sábado, noviembre 19, 2022

Palabra de Poeta, en estos y otros tiempos

Rosa Sofía, poeta uruguaya invitada, en Santiago de Chile
 Los tiempos no están para poesía, he escuchado decir a no pocos, como una frase que destapa un lugar común en el ámbito del desfalleciente género literario, que Safo, Baudelaire, Whitman, Neruda, Pizarnik y tantos otros, defendieron con verdadera pasión y tenacidad. El eslogan Palabra de poeta, que convoca  la V edición del Festival de Poesía en Santiago de Chile, tiene un significado especial: la palabra no pasa de moda y el poeta es su guardián.

Durante el 24, 25 y 26 de este mes, poetas del mundo, especialmente franceses, chilenos, la uruguaya Sofía Rosa, entre otros, se presentarán en vivo y en directo en jornadas de día y noche en diversas comunas de la capital chilena.

El Festival, que ya es una tradición desde el 2018, se inaugurará en los jardines del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA de la Universidad de Santiago de Chile), entidad pública, cuyas raíces provienen de la Escuela de Artes y Oficios fundada en 1849.

La poesía  chilena tiene alguna  fama internacional, sobre todo en el mundo de habla hispana, por sus dos premios nobeles, uno en el Norte, Gabriela Mistral y otro en el Sur, Pablo Neruda, pero  su historia es mucho más rica y variada por su temática diversa y la integran numerosos y sobresalientes poetas: Huidobro, De Rokha, Parra, Teillier, Gonzalo Rojas, Lihn, Hahn,  Díaz Casanueva, Rosamel del Valle, Barquero, Anguita, Arteche, Uribe Arce, Rubio, Rolando Cárdenas, Gonzalo Millán, Manuel Silva Acevedo, Floridor Pérez, Oliver Welden, Omar Lara, Waldo Rojas, Zurita, y otros más que recorren con la palabra la loca geografía chilena. Son los de mi memoria y tiempo, los más nuevos  van galopando y tienen por delante toda la geografía nacional con sus montañas, volcanes, valles, desierto, lagos, región antártica, ciudades, viñedos, minas, mar y mar, para ejercitar su palabra y sueños. No nos olvidemos que Chile surge de la fundación épica de La Araucana, del poeta español don Alonso de Ercilla y Zúñiga, quien inmortalizó a los originarios Mapuches (araucanos).

No olvidar, diría:

Chile, fértil provincia y señalada
en la región antártica famosa
de remotas naciones respetada
por fuerte, principal y poderosa;
la gente que produce es tan granada
tan soberbia, gallarda y belicosa,
que no ha sido por rey jamás regida
ni a extranjero dominio sometida.

Ahí, frente a los precipicios, las araucarias y el sur infinito, los Mapuches se jugaron el origen de la nación, sus tierras, lagos, volcanes, la geografía, cultura, los confines de una patria que se desangraba para vivir, nacer.

Los señoritos de Chile y Europa, intrigaban en los pasillos de la historia para apoderarse del paisaje y las riquezas de la profundidad de la tierra y de los mares, del inmenso silencio de la historia.

Es la poesía, su palabra, la que funda y nombra las cosas.

El mensaje de este Festival quiere decir que la poesía está, sigue y continuará viva mientras nuestra civilización  respire, porque la palabra no solo es comunicación, es la lengua que nos habla y convoca a pasar revista a nuestras tradiciones, memoria, futuro, atizar el presente si es necesario, y atravesar  de la mano con nuestra historia. Son nuestras ideas, costumbres, conocimientos, los que se tomarán el escenario, la vida pública, y la poesía viajará de voz en voz, estará absolutamente viva, al alcance de la mano, haciéndose cotidiana como el pan y el agua. Es, me parece, una invitación para leer, hablar de poesía, atrevernos a cambiar de lenguaje en estos tiempos distópicos de vidas paralelas que no terminan de juntarse.

El poema es esencialmente fuego que arde en su propia llama,  madera y metal que permanece sin fundirse en los tiempos, palabra franca que humaniza al hombre y libera el mundo.

