Los poetas de la provincia uniformada A partir del Golpe Militar, el fantasma de los muertos, desaparecidos, torturados, exiliados, dentro y fuera de Chile, recorriò el mundo y desde luego la frontera nacional. La Provincia uniformada que fue Chile por 17 años y medio, expulsò por a b c motivos a numerosos artistas y puso un gran bozal en el interior de la República. Oh, provincia uniformada/tu palabra coagulada, asfixia con sus cuchillos filosos/ Amanecer de alas en bandada. /Un ruiseñor ha muerto. (RG)
Recuerdo a dos grandes sobrevivientes de ese período hablando una noche en un departamento oscuro que había abandonado el poeta brasileño Thiago de Melo en uno de los corazones urbanos de Santiago, discutiendo sobre teorías poéticas, atravesados en la lengua desobediente del arte de las palabras en un Chile fatalmente agónico y mudo. Charles Chaplin y Buster Keaton,- Parra y Lihn- en un singular recorrido por una pieza oscura, observados por mis ojos kafkianos, irrepetibles en un Santiago de obsesiones, rutinas castrenses, bandos demencialmente ridículos y ese pasaje estrecho entre el sarcasmo y lo patètico. El paìs con su espinazo roto, boqueaba, coagulaban los ojos sobre un paisaje muerto, irrespirable, y la poesía crecía en las noches kafkianas, transplantada en el aire de las voces de dos de sus mayores protagonistas, y deambulaba la palabra. Definitivamente se sentaba frente al abismo, lo poco que quedaba de una historia muerta. Las piernas colgaban de un balcòn mientras pasaban los tanques silenciosos bajo la madrugada de horror. Orugas de la muerte. El poema respiraba por su propio riesgo. De una orilla sin autor, la cicatriz volvìa paciente en la memoria. Nadie sabìa hasta ese entonces, cuan sospechosa se pondrìa la poesìa a partir de la fecha. Ni hablar, recomendaban los mudos. Oh, ciudad desierta, abràzame sin terror./ Mi espanto te supera./ Paralizas mi cuerpo y anda/ en una recta desconocida/ Làzaro entre las palabras equivocadas. /No nombro para no llamar a la muerte/ni interrumpir tu sueño probable/ Este paisaje no tiene descripciòn/ me es nuevo/Permanecerà bajo los pies cerrados del asfalto/ de la noche. (RG)
Salì de Chile en 1975, es cierto, he vuelto, pero no he estado todo el tiempo necesario para ponerme al dìa y menos de los que vienen despuès del apagòn cultural del 73. Esa afonìa de fin de mundo que impusieron los panzer del Gran Dictador. No volaba ni una hoja sin el permiso del àngel de la muerte y las que se escribìan, las sepultaba el glacial silencio obligado de la dictadura. Otros tantos esperan sacar un conejo del profundo sombrero del frondoso àrbol de la poesìa, como lo hizo en otro siglo Vicente Huidobro y tantos otros. Hubo Manifiestos en esos tiempos huidobrianos, retòrica, elocuencia, tribuna, doctrinas, movimientos, tendencias, revistas, lecturas, condenas, escuelas, cofradìas, poetas malditos, francotiradores, oficialistas del establecimiento, lumpenes adorables, mitòmanos fantàsticos, lectores insomnes, eruditos, poetas de doble rosca y tuerca, surrealistas irreductibles, poetas domingueros, festivaleros, falderos, de la rima, sectarios, profetas de su propia fe, energùmenos incontrolables por su propio ego, que fueron felices a su manera y se hicieron presente en las Grandes Alamedas y bares de la poesìa chilena. No nos repitamos, seamos memoria. La originalidad es un deber, caballeros, responde la poesìa desde el espejo roto de la realidad. Hubo siempre vida, en los momentos màs dif'iciles, poesía. No siempre se ha babeado en las esferas oficiales.
La poesia cambia de color, olores, sudores, cuerpo, se sube a todos los sentidos y planta cara en el subconsciente y desde ahì dicta Andrè Breton su famoso Manifiesto Surrealista (1924): sueño y vigilia. Escritura automática, el disparador del subsconciente. "Amada imaginación, lo que más amo en ti es que jamás perdonas. Únicamente la palabra libertad tiene el poder de exaltarme."
