está lleno de presentes,
que mañana
serán memoria.
Rolando Gabrielli2024
Periodista, escritor y poeta chileno en Panamá
El ghostwriter respira en silencio,
ignora la posteridad que le sonríe
como una vieja alcahueta
que ya decidió por él.
Una obra anónima no tiene nombre,
solo le pertenece a las circunstancias,
un poco a la casualidad del momento
y al tácito olvido del autor.
Rolando Gabrielli2024
El poeta no siempre
está dentro del poema
y el poema no habla por él,
ni por cuanto le ocurre.
La poesía no tiene dueño,
es cuanto puedo decir.
Rolando Gabrielli2024
la palabra es mar,
agua de los dos océanos.
Nadie es menos
ni es más al navegar.
Que la palabra
sea nueva, abra cielos,
tierra y mar
y dos peces
vuelvan como hermanos,
a nacer.
Rolando Gabrielli2024
está en el poema,
en lo que dice,
ignora
o no dice,
aparentemente.
El silencio,
puede ser todo,
lo que contiene.
(RG)
El poema se sostenía en el aire/respiraba/solo respiraba/La luna, el sol/todo lo visible/estaba para ser contado, cantado/de voz en voz/de generación en generación/hasta desaparecer quizás/como si las palabras/fueran escritas en tinta invisible/o la memoria las vaciara en un bosque.
La poesía viene de lejos tiempos lejanos. Fue importante para el alma y la política, nada mejor que un poema de amor para una tragedia, fracaso o una historia de amor. Grandes cultivadores del género, hombres y mujeres, clásicos que permanecen vivos en pequeños círculos devotos de la poesía, en la academia, entre poetas o lectores con fe en las palabras. No es pan de todos los días, ni está servida en la mesa. Los poetas son rara avis, no pertenecen a la prosa cotidiana, ni se les ve en los torneos de oratoria o en las bolsas de valores. Los poetas suelen estar frente a la página en blanco en un desafiante silencio. No hay ganadores ni perdedores, sino un constante desafío, ese ejercicio solitario que nace aparentemente ciego hacia lo desconocido y vuela con las palabras como un pájaro al dejar su nido. La poesía siempre tiene alas. El poeta tiene un mano a mano con la poesía en cada poema. En cada página en blanco, la suerte está echada. Cuando tengas en tus manos un poema, Lector, piensa en esta lucha, atmósfera y, a ti te corresponderá asumir tu propia mirada.
Rolando Gabrielli2023
Una de las preguntas que me han hecho en repetidas ocasiones con cierta ingenuidad, manía, persistencia y curiosidad, tal vez, por qué, para qué escribo poesía. En parte la interrogante lleva implícita una advertencia, para qué sirve ese ejercicio de cortar las palabras, escribir verticalmente, no llamar las cosas por su nombre, o darles un verdadero nombre. La curiosidad es hacia dónde nos puede llevar esta aventura. que pareciera no tener pies ni cabeza y ser un lenguaje para iniciados en un círculo vicioso de la palabra. Hay un enigma que pudiera confundirse con un tirar de dados, someterse a las cartas del Tarot o simplemente determinar que es un oficio, acaso, un juego, una manera divertida de buscar algún otro sentido a las palabras comunes y corrientes.
La poesía puede ser lo más inesperado que anida un corazón, hondo, un lenguaje verdaderamente verdadero con el cual comunicamos más allá de nuestra pobres palabras diarias, asuntos que los cinco sentidos suelen traducir de vez en cuando y no siempre acertar o de alguna manera ser la explicación correcta para quien lee un texto y llega a su propia conclusión. Después de todo, el poema está para ser descifrado, interpretado, sentido, corregido, apropiado, recreado y aún así, puede permanecer inédito para muchos más lectores.
