jueves, enero 18, 2007

EL TRAPECIO DE LA NOCHE

¿Por qué decidió morir de espalda de la noche?. No sabemos. ¿Un acto oscuro, puro humor negro? Difícil de traducir, como la naturaleza humana. Algo había de todo eso, dijeron. Las palabras tienen esa rara forma de desprenderse o reafirmarse en alguien, como si fuera un objeto. Yo miro desde afuera, guardando el respeto debido a mí mismo.
Se dejó ir, como un vehículo destinado a un barranco, precedido de ese aire solemne a violetas, y también de esa condición anónima que impone la última despedida.
No era una decisión, más bien un deber cumplido. Una lealtad hasta cierto punto oscura, pero desafiante al agujero de la noche, que olvidó por completo al partir.Un libro que cerraba su última página como si en verdad existiera ese punto final.
En estas situaciones se descarta todo asomo de ilusión y sería ingenuo pensar que lo sintió, y el abandono tiene ese mérito de desapego casual, apropiado a las circunstancias. Se va en la orilla de un suave terciopelo, como si el tiempo doblara en la esquina equivocada y retrocediera un pasado irrecuperable. El asombro no es la palabra justa, porque se arrastran contenidos no siempre airosos, nunca certeros, doblemente difusos, para no definir un capital verbal quie siempre está por hacerse detrás de las propias palabras que creíamos haber encontrado.
Un cuerpo vivo es un tesoro natural. Leo una crónica en un lugar de la provincia. Es papel sobre mis ojos, tinta negra. Respira, el cuerpo, no el papel, habla, camina, siente, desea, ama. (Me toco una mano con la otra mano, para saber de quien hablamos). Un cuerpo si supera los dos pies, sigue la crónica, logra diferenciar entre los tropiezos necesarios que trae escrita cada vida ante cada piedra que encontraremos en el camino (no la misma), entonces podrá echar a andar. Un cuerpo que camina es otra cosa, busca un espacio, respira la suerte de sus pasos, ronda el deseo, un signo solitario que va abriendo otros paréntesis, sumando atardeceres violetas, la voluntad de un nuevo día.
Nada se ha resuelto. Es un comienzo, como un beso en un aeropuerto mientras la Bella se despide con sus grandes ojos volados entre la confusión de pasajeros que la empuja y las noches en que fue ovillo de un mismo hilo de seda. Se sopla el tiempo en una playa lejana, mar, mar, los ojos detrás de la tibia agua que los guían. Nadie se pierde en el paraíso perdido siendo extranjero. No hay papeles para la noche nómade, sino para la serpiente que permanece frente al sol, arrojada a su destino. El atardecer que habían vivido juntos se disparaba en el último clic de la retina, un reducto absolutamente íntimo, caprichosamente sensorial, hincapaz de no pertenecer a un escenario que ya no ofrecía más que un capítulo final, sin ser novela. ¿Pero quién puede encuadrar un final a su manera y seleccionar los cuadros que van y no? Se supone que el blanco y negro predomina. Aparecen figuras que reúnen sombras, lugares desconocidos, otra luz abre lo que no se puede ver, pero existe un marcado ambiente de ausencia y la sensación de que algo se está atrevesando sin saber qué se toca, comparable a la rara sensación que nos deja la despedida de alguien amado. ¿Mucho material para editar, o una ráfaga fugaz de sensaciones atropelladas que son secuencia por donde se les mire?
La noche brilla como un papel celofán negro y permite el sueño. Ese casete automático que se dispara con video propio y nos deja esa peliculita que vivimos, pero no siempre recordamos.
La noche tiene una mirada para adivinar, signos, señales, sueños, un libreto para abrir en un cuarto y soñar con tu espalda desnuda. Ahí uno es el director y los cuadros van pasando con cierta necesaria morosidad, para sentir la textura y el placer del objeto deseado, la cosa sobre la cosa, suspender el aire en un sólo largo aliento y borrar el tiempo como si en verdad se pudiera o tuviera alguna importancia, porque lo que está pasa, es porque fue. Todo está siendo hasta llegar al futuro y convertirlo en presente, lo único que cambia es que lo que viene, tiene el encanto de la espera de lo desconocido, el imán pegajoso de la sorpresa y que convierte en corriente eléctrica ese paso hacia lo desconocido.
Dejar que la noche se convirtiera en su propia oscuridad. No caer en el desacierto frívolo de descifrar sus penetrantes ojeras de hembra sabia. Evitar la curiosidad de pulsarle las entrañas, donde más le duele y le produce el infantil goce y temor a una oscuridad que siempre debiera ser libre. No permitirle ser débil, sino más bien cómplice, si no más bien, oscura, como en verdad es de nacimiento, sino más bien dejar que la noche progrese en su silencio. No hay misión cumplida para un espejo que repite la misma imagen hasta que el vidrio se adelgaza y triza o deja de mirar con la misma franqueza de su juventud. Es el reflejo que a veces nos observa con mayor intimidad y pareciera no abandonarnos, como una segunda imagen retenida. Así la noche entrega también sus pequeños espacios, el encanto de su aparente impenetrable oscuridad.
Se había descolgado del trapecio, esa noche, de espaldas al público, por última vez, porque la mujer lo había traicionado y decidió entonces dejarse ir en un vuelo final, desprovisto del más mínimo temor, como si un cuchillo traspasara el aire y él siguiera envuelto en su antigua gloria inmortal y sostuviera los últimos centímetros, gramos del tiempo que le quedaba por gastar. Ella venía alegre de una cena y se había ido con otro, poco antes de la última función.
Rolando Gabrielli©2006

martes, enero 16, 2007


UN CAMIÓN DE LUCIÉRNAGAS
Rolando Gabrielli©2006
La larga cuncuna simpies partió de la Estación Dormida, una mañana de domingo, tibia, tropical, húmeda, feliz, por tratarse de estos tiempos difíciles. El maquinista, el Dragón Comodoro, tomó el control del volante del primer Macks rojo, apenas se apagó el humo de su café negro, una taza amarilla que solía usar en las mañanas antes de un viaje largo. Sonrió por última vez e hizo señas en señal de partida.
Miró por última vez hacia tras la larga hilera de camiones que completaban el cuerpo de la cuncuna que él lideraba entre las montañas y un vasto campo verde, donde se escondían secretamente las orquídeas. Encendió la emisora, y le entró una música vieja que comenzó a inundarle el corazón de nuevas sensaciones: Amor, espera, siempre vuelve la primavera/ Tú eres el motor de esta máquina de cuatro ruedas/ empújame que al cielo llegaremos/ juntos ya vamos volando, te lo aseguro,/ llegaremos en nubes de plata/ Amor, espera...Y así se fue tarareando cuando dio la orden de partir.
Hurra, gritaron todos los camioneros. Había una extraña, creciente felicidad en sus corazones. Una luz en sus rostros no fácil de describir. La cuncuna motorizada se puso en marcha por fin. Irían en círculos hasta llegar a la cima de un pueblito. Llevaban una carga secreta, única. Durante toda la noche los hijos del Dragón Comodoro y sus amigos habían estado recogiendo la mercancía.
Sólo un camión llevaba ese luminoso cargamento y todos los demás iban vacíos en señal de protección. El pueblo llevaba tres días sin luz en la cima y se estaba muriendo la gente de oscuridad. Había que vaciar un camión de luciérnagas, para que volvieran a vivir.

