sábado, diciembre 02, 2023

De vez en vez

De vez en vez,

cuando las noches caen   

sigilosas desoladamente

oscuras, únicas,

como las sombras

que les pertenecen,

sin ser vistas por nadie,

el brillo de una luciérnaga

acompaña y guía en el viaje

a la desolada casa,

del propietario,

que solo dice poseer

esa pequeña luz

que lo ilumina

en la oscuridad.

Rolando Gabrielli2023

Estación del horror y los magníficos violines de Vivaldi


No, no estoy en el negocio de las palabras,

en un mundo de poderosos charlatanes 

sin otro verbo que las letrinas de la muerte.

Permítanme recordarles que están quemando

los cuerpos vivos de su propia historia

y esta verguenza que asoma a la ventana

del terror, la humanidad pareciera asistir

a un torneo de caza donde el trofeo mayor

es la impunidad y el silencio ignominioso.

Veo gente dejar a sus muertos

bajo los escombros, apenas niños, niñas,

su infancia muerta al azar

El horror muestra sus dientes en pleno apogeo

de un nuevo genocidio, que ayer

le llamaban Holocausto.

Los nombres ya no importan y los muertos cuentan

por miles, sin tumbas, sin nombres,

los observan los satélites, binoculares de comandantes

sobre el terreno arrasado para contar de sus glorias.

Después viene la historia  y las películas 

que ficcionan el terror como si la muerte

fuera un turista que viaja al más allá,

sin siquiera un salvoconducto.

Me dejo llevar esta mañana por una orquesta en mudo silencio

y siento los ecos apasionados de las Cuatro estaciones

de Vivaldi, reclamarle al silencio del mundo,

con sus magníficos violines, que el crimen no es

una obra maestra.

Rolando Gabrielli2023 

viernes, diciembre 01, 2023

La destrucción del cero

La destrucción del cero no tiene valor

cuando a la izquierda va en silencio,

solitario, inútil diría, casi invisible.

Se ha roto de la nada la copa,

no derrama más que el ruido del cristal,

sin ser música, se le oye como si

el verano tuviera un plan inconfesable

para nosotros, un paisaje que disfruta

del ocio como todos debiéramos.

El cero, mal ubicado, apenas es un estorbo,

la pequeña obra maestra del olvido.

Rolando Gabrielli2023

jueves, noviembre 30, 2023

Un asteroide viene volando

Un asteroide potencialmente peligroso viaja hacia  la tierra,

quizás nos ha confundido con los dinosaurios.

Los expertos los definen en términos generales,

 como un cuerpo rocoso celeste

más pequeño que un planeta enano,

(me parece asombroso, cautivante,

como un grano de arena en el cosmos,

puede llamar tanto la atención).

Un asteroide es un objeto cercano a la tierra,

 no supera los mil kilómetros de largo,

pero tampoco es una lenteja  enana

en la boca de un hipopótamo.

Detectado por un poderoso telescopio chino,

que observa todo el cielo desde el hemisferio norte,

ya fue bautizado 2023 WX1 y viaja a una gran velocidad

y se vislumbra peligrosamente cercano a nosotros.

Pienso en los dinosaurios que no tenían telescopio,

eso fue  hace 66 millones de años, pero sobrevivieron

las serpientes, tortugas, cocodrilos, erizos, estrellas de mar

y las aves que siguen volando hasta nuestros días.

Amanecerá y veremos.

Rolando Gabrielli2023

miércoles, noviembre 29, 2023

A las puertas del silencio

Poesía, tantas definiciones a las puertas del silencio

Poesía, un muro sensible a las palabras

Poesía, en el nombre de todas las cosas

Poesía, la memoria de un presente perpetuo , con todo el futuro por delante

Poesía, del viaje el cual estamos hablando

Poesía, primero la palabra, luego los ojos del lector

Poesía, por ser descubierta

II

Detrás de un poema,

como un fantasma 

que abre una puerta

hacia el lugar inesperado

de la palabra imaginada,

ahí está el poema.

III

Me sumo a las voces vivas y muertas/

el mejor poema/mañana/palabra

encriptada en la palabra/alegre/divertida/oscura/

desconocida/Si hay tiempo para la memoria/

el presente es/a todas luces/futuro.