AH, LA POESÍA

(La canción de Chile y otros poemas)

Un poema  no va a salvar el mundo, me dijo una mujer cuando iba leyendo un libro en el Metro, que ella descifró como un poemario, y yo me dije, esto es performance, la poesía puede brillar en las alcantarillas de la  ciudad o morir en los museos de la academia.

La mujer cargaba una mochila, hoy la gente se desplaza para una aventura, estamos en guerra, sobreviviendo un virus, el cambio climático, el desempleo, todas las miserias reunidas en nuestras plagas egipcias. Sentí que los poemas, las palabras, me refrescaban, producían las dosis de oxígeno correspondientes a la travesía que estaba haciendo por la ciudad. Cada día es una carrera de obstáculos, agazapado en silencio, casi inmóvil, mudo, arrebatado de cualquier expresión corporal, protegido por una mascarilla y  una careta de plástico que aún ficciona más nuestra realidad.

La mujer descendió en una estación cualquiera y se evaporó en la multitud como un poema que no busca pasar a la posteridad, ni cambiar el mundo, solo encontrar un lector que sienta que su vida ya no es la misma.

Ya no recuerdo la ciudad en que ocurrió esta situación, los sueños suelen ser no tan claros, a veces, enigmáticos y nos proyectan  por cualquier lugar del mundo. Lo importante es que al poema le espere un lector.

Es tan simple

Es tan simple,

Poeta,

-y el lector lo sabe-

La raíz del poema

está en la palabra.

Ese es su fruto. 

Paréntesis anónimo
(Pero tú persistes,  en ignorar / que el poema es una pequeña luz / en la gran oscuridad / Si la palabra se extingue / nos apagaremos como la última puesta de sol / en la soledad del mundo / diluidos en el mar o detrás de las montañas. / Abismos, espejismos de nosotros mismos / vagarán reflejos sin cuerpo, ni espíritu / una llama extinguida en el fuego de la belleza.

En un cuarto / imaginar el mundo en una hoja de papel / la soledad de un otoño perdiendo la juventud / los pasos de la amada atravesando la mañana / tantas cosas que el poema dice y no dirá)
Rolando Gabrielli 2022

viernes, noviembre 18, 2022

jueves, noviembre 17, 2022

Gorrión silencioso


 Sabes,

quizás lo sabes,

echo de menos,

tu voz de gorrión silencioso.

Me preguntas cómo es,

haces una señal

y el viento te lleva.

Es tu voz,

gorrión silencioso. 

Rolando Gabrielli 2022

El bambú otoñal


El viejo del parque. Así lo conocían. Era su única distracción, pasearse la mañana, con aire de jubilado, título que no le correspondía. Carecía de una pensión, ni seguro tenía. La vida se había descuidado en él y ya no se incomodaba.  Se veía en sus pasos, algo parecido al final de un atardecer. Su memoria estaba atada a las noches de insomnio. Pasaba sin disimulo al fijar los ojos sobre los tallos de  un bambú otoñal. Una vez se le oyó decir que le traía suerte. Había visto un rostro muy querido, lo imaginó tal vez.

 Eulalio Flores tenía algo de provinciano, una mirada de trigo de invierno. Guardaba al parecer alguna buena costumbre o razón al detenerse ante la naturaleza. Siempre me pareció un poco ingenuo para estos tiempos. La frivolidad,  ayuda, había escuchado, sin tomar el peso a la frase. Para qué corregir la realidad, se preguntaba, después de todo, lo nuevo bajo el sol está en las pequeñas cosas que no siempre vemos a simple vista. A veces, la luz de una vela ilumina más que el silencio.

Rolando Gabrielli2022

martes, noviembre 15, 2022

Postales del 21


El hombrecito, a vuelo de pájaro,-no es una metáfora- mide más de 1.80, musculoso, en bermudas, bíceps hasta debajo de la almohada, atlético, dicen, camina por el parque, mira de reojo, y va acunando un chiguagua con todas sus fuerzas .

El parque está en penumbra, unos farolitos oscuros, el crepúsculo va cayendo con la luna en un acuerdo tácito de la naturaleza y este paisaje  interior que va creando el día al comienzo de su ocaso. 