domingo, enero 14, 2007

UN BAR DE JUGOS LÁCTEOS


El otro día entré de noche a un Bar de Jugos Lácteos. Detrás de la barra se destacaban unas servilletas rojas, grandes botellas azules repletas de yogour y las sonrisas animadas de unas muchachas frescas con sus senos de medialuna. No cabía una oración en sus apretados cuerpos, esa manera de quienes se sabe no existe el tiempo y se puede llegar a viajar un instante al paraíso o al infierno. Adoradas criaturas que relegan a un segundo y tercer plano el inmobiliario, el escenario material que les rodea y ellas comparten con sus cuerpos gráciles.
Estaban ebrias de amor las meseras, robadas por la noche sus corazones, sus delantales olían a frambuesas y manzanas doradas por el viento del verano que se negaba a partir.
Las ventanas de vitreaux producían ese raro ambiente eclesial bañado por la tranquilidad y unas sombras no tenían parecer apuro, olían a chocolate, y se presentaban dulcemente oscuras en su contraste dibujado en el aire y en el reflejo sobre las paredes.
Casi todas las mesas estaban vacías: observé un detalle: Desayuno nocturno. Esta mesa no requiere de reloj, asomaba otro escrito con una letra infantil. Más allá, en una orilla de una cubierta: las fresas de noche son más rojas. La mesa más enigmática, esa que uno supone flotando como una estrella invisible, y la ve sóla, aislada, detrás de una esquina, arrojada casi al vacío, permanecía en verdad unos cuantos centímetros próxima al no estar. La imaginé con una pareja encantadora.
Ella, con unos ojos robados a la eternidad, cruzaba sus hermosas piernas blancas bañadas de una nieve tibia, y se instalaba sin tiempo, ni preocupaciones, en un desayuno que le agradaba de una manera que no podía describir, pero que reflejaba en su rostro de adolescente, aunque superaba por un margen razonable los 40 años. Él, miraba como un duende encantado el aire que los cruzaba y respiraban ambos, como si vinieran de lejos y tan cerca se encontraran y la escena estuviera descrita para la realidad y nostalgia. Llegué a imaginarla con una bata roja saliendo del baño, pero ese es otro relato y encuentro tal vez.
Sobre la mesa vacía decía simplemente: haga esquina con el desierto, su helado para esta noche no existe, imagínelo. A ella le encantaba el yogur, suponía, no se por qué haber compartido uno de esos desayunos frente al mar, iluminados por sus deseos y su manía de derrochar una gracia absolutamente descomplicada, empujada por su piel. Un espacio sólo para imaginar, un lugar donde quizás la cita imaginada ya había ocurrido, una mesita que volvería a repetirse seguramente en otro lugar con el mismo deseo de compartir. (tantas veecs uno se promete un desayuno con la mujer amada y no ocurre.) No es que sea amigo de los paréntesis, pero suelen ser neecsarios.
De alguna manera me llegaba el rumor al mar y eso me bastaba para sentirla verdaderamente.
La noche de afuera cumplía con todos los requisitos. Ese lugar oscuro, alto, ancho, que cae vertical y de todas formas, agrupado en todas las oscuridades posibles. Fría, inhóspita, solitaria, oscura, oscura, como debe ser la verdadera noche en una calle que no nos pertenece y ella misma se deconoce.
De adentro, la noche respira de otra manera, en la asfixia personal, la calma generalizada, late,e scupe identidad, y aspira el aire lento, nocturno de su propia noche.
Las sonrisas tomaban el color de los helados y casi se derretían y volvían a los labios rojos, anaranjados, chocolates, mentas, a marcar un brillo extraño, pero agradables de asociar a los mejores días de nuestra infancia.
Las luces de neón reflejaban en las ventanas esa luz fría del anochecer, que el neón sabe focalizar en los lugares que necesitan hacer un espacio a la claridad, al tiempo suave que entra por alguna rendija de la vida en algún momento.
Fue cuando en verdad sólo quería verte deslizando con tus largos dedos la persiana de un día cualquiera para adentrarnos a la vida como en verdad deseamos, sin límites, cerrando tus ojos frente a mí.

viernes, enero 12, 2007


Mi suicidio fue como un viaje a Nueva York. Una ciudad que no conocía. Pensé en tomarme un helado y entrar al paraíso. Estaba todo ocupado aparentemente. Yo mismo me declaré fuera de servicio. Había perdido mi caledoscopio en una playa del Caribe. Ahí estaban todas las ciudades y estrellas clasificadas en un almanaque irlandés.
Puse primero el pie izquierdo y fue un error que no estuve dispuesto a rectificar. Después explicaré por que, si lo recuerdo, porque lo primero que le solicitan a uno al entrar al paraíso, es que deposite la memoria en la caja del olvido.
Ahí está el borrador que tropieza con el pasado, lo más denso del presente y un futuro sin clasificar. Todo se hace en silencio como en los castillos en el aire y así también se clavan los alfileres en las almohadillas.
Vi un parque inmenso, que a la entrada ofrecía un menú visual para escoger colores. "Pinte el paraíso perdido antes de ingresar", un titular de los tabloides de la tarde hace 10 millones de años. Noticia vieja, noticia nueva. Prefería las ramas rojo terracota, porque hacían juego con unos shorts que usé en el Caribe, el primer paraíso donde quise suicidarme.
No funcionó, porque el mar me produce una profunda felicidad, tiene un atractivo irresistible, me rumora cosas que ya no volvería a escuchar jamás en silencio. La muerte necesita algo más que un ruido en el alma. La mar es mujer, porque es el origen de la vida y huele a esas magníficas selvas vírgenes penetradas por la humedad del tiempo.
No ví a Adán, ni Eva. Ya habían dejado el paraíso. Agua y más agua, así se me presentó el edificio de la mano. Alcancé a leer un aviso que decía: no entre aquí, perderá el paraíso. Revise siempre su espalda al dejar su antigua realidad.
Cavilé con mi sombra. Le revisé las costillas. No faltaba ninguna. Repetí la escena, pero con sombras ajenas que abundaban en el lugar.
¿De dónde habrá salido Adán? ¿De dónde habrá salido Eva?
Prefiero comerme una manzana.
Rolando Gabrielli©2007

ASÍ CONOCÍ A LA MISTRAL


Dormida en el sueño final y niña en las rondas de la escuela. Nacimiento y muerte, el origen de todas las cosas. Amo las cosas que nunca tuve, con aquellas que ya no tengo, dice el verso mistraliano. Desgarrada en el frágil cuerpo de su infancia violada, voló en la tierra precoz de sus días en la pubertad comprometida con sus enseñanzas y posterior juventud de juegos florales, la Mistral aún cabalga por sus valles y cordilleras y mares broncos. Déjenla llegar, déjenla partir, déjenla a la Mistral. Es viento su nombre, es polvo cada palabra que la ofendió, supo juntar la memoria de otros pueblos para descifrar el porvenir que aún nos entrega. R.G.

