viernes, enero 03, 2020

La Musa lee mi memoria





La Musa
lee mi memoria
y yo olvido
mis palabras.
Se ha perdido
la noche
y una flecha cruza
el bosque,
con mi última palabra.
No sé que decir.
Rolando Gabrielli©2020

Mad abaout you/Loco por ti

Sè que te amo
cuando te amo
y nada viaja
sin tus alas
y mis mudas palabras
son esa voz
que tu silencio aclama
y habla por nosotros.
Rolando Gabrielli©2020

lunes, diciembre 30, 2019

Germàn Marìn y su catedral de escombros


Germàn Marìn y su catedral de escombros

                                                                  Ni siquiera lo que silbo està ya de moda. Germàn Marìn

El domingo por la tarde, no recuerdo la hora, mi hermano me  informó desde Bucarest, que  Germàn  Marìn  habìa muerto. La noticia  podía ser absurda proveniente de la patria de Ionesco, pero temìa que  no, porque habìa leído hace unos días que el escritor tuvo una caída en su casa y por esas fechas dio su última entrevista, una especie de despedida con una gracia discreta y elegante.
Lo conocì por los 70 en el circulo de Enrique Lihn, Waldo Rojas,  Raùl Ruiz, Carlos Ossa y otros personajes de  la literatura y el cine chileno de esos  años efervescentes, donde algunos aùn usaban gomina brancato. Me transformè en un habituè  de su  bien surtida y acogedora mìtica librerìa Letras, atendida por el mismo. Recuerdo que llegaba silbando, entonando desabridamente una de  Sinatra,  Strangers in the Night, de moda por esos años  esplèndidos, vitales, juveniles y de transformación social.
Germàn, que difícilmente podía ocultar su volumetría física, reìa como un niño entre los escaparates de su exclusiva librerìa visitada por la intelectualidad de ese entonces, la que no le adversaba políticamente o por cualquier otra razón propia de los seres humanos. Era una època confrontacional, no olvidemos y los libros, muy bien escogidos que vendìa Letras, no eran baratos. Todo se concentraba en la pieza de un apartamento, una tertulia fluida, amical, un tiempo que transcurrìa en paralelo en la página de esos  autores clásicos y de la coyuntura, mientras se desarrollaba  la conversación  del dìa a dìa, como si la vida no fuera a terminar.
Pasaba por las tardes o las mañanas vagabundas, olfateando los lomos, revisando algunas páginas, comprando algunos que aùn conservo. Allì se comentaba la política, la chismografía literaria, las últimas. El centro de  Santiago era relativamente, modestamente  elegante, ebullìa, el café Haitì, un clásico con mi amigo Carlos Larenas y todos los empleados de banco de Ahumada y sus alrededores. Braulio Arenas, impecable con un expreso y el periódico, una mirada surrealista de la ciudad. El dìa no pasaba  despercibido.
Marìn era un intelectual en ese entonces, polémico, cuestionador, maoísta, no se lo conocía obra, algunos excèpticos no le daban la oportunidad a este  ex alumno borgeano- en la vida real lo fue en Buenos Aires,- que vendría a editar su primera novela (Fuegos artificiales) a los 39 años y que sería guillotinada en los predios de la emblemática editorial Quimantù por el régimen de Pinochet. Allì fue  editor de ese proyecto màgico, pantagruélico de las letras chilenas.
Era una notable editor,  prolijo, obsesivo hasta el final de sus dìas, y por esos tiempos   dirigía con Lihn la revista de la Editorial universitaria Cormoràn, donde me pidieron mi primera nota  crìtica sobre un libro (Oh, Ada cibernética) del poeta peruano Carlos Germàn Belli, cuya obra siempre me ha acompañado. Fue Secretario y critico de Neruda, de un gran humor irónico, rioplatense a veces. Es difícil pasar por Chile y no enterarse de la presencia nerudiana, como borgeana de Argentina, vallejiana de Perù, garcìamarqueana de Colombia, o Paziana de Mèxico. Iconos màs allà de todas y cada una de las controversias. Marìn, curiosamente en Mèxico, fue una suerte de asistente de Gabriel Garcìa Màrquez. Estaba en el centro de la hoguera de las palabras, sin quemarse, al parecer.
Marìn, màs buscado por los militares que  un álbum de Los Beatles, partió al exilio en Mèxico y posteriormente Barcelona. Tuve noticias  de unos contactos que hizo con mis familiares mexicanos   para un posible viaje, que no cuajò. No lo volvì a ver  nunca màs. Sabìa de  desplazamientos hacia Parìs, algunas anécdotas divertidas  que me comentarìan décadas después amigos durante un reciente viaje a Chile, donde no pude  dar con el paradero de  Germàn, en un país fragmentado no solo por la geografía, sino la historia. A tràves de una amiga y èsta de un conocido, le hice llegar un par de libros mìos, que no sè si  llegaron a destino. Mi realidad literaria y la otra también, siempre han estado próximas  a Kafka y su mundo kafkiano.
