lunes, diciembre 01, 2008

De las ramas




Cuando podo un àrbol,
recuerdo mi primer poema.
Rolando Gabrielli©2008

domingo, noviembre 30, 2008

Armando Uribe




















Armando Uribe
està de duelo,
porque no ha muerto.
Rolando Gabrielli©2008

Dejen de manosear a Lihn



Dejen de manosear a Lihn

con sus historias fantàsticas

que lo vivieron si muriò solo

como un pucho tirado

en el edificio de la calle Passy.

Se salvò sòlo,

se puso a buen recaudo

porque nunca creyò en nada.

Rolando Gabrielli©2008

La muerte de un hombre


Horror, sin ti què serìa de este mundo
la ausencia de mi mano mis ojos
caminando sobre una piedra que alguien erige
Sè que tropezarè
no me importa tu muerte
ni la mìa que viene
de las riendas de una carroza

como las flores que tienen rango de almirante
sobre un cajòn de madera recièn cortadas
aparentemente
arrancamos la belleza para vestir a un muerto
Mi destino es adorar el error
no es un comienzo ni un fin
el entierro de la palabra
no minimices los videos en un supermercado
ni en ninguna parte de la ciudad que te miran
àngel devorado desterrado por la luz
sólo puedes estar en una tela colgada en un museo
Los dìas no son negros ni blancos
el color existe en tu fatalidad
no tiene azar el luto es mi esperanza que el negro
no se convierta en blanco
Puede amanecer en otra ciudad,
borra este detalle.
Rolando Gabrielli©2008


sábado, noviembre 29, 2008

BOMBAY









El mundo es un elefante blanco
camina cansado por la India
hacia un cementerio para elefantes
cansados de caminar por la India.
Rolando Gabrielli©2008


viernes, noviembre 28, 2008


¡El terror no se detiene con el Terrorrrrrrrrrrrrrrrr!