miércoles, enero 10, 2007

LA PANDORA MISTRALIANA



Doris Dana, es la Pandora mistraliana, la escritora norteamericana que veló física e intelectualmente por la poeta chilena y su patrimonio, en Nueva York, durante los últimos 10 años de su vida. Pacientemente clasificó su correspondencia, ordenó y editó el libro El Poema de Chile, muchos otros escritos y fue su verdadera confidente y albacea.
Ha muerto en Estados Unidos a los 86 años de edad hace un mes, pero nos hemos enterado en la víspera, hoy, de su deceso, cuando se conmemoran 50 años del fallecimiento de Gabriela Mistral.
Doris Dana, quien hablaba español y no lo escribía, rechazó la idea que fuera su secretaria,(aunque guardó sus secretos celosamente) y luchó incansablemente por resguardar el patrimonio y cumplir con el legado testamentario de la iluminada del Valle de Elqui, una maestra rural despreciada por una clase agraria, despótica, arribista, ignorante, que la obligó a errar por el mundo, auto desterrarse, primero dentro de Chile, y luego por Europa, América latina y Estados Unidos.
Dana, una mujer de alcurnia, con una tradición familiar vinculada a los grandes magnates del periodismo neoyorkino, culta, una especie de samaritana de las letras, supo entender el atribulado e indómito espíritu mistraliano.
Pocos escritores en América latina han cargado con un mito tan complejo como Gabriela Mistral, un “enigma” que nunca pudo resolverse en vida, una obra que si bien recibió el máximo lauro de las letras universales tempranamente en 1945, el Premio Nobel de Literatura, en Chile tuvo poca resonancia o ninguna su obra, almacenada en las rondas infantiles que repetíamos en las escuelas de Chile.
Era la época en que pareciera que la poesía "era cosa masculina" en Chile y no se admitía que una provinciana, "loca", se peleara con la lengua con tanta fuerza y nos entregara el sonido de sus versos que aún resuenan en nuestra memoria. El pago de Chile fue recibido por la Mistral y Doris Dana. No se reconoció en Chile debidamente la labor de la abnegada y desinteresada Doris Dana, quien puso a buen recaudo la obra inédita de Gabriela Mistral.
La mayor parte de la obra póstuma mistraliana está en Chile, pero aún queda documentación, cartas, se habla de varios baúles en casa de Doris Dana. Antes de un mes sabremos que de inédito aún nos dejó Gabriela Mistral, una poeta que escribió una poesía de varios pisos sicológicos, popular, culta, americana, muy personal y referida a Chile y nuestra América.
No es fácil acomodarla en un sólo estante, agruparla en versos o sonetos, dejarla en unas cuantas estrofas escolares. Respirí Chile y la lengua de América en sus tradiciones, nunca se fue por el lado de las modas.
Sufrió en carne propia, en la letra y en el espíritu, de una crítica esencialmente bastarda. El mito creció con la sombra de sus críticos. Le colgaron a su esbelta figura, la muerte de un empleado del ferrocarril durante todo el siglo XX, aunque ella, no tuvo que ver con ese suicidio por dolo, y no penas de amor.
La chismografía fue más lejos, cuando en el provinciano y pacato Chile dormía la siesta y se levantaban en las noches los patrones a violar las empleadas, la Mistral fue acusada de lesbiana, por el sólo hecho de no haberse casado. Con ese olfato de zorrillo pudoroso, la crítica olfateaba su propia podredumbre y pasaba lista a sus escritores favoritos con sus enaguas rojas y platinadas, en son de fiesta.
Primero se conoció su correspondencia secreta, algunas de las cartas de amor al poeta Manuel Magallanes Moure, y se encendió la luz de alto, porque había tal pasión, ternura y entrega de parte de la Mistral, en una gran prosa, que había que pensar dos veces para seguir endilgándole el mote de lesbiana. Aún así quedó en el ambiente la frase cuartelaria, el zumbido de la abeja eunuca de la crítica y del chismorreo de pasillo.
Pasaron años, hasta que Doris Dana, "su fiel escudero", reveló en Chile que su sobrino era realmente su hijo.
Así se derrumbaba uno de los episodios más denigrantes en la vida y obra de Gabriela Mistral.
Rolando Gabrielli©2007

domingo, enero 07, 2007


El poema
respira en el poema,
como nosotros.
Un sólo cuerpo
del delito consumado,
en la cópula del verbo,
amor, amor,
un mismo poema.
Rolando Gabrielli©2007