La ciudad es su propio espejo, repite la escena  no solo al día siguiente, sino la multiplica  en sus diferentes espacios públicos, pequeños jardines, patios, solares, alrededor de los edificios, conjuntos habitacionales, donde habitan los seres humanos en el siglo XXI.

Basta, a veces, una baldosa para vivir la vida. Cada espacio es un mundo nuevo.

Rolando Gabrielli 2022

lunes, noviembre 14, 2022

Banksy en Borodianka


 El grafitero  británico Banksy, cuyo rostro desconocemos, apareció en Borodianka en la periferia de Kiev,

con una bailarina entre las ruinas, en el difícil equilibrio de estos tiempos...

domingo, noviembre 13, 2022

En un bosque de palabras

 En un bosque palabras, quizás,

leyéndole a las bestias su futuro,

aconsejándoles sobre lo que viene,

ensimismado en sí mismo,

aparentemente ajeno el fin de las cosas,

en un principio era el Verbo,

repite en palabras del gran libro

por donde ha de aparecer

Alicia en el País de las Maravillas,

como si todo fuera un cuento,

una ilusión.

Carlos Olivárez regresa

en la página inmortal

que aún no ha escrito.

Rolando Gabrielli 2022

sábado, noviembre 12, 2022

Las silvitas crecen

 Las silvitas nacen y crecen en la estación

más inesperada de la vida

y de la mano de un Dios

que las multiplica en silencio.

En la luz de los caminos,

ellas se bifurcan y convierten

en estrellas brillantes,

eternas.

Rolando Gabrielli2022

viernes, noviembre 11, 2022

Por qué te vas

¿Por qué te vas antes del alba,

si el sueño está vivo 

como la noche que abraza

la oscuridad en silencio?

Y solo nosotros

podríamos tal vez,

cumplir la profecía,

ser eternamente jóvenes,

dejar que la luz del día,

haga su trabajo.

Rolando Gabrielli 2022

jueves, noviembre 10, 2022

Quién podría pensar

 Quién podría pensar,

que mis palabras,

mi vida

se la dedicaría 

a cantar

a mi musa,

 si ser esclavo

de ningún altar,

ni estar,

loco,

 del todo

Rolando Gabrielli 2022

miércoles, noviembre 09, 2022

Un lector si

 Un lector,

si es verdadero,

no debe desestimar

la voluntad de Ser,

del poema.

Rolando Gabrielli2022

martes, noviembre 08, 2022

No digamos más

No digamos más,

aunque sean palabras

Algo se mueve

en la oscuridad,

no siempre es lo esperado

El silencio se perpetúa.

Rolando Gabrielli2022

domingo, noviembre 06, 2022

Un poema

 Un poema

solo debe decir,

lo que 

a simple vista

no se ve

y podría

estar pensando

el lector.

Rolando Gabrielli2022

sábado, noviembre 05, 2022

El Yin y el Yang

 Éramos,

el Yin y el Yang,

Norte y Sur,

nieve y sol.

Tú y yo,

solamente.

Aún no sé,

si sabíamos,

lo que los dioses

nos habían concedido,

al abrirnos

 una de sus puertas,

hacia  la felicidad.

Rolando Gabrielli2022

miércoles, noviembre 02, 2022

Tus palabras hablarán por nosotros

a Liliana Campazzo

 Tus palabras

se las lleva el viento,

pareciera y mi memoria

les echa raíces

aquí en la tierra.

La voz del viento

viene y se las lleva.

Tú sabes que volverán

a florecer en las montañas,

entre los cardos

serán tus sueños

que hablarán por nosotros.

Rolando Gabrielli 2022

sábado, octubre 29, 2022

El poema no es

 El poema no es lo que quiere decir,

 lo supo desde un principio,

 sabe que inevitablemente será escrito,

que sufrirá cada vocal y consonante,

lo harán parir sobre una página en blanco,

con todas sus dudas, correcciones,

tachaduras con apariencia de inválido,

asomará tarde o temprano 

con su nuevo y definitivo rostro.