Cada lector, amante de la poesía, debe buscar, en mi opinión, su propia definición, de acuerdo con su experiencia de lecturas, apreciación personal gel género y tomando en cuenta que todos, o casi, hemos sido poetas cuando niños y hemos escrito algún poema en el desliz de nuestras vidas. No lo digo para que se avergúencen, sino para tomar el pulso, a la importancia que suele tener más allá del olvido de algunas memorias. Es un recursos que muchas veces supera el pragmatismo, la prosa diaria, el discurso opaco, a veces, banal. La poesía cuenta con sus propios códigos, toma el pulso a cada época a su manera, se transforma, evoluciona como lo hace la ciencia y otras artes, y los poetas arrancan verbos y palabras a la realidad como ellos la ven y transforman, finalmente.
En esta era del pensamiento robótico-digital, donde la juventud viaja en el meta verso, en la inmersión de una nueva realidad, y comienza viajar de la mano de la Inteligencia Artificial, seducida como pocas veces en la historia de la humanidad, la poesía sobre, apela a la imaginación sensorial directa del ser humano a través de las palabras. El poema oral milenario, el poema escrito en cientos de lenguas en la historia de la humanidad, el poema como lenguaje de la tribu, el poema de la naturaleza, el poema que nombra las cosas, funda ciudades, países, el poema anónimo, la palabra que no se sabe quien la dijo y permanece en los tiempos, el poema que una y otra vez vuelve a cantarle a la vida, lo que somos, el poema que Babilonia ocultó en una vasija, que Roma enalteció por sobre los vítores de la chusma enardecida en el Coliseo romano, el poema que ninguna palabra se negaría a escribir, el poema que convirtió la luz en su propia sombra, el poema de la Diáspora de todos los tiempos que siguen siendo nuestros tiempos y los que han de venir.
Si alguien busca una explicación del poema solo en las palabras, su combinación, sentido-s, silencio, le invito a pensar, reflexionar, encontrar en el texto Vida, porque es definitivamente de lo cual está hecho. Esa es la esencia de su materia. Tal vez por ello, la poesía es eterna, forma parte de nuestro ADN emocional, nuestra manera de usar los sentidos en comprender la naturaleza de las personas y de todo cuanto nos rodea y anima a vivir.
La poesía tuvo un gran prestigio en la antigüedad, formaba aparte de la historia, del alma de algunos pueblos, Las palabras vienen de tan lejos como la poesía, nadie era tal vez dueño de lo que en verdad se cantaba y el susurro de las voces recorría de sitio en sitio. En nuestro presente inmediato, Chile, la poesía también ocupó la atención más allá de la academia y algunos acuñaron el nombre de país de poetas. Ese eco me parece perdido en los tiempos más recientes. Las páginas de los periódicos no publican poemas, ni entrevistas a poetas, ni los toman en cuenta. Son golondrinas que no hacen verano, ni ocupan espacios visibles en la sociedad. De vez en cuando un orador cita a un poeta para refrescar su discurso, distinguirlo de la habitual retórica con un guiño literario.
Mi recomendación es seguir escribiendo.
Poesía
Soy tu sirviente
considérame
tu público servidor:
humildemente
un cómplice incondicional.
Tócame el corazón
con la yema de tus dedos.
Desnuda la semilla seca
y sé mi fruto.
Poetry
I am your servant
consider me:
your public servant:
humbly
an unconditional accomplice.
Touch my heart
with your fingertips.
Make naked the dry seed
and be my fruit.
Traducción de Oliver Welden
22 de febrero de 2008. Málaga, España
La Luna
no se
esconde
de los
viajeros
que sueñan
con instalarse
en sus
oscuros
brillantes predios
que vemos
desde la tierra.
Rolando Gabrielli2023
¿El corazón de la Vía Láctea
nos habla en medio de un millón
de estrellas distantes a 14 mil 500
años luz del Sol?
Sigo observando las estrellas,
preguntándome si existen
para recordarnos que lo inalcanzable
es tan misterioso como lejano.
Rolando Gabrielli2023
El Holocausto
conmemora
el Holocausto,
con un nuevo
Holocausto.