La Mandrágora fue un grupo de poetas surrealistas chilenos fundado en 1938 por Teófilo Cid, Enrique Gómez Correa, Braulio Arenas, al que se suma un adolescente, Jorge Cáceres. Dicen, las malas lenguas, que uno de ellos quiso ser más surrealista que Bretón. Lo cierto es que el Surrealismo abriò grandes fronteras a la poesía, fue una estética revolucionaria, y se escribió una notable, única, irrepetible página no sólo en la historia de la poesía universal, sino del Arte. El cadàver exquisito se superò asimismo. Fue un grupo, La Mandràgora, que giró entorno a Vicente Huidobro, en cuya casa naciò el movimiento, y coincide con el inicio de la industrialización de Chile, la creación de un Frente Popular, una época que marca época dentro del devenir político, social y cultural futuro de ese país suramericano. Un tiempo tambièn para las vanguardias. Neruda había escrito sus Residencias en la tierra, 20 Poemas de amor y una canción desesperada, España en el corazón, entre otros libros; Huidobro, El espejo de agua, Temblor de cielo, Altazor o el viaje en paracaídas, etc., la Mistral: Desolación, Ternura y Tala y De Rokha: Los Gemidos, Escritura de Raimundo Contreras, Gran temperatura. Cimientos a los cuales se sumaria la Antipoesia de Parra, años despuès, la verdadera obra gruesa de una nueva arquitectura poètica en Chile, Latinoamérica y en el mundo de habla hispana. Faltaba humor a la poesìa, que le otorga trascendencia, que no es lo mismo que el chiste, que le afea. Cuando el chiste surge, se repite, la carcajada se agria y ella misma corta el switch con el lector que la habìa puesto a funcionar.
• Ese otro panorama ante nosotros
Alfonso Alcalde, autor de unos treinta libros, anduvo y desanduvo países, geografías, casas, esposas, hasta que escribiò El Panorama ante nosotros. Después, cuando le apareciò la soledad corroer el alma, se suicidó y enviudó de cinco ex esposas, pero ya había escrito ensayos, cuentos, biografías, libretos de cine, historias, Balada de la ciudad perdida, con prólogo de Pablo Neruda, libro que quemò integramente a pocos días de su ediciòn. Vivió la vida y sus lenguajes, todos los oficios, -desde cuidador de jardines a cuervo de funeraria- y la vida lo consagró a la pobreza, un sobreviviente tenaz, como la poesía que nunca muere, dijo, sino, duerme. “Poesía y vida es una sola prisión sin escape y con su correspondiente prontuario. En este aspecto no hay vuelta que darle", precisó en una entrevista única. Alfonso Alcalde es uno de nuestros grandes escritores olvidados, el mismo lo reconoció, y algunos dijeron en su tiempo que exageraba, porque le santificaron Neruda, Rojas, Donoso, Ángel Rama, Jaime Concha y Alfonso Calderón. Alcalde es un personaje como pocos, un día la vida se le paralizó, su cuerpo vivìa encerrado en sì mismo en sí mismo, hasta que cuatro meses después volvió rompiendo papeles, pegándolos con engrudo y surgieron exposiciones y dio nuevos pasos. Alcalde es uno de los grandes secretos de la poesía de Chile, una suerte de amuleto para cualquier lector y principiante de escritor dispuesto a avivar el seso. Cuando viajó a Uruguay, antes del Golpe Militar del 73, su mujer alquilò su casa a un General, quien en presencia de los vecinos, quemó toda su obra inédita, unos 20 años de trabajo. Fue un tipo de excepción, reconoció como sus maestros a Neruda y De Rokha, dos poetas irreconciliables.
Escritor de la literatura total con un registro que llegó a superar su propia existencia, porque la obra le consumía, por dentro y por fuera, quemàndole las entrañas. Alcalde se consagrò a la eterna pobreza y a la chilenidad culta y popular, buceò los hondos meandros del largo río de la poesía chilena. Se supo marginado, a pesar de su consistente, maciza, amplia, vasta y contundente obra. Se metió adentro del espejo de sus hermanos semejantes y quizàs allì fue silenciosamente feliz. No me pregunten, no lo conocí, sòlo le leo lo que tengo a mano. En testimoniar tambièn hay un compromiso. Pertenece Alcalde a la estirpe de los poetas ninguneados, abolengo insigne en la historia chilena.
Variaciones sobre el tema del amor y de la muerte, es un profundo ejercicio sobre el amor-dolor-pasión-redención-un extraordinario agudo divertimento sobre la palabra y la intemperie de la vida. Amor de pobres y errantes amantes de carne y hueso, unidos en la cruz de la vida. A su velorio se presentaron cuatro de sus cinco (ex) esposas y volvieron a enviudar. La poesía seguirá siendo ancha de amores, amante eterna, plaza viva de su espacio, voz húmeda, irrepetible, palabra y polvo enamorado, Quevedo.