GABRIELA MISTRAL, Chile le debe una explicación



Chile le debe una explicación a la adelantada del Valle de Elqui, poeta que abrió un camino para la poesía del habla castellana, pero sobre todo, una Mujer que puso los puntos sobre las íes a una sociedad chata, pueril, machista, provinciana, autoritaria, vergonsozamente pacata, arbitraria y espejo de su propio desdén. La estupidez criolla de la clase dominante, le pasó la cuenta a la Mistral, de su propia ceguera y prejuicios medievales, inquisidores, patéticamente santurrones. Pocas veces he visto una crítica más miope, mezquina, gratuita, infundada, insana, sobre un escritor en el siglo XX, a pesar de su calidad literaria, reconocimientos universales, y cuya obra haya puesto además a un pequeño país desconocido y aislado, en la geografía global de la literatura, dentro del más hondo y auténtico americanismo.
Este 10 de enero, se conmemoran 50 años de la muerte de Gabriela Mistral, y afortunadamente su obra continúa revelándonos su transparente oscuridad, su poderoso verbo, la fuerza y sensibilidad de una Mujer de su tiempo y de otros, cuya mirada nos conmueve hoy día. Su poesía fue la visagra entre el modernismo y las vanguardias. En su época algunos llegaron a pensar que la poesía era cosa de hombres y la Mistral ya llamaba la atención sobre la mezcla de géneros literarios, contaminación de prosa y poesía y más. Algo que mucho después se hizo realidad.
Es conocida la infamia que la convirtió de una maestra rural afincada entre los cerros de Montegrande a la errante profesora que recorrió Chile enseñando hasta que llegó a La Patagonia. Poesía marcada por el duro desierto y gélidas tierras australes, sureñas, patagónicas, donde su obra se enfundó literalmente el traje de Chile, aunque se haya autodesterrado de por vida en Europa, América latina y Estados Unidos, finalmente donde murió.
Gabriela Mistral marcaría desde muy temprano en la historia de Chile, no sólo por su extraordinaria prosa y poesía un destino alto a las letras de su país, sino un camino de destierro, exilio, no buscado, a intelectuales, artistas y escritores chilenos después del golpe militar de 1973. Ella definió su escritura por encima de la crítica enana y chismosa: cuando viví en Chile escribí sobre la carne caliente del asunto, pero en mí autodestierro, en medio de un vaho de fantasmas. "La tierra de América y la gente mía se me han vuelto un cortejo melancólico pero muy fiel, que más que envolverme, me forra y me oprime y rara vez me deja ver el paisaje y la gente extranjeros", revelaba su escritura, en 1938, en un coloquio en Montevideo, con Alfonsina Storni y Juana de Ybarbourou.
Siempre rotunda la Mistral, auténtica, no usó caretas, ni máscaras de carnaval, ni maquillaje alguno, lo que nunca perdonó una sociedad acartonada, almidonada, posera, fruncida, simplemente fru frú. Peleó mucho con las palabras, lo reconoce en ese texto intitulado: "Como Escribo", le arrancó sonidos, alma, voces antiguas, secretas, caminos, paisajes al idioma no conocidos.
Nunca se fue por las ramas, privilegió el centro y la raiz de las cosas, lo sustancial de la vida y las gentes, se ahondó en sí misma, y pudo naufragarse, pero escribió, se debió al reino de la palabra.
Poco antes de terminar el XXI, afortunadamente, llegó un redescubrimiento de Gabriela, y surgieron libros, ensayos, comentarios, una nueva mirada sobre su obra, al tiempo que fueron apareciendo nuevos escritos guardados en los secretos baúles mistralianos.
Editó en vida sólo cuatro libros entre 1922 y 1954: Desolación, Tala, Ternura y Lagar, obra que le valió el Premio Nobel de Literatura, en 1945. Su primer libro se edita en Nueva York y el segundo en Argentina. Ternura es editado en Madrid. Desde el dolor primario al ser americano, en un recorrido permanente por la naturaleza de las cosas y alma de Chile, Gabriela Mistral puso un nuevo acento a la poesía castellana. Privilegió una visión y voz femenina propia, distinta, trasgresora, que le valió una y otra vez, el "aislamiento". Sus lecturas, viajes, amistades con intelectuales como Bergson, T. Mann, Zweig, Curie, Mauriac, Neruda, entre otros, así como sus desempeños internacionales en los foros de la ONU en favor de la Mujer, derechos humanos y de las causas justas, la mantuvieron con oxígeno más allá de las capillas, de los envidiosos y de la pacatería chilena. La Mistral fue una mujer pública, de discursos, conferencias, dio la cara, algo que hoy los intelectuales rehuyen. Siempre participó con ideas, propuestas en foros, reuniones, universidades, con presidentes, líderes y nunca se mostró débil, disminuida o sin ideas.
Su defensa del indìgena fue una constante en ella, y su obra rescata en su lenguaje yarcaismos, el mundo maya, azteca, inca, las culturas precolombina, el sol y el maiz, los mitos. Mujer de la tierra y del espíritu, del pasado- presente y futuro.
Estos 50 años sin, con la nueva Mistral, la Gabriela de siempre, la Mistral mistraliana, nuestra querida Gabriela, la Gabrielísima del Valle de Elqui, debemos festejarlos en la Mujer "humilde y soleada" en el largo túnel de Chile, y dejar que su poesía nos llegue como un río silencioso para bañarnos una y mil veces. Ella dejó habitarse por Chile, como Neruda, Parra, Rojas y tantos otros poetas, de una manera abierta y secreta. Cargó Chile entre sus dolorosas y queridas nostalgias, la pasión definitiva de su paisaje, pero no olvidó a su gente egoísta, a quienes le hicieron daño. Siempre temió un retorno definitvo en vida a su tierra y lo postergó ahsta su muerte.
La conocí cuando llegó embalsamada a Chile, más solemne que nunca, ese verano santiaguino, en una larga fila para verla con mi madre, despedirnos de la insigne olvidada. Por primera vez estuvo maquillada. Su vida y obra estaban hecha, otros tal vez seguían creyendo en la presentación de manos y rostros de un primer día de clases. La Mistral ya había partido y regresaba a Chile por última vez. Probablemente nunca se fue. Pero fue México quien le hizo estatuas en vida y la reconoció en su justa medida y tiempo. Una Escuela se llamó Gabriela Mistral en tierra azteca ¿Chile reconoce a sus muertos? ¿Yo vi la última estatua, la primera de Chile? Ahora pienso en los maquilladores, el último pliegue de su almohada. Las manos sobre la amortajada de Chile. Gabriela viajando de Nueva York, sobre el rascacielo de un pájaro en vuelo, dormida en su última sombra, en el olvido del olvido. Pálida, de manos cruzada, como el gobierno de Chile. La Mistral en el adiós callado. Ahí el mito yacía, donde los hombres la pusieron.
Su gruesa caligrafía, porte de diosa distraida, calma provinciana, vocación de educadora y mujer comprometida con su época, la definieron siempre, más allá de todo comentario, más acá de las mezquindades que le tributaron sus gratuitos detractores.
Se le regateaba hasta la maternidad, su derecho al amor, porque el destino se impuso un pulso con la Mistral, y ella lentamente lo fue aceptando, mucho después que la pasión le ahogara casi por completo en el vacío.
Rolando Gabrielli©2007
EL DIOS TRISTE
Mirando la alameda de otoño lacerada,
la alameda profunda de vejez amarilla,
como cuando camino por la hierba segada
busco el rostro de Dios y palpo su mejilla.
Y en esta tarde lenta como una hebra de llanto
por la alameda de oro y de rojez yo siento
un Dios de otoño, un Dios sin ardor y sin canto¡
y lo conozco triste, lleno de desaliento!
Y pienso que tal vez Aquel tremendo y fuerte
Señor, al que cantara de locura embriagada,
no existe, y que mi Padre que las mañanas vierte
tiene la mano laxa, la mejilla cansada.
Se oye en su corazón un rumor de alameda
de otoño: el desgajarse de la suma tristeza.
Su mirada hacia mí como lágrima rueda
y esa mirada mustia me inclina la cabeza.
Y ensayo otra plegaria para este Dios doliente,
plegaria que del polvo del mundo no ha subido:
"Padre, nada te pido, pues te miro a la frente
y eres inmenso, ¡inmenso!, pero te hallas herido
LA EXTRANJERA
A Francis de Miomandre.
-“Habla con dejo de sus mares bárbaros,
con no sé qué algas y no sé qué arenas;
reza oración a dios sin bulto y peso,
envejecida como si muriera.
Ese huerto nuestro que nos hizo extraño,
ha puesto cactus y zarpadas hierbas.
Alienta del resuello del desierto
y ha amado con pasión de que blanquea,
que nunca cuenta y que si nos contase
sería como el mapa de otra estrella.
Vivirá entre nosotros ochenta años,
pero siempre será como si llega,
hablando lengua que jadea y gime
y que le entienden sólo bestezuelas.
Y va a morirse en medio de nosotros,
en una noche en la que más padezca,
con sólo su destino por almohada,
de una muerte callada y extranjera
LA COPA
Yo he llevado una copa
de una isla a otra isla
sin despertar el agua.
Si la vertía, una sed traicionaba;
por una gota, el don era caduco;
perdida toda, el dueño lloraría.
No saludé las ciudades;
no dije elogio a su vuelo de torres,
no abrí los brazos en la gran Pirámide
ni fundé casa con corro de hijos.
Pero entregando la copa,
yo dije con el sol nuevo sobre mi garganta:
-"Mis brazos ya son libres como nubes sin dueño
y mi cuello se mece en la colina,
de la invitación de los valles."
Mentira fue mi aleluya:
miradme.Yo tengo la vista caída a mis palmas;
camino lenta, sin diamante de agua;
callada voy, y no llevo tesoro,
¡y me tumba en el pecho y los pulsos
la sangre batida de angustia y de miedo!

