sábado, mayo 24, 2014

La muerte va y viene


La muerte va y viene servida al desayuno.
Va y viene el día y el sol, la arena del desierto,
solo cambia de lugar la arena sobre la arena,
ese es el mar verdadero de crispadas dudas,
suelos que van y vienen entre la muerte
de los pasajeros que ya descienden.
Los sepultureros van y vienen con sus palas.
El conquistador deja su dolor de muelas,
van y vienen las carcajadas de espanto,
son un río de leche dorada seca y un muerto
les sonríe a otros muertos al pasar más frescos que él.
Todo cadáver es patrimonio del Estado,
si una mutual no lo ha podido maquillar por falta de dinero.
Va y viene el muerto que le cede el puesto
al compañero,
no hay arrogancia ante quien cae primero,
para el hueco ninguna distancia es mayor que otra,
en el tiempo, la noche y la muerte, son cosa de esperar,
las nubes, circunstancias de un paisaje cualquiera,
el paisaje comparte la escena, se respira un aire sulfatado.
Alguien  sin nombre recoge los negros cuerpos,
cadáveres con los ojos virados,
ascienden sin autorización de los muertos
que se rematan al mejor postor.
Tarde llegan escuadrones del ejército de salvación
y alguien lanza al pasar rosas descabezadas,
la fiesta es de todos,
el muerto es quien sale a bailar.
rolando gabrielli ©2014

viernes, mayo 23, 2014

De dónde salió

De dónde salió el conejo
si la mano tiene cinco dedos,
dos son los ojos
y en dos pies doy  fe
humana aparentemente
de quien soy,
en el azar de la vida.
Rolando Gabrielli©2014

jueves, mayo 22, 2014

La sombra de Quino


La sombra no siempre es huérfana,
ni camina al lado de uno
 a un ritmo parecido
al de unas moscas zumbando
alrededor de las  heces.
Un guiño nos basta,
a veces para saber
que  alguna vez
fuimos un mismo cuerpo.
A  su mentor,
Joaquín  Salvador Lavado,
señala Mafalda,
como diciendo que él fue quizás,
un padre  no buscado ,
un mago del sentido común,
quien trazó su vida,
hace casi 50 años,
en una  tira cómica muy seria
 sobre la realidad de un mundo
impresentable
y de una familia común y corriente,
que le hizo comer sopa,
un gesto que ella tradujo
como una provocación
del  poder establecido
y respondió con un humor
y filosofía letal.

miércoles, mayo 21, 2014

Posteridad digital

Me implora que deje una huella,
un segundo de gloria,
la raíz de la gota seca.
El paisaje se ríe en tu cara
y se hace un selfie,
con un botín de  imágenes muertas.
Resuelta está la posteridad digital.
Rolando Gabrielli©2014

lunes, mayo 19, 2014

Dentro del espejo

Me envías un espejo con tu rostro
y un cuerpo espléndido cuelga
de la imagen que lo sostiene.
Disfruto de la mirada que dan tu ojos,
la realidad no siempre es la misma,
imagen por imagen,
me quedo con las palabras.
Leo en su interior las voces,
el silencio oculto del destinatario
y no te veo.

sábado, mayo 17, 2014

Mi generación

Mi generación no se perdió,
simplemente no buscó alero,
ni tuvo afortunadamente
ningún sentido de pertenencia,
asidero a qué.
Al menos el que habla,
erró, erró, erró,
plantó su verdad,  su palabra,
su camino
en el círculo vicioso de la palabra.
No tuvimos otro tiempo,
ni para improvisar rimas
a la intemperie del verbo,
solo unos cuantos bártulos y partir,
con las manos vacías,
adonde lejos escribir otra historia,
en algún lugar sin un compromiso oficial,
esto, lo otro, aquello.
Salvar un poco,
el pellejo de la poesía.
Rolando Gabrielli©2014

jueves, mayo 15, 2014

El secreto del agua

El secreto del agua
es la sed del hombre.
La vasija tiene el poder
de conservarla fresca,
en su memoria.
Rolando Gabrielli©2014

miércoles, mayo 14, 2014

En algún lugar

En algún lugar ha de estar,
lo que no hemos visto aún,
espacio que el espacio  contiene,
absoluto, diluido y más,
lo desconocido  que  habitas
y reflejas.