jueves, noviembre 27, 2008

Mi amiga la bailarina


Antes de subirme al automóvil me detuve a mirar el desfiladero de pinos Caribe que se convierten en paralela con la parte lateral de la casa, contraste que las ciudades van perdiendo y que los edificios por su estructura, materiales y lugares donde son construidos, no tienen ninguna posibilidad de paisajear. La selva al final de la mirada permanecía silenciosa, pero de un verde brillante, rejuvenecedor debido a los fuertes aguaceros tropicales que caen como ángeles vencidos del cielo. Sólo a la noche podría reflexionar que el agua es la fuente de vida del bosque y del hombre, pero también su exceso destruye los frutos que proporciona la selva "civilizada", a los animales que nacieron hace millones de años en el trópico. Detuve mis ojos como en un caleidoscopio que había regalado alguna vez en otra ciudad, en una ardilla que trabajaba para mí como bailarina cada mañana y yo no lo logré entender este compromiso hasta cuando fue demasiado tarde.
Ese tema insoslayable de atender cosas domésticas, revisar el aceite del automóvil, sus bujías, trabajar, pagar cuentas, escribir como si se apagaran todas las estrellas de un soplo en un segundo, compromisos sociales, lecturas necesarias, y otras urgencias, a mí, me digo, que vivo al lado de un bosque, a veces estos detalles, no me permiten verlo.
Detrás del ventanal la divisé incontables mañanas asomarse como una Diva con aire de Musa, a mi pequeña bailarina, sin inmutarse, con sencillez, humildad y conocimiento de su oficio, porque su rutina no provenía de una preparación descuidada.
Oye, Bonita, sí, tú, la de la cola que comparte el viento y espacio, nos vemos mañana, después de todo el calendario no se moverá más de un centímetro como cada día, aunque el mundo truene, escupa fuego, reviente con sus vísceras de terror y estupidéz, egoísmo, miseria, ambición desmedida y el sistema disfrute de sus propias raterías que lo transforman en un transformer de múltiples rostros como máscaras de un mismo rostro. Las alcantarillas existen para evacuar aguas servidas y esconder lo que somos en la superficie.
Danzó frente a la ventana del comedor y miró por última vez, como queriéndome decir algo, porque ahora puedo tener más clara mi visión, que sus ojos reflejaban una urgencia. No nos diríamos más nada. Me despedía de esos 35 centímetros de amistad que volando llegaban al Cajón del Maipo, allá en Chilito. Y, que conste, que unos 15 centímetros pertenecen a la cola. Los expertos dicen que si se les captura jóvenes, se pueden educar y resultan ser muy cariñosas. Vaya estupidez, cuando la gracia está en la libertad, en el juego entre el aire y la tierra, la vida como en una cuerda donde la aventura es la vida misma como un oficio con sus secuencias y consecuencias. En el nunca acabar està la magia. Que primero se eduque el hombre en su propia libertad y la ajena, y que disfrute fuera de la jaula que se construye con tenacidad de araña en un telar.
Me desplacé por una ciudad en llovizna, con cielo nublado, ennuberrado, frágil, gris y lacrimeante. El día estaba cargado de su propio inestable tiempo. Al bajarme en el estacionamiento, el cielo se desplomó con una carga contenida y alcancé a llegar al lobby, como un fantasma en apuro. El día fue transformándose en el día, lo que es, sin más ni menos. un día es eso, 24 horas. Ignoro por qué se le exige más. Pero suele ocurrir con frecuencia como una deformación profesional, un deseo de irrealidad. Esa manía de querer atrapar, superar, empujar el tiempo. No le di más tiempo al día que su día. Se terminó. Eso ocurre cada día. Un poco antes, un poco después. Pero es inevitable siempre sigue un mismo curso, como si fuera un río encajonado y no tuviera a donde ir màs que fluir en una misma direcciòn.
Llegada la hora, cumplida la jornada, me disparé y a rodar de vuelta por la misma ruta. Las luces amarillas sobre la avenida, el asfalto doblado por el tiempo inclemente, los recuerdos del día, el mismo ruido del motor y las marcas japonesas que se han apoderado del mercado del automóvil. El paisaje nocturno se revela a su manera en la profundidad silente de la noche. Pero es el mismo dia en su ocaso. Hago memoria frente al paisaje de la mañana, el de un principio y la oscuridad sólo me permite avanzar con mi memoria. Entro a la casa en la semipenumbra, bajo el rastro de una jornada ya concluida. Dejo mi mochila, libros, papeles sobre el sofá y avanzo a la cocina por un jugo. Enciendo la luz y veo a mi amiga, la hermosa Alicia, la bailarina inerte al medio de las baldosas de la cocina. Su mirada gris, su cola detenida en el tiempo, su barriga hinchada y ni una sola gota de sangre por ningún lado. ¿El crimen perfecto? Todo el silencio de las galaxias màs apartadas como un agujero negro solitario, abandonado en si mismo, entrò por la ventana de la noche tibia, ya ciega y ese àspero paisaje de soledades e infortunios, que cualquiera puede cargar en una ciudad hostil, se avalanzò como una lenta ola que en dìas pasados miraba desde la terraza en una playa. El mar me llegò con su marea profunda del horizonte a rescatarme de ese instante no buscado.
La noche era lo ùnico que me quedaba màs a mano. Repasè la mañana y retrotraje la alegrìa y la danza, esas ganas de vivir sobre la dimensiòn del tiempo que le tocò vivir. Mi pequeña Alicia no estaba en una perfomance nocturna, en esa mìmica de la màscara. Yacìa, yacía. La noche ciertamente es la oscuridad pero tambièn trae luz y recordè que tenìa una pala nueva, impecable, con el precio aùn en la cubierta de metal. Me inclinè con algo de solemnidad, como si estuviera en un teatro en Moscù, donde se presentaba el viejo Bolshoi, la levantè como si fuera a desprenderse mi espìritu de Nureyev y ascendiera por el escenario frente a un pùblico profesional, atento, respetuoso, devoto, entregado a este acto final tan real como la muerte. Que lo inmaterial prevaleciera, la danza, el arte, la vida, la musicalidad silenciosa de su cuerpo. Que la noche se estrellara con su propio dolor y los aplausos del viejo Bolshoi se congelaran en la memoria de cada uno de los espectadores. Moscù puede contemplarse asìmismo en su nieve, en las cùpulas de sus iglesias, en el Kremlin, esa babel de lo gòtico, arabesco, italiano, griego, chino, ciudadela amurallada que sòlo se atreviò a abandonar Pedro El Grande, no por un acto de humildad, sino para vivir en la ciudad que se habìa construido para si mismo: San Petesburgo.
Yo esperaba arrinconado por la oscuridad y el contraluz de una luna famèlica, que la Sylphide volviera con las fuerzas de la naturaleza y del aire. No tenìa otro pensamiento ni voluntad en mis manos. Sólo depende de nosotros que el arte resucite y remonte màs allà de las montañas y estrellas. Que la palabra sea la voz callada en el desierto.
Cada ser humano podrìa escribir una pàgina diaria de sus tristezas, ansiedades, malestares, odiosidades, fobias, aprehensiones, soledad, conviciones, amores y hacer colapsar las bibliotecas y archivos pùblicos y a Google, si se lo propusieran. Documentar actos de una y otra naturaleza, como un mar froidiano de egos y super egos enrarecidos por el smog, vomitados sobre las consolas de los videos.
Salì de la cocina con Mi amiga la bailarina y ya estaba todo decidido. La dejè livianamente sobre la yerba por donde viviò la vida que le tocò vivir y volvì por la pala. Alguien debìa estrenar esa herramienta casi tan antigua como la muerte. Todos tenemos algo de sepultureros, pensè,y de cadàveres, por supuesto, aunque las cenizas ganan su espacio. Dura la tierra, piedra, pedregosa, el metal empujaba contra lo que resistìa y mi indignaciòn, iba de frente. El rìo llevaba agua y la noche una oscuridad plateada, lunar de cara conocida. ¿Es màs dura la tierra que se conoce o desconoce? El metal intentaba hacerse paso. Y pensaba, ni una gota de sangre. ¿Còmo, una muerte tan limpia? La tierra se abriò por fin, pròxima a los pinos, pero la noche no entiende de epitafios, recoge todo como las manecillas del tiempo en un andèn sin hora. ¿Ni una gota de sangre se lleva la tierra? ¿La vida sòlo abona la muerte? ¿La muerte recibe a la vida? ¿Se baja o sube hacia algùn lugar? Un ascensor es un invento reciente en la historia del hombre y del universo ni hablar. No llegan muy lejos, suben hasta un mismo lugar y bajan hacia otro idèntico. Suelen trabarse y no tienen ningùn otro acierto que subir y bajar. La sombra de la última palada desciende con la incredulidad de mis pensamientos y dudas. ¿Quièn fue? ¿En que momento? La vi revolotear alegre frente a la casita de los pàjaros sobre la ventana. Y como si me dibujara un adiòs en su sonrisa de roedora, nos despedimos con un tàcito hasta luego. Siempre hay que emparejar la tierra por donde uno siembra la amistad, el amor, la nueva vida. Muchos años antes, ese era un terminal de escombros, desechos de casas, restos de techos nuevos, lo que queda de las construcciones recièn terminadas, esas sobras de todo. Con las manos fuimos ordenando, limpiando el sitio y cavamos huecos, duros hoyos para plantar pinos recièn nacidos. Todo parecìa nuevo, un comienzo. El tiempo impone sus lecturas, las recrea, hace memoria.
Ni las nubes rondaban por la noche. Sòlo la memoria. Sòlo la memoria.
Descansè la incredulidad del dìa sobre el mango nuevo de la pala. Dejè los ùltimos segundos que se acomodaran. Que un día borrara a otro día, cuando sentì el aliento sobre mis piernas de White, la perra, huzmear la tierra recièn ordenada. No me habìa dado cuenta de su presencia absolutamente discreta, respetuosa.
Fue cuando comencé a pensar, a sospechar que había ocurrido en verdad cuando dejè la casa sola de soledad infinita.
Detràs del dìa, el dìa. Nos despedimos seguramente, White y yo de Mi amiga la bailarina, a nuestra manera, claro està, pero existìa un tàcito respetuoso silencio. Entramos a la casa, pero yo ya iba con alguna idea en mi cabeza. ¿Respiraba un aire de culpabilidad a mi alrededor? Es difìcil indagar en la mente de una persona, de un animal y màs de una perra extranjera. Ya a solas intentè reconstruir la escena del crimen. Me pesaba la prueba mayor, ni una gota de sangre. Algunos utensilios de la cocina en el piso. Y ahí despuès de todo estaba Mi amiga la bailarina, inerte como si un ùltimo esfuerzo por vivir la hubiese llevado a la muerte. ¿Por què tenìa la panza inflada y los ojos no encontraban salida hacia ningùn paisaje aparente? La noche se cargaba de dudas, interrogantes, de maniobras y situaciones propias del olvido, donde las respuestas son simples marionetas del azar.
El desorden de la cocina era mìnimo. En verdad todo estaba en su lugar, aunque no se notara. Buscaba la prueba, algún indicio, porque ya sabìa quien era la autora del ardicidio. Había nacido en un barco, el Captain Vincent Gann, un atunero lleno de filipinos, mexicanos, un chileno, portugueses. Allà en el Pacífico Sur, en Cook Island, la Polinesia. White tiene un cruce con un pastor alemàn y un callejero de Samoa. Y en verdad vino a vivir en la tierra por primera vez en Panamà. A Panamà llegò Paul Gauguin y se fue a la Polinesia, un viaje a la inversa y con objetivos distintos.
Nos quedamos solos esa noche observándonos, sin tiempo. ¿Para què estàn los amigos? ¿Què psiquiatra no ha hecho esta observaciòn? Estaba el cuerpo del delito enterrado y la autora a mi lado. Aquì no tenemos 911, debe haber algùn nùmero, los detesto, para preguntar, informar, intercambiar puntos de vista. Preferì la noche y el bis a bis. Habìa que dejar pasar las horas y con la luz del día quizàs todo se aclararìa. Eso ocurre, al menos, con la noche anterior.Escuchè que alguien me decìa, podìa ser la misma White:-serenidad querido Watson, todo tiene soluciòn, menos la muerte. Pero de eso hablamos, pensè una respuesta ràpida. Quizàs estaba sintiendo el complejo de detective de Robereto Bolaño. No sè. Pero las pistas estaban ahì a mi lado. En mis narices. Recuerdo que de los cientos de casos en Santa Teresa de 2666, se resolvìa uno de vez en cuando y ahora algunas cabezas andan sin cuerpo por algunas ciudades.
Rechacè toda influencia, cualquier pista, me abandonè a cualquier pensamiento que pudiera acomodar alguna situaciòn o respuesta. No le di màs cuerda al reloj de la duda. Bajè el telòn del dìa. White no se separaba. ¿Què estarìa pensando? No seguì en este inexplicable pòker. La baraja para un nuevo amanecer, me dije, y le di carta blanca a la noche. Las baldosas no mienten, me vieron caminar hacia el cuarto con toda loche a mi espalda. El rìo ya era mi memoria. El dìa. Todo convertido en sensaciòn de fuga. Mi amiga la bailarina, descansaba de su peor dìa. No siempre es el ùltimo. Eran mis ùltimas disgreciones antes de llegar a la almohada. Ya amanecerà.
La mañana entrò tibia, grisàcea, de invierno tropical, apabullada por el mal tiempo del norte. La noche y el dìa no requieren presentaciòn, estàn. Volvì a la cocina para cerciorarme con mayor claridad en cuanto a luz natural. La memoria repasa sus fijaciones, sobre todo cuando estàn frescas. Yo me despedì esa mañana y coló entrò a la cocina. ¿Dejè la puerta abierta? Las cinco puertas de la casa, incluida una gran verja, quedna cerradas con doble llave. Los animales del tròpico tienen sus estrategias, conocen los lugares donde viven y sobreviven en una ciudad poco piadosa, en tiempos dirìamos, en una època depredadora. La naturaleza, el ejercicio de la vida en condiciones difíciles, va preparando el ingenio, las habilidades para las nuevas situaciones. El hombre busca otros planetas tal vez porque no està preparado para vivir en un lugar natural, donde la belleza es armonìa y debe respetarse. Los sabios elefantes tienen su propio cementerio,y jamàs se les ocurrirìa que construyan ataùdes para enterrarlos. Nos quedarìamos sin bosques, sin vida. ¿Què harìamos con las jirafas? ¿Las incinerarìamos? Los dinosaurios tuvieron la suerte de desaparecer, quizàs, en un cataclismo. Son tan diversas las versiones de su extinciòn, como las pelìculas. No se me ocurrìa nada. Un jugo. Un tè. Un sandwuich de palta. Y en punto muerto. El cieloraso se hacía màs alto que los pensamientos. ¿El blanco agranda la memoria? Salì a ver por el costado lateral de la casa. Me fijè en un comedero, una casita de pàjaros que cuelga sobre una de las tantas ventanas. En las mañanas se detienen cinco o seis. Es un buen comienzo para el dìa.
De pronto vi un hueco en la malla de la ventana de la cocina. Las ventanas del tròpico usan mallas para evitar protegerse de los mosquitos y refrescar al mismo tiempo. Me puse en el lugar de Mi amiga la bailarina. ¿Por què quiso entrar? ¿Pudo haberlo hecho hace mucho tiempo? A la orilla del parque, mudos unos cocos secos de palmas que dan un jugo refrescante y proporcionan un alimento llamado coco, algo me estaban diciendo. Al aproximarme a la malla rota, huzmiè por la ventana, con los ojos y el olfato sobre todo. Me llegò un fuerte olor a bananas. Irresistible para una ardilla hambrienta. Un bosque despojado de frutos por estas lluvias intensas. Nunca me percatè. ¿Pensè en los pàjaros porque vienen del cielo? Era tan simple todo, el cuadro, la escena se explicaba asimisma, su barriga llena de bananos. No habìa una gota de sangre. Quizàs muriò de la impresiòn. Son muy sensibles sus corazones, se me ocurre. White debiò perseguirla hasta el agotamiento total, terminal. Tenìa sus ojos cerrados. Pero me dejò un mensaje. El bosque es vida. Cuìdenlo. Todos estamos en trànsito, pero vienen otros. Tu amiga, la bailarina...
Rolando Gabrielli©2008