La poesía chilena desde 20 Poemas de Amor, el folletín universal nerudiano, no ha sido escasa de amores y su dedicación tambièn al tema del desamor, permanece en el tiempo, de manera ejemplar y legendaria. La trágica Mistral, Huidobro, Rojas, Parra, Alcalde, Lihn, Barquero, Teillier, Hahn, Millán, Welden, Silva Acevedo, Lara, escribieron de muchas maneras, como dice Lihn, pero no de cualquier modo. No se trata de lanzar palabras a la deriva de los cuerpos, penetrar como un buzo ciego sin tocar fondo, y dejar las alas muertas sin volar, sino volver a volar a ras de un tiempo ya inexistente. En Rocìo de los prados, Hahn, da cuenta de un amor terminal con la economìa de lenguaje incluida el adiòs. En un breve texto de siete versos juega tambièn con el simple corte de una palabra, pero la lectura es inequìvoca al reafirmar el contenido del poema con los dos versos finales.
No nos encontraremos tù y yo
No nos
encontraremos ya màs
en el solsticio de invier-
no nos
encontraremos nunca màs
nunca màs
El amor es el gran lugar comùn de la poesia, tema recurrente, por ello difìcil de expresar con algùn grado de originalidad. Alfonso Alcalde, busca escribir sobre el tema desde su propia costilla y la de sus acompañantes. Es lo que hace en su libro Variaciones sobre el tema del amor y de la muerte:
AQUELLOS
que en los cuartos
circulares se encerraron
y gimieron hasta
silenciar sus ruidos
y luego partieron
y nunca más
volvieron a verse
EL AMOR LOS REDIMA.
La variedad es casi infinita y no lo es porque el amor tiene esa rara cualidad de reescribirse asìmismo, no termina de explicarse y nunca lo harà, porque es un motor siempre en estado de alerta, ebullición, esperanza y fuga, reencuentro y partida, conquista, lejanìa, presencia y memoria. La poesía amorosa es el arte de la sobrevivencia, colinda con la realidad y la vida personal. El lenguaje no es algo decorativo, surge como un boomerang asido a una cuerda floja.
En este escenario, paisaje de olvido, en la poesía, el folclore, la palabra musical, el lenguaje popular, y en esta apuesta de lo chileno, propio, esa aventura por la identidad, recuperación de lo autèntico y esencial, Violeta Parra forma parte también de la historia universal. Anduvo la geografía y dejò su huella diseminada y compuso la partitura popular de lo chileno olvidado. 21 son los dolores, y los enumeró uno a uno: Una vez que me asediaste/2 juramentos hiciste/3 lagrimones vertiste/4gemidos sacaste5/minutos sacaste/6 minutos dudaste/más porque no te ví/7 pedazos de mí/8 razones me alejan/9 que en tu boca sentí... Violeta Parra fue y sigue siendo un himno chileno-latinoamericano y como cantautora nos dejó poesía, su arte, mùsica, su visión de lo chileno, eso que algunos tanto despreciaron en vida de esta mujer de voz áspera, desgarrada, trágica, popular. Le arrinconaron en su carpa, la vida y la muerte en un mismo oficio, y los intereses miopes, mediocres, y un día tomó el camino final de otros grandes artistas excepcionales y trágicos, desamparados por ese olvido embrujado del desprecio. Ya le habìa dado gracias a la vida.
• Poetas mudos y ventrílocuos
Muchos buscadores de pepitas de oro, cargadores de lenguaje, inconformes con el verbo y las frases hechas. Y todos en este métier, como si en el oficio les fuera la vida. Hay suicidas y gozadores per se, poetas romànticos atravesados por su sino. Poetas mudos y ventrílocuos, Poetas del Sur (el Norte tambièn existe) con un aureola de santones intocables, poetas de todas las latitudes y geografìas, Poetas de pensiones baratas, adelantados, dueños de su inagotable victrola. Poetas en turno de Oriente a Occidente, Este a Oeste, en todas las direcciones posibles, y compartiendo la teorìa del pèndulo, dos o tres fèminas, con la excepciòn de la Poeta Mayor que siempre corriò por su propia tangente. Lucila en su alucinaciones constantes, (en medio de tantas aluciones) huyò de Chile por cielo, mar y tierra, multiplicando sus propios panes y peces de su poesìa. Esa fue su materia esencial, en medio del aceite y del vinagre. Ejerciò la maternidad con tres de los poetas mayores del país: Neruda, Parra y Rojas, siempre desde la alegrìa y celebraciòn, el conocimiento de la poesìa. Desplegò alas con sus viejas cicatrices de cigueña del Valle de Elqui, procreò por los demàs estos hijos que nunca abandonò en sus sueños y vida de Cònsul de Chile en Amèrica y Europa. Este es el gran secreto de la Cocina