martes, mayo 13, 2014

Cuando vaya a Praga
te hablaré
de mi escritor favorito,
sin ninguna complicación
te hablaré de Kafka,
como a él le hubiese gustado hablar,
sin ningún libreto preconcebido,
caminar por la ciudad
sin ningún orden establecido.
Para qué ser más kafkianos
que el mundo bautizado con su nombre.
Rolando Gabrielli©2014
 

lunes, mayo 12, 2014

Peticiòn nocturna

La luciérnaga
baja de la oscuridad
y me pide
que apague la luz.
Rolando Gabrielli©2014

sábado, mayo 10, 2014

Tú eres de terror

Tú eres de terror, amor,
bella, diosa, enigmática,
me dejas sin palabras,
en un mundo locuaz,
de megáfonos  y sordinas parlantes,
drones que viajan inalcanzables
y la muerte inocente les recibe
con los brazos abiertos.
¿Seguirás siendo, me pregunto,
mi cuerpo etéreo no tripulado,
volando hacia tierras remotas?
El mundo que tú y yo habitamos,
al uno y otro lado
de nuestros puntos cardinales,
sucumbe al fuego enemigo
del mercado de la palabra,
en un cine de barrio vulgarmente
acribillado por los efectos especiales
de esta realidad que supera el asombro.
Ante ti me inclino,
no por diosa
y yo falto de laureles.
En la derrota, me parece,
somos iguales.
Rolando Gabrielli©2014
 

jueves, mayo 08, 2014

Mobile Lovers

Atengámosnos al mensaje de Banksy,
en este paisaje nocturno de Bristol
(no cuestiono la existencia del grafitero)
me quedo con la ilusión inmaculada
de su mundo, el nuestro,
a imagen y semejanza de la realidad.
Ellos se abrazan en una calle de Bristol,
la pasión de la ilusión digital anima la escena
de estos amantes inesperados
en un muro cerrado por la oscuridad
y la piedra que lo erige firme y solitario.
Así el amor sin grietas aparentes,
es el vivo retrato de una época,
no hay voces ni silencio,
el mundo digital que les rodea
no rompe el encanto
de su aparición nocturna,
sella la realidad y la ilusión.

Gorjear de pájaros

Gorjear de pájaros,
el poema,
oscura luz del verbo,
amanecer de la palabra,
ha nacido el día
picoteando el abecedario,
palabra por palabra,
la lengua.
Rolando Gabrielli©2014

miércoles, mayo 07, 2014

En bandada pasan

En bandada pasan los pájaros
sobre un cielo conocido.
No me he cambiado de ciudad,
escribo a una amiga,
no contesta mis palabras.
Mañana volverá a pasar

la bandada de pájaros.
Les daré de comer.
Rolando Gabrielli©2014

martes, mayo 06, 2014

Aves



Aves,
del envidiable vuelo
al rasante suelo,
alas del volar y migrar,
no más vistas que en el cielo,
al pasar y despuntar,
por ventura llega el vuelo,
que sin premura vuela
y no caerá del cielo.
Rolando Gabrielli©2014

lunes, mayo 05, 2014

Buen día, día

Buen día,
día,
solo tu  luz no me espanta.
Un círculo no avanza
y una ventana fija,
lo que no desplaza 
la monotonía.
El rotundo paisaje
de un círculo,
encierra el amplio centro
de la nada.
Rolando Gabrielli©2014

martes, abril 29, 2014

Eres mi musa

Eres mi musa,
 no faltes
a la letra ni al espíritu,
menos en cuerpo,
 a la palabra.
Rolando Gabrielli©2014