¿Señal que cabalgamos o era de esperar?


El Premio Cervantes es el lauro màs codiciado de la lengua castellana y lo acaba de obtener el catalàn Juan Marsè, 72 horas despuès que otro catalàn, Juan Goytisolo obtuviera el Premio Nacional de España, de "rango inferior", en cuanto a dinero, publicidad, prestigio, reconocimiento internacional etc.
Marsè es Juan Faneca Roca, pero adoptò el apellido de los padres que le adoptaron al morir su madre en el parto. Autor de numerosos novelas y premios importantes como el Planeta(La muchacha de las bragas de oro (1978) y Rabos de lagartija (2000), novela que obtuvo el Nacional de la Crítica y el Nacional de Narrativa.
El Cervantes tenía ya nombre español por esas cosas de los turnos, sin demeritar al autor, porque el pròximo debiera ser para un latinoamericano. Pienso que ya debiera honrarse el premio con dos figuras vivas aùn importantes para la poesìa y el idioma acstellano. En primer luagr, Nicanor Parra, que le dio otra vuelta al idioma y sobre todo al lenguaje poètico en la lengua de Cervantes . Y, tambièn a el nicaraguense Ernesto Cardenal. De paso dirìa que Rubèn Darìo, primer innovador moderno de la lengua castellana, Neruda su sucesor en el cambio y Parra, como hemos dicho, quien cierra por ahora el cìrculo, podrìan llevar el nombre de alguno de los Institutos cervantes regados por el mundo.

Federico García Lorca


Malditos,
bastardos,
miserables,
creen matar
la poesía,
en un barranco
de España,
decapitar la luz
de la oscuridad.
Rolando Gabrielli©2008

martes, noviembre 25, 2008

Nabokov, la última partida de Laura



No sabemos, y podría saberse, que piezas movía el papá de Lolita, esa tarde de verano en algún lugar de Suiza, cuando Vera, su mujer se aprestaba quizas para darle una jaque mate. Se ve el lado de tablero algo más despoblado de piezas y, en posición expectante, mientras su mujer alza mano izquierda, entre la duda y una ofensiva tronante. La montaña forma aprte del paisaje como si estuviera en silencio frente al atribulado tablero inmóvil. En estas partidas suele ganar el tiempo y la vejez. No sé la fecha, ni se sabe que piensan detrás del tablero los viejos ajedrecistas.
No sabemos si Vladimir Nabokov, el autor de Lolita, perdió esa partida en el lejano atardecer suizo, por fijar un espacio en el tiempo. Pero, lo que el tiempo ha traducido de su última partida en el lecho de muerte ante Vera, si es una pérdida en los términos estrictos de un autor. Nabokov, como Kafka a Max Brod, le dijo a Vera que quemara los originales de su novela en borrador: Laura. De eso hace 31 años, como si el tiempo no pasara y la historia se repitiera a espaldas de la historia.
La escena pudo ser esta cuando ya Nabokov partìa de este mundo: Vera, Vera, quema las 138 tarjetas donde tengo la novela inconclusa llamada Laura, promètemelo. En un lecho agonizante se puede pormeter y aceptar casi todo, como dar vuelta una hoja por última vez. Si prometiò, no cumpliò. La novela fue a parar a una caja fuerte como un objeto de culto familiar y la familia, esposa e hijo creyeron màs que en el autor y conservaron las tarjetas, pero no para hacer dinero, porque hace ya de ello 31 años y el descendiente directo, D. Nabokov hijo, ya cuenta con flamantes 73 años. La decisìon està tomada y lo comentè hace unos meses: Ediciòn. El hijo era el último baluarte de esas tarjetas aún algo misteriosas, celosamente encargadas a la madre y después a él. Philip Wild sería el nombre del protagonista de El original de Laura, quien agobiado por el fracaso evidente de su matrimonio con Flora fantasea con suicidarse. Sólo entonces el personaje recuerda que se casó con la mujer que le es infiel por su visible parecido con un amor de su juventud.
Nunca sabremos de Nabokov tuvo la intención real que se quemaran. ¿No tuvo tiempo o valor como Kafka para hacer desaparecer esos textos que no los consideraba dignos de ser leídos por otro e impreso(s).

lunes, noviembre 24, 2008

Cuatro bocas

Tus ojos bisiestos
Tus senos bisiestos
Tus brazos y manos bisiestos
igual que tus dos dos piernas y pies
por donde caminas
sola con tu cuerpo
y tus cuatro bocas
doblemente bisiestas.