Rolando Gabrielli2023
El tiempo no tiene tiempo,
digamos, sucede,
no se detiene, avanza
y al mismo tiempo
que pasa, tiene pasado,
es cierto, su presente,
siempre y para que nadie
se quede sin tiempo,
futuro, la espera,
lo que viene y sucederá.
Rolando Gabrielli2024
Un puñado
de palabras asoma como una gran montaña inescalable
La poesía
puede estar oculta en la borra de una taza de café humeante bajo un sol calcinante
Cada mañana
pienso en los papiros, y cuando untaban un tintero los monjes medievales
Nada nos
hará mejores o peores en silencio viendo pasar los misiles sobre nuestras
cabezas
Una caja de música siempre tendrá quien la escuche
La poesía le abre la última puerta al callejón sin salida
El escritor que está de vacaciones, no es escritor, Barthes lo dijo de otra manera
La palabra
expresa más que su silencio, su ausencia, olvido inexplicable
La piedra
con que tropieza el pie no siempre es la misma, pero forma parte del camino
La poesía es un ejercicio que imita a los árboles cuando caen las hojas
Los museos
de las grandes metrópolis devuelven las piezas saqueadas, nacen los
espacios del silencio
Cuando el
iceberg asoma, puede ser el comienzo de un diálogo profundo
Silencio, en
mi casa el tiempo es atemporal, y la memoria construye, reafirma el futuro
Las
palabras no tienen nombres, ni apellidos, no son prácticas, ni inútiles,
significan
Las palabras no tienen estaciones de su preferencia, se escribe cuando hay algo inevitable de ocultar
La poesía no es señal, ni huella, solo un estado de ánimo
Escribir en piedra debió ser incómodo y no aseguraba una certeza, ni la eternidad
No se escribe por compromiso, sí, por placer
La poesía tiene las palabras exactas para cada poema
El verbo se disciplina, como un caballo salvaje
El gran poema, único, no existe, el misterio, la belleza, está en las palabras , que aún no haz pronunciado
El ocio bien dirigido, es el mejor escritor
La puerta
tiene la misma entrada y salida, el umbral marca las direcciones
Un espacio es un lugar, algo más que un sitio para estar, lo importante es vivirlo
La ciudad nos comparte sus bellezas y miserias, la felicidad depende de nosotros
Prefiero el silencio a los aplausos, aún en las despedidas
Vuelvo a Mafalda,
la divina niña argentina,
que
aborrecía la sopa
y
enfrentaba el mundo
cada día,
cada mañana,
con una
enigmática
sonrisa, caustica palabra,
ahora que
el grupo ambientalista,
Respuesta Alimentaria,
arrojó sopa
al cuadro de Da Vinci,
la Mona
Lisa, en el museo de Louvre.
La Gioconda
resultó ilesa
de la
insólita perfomance,
que cuestiona,
¿qué es más
importante:
el Arte o la alimentación sana?
Rolando Gabrielli2023
-----------------------------------------------------------------------
La Monalisa permanece sonriente, en silencio, desde hace 500 años, inmutable. Está blindada en el Louvre, no le entran balas.
en el círculo vicioso
de las formas
y las palabras.
Atraviesa la materia,
sus sentidos,
sin ninguna explicación.
Rolando Gabrielli2023
La luna
llena es una moneda
blanca de doble
cara,
Inmutable y en espera
de algún
visitante que no llega.
La veo
entre los pinos de mi casa
y no la
retendré con el flash
de mi celular y la dejaré en espera,
como
quisiera, intacta en el sueño,
de la
próxima primavera.
El Apocalipsis,
no me dice nada
El mundo distópico,
no me dice nada
La Tercera Guerra Mundial,
no me dice nada
Todo lo que me dicen que lea
en los diarios, redes sociales,
Facebook, Instagram, Tik Tok,
vea en las televisoras,
absolutamente toda
la banalidad del mal,
no me dice nada.