PATAGONIA
A la Patagonia llaman
sus hijos la Madre Blanca.
Dicen que Dios no la quiso
por lo yerta y lo lejana,
y la noche que es su aurora
y su grito en la venteada
por el grito de su viento,
por su hierba arrodillada
y porque la puebla un río
de gentes aforesteradas.
Hablan demás los que nunca
tuvieron Madre tan blanca,
y nunca la verde Gea
fue así de angélica y blanca
ni así de sustentadora
y misteriosa y callada.
¡Qué Madre dulce te dieron,
Patagonia, la lejana!
Sólo sabida del Padre Polo Sur,
que te declara, que te hizo,
y que te mira de eterna
y mansa mirada.
Oye mentir a los tontos
y suelta tu carcajada.
Yo me la viví y la llevo
en potencias y en mirada.
-Cuenta, cuenta, mama mía
¿es que era cosa tan rara?
Cuéntala aunque sea yerta
y del viento castigada.
Te voy a contar su hierba
que no se cansa ni acaba,
tendida como una madre
de cabellera soltada
y ondulando silenciosa,
aunque llena de palabras.
La brisa la regodea
y el loco viento la alza.
No hay niña como la hierba
en abajar bulto y hablas
cuando va llegando el puelche
como gente amotinada,
y silba y grita y aúlla,
vuelto solamente su alma.

lunes, enero 01, 2007

FELICIDADES, 2007!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!



CERO POESÍA
Un mínimo común denominador,
el mundo celebra su decadencia
con grandes titulares,
cero poesía.
Se postea en la luminosa hora
de su catástrofe
y mezcla la tragedia,
su máscara,
con el nuevo año.
La muerte bautiza de silencio

una firme tempestad.
Un joven rumano muere apuñalado
en Alcalá de Henares
por defender la entrada
a una pista de patinaje.
Ya habían danzado
300 mil personas
bajo el silencio
de sus pequeñas alas.
El espanto arrastra
su larga cola de invierno,
la muerte se abraza así misma
y cría sus cuervos
cada día con ojos nuevos.
Una Temporada en el Infierno,
escribió el Vidente
y a todas luces vio.
La muerte no es una antigua metáfora,
sino una realidad palpable
se huele, respira, toca
como una cuerda tensa:
cero poesía.
Rolando Gabrielli©2007

domingo, diciembre 31, 2006

ES UN ÁRBOL....




ES UN ÁRBOL

PORQUE CRECE
CON SUS RAMAS
HACIA EL CIELO
SIEMPRE DERRAMA
UNA GOTA DE ESPERANZA
POR LA VIDA
ES UN ÁRBOL
DE FRUTOS SILENCIOSOS
Y SU AROMA
QUEDA EN MIS MANOS
Y PIEL
ES UN ÁRBOL
QUE CRECE EN LA NOCHE
Y EN EL DÍA
SE DEJA REGAR
COMO SI SUS OJOS
FUERAN EL AGUA Y
EL MAR QUE LOS BAÑA
ES UN ÀRBOL
Y SUS RAICES,
QUE YO RIEGO
CON MIS MANOS,
ME HABLAN
DE UN TIEMPO
ETERNO
QUE CRECE PRONFUNDO
BAJO SU PIEL.
ES UN ÀRBOL,
DIGO, CRECE, CRECE,
RESPIRA, VIVE ETERNO
ANTE MIS OJOS,
CON SUS RAMAS
HACIA EL CIELO.
Rolando Gabrielli©2006

LOLITA, la celestial naranja de Nabokov


Cierro el 2006 aparentemente con esta adorable criatura de la literatura de los años 50, absurdamente censurada. Prohibida en Francia, Inglaterra y Estados Unidos, por ser un libro obsceno, como el Ulysses de James Joyce y El almuerzo desnudo de Williams Burroughs. Los censores no tienen prisa, al parecer, en cometer los mismos errores y después atragantarse con sus palabras. Lolita se editó definitivamente en París en 1955 y su autor, el ruso exiliado,Vladimir Nabokov, entraría a la gloria, en el mismo Estados Unidos, tres años después, donde cinco editoriales rechazaron "a su pequeño monstruo de la eroticidad precoz, angelicalmente demoniaca, sutilmente púber, maravillosamente fresca" Lolita, una nínfula que tiene historia en la literatura universal. (El Hechicero, una novelilla menor, y un autor alemán, que escribió sobre el mismo tema, figuran entre los antecedentes más directos de la Lolita de Nabokov. Se habló de plagio hace unos pocos años y se abrió un escandalozo expediente literario, como hay muchos otros, reales y ficticios. Desde que existe el papel calco, todo es posible, mucho antes de, ahora y siempre). La crítica de la época etiquetó la prosa de esa pequeña máquina amorosa, sensual, ramo de rosas frescas sobre un lenguaje lúdico, de penetrante amoníaco espiritual y carnal, verbo en la frontera del pubis. La celestial naranja, se llama Lolita, y fue estigmatizada por pornográfica, y pedófila sería, según los términos actuales. El cine la rescató para siempre, porque el celuloide tiene la magia de convertir casi todo en realidad. Nos empuja la gran pantalla a palpar lo cotidiano, a sumergirnos en la tibieza de las cosas y en su violencia descarnada. Stanley Kubrick, nacido en el Bronx, ajedrecista y jazzista, le arrancó el tabú de las entrañas y solapas a Lolita, en medio de un gran escándalo empujado por los curas y que la transformó en un éxito imperecedero. Kubrick fue un maestro, no olvidemos, Espartaco; Una Odisea del espacio; La naranja mecánica;Teléfono rojo, volamos hacia Moscú.
Medio siglo después, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores publica las Obras Completas del escritor ruso nacionalizado norteamericano y que moriría en Suiza a los 78 años. Había un gran vacío en idioma español, eso de la globalización del lenguaje es muy relativo en literatura y las carencias suelen imponerse finalmente. La superestrella irlandesa de la nueva narrativa, John Banville (ganador del premio Booker) (nunca son ingleses o ¿es que no escriben los británicos fuera de Harry Potter?) dijo al narrador argentino y amigo del chileno Bolaño, Rodrigo Fresán: "Si se refiere a la literatura en español, me avergüenza confesar que estoy muy mal informado. Pero también estoy poco al tanto de los contemporáneos en mi propio idioma. He leído a Roberto Bolaño, espero que se traduzcan más libros suyos, pero ya puedo afirmar que se trata de un grande. Borges, en cambio, ha dejado de ser para mí la figura que fue en los sesenta y setenta. Me temo que estoy de acuerdo con Nabokov cuando dijo que Borges nos parece en principio una maravillosa mansión pero acaba siendo tan sólo un vistoso pórtico".
Los escritores usan entre sí bisturí, para cortar la tela de sus deseos, gustos, obsesiones y predilecciones, pero J. Banville ha despachado al porteño de un sólo hachazo. No estoy de acuerdo, por decir lo menos, Borges es un ecritor importante en el habla castellana y pienso que JB, debe volver a leerlo. Ricardo Piglia, afirma en sus Formas breves, que Borges (como Poe, como Kafka), sabía transformar en anécdota los problemas de la forma de narrar. No podemos ser más ciegos que Borges, Mr. Banville. Y define a lescritor de esta manera, en la entrevista de Fresán: "Los escritores no somos otra cosa que bebés enormes, sentados en nuestras habitaciones, jugando a nuestros juegos mientras el gran mundo acontece en otra parte".
Los juegos del mundo ya conocemos sus dimensiones, como ficcionan la realidad los líderes, y tal vez el niño-escritor debira asomarse un poco más al jardín del mundo.

sábado, diciembre 30, 2006

Del año que se va, recojo lo que viene...



