jueves, enero 25, 2024

La luna llena


,

La luna llena es una moneda

blanca de doble cara,

Inmutable  y en espera

de algún visitante que no llega.

La veo entre los pinos de mi casa

y no la retendré con el flash

 de mi celular y la dejaré en espera,

como quisiera, intacta en el sueño,

de la próxima primavera.

Rolando Gabrielli2024

miércoles, enero 24, 2024

No me dice nada (El negacionista)

 El Apocalipsis,

no me dice nada

El mundo distópico,

no me dice nada

La Tercera Guerra Mundial,

no me dice nada

Todo lo que me dicen que lea

en los diarios, redes sociales,

Facebook, Instagram, Tik Tok,

vea en las televisoras,

absolutamente toda 

la banalidad del mal,

no me dice nada.

Rolando Gabrielli2024

Un poema divaga

 Un poema divaga

como cualquier conjunto

de palabras que no saben

hacia donde dirigen

su destino para expresarse

en toda la intensidad

de su significado.
Rolando Gabrielli2024

martes, enero 23, 2024

Le hablo al viento


Le hablo al viento donde perteneces
y sigues viajando por la eternidad,
Hermosa, si supieras que el verano
está más intenso que nunca,
nada se mueve a la luz de este día
inmóvil como la tierra seca.
¿Nadie lo esperaba?, te preguntarías,
pero la inocencia en estas cosas
no tiene forma de explicarse,
ni puede buscar un trono
para ejercer su reinado inexplicable.
Los días suceden, pareciera
que se los lleva y trae el viento,
sin ninguna explicación.
Rolando Gabrielli2024

 

lunes, enero 22, 2024

Las palabras sonríen,

abren sus brazos,

estiran sus pies,

respiran,

se reescriben,

para seguir viviendo.

Rolando Gabrielli2024 

domingo, enero 21, 2024

Un bote sin remos

 Un bote sin remos,

 inmóvil, a la deriva,

nadie mueve un brazo

y a veces, no es necesario,

 solo estar, estar.

Rolando Gabrielli2024

sábado, enero 20, 2024

Mala memoria


Qué fracaso y luce tan bien

como una corona de laureles

en tiempos de Roma o de juegos florales.

Mi historia es breve,

unos cuantos pasos, vueltas

a un reloj de arena,

palabras, palabras.

Casi nada en la nada

y en el tiempo: así de rotundo, es.

No hay hazañas, logros portentosos

que acreditar ante ningún tribunal.

No escalé montañas, ni crucé ríos,

ni rompí récords en nada memorable,

no formé parte  de ningún club de estrellas,

dejé mi silencio en los jardines

 en mis años más dóciles,

preferí caminar en un parque

los mismos pasos y distancias

cada día, una sola dirección,

que intentar viajar a Marte.

Me especialicé en barrer las hojas,

en la cocina, en cambio, fui una nulidad,

en mi calidad de escritor fantasma,

abracé el anonimato en toda su intensidad

y más de alguna vez tararee la letra

de una canción de moda en tu nombre.

Fui un poco excéntrico, tal vez, al recurrir,

a la magia de una musa siempre a punto de partir.

Aún sabiendo de su existencia fugaz,

aposté a un futuro inexistente,

por disolverse junto a mi mala memoria.

Rolando Gabrielli2023

El bufón sueña

 El bufón sueña

algún día ser rey

y mandar a buscar

a alguien 

que le haga reír

y enviar a otro

a cobrar los impuestos

y vivir felizmente

para siempre,

como en los cuentos

de Hadas.

Rolando Gabrielli2024

viernes, enero 19, 2024

Hay preguntas


 Hay preguntas que siguen
siendo preguntas,
son interrogantes que no dejan
de repetir la historia,
están presentes cuando debieran
estar sepultadas, por ser fieles
representantes de la banalidad del mal
y vuelven a crecer sus espinas
entre los  sombríos escombros,
porque el genocidio no es una práctica
del pasado, lo estamos viendo cada día
y no se condena, ni castiga, como debiera.
Rolando Gabrielli2024

El poema no sabe

El poema no sabe

que va a ser poema,

prácticamente atrapado

como una mariposa que vuela,

en unas cuantas palabras.

Rolando Gabrielli2024

Hay quienes se preguntan

 Hay quienes se preguntan,

si la muerte presentará

un certificado de defunción

ante la Corte de La Haya.