Rolando Gabrielli2024
como cualquier
conjunto
de palabras
que no saben
hacia donde
dirigen
su destino
para expresarse
en toda la
intensidad
inmóvil, a la deriva,
nadie mueve un
brazo
y a veces, no es
necesario,
solo estar, estar.
Rolando Gabrielli2024
Qué fracaso y luce tan bien
como una corona de
laureles
en tiempos de Roma
o de juegos florales.
Mi historia
es breve,
unos cuantos
pasos, vueltas
a un reloj
de arena,
palabras,
palabras.
Casi nada en
la nada
y en el
tiempo: así de rotundo, es.
No hay
hazañas, logros portentosos
que
acreditar ante ningún tribunal.
No escalé
montañas, ni crucé ríos,
ni rompí
récords en nada memorable,
no formé
parte de ningún club de estrellas,
dejé mi
silencio en los jardines
en mis años más dóciles,
preferí
caminar en un parque
los mismos
pasos y distancias
cada día,
una sola dirección,
que intentar
viajar a Marte.
Me
especialicé en barrer las hojas,
en la
cocina, en cambio, fui una nulidad,
en mi
calidad de escritor fantasma,
abracé el
anonimato en toda su intensidad
y más de
alguna vez tararee la letra
de una
canción de moda en tu nombre.
Fui un poco
excéntrico, tal vez, al recurrir,
a la magia
de una musa siempre a punto de partir.
Aún sabiendo
de su existencia fugaz,
aposté a un
futuro inexistente,
por disolverse junto a mi mala memoria.
Rolando Gabrielli2023
algún día ser rey
y mandar a buscar
a alguien
que le haga reír
y enviar a otro
a cobrar los impuestos
y vivir felizmente
para siempre,
como en los cuentos
de Hadas.
Rolando Gabrielli2024
El poema no
sabe
que va a
ser poema,
prácticamente
atrapado
como una
mariposa que vuela,
en unas
cuantas palabras.
Rolando Gabrielli2024
si la muerte presentará
un certificado de defunción
ante la Corte de La Haya.
Rolando Gabrielli2024
La palabra es tan poderosa
como quieras usarla,
y más,
ante un gran enemigo,
no debieras escatimar,
verbos ni adjetivos.
Rolando Gabrielli2024
se tropieza
con la muerte,
donde solo
hay muerte
bajo los escombros
y se siente inútil,
muerta en vida,
esperando su turno
al amanecer.
Rolando Gabrielli2024
Le llaman poeta, quizás
le han visto escribir verticalmente unas cuantas líneas breves, cortas, que van
uniéndose como eslabones perdidos en una gran cadena. La mayoría prefiere
ignorarlo, están atrapados en la Redes del mundo digital, y la poesía, lo que
se entiende aún por poesía, no forma parte del tiktokeo de la realidad. Viajeros dl universo virtual, navegan en
un bosque de imágenes, en un mundo que va perdiendo la flora y la fauna como si
fueran los dientes de leche de la
infancia.
Las palabras del poeta
son sonidos guturales menos trascendentes que los gruñidos de urgencia del
hombre de las cavernas, más que signos rudimentarios, palabras sordas. La
poesía es ese pez muerto en la pecera que soñaba con el mar.
Un poema en verdad puede
significar tantas cosas o solo reconocerse en el placer de sus palabras. Poema
espejo el que te mira al rostro y te enrostra las palabras. Poema ciego, el que
no vez. Poema sordo, el que sientes como un zumbido que no logras descifrar. Poema
escrito para todos los sentidos, el que volverás a leer y no olvidarás, como un
mantra.
Un poema puede entrar y
salir, y seguir abriéndote puertas.
Su atmósfera puede
traernos libertad, paz, amor, ilusión, esperanza, un punto de vista sobre la
condición humana, vida, en una palabra, pero no debe dejarnos indiferentes,
ausentes o distraídos,
Por alguna razón, a
veces misteriosa, en un mundo prosaico, banal, digital, se suele repetir como
un mantra, esto no tiene poesía o ponle poesía, le falta poesía. De la nada
pareciera surgir la necesidad, presencia de la poesía, en tiempos brutalmente
prosaicos, realmente con presencia y un
futuro distópicos.