Rolando Gabrielli2023

martes, noviembre 28, 2023

A las afueras de una iglesia

 

A las afueras de una iglesia estuve con mi padre.

en una calle empedrada alrededor de una fuente de agua,

había un gran silencio esa noche y él fumaba,

yo era un adolescente y ya no vivía en mi casa.

La noche estaba de duelo y recuerdo que no encajaba

en un día triste donde me sentía ausente a pesar

que mi tío, el muerto, cuando niños nos contaba

unos cuentos fabulosos que inventaba

para hacernos dormir y soñar con  aventuras extraordinarias.

En silencio asistíamos a un funeral de su hermano,

mi padre fumaba  y miraba hacia ninguna parte,

aun recuerdo ese tiempo conmovedor,

estaba absolutamente solo y la vieja iglesia

era como una referencia a ese momento

que no expresaba más que el recuerdo

del hermano al cual ya no volvería a ver

y con quien compartió la infancia y mucho más.

La iglesia persiste con la historia de la ciudad,

los hombres pasan definitivamente caminando

frente a sus puertas o se reúnen para orar

por los que ya no están.

Rolando Gabrielli2023

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Fotografía de César Gabrielli, Iglesia San Francisco, Santiago de Chile

lunes, noviembre 27, 2023

El nido no está vacío

 El nido no está vacío,

la ausencia también es 

el principio de la esperanza

y el  propio vacío construye

un posible reencuentro,

que deja abierto al azar.

Rolando Gabrielli2023

sábado, noviembre 25, 2023

La última piedra

La última piedra

la pone la montaña.

El silencio la venera

y el viento sabe

que vendrá otra

y otra.
Rolando Gabrielli2023

viernes, noviembre 24, 2023

El Guasón ha llegado a Ciudad Gótica

El Guasón ha llegado a Ciudad Gótica,

su amplia sonrisa y carcajadas

resuenan en los confines del sur,

de un mundo que no sale de su asombro,

la locura va a comenzar y todo pareciera

estar dispuesto como en la última cena,

esta vez para una gran tormenta en alta mar,

ese naufragio que presiden las olas

y los malos tiempos  buscan la manera de capear.-

La entretención puede durar el compás de un vals,

la tormenta, la borrasca, la tempestad que se avecina,

no es un simple chaparrón, un pequeño paso

al abismo, al más allá, sino un viaje sin retorno

a una ilusión de prosperidad.

Rolando Gabrielli2023

Los años son

Los años no son un dato irrelevante,

su suma no es el resultado de la vejez

de sus números y lo vivido es lo que cuenta

cuando llega lo morido, el irreparable final,

donde todo se resta y  para el cuerpo

 y la carne solo es memoria,

que en tierra abonada queda.

Polvo al aire de los vientos  

de la montaña que muestra la paz de los solos,

la libertad de los caminos sin muros,

aire y más aire, solo queda respirar,

al que queda

Rolando Gabrielli2023

miércoles, noviembre 22, 2023

¿Y si el país desaparece esta noche?

¿Y si el país desparece esta noche?,

Un diluvio cae sobre su angosta franja

de tierra unida a dos mares

y sus abismos silenciosos.

Siento crujir los tejados y el alma

de la tierra que la sostiene.

Aquí, naufragando en la soledad

de mi casa bajo el techo

de la incertidumbre.

Sí, puedo decir que ha pasado

mucha agua bajo los puentes

invisibles que unen la noche

con el nuevo día.

Rolando Gabrielli2023

martes, noviembre 21, 2023

Las cosas invisibles

Aunque digan que no hay nada nuevo,

un espejismo trae esperanza.

Si bien un grano de arena

no lo convierte en desierto,

la imaginación puede aventurar

en esas soledades solo invocando

la dimensión de su pequeño universo.

Las cosas que no se ven y están,

invisibles no son, en algún momento

se harán  presente solo pensando

que  no siempre están para ser vistas.