de la Mistral, su poesìa limada una y otra vez, nunca satisfecha, arrastrando para muchos el mito de la sequìa con sus baùles la patiloca màs incompredida del Chile provinciano, pacato, cegato, de ojo polifèmico sanguinolento. Escribiendo sobre su tablita màgica, corriendo sus libros impresos, haciendo crujir las palabras, arrancàndoles el ùltimo aliento y aùn asì, archivàndolas como si fueran indefensas (os), desprotegidos, desvalidos poemas. Esa fragilidad, ausencia de sì misma aparentemente, quizàs fortaleciò mucho màs el mito de la Mistral, una mujer que mostraba una gran entereza al solo ver el trazo de su escritura sobre sus célebres cartas. Su secreto fue ser quien fue, no dejar de buscar, ni siquiera en las religiones alternativas, en encontrar el lugar para la felicidad, en su ir y venir por el mundo, trasladàndose en su imaginario poètico real con sus queridos muertos. ¿Nadie ha pensado en dibujar a la Mistral atada al largo cuerpo de Chile, arrastrándolo por el mundo? Chile se mueve, cruje, tiembla, el mar se recoge con sus muertos, pero el paìs permanece pegado al océano y a la cordillera, sus dos lìmites como orillas contrastados como su geografìa y su largo cuerpo tan duro que no se quiebra màs de lo que està. La diversidad fragmentada se une. El paìs vuela en sus còndores en el alto vuelo de sus alas. En materia de poesìa no todos aterrizan ni llegan a algùn aeropuerto. La poesìa tambièn migra, se vuela y retroalimenta con la experiencia de la ausencia. Se silencia por partida doble. Cae en el abismo y lo que la luz le niega, cubre la sombra. Pasa el tiempo que tiene todo para sí mismo y recoge los muertos en la vieja y eterna ecuaciòn de la vida y la muerte. Hay un raro polen que permanece en el viento y nacen nuevas palabras.
La Diàspora tambièn cuenta. Puede tener alguna ala rota, vomitar silencio o ser insomne de por vida, pero existe. Es un viaje que algunos hemos hecho largo. Un viaje en círculo quizàs, sobre un mismo punto de partida y una mirada que se puede confundir en uno mismo, aunque presiento que se viaja con un paisaje conocido y registrado en la memoria. Todo círculo vicioso busca su propio encuadre virtuoso. Hay quienes se integran, otros desintegran, algunos visitan la memoria. Se puede borrar el horizonte màs pròximo o dejar que un paisaje no visitado, forme parte de un futuro en algùn lugar.
Neruda no parò de escribir, dejò ocho libros inèditos al morir, y si bien para Enrique Lihn "cediò" la vanguardia, el liderazgo poètico a Nicanor Parra, la poesìa necesitaba otro proyecto, aire, y esto ocurre en los nuevos cìclos, perìodos que tienen las artes para renovarse y trazar caminos inèditos hasta ese momento. El parricidio, màs que una metàfora, està y forma parte de la literatura universal. Y Parra se venìa preparando desde su libro iniciàtico Poemas y antipoemas. Fue hegemònico el proyecto nerudiano por largo tiempo en la poesìa chilena y mundial, con todas sus peculiaridades màs allà de la poesìa. Parra, Gonzalo Rojas, Anguita, Arteche, Rubio, Lihn, Teillier, Barquero, Millàn, Hahn, Uribe Arce, Waldo Rojas, Silva Acevedo, Lara, muchos otros buscaron alternativas que le distanciaran del Vate de Isla Negra por el simple instinto de supervivencia y la necesidad de presentar un proyecto propio. La Escuela Làrica que fundò Jorge Teillier, es un nuevo imaginario para la poètica chilena, el mundo dorado de la infancia, su Paraìso perdido, el lugar, (Lar), una poesìa nostálgica, incandescente, surgìa del Sur de Chile como un espacio inédito. Teillier, el mismo, es uno de los grandes mitos de la poesìa chilena. Fue poeta las 24 horas del dìa, ni un segundo màs ni menos. Teillier es quien nos dice: Lo que importa no es la lluvia/sino sus recuerdos tras los ventanales en pleno verano. Poesía de hallazgos, diademas que la Musa deja flotando en el aire.
En poesìa todo es posible, un gènero noble, flexible, màgico, que se presta y permite una extraordinaria plasticidad. Cada poeta puede hacer su propia perfomance. Pero Neruda siguiò dàndole vuelta a la manivela de la poesìa y cubriò perìodos extensos con sus continuos cambios, innovaciones, desde el romanticismo a la èpica, lo eminentemente popular, surrealismo, vanguardismo, realismo y esas Odas elementales, que son algo afrodisìacas, parecen amapolas en constante ebulliciòn social, existencial, natural y que dan cuenta de las pequeñas cosas esenciales de la vida.