Retornò a Chile en 1992, mi última visita habìa sido el 87 coincidentemente con un encuentro  con Raùl Ruìz, el cineasta, en Ahumada y también amigo de Marìn. No fue posible tener una última conversaciòn y me preparaba para ello este  2020. Es inútil programar el destino.
Asì repaso los días, de memoria, sin un orden, he leído poco de Germàn, sus libros aquí no llegan, con suerte 20 Poemas de Amor y una Canciòn desesperada, algo de Paz, toda la Isabel Allende, los emblemáticos tardìos  ya clásicos  de Bolaño, Octavio Paz, Vallejo ni hablar, Cortàzar de vez en cuando, Garcìa Màrquez, vecino, a rabiar. Prosa densa, morosa, escritura sobre los escombros de la rabiosa, fracturada, no pocas veces, horrorosa historia de Chile. Marìn, antiguo, díscolo cadete, no da cuartel. Un escritor verdadero nunca escribe su último palabra.
Mientras el boom chileno repartìa caramelos democráticos, Marìn, todo indica al parecer,  rumiaba los restos, el cadáver mismo de la historia de Chile y sus aventuras traumáticas, con la elegancia de un cisne que navegaba por arenas movedizas a sabiendas y con el compromiso de  de tejer su alfabeto con nuevas palabras un mismo laberinto.
Borges se devorò las bibliotecas, la enciclopedia británica, las leyendas escandinavas, a los clásicos  griegos, ingleses, anglosajones, sus antepasados, y escribió su formidable aventura borgeana por la historia del idioma castellano. Marìn, buceó, cuando solo quedaba lodo bajo los escombros.
La vida quiso que  Marìn fuera  uno de los tantos cadetes de Pinochet y èl nos pudiera contar la historia al otro lado del espejo del terror. Al parecer, ahora sabemos una parte de la historia, nunca dejó de escribir nuestro prolijo editor, novelas, crònicas, historias, y màs novelas. Siempre a la orilla de la historia oficial.
La obra de Germàn Marìn, el último de los mohicanos de una  época que se despide con auténticos fuegos artificiales en el ardiente  Chile, eterno candidato al esquivo Premio Nacional de Literatura, considerada su literatura  de culto, tendrá que ser  estudiada por la actual y nuevas generaciones como un  hito incòmodo en la historia de Chile, pero ya los chilenos se acostumbraràn.
Dijo palabras duras, sin contemplación, no pensó en el presente, ni en la historia, solo lanzò implacable su guante a la historia:   "Uso a Chile como un enorme basurero en el que puedo rastrear para escribir. Soy un novelista que vive de escarbar la basura”.
Podrìa concluir esta nota al paso, con esta frase insoportablemente chilena, que no debemos confundir con una falsa  bandera, sino  admitir su perturbador espejo de una parte que no debemos olvidar de nuestra realidad. ¿Hay escritores malditos o la historia lo es y algunos deciden cobrarle la palabra a los hechos y a la ficción?
PD.
Querido Germàn, Cachalote, como te decían amigos y adversarios, en los viejos tiempos en que la solidaridad, la amistad, la polémica, estaban de moda, donde quiera te encuentres, mis tardìos  y afectuosos  saludos. Recuerdo aquella noche en tu casa, durante una cena con Juanita, la señora Robles, yo un joven santiaguino provinciano de la palabra, sentado a la mesa en Vitacura, escuchando: Lihn es un humanista. La frase daba luces de un aparente contradictorio personaje de la poesía chilena, tu entrañable amigo. Solo recuerdo la atmòsfera, la mesa, los comensales, mi propio olvido, la noche, lo que fuimos.
Dècadas después editarìas El Circo en llamas, una visión  crìtica y recopilación de las opiniones literarias, la visión del autor de La Pieza oscura, una obra luminosa.
Y en los escombros también de la memoria, aquellas imágenes que el pasado se niega a borrar, una foto de Lihn y Marìn de pie en Barcelona, en la vieja costumbre lihneana de sentarse en una silla como esperando que el tiempo pase sin premura. Son fotos de época, donde el presente acude sorprendentemente en ayuda del pasado, como ahora.
Querìa comentarte  sobre esa  vieja anécdota catalana, cuando le salvaste la vida  a Lihn y te hiciste pasar por èl, con tu propia identidad para que le atendiera el hospital en Barcelona. Esa es de lujo y fue para la historia.