Rolando  Gabrielli2023

lunes, noviembre 20, 2023

Esta es mi moneda

Esta es mi moneda

de cambio,

la otra cara de la palabra

la verás en tu espejo,

así crecemos cada día

en la hipnosis de los sueños,

moneda corriente de estos tiempos

de transacciones  y venta de órganos,

no hay límites para la distracción humana

ni de la perversa ceguera

del hombre contra el hombre,

con que algunos esperan construir

 jardines de prosperidad.

Rolando Gabrielli2023

El silencio nos habla

El silencio nos habla,

cuando menos lo esperas

y repasa en la memoria

el registro invisible

de su voz única, 

inconfundible y verdadera,

que no deja de hablarte,

siempre, a su manera.

Rolando Gabrielli2023

domingo, noviembre 19, 2023

La muerte yace

 La muerte yace

boca abajo y aún respira.

La sombra riega

con su sangre

la tierra de sus ancestros.

Aún hay  esperanza,

que la vida arroje

la semilla 

de un nuevo fruto.

Rolando Gabrielli2023

sábado, noviembre 18, 2023

Ya no vuela cautivo


Nadie es nadie y aún existe,

siempre será alguien,

permanecerá libre

en nuestros corazones,

El pájaro de la muerte,

ha muerto,

por fin, en tierras lejanas,

ya no vuela cautivo

dentro de la jaula.

Rolando Gabrielli2023

jueves, noviembre 16, 2023

Diario de un poeta

 La poesía tiene sus propios códigos,

caminos no siempre convencionales

y algo misteriosos que bien pueden

convertirse en espejos rotos,

invisibles vagabundos viajeros,

reflejo de sus sueños, fortaleza

de su silenciosa voz. 

El día, de alguna manera, casi siempre

convoca y registra las palabras

en la inesperada página en blanco.

Revivir la palabra día a día

en la futura memoria,

puede que aún así, no asome

la verdadera cara del poema,

sea solo una señal, un aviso,

de su improbable, inefable presencia,

en estado de gracia, aún.

Rolando Gabrielli2023

miércoles, noviembre 15, 2023

Si la palabra

 Si la palabra

impone su silencio,

persiste en no ser

nombrada,

comparte con ella,

al menos.

lo que intenta

decirte.

Rolando Gabrielli2023

martes, noviembre 14, 2023

Mi poesía es algo personal

Mi poesía es algo personal,

espero no ofender a nadie,

no estoy pasando a la historia,

más bien la historia está

pasando por mí,

no a buscarme precisamente,

sino dejando sobre la mesa

un recibo por los años servidos.

Rolando Gabrielli2023

En la escena del crimen


Murió en la escena del crimen,

filmaba la destrucción de un pueblo,

para una serie exitosa, favorita

de la teleaudiencia de su país.

Cayó abatido al lado

de una derruida mezquita,

junto a cuatro soldados

de las tropas de asalto,

al pasar por un túnel

con trampas explosivas.

Rolando Gabrielli2023

La palabra

 La palabra

es nuestra arma.

La obligación

es encontrar

su semilla

y sembrarla.

Rolando Gabrielli2023

lunes, noviembre 13, 2023

La muerte

 La muerte,

que nunca tiene

prisa,

recoge sus bártulos

 y se va llorando,

de Gaza.

RolandoGabrielli2023

domingo, noviembre 12, 2023

La poesía es mi maestra


LA POESÍA ES MI MAESTRA

La poesía es mi maestra y por años, una Musa, re encantó mi corazón. Ella descubrió en mí el Arte de la poesía, un viejo oficio algo olvidado, quizás pasado de moda, pero, a veces, uno suele llevar el lenguaje en la sangre. Pareciera una canción, el principio de este relato, pero la poesía, apuesta a sí misma y después no espera nada más que el lector aventure en las palabras, en ese silencioso ruido que agita los sentidos, porque, “él verso cae al alma como el pasto al rocío”.