La poesìa chilena, no viene de Chile, como ha de entenderse en el estricto sentido de la raiz misma, aunque La Araucana es un primer antecedente y la epopeya arrancò del suelo indìgena, Mapuche, de la araucanìa para los españoles. Los clàsicos chilenos incorporan a los poetas europeos, norteamericanos, el movimiento surrealista, franceses simbolistas,- Rimbaud y Baudelaire- ingleses, españoles, griegos, rusos, alemanes, latinoamericanos, chinos, hindùes y cocinaron tambièn su propia poesía. La receta criolla con sus ingredientes, sabores, texturas, la poderosa carga geogràfica, historia de cataclismos y primaveras otoñales, la respiraciòn del poema en el nuevo poema. Las comidas y bebidas, la epopeya Rokhiana angustiosa, desgarrada, delirante, el folclore parriano y su antipoesìa de pisos psicològicos de un nuevo individuo, la chilenidad universal nerudiana y mistraliana, desde los malabarismos huidobrianos-Parìs, Parìs- al lar teilleriano, nostálgico de paraìso perdido, la metafìsica de Anguita, Dìaz Casanueva, la metàfora del espanto de lo real de Lihn-¿ciudad, ciudad real o irreal?- Hahn, Millàn, los dos Rojas, Rubio, Armando Uribe, Silva Acevedo, Omar Lara, Oliver Welden, Raùl Zurita, José Cuevas, la poesìa tiene un cuerpo luminoso y se deja amar, oscurecer, transportar, alimentar con palabras, lenguaje nuevo que sòlo ella puede llegar a recrear.
• La derrota del silencio
Lihn es uno de los poetas más interesantes, complejos, en búsqueda incesante de un estilo, una poesìa, un mundo propio, con su monólogo y fantasmas, espejos reales. La poesìa de Lihn tiene una carga personal indiscutible, aunque el yo se desprenda de la estructura del poema, banalice en ocasiones, se esfume, no crea en el mismo. Lihn se divierte contrariando su espejo. Escribiò màs generos que la poesìa, era un perfomance, trasgresor, estudioso de la literatura, nunca tragaba en primeras aguas y era hombre de pronunciamientos, opiniones, críticas cuidadosamente elaboradas y siempre fue uno de los grandes animadores del panorama literario chileno y latinoamericano. Mucho se le debe a Lihn, un poeta consecuente, que siempre se pronunciò y nunca escondiò la mano. Ejercìa y practicaba la crìtica y la autocrìtica, poeta opinante, dueño de su "retórica", alzaba la voz, agitaba las manos en un redondel de cìrculos que se descifraban asimismos mientras la palabra zafaba hacia pistas desconocidas. Lihn armaba su propio escenario, perfomer natural, conocìa como las màscaras de la poesìa se miraban unas a otras. La poesìa tiene algo de sacerdocio, es palabra. Una cierta prèdica, como la del Cristo de Elqui, se produce desde el pùlpito de algùn poeta. Los poetas aran en el desierto, buscan espejismos, abrazan utopìas, las palabras se les vuelven inservibles, imprecisas, afònicas, insuficientes. No toda la Poesìa es de paso, ni los versos son robados, o de salòn, ni el poeta puede ser siempre un Prìncipe de Naipes o un Perro del amor. La poesìa no es una Universidad desconocida. La poesìa no puede taparse solo con Hojas de Parra.
La poesìa chilena tiene màs caras que una cambiante moneda desvalorizada y acuña un nuevo, raro valor para asomarse al mercado. Sì, la poesìa chilena es de Antologìa y se han realizado varias, en nombre de su historia. Cada antologador tiene su idea más o menos arbitraria producto de sus gustos, lecturas, fijaciones, apreciaciones, conocimientos, lo que hace defintivamente una propuesta. Una Antologìa es una selecciòn parcial, reùne un historial poètico de sus autores, poetas de un tiempo y hay muchas maneras de enfrentar un documento de esta naturaleza. Una de ellas es ignoràndolo, digo, el lector, o tomàndolo como referencia, un punto de vista de quien se dio el trabajo de recopilar y a veces analizar un gènero en un espacio dado. El autor puede tomar la Antologìa de una manera arbitraria, hincàndole el diente a unos cuantos autores, ampliando el nùmero hasta el infinito, recogiendo una tradiciòn, siguiendo sus intuiciones, lecturas, gustos, revelando sus conocimientos, descubrimientos, hallazgos, reafirmando un tiempo explícito dentro de la historia. Un poema puede salvar el ocioso y productivo trabajo de una Antologìa. Su reverso es el poema mismo leìdo por un lector distinto.
