parece mentira
que aún exista
y que yo pise
su tierra quebrada
en la memoria.
Estos años salieron corriendo
y si fueron perdidos o estuvieron
en alguna parte,
ya no es mi problema.
Pero aquí ahora acumulados frente
a la cordillera o el mar,
balando en desierto un idioma
intraducible,
que mi voz no recuperará y ha quedado
en una triste romería,
en el cadáver precipitando la noche
del muerto, del desparecido,
del vivo en las aguas y arenales
de Chile,
los cuarteles de la loca geografía
en invierno o verano, pero esta es mi primavera,
La gloria inmortal de un tiempo
de grandes alamedas.
El porvenir después es la historia
que el pasado la convierte en presente,
y queda la huella imborrable de las palabras.
Siento una rosa helada 31 años después
y estoy en primavera,
mi huella a fuego es de Norte a Sur,
por la angosta geografía,
el mar que por desconocido me conmueve,
como un ángel
que siempre me espera para contarme su día,
a su lado voy sorprendido,
me entero que voy a Chile,
desde antiguas décadas
como si fuera la última
rama desprendida
del viejo árbol de mis raíces.
28 de octubre
Copa Air Lines
Vuelo 117
asiento 26
Panamá entre las nubes/Chile




































