de París. ¿Nuestros países en América latina se han quedado sin espíritu, conciencia crítica, escenario, voluntad para crear o las editoriales tienen otra agenda? Colombia es un país de novela. Muchas novelas se van por "el despeñadero del recto", parodiando a Goytisolo, cuando nos alerta sobre el consumismo más que la lectura. El tema de los lectores siempre ha preocupado y a las editoriales más. Lector macho o hembra, como decía Cortázar, o el lector fantasma se va apoderando de una lectura invisible o sostenida por la chatarra comercial
..CUATRO
Imperdonable, dejé por fuera de la fotografía al escritor, profesor y crítico argentino Ricardo Piglia, un animador de estos nuevos tiempos literarios en la tradición borgeana. Gran lector, académico estudioso y crítico tenaz. Piglia sostiene en su libro Formas Breves que Borges considera que la novela no es narrativa, porque está demasiado alejada de las formas orales, es decir, ha perdido los rastros de un interlocutor presente que hace posible el sobreentendido y la elipsis, y por lo tanto la rapidez y la concisión de los relatos breves y de los cuentos orales.Sobre la novela se ha novelado mucho. Existen recetas, decálogos y mandamientos. El colombiano Fernando Vallejo, no invitado a la Feria de Guadalajara por sus continuos enfrentamientos con las autoridades colombianas y sus dichos no ortodoxos, es un ejemplo de como se entra a la literatura con pasaporte propio, como si no le quedaran letras al abecedario, utilizando todos los recursos, la contaminación de la imaginación y de sí mismo si fuera necesario. Tuvieron que ocurrir varias ediciones de su libro La Puta de Babilonia, antes que la editaran en España. La novela no necesita más retórica, ni compromisos, ni declaraciones de principio, sino que la liberen del mercado. La novela es cómplice con el lector, su tiempo o cualquier otro, no tiene lugar y seguirá atada a su monólogo esencial entre el autor y sus fantasmas.Roberto Bolaño había entrado a Estados Unidos de la mano de Susan Sontag. Ambos ya habían desaparecido. Sólo quedaba la recomendación, los buenos oficios. Un acto legítimo, sin compromiso más que con la literatura. No es habitual en estos ni en otros tiempos. Ahora The Washington Post confirma en una lista de preferencias para el 2007 que Los Detectives Salvajes figuran entre los cinco libros seleccionados por el público. "The Savage Detectives", es una novela premiada por el Rómulo Gallegos de Venezuela y Herralde de España. Sólo Gabriel García Márquez, una ironía para Bolaño, había ingresado con igual fuerza en el mercado norteamericano.Bolaño se jugó siempre, como pocos, al estilo Gore Vidal y Mailer, en otro escenario, pero con fuerza, como el desarraigado que fue, el escritor en permanente diáspora de si mismo que también fue, el Otro Bolaño que creció en el Sur, DF y se quedó finalmente en el Mediterráneo. La lejanía de un escritor y sus temas, la aventura hacia lo desconocido está finalmente en el corazón, como dijo Rimbaud, el más desesperado de todos los poetas, según Neruda.
CINCO
¿El mercado necesita reactivarse o estamos ante un boom literario con obras reconocidas que el público debe leer? No hablemos de tendencias, nuevas formas, vanguardias, ni la nueva novela, ni el fin de los santones de la novela de los 60 y 70, sino de contaminación, ejercicio libre, porque la novela surge donde uno menos se la espera, sin reglas, el amor es desamor y viceversa y el juego puede llegar a ser tragedia, la improvisación o la anarquía, un nuevo orden. Todo el espacio y las vísceras para la novela, es lo que digo o quiero decir. Que toquen fondo los calificativos, rótulos, porque nada está ni estará en un mismo lugar.Género popular, vulgar, para divulgar los grandes escenarios, la historia, la pasión del monólogo, la pasión cómplice y la vida calzada en el feroz guante de la realidad o de la ficción del yo. La novela no escapa de sí misma y no busca autor. Es ella misma. Aún se leen novelas en los baños, salas de espera, aviones, hasta en las bibliotecas y se hojean muchas en las librerías. Hay interés por la novela, vivir la vida de otro, correr una aventura, viajar, estar en otros lugares, recorrer con los protagonistas una misma suerte y destino. Es un buen síntoma para la novela y el libro.