Rolando Gabrielli2024

jueves, enero 18, 2024

La ventana mira el paisaje

La ventana mira el paisaje
lo crea a imagen y semejanza
del terror que lo habita.
Alguna vez allí existió la vida,
gente que se  amaba en silencio
y alguna vez salió al balcón
a no hacer nada y ver pasar el día
con su belleza y miserias cotidianas,
como en cualquier parte del mundo,
donde los días pasan sin malestar.
Así debiera ocurrir normalmente.
Rolando Gabrielli2024

Poder de la palabra.


La palabra es tan  poderosa

como quieras usarla,

y más,

ante un gran enemigo,

no debieras escatimar,

verbos ni adjetivos. 

Rolando Gabrielli2024

La muerte se tropieza

 La muerte

se tropieza

con la muerte,

donde solo

hay muerte

bajo los escombros

y se siente inútil,

muerta en vida,

esperando su turno

al amanecer.

Rolando Gabrielli2024

miércoles, enero 17, 2024

A la poesía se la lleva el viento


Le llaman poeta, quizás le han visto escribir verticalmente unas cuantas líneas breves, cortas, que van uniéndose como eslabones perdidos en una gran cadena. La mayoría prefiere ignorarlo, están atrapados en la Redes del mundo digital, y la poesía, lo que se entiende aún por poesía, no forma parte del tiktokeo de la realidad. Viajeros dl universo virtual, navegan en un bosque de imágenes, en un mundo que va perdiendo la flora y la fauna como si fueran los dientes de leche  de la infancia.

Las palabras del poeta son sonidos guturales menos trascendentes que los gruñidos de urgencia del hombre de las cavernas, más que signos rudimentarios, palabras sordas. La poesía es ese pez muerto en la pecera que soñaba con el mar.

Un poema en verdad puede significar tantas cosas o solo reconocerse en el placer de sus palabras. Poema espejo el que te mira al rostro y te enrostra las palabras. Poema ciego, el que no vez. Poema sordo, el que sientes como un zumbido que no logras descifrar. Poema escrito para todos los sentidos, el que volverás a leer y no olvidarás, como un mantra.

Un poema puede entrar y salir, y seguir abriéndote puertas.

Su atmósfera puede traernos libertad, paz, amor, ilusión, esperanza, un punto de vista sobre la condición humana, vida, en una palabra, pero no debe dejarnos indiferentes, ausentes o distraídos,

Por alguna razón, a veces misteriosa, en un mundo prosaico, banal, digital, se suele repetir como un mantra, esto no tiene poesía o ponle poesía, le falta poesía. De la nada pareciera surgir la necesidad, presencia de la poesía, en tiempos brutalmente prosaicos, realmente  con presencia y un futuro distópicos.

No se explica, a primera vista, esta necesidad, urgencia del toque poético diferenciador. Quizás la poesía forme parte de la condición humana, está anclada en el subconsciente, cuenta con su propia autonomía y diván.

Nuestros antepasados, observaban la luna, las estrellas, los ríos, consideraban a la naturaleza como un dios visible y se encomendaban al sol, la lluvia, a la tierra. La fertilidad era la razón de ser de la vida y todo ser vivo era un hermano.

Rolando Gabrielli2024

Si te llaman gusano

Si te llaman gusano,

al menos finge,

que eres de seda.

Rolando Gabrielli2023

Ni más, ni menos


 Que ninguna palabra,
sea más, ni menos,
que el silencio.
Rolando Gabrielli2024

martes, enero 16, 2024

La otra voz

Las palabras,

a veces, 

hacen más grande

el silencio.

Rolando Gabrielli2024

lunes, enero 15, 2024

Adonde me trajo el viento voy

 Adonde me trajo el viento voy

y a tu voz me lleva el silencio.

A la espera quedo

del camino que dejas

y en las invisibles formas

busco lo que alguna vez

fuimos.