Rolando Gabrielli©2008

Goytisolo, solo




Què tarde en la tarde de España
viene a caer Goytisolo, sòlo
si en Marruecos llovìa
y más de algùn lucero iluminaba
la oscura noche de Oriente en llamas
y Occidente preso leproso
de todas sus insaciables presas.
Rolando Gabrielli
"La creación es como una fantasía sexual, el ser humano es animal y ser espiritual a la vez", El terror, la religión y el consumismo es la triste realidad en la que vivimos todos
No hay un sòlo libro de Juan Goytisolo, ni para muestra en Panamà. Nunca lo vi en las ferias de libros, ni donde España era paìs invitado. El reino de España le acaba de otorgar muy tardìamente el Premio nacional de Literatura, cuando ya frisa los 78 años y el Quijote muriò de 50. ¿Este alarde de conciencia vendrà acompañado con el Premio Cervantes? Los premios definitivamente son boñigas de cabras en mesetas de montañas pobres y de quebradizas y abandonadas geografìas a pastoreos menores.
JG es un escritor de estos tiempos y otros, eixiliado aquì y allà, autodesterrado, con un pie en oriente y Otro en Occidente. Qùe esperaban los españoles para rendirle un homenaje, no sòlo por esas 40 mil pesetas que se llaman euros en èpocas de crisis y de submundos volàtiles, de mercaderes y mlabaristas tramposos de la la bolsa de los que no tienen valores èticos, morales, ni de afrontar la càrcel por el gran fraude universal.
Catalàn de Barcelona, universal de Marruecos y de todos los universos sin patria fija, ni muros, ni vendas de Guantànamo, ni de Valles de los Caìdos y por caer por la gracia de FFB. Por ahì un diario español, y por eso ha surgido esta fiebre de Internet de disparar sin dios ni ley, ni tapujos, dice que es uno de los escritores màs actuales. Actual es el Ratòn Mickey.
Debièramos presentarlo como un agricultor de la palabra en tiempos secos, desèrticos, áridos, lumpenescos, donde las personas viven su propia tundra de espanto arrinconadas frente a la consola de los video juegos, ante la magia de los números de Wall Street y de sus propias miserias de aspirantes al Ejèrcito de Salvaciòn.
Mèxico, para variar, lo habìa premiado con el Octavio Paz y el Juan Rulfo, que representan ademàs màs de el doble de los maravedìes españolas. Un escritor de su tiempo, JG, ademàs una voz autorizada, valiente, inteligente, audaz, humanista. Ya era hora que se abandonara el comercio literario, la tenaza abrasadora del mercado.

Libros de Juan Goytisolo
El exiliado de aquí y allá
2008 *
Contra las sagradas formas
2007 *
Profecías asedios y apocalipsis
2006 *
Los ensayos: Furgón de cola; Crónicas sarracinas; Contracorrientes
2005 *
El lucernario: la pasión de Manuel Azaña
2004 *
Tríptico del mal
2004 *
España y sus Ejidos
2003 *
Estambul Otomano
2003 *
Pájaro que ensucia su propio nido
2003 *
Telón de boca
2003 *
El sitio de los sitios
2002 *
Tradición y disidencia
2002
Carajicomedia
2001 *
Paisajes de guerra
2001 *
Makbara
1999 *
La saga de los Marx
1993 *
Las virtudes del pájaro solitario
1988 (2007) *
En los reinos de Taifa
1986 (1999) *
Coto Vedado
1985 *
España y los españoles
1979 (2002) *
Juan sin tierra
1975
Reivindicación del conde don Julián
1970 (2001) *
Señas de identidad
1966 (2008) *
Fin de Fiesta. Tentativas de interpretación de una historia amorosa
1962
La chanca
1962
La isla
1961
Para vivir aquí
1960
Fiestas
1958 *
La resaca
1958
El crico
1957
Duelo en el paraiso
1955
Juegos de manos
1954