lunes, abril 28, 2014

En esta imagen

 
En esta imagen quizás,
estemos retratados
compartiendo una gota de luz,
adivinada por alguien,
en el ojo del ciberespacio.
                                                                   Rolando Gabrielli©2014

domingo, abril 27, 2014

No es nada personal



 
No es nada personal,
 he estado más tiempo fuera de Chile,
que dentro de Chile,
vivido dos veces la muerte civil
(una adentro y otra fuera),
un simulacro de paredón
fallido,
una invasión extranjera,
(como una película de terror)
Años indocumentado,
convertido en un escritor fantasma,
(para sobrevivir en cuerpo y alma,
aferrado a la palabra utopía)
Ejercido desde el  anonimato,
con recursos de la cinematografía
un libreto sin ser una estrella,
ni personaje,
oscuro o luminoso
de las Mil y una  Noches.
Solo acudo al poema,
como un simple desconocido,
a ras de suelo volando,
hacia ningún lugar.
Después de todo,
el cuerpo está dentro de sí mismo.
Rolando Gabrielli©2014

viernes, abril 25, 2014

Vuelve Banksy a la escena del crimen, como victima de un robo sin precedentes de su  impactante arte urbano, que se expresa en la  calle de manera espontánea, cotidiana y con un valor artístico indudable. Goloso el mercado neoliberal, como una gran rata, da un zarpazo a la obra indefensa de Banksy, sin su consentimiento, para exponerla en una subasta intitulada: «The Stealing Banksy» («El Banksy robado»). ¿A confesión de parte, relevo de pruebas? La muestra, es una antesala, de una subasta de la obra pública, ciudadana, patrimonio del espacio público.
El Street  Art Británico, tan apreciado por el público corriente que disfruta con perplejidad la belleza de un artista  inteligente, creativo y generoso, ha quedado vulgarmente en la calle, desnudo de protección y bajo el imperio del despojo, con larga historia en la Rubia Albión.
Banksy está molesto, avergonzado, ha repudiado públicamente este acto inmoral  contra el arte, el artista y la cultura. Este show no tiene nada que ver conmigo y me parece repugnante que cualquiera pueda retirar arte de las paredes sin permiso, ha expresado con  justa indignación.
 Los saqueadores del  Arte Urbano seleccionaron siete obras de Banksy, dos de ellas ilustran este texto. Rompieron la magia del lugar, el instante de libertad del artista que escogió un sitio único para el destino de su trabajo.
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Del epilogar
Toda historia  tiene un revés, como una moneda. Nadie sabe quien es Banksy. Solo las paredes  de Gran Bretaña, escenarios como  Nueva York, son los testigos de quien instala el arte callejero, las perfomances de este misterioso graffitero del siglo XXI. Para los màs perspicaces seguidores de Banksy, cuyos datos personales  no superan a un desconocido transformado en fantasma. Banksy quien sea, alegra las calles y alienta el mercado. De esto último se habla  hace mucho tiempo, que detrás de  este arte callejero se encuentra la industria. No es de extrañarse, aunque escribo esta nota sin pruebas. Los diarios internacionales, se hacen eco, una y otra vez,  de este rey midas que cada cierto tiempo estremece el mercado y acrecienta su leyenda. No sabemos de otro "Robin Hood o asaltante del Arte", en estos  tiempos donde el rey es el mercado.
 