(2) Gabrielli
Comentado por: rolando gabrielli el 26/12/2007 a las 17:03
La novela es su propio e indefinido, contaminado escenario. No siempre un autor de ese género está o puede estarlo en acción de gracia. García Márquez tiene tres novelas notables...Cien años de soledad; el amor en los tiempos del cólera y el coronel no tiene quien le escriba.En literatura, y esto va para la poesía, es muy difícil establecer un nuevo perído, una ruptura, como l ohizo Eliot en idioma ingles. El período Eliot se llama a ese cambio. Darío, Neruda y Parra lo han hecho en el siglo XIX y XX para la poesía del habla castellana.Pero de Cervantes podemos llegar hasta Bolaño, que es mucho más joven que Fuentes e innovador, tal vez. No habrá muerte súbita del género por falta de talento, surgirá con más variantes aún, porque narrar es una condicón sine qua nom de la especie humana. Lo que está cambiando es el gusto, la capacidad de leer con capacidad de aventura, el mundo es un video juego. Las lecturas se enfocan hacia los celulares. La pasión TV por todos los deportes y la cervesa. Una vocación irrefrenable de millones escribiendo blogs, cubriendo esa necesidad de lectura y comunicación, escribiendo muchas veces cosas intrascendentes.La intimidad se borra en la novela y todo lo cubre el YO-escritor.
Comentado por: rolando gabrielli el 27/12/2007 a las 14:46
(3) Gabrielli
Es necesario, Marcelo, remover el árbol de la novela desde un sitio del primer mundo, para llegar a los mercados. Hoy existen demasiados intereses, sin duda.La novela pareciera sepultada por su fama, protagonismo, vedetismo de diva solitaria en el mercado de la palabra en tiempos digitales. Kundera es europeo, kafkiano, francés, piensa, razona, escribe, teoriza, y al otro lado, incluyendo el Norte, hay mucho de vodevil literario.Por eso Susan Sontag ingresño a Roberto Bolaño al mercado norteamericano como el último grito de una mohicana. Mujer inteligente, viajada, pensadora, crítica, son la n de nacionalista ni la f de frontera ni la m de mezquina. La novela del pobre mental es hoy la TV, los video juegos, el chat y los celulares. La trampa digital que digiere un par de neuronas descarriadas.Incertidumbre, contradicción, aventura, vértigo,pasión,poesía, explorar, contaminación.... todas son palabras para novelar la novela.
Comentado por: rolando gabrielli el 28/12/2007 a las 18:00
La novela es un género camaleónico, cambiante, respira el yo personal, colectivo, la realidad y la ficción, recicla lo que se produce en la vida, historia, memoria, sueños, tiene un contrato a perpetuidad con el tiempo. Trabaja con lo que tiene a mano y eso es todo. Siempre se escribirán buenas y malas novelas, y lo difícil seguirá siendo innovar dentro de la novela. Eso no lo hace un blog, sino un autor -lector que prepare, cree un escenario diferente para la nueva novela más allá de satisfacer a un público X. Las nuevas tecnologías, de alguna manera están influyendo, pero a la vez aislando cada vez más a numerosos lectores de la gran aventura de la novela.El estilo lo crea un autor, nunca una herramienta.
Comentado por: rolando gabrielli el 02/1/2008 a las 00:29


jueves, enero 03, 2008

en Ero...




Entro al fondo,
toco inmóvil,
abismo y cielo,
aire y fuego,
verano,
mi año bisiesto.
rolando gabrielli©2008

lunes, diciembre 31, 2007

Como si un caracol nos escuchara...






























