Què intraducibles es el silencio
de la humanidad,
cuando la muerte toca
a redoblar campanas
y las puertas se cierran
al mismo tiempo.
Es el eco de las pequeñas voces
de los niños ausentes lo que seguirà
resonando en nuestra memoria.
2
Què decir,
la muerte en curso sigue su marcha,
implacable maestra del mal,
su atmòsfera irrespirable,
mortal.
3
Desolaciòn,
la multitud desplazada
no encuentra dònde estar,
ni sabe adònde ir.
¿Para què las palabras,
si solo golpean el hocido
de las bestias?
Las ruinas hirientes
abrazan a los muertos
bajo los escombros
y nadie respira,
ni asoma sus narices
al paso de los blindados
sobre la tierra àrida, baldìa,
muerta, brutalmente ocupada.
Nada queda, nada,
ni el pellejo de las palabras
para terminar este poema,
que el viento de la historia
harà memoria y responsables
a los que matan
por matar y vuelve
a orar a los templos.
La miseria humana
es una alumna aventajada
de estos tiempos.
Rolando Gabrielli2026