Le reinstalación transitoria de Banksy en las galerías del mercado, en un oscuro sótano, para después ser subastada a la gente VIP, en una cifra nada despreciable de  unos 4 millones de euros,  demuestra la magnitud  del operativo artístico. Un  gran negocio es rescatar esta obra de la calle y después sacarla al mercado. Dicen que todo se realiza con la autorización dl dueño del inmueble. Es una acto casi  surrealista de recobro de una imagen expuesta al  deterioro y daño de algún transeúnte no convencido del arte que no está encerrado en un museo o galería. Los graffitis de Banksy tienen un tiempo de duración, al parecer, y después caen al mercado como un negocio que no tiene precedente en el arte callejero. Pareciera ser, para algunos, una gran movida, un artilugio del mercado. Qué sería de  algunos sin este dios que habita realmente entre nosotros y se apodera de nuestra voluntad. Oh, my god,/ dicen los más aventajados del mercado/adictos a su espiritualidad/ sonar de las monedas/  mercancías sin memoria/Sueñan con lo nuevo y desconocido/ tan pronto pueden /devoran el último inventario/el vestigio de la salvación.
Detrás del Banksy que  no conocemos, sólo sus obras expuestas al mundo cotidiano, deambulan no solo estos mercaderes, sino el propio FBI, que en una de las subastas en Miami, habría amenazado con intervenir para detener un proceso supuestamente ilegal  o no consentido por su autor. Nada de lo que ocurre es nuevo, se han retirado graffitis  desde Cisjordania a Liverpool, y todos han terminado en una operación de compra y venta.
Màs allá de los trucos de Banksy y de quienes desmontan sus obras y las subastan, está el Arte que  hace o se hace en nombre de Banksy. El graffitero apunta  a la sensibilidad y actualidad, a mover conciencias, a graficar el siglo XXI, allí, donde mora la (in)consciencia humana. Un lujo para estos tiempos sin tiempo. Un mundo que no toca fondo y patalea como un ahogado. Estamos paseando por un acantilado sin malla de protección.

miércoles, abril 23, 2014

Un libro, un árbol

Un libro,
un árbol,
para seguir
RESPIRANDO.
Rolando Gabrielli©2014

jueves, abril 17, 2014

Los conjuros no son perfectos (Los Funerales del Papá Grande)