No tiene otro camino que existir

para un desconocido lector.

Rolando Gabrielli2022

viernes, octubre 28, 2022

Amar, amar, sin respirar

 Amar las piedras sin tropezarlas,

seguir un camino, sin perderse,

estar en un río sin olvidar su curso,

perder el tiempo sin saber como.

Amar, amar, sin respirar.

Rolando Gabrielli2022

miércoles, octubre 26, 2022

Escribo con lluvia


 Escribo con lluvia,

una tormenta tropical

hace días

sobre la ciudad.

Hay que ver 

como los edificios,

la ciudad desparece

entre las ruidosas aguas

que el cielo deja caer,

sobre los hombros,

el cuerpo, el espinazo,

las calles, el asfalto,

los parques,

la geografía íntima

de la ciudad,

que lava sus penas,

culpas,

este mediodía.

Rolando Gabrielli2022

Un largo y angosto país

 Un largo y angosto país

me visita en tu nombre,

conoce nuestra vida

y geografía,

de Norte a Sur.

Trae noticias

de tu viaje,

pero no me revela

aún,

dónde.

nos volveremos,

a ver.

Rolando Gabrielli2022

martes, octubre 25, 2022

La luz se reconoce

 La luz 

se reconoce

en la oscuridad.

Es cuando cobra

su verdadera

existencia.

Rolando Gabrielli2022

domingo, octubre 23, 2022

La llama flamea

 La llama flamea,

es memoria,

la luz que no se ha ido.

Rolando Gabrielli2022

sábado, octubre 22, 2022

De sus alas

De sus alas,

palabras,

ascienden

como pájaros.

Las palabras migran,

sus alas son el mensaje.

Rolando Gabrielli2022

La oscura boca

La oscura boca
de un mundo
en guerra,
habla por sí sola.
Rolando Gabrielli2022

jueves, octubre 20, 2022

Detrás de la montaña


 Detrás de la montaña,

la belleza es

la dura roca

del silencio

y permanece inmutable,

tu voz, el eco

que aún la escucha.

Rolando Gabrielli2022

lunes, octubre 17, 2022

La palabra se funda


 La palabra

se funda

 así misma.

Es voz única

de lo que nombra.

Se reconoce

raíz de lo nuevo,

cuando inaugura.

Rolando Gabrielli2022

sábado, octubre 15, 2022

Quiero que estés

 Quiero que estés, 

cuando yo no esté.

Volver a escuchar

tus palabras,

en silencio.

Rolando Gabrielli2022

jueves, octubre 13, 2022

El espejo oculto de las ciudades


Las ciudades nunca son las mismas. Tienen su propio lenguaje y máscaras para cada  circunstancia. Su rostro depende de quien lo vea y como lo observe. Es un ritual urbano que aceptamos tácitamente sin darnos cuenta, porque esta época se caracteriza, entre otras cosas, por no tener tiempo, para admirar y vivir la belleza que nos rodea. La ciudad es un gran teatro y como en los tiempos de Atenas, la Grecia antigua, se requiere de una  máscara para entrar en la escena, formar parte de la escenografía, manejarse con  el lenguaje y maquillaje adecuado.

El silencio, la mudez, la ausencia, indiferencia, también forman parte de la tramoya. La atmósfera citadina es una puerta abierta a infinitos mundos y a través de cada ventana se suceden los  cambiantes paisajes cada día.

Las ciudades  que visitamos, habitamos de por vida, de  paso o compartimos con la memoria, no siempre son las mismas, y no solo por el transcurso inevitable  del tiempo, sino porque  el tejido urbano crece en un verdadero caleidoscopio, se multiplica, y cada experiencia es intransferible.

Las  ciudades llevan su propia vida, sus calles, edificios emblemáticos, salas de espectáculos, parques, teatros, mall, universidades,  barrios, estadios,  espacios públicos, bares, iglesias, librerías, plazas, centros culturales, de todo lo que están hechas, adolecen, necesitan, inclusive su decadencia, ruinas, abandono, encanto y fealdad. Tienen tanto de nosotros mismos que las construimos sin darnos cuenta y llegamos a formar parte de su pasado, sin dejar  de ser su vivo presente intransferible.

