No, no me hables
de la guerra,
del fin de los tiempos,
del fin del mundo,
de la llegada del Mesìas,
del apocalipsis,
de profesìas y màs profesìas,
de los lunàticos
que dirigen el mundo
como si fueran los ùnicos
que lo habitan y viven allì
de amos y señores.
No, no me digas
que la muerte traerà
màs vida, prosperidad,
que todas estas muertes,
sin sentido,
purificaràn nuestras vidas.
No, no, me digas
que en tierra arrasada
prosperarà la paz
y bajo las cenizas de los olivos en llamas
surgiràn las señales
de frutos nuevos.
No, no me hables
que sobre las ruinas,
algùn dìa,
floreceràn nuevos jardines,
y las sombras de los niños ausentes
echaràn raìces,
hasta que el mundo despierte.
Rolando Gabrielli2026
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