Poesía,
inútil sombrero,
talismán, pedestal de palomas
y nubes,
me haces falta esta noche
de fin de año,
blanca glacial.
Podríamos estar bebiendo
una copa al otro lado
de algún lugar,
el revés de Alicia
en un espejo que multiplicara
nuestros deseos.
Camarero, champagne
para dos y revivir las burbujas
en la memoria.
Tomo nota en una servilleta
frente al mar ante mis deseos,
el tiempo es de una exactitud
que dejo mis palabras para otra ocasión.
La realidad contagia
con más realidad.
Este ha sido un año
de ilustres cadáveres desfilando,
estrellas fugaces
de un firmamento sepultado bajo tierra.
Me miro a un espejo
y el vidrio sostiene una imagen
que quisiera conocer.
¿Y si no soy yo, me pregunto, quién?
Pasa una nube en diciembre
como si me tocara un hombro
y ascendiéramos en un tobogán
al cielo más ligeros que la luz,
sobre la ciudad de los rascacielos
o arriba de estas pobres casas descoloridas
con sus balcones a punto de desplomarse.
¿Qué pienso?,
que la noche sería perfecta si te rieras
a mi lado
y nos fuéramos en un submarino amarillo
lleno de carcajadas.
Soy de la época de los Beatles y de Dean Reed,
el Elvys Presley de la RDA
que nació en Colorado
y murió frente a un lago.
No me arrepiento de haber rayado un muro
alguna vez.
Las consignas nunca fueron
mi pasión o las marcas registradas.
La idea del mundo devorado
por los pájaros de Hitchcock
apasiona a los que no creen
en el paraíso.
La flora y la fauna espera
un nuevo manifiesto
bajo las aguas de Venecia.
Me asombra ver puentes
después del diluvio
y sentir el resplandor del sol
cuando atravieso la calle
un 31 de diciembre del 2007.
He conversado casi sólo con extranjeros,
no sé de que me asombro,
yo mismo,
Nubdigili, Dédalo de río en kuna
y su amigo William Vong,
un grupo de chinos que hablan
si estuvieran detrás de la Gran Muralla,
los griegos ríen y las que usan burkas
son el misterio del atardecer,
la fe que mueve montañas se ve
detrás de sus ojos que no se ven,
hindúes de blanco rezados de Bombay
conversan entre ellos y caminan
con el pasado luminoso de sus sandalias,
los judíos pasan en parejas,
Oriente y Occidente en un solo candado,
El mundo necesita un oído de caracol
donde el tiempo oscuro se pierda
en su laberinto y el ruidoso mar
cuente sus secretos.
...En un puerto donde el tiempo
mece sus velas yo recuerdo
a viajeros y muertos.
Sobre la bahía sé quien regresa
o parte al horizonte más lejano.
El mundo tiene más mar
que viento, pero mucho más tempestades.
Las metáforas sólo adornan los muertos.
El caracol que se escucha asímismo,
produce más silencio.
rolando gabrielli©2007







Aquí yace...




Aquí yace,
hoja por hoja,
el difunto 2007,
año calendario,
sin días, ni páginas,
como el tiempo
lo echó al tiempo.
rolando gabrielli©2007

Mr. Kindle



De Mr. Kindle ya habíamos comentado en estas páginas. Es un nuevo soporte al lector digital. Un instrumento nuevo para comercializar los libros electrónicos. Tiene algunos primos en el ramo algo fracasados: los eReaders, de Palm, o Sony. Eso dicen. Yo me seguiré moviendo en el libro tradicional de papel, Mr. Kindle. Mr.K permite almacenar unos 200 libros.Y será una herramienta visual con imágenes de los lugares donde se relatan los libros. ¿Se buscan lectores siglo XXI, aficionados más al video juego, las imágenes, que de las palabras? Hay que rescatar lectores de alguna manera, es lo que se plantean probablemente sus promotores. Necesito tener la portada en mis manos y el tacto de las páginas, imaginar los personajes más que ver fotos. Mientras se pueda estaré con Gutenberg. Rolando Gabrielli©2007

domingo, diciembre 30, 2007

YAKAMOZ


La palabra es caverna, la otra cara del sueño, ala de un naufragio, aventura, siempre, más allá, el otro lado del reflejo...