Las ciudades son tan humanas, que algo o mucho de ellas  se nos parece, al menos el reflejo de su espíritu, su mirada alegre, triste, lunática, extremadamente neurótica, clasista, viciosa, poética, deslumbrante y pobre, porque ella recoge lo mejor y peor de nosotros mismos.

Las ciudades son nuestro propio espejo, nos recuerdan que somos su rostro, nos invitan a mirarnos en él y con la benevolencia, paciencia quizás de una madre protectora, reclama un cambio de actitud para hacer más grata, posible la vida humana entre sus paredes, que ellas no construyeron.

Las ciudades son un organismo vivo, espacios vibrantes, viven, se enferman y mueren como los cuerpos  humanos, se proyectan, desarrollan, luchan por nuevos y mejores espacios, se sienten bellas, útiles, absolutamente necesarias para la vida humana. Piensan, eso creo, en el porvenir y que no fueron inventadas para colapsar, desaparecer, sino hacernos más vivible la vida. A mí, en lo personal, permítanme una opinión, me gustan porque son  una mezcla de tantas cosas, muchas de ellas, indefinibles, contradictorias. Son algo ingenuas, volátiles, siempre sorprendentes, y en sus calles, espacios públicos, paisaje urbano que nos marca un límite, y a pesar de ello, seguimos soñando.

Las ciudades son nuestro ejercicio diario de vida, relaciones humanas, sociales, laborales, convivencia, pesadilla para conseguir una vivienda, transportarnos, contar con lo mínimo para sobre-vivir, y desde luego, alcanzar la felicidad de acuerdo con nuestros valores, gustos, inquietudes, metas y posibilidades. La ciudad es el escenario donde desarrollamos en gran parte nuestra existencia, es el tablero de ajedrez de cada día, sobre él nos desplazamos, cada jugador mueve sus piezas,  los peones suelen sacrificarse por proteger al rey, hay alfiles incisivos,  torres vigías, caballos  en movimiento, una reina poderosa y codiciada. Es un gran juego, pero en un escenario real. Las ciudades son imágenes de una misma imagen. 

Rolando Gabrielli2022

miércoles, octubre 12, 2022

17 octubres tejiendo la palabra en la Red


 Octubre es el mes del nacimiento de  este Blog:  17  aniversario de su primera palabra  en la Red. Nació digitalmente en la zona central de Chile, Curanipe, un puerto a punto de desaparecer por un terremoto y tsunami el 2012. Pero su sede es Panamá.

La palabra nos ha convertido en humanos, hecho humanidad, es el tejido de nuestra historia. Esta página no es más que una  señal en el  abecedario de Internet.

4607 textos, poesía y prosa, abren las puertas a sus ocasionales  internautas, habituales y anónimos pasajeros de esta nave que cada Lector la pilotea en su propia  dirección y tiempo. Siempre les he deseado un buen viaje. La literatura es una aventura y en cada lectura se crea un nuevo poema.

La Musa de este blog, de esta poesía que respira todo lo que ve y toca, ya no está con nosotros físicamente. Este año, hace un corto tiempo, inició un largo viaje hacia las estrellas. Es sorprendente, una  Diosa, puede ausentarse, aparentemente, pero nunca dejará de enviarnos señales.

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PD

GENIAL HA SIDO, ES, ESTAR CONTIGO, PACIENTE LECTOR (A)


EL SUEÑO DE ITACA

Penélope,

teje y desteje,

el sueño de Itaca,

en una misma,

sola, palabra.

Rolando Gabrielli 2022

martes, octubre 11, 2022

El mudo

 El mudo

fue extremadamente

sincero,  fiel,

a sus principios.

No dijo una sola

palabra.

Rolando Gabrielli2022

domingo, octubre 09, 2022

Un camino en el camino

Un camino en el camino,
no es la misma ruta,
ni destino.
Se abren puertas al azar,
al dar un primer paso,
hacia lo desconocido.
Rolando Gabrielli 2022

sábado, octubre 08, 2022

El tiempo dirá

Una leyenda,

es memoria,

 tiempo, tiempo,

 9 de octubre del 67,

la última fecha del Che,

entrando a la historia.