Rolando Gabrielli©2019


domingo, diciembre 29, 2019

Madre






Madre,
diciembre,
es un rumor,
la infancia,
estos años sin tu luz.
madre, tu voz
no ha cesado de hablarme.
Rolando Gabrielli©2019

sábado, diciembre 28, 2019

Kafka, nunca dejò

Kafka,
nunca dejó
de ser kafkiano.
Tal vez, el primero
en mandar a quemar,
el mundo que magistralmente
describió,
como si hubiese  vuelto,
del futuro.
¿Un kafkiano consciente
del propio terror
que puede llegar a producir
la realidad?
No tuvo màs tiempo
que el asignado
a sus palabras,
absolutamente kafkianas,
irreconciliablemente kafkianas,
maravillosamente kafkianas,
para fortuna de la literatura
y del lector kafkiano.
Rolando Gabrielli©2019

martes, diciembre 24, 2019

El pesebre de Banksy

El Niño Jesùs,
acosado como en los viejos tiempos
de Poncio Pilatos, perseguido,
nace en el apartheid de Cisjordania,
en la natividad del 2019.
Los tiempos no cambian,
la historia tampoco,
sòlo el lugar.
La estrella  del nacimiento 
fue impactada
por una bala.
La humanidad està herida 
de muerte.
Rolando Gabrielli©2019



Para ti, anònimo,
inocente  internauta,
una palabra,
mi palabra,
polvo de estrella,
pasos en el camino,
solo pasos.
Rolando Gabrielli©2019





Un niño llega a un andèn


Un niño llega  a un andèn,
nadie le espera,
el tren vuelve a partir,
traerà otro niño
al mismo andèn.
El andèn  quedarà  vacìo
hasta el próximo tren,
que vaciarà  otro niño
en una ciudad desconocida.
Rolando Gabrielli©209

lunes, diciembre 23, 2019

Mis ìdolos

Mis ìdolos
no escribìan poesìa,
adoraban la acciòn
y no la palabra.
El don  no estaba
en el verbo, 
eso fue en un principio.
Rolando Gabrielli©2019

jueves, diciembre 19, 2019

La nube sueña

La nube sueña
con la lejanìa 
de sì misma. Màs alto sube
y se deshace 
en el sueño,
que no deja de soñarla.
Rolando Gabrielli©2019

miércoles, diciembre 18, 2019

R. Denver quiso tocar


R. Denver quiso tocar
en la orquesta de Limbo City,
pero nunca tuvo oído,
siempre desafinò.
Tantos años y ni una sola nota,
el sonido de la ruidosa lluvia,
sobre el mar y la espesa selva,
un horizonte en clave, por descifrar,
que nunca entendió.
El astro ciego de la noche
escuchaba sus notas y  pobre voz,
en vano le intentaba iluminar,
no distinguía un la de un sol.
Rolando Gabrielli©2019