No hay escapatoria

Finalmente, no hay escapatoria. La palabra es lo más vivo y poderoso que tenemos, oxígeno del diario vivir. Las palabras fundan, trazan un camino, no hay obstáculo que las convierta en invisibles, inútiles, innecesarias, aún después de dichas en las más difíciles circunstancias, imponen también su silencio. En suma, no somos más que nuestras propias palabras. Todo poema es una aventura personal, intransferible, única, tiene tantas lecturas como lectores, y este viaje se inicia cuando el poeta  comienza  a reflexionar sobre una experiencia de vida, un sueño, un paisaje, un amor, todo lo que la memoria ha transformado en recuerdos y retrotrae al presente, y siempre quedará un espacio para el futuro. La vanguardia de lo desconocido, es una formidable visión más allá de nuestros límites, una explicación de lo inexplicable. La muerte, quizás, sea la que escriba el último poema, con su más grande y definitivo silencio, que abarca un tiempo infinito, pentagrama de lo imposible y por qué no, de lo nuevo. La poesía, mientras exista un ser humano en la Tierra, contará con un relevo. (Hubo un tiempo que me tocó vivir, no debo olvidarlo, que la poesía pasó a ser un objeto peligroso, un instrumento de comunicación que solía alterar el orden y la paz social de acuerdo con el dictador. Insólito, pero real.)

La poesía es mi maestra

La poesía es mi maestra y no la voy a sentar en mis piernas como Rimbaud lo hizo con la belleza para insultarla. Tampoco renegaré de ella como Lihn, en un poema sobre Rimbaud, aunque después afirmara: porque escribí porque escribí estoy vivo. Todos tenemos derecho a rectificar, ser contradictorios y también, equivocarnos. Solo nosotros podemos responder por lo que somos o creemos ser y podríamos haber sido. Que cada lector relea el poema y bajo su propia experiencia, emoción, se responsabilice de su versión, y en la intimidad pública de su acción, suscriba un pacto con el texto.

Las palabras son las que mejor interpretan el silencio y dicen en verdad lo que piensan, siempre y cuando sean libres. Somos la contradicción del río de Heráclito y nos volvemos a bañar dos veces o las que sean necesario con las mismas palabras. No robaré versos como señala el título de un magnífico libro (Versos robados) de Óscar Hahn, aunque somos la suma de todos los libros de poesía leídos a lo largo de nuestras vidas. Me es difícil no pensar en Tralk, cuando en mi memoria asoma el otoño de todos los Tralk que he acumulado a lo largo de mi vida con la lectura de su accidentada historia y ejemplares obras. Han pasado muchas palabras, autores y libros, bajo el puente de la poesía, que, para felicidad de sus lectores, el río de tantas palabras no cesará de fluir hasta que el último humano forme una familia con una inteligencia artificial y vivan su mundo en el meta verso.

Con tanta máquina, robótica, programas, algoritmos girando dentro de nuestras cabezas, desayunando con ellos, almorzando, durmiendo la siesta, encontrándonos antes de que la noche caiga en su oscuridad, y en medio de todo esto, el misterio y la manipulación de nuestras vidas, el poema seguirá siendo una semilla humana vital, un verdadero habitante de la Tierra.

Nuestro día de Carpe diem

Es difícil olvidar a todos nuestros compañeros de viaje, de juego, como diría Pound, en el lúdico quehacer de la poesía. Olvidar a Panero, sería imperdonable, agregar más locura a un mundo fuera de borda, siempre es posible. La poesía es también el rostro de Antonin Artaud, su cabeza desordenada en ebullición y búsqueda de sí mismo. Ernesto Cardenal, en su archipiélago de Solentiname, lleno de sabiduría y magia, y nosotros en el Pedagógico de la Universidad de Chile, recitando sus poemas en nuestra cofradía invisible. Por esos predios, donde practicábamos sin saberlo quizás, el Carpe diem, y se paseaba Parra como  Sócrates por su casa con sus discípulos y también en una soledad reflexiva meditaba, ser o no ser. Teillier se dejaba caer de vez en cuando, como las pasajeras hojas de otoño, y sus pasos parecían no tocar la tierra. Eran tiempos totales de poesía, porque todo lo demás era la realidad. En nuestras mochilas cabían más autores, de aquí y de allá, Vallejo, arrastrando desde la serranía un verbo nuevo, cautivamente, profundo y asumiendo sus miserias en París con total grandeza. Todos los surrealistas podíamos leerlos con Breton comiéndonos una naranja al mediodía. El menú de nuestros días, era la poesía, Eliot, viajaba con nosotros en el Támesis, un día gris, absolutamente único e irrepetible. Nos decía el poeta inglés que  el mundo no acababa con un estallido, sino un murmullo.