Del año que se va,
recojo lo que viene.
No lo dejen,
no lo dejen partir,
que no se vaya,
que se quiere ir.
Pon un pie por mí
en el aire,
deja caer una hoja,
mira hacia donde mira,
que se va, que se va,
te digo despidiéndose,
una hoja detrás
de otra hoja,
de tus manos,
ese tiempo ya lejano
del tiempo por venir.
Del año que se va,
recojo lo que viene,
lo que tú me das,
sigue respirando
junto a mí.
Pon un pie por mí
en el aire
y el sueño se cumplirá.
Noches y amanecidas,
tiempo, mira hacia
donde mira.
No lo dejen,
no lo dejen partir,
que se va, que se va,
te digo despidièndose,
una hoja detrás
de otra hoja.
Del año que se va
recojo lo que viene,
lo que tú me das,
sigue respirando
junto a mí.
Pon un pie por mí
en el aire
y el sueño se cumplirá.
Rolando Gabrielli©2006

jueves, diciembre 28, 2006

EN RED ROCKS




En Red Rocks
alguien cuenta
esta historia
que escribo
sin saber
si mi memoria
repasa el futuro
en esta roca roja
donde nació tu palabra.
Red Rocks
está bajo la nieve
y tus ojos ven
un tiempo por mí
el tiempo sepultado
de mi memoria.
La montaña devuelve
este silencio helado
y no hay palabra
que no deje un eco
en estas rocas rojas,
piedras que en otras piedras
vive la memoria.
Rolando Gabrielli©2006

ELLA LEE...



Ella lee,
ama,
adora los libros,
respira,
goza,
confía
en mis palabras,
sueña
con la libertad
de cada página,
se entrega
a la aventura
con su
(a) dorada inocencia,
y atraviesa el bosque
el sol,
las estrellas,
la montaña,
el mar,
un camino
entre campanas.
Con una sola
mirada,
lee el futuro

que está
en estas palabras.
Mis manos,
sus manos,
escriben
de memoria
los libros
perdidos en Alejandría,
el poema que Ella
camina
cada día,
sobre mis palabras,
puntos y coma,
respira
y agrega
su silencio
entrecomillas.
Ella reescribe
la historia
cada mañana,
por amor,
vive y muere,
en las palabras
y vuelve a nacer
en el ovillo
de su madeja tibia,
el hilo
de la palabra
que calla y escribe
sobre la ventana.
Una página,
un río ,
el Sur...
Rolando Gabrielli©2006

martes, diciembre 26, 2006

Se vuelan, se vuelan




De sólo verlos
se vuelan, se vuelan,
uno en el otro
se van, se van,
y queda el paisaje
que copian al despertar
cada mañana
y se vuelven a cerrar.
De sólo verlos flotan,
pero están,
para ser el sueño
o el hilvan.

de la ventana
un día,
la noche cierran
y vuelven a volar
al despertar.
Rolando Gabrielli©2006

La noche de James Brown

Esta noche me voy,
estatua de flores muertas.
¿La fama es una estrella?
Arriba, abajo,
más allá del sol,
en cualquier lugar,
sudé por todas las generaciones.
Es hora de partir, tal vez,
donde la luz viaja
por primera vez
en una estrella sin luz
hacia el firmamento.
Please, please, please,
déjenme pasar,
todo queda abajo
en orden
para volver a empezar.
Esta noche me voy,
estatua de flores muertas.
Rolando Gabrielli©2006