No se explica, a
primera vista, esta necesidad, urgencia del toque poético diferenciador. Quizás
la poesía forme parte de la condición humana, está anclada en el subconsciente,
cuenta con su propia autonomía y diván.
Nuestros antepasados,
observaban la luna, las estrellas, los ríos, consideraban a la naturaleza como
un dios visible y se encomendaban al sol, la lluvia, a la tierra. La fertilidad
era la razón de ser de la vida y todo ser vivo era un hermano.
Rolando Gabrielli2024
y a tu voz me lleva el silencio.
A la espera quedo
del camino que dejas
y en las invisibles formas
busco lo que alguna vez
fuimos.
Rolando Gabrielli2024
una pequeña franja
secuestrada, humillada,
frente a un pedazo de mar,
cercado, prohibido,
y a su gente arrebatarle
la vida, sus casas, iglesias,
en solo 100 días,
Fulgencio Atacama, no tenía nada de excéntrico y si no
era admirado por su arte rutinario, casi un mantra en el mar de la tranquilidad,
pasaría desapercibido como una ola en altamar. Disfrutaba de su soltería, sin la humildad de un cura
franciscano, precisamente, y si bien tenía una cierta malacrianza con los
poetas modernos, su expresión a primera vista, reflejaba la mirada inexacta de
Quevedo, donde una indescifrable picardía podría llevarnos a uno de los sonetos
de su ruinoso verbo desesperado.
Don Fulge, como le llamaban por cierto, en ocasiones
íntimas, había abandonado casi todas las prácticas sociales, vagabundeaba por
los meandros de sus propias aguas, era en realidad una brújula sin puerto donde
lanzar un ancla. En su juventud, tiempo de metáforas, leía a poetas de la Edad Media
como un monje que disfrutaba los secretos silencios de las páginas prohibidas
en una discreta abadía. De ese tiempo, que guardó en la memoria, se resistía a
convertirse en un chip y aún prefería las páginas de un escritor anónimo, sin
ninguna pretensión más que el entretenimiento.
Para algunos visionarios del presente, apóstatas de la
palabra en cualquiera de sus usos y formas, fanáticos de la imagen como único lenguaje de curso legal, Fulgencio era
un imperdible de épocas ya superadas, vieja pieza de museo mal estacionada en
el olvido. Siento que les intimidaba su silencio inefable, una marcada, invisible
presencia, esa que solo aspira a ser ignorada ante cualquier historia Best seller.
El humor, decía, y lo practicaba, es la mejor carta de
presentación, y antes de recurrir a él, recitaba las notas del pentagrama como
si fuera a entrar a la Scala de Milán, y no existiera más que la musa que solía
soplarle poemas al oído que memorizaba para cuando vinieran mejores tiempos,
porque siempre es posible ver lo que el
horizonte suele ocultar a primera vista. Si un biógrafo quisiera describir a
Fulgencio, llegaría a la conclusión que nunca quiso ser alguien diferente de lo
que era y podría llegar a ser.
Yo lo recuerdo con un aire distraído, sin caer en la
nebulosa, mantenía su mirada extranjera, sin patria reconocida, ni adulterada,
un artista singular de la cuerda floja, pero con los ojos bien abiertos sobre
todos los abismos que nos rodean en épocas que se abren paso con el cuchillo
entre los dientes. Para mí, es difícil olvidar un personaje de este talante,
por eso me he permitido dar un vistazo , casi de reojo, a una historia a la
cual no pongo las manos en el fuego.
(Para no equivocarme que he hecho lo correcto, mientras
escribo, escucho Las cuatro estaciones de Vivaldi, y me entrego a sus
movimientos rápido, lento, rápido, como suele ocurrir con la vida.)
Rolando Gabrielli2023