Rolando Gabrielli 2022

(Fotografía: Francis Fernández)

El tiempo ora

El día y la noche,

 el tiempo  ora

ante el sol

y las estrellas,

invariablemente,

hace millones de años.

Ni uno más,

ni menos.

Rolando Gabrielli2022

jueves, octubre 06, 2022

The Beatles,      

los Beatles,

como quieras llamarles,

forman parte de mi generación.

Su música sonaba por todas partes

en los sesenta y nosotros estábamos ahí,

déjame contarte.

En la radio, primero, y después

en blanco y negro en la T.V.

 Sí, era una banda de rock

 que nació en Liverpool,

Lennon, Mc Cartney, Harrison, Starr

John, Paul, George, Ringo.-

Daban la vuelta al mundo

con nuestros oídos pegados

a sus guitarras, al ritmo hipnótico

de Love me do, She loves you,

y la melancolía de Yesterday.

Déjame seguir contándote,

vestíamos a  lo Beatles,

enamorados  de la vida,

del aire que respirábamos,

equilibristas de nuestra propia

cuerda floja sin red.

Los sesenta muchachos,

nos abrazaron como ríos

en la intimidad del sonido 

y las palabras. 

Los días nos hacían felices,

caminábamos sobre las hojas 

de los interminables  ociosos parques,

sin ningún otro fin que mirarnos 

el ombligo, reír a carcajadas 

hasta romper las últimas 

sombras del alba.

Teníamos todo el futuro

por delante,

no deja de sorprenderme,

que así fuera,

soplándole  sueños  inmortales

al oído del porvenir,

confundidos en las multitudes

y en la historia,

un río abrazándonos

sin fin.

Rolando Gabrielli2022

lunes, octubre 03, 2022

Volveremos a ser memoria

Es solo un año más podría decir el tiempo,

con esa dulce crueldad irrefutable que todo sucede

de alguna manera y solo es cosa de tiempo.

Después de todo el tiempo siempre conoce

su siguiente paso y el que viene caminando

sin ser vencido hacia el fin de la eternidad.

No tengo ánimo para oponerme,

 ni admitir la adversidad,

esa  luz  pálida  que no admite reflejos

al ser devorada por la oscuridad.

Todos volveremos a ser memoria

de lo que fuimos o pudimos ser.

Rolando Gabrielli 2022

domingo, octubre 02, 2022

Las palabras se ven al revés

 Las palabras

se ven al revés

de su espejo,

sin alicias ocultas

en sus maravillas

y vivirán 

su propia aventura.

Rolando Gabrielli2022

viernes, septiembre 30, 2022

Las Mil y una Odiseas

 
Antes de Gutenberg, los silenciosos monjes en las oscuras abadías  copiaban y guardaban celosamente los libros sagrados, prohibidos al vulgo, y la palabra era  tan secreta como el silencio en el bosque del medioevo. Y en tiempos más lejanos, 3 mil 500 años antes de Cristo, los sumerios, egipcios, las tablas  de arcilla, jeroglíficos, ideogramas, eran el modo de escritura de esos tiempos.  
El hombre siempre se ha comunicado por medio de algún signo a través de los siglos.  Recuerdo las señales de humo en las películas del Oeste, enigmáticas, expresivas, elocuentes, una comunicación simplemente confiable. Las tribus hablaban su propio lenguaje y sus propios enemigos advertían el poderoso humo convertido en tácitas palabras ya acordadas de antemano.

Si bien era difícil escribir, conservar, copiar, la circulación también fue restringida hasta el descubrimiento de la imprenta. Aquí no está toda la historia, pero para los poetas en especial, no ha sido fácil publicar, aunque algunos han tenido más facilidades que otros. La distribución de los libros, con sus pequeños pequeños tirajes casi clandestinos, suelen  terminar en  el discreto anonimato y escenificar un panorama desolador para la palabra verticalmente escrita. Algunos compañeros de juego compran un par de  ejemplares, verdaderas muestras de un mercado que le hace una olímpica verónica a la poesía.