domingo, diciembre 24, 2006

DIARIO/Day


Sólo le quedan unas cuantas plumas a este 2006. Gran año en lo personal. El ángel bajó del cielo, con su sueño dorado. Maíz, luz y mar. Año mágico de largas piernas. El tiempo parece doblado como una guitarra y sus cuerdas están para tocar. Hay raíces que se pudren y otras tienen vida propia, crecen profundas y firmes. El camino de los maya era recto y me enseñó muchas cosas cuando comencé a darme cuenta que era posible recorrerlo, trazado sobre la memoria de lo real, ahí, para transitarlo.
El mundo es otra cosa. Registrarlo día a día, es copiar en calco la tragedia. De alguna manera viajamos al revés, pero también existe un precipicio a nuestras espaldas. Se respira con fatiga en los centros de redacción internacional, la noticia bufa, se cuela por la cañería que conduce al desague infernal, como si la noche y el tiempo pudieran lavar el espanto.
Es un día especial para Occidente, pero el mundo no tiene un sólo ojo y camina rengo. Cualquier reflexión, por ligera en medio de los regalos y las copas, debiera apuntar hacia la Paz y la convivencia de todos los hombres en la tierra. Es una Utopía, tal vez, por los vientos que soplan a diario donde sólo el desierto sabe cuantos granos de arena tiene, y el calendario del 2006 posee más sombras que luces.
Miro en la palma de mi mano, Oriente y Occidente, el mundo se ha empequeñecido, pero los problemas agigantados. Qué Lejos estábamos de Oriente, aún Cercano para algunos, pero ahora a la vuelta de la esquina la montaña de Mahoma. Una espada atravieza el mediodía de Bizancio y reluce el brillo en otro siglo. Debemos apurar el paso, para encontrar la salida. No pasará el camello por el ojo de una aguja mientras el petróleo nos quite el sueño.
Un Alto/Stop, sería un primer gran paso en este año, para retomar el mundo, que se dispara como una bola de fuego a ras de tierra, más allá de nuestra propia comprensión. Las noticias siguen siendo malas noticias. El diálogo sigue teniendo intereses particulares. ¿Es una época para cuadrar el círculo o cerrarlo? Cara o cruz, la moneda en el azar vertiginoso del aire y sus palabras cuando alguien las pone a rodar. Son tantos los gestos detrás de la máscara y más cosas son las que suceden para no ser vistas.
Usted amiga/o/ Internauta, tiene la palabra. Una famosa revista estadounidens-Time- lo escogió como el personaje del año, YOU/TÚ/USTED, porque dice libremente la verdad y con ella influye y puede llegar a mejorar las cosas, transformar el mundo, hacerlo más confiable y vivible. Siga leyendo, analizando y opinando. Exprésese, no comulgue con ruedas de carretas, los dioses no se lo perdonarán.
El mundo, en algunos lugares, vive blindado por una cortina de plomo, la nube de la guerra, las huellas del terror, miedo, del espanto, suspendido, vigilado, en la nausea fría de la nada. El mundo siente estos ruidos, como ojos ciegos, agujeros negros, simples pedales del gran caos. El miedo es cosa viva, respira, alienta a crear más miedo y tiene un apetito voraz, insaciable, es ambicioso como un gran Dios sin fronteras.
¿Somos el lugar común, tal vez, Heráclito, de lo que todo pasa y nada queda sobre un mismo río, una, dos, tres, un millón de veces inequívocas? Allá nosotros con las preguntas, la muerte tiene sus propias respuestas. La regla de oro, según ella, es sobrevivir, sin pasarse, quizás, del tiempo reglamentario, ni de lista. ¿Para qué apurar las manecillas del reloj, cuando todo tiempo tiene su tiempo y hora?
¿Vamos en una caja de fósforos, en una vagón de tercera hacia un andén desconocido? A veces pareciéramos empujados por dioses terrenales erráticos, provistos de brújulas locas, ambiciosos dinosauros de múltiples cabezas. ¿El tiempo muere si alguien se roba un reloj? ¿La noche es más negra si alguien apaga la luz? ¿El sol desaparece si alguien cierra una ventana? ¿La luna no volverá a la noche siguiente, si alguien no mira hacia el cielo?
Nada desaparecerá mientras una estrella muera por nosotros.
DOS
Pudo ser una noche de luces como la cascada que vi de fuegos artificiales sobre el cielo y la ciudad estremecida en la gracia de su noche, brillando con máscara nueva de fin de año. Sobre las colinas, sobre las tejas rojas, frente al cristal de los rascielos, el mar, el mar, la ciudad devoraba en su oscuridad las luces artificiales, estrellas de la mano del hombre. El fuego luminoso de la noche del 24, el inicio del 25 de diciembre del 2006, con su eco en el espacio y a lo lejos. La noche tropical es hembra y estalla en mil luceros, que es Ella, en la plenitud del luminoso instante. La ciudad, en verdad se brilla así misma y no hay luto, ni tristeza, tal vez, que los ojos puedan percibir. La noche enredada en la noche, respira la luz que la convierte en día. Todo el espacio de la noche para una luz inesperada. Toda la noche retoma un tiempo artificial. Son largos minutos sobre el ventanal que asoma a la ciudad en 180 grados y las lomas y los techos de las casas y las antenas y por fin sólo el cielo en su horizonte se erige inflamado en el aire.
Al otro lado del corazón, la nieve cae sobre la nieve, el blanco sobre el blanco, y todo aparentemente se borra o pierde, pero queda en la inmensa noche que se abraza a tus ojos volándose. Sobre el domo de la noche, todo lo demás es paisaje.
TRES
Sé que la garganta negra de la noche desesperada le pertenece a África, territorio vencido por la codicia rapaz, el subsuelo del intinto humano depredador, insaciable. Alguien dijo que al África le ha quedado la risa o la mueca de su esperanza, el rosado despertar de un amanecer que nunca llega¨la noche africana en su eterno desencuentro. Mano blanca, mano colonial, mano más oscura que la mano negra. Tantos mensajes de fin de año, para nada, intenciones como tarjetas de Navidad, y el África sobrevuela su espesa, honda geografía y tragedia. Àfrica vuelve a su pasado, ser el oscuro diamante de su porvenir. ¿El cuerpo seco no tiene fuerzas ni para morir?
La realidad no se borra escribiédola al revés.
Rolando Gabrielli©2006





Amor, el tiempo,
la aguja en su hilo.
No tiene manos, ojos,
el tiempo no se detendrá
en tus pasos
que la ciudad me regresa
y yo camino.
La navaja le sonríe
a la herida,
el perro de la noche aúlla,
un mundo inútil
a pesar de nosotros
rueda detrás del muro
y sonríe con su flor desdentada.
No me describan el nudo
sobre el cuello del ahorcado.
Sus pies, el aire,
el rostro frío,
la memoria del cordero
que alguna vez fuimos.
Amor,
desde este lado de las cosas,
una orilla busca su orilla,
luz que la ciudad filtra,
un cuarto retrotrae
el verano, sol descabezado.
La historia es en otro lugar.
Rolando Gabrielli©2006

sábado, diciembre 23, 2006

En Denver, amor


En Denver, amor,
se puede borrar,
Denver,
la luz en la nieve
y aún así,
la ciudad seguiría atada
a tus ojos.
Rolando Gabrielli©2006

sábado, diciembre 16, 2006

Muerte zorra

No es la muerte,
lo que la zorra busca
en el duro instante
frente al conejo,
sino su escalofrío de invierno.
Rolando Gabrielli©2006

viernes, diciembre 15, 2006

ÁRBOL


Árbol,
no son tus raíces,
ni los frutos
de mi memoria,
lo que busco,
ni tu sombra
o el agua que produces
en tus copas
sobre las ciudades
o la madera
irremplazable
de estas pàginas,
sino el silencio,
detrás del río,
el secreto lenguaje
de las palabras
que alguien deja correr
bajo tus raíces.
Rolando Gabrielli©2006

San Francisco niebla azul


San Francisco,
puente de niebla azul,
luz que otros pasos dieron,
sueño donde el sueño suspende
tu mano, amor,
el puerto, ancla, ancla,
avanzas descalza,
noche de San Francisco.
Rolando Gabrielli©2006