martes, noviembre 18, 2008

La Casa de América Latina



Somos países de exilio, de dentro y fuera, en América latina. Lugares donde a veces el viento borra la memoria y la nieve es la suma de los silencios posibles. El sol también nace en Nuestra América, afortunadamente, cálido, enrojecido por los atardeceres y vertical cae desde el amanecer. Esta nueva Casa de América Latina, bajo el auspicio de México que se pondrá en marcha el 2010, forma parte de la tradición de asilo de la nación azteca y de los principios humanistas, solidarios, con quienes buscan refugio y amparo. Detrás de este proyecto, bajo la figura de un patronato, figuran los escritores Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Eloy Martínez, Nadine Gordimer y el funcionario internacional Enrique Iglesias.
Casa Refugio Citlaltépetl, como se le denominará, (el volcán más alto de México) se proyecta la creación de la "Cátedra Ciudad de México. Ciudad solidaria. Capital de asilos", que va a cobijar diversos proyectos internacionales vinculados con el tema del amparo a refugiados". Es una càtedra para la vida. La fiesta ya comenzò en el marco con la celebraciòn de los 80 años de Carlos Fuentes, naciò en Panamà y es autor de La regiòn màs transparente, estuvo flanqueado en el Castillo de Chapultepec, por su esposa Silvia, dos premios nobeles de literatura, dos ex presidentes y el mandatario de Mèxico, entre cientos de invitados. En los jardines del Chapultepec estaban tambièn los ausentes, los que Mèxico invitò a vivir y a compartir el àguila y el sol, caras de una misma moneda. No sólo hicieron su historia personal, sino la de Mèxico.
México ha sido tradicionalmente un país de asilo de destacados escritores de España, Argentina, Chile, Guatemala, Colombia, Rusia etc. No sólo México ha recibido a los perseguidos, sino a artistas que han visto en el país el sitio ideal para hacer y proyectar sus obras, profundizar en la vida, alcanzar la libertad posible. José Stalin, Francisco Franco, Augusto Pinochet, las juntas militares de Argentina y Uruguay, produjeron un gran oleaje de inmigrantes, exiliados, polìticos que encontraron su patria en Mèxico. Hasta 1973, Chile disputaba ese honor: "O el asilo contra la opresiòn". Las dictaduras de Guatemala le abrieron un gran hueco al alma de la naciòn centroamericana y aùn siguen saliendo hombres y mujeres de ese paìs hacia Mèxico. Toda Amèrica es un trasvasije de gente hacia uno y otro lado, es cierto, por las feroces dictaduras de Somoza, Trujillo, Duvalier, Strossner, los 50 años de guerra en Colombia, el medio siglo que cumplirà la Revoluciòn cubana. Los demonios empujaban hacia otros destinos para salvar el pellejo, hacer la vida en otras geografìas. El Cono Sur llegò a ser tierra de nadie. El ùltimo apaga la luz, fue la metàfora de esa època.
El viejo y poderoso imán, la vocación de México, su política de puertas abiertas para recibir a los perseguidos, a la cultura, es su mejor carta de presentación y un sello imborrable en la memoria de escritores y viajeros.
En 1875, José Martí, el Apòstol cubano, visita por primera vez México, presenta una obra de teatro, escribe en periòdicos, sale de México rumbo a La Habana, vuelve, se casa y viaja a Guatemala. Y regresa a México por última vez en 1894 para volver a su patria cubana y morir en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895. Leòn Trotsky, el legendario formador del Ejèrcito Rojo, autor de Literatura y Revoluciòn, Historia de la Revoluciòn rusa, La revoluciòn permanente, entre numerosas obras, serìa recibido por Frida Kalho en 1938 en el puerto de Tampico. En agosto de 1940, un enviado de Stalin asesinaría a Trotsky en el escritorio de su casa en el DF. Ramón Mercader, agente de la policía secreta stalinista (GPU), bajo la falsa identidad de Jacson Mornard, se hizo pasar por hijo de un diplomático belga. Ya Mercader se había convertido en amante de Sylvia Agelof, militante trotskista norteamericana, quien fungìa como secretaria de Trotsky.
Leòn Felipe, el farmacèutico y poeta español, llegarìa a Mèxico en 1922. Pero la rica y pujante inmigraciòn española, impulsada por la Guerra Civil, transformarìa y enriquecerìa la vida intelectual mexicana y tambièn la futura economìa. Tina Modotti, la sensual y revolucionaria fotógrafa italiana, llega a Mèxico en 1922, donde harìa historia. Trabajò su obra fotogràfica, artìstica y social, con la piel de Mèxico. La bella Tina perdiò a su amante, el revolucionario Julio Antonio Mella, acribillado, cuando paseaba con èl una de esas noches mexicanas. Los mortales de su tiempo, la condenarìan por amar tanto la libertad. Por intrigas fue expulsada de Mèxico en 1930 y regresò asilada en 1939 bajo un nombre falso. Pero Làzaro Càrdenas anuló su expulsiòn y trabajò libremente hasta su muerte, en 1942.
En 1944 el escritor guatemalteco, Augusto Monterroso, (nacido en Tegucigalpa) autor del cuento màs corto del mundo, se asilò en Mèxico. Pero como Mèxico es un paìs de oportunidades, se volviò a asilar en 1956. La suerte de Mèxico de tener la puerta abierta, es que Amèrica latina es un volcàn de inestabilidades durante el siglo XX. El segundo exilio de Monterroso habìa sido Santiago de Chile. Entre otra de las curiosidades de Monterroso, escritor indiscutido, es que no terminò la primaria.
La catalana Alaìde Foppa, una feminista irreductible y pionera en el gènero en Mèxico, llegò en 1954 al DF, con su esposo Alfonso Solórzano, colaborador del régimen democrático guatemalteco de Jacobo Arbenz Guzmán.
Ejerciò como catedrática en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde impartió la materia Sociología de la Mujer.
Alaíde Foppa fundó en 1975 la revista Fem, primera publicación feminista en México. Dirigiò y condujo el Foro de la Mujer en Radio Universidad. "Foppa fue secuestrada el 19 de diciembre de 1980 en la ciudad de Guatemala por presuntos miembros de la inteligencia militar conocida como G-2, al lado de su chofer Actúm Chiroy. Desde ese día nadie volvió a saber del paradero de ambos." Había regresado de su exilio mexicano, esta poeta hija de guatemalteca y padre argentino.
El narrador colombiano, autor de la Soledad de Amèrica, copista de la gran realidad macondiana, testimoniador incurable de la humillaciòn de nuestros pueblos avasallados por las miserias, el poder transnacional y la corrupciòn de gobiernos y polìticos inescrupulosos con esa moral amarilla de ratas de cloacas, cronista perse, periodista por vocaciòn, Gabriel García Màrquez se dejò caer en 1955 en Mèxico, el DF, desde Nuevo Laredo, Estados Unidos, para escribir definitivamente Cien Años de Soledad. Gabo, irìa y vendrìa por el mundo, hasta hacer verano en la recièn inaugarada Estaciòn palabra Gabriel García Màrquez, allì en Laredo fronterizo, por donde entrò a Mèxico. El paìs azteca, generoso y agradecido con sus escritores y artistas exiliados, rinde estos homenajes en vida. No olvidemos que cuando Gabriela Mistral, saliò humillada de Chile por la crìtica pacata y provinciana de la època, Mèxico la invitò a organizar la educaciòn y la recibiò en el Zòcalo en un acto multitudinario. Despuès le erigirìa estatuas en vida. El sol de Mèxico brilla de distintas maneras y conserva sus rayos con el tiempo y las èpocas, afortunadamente.
En estos dìas se han reunido dos iconos del Boom, 40 años despuès de esos tiempos de oro para la literatura latinoamericana: Fuentes y Garcìa Màrquez, y curiosamente se hablò en los pasillos del èxito de Roberto Bolaño en Estados Unidos, otro parroquiano del exilio mexicano. Àguilas de un mismo Mèxico que no pierde sus alas. Pero la historia es un pequeño detalle en la memoria de este relato.
Y nada màs parecido que un volcàn agotado en sì mismo, Mèxico, Cuernavaca, acogiò al inglès Malcom Lowry, quièn acuñò la extraña frase que retratarìa su pasiòn por Mèxico." No me gustarìa vivir en Mèxico, pero no me importarìa morir en Mèxico". Lowry era un exiliado de sus propios fantasmas, de sì mismo. Mèxico es su vida y muerte y allì escribirìa Bajo el volcàn, una de las màs grandes novelas del siglo XX. Èl la presentaba asì: "En una carta a su editor Lowry afirmó con soltura que su novela "podía tomarse como una sinfonía, una ópera o también como un poema, una canción, una tragedia, una comedia, una farsa; era una obra superficial, profunda, entretenida y aburrida, una profecía, un panfleto político, un criptograma, un filme de peripecias, una advertencia en la pared; también podría ser vista como una máquina".
En Mèxico encontrò sus fantasmas y conversò con ellos. El infierno no le pisaba los pies, èl lo llevaba en sus propios zapatos. Querìa estar en un lugar que le llenara todas sus contradicciones, que no eran pocas.
M.L. se fundirìa con Mèxico hasta las últimas consecuencias, porque èl buscaba a Mèxico con desesperaciòn para escribir su obra, vivir su vida, deambular con sus fantasmas. Lowry, finalmente se suicidò, ya había jugado. Alvaro Mutis, poeta y narrador colombiano. llega a Mèxico en 1954 por otras razones: en bùsqueda de trabajo. A los tres meses es detenido por la Interpol y pasa 15 meses en la càrcel. Leyò y escribiò en la cárcel. Es una de las voces de la seie clàsica Los intocables. Autor de numerosos libros, primer lector de los borradores de Garcìa Màrquez y de ese personaje llamado Maqroll el Gaviero. Nunca fue exiliado, pero se quedò en Mèxico, aunque profesa profunda simpatìa por los reyes del mundo como poder.
Roberto Bolaño, se instalò en la marginalidad de Mèxico, donde las palabras sudan en el seco desierto de la orfandad, se autoexiliò como la Mistral, pero en plena adolescencia a los 13 años y regresò a Chile para apoyar al gobierno de Salvador Allende, que serìa pisoteado pocos dìas desuès por la bota militar pinochetista. Detenido durante ocho dìas, sale en libertad. Meses despuès vuelve al DF. En el Café La Habana de Calle Bucarelli con su amigo poeta, Mario Santiago Papasquiaro, y algunos allegados, comienzan a disparar contra el establecimiento literario llamado Octavio Paz y con un Manifiesto infrarrealista, como en los viejos tiempos de los surrealistas y Huidobro, se promueven como poetas de vanguardia. Bolaño quiso hacer tronar la liteatura de su tiempo, hacer bang bang al Boom...bung, bung, y a su manera lo logrò. Ciertamente amò la literatura como a una doncella solitaria, a la intemperie, a capella, como fue su vida. La última palabra que dijo, fue Mèxico, esta frase tambièn es buena para otro epitafio. Quizàs podrìa tener uno en Mèxico y otro en el mar, para cubrir Barcelona y Chile.
Los infrarrealistas fueron un movimiento tan subterràneo como el silencio y se abrieron paso a travès de perfomances sin dios ni ley, no estaban dispuestos a dejar tìtere con cabeza, pero en verdad no influyeron a nadie, y si lo hicieron, no nos dimos cuenta. Los infrarrealistas patearon la ciudad de Mèxico con todas sus vísceras. Bolaño dejò el DF y dejò la poesìa com oarma de lucha, como presentaciòn editorial. Sus cuentos, Los Detectives salvajes, sobre todo, y 2666, su posiciòn crìtica frente a los escritores de su generaciòn actual y coetàneos, los premios (El Herralde y el Ròmulo Gallegos), lo catapultaron hasta abrir las puertas del competido, singular, nacionalista mercado de la literatura estadounidense.
En su discurso cuando recibiò el premio venezolano Ròmulo Gallegos, explicitò que los narradores y la literatura latinoamericana tenìa autores y no patrias. No es una afirmaciòn quimérica. dio algunos ejemplos, pero allì mismo se autodefiniò: (Bolìvar)"al que no le hubiera disgustado una América Latina unida, un gusto que comparto con el Libertador, pues a mí lo mismo me da que digan que soy chileno, aunque algunos colegas chilenos prefieran verme como mexicano, o que digan que soy mexicano, aunque algunos colegas mexicanos prefieren considerarme español, o, ya de plano, desaparecido en combate, e incluso lo mismo me da que me consideren español, aunque algunos colegas españoles pongan el grito en el cielo y a partir de ahora digan que soy venezolano, nacido en Caracas o Bogotá, cosa que tampoco me disgusta, más bien todo lo contrario. Lo cierto es que soy chileno y también soy muchas otras cosas".
No comparto lo que algunos sostienen que Bolaño sòlo es reconocido por Los Detectives Salvajes y 2666 y por el hecho que se ambientan en Mèxico, con sus noches anàrquicas y mixturas de felicidad e infelicidad, la aventura de la inseguridad, la oscura amabilidad de los dìas inciertos, el oràculo o el quinto ojo que todos buscamos alguna vez. Fue Nocturno de Chile, la novelita que se iba a llamar Tormenta de mierda, la que llevò a la dulce y genial Susan Sontag, a recomendarlo a los traductores norteamericanos.
Bolaño amò màs a la poesìa y a la literatura que asì mismo, y a Mèxico, pero no olvidò a Chile. Ese serìa mi epitafio para este anarquista
Mèxico es el transfondo de tantos viajeros ilustres, que caminan por las vèrtebras de Mèxico, con el higado, las tripas, de Mèxico y respiran con sus pulmones reventados por el oxìgeno del smog, el DF. el desierto, su mar, las tardes aniquiladas de Mèxico, como D. H. Lawrence, , Graham Greene, William Burroughs, Jack Kerouac, André Breton, Antonin Artaud, Aldous Huxley , Paul Morand, Italo Calvino, Hart Crane y muchos màs.
El poeta argentino, Juan Gelman, acosado por la Triple A, dejò Buenos Aires, con destino a Italia, donde perdiò su voz literaria por el idioma, confesarìa màs tarde desde su exiliò en el DF a partir de 1989. En diversas entrevistas ha dicho que su casa y amor estàn en Mèxico. Las dictaduras de Chile y Argentina habìan quemado libros, en un alarde de purificaciòn. Escritores, artistas, mùsicos, eran asesinados y la diàspora volaba por el aire. Muchos partieron a La Habana, Parìs, Londres, Suecia, Australia, Canadà, Panamà, Brasil, y Moscù, entre otros paìses.
Siempre en el telòn de fondo, Mèxico, el paìs del asombro, Tenochtitlàn, en la memoria. Recuerdo cuando sobrevolè por primera vez el DF en 1969 y se llenò mi imginaciòn de la noche azteca, millones de lucecitas en un manchòn inenarrable de sueños y desafìos. Fue mi primer paisaje real extranjero al alcance de mi mano e imaginación. A medida que descendìa el aviòn al gran valle, la historia leìda y estudiada en el colegio se agolpaba en mi memoria real, el mito del dios barbado de Hernàn Cortès y su Noche triste, sus naves quemadas ardiendo a las puertas de una nueva historia, miles de indìgenas masacrados, el visitante dìscolo de Tenochtitlàn convirtiendo el oro de Mèxico en lingotes transportables para la Metròpoli imperial, y Moctezuma cediendo su imperio con làgrimas en los ojos y ordenando obediencia al futuro conquistador.
Conforme a sus deseos, sus restos descansan sus restos descansan actualmente en el Hospital de Jesús de la Ciudad de México. Me refiero a H. Cortès, desde luego.
Rolando Gabrielli©2008