La poesìa chilena es un largo rìo que atraviesa su geografìa y los poetas con sus propios recursos lo navegan, inician una travesìa y algunos aparentemente lo cruzan, pero todos, a su manera, permanecen en sus aguas. La larga geografìa de la poesìa chilena està contenida entre el mar y su montaña. En ese territorio ocurren todo tipo de accidentes geogràficos, con una gran metàfora el crítico y ensayista chileno, Jaime Concha, uno de los màs acuciosos estudiosos de la poesìa nerudiana, comparò a los poetas de Chile con su geografìa. Les asignó parte del paisaje como un valor, tamaño, estatura, importancia y ello revela la diversidad, porque una geografìa con una sòla montaña serìa de un enorme aburrimiento, como toda centralizaciòn en un solo objeto. Una geografìa poètica para la diversidad de un territorio desmembrado, duro, desèrtico, àrtico, calcinante, de rotundos inviernos y primaveras, cuya poesìa adquiere la vitalidad de una verdadera residencia en la tierra, se puede escribir en una pieza oscura o en el impecable cuaderno del primer dìa de clases. La poesía chilena no tiene dueño. Afortunadamente, no es el largo monólogo de un loco.
Seguirán surgiendo pequeños témpanos gigantes de silencio de Norte a Sur y en las geografías urbanas, hundidos como iceberg, aflorando a la superficie, los poemas. Así ha sido la historia y volverà con su monotonía de viento errático, río de sus caudalosas, agitadas, serenas aguas. Poesía del chambergo, de capa y espada, de tradiciòn memoriosa, personal, íntima, épica, metafísica, amorosa, popular, amante de la rosa, del monólogo, trágica, demistificadora, volàndose la libertad en el nido y la jaula, una llave: el poema.
• La poesìa es una relaciòn personal
La poesìa es una relaciòn personal, se escribe contra la muerte, el poeta es un forastero. El gran secreto de este negocio de la poesìa, es el lenguaje, està en las palabras, en repicar una y otra vez en campanas nuevas hasta gastar el sonido y convertirlo en silencio, asombro, uno y el poema. Cuando se sabe que la derrota es inevitable, el poema puede dar paso a una última verdad y aùn asì no se agota en una lectura. La palabra se sostiene asì misma o no se ha encontrado.
Uno de los grandes secretos de la poesìa chilena, que es fàcil descubrir cuando se està dentro de ella como un gran barril de mariposas dormidas, es que las parejas, los binomios generacionales de poetas y poèticas, la han hecho muy diversa, como una esplèndida partida de ajedrez jugada desde el desierto de Atacama a su regiòn Antàrtica famosa, poesìa jamàs regida por rey alguno, aunque los han habido por perìodos, màs largos, màs cortos, pero siempre han surgido de la gleba poètica estos prìncipes encantados con la palabra propia y del mundo. Se ha derrumbado una y otra vez màs de un castillo en el aire. La poesìa no tiene amos, sino amantes, de un amor distinto, único, el poema.
En un principio fueron Neruda, Huidobro, De Rokha, despuès Rojas y Parra, posteriormente Lihn y Teillier, enfrascados en sus propias ideas, manera de ver y hacer poesìa, mundos poèticos encontrados que re-velaron nuevos mundos. Una triologìa y dos binomios. La Mistral en soliatrio, no tuvo pareja generacional. Esta es parte de la gran historia de la poesìa chilena del siglo XX y no es todo en el trasfondo del barril, pero marca èpocas, sin duda, por el compromiso con la bùsqueda de "lo nuevo" y al mismo tiempo avivaron la polèmica de la poesìa, potenciaron asimismo un gènero que hoy duerme en los estantes del mercado banal. Todos ayudaron a crear el Mito real, Chile: paìs de poetas, aunque los poetas no fueran reconocidos por el establecimiento, con rarìsimas excepciones. La Mistral, galardonada con el Nobel, mujer, latinoamericana y poeta, puso la poesìa chilena al nivel de la cordillera de los Andes, majestuosa, sòlida, referencial, un fortìn pràcticamente inexpugnable en el idioma castellano, por su riqueza, variedad, calidad, originalidad y mundos nuevos reflejados en sus pàginas de ternura, desolación, dolor, alejada de las vanguardias, americanìsima y tan chilena como la gigantesca sombra tutelar de su poesìa. Puertas es un poema al cual siempre vuelvo, texto que la interpreta;..."entre los gestos del mundo/ el que dan las puertas/ porque mi duro destino/ él también pasó mi puerta. " La Mistral no acunó el niño que la vida pareciera le negó, pero el pozo de sus dichas y desdichas fue más profundo de lo que la crítica alcanzó a vislumbrar. Trágica la poesía de la Mistral, en algunos grandes momentos, abre las venas de su vida.