Bajo el sol de los Blogs


Nada nuevo bajo el sol de los Blogs. Un instrumento personal de difusión digital que los diarios han estado incorporando y de alguna manera neutralizando desde su propia óptica. Son Blogs desde el interior del periodismo trdicional. Se reúnen mil blogueros en París, de los 60 millones existentes en el mundo, y empresarios para sacar cuentas sobre el futuro de los Blogs y concluyen que en 10 años será un medio reconocido como los otros.
Es una mera frase, en mi opinión. La gente común y corriente lee el celular, se enchufa en los video juegos y sale a bailar. Son los jóvenes los grandes consumidores y ahí hay que apuntar. Hay mucha información que se ve en la pantalla fácil, directa, sin esfuerzo, muy barata y cómodamente. La gente quiere divertirse. Sin duda el Blog crece porque Internet ofrece más cosas cada día, acompaña imágenes, videos, y una comunicación global instantánea que es irremplazable. Permite satisfacer la ansiedad de los jóvenes por estar en todas partes a un mismo tiempo. Ver y ser vistos.
El Blog es hijo de la insatisfacción por los medios escritos, de las patrañas de los voceros oficiales, de un cansancio por esta vieja retórica de decir las cosas a media, todo ese stablishment vertical que debe ser asimilado como la única y absoluta verdad. Los bloguers son una revolución, porque se cuentan las cosas íntimas, además de informaciones, denuncias, críticas, y todo dentro de la espontaneidad, a veces cero profesionalismo. Es material en bruto en ocasiones, pistas, señales o cosas gruesas sin tamiz alguno. El público, la gente, se divierte con la franqueza del bloguer que detalla sin reparar en censura. La realidad y los hechos son un desafío para el bloguer, especie de Robin Hood, de la información, o simple "mercenario".
Lo importante es que son 60 millones, cifra impensable para cualquier medio escrito, y crecen a cada segundo, (100 mil al día en el tercer trimestre del 2006) . Así se multiplican los peces y panes en Internet de esta nueva forma de informar sin editores, jefes de redacción, correctores.
En París se reunieron y dijeron esta verdad: "La idea de que somos a la vez productores y consumidores, y que podemos contribuir activamente a nuestras propias decisiones y a las de nuestros amigos y vecinos, será tan natural como leer el periódico hoy " Será también un gran negocio.
Los bloguers se cruzan información, los diarios son estáticos, se acaban de un día para otro, y la información nunca fue más impersonal que en la actualidad, y menos patrimonio de los profesionales o grandes empresas. La credibilidad será muy importante para los Blogs, como la calidad de los textos, aunque los "expertos" reunidos en Francia le otorgan un tercer lugar en aceptación a los Blogs, detrás de los sitios webs y de la prensa.
El Blog no tiene distancias, control, abarca todos los temas impensables, se ha especializado, lo emplean desde gente sencilla a famosos, carece prácticamente de reglas, surge, se queda o desaparece con la misma tranquilidad que llegó, es abiertamente informal, permite opiniones, interactuar hasta la saciedad, es goloso en el verbo de la intimidad, es un Diario que puede tener mucha magia o una Bitácora de viaje personal globalizada. Es ciertamente un fenómeno.
El Blog puede llegar a respirar por su propia herida o la colectiva, es también pasional por su carácter espontáneo. Una herramienta inclasificable, que esperamos que los expertos y gurúes, los estudiosos de los fenómenos de la comunicación, no actúen como domadores de circo. La importancia del Blog es su libertad.
La blogósfera "Top", se reunió en París con sus padrinos y promotores:Technorati, Dave Sifry e Ipsos. Eso está bien, es un reconocimiento al nuevo Sistema Informativo Global Independiente, por ahora.
Nota: Con datos de La Vanguardia y Clarín.
Rolando Gabrielli©2006

jueves, diciembre 14, 2006

EL TREN DE LA POESÍA


La poesía es un acto de humildad incesante de la búsqueda del Otro. Se bucea con la palabra, pero hay carne, cuerpo, materia, una atmósfera húmeda insoslayablemente digital. La huella no siempre queda o desparece, se vuela simplemente para polinizarse.
El poema nos dice que hay detrás de las palabras, nos lo confirma por presencia, ausencia.
Sólo el lector niega o afirma la verdad del poema en el poema.
El poema es la constatación de un viaje, (a) ventura dentro del poema. Se respira sin aire.
¿Las palabras como único recurso del poeta-poema?
Definitivamente, no. El lector sabe que tiene más que palabras, un ruido que la hoja en blanco contiene y no ahoga.
El poema no nace, no surge de la nada. Es contaminación, mixtura, obsesión, ruptura, reciclaje, una mirada hacia lo desconocido y en cada lectura se desprende de si mismo.
El poema es pozo, superficie, luz, oscuridad, sombra, marea de un sueño que comparte e ignora su futuro.
La poesía que está en todas partes y en ninguna, diosa de su eterno encantamiento, es polvo, ceniza ardiente, fuego de su palabra incandescente.
Sólo las palabras parecieran arrojar resultados, ser la expresión del poema, pero hay gestos, señales, olores, memoria, objetos, sueños, el paisaje intimo de las cosas que no se ven y tocan.
La poesía es vida y lo que hay detrás de cada cosa, acto, gesto, una manera de sorprenderse así misma la palabra.
El poeta es una casualidad, accidente verbal geográfico y de la palabra, arma y desarma un orden ya escrito, descifra vagamente un nuevo orden, que pudiera tener principio, pero no fin.
Todo ejercicio con la palabra es una nueva Retórica.
A partir de cero, siempre queda un gran hueco a la derecha. No es vacío, ni ausencia, o cosa desconocida, el poema se articula a partir de sus propios escombros. Sus razones son inéditas y sus intenciones por descubrir en cada lector.
El poema, la escritura, acto solitario/autor-lector y poema, la poesía cuenta solo con el escenario de los sentidos.
Su público es atemporal; escenario: personal;tiempo: indefinido; impacto: lento long seller bajo un árbol o en un cuarto. Las mejores lecturas suelen anidar en los primeros amaneceres de la vida ordinaria.
Es un aleteo primario, un ruido, a veces un largo silencio, la rebeldía de la página en blanco. El poema madura lentamente.
La poesía existe simplemente. No busca, el poema, está. Su espacio son las huellas que dejan tus manos, un pliegue que no oculta tu almohada, la sombra tibia, tu espalda desnuda. La poesía no se pronuncia, es.
Sigue

miércoles, diciembre 13, 2006

domingo, diciembre 10, 2006


Perros canes
dejen de ladrar
por la historia
que viaja en banda
con bozal de avestruz.
¿Qué es eso de honor
al deshonor?
No es señal
que cabalgamos,
erigir una estatua
a la impunidad.
El Estado entierra
el delito,
no al criminal.
Pregúntenle
a los desparecidos
qué hacer con el Inmortal.
¿Los muertos no hablan?
¿Los muertos siguen de pie?
¿Los muertos mueren
una sóla vez?
¿Los muertos que desaparecen
no son muertos?
Muerto está el muerto,
que los vivos vivan
en paz.
Vamos a cerrar el año
sin Lucifer
Rolando Gabrielli©2006

Ha partido
de cuidados intensivos,
desaforado,
al más allá.
¿Sobreseimiento definitivo?
Acá,
la Patria callada,
sin sus desparecidos,
que él encontrará.

Coro
No nombren
al Innombrable
No maten
al Inmortal
Es inmune
Es impune
Es imperdonable
Es inmoral

Chile, Chile
lindo,
yo siembro en ti
un copihue.
Noche de luceros,
como un rojo rosal.
¿Dónde están,
dónde están?
Sólo lo sabe el General.
Se ha borrado el Mandamás,
pero quedan otros atrás.
¿Pagó fianza
al más allà?

Coro
No nombren
al Innombrable
No maten
al Inmortal
Es inmune
Es impune
Es imperdonable
Es Inmoral.


No es un receso,
sino el deceso.
No el final
de la historia
que la traición
montó en su carrusel
de espanto.
Le llamaron cruento,
cuando fue sangriento,
al pronunciamiento,
Golpe fatal, letal.
Nos dejó
su entrañable voz,
el pito azucarado
del terror.
Acuñó frases célebres,
dichos para su nicho
No se mueve una hoja
sin que yo no sepa
Son comunistas,
ni ellos lo saben
Estábamos al borde
del precipicio,
yo ordené
un paso adelante

Coro
No nombren
al Innombrable
No maten al Inmortal
Es inmune
Es impune
Es imperdonable
Es inmoral

La historia tiene

la sal del mar,

el agua vuelve a correr,

un sólo río basta

para llegar

y no habrá olvido.