Éramos jóvenes puros, idealistas

Octavio Paz, tocaba para nosotros El Arco y la Lira, nos llenaba con sus ideas brillantes acerca del poema y la poesía, el acto de crear. Éramos jóvenes puros, idealistas, esponjas del verbo y la palabra, absorbíamos el abecedario de la A hasta la Z. En poesía todo es posible, inclusive el silencio que espera pacientemente y crea una atmósfera sobre la página en blanco. Era una suerte de estado feliz para un grupo de vagabundos solitarios.

La historia social, los grandes eventos, esos que conmueven a toda una sociedad hasta sus cimientos, inclusive sepultan ideales auténticos, necesarios, que arrastran, conmociona a una comunidad, son materia prima de la poesía, hechos que interpreta y convierte en suyos, en la intimidad de un puñado de palabras que adquieren un sentido único. Neruda, De Rokha, Maiakovsky, Whitman, Vallejo, Cardenal, Miguel Hernández, Gelman, Gonzalo Rojas, Dalton, Pepe Cuevas, Zurita, Lihn, Elvira Hernández, Carmen Berenguer, etc etc etc. Todo poeta vive en una sociedad, algunos más que otros, toman nota de los hechos más puntuales, Picasso, con el Guernica, sentenció a los agresores de la España republicana. Hay muchas maneras, expresiones artísticas, que retratan un período de la historia y definen un tiempo por sus luces y sombras. La historia  también está plagada de silencios, de ausencias vergonzosas, de crímenes imperdonables. Theodor Adorno dijo textualmente:” Escribir poesía después de Auschwitz es una barbaridad y eso afecta también a la conciencia  de por qué hoy se ha hecho imposible escribir poemas.” La poesía continuó su viaje, afortunadamente, una parálisis hubiese sido fatal. La historia humana está plagada de crímenes de guerra, masacres en muchas partes del mundo. Hoy tenemos una en curso en la franja de Gaza, un genocidio en toda forma,  de acuerdo con agencias internacionales.  Auschwitz, Hiroshima, Nagasaki, Vietnam, el Gulag, Afganistán, Irak, Libia, Siria, por citar algunos ejemplos, muy frescos en la memoria de la humanidad, se suman al horror. La poesía seguirá su camino, porque alude a la condición humana, la belleza, el amor, la historia humana aquí en la Tierra. Caracteriza, en definitiva, a nuestra especie.

Siempre me aguardará una página en blanco

En estos últimos 25 años, para no ir otros 25 años más atrás y más, he vagado entre el mundo digital y la palabra impresa, en un mar de lectores anónimos. Siempre me aguardará una página en blanco como al poema que no se ha escrito. Yo dejaré mis cinco sentidos en cada una de las páginas que solo puedo adivinar que están dispuestas para mí, en el amanecer de sus días y noches, seguiré mi aprendizaje como el rodar de una piedra en búsqueda de su camino y destino.

Escribimos por placer, por sed de aventura, compromiso con nuestra especie, que no siempre se compromete con la sociedad, comunidad, tribu, y suele alejarse  de su horizonte más cercano, como si viajara en un arca por el solo interés de sobrevivir a su propio diluvio con sus 40 noches de aprendiz de Noé. Una especie que devora a sus semejantes y no es tinta lo que tiene precisamente en sus manos, sino sangre. Qué viejo oficio tan encantador, podrían decir algunos cursis, si no deja de hablar del amor, la luna, la vida, las pequeñas cosas, del hombre y la mujer, de todo cuanto le ocurre al ser humano en cualquier época, porque siempre ha estado y estará presente, como el pan, el aceite o el vinagre sobre la mesa o un buen vino.