Rosamel del Valle y Humberto Dìaz Casanueva forman tambièn parte de este binomìo de ciclos, con una poesìa que hizo època y que forma parte de la gran tradiciòn chilena e hispanoamericana. Poetas esenciales del resplandor oscuro. Lo destacable es que fueron amigos, los otros binomios se disputaron la territorialidad de la poesìa, el espacio vital, con ferocidad jinetearon la poesìa de su tiempo por el bosque cerrado de araucarias, soleado país de Norte desèrtico, grandes lluvias australes, bajo el cemento oscuro de las ciudades e implacables terremotos. La metafìsica nunca ha estado ausente, materialistas, romànticos, surrealistas, vanguardistas, modernistas, todos han trabajado aparentemente con la misma materia, las palabras, el lenguaje, la vida. El yo fuerte, imborrable, socializado, suavizado alejado de sì mismo.
Entre los secretos mejor guardados de la poesía chilena, están aquellos poetas no populares, que desaparecieron jóvenes, que pasaron discretamente por el mundo literario, pero no por el de la poesía. Dejaron intacto su mundo poético, nacido al alba de una poesìa personal, y todos de alguna manera vienen volando, porque forman parte del Mito de la poesía chilena. Alberto Rojas Jiménez, Romeo Murga, Carlos de Rokha, Jorge Cáceres, Armando Rubio Huidobro... Se fugaron al este de sus paraìsos perdidos.
Ciudadano
No sé de dónde viene mi costumbre
de agravarme a las siete de la tarde.
Quizá sólo por ser un transeúnte
sin bigote o pañuelo, sin zapato ni amante.
No sé para qué vivo y por qué muero,
si ha tiempo me dijeron las gitanas
que tendré vida cara con un final de perros:
o sea que no pienso morir como Dios manda.
Conozco bien las piedras de andar, la vista gacha;
recojo los cigarros que pueblan las cunetas
agradeciendo todo en mis andanzas
de oscuros pies de barro y de madera.
Si yo fuera un cantor como soñaba,
me iría por el mundo cantando mis desdichas
para vivir del canto mío y que me escucharan
los que sueñan con una risa limpia.
Pero no tengo voz, ni pañuelo, ni amante;
no sé por qué me vuelvo amigo de los perros
cuando soy un transeúnte de la tarde
sin saber por qué vivo y por qué muero.(Armando Rubio Huidobro)
Hay libros que marcan época en la poesía chilena, son verdaderos iconos que otorgan identidad a nuestra poesía: Las Residencias en la tierra, Altazor, Tala, Poemas y Antipoemas, La greda vasija, El engañoso laùd, Contra la muerte, La Pieza oscura, Poemas del paìs de Nunca jamàs, Arte de morir, Relaciòn personal y Ciudad. Neruda puso sobre la mesa de la poesía, en mi opinión un par de libros màs: 20 Poemas de amor y Las Odas elementales, fragmentos poderosos tambièn del Canto General. Hay libros jòvenes, de una adolescencia madura, como Relaciòn personal de Millàn y Para àngeles y gorriones, Teillier. Libros escritos en momentos històricos, el Canto General de Neruda. Libros de ruptura de èpocas y de transiciòn de una poètica a otra. Residencia en la Tierra, otra vez Neruda; Poemas y Antipoemas, de Nicanor Parra. Libros esenciales, como Altazor de Vicente Huidobro, Tala de Gabriela Mistral, La Pieza oscura de Lihn, La Greda vasija de Alberto Rubio. Libros que me siguen gustando, Lobo y ovejas de Manuel Silva Acevedo; Principe de Naipes de Waldo Rojas; Perro del amor, de Oliver Welden; la poesìa de Oscar Hahn. Hay poemas que valen por un libro y màs. Versos solitarios que permaneceràn en el tiempo. Se han escrito numerosos y notables poemas, libros, páginas, que son una muestra muy variada del alto registro de la poesía chilena. Cada autor echa mano de sus lecturas, el principal recurso, la vida. Curiosamente Lihn y Teillier se iniciaron leyendo cuentos de hadas. Quizàs hoy no estemos para varitas màgicas, pero el poema seguirà siendo un misterio oscuro y abierto de la palabra. Hay sonetos notables, poemas asombrosos, libros que marcan una època, señales desde el fondo de alguna pàgina, un tiempo de escritura para leer y aprender. Si uno lee un poema o un libro màs de una vez, si se vuelve a encontrar con èl a los largo de la vida, es que la lectura ha funcionado, tanto para el escritor como para el lector. Màs de algùn poeta ha quedado por fuera de este texto (contexto), pero debe estar seguro que la arbitrariedad es parte de nuestras lecturas, gustos, tiempo, experiencia, lugar, vacio. Este es un ejercicio de la memoria y entre amigos. Lo que no es un secreto, es que un libro saca la casta y es verdadero cuando uno se hace amigo del autor, se reconoce en sus pàginas, vuelve a ellas como si se hubiese perdido en un bosque, pero sabe que en algùn momento se abrirà una puerta.