Los libros se editan para ser divulgados y por el placer de ser leídos. Cada lector recrea su propia  lectura en cada poema y época. El silencio grita de una manera particular para ser escuchado como un ruido de palabras que agitan su propia marea frente a una apacible playa. Fue difícil editar  los dos libros ilustrados por sus portadas junto a este texto, si no fuera por las manos de un ángel protector, una verdadera Musa. Han pasado algunos años, pero han tenido un camino azaroso para llegar al lector anónimo, desde su edición a algunos cientos de kilómetros de las manos del autor, al paradero de un par de librerías. Son años de tropiezos  y ninguneos inexplicables para unos poemas que intentaron superar la prueba  de la página en blanco y revelar una historia de amor, porque después de todo, la poesía es pasión, un lenguaje cargado de sentido, dijo el viejo Ezra. También en uno de esos libros, hay denuncia, porque la Historia también debe ser registrada por la palabra en toda su verdad  e intensidad. La poesía  tiene deberes públicos, no sólo privados.

Estos dos libros  son páginas vividas, quizás eso no lo entendieron algunos libreros  que los marginaron en sus anaqueles  y los vieron como un conjunto de papeles más entre sus estantes y muestrarios, mercancía  de palabras verticales  inútiles que podría decir un barbero ante un  distraído cliente que solo busca un poco de silencio cotidiano. y una distracción banal.
Son palabras sin duda, un monólogo que  se hace  público, exterioriza la intimidad  rubricada por el amor  que las confiesa. Ahí, en esa atmósfera, el lector tendrá su última palabra y aparecerá para él, el verdadero poema, ese que rescatará para sí mismo. El lenguaje  tiene su propia elasticidad, caminos, bifurcaciones  y laberintos a descifrar y resolver.  He ahí, parte de su encanto, no suele ser lineal, no siempre es el mismo y cada época va  adquiriendo sus propios modos de representación.
No se trata de una pasarela en búsqueda de alguna estrella, sino de las inagotables preguntas que buscan respuestas, como ha ocurrido a los largo de los tiempos. Es cierto que hay confusión a nivel mundial, mucha estupidez diría Umberto Eco y Susan Sontag, a Kafka le bastaría firmar con su nombre para describir el escenario global, que se retrata en sus fakes news como el mejor de sus selfies y lo disemina por las redes sociales, Instagram, Face book, le abre un expediente histórico en Google e instala en la Nube.
Y en el orden de los días pasados, volviendo a la memoria, esa otra realidad que ya es historia, forma parte de los recuerdos y uno también, me imagino al Paco Rivano en sus librerías de viejo en San Diego, un antiguo barrio santiaguino, refugio de libros y otras curiosidades de la capital chilena. Ahí solíamos ir a ver  libros que  ya no encontrábamos en las librerías tradicionales, además a mejores precios porque eran usados y el Paco Rivano, un ex carabinero y novelista, dictaba su refinada cátedra de venta. Había un trato personal, diálogo, un afecto por los libros, respeto diría, que pareciera haberse esfumado en la burbuja de los setenta. Ahì los libros tenìan vida propia, probablemente salìan a conversar en las noches de sus vidas, intercambiaban tipografìas, portadas, se miraban asì mismos  para su anònimo pùblico, como preparàndose para caer en sus manos. Alguno, muy seguro de si mismo podrìa iniciar la lectura con  la introducciòn  de su propia novela: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos."
Del Epilogar
La aventura de estos dos libros por acercarse al público del mercado ha sido larga y azarosa. Una verdadera aventura quijotesca de años. Los caminos humanos, a veces, son  insondables. Carecen de lógica, explicación, se apodera de ellos un laberinto kafkiano. Mi amiga Haydee y mi hermano César, tuvieron que ver en que  ambos textos llegaran por fin a puerto y la telaraña permitiera que salieran a la luz pública chilena, al menos comenzarán a respirar la palabra que les permitió existir desde un inicio.
Rolando Gabrielli 2022