Rolando Gabrielli2024

domingo, enero 14, 2024

El día 100


                                        No dejen con vida a la muerte 

Borrar de la faz de la tierra

 una pequeña franja

 secuestrada, humillada,

frente a un pedazo de mar,

cercado, prohibido,

y a su gente arrebatarle

la vida, sus casas, iglesias,

en solo 100 días,

es  todo un récord.
Rolando Gabrielli2024

Fulgencio Atacama en concierto


Fulgencio Atacama, no tenía nada de excéntrico y si no era admirado por su arte rutinario, casi un mantra en el mar de la tranquilidad, pasaría desapercibido como una ola en altamar. Disfrutaba  de su soltería, sin la humildad de un cura franciscano, precisamente, y si bien tenía una cierta malacrianza con los poetas modernos, su expresión a primera vista, reflejaba la mirada inexacta de Quevedo, donde una indescifrable picardía podría llevarnos a uno de los sonetos de su ruinoso verbo desesperado.

Don Fulge, como le llamaban por cierto, en ocasiones íntimas, había abandonado casi todas las prácticas sociales, vagabundeaba por los meandros de sus propias aguas, era en realidad una brújula sin puerto donde lanzar un ancla. En su juventud, tiempo de metáforas, leía a poetas de la Edad Media como un monje que disfrutaba los secretos silencios de las páginas prohibidas en una discreta abadía. De ese tiempo, que guardó en la memoria, se resistía a convertirse en un chip y aún prefería las páginas de un escritor anónimo, sin ninguna pretensión más que el entretenimiento.

Para algunos visionarios del presente, apóstatas de la palabra en cualquiera de sus usos y formas, fanáticos de la imagen como  único lenguaje de curso legal, Fulgencio era un imperdible de épocas ya superadas, vieja pieza de museo mal estacionada en el olvido. Siento que les intimidaba su silencio inefable, una marcada, invisible presencia, esa que solo aspira a ser ignorada ante cualquier historia Best seller.

El humor, decía, y lo practicaba, es la mejor carta de presentación, y antes de recurrir a él, recitaba las notas del pentagrama como si fuera a entrar a la Scala de Milán, y no existiera más que la musa que solía soplarle poemas al oído que memorizaba para cuando vinieran mejores tiempos, porque siempre es posible ver  lo que el horizonte suele ocultar a primera vista. Si un biógrafo quisiera describir a Fulgencio, llegaría a la conclusión que nunca quiso ser alguien diferente de lo que era y podría llegar a ser.

Yo lo recuerdo con un aire distraído, sin caer en la nebulosa, mantenía su mirada extranjera, sin patria reconocida, ni adulterada, un artista singular de la cuerda floja, pero con los ojos bien abiertos sobre todos los abismos que nos rodean en épocas que se abren paso con el cuchillo entre los dientes. Para mí, es difícil olvidar un personaje de este talante, por eso me he permitido dar un vistazo , casi de reojo, a una historia a la cual no pongo las manos en el fuego.

(Para no equivocarme que he hecho lo correcto, mientras escribo, escucho Las cuatro estaciones de Vivaldi, y me entrego a sus movimientos rápido, lento, rápido, como suele ocurrir con la vida.)

Rolando Gabrielli2023

sábado, enero 13, 2024

La brújula

 

La brújula,

ni norte, ni sur,

solo tú mismo

donde estés,

a elevar velas.

Rolando Gabrielli2024

viernes, enero 12, 2024

Sordos atemporales


Una amiga que se agita como un pez en las Redes, me advierte que los peores sujetos son esos sordos atemporales, que escuchan de manera intermitente y seleccionan datos, ideas, puntos de vista, para luego utilizarlos en su propio beneficio. Son seres eminentemente utilitarios, pragmáticos, dicen ellos, pero en verdad se mueven en arenas movedizas y cuentan con un puente elevadizo para un escape, fuga programada. No solo son sordos, porque usan audífonos y van cabizbajos con una mente vagabunda fuera de la realidad, en la que no pareciéramos coincidir, me remarcó, sino que su espacio, hábitat, es una realidad aumentada, una burbuja soñadora color violeta. Viven en otra esfera y cuando están en el trabajo, se manejan en esa dualidad de la sordera atemporal, cuando conviene, y dan paso a una suerte de señas y algunos gestos que llevan prisa y no destinatario conocido. Es la nueva generación inmersa en su pecera protegida por el cristal de su sordera atemporal.

Rolando Gabrielli2024

Nada supera al silencio

 Nada supera al silencio,

cuando se trata de ignorar,

olvidar, ausentarse,

de las palabras.

Rolando Gabrielli2024

miércoles, enero 10, 2024

La memoria desgrana

 La memoria es más amigable,

desgrana pausada

y selectivamente el tiempo.