lunes, diciembre 16, 2019

Lo que queda de tu sombra


Lo que queda de tu sombra,
es tu ausencia infinita,
cuerpo que alguna vez
construyó espléndidos paisajes,
puentes aún desconocidos.
No hay geografía sin carne,
ni memoria,
sin imágenes ni palabras.
Hablo  de pequeños intercambios,
autores, fragmentos compartidos,
atmósferas que aún están
para ser  descritas.
Rolando Gabrielli©2019

sábado, diciembre 14, 2019

viernes, diciembre 13, 2019

Chileno

Chileno,
no críes  cuervos,
te sacarán
los ojos.
Rolando Gabrielli©2019

martes, diciembre 10, 2019

Chile bíblico

Ojo por ojo,
Chile mira
con optimismo
el futuro.
Rolando Gabrielli©2019

domingo, diciembre 08, 2019

El silencio

El silencio
se oye
asimismo
y su eco,
calla.
Rolando Gabrielli☼©2019

jueves, diciembre 05, 2019

El tiempo suma

El tiempo suma,
tiempo
y cada quien 
saca sus cuentas.
El tiempo
solo es guardián
de su longevidad,
ni siquiera de su transcurrir.
Rolando Gabrielli©2019

miércoles, diciembre 04, 2019

Oh realidad

Oh realidad,
cuànto asombras
con tu sorprendente
realidad,
cambias, transformas
y sigues siendo,
la realidad.
No siempre
un espejo refleja
el mismo rostro,
ni el viento sopla
por un mismo lugar.
Uno pone la distancia
al horizonte
y hace realidad sus sueños.
Rolando Gabrielli©2019

martes, diciembre 03, 2019

Exilio

Exilio,
el tiempo habita
un destino,
en su memoria.
Rolando Gabrielli©2019

lunes, diciembre 02, 2019

El regreso del bibliotecario

De tanto leer
a Borges,
se fue quedando ciego.
Rolando Gabrielli©2019

domingo, diciembre 01, 2019

En el centro de la noche

En el centro
de la noche,
las palabras
avanzan sigilosas,
as,
mudas tal vez,
nunca huecas.
Son ejèrcitos invisibles,
de una callada
inmortalidad.
Rolando Gabrielli©2019

sábado, noviembre 30, 2019

Òscar, què descuido la vida


Òscar, què descuido la vida,
oh, amante del infortunio,
Wilde, Wilde, Wilde,
no pierdes vigencia dandy irlandès,
convertiste  en Dorian Grey
al espejo inmortal de tu vida
siempre rejuvenecida en la palabra.
Quedarà para la historia
la importancia de llamarte
Òscar Wilde.
La vida seguirà siendo
demasiado importante
para tomarla en serio,
decías.
Rolando Gabrielli©2019

Corìn, pornografìa Medieval


Corìn Tellado  fue una pornógrafa medieval, parodiando a mi manera a Cabrera  Infante, el cubano que nunca dejó de soñar con  La Habana, la que marcò su vida como escritor. Encandilò con sus novelas a  màs de una generación de amas de casa, peluqueras, sirvientas, que soñaban con un príncipe y la felicidad novelada en unas historias construidas por un mismo molde.
Vendiò 400 millones de ejemplares, la màs leìda en idioma español, elogian sus promotores, cuyos personajes idílicos siempre encontraban un final feliz, aunque la vida nos demostrara  todo lo contrario.
Cuentan sus hijos que vivió bien en la época del dictador Francisco Franco (39 años), pero que  a ella no le gustaban las dictaduras, aunque hoy no habrìa apoyado la independencia de  Cataluña.
Hace casi 15 años escribì un extenso artículo sobre esta asturiana de 1.58  centìmetros, que cuentan quienes continúan escribiendo sobre su leyenda, que no se hizo rica, aunque dejó una casa a cada hijo y ella vivìa en una lujosa mansión. (http://www.escaner.cl/escaner58/gabrielli.html)
Leo un artículo tan vacìo, como sus historias, su novela rosa, cuyo encanto mayor es la trivialidad, cuando el amor es un tema infinito en la literatura  desde que es literatura, la poesía, la historia de la humanidad. Se conmemoran 10 años de su desaparición física y pareciera un escritora de la prehistoria.
Rolando Gabrielli©2019