 
"Y cabe todo abril en una rosa"
GGM
 
Los conjuros no son perfectos. Ayer en la noche busqué en mi desordenada biblioteca un libro biográfico sobre Gabriel García Márquez. Algo íntimo, abrí algunas páginas al azar, revisé fotografías de ayer, anteayer, del presente más presente, del pasado, pasado y de lo que se podría proyectar hacia el futuro. Vi  de reojo en los estantes los clásicos que escribió y que le inmortalizaron, uno de los libros más emblemáticos de mi generación, la novela que irrumpió a finales de los sesenta  con su propia lámpara convirtiendo el hielo en fuego literario. No toqué una sola página,  dejé que la novela se sostuviera así misma con su propia imaginación  en las viejas tablas sobresalientes de la pared. Otros tomos quizás querían conspirar y me miraban  ansiosos para que los recogiera y revisitara. Creo que les guiñé un ojo.
En las últimas 48 horas había leído algunos mensajes de su familia, reveladores en si mismos, cargados de la víspera  inevitable. Una de esas palabras resumía todo: frágil.  En días pasados me encargué que se le pusiera frágil a unas láminas que se enviaban a un país centroamericano para que no se dañaran. Frágil siempre va en letras rojas y es un alto, cuidado, un llamado de atención. Frágil es todo lo que se puede romper.
Esta vez la palabra no iba a tener un contenido diferente. Su hermana Aída,  en Colombia, dio una alarma mayor cuando dijo que  debíamos estar preparados para aceptar la voluntad de Dios.  Uno quisiera que la gente fuera eterna y  no muriera. Todo lo demás, era realismo mágico.
Con  este presentimiento me acosté anoche y a estas horas que escribo, Gabriel García Márquez, -quien le había dicho a los periodistas al salir del hospital que se fueran a trabajar en vez de preocuparse por él-,   hoy es polvo enamorado que recorre su infancia  en Aracataca, el pueblo mágico que le regaló su destino y que  su  abuelo Nicolás le contaba, hacía vivir cada día, en cada rincón de sus calles e historia. Un pueblo en miniatura, mágico, con circo, gitanos, tiendas del Oeste, calles polvorosas, vendedores de chucherías, mercancías únicas y el cine del pueblo: la magia de las magias para un niño vivaz. Fueron siete años y le bastaron para toda una vida.
Dormí y soñé con mariposas amarillas  aquella noche y recordé un día que pasé por ese polvoso pueblo donde se encontraba la mítica finca bananera Macondo,  cuyo nombre inauguraría un nuevo mundo para la literatura en América Latina. Viajé a reencontrarme con mi generación, que mucho le debe  al autor de Cien años de soledad, El coronel no tiene quien le escriba, Los funerales de la Mamá Grande,  La hojarasca, El otoño del patriarca,  El amor en tiempos del cólera, El General en su laberinto.
Los últimos tramos de los sesenta, con La Mala hora incluida, tienen ese aire, la inconfundible atmósfera y sello de un parto genuino. América latina tenía carta de ciudadanía, pero seguía con sus deudas centenarias, la pobreza y abandono de su gente, las tiranías. El sabor agrio de una guayaba en descomposición.
El arquitecto y fabulador del universo macondiano se decidió  arrastrar por el mundo a todo un subcontinente mestizo con un relato que lo identificaba y pondría un sello imborrable a nuestra identidad. La palabra soledad ya tenía carne y hueso, un cuerpo visible, una historia real y mágica.
Chile no es Caribe, pero en mi tiempo la gente leía y soñaba  y emprendía aventuras con la palabra y vivía el realismo mágico a través de la literatura de Gabo. Aún no llegaba la fiebre digital ni la dictadura de la imagen y de la estupidez. Eran  otros tiempos, donde se soñaba bajo las estrellas o en algún cuarto de estudiante.
No fuimos diferentes ni indiferentes en nuestros años universitarios, tres grandes novelistas nos motivaban esos días con la fuerza de un huracán, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Juan Rulfo.  Borges era una isla aparte.
Eduardo Marín, colombiano,  periodista, compañero de curso, oriundo del Quindío, recreaba en sus palabras  y de la Mamá Grande, los pasajes que para nosotros los chilenos superaban no solo la realidad, sino la ficción.  Acudía a un mapa de América latina y mostraba las agitadas zonas de la violencia colombiana, hace más de cuatro  largas décadas. Colombia  prolongaría su historia  violenta y GGM sería el cronista más aventajado de su época y de la vida convertida en un tsunami social para los millones de colombianos dispersos por el mundo y por su propia tierra sin un techo.