lunes, noviembre 17, 2008

La bolsa o la vida


¿El mundo es rehén de su propia fantasía? ¿O la imaginación es un negocio de nunca acabar? ¿Se encontró el talón de Aquiles del capitalismo o Wall Street es uno de los Caballos de Troya?
Salgamos a adorar la razón, porque la fiebre no está en las sábanas. ¿La bolsa o la vida, es esa la cuestión.?¿En qué pensabas Paulo Sergio, cuando abriste fuego a tu tórax en plena sesión? La bolsa de Sao Paulo explotó en una burbuja de silencio y descubrimos que hay más interrogantes que respuestas y menos soluciones aún. La bolsa no se detiene, pero la vida sí...
Este es el cable, dejemos que explique los hechos y como bien anota el periodista, cuando ocurrieron los hechos, la bolsa estaba subiendo...¿La vida sube y baja en esta apuesta ?
La fotografìa es una libre interpretación nuestra...

Corredor bursátil intenta suicidarse de un disparo en la bolsa de Sao Paulo

"Un corredor bursátil se pegó un tiro en plena sesión de la Bolsa de Mercaderías, Futuros y Valores de Sao Paulo y resultó gravemente herido, informó la institución. Paulo Sergio Silva, de 36 años y corredor del banco Itaú, se disparó en el tórax en la sede de la bolsa y fue socorrido en el ambulatorio del mismo edificio. Después, ante la gravedad de su estado, fue llevado a un hospital de Sao Paulo. La administración de la bolsa y las autoridades desconocen hasta ahora los motivos que llevaron al operador a atentar contra su propia vida. La Bolsa en esos momentos estaba experimentando una ligera subida, aunque al cierre perdió 0,20 %. En lo que va de año, el mercado paulista ha perdido más del 40 % de su valor. Pese a la conmoción que causó este intento de suicidio, los negocios continuaron con normalidad en la plaza brasileña, que negocia acciones y materias primas".