jueves, noviembre 28, 2019

Feriado nacional

FERIADO NACIONAL

Fue sorprendente desde que encendió el automóvil, había dejado de llover, diluviar, según Noé. La humedad se apoderaba hasta del silencio. Puso a andar el automóvil y vio despejada la ruta. Parecía un día especial porque el tráfico había disminuido considerablemente. Las columnas de automóviles, pulverizan los sentidos, sistemáticamente. Esto es a diario. El automóvil se inventó para esta ciudad. Es uno de los más grandes estorbos para disfrutar el urbanismo en el buen sentido de la palabra. La gente  adora el vehículo. Los veo acariciar los modelos en las  tiendas de  venta. Tocan todas sus partes, se sientan, arrellanan, y comienza la experiencia táctil, visual, sensual. Pareciera una propiedad femenina y viceversa. El fetiche de cuatro ruedas, luce su estampa. La ciudad lo recibe con huecos, verdaderos cráteres, calles angostas, sol y lluvia, lo pone a sudar la gota gorda. Que se gane la preferencia en el asfalto. Dirá, pienso. Las ciudades están vivas, pero no hablan, son introvertidas, piensan hacia adentro, solo exteriorizan sus grietas, unas fachadas horrorosas, edificios construidos por una misma mano. Claro está, que aventurarse a caminar, es poner un poco en riesgo la vida  y el alma por esas calles sin dios ni ley, espacios  sin aceras, precarios, trazados por el viento y la buena voluntad del destino, un saldo que dejan de las construcciones los promotores, amos y señores del espacio público.
Atraviesa la ciudad el automóvil, con alegría diría,  si pudiera contemplar la cubierta del motor. Se aproxima frente al mar  con una cierta tranquilidad inhabitual.  La hora no importa en la ciudad, los automóviles se desplazan lentamente, como elefantes que van a morir.
 El mar no hace distinción del reflejo de los grandes ventanales, de las edificaciones que pretenden retar su majestuosidad. Todos  intentan mirarle, privilegian su vista, reconocen tácitamente su majestad y se convierten en sus súbditos. El mar no se inmuta, permanece. No tiene tiempo para ser contemplado, vive su profunda, inmensa, sorprendente, fascinante vida marina.
En toda la ruta no se veía tráfico. Un día asombroso, aunque gris. Cortesía del silencio y espacio. Una ciudad, calles, desconocidas. El automóvil se desplazaba a sus anchas. Estaba el mismo policía de tránsito  frente a  un paso peatonal. El resto de la avenida era inusual, semi vacío. Atravesó el puente que  bifurca  rutas y atasca automóviles,  con suma facilidad. Sorprendente. Se deslizaba por una autopista en toda regla. La humedad seguía presente invariablemente y no se trata de una sobreviviente, sino protagonista privilegiada de su hábitat. Respira su propia atmósfera. Se siente  pez en estas tibias sudorosas pacíficas aguas.
No se siente ninguna bocina, ni se ve manejo desordenado. Unas calles con clase, disipadas, relajadas, algo bucólicas. La vibrante ansiedad estresante diaria, ha desaparecido por arte de magia. No se ven taxis, pocas personas en los paraderos de buces, alguien se tragó la ciudad o la gente  se la llevó en viento. Quedan cuarenta metros para llegar al trabajo. Calle angosta, siempre  saturada de vehículos y ahora vacía. ¿La ciudad ideal, de pronto? El viejo motor avanza como dueño por su casa, con aire  de un clásico en exhibición o en pleno concurso. Los estacionamientos vacíos, otra grata  sensación. Generalmente  se puede  encontrar un hueco tipo supositorio. Ahora el espléndido espacio. Un estacionamiento vacío puede ser una sensación de paz o crear ansiedad, temor, algo parecido a la inseguridad. Eso pasa mucho en las películas. Hay tanta tensión, película en los estacionamientos, pero nadie se  fija en lo incómodos que son algunos. Parecieran hechos con las sobras de los diseños de la edificación. El vehículo quedo espectacular en el centro, rodeado de nadie, es un clásico del siglo pasado y por lo general lo flanquean unos modelitos millennials del siglo XXII, absolutamente jactanciosos.  Latas vanidosas, engreídas, superficiales.
Hice contacto finalmente con la tarjeta, entré al edificio, subí las escaleras y de pronto veo el gran espacio  con  decenas de computadoras vacías, ni un alma, el vacío total, ese que se hace más que presente, se impone. Y de pronto veo a una trabajando y le pregunto: ¿Qué se hizo la gente? Responde: hoy es día  feriado nacional.
Rolando Gabrielli©2019