Años después, cuando me instalé a vivir en una de las sucursales de Macondo, comprendí que realidad y ficción eran una misma cosa, y aún no podía entender como un Noruego, Chino o Alemán, podían leer con tanta pasión Cien años de Soledad. Macondo era mucho menos ficticio que la realidad que ocupaba Aracataca en el mapa colombiano, hoy un pueblito de 32 mil habitantes más abandonados que la palabra abandono, allá en el Magdalena  colombiano. Me sigo preguntando algo más: ¿Nunca llegará el boom económico a Aracataca? Su hijo más ilustre puso a Colombia,  América latina y su narrativa, a esas calles desoladas en el mapa universal, describió como ninguno la tragedia  de un  pueblo que lucha por sobrevivir en medio de una desgarradora violencia que pareciera no tener fin.  Conservadores y liberales, liberales y conservadores, dueños del tiempo y de la verdad, el eterno turno de la tragedia.
Su muerte en México,  donde residía exiliado desde 1961,-con "ires y venires" por el mundo-  convocó a la gente humilde  a la casa del niño que fue y eclipsó el sol en Macondo, y los hijos de Aracataca comenzaron a encender velas blancas y a contemplar la vida llena de los recuerdos de la Casa fundacional, como si todos los personajes de Cien años de Soledad acudieran a una última cita con la vida y la muerte. (México, lo he dicho varias veces, es un fuerte imán para escritores y músicos extranjeros. Los más relevantes escritores colombianos  establecieron su residencia en el DF. Álvaro  Mutis, fue el primero en encabezar la lista de los famosos muertos en los últimos siete meses. La lista la integra el argentino Juan Gelman y el mexicano José Emilio Pacheco) 
Aracataca, nacida en las llamadas tierras de la Santísima  Trinidad, gobernadas hace siglos, por el rey de España, es empujada por el ocio, aburrimiento, el olvido de todos los gobiernos colombianos de los últimos dos siglos. Aracataca ya ha vivido  200 años de soledad y resistido a esa indolencia burocrática y a una impudicia  epopéyica al uso y abuso del verbo hacer, sin hacer nada. Es un pueblo tan latinoamericano como un aula de enseñanza para nuestros  gobiernos mediocres y rateros. La estirpe de alcaldes que se turnaban con proyectos faraónicos, demenciales, inútiles, pareciera no tener límites, ni fin, los pueblos han sido arrastrados por el laberinto de la postergación y desidia.  Un dato refleja la magnitud  de estas afirmaciones. La remodelación y construcción de la vieja casa de los abuelos de García Márquez se estimó a un coste de 40 millones de  pesos y su restauración terminó costando 200 millones de pesos.
Ahí nació, quien se calificaría como un inofensivo francotirador, y recorrería incansablemente América latina y Europa, para conspirar en favor de las causas progresistas de esta parte del mundo. Llegó a decir que no escribiría más hasta que cayera Pinochet, La Habana fue su segunda casa, visitó constantemente Panamá en vida de  Omar Torrijos por el tema del Canal y la guerra en  Centroamérica y siempre puso sus buenos oficios por la paz de Colombia. Su vida está llena de anécdotas, en estos días circulan profusamente desde Aracataca a Moscú, seguramente el mito y la leyenda las multiplicará como reguero de pólvora. Algunas suelen ser particularmente divertidas y significativas, como la que se relaciona con la firma del Tratado del Canal de Panamá en 1977. García Márquez y el inglés Graham Greene, eran invitados de honor de  Torrijos el día de la firma de los Tratados en Washington, pero no tenían visa para entrar a Estados Unidos. Su ingreso estaba prohibido. Las autoridades panameñas resolvieron el tema otorgándole pasaportes panameños, los nacionalizaron de un solo plumazo.
GGB  venía a Panamá desde sus días de indocumentado en México. Tomaba un vapor y cruzaba el Canal para cumplir con los requisitos de las severas leyes mexicanas y de inmediato retornaba a la legalidad azteca. En uno de sus últimos viajes, se quedó en el Hotel Bristol, en el área bancaria de  Panamá y salió a caminar por las calles aledañas. De pronto ingresó a la librería El Hombre de la Mancha, que publicitaba su obra con una réplica de un maniquí de cartón del tamaño del autor. Me contó un ex vendedor de la librería, que nadie le reconoció. Supongo que cumplió con uno de sus sueños, pasar desapercibido cuando la fama no le dejaba respirar.
El Gabo fue un "intelectual" de los que ya  no existen, comprometido con las causas vitales de su tiempo. Usó su prestigio para que América latina  se mirara  y reencontrara así misma. Fue un cronista y personaje de su tiempo. Un periodista de agallas, reportero nato, que defendió con lucidez e imaginación como pocos  una profesión sobresaturada por la tecnología, pasada de moda por la camaleónica realidad, invadida por la mentira y desprestigiada por puro gusto. Lo hizo de la única manera posible, con creatividad, talento, imaginación y honestidad. Y recordó que la Ética es como el zumbido al moscardón.


