domingo, septiembre 13, 2026

El arte de ser Nadie

 Fue un período muy interesante en el desarrollo casi evangelizador de su anonimato. Un escritor fantasma que hacía honor a su título y cuando creía que había alcanzado su máximo nivel de pericia en el manejo del olvido, podríamos decir, -una especial habilidad de camuflajearse ante la vista de todos- surgìa una vertiente inesperada en lo que ya era su principal oficio. No era otro que pasar desapercibido, ser ese Nadie, que para efectos personales, significa sin identidad conocida, un virtual N.N. 

Un día llegó el momento sublime de su carrera, inventar dedicatorias para un libro sobre los museos, que su verdadero autor suscribiría con la elegante tinta negra del èxito. Finalmente, embalsamó su palabra. Fue un ejercicio auténtico, arte de la màs pura creatividad, para pasar a la historia por el laberinto de los desapercibidos. Al final de esta silenciosa carrera profesional, sintiò unos aplausos en off, que no eran màs que la confirmaciòn de una vuelta de pàgina.

Rolando Gabrielli2026