Las palabras son las palabras y no siempre significan lo mismo. Luna, montaña, mar, agua, tierra, tal vez significaron la materia elemental espiritual al inicio de nuestros tiempos. El lenguaje cambia, se recicla, funde, dispersa, se convierte en silencio. Una pared blanca ya no sigue siendo igual para todos. El hombre juega con las palabras y el tiempo termina por asimilarlas, modificarlas, olvidarlas y dar paso a nuevas voces. Su uso va determinando su presencia o ausencia. Y las palabras son aún más distantes en sus significados en otros idiomas. Pierden contexto, gracia e indudablemente sentido y ese sabor oculto referencial del alma de cada pueblo que nace con ellas. Es difícil imaginar un concurso en búsqueda de la palabra más bella entre 58 países de cinco contienentes que hablan lenguas tan disímiles como el chino, noruego, castellano, turco, etnias africanas, inglés, portugués, etc.
Sin embargo, la revista alemana Kulturaustausch,Cambio de Culturas, realizó el concurso, pero nadie debiera salir defraudado, porque la belleza suele estar detrás de las palabras que amamos. de todas maneras resulta un ejercicio gratificante que se acuda a las palabras para seguir significando cosas, en un mundo digital, de imágenes y señas, más bien de códigos. Se siente y entiende de una manera muy distinta, porque la palabra cae con cadencias y contenidos diferentes en cada oido.
Las palabras tal vez no estén para concursos de belleza, sino más bien de contenidos, pero es inseparable la forma y el contenido en cualquier texto que busque la belleza y creatividad. Siempre habrá palabras misteriosas que sólo convocan nuestro corazón, o al menos, las sentimos con mayor intensidad. Son como el mensaje que recibe el caracol de uno a otro océano imperceptiblemente personal. La palabra es un viaje, no tiene paredes, un sonido, un olor, una textura, un destinatario. Un tiempo para madurar. La Palabra no es parole ni word, es algo muy personal. No siempre la palabra es bilingue. su significado y misterio, siento, nos pertenece.
Yakamoz, la palabra escogida por la belleza que refleja del cielo a las aguas del mar, estoy casi seguro que los lectores de este blog desconocen su significado. Palabra para significar un reflejo, palabra palpable en la noche, palabra que convoca milenarios amores y contemplaciones. Palabra que no ha podido desaparecer de la poesía. Yakamoz es una palabra turca, fue la seleccionada por Kulturaustausch, qué palabra impronunciable, como la más bella y significa...el reflejo de la Luna sobre el agua. Todo concurso es un juego con sus leyes arbitrarias. Este no ha sido distinto, tiene la magia de las palabras. Se necesitan ocho palabras en español para decir Yakamoz, es lo que han dicho tal vez quienes la coronaron. El poder convocatorio de la palabra como una síntesis de un pensamiento, idea, imagen, es fuerte, impacta, sin duda, dice. La Luna nació con los ojos del hombre, imagen ancestral, anclada en la noche humana, la oscuridad visual de los tiempos.
La Luna
La luna es el espejo,
el reflejo de lo que no ve la piel
la noche blanca dormida
en la palma de mi mano
un lobo huelo su blanco sueño.
Sobre la montaña
Sobre la montaña
la luna no es más alta
ni oscura.
Tus ojos seguirán detrás,
de la montaña viéndome,
alumbrándome,
como luna nueva.
Sólo las ramas
Detrás del cielo la luna es una ilusión
ciega abandonada al juego de la existencia.
La noche es sabia oscuridad
y deja brillar a la luna
detrás de unas simples ramas.
La Luna
Es redonda y blanca,
el sueño de la noche
suspendido en la nieve,
la luz que sobre el mar
arroja mucho antes de partir
La piedra
La piedra rueda,
si tiene un propósito.
El reflejo permanece invariable,
como una gota de agua,
se parece asímisma.
Hu lu, fue escogida en segundo lugar, un sintagma chino que significa un ronquido armónico, una expresión, esatdo de ánimo, no sé, algo que en occidente es poco comprensible. ¿Dónde estará la belleza de la palabra? ¿O quiere significar algo que no está en nuestro vocabulario y sentimientos? ¿Paz, fortuna, dónde está su enigma? Volongato, palabra africana que significa caótico, también ocupo un sitial de preferencia. La belleza tiene sus caminos ignotos, al parecer. Es una palabra originaria de las lenguas nativas de Buganda. Sin duda la música, en estos casos, comunica más que la palabra. Los noruegos no podía quedar atrás y los juardos menos cuando exclamaron entre las favoritas: Oppholdsvaer, que en castellano quiere decir: la luz del día después de la lluvia. Los de etnia Hausa, también africana, acuñaron una palabra que hemos escuchado, creo, en las películas: Madala, que significa gracias a Dios. Saudade, tan conocida, de origen portugués, pero brasileña, y que significa nostalgia, estuvo entre las palabras bellas. Las palabras en castellano brillaron por su ausencia. Un argentino propuso Caracol, pero no se escuchó su eco. Las hay muy hermosas y que son un motor de la vida cotidiana, permiten respirar, crecer, vivir, ser, sentir, como por ejemplo, Amor y Libertad. Sencillas, pero indispensables, como el agua y el oxígeno. Fue la turca Rana Aydin, residente en Bélgica, quien propuso YAKAMOZ.
Rolando Gabrielli©2007
Amiga y amigo Internauta, sé que no estás satisfecho con estas palabras. ¿Por qué no incluyes la tuya, aquella que te haya tocado el corazón, qué mueva tus días, pasos, que haga vibrar tu piel?