El idioma de la imaginación no tenía límites, GGMárquez se había instalado en el corazón aventurero del hombre, ese que nunca termina de soñar y vive en todos los pueblos del planeta.
Cuando viví  en Colombia, comprendí que  la literatura de GGMárquez era mucho más realista allí, que en cualquier otra parte del mundo. Lo fantástico resultaba ser lo cotidiano y lo asombroso,  la realidad. Se acercó tanto a Colombia,  que vivió para contarla, porque su biografía era también la historia de su país. Una narrativa llena de historias fantásticamente reales, experiencias, el espejo de su propia patria, como un río que aún no puede llegar  a la orilla. Pienso, sin embargo, que su amor y devoción por la poesía fue  algo providencial para el éxito de su narrativa. Él lo expresó a lo largo de su vida de una y mil maneras, su reconocimiento absoluto a una musa tenaz y esquiva, pero absolutamente imprescindible. Se inició escribiendo versos, como tantos otros narradores famosos, el siglo de oro español era una de sus mayores debilidades y la otra, Pablo Neruda, con quien conversó en diversas ocasiones sobre el misterio de la poesía. La aspiración que tenía el autor de Cien años de soledad, sobre su propia obra, era que el libro tuviera un valor poético más que narrativo. Mario Vargas Llosa , uno de  sus críticos más perspicaz y lúcido de su  novela total, como la califica,  dice que el colombiano devoto de la palabra, se convierte en esclavo de ella  y la sigue a donde se empeñe en conducirlo. Ha logrado GGM, dice Vargas Llosa, el milagro del arte, un poema, una sinfonía en el poblado espacio inmenso de la soledad de Macondo hecho libro.
En mi opinión, tengo la impresión que Cien años de soledad, es el esfuerzo poético, la construcción de  una novela bíblica, en el sentido real, cotidiano de la palabra.
La política y los círculos de poder fue una de sus grandes pasiones. El mundo noticioso no se perdía pisada de los pasos del Gabo  por los vericuetos de la política. Su amistad con Fidel Castro superó todos los récords de fidelidad  a La Habana.  Era un Caribe por los cuatro costados, nadie podría imaginarlo de otra manera. Un pequeño napoleoncito, decía su abuelo Nicolás.
Cuando ya sus cenizas reposen en México y Colombia, o en México (sería un gran homenaje a la paz si  regresaran a Aracataca cuando se haya firmado la paz en Colombia), volverán las oscuras golondrinas a cuestionar el personaje político. Esa es la historia de un escenario anunciado.
Me sorprende que un personaje de la trascendencia e impacto mundial, como lo fue y es GGM, no haya dejado un testamento donde pusiera orden y destino a algunas cosas esenciales, dónde quería pasar su eternidad, por ejemplo. Seguramente la heredera es Mercedes, la Mamá Grande, la del cabello de golondrina incierta. Nada se ha dicho, el hermetismo ha sido total. Nadie esperaba, ni quería  esta muerte anunciada. ¿Habrá dejado su última suerte en manos de  su mujer?, a quien poco se nombra y fue la gran organizadora de la vida de GGM, según cuentan sus hermanas. Después de todo, se crió en medio de mujeres, siempre les rindió culto y sus novelas, tienen también la visión femenina de un mundo machista. Fueron tan importantes, que nunca  les contradecía ni discutía, aplicaba el viejo adagio que solo era posible amarlas.