Me recuerda a mi madre

desgranando choclos

en la paz del verano.

El sol filtra sus rayos

y hace de la cocina

un lugar especial

que evita escudriñar

en el ruinoso

paso del tiempo.

Rolando Gabrielli2024

Cada día me pregunto

Cada día

me pregunto,

si me seguirás

leyendo,

como en los mejores

tiempos,

en silencio,

solo pasando

la página.

Rolando Gabrielli2024

martes, enero 09, 2024


Los  bosques como los caminos,

cuando se bifurcan,

no tienen principio ni fin.

Nosotros somos el bosque

y los caminos que andamos,

no siempre sabremos

hacia donde vamos.

Rolando Gabrielli2024

Mantra

 Hoy estoy mejor

que ayer. 

Mañana,

viviré

el presente.

Rolando Gabrielli2024

lunes, enero 08, 2024

Dos pumas andan sueltos (Homenaje al trópico)


 Venía manejando por la carretera, atento porque hay tramos oscuros en la ruta y los vehículos que vienen en dirección contraria me encandilan hasta dejarme ciego. Usan unas luces potentes que debieran estar prohibidas, porque pareciera que van de cacería en búsqueda de algún venado. La carretera está encerrada a ambos lados por un bosque tupido, verde de día y negro de boche. Es una de las tantas rutas que eran de la antigua Zona del Canal. Sonó el celular, había entrado un mensaje y no le di mayor importancia, y menos cuando uno va a cierta velocidad con automóviles atrás, adelante, al costado, que nadie sabe que sorpresa pueden llegar  a darte con un giro, frenazo, una embestida para adelantar y todo ese magnífico repertorio que tienen los conductores agresivos e irresponsables, que además van conectados al mundo digital que puede llevarlos al más allá. Los técnicos  llaman a estos pasajes  que no siguen un patrón  establecido por las mínimas normas del tránsito, manejo desordenado. Un calificativo propio de un salón de clases, donde un alumno lanza un avioncito de papel y suenan las carcajadas y el ambiente se relaja.

Seguí mi curso lo más atento posible, soy miope, y las luces me molestan sobremanera, así que pegué los ojos a la franja blanca que separa los carriles de la ruta y mantuve el pie en el acelerador de manera  firme, pero moderada. Cuando superé el estrés de la ruta, atendí el celular y me sorprendí más aún que con la ruta, Era un mensaje de advertencia, que rondaban por la cercanía dos pumas hambrientos que buscan comida en la basura y suelen comerse a las mascotas. Alguien al leer estas palabras, diría: la ley de la selva. Pero es el hombre el que ha creado esta selva artificial desplazando a los animales, ocupando su hábitat, transformándolos en ciudadanos sin territorio  o propiedad alguna. Carecen de derechos de propiedad, no registraron sus espacios desde que ocuparon al nacer el mismo lugar de sus padres, abuelos y antepasados hace cientos o miles de años. Pareciera que lo único que les queda es el sol de día, la luna de noche y las lluvias que aún son gratis. Las aves no tienen ese problema, el cielo, el espacio aéreo, las cumbres, han resultado ser más seguros, y el hombre que soñó con volar, aún no lo ha logrado.

El trópico es naturaleza viva, a la entrada y dentro de la casa, en el jardín colindante con una zona boscosa selvática, hemos  atrapado y matado en ocasiones unas 8 o 10 culebras, algunas muy venenosas: la temible X, coral, la popular patoja, pequeña, pero mortal. Es una zona que está en el corazón de la ciudad y a unos 150 metros, hace un par de meses, un vecino alertó que habían descubierto un cocodrilo en un riachuelo que atraviesa la zona. Años atrás, se veían tucanes, monos, conejos pintados hasta un ciervo de cola blanca, entre otros animales propios de esta geografía que exhibe su extraordinaria diversidad en los lugares menos pensados. Las hormigas te muerden, las cucarachas, baratas, vuelan, los gatos solos rondan en manadas, los mapaches circulan con sus antifaces, las plantas crecen en las puertas de los automóviles, todo respira, todo se mueve, todo vive y vuelve a nacer, sol y agua, humedad. Uno mismo, si se descuida, se oxida. La presencia de la vida y la muerte es permanente, total, caen las hojas de los árboles y las hormigas se las comen. Sales de casa una mañana y las hormigas se han devorado tu jardín. El trópico no pregunta  si puede estar en un lugar, solo avanza, se impone, deja mucho más que su huella, nació para vivir.  El trópico pareciera no dormir, crece, avanza, vuelve a nacer, renacer cada noche y al amanecer ya tiene otra cara. La naturaleza es el patrimonio vivo de la ciudad, los museos están en Europa, como el gris de algunas famosas capitales, que Matisse jamás las hubiese incluido en sus paisajes.