No sucederán muchas cosas, como suele ocurrir a lo largo de una vida, y siempre habrá quien intente descifrar el alma de las cosas, interpretar los desafiantes vientos de la vida, buscará como una aguja en el pajar el poema de su vida, aquella palabra que dice exactamente lo que convoca, queremos expresar, revelar, sentir. La memoria seguirá siendo arbitraria, faltan muchos nombres, ellos saben que han estado presente en mis días cotidianos, mesa de oscuras noches, y que forman parte de mis lecturas: García Lorca, Borges, Quevedo, Eliseo Diego, Rolando Cárdenas, Char, Millán, Barquero, Brecht, Donne, Villón, Baudelaire, Apollinaire, Michaux, Dylan Thomas, Verlaine, Rosamel del Valle etc. etc. etc.

Solo sé, que en alguna parte de este pentagrama, está Lezama Lima, con su habano, pensando en alguna metáfora que lo una al mundo que sabía construir desde la retórica de su silencio en clave barroca.

El hombre, que descubrió el fuego hace 7 mil años a. de c, no cesa de seguir ardiendo en su propia llama. La poesía, es apenas una pequeña luz incierta en la penumbra que seguirá abriendo nuevos caminos.

Del epilogar

Mientras escribo y pienso en la palabra pienso, el mundo gira en su propia órbita y los humanos realizan sus oficios, viven a su manera y semejanza de sus actos. El planeta azul, qué bello color, camina sobre sus propios abismos y la guerra no es precisamente un poema, es el horror, tan viejo como la breve historia del hombre. Cuando una joven poeta muere bajo las bombas, creo que debemos hacer un alto y detenernos antes del abismo, si caernos.

La poeta palestina, Heba Abu Nada, murió a los 32 años durante los bombardeos de Israel sobre la franja de Gaza, me informa un post internacional. Abu Nada, era poeta, activista por los derechos de la mujer y palestina. El 20 de octubre de 2023, murió durante un ataque aéreo disparado por la Fuerza Aérea de Israel contra su casa durante la respuesta israelí a la Operación Inundación de Al-Aqsa- Au tora además de la novela El oxígeno no es para los muertos, colaboraba  además con Wilkipedia. Poco antes de morir escribió unos versos premonitorios y desgarradores: La noche en la ciudad oscura, excepto por el brillo de los misiles; silenciosa, excepto por el sonido del bombardeo; aterradora, excepto por la promesa tranquilizadora de la oración; negra, excepto por la luz de los mártires. Buenas noches.

La poesía, la auténtica poesía, tiene esa capacidad de tocar y sensibilizar todos los sentidos del ser humano, cuando éste no ha dejado de ser humano. ¿La poeta se estaba despidiendo? No sabemos, pero sabía que vivía al borde del abismo, Gaza, su pequeña ciudad, donde aún habitaban sus sueños y esperanzas, había recibido casi un cuarto de las capacidades letales, según fuentes internacionales, del poder explosivo de las bombas lanzadas en Hiroshima y Nagazaki. Bajo esas nubes  de polvo mortal escribió su último poema y dijo 24 horas antes de morir, según reportan algunas agencias en Internet: Si morimos, sepan que estamos satisfechos y firmes, y digan al mundo, en nuestro nombre, que somos personas justas/del lado de la verdad. 

Rolando Gabrielli2023


No existe

No existe el ladrón,

que pueda robar

tus sueños.

Rolando Gabrielli2023

viernes, noviembre 10, 2023

Un día a la vez

un día,

caminar por el parque,

respirar profundo,

conversar con los árboles,

recoger las hojas

del patio,

seguir el curso

de los pájaros

de pecho rojo,

dejar que la memoria

seleccione arbitrariamente

lo que haya pasado

en algún día inolvidable,

dar de comer a las aves

que nos enseñan

en silencio a volar,

dejar que el tiempo

acomode las cosas,

pasar, pasar,

no sin antes

escribir un poema,

con las palabras

precisas, necesarias,

que en un día cualquiera

expresamos  para nombrar

las cosas, los detalles,

aquello que nos acompaña

en un día corriente,

sin prisa

y algún lector distraído,

hará una pausa

y podrá encontrar

en ellas, quizás,

algún sentido,

porque

lo simple,

no necesita

una explicación.

Rolando Gabrielli2023