Caminar, trasladarse de
un punto a otro,
frente a un bosque de
ciudad contaminada,
dibujar en la memoria
alguna escena juvenil,
refrescar historias no
descifradas del todo,
es un paseo por la mañana
para encontrar
un nuevo sentido a las
palabras.
Curiosamente las
preguntas se toman
la tribuna y disparan sus
dudas màs ìntimas,
que pueden llegar a
compartir la búsqueda
de la misteriosa realidad
y verdad,
tal y como creìamos
conocerla.
Es un tiempo para
distanciarse de la lluvia,
del bombardeo de meteoritos
digitales
que pueden llegar a
espantar
a un monje orando en el Tibet,
por nuestra especie,
todos nosotros,
en peligro de extinción.
Rolando Gabrielli2026
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