La naturaleza son los cuadros de Van Gogh, Matisse, Gauguin, Monet, y tantos otros, porque allí crece  el color, la vitalidad, muchas veces susurrante, de la paleta volcada a lo natural propio del lugar. La naturaleza solo  imita a la naturaleza, por eso y más, es eterna en creatividad. El hombre, vagabundo, la destruye siendo su propia casa. Yo venía con la intención de regar los tres jardines, un lujo para estos tiempos urbanos, donde comienzan a reinar los departamentos en miniatura, y lo hice a la espera de estos camaradas felinos que deben andar además sedientos con este calor del verano. No se presentaron, afortunadamente, pero los entendidos dicen que le rehuyen a las personas, aunque, digo, todo depende del apetito y de la estupidez humana. Puede más la viralización de un selfie que una puesta de sol o una carretera  poblada de silencio.

La naturaleza no se restringe así misma en el espacio que ocupa, cuando no se siente cómoda estremece las montañas, desborda ríos, crea tsunamis, sus volcanes entran erupción, los huracanes arrasan ciudades, es decir, expresa su incomodidad, reacomodo, y todo vuelve en aparente calma hasta continuar su ciclo. La naturaleza repara sus heridas, cambia su geografía, rompe muros, reclama el espacio natural del mar, porque está viva y el ser humano  al formar parte de ella, si se desvincula, corre el riesgo de desaparecer. La naturaleza actúa sincronizadamente, es una unidad, tiene su propio reloj biológico y si algo o alguien la altera, emplea sus mecanismos de autodefensa. No  tiene cuenta bancaria ni está pendiente de los intereses que arroja, ni cotiza en la bolsa de valores. Su mundo está aquí, no busca mudarse a otro planeta. Tal vez, aún no la entendamos.


domingo, enero 07, 2024

No hay lugar

 No hay lugar, 

para el no lugar

y aún así, permaneces.

El tiempo acomodará ,

algún día, las cosas

y el no lugar encontrará

su lugar,

Rolando Gabrielli2024

sábado, enero 06, 2024

LEVE SOMNOLENCIA

Leve somnolencia,

lentitud de la estación

del verano y su atmósfera

soleada, húmeda, incandescente.

Me mudo en silencio:

¿gusano o mariposa?

Rolando Gabrielli2024 

Escribir un poema

 Nunca es tarde

para escribir un poema,

es un viaje iniciático

por la página en blanco,

una aventura en toda regla,

es el viaje de Ulises a Itaca,

no tienes nada que perder,

la magia está en encontrar

las palabras una y otra vez.

Tienes todo el tiempo del mundo,

tal vez no te espere Penélope,

pero probablemente, 

un lector,

que comenzará a conocerte.

Rolando Gabrielli2024

viernes, enero 05, 2024

 ¿Y esto es poesía?,

pasa la luz, pasa la sombra,

el viento que las empuja,

 pasa.

Es el asombro, quizás,

la duda que toca

y pasa.

El silencio viene

de remotos viajes

y lugares, no se ve.

La memoria y el futuro,

no sabemos,

si nos encontraremos

en un paréntesis,

después.

Rolando Gabrielli2024

jueves, enero 04, 2024

El futuro desaparece

El futuro desaparece en la memoria

de un presente  perpetuo

y toda  fuga viaja  sin detenerse.

Déjame pensar, me dice, y pasa,

nada es nuevo, todo es lo mismo,

solo más rápido, sin futuro, diría.

Rolando Gabrielli2024

El ghostwriter no debe llegar a pensar,

ni menos hacerse la ilusión,

que pasa desapercibido

por ser comprobadamente

un fantasma inmaterial.

Alguien siempre observará,

su invisible presencia,

como un espejo que refleja

su sombra en la oscuridad

y aún así, brilla.

Rolando Gabrielli2024

La tierra prometida


 ¿La tierra prometida

no está permitida

para todos?

Ángeles y demonios

sobrevuelan los caminos

que