 Hoy el mundo de la cultura, el pueblo de Colombia y de América latina, sus lectores, despiden al periodista, escritor y cineasta, al intelectual que abogó  incansablemente por las causas justas,  al forjador de periodistas, cineastas, al maestro, al Premio Nobel.

 Su partida física es un largo adiós, así lo reconoce  el planeta a este verdadero faraón popular  de la palabra.  Su entrañable amigo de toda una vida, Álvaro Mutis,  leía  sus originales  antes de editar.  Afirmó en una oportunidad, "que le cuesta mucho decir algo sensato de su obra".  No es poco decir.

Lo que si pareciera estar claro, es que ni García Márquez sabía que iba a morir el mismo día que Sor Juana Inés de la Cruz, hace 319 años, también en el DF.










Del Epilogar sin fin
El mundo, las primeras páginas de los diarios, Internet, los medios audiovisuales, no han dejado de comentar y escribir, pasar imágenes sobre la vida y la muerte de GGM, desde la víspera del viernes santos. Y estamos a 48 horas de su despedida oficial en México, en el emblemático Palacio de Bellas Artes, donde se realizará una ceremonia laica. El homenaje se extenderá por todo México. Colombia está de duelo y durante tres días la bandera estará a media asta. En  su pueblo natal, Aracataca, la bandera también estará a media asta por cinco días y todos sus habitantes  se han declarado en un duelo colectivo sin precedentes. El próximo miércoles, los colombianos leerán masivamente uno de los libros más populares del Gabo: El coronel no tiene quien le escriba. Gabriel García  Márquez se despide en medio del dolor de sus seres queridos y de quienes lo han querido y admirado. Lo hace en medio de un terremoto en México, de un gran estremecimiento de la tierra en distintos puntos del orbe, desde Chile a la Isla Papúa, ubicada  entre Asia y Oceanía.  Nunca pensó, seguramente, que en Colombia lo despedirían con el Réquiem de Mozart.
El mundo no es un vallenato, sino una coctelera, Gabo, tal y como lo dejaste.




 

miércoles, abril 16, 2014

LA SALVAJE ACTUALIDAD DE Banksy, (ataca)...

Banksy es la sombra en  la luz de la actualidad. Dicen que es él y no están seguros. Lo cierto es que se hizo presente en la elegante y rica ciudad inglesa de Cheltenham, con uno de sus  brillantes cuadros callejeros que ilustran una escena del feroz siglo XXI. Banksy sabe donde  le aprieta el zapato, cojea el mundo actual, visceral y líquido. Dibuja, pinta y recrea en un muro  más público que las antiguas cavernas, un escena recogida de las tantas denuncias de Snowden, sobre el espionaje, británico en esta ocasión,  porque allí está el conocido centro de escuchas inglés GCHQ, (conversaciones telefónicas y correos electrónicos de millones de ciudadanos).
Banksy apunta al corazón y ridiculiza los servicios secretos, con una imagen desfasada de los años cincuenta, en medio del furor de la vieja  Guerra Fría. Los  agentes están enfundados en una gabardina frente a una cabina telefónica con unos artefactos que  parecen médicos siniestros auscultando a un paciente. Estos viejos espías con cables, se muestran con sus sombreros y gafas oscuras, ya no asustan a nadie, en medio del más vasta y real espionaje global conocido en la historia de la humanidad.
Estos espías de Banksy, en una de las calles de la cuna del espionaje británico, están n el ABC del espionajes, haciendo su trabajo en la compañía de telecomunicaciones  BT de escuchar a la población.
Algunos dudan que el mural sea del grafittero Banksy, pero tiene toda su hechura, filosofía, impronta. Desde la belleza  e ingenio de sus  dibujos, el trasfondo de sus motivaciones, su salvaje actualidad y valentía en la denuncia.
Banksy se burla de todos, no sabemos quien es, se cree que nació en Yate en 1974, sus datos son meras especulaciones. Su vida es como una respuesta al Gran Hermano que está en todas partes.

Fotografías: Banksynews
Fotografías: Banksynews


 

martes, abril 15, 2014

La luna de abril es roja



 
La luna de abril es roja,
como tu boina
y flota en perfecto alineamiento,
pero solo tú  me eclipsas
en cualquier época
 del año.
Rolando Gabrielli♦©2014

domingo, abril 13, 2014

Valparaíso, quién te olvida



Valparaíso,
quién te olvida,
 no te conoce,
bruma de sangre y sal,
de tus cerros y laderas
nace tu gente y cuelga el amor,
todo el puerto todo el mar.
Dónde está el tiempo,
la suerte de tus cerros locos,
empinados hacia el cielo,
un viento que nos desconoce,
y el puerto arde en llamas
en un otoño ciego.
Rolando Gabrielli©2014

Oh, la memoria

Mi memoria es una farsa
en sí misma,
nebulosa pura,
disfruta con la página
en blanco
que me regatea
el poema
y me borra,
la memoria.
Va y viene,
de adentro hacia afuera.
Al final,
me desconoce.