Nada es Nada

Nada 
es Nada,
las armas del infinito
son
Todo,
Alas,
alas,
alas.
Rolando Gabrielli©2019

lunes, noviembre 25, 2019

Los muros de Chile


Me hipnotiza
el viento nuevo
de la historia.
las palabras escritas
 en los muros de la ciudad.
Hablan y cuentan
historias desconocidas,
serán leyendas
algún día,
sabràn que fueron contadas
palabra por palabra
y en silencio repetidas
por multitudes
en las plazas de Chile,
aclamadas por combativas,
verdaderas.
Rolando  Gabrielli©2019

sábado, noviembre 23, 2019

Un rìo no lava esta historia


Un rìo no lava  esta historia ensangrentada,
corre al lado de la multitud,
baña de esperanza  el sueño  nacido.
Todos somos ese río,  esas aguas
que han crecido.
Chile es un largo camino de dos puntas,
va  y viene en un solo sentido.
Un país  fin de  mundo,
principio de tantas cosas,
donde has nacido y esperas
volver a nacer.
Rolando Gabrielli©2019



viernes, noviembre 22, 2019

Esta es la Paz de los muertos

Esta es la Paz de los muertos,
hablo de los muertos fecundos ,
que  abrazan  Bolivia y paren multitudes.
Calles, ni   carreteras están vacías,
los ataúdes avanzan huérfanos,
 inmóviles  sobre el asfalto,
a los cementerios de los pobres.
Los muertos  van a enterrarse

callados a sus tumbas,
los gasean antes de llegar a  su última morada.
No están  solos estos espíritus indomables,
la  tierra no abandona nunca  a sus hijos,
sabrán  los asesinos que con la muerte
de un hermano no se juega.
Rolando Gabrielli©2019

miércoles, noviembre 20, 2019

La muerte

De pie,
impertérrita,
eterna,
sorpresiva,
innovadora,
segura 
de si misma,
victoriosa,
siempre 
presente.
Rolando Gabrielli©

martes, noviembre 19, 2019

Después de todo

Después de todo,
somos el pasado,
un presente transitorio,
que sueña el futuro,
convertido invariablemente
en pasado,
un tiempo que el  tiempo,
acumula invariablemente,
a la sombra de los días.
Rolando Gabrielli©2019

lunes, noviembre 18, 2019

Eres la llama

Sol eres,
llama ùnica,
fuego,
que nunca
se apagarà.
Rolando Gabrielli©2019

miércoles, noviembre 13, 2019

Oh Chile

Oh Chile,
quijote de sueños gigantes
y aspas locas,
recorro tu loca geografía,
entrañas y memoria,
nación del largo pétalo
y profundos caminos.
Lanza en ristre vas,
enjuto caballero andante,
abriendo nuevos horizontes,
iluminando senderos,
desiertos, montañas,
ríos, volcanes, islas,
glaciares,
el mar,
al pueblo de Chile.
Rolando Gabrielli©2019