• Poesìa de exilios
La poesìa chilena no se limita a estos polos destacados por su originalidad, propuestas, beligerancia, una manera de estar en el ojo de la tormenta poètica, porque existen numerosos autores que tambièn han cambiado la historia de la poesìa chilena, que forman parte de ese gran paisaje natural, nacieron allì, escribieron allì, murieron o siguen viviendo allì, y màs de alguno se confunde con la diàspora de dentro y fuera, la eterna paradoja de los poetas chilenos olvidados, convertidos en sal y agua de una historia brillante de la poesìa hispanoamericana. La poesìa chilena es una poesìa de exilios, dura, atrapada en una geografìa del despojo y la esperanza, poesìa del dolor, del amor, pasiòn, de las contradicciones eternas del hombre, de la naturaleza humana en todas sus expresiones, de las cosas, materias, de lo cotidiano, de los vivos y de los muertos, poesìa dentro de la poesía, poesìa contra la poesía, poesìa, poesìa sin apellidos nacida en la grieta oscura, muda, del silencio. Hay quienes piensan que escribir ya es un exilio. Toda poesia va en contravia.
Los poetas no buscan razones por què hacen poesìa
No necesitan justificarse ni identificar su objeto
Solo apropiarse de su metal o corozo
Los poetas no reparan cachureos
ni construyen telarañas,
pasan de gusano a mariposa
y viceversa
Los poetas no necesitan pretextos,
sus textos debieran ser suficientes
Los poetas escriben poesìa
por las razones que sean
El mundo debiera mejorar con un poema,
pero nada cambia màs la realidad,
que la realidad. (RG)
En el secreto de la poesìa chilena està seguir escribiendo,- escribir, escribir, para estar vivo,- como dijeron la Mistral y Lihn, y ambos estàn en la gloria de nuestra poesìa, poetas profundos, desgarrados, terminales en la pasiòn del poema. La poesìa es una manera de atreverse a enfrentar todo, a ser màs, despojarse de las manguillas negras del funcionario pùblico, y siempre el poeta serà el fantasma de su propio cuerpo. No se comete ningùn delito con escribir poesìa, menos leerla,/ es un Arte mayor en perpetua extinsiòn/ conservèmosla agònica, viva/sigàmosle dando una perpetua, digna sepultura, en vida. (RG)
La poesìa emana de lo que somos, desde nuestra propia fundaciòn nace el poema, individualidad social del texto que se lee, circula, encuentra en algùn escaparate, espacio de Internet, y suena, suena la palabra como un pito sin sonajera. En un discreto sueño habrìa que interrogarse: ¿A quièn estorba la poesìa o incomoda? ¿Al establecimiento, al mercado, al lector común y corriente, a la estupidez, banalidad o superficialidad? ¿Dónde poner el poema: en la sala, el porche o en el divàn frente al televisor? En cualquier lugar escribe la mayorìa de los poetas, con o sin luna, y ahí debiera estar el poema, la poesìa en todas partes y en ninguna. "Poesía del vaticinio, por más que algunos averigüen de ese arte de vaticinar que se reserva el poeta; poesía amorosa; política; de la vida (siempre): poesía sobre la poesía; poesía del Yo inmenso; Antipoesía de la poesía (poema con varios sombreros). Muchos Amigos, profetas, pequeños dioses iluminados, alquimistas, redentores, oráculos de los nuevos tiempos, auténticos, dignos falsificadores de la realidad. Toda la poesía en la poesía. La poesía como una rabieta adolescente,/un mal social,/un hobby dominical del insomnio/una frustraciòn amorosa/ ping pong del dolor/Poesìa visceral/poesìa del màs allà o del /màs acà/Poesìa del disfraz/careta/rostro màscara real/Poesìa un vicio mayor o menor/ Poesìa pùblica o privada/Oye, poesìa/de la cual hablamos cada dìa. (RG)
Vacas sagradas, iconos, santones, vedettes, siempre existirán estos ruiseñores dormidos en la palma de una mano. Alguien querrá cortar el sol con una gillette o recoger el mar en una botella y lanzarla al fin de los tiempos. Poetas del lugar común, poetas malditos, poetas cómicos, cósmicos, cosméticos, poetas del Norte, Centro y Sur de Chile, poetas, poetas, confíen más en la palabra que aún no se ha dicho". "La palabra debió ser profundamente oscura, hermosamente acariciada, en la caverna bucal de los sentidos y dicho como una clara cascada de rocas suaves."(Tomado de Poesìa, este verbo, esta palabra. 2006)