La puerta



¿Cuàl es tu nombre?
Rolando Gabrielli
y a mì que me importa.
¿Què has hecho?
Todo lo posible
e imposible
por encontrar una respuesta.
A mì no me importarìa
si no supiera
que hay un puerta,
àbrela.
Rolando Gabrielli©2008

sábado, noviembre 15, 2008




Esta es la ciudad,
la luz brilla sobre el mar
el mar
sobre la luz extranjera
Extranjera es mi memoria
insomnio de la noche
pasos en la oscuridad
que son tus pasos, el mar,
la sombra brilla en la luz
de la ciudad
Ciudad del extranjero
rolando gabrielli©2008

El bien y el mal


El bien y el mal
usan sábanas blancas,
puros bostezan y rezan
en una misma cama,
finalmente,
se anulan
como dos paralelas
no se tocan.
Rolando Gabrielli©2008

viernes, noviembre 14, 2008


La espuma vieja marea,
los muertos vagan peces,
esclavos en vapores color acero
cruzan océanos azules,
bajo cielos plomizos derrotados
expulsan de sus bocas
el murmullo de otros continentes,
no convencen a nadie,
las islas caen,
detrás de los remos y espadas,
un estandarte nuevo
sobre la línea de algún horizonte,
la memoria no supera a la historia,
repite la luz oscura
y los muertos se vuelven náufragos
y los vivos naufragan con los ojos abiertos.
Respira, respira, el mar, el mar,
destino inmóvil acuarela líquida
deslumbrante sol, el pez, sus aguas.
¿Por qué las monedas cambian de valor,
de mano,
signos que ruedan,
imágenes
que acuñan la paz, la guerra,
y tintinean esclavas?.
Sólo veo vagas imagenes detrás de un puente,
la ciudad de dos caras,
con sus huesos la fundaron,
pasos del pasado,
mercancías hacia una misma puerta,
el futuro no acude si no es invitado,
el presente seguirá siendo presente.

jueves, noviembre 13, 2008

Ojo con el ojo



Ojo con el ojo, la luz

de este otro Sol que amanece

del ruinoso polvo, escombro

cósmico que mira la estrella

la luz más cercana

y es rojo en el rojo, el abismo.

Rolando Gabrielli©2008

¿Patinazo del New York Time?








La historia del periodismo está llena de grandes verdades, mentiras vulgares, maquilladas, de actos verdaderamente heroicos, sacrificios, cumplimiento intachable de la ètica, de errores involuntarios por falta de investigaciòn 0 de soberbia, de indiferencia, complicidad e irrespeto por la opiniòn pùblica. En 38 años de profesiòn he visto eso y un poco màs, en Amèrica latina donde he ejercido, desde Reportero, Corresponsal, Editor, Director y Freelance, donde mejor me he sentido, porque allì se repira en profundidad la verdad y la libertad nunca se hace sombra asì misma. Hoy13 de noviembre se conmemora el dìa del Periodista en Panamà, el dìa en que Gaspar Octavio Hernàndez, periodista, poeta, cronista contestario, fue encontrado muerto sobre su màquina de escribir, en el diario La Estrella de Panamà. El periodismo ha cambiado 180 grados desde aquellos dìas y lo seguirà haciendo, pero se repiten los errores sobre la misma piedra, una y mil veces. La verdad seguirà siendo indivisible de los hechos y de la propia profesiòn, que se sustenta en ella para ser libre y cumplir a cabalidad con su rol social.
Me sorprende que un periòdico del nivel, tradiciòn e historial del New York Time, haya incurrido recientemente en un error que supera la ignorancia. La vìctima inocente es un escritor que ha ingresado con bombos y platillos al mercado del libro en Estados Unidos, el chileno Roberto Bolaño, poeta, cuentista y novelista, ya fallecido. Sus dos mega novelas, Los Detectives Salvajes y 2666, fueron traducidas recientemente y circuladas en el mercado norteamericano. Mientras el pùblico, sus admiradores, cìrculos literarios festejan este hecho y reconocimiento històrico de un novelista latinoamericano, del habla castellana, el diario neoyorkino en una nota sobre 2666, suscrita por Jonathan Lethem, se informa y afirma que Roberto Bolaño muriò por su vieja adicciòn a la heroina. The Chilean exile poet Roberto Bolaño, born in 1953, lived in Mexico, France and Spain before his death in 2003, at 50, from liver disease traceable to heroin use years before.
Hasta donde hemos podido informarnos, Bolaño fumaba mariguana, como cualquier ciudadano, comùn y corriente. El blogger chileno Antonio Dìaz Oliva, se refiere a este tema y deja la duda. Bolaño muriò como consecuencia de una afecciòn hepàtica. Es algo difícil esconder un adicciòn de esa naturaleza y no se trata de una vitamina que contribuye a la escritura. Se ha abierto una incógnita yel NYT ha lanzado la primera piedra o se ha tropezado en ella.?
Un relato intitulado, El peor verano de mi vida, advierte Antonio Dìaz Oliva, quizàs sea el detonante de la nota de J L, el cual dice asì:

EL PEOR VERANO DE MI VIDA
Playa
ROBERTO BOLAÑO
Dejé la heroína y volví a mi pueblo y empecé con el tratamiento de metadona que me suministraban en el ambulatorio y poca cosa más tenía que hacer salvo levantarme cada mañana y ver la tele y tratar de dormir por la noche, pero no podía, algo me impedía cerrar los ojos y descansar, y ésa era mi rutina, hasta que un día ya no pude más y me compré un trajebaño negro en una tienda del centro del pueblo y me fui a la playa, con el trajebaño puesto y una toalla y una revista, y puse mi toalla no demasiado cerca del agua y luego me estiré y estuve un rato pensando si darme un baño o no dármelo, se me ocurrían muchas razones para hacerlo, pero también se me ocurrían algunas razones para no hacerlo (los niños que se bañaban en la orilla, por ejemplo), así que al final se me pasó el tiempo y volví a casa, y a la mañana siguiente compré una crema de protección solar y me fui a la playa otra vez, y a eso de las 12 me marché al ambulatorio y me tomé mi dosis de metadona y saludé a algunas caras conocidas, ningún amigo o amiga, sólo caras conocidas de la cola de la metadona que se extrañaron de verme en trajebaño, pero yo como si nada, y luego volví caminando a la playa y esta vez me di el primer chapuzón e intenté nadar, aunque no pude, pero eso ya fue suficiente para mí, y al día siguiente volví a la playa y me volví a untar el cuerpo con protección solar y luego me quedé dormido sobre la arena, y cuando desperté me sentía muy descansado, y no me había quemado la espalda ni nada de nada, y así pasó una semana o tal vez dos semanas, no lo recuerdo, lo único cierto es que cada día yo estaba más moreno y aunque no hablaba con nadie cada día me sentía mejor, o diferente, que no es lo mismo pero que en mi caso se le parecía, y un día apareció en la playa una pareja de viejos, de eso me acuerdo con claridad, se veía que llevaban mucho tiempo juntos, ella era gorda, o rellenita, y debía de andar por los 70 años aproximadamente, y él era flaco, o más que flaco, un esqueleto que caminaba, yo creo que eso fue lo que me llamó la atención, porque por regla general apenas me fijaba en la gente que iba a la playa, pero en éstos me fijé y la causa fue la delgadez del tipo, lo vi y me asusté, coño, es la muerte que viene a por mí, pensé, pero no venía a por mí, sólo era un matrimonio viejo, él de unos 75 y ella de unos 70, o al revés, y ella parecía gozar de buena salud, y él hacía pinta de que iba a palmarla en cualquier momento o de que ése era su último verano, al principio, pasado el primer susto, me costó alejar mi mirada de la cara del viejo, de su calavera apenas recubierta por una delgada capa de piel, pero luego me acostumbré a mirarlos con disimulo, tirado en la arena, bocabajo, con la cara cubierta por los brazos, o desde el paseo, sentado en un banco frente a la playa, mientras fingía que me quitaba la arena del cuerpo, y me acuerdo de que la vieja siempre llegaba a la playa con un parasol bajo cuya sombra se metía presurosa, sin bañador, aunque a veces la vi con bañador, pero más usualmente con un vestido de verano, muy amplio, que la hacía parecer menos gorda de lo que era, y bajo el parasol la vieja se pasaba las horas leyendo, llevaba un libro muy grueso, mientras el esqueleto que era su marido se tiraba sobre la arena, vestido únicamente con un trajebaño diminuto, casi un tanga, y absorbía el sol con una voracidad que a mí me traía recuerdos lejanos, de yonquis disfrutando inmóviles, de yonquis concentrados en lo que hacían, en lo único que podían hacer, y entonces a mí me dolía la cabeza y me iba de la playa, comía en el Paseo Marítimo, una tapa de anchoas y una cerveza, y después me ponía a fumar y a mirar la playa a través de los ventanales del bar, y luego volvía y allí seguía el viejo y la vieja, ella debajo de la sombrilla, él expuesto a los rayos del sol, y entonces, de manera irreflexiva, a mí me daban ganas de llorar y me metía en el agua y nadaba, y cuando ya me había alejado bastante de la orilla miraba el sol y me parecía extrañoqueestuviera allí, esa cosa grande y tan distinta de nosotros, y luego me ponía a nadar hasta la orilla (en dos ocasiones estuve a punto de ahogarme) y cuando llegaba me dejaba caer junto a mi toalla y me quedaba mucho rato respirando con dificultad, pero siempre mirando hacia donde estaban los viejos, y luego tal vez me quedaba dormido tirado en la arena, y cuando me despertaba la playa ya empezaba a desocuparse, pero los viejos seguían allí, ella con su novela bajo la sombrilla y él bocarriba, en la zona sin sombra, con los ojos cerrados y una expresión rara en su calavera, como si sintiera cada segundo que pasaba y lo disfrutara, aunque los rayos del sol fueran débiles, aunque el sol ya estuviera al otro lado de los edificios de la primera línea de mar, al otro lado de las colinas, pero eso a él parecía no importarle, y entonces, en el momento de despertarme yo lo miraba y miraba el sol, y a veces sentía en la espalda un ligero dolor, como si aquella tarde me hubiera quemado más de la cuenta, y luego los miraba a ellos y luego me levantaba, me ponía la toalla como capa y me iba a sentar en uno de los bancos del Paseo Marítimo, en donde fingía quitarme la arena que no tenía de las piernas, y desde allí, desde esa altura, la visión de la pareja era distinta, me decía a mí mismo que tal vez él no estuviera a punto de morir, me decía a mí mismo que el tiempo tal vez no existía tal como yo creía que existía, reflexionaba sobre el tiempo mientras la lejanía del sol alargaba las sombras de los edificios, y luego me iba a casa y me daba una ducha y miraba mi espalda roja, una espalda que no parecía mía sino de otro tipo, un tipo al que aún tardaría muchos años en conocer, y luego encendía la tele y veía programas que no entendía en absoluto, hasta que me quedaba dormido en el sillón, y al día siguiente vuelta a lo mismo, la playa, el ambulatorio, otra vez la playa, los viejos, una rutina que a veces interrumpía la aparición de otros seres que aparecían en la playa, una mujer, por ejemplo, que siempre estaba de pie, que jamás se recostaba en la arena, que iba vestida con la parte de abajo de un biquini y con una camiseta azul, y que cuando entraba en el mar sólo se mojaba hasta las rodillas, y que leía un libro, como la vieja, pero esta mujer lo leía de pie, y a veces se agachaba, aunque de una manera muy rara, y cogía una botella de pepsi de litro y medio y bebía, de pie, claro, y luego dejaba la botella sobre la toalla, que no sé para qué la había traído si no se tendía nunca sobre ella y tampoco se metía en el agua, y a veces esta mujer me daba miedo, me parecía excesivamente rara, pero la mayoría de las veces sólo me daba pena, y también vi otras cosas extrañas, en la playa siempre pasan cosas así, tal vez porque es el único sitio en donde todos estamos medio desnudos, pero que no tenían demasiada importancia, una vez creí ver a un ex yonqui como yo, mientras caminaba por la orilla, sentado en un montículo de arena con un niño de meses sobre las piernas, y otra vez vi a unas chicas rusas, tres chicas rusas, que probablemente eran putas y que hablaban, las tres, por un teléfono móvil y se reían, pero la verdad es que lo que más me interesaba era la pareja de viejos, en parte porque tenía la impresión de que el viejo se iba a morir en cualquier instante, y cuando pensaba esto, o cuando me daba cuenta de que estaba pensando esto, el resultado era que se me ocurrían ideas disparatadas, como que tras la muerte del viejo iba a ocurrir un maremoto, el pueblo destruido por una ola gigantesca, o como que iba a ponerse a temblar, un terremoto de gran magnitud que haría desaparecer el pueblo entero en medio de una ola de polvo, y cuando pensaba lo que acabo de decir ocultaba la cabeza entre las manos y me ponía a llorar, y mientras lloraba soñaba (o imaginaba) que era de noche, digamos las tres de la mañana, y que yo salía de mi casa y me iba a la playa, y en la playa encontraba al viejo tendido sobre la arena, y en el cielo, junto a lasotrasestrellas, pero más cerca de la Tierra que las otras estrellas, brillaba un sol negro, un enorme sol negro y silencioso, y yo bajaba a la playa y me tendía también sobre la arena, las dos únicas personas en la playa éramos el viejo y yo, y cuando volvía a abrir los ojos me daba cuenta de que las putas rusas y la chica que siempre estaba de pie y el ex yonqui con el niño en brazos me contemplaban con curiosidad, preguntándose acaso quién podía ser aquel tipo tan raro, el tipo que tenía los hombros y la espalda quemados, y hasta la vieja me observaba desde la frescura de su sombrilla, interrumpida la lectura de su libro interminable por unos segundos, preguntándose tal vez quién era aquel joven que lloraba en silencio, un joven de 35 años que no tenía nada, pero que estaba recobrando la voluntad y el valor y que sabía que aún iba a vivir un tiempo más.

miércoles, noviembre 12, 2008



Tomaba un helado de fresa, natural, frente al sol, cuando escuché por primera vez la palabra colapso. La entendí de inmediato, porque se trataba del tráfico vehicular frente a mí. Me imaginé los filtros, radiadores, las bujías, los pistones, la inocente bomba de la gasolina volando como nubes errantes por la ciudad, piezas enloquecidas. La humedad detenía el viento, los automóviles rosaban sus narices calidas y la ciudad era una postal de hierro y vidrios. Nada se movía. El colapso total y la esquizofrenia del día, el tiempo humano. Seguí con mi helado en un aparte de la avenida como si esperara que la inocencia viniera a buscarme y a consolarme ante este día de manicomio. Colapso, me dije, me sonó a calabozo, a prisión, fin de la libertad, a punto final. No tenía más que el día por delante, las horas humanas posibles. Esperé que el elefante se moviera como una masa de pizza e ingresé al asfalto y me fui, como pude, en silencio, con resignación, un poco de heroismo, si alguien me hubiese visto.
En días pasados cuando encendí el televisor, escuché la palabra con un apellido y una repercusión de bomba atómica: colpaso financiero. Ya no dejaría de sentir, sonar, repicar las campanitas de Wall Street como el eco alucinado del infierno. El presente como una alpargata y el futuro, un acordeón indescifrable.
La marcha del fracaso insomne y de la gananacia insaciable, van de una mano gemela de diez dedos, pero que al final del día se deshace como una pompa de jabón. cada una vuelve a su cuerpo natural, sin memoria, sin nada en la mano, como si la noche trepara en silencio los escalones de una memoria inexistente.

Querido Diario (graffitiPoem)


Rayo el verso en la muralla
sin ortografìa ni palabras bonitas
sòlo para que crezca en quien lo mire,
como los escombros y ruinas
del amor la tristeza la rabia el sexo
lo inùtilmente perdido, de eso escribo,
en la calle y veràn tu nombre
sobre el cemento que sangra mi herida
como una rosa
en la insignificante noche,
donde la loba inmensa devora la sombra
de un verbo que arranca mis ojos.
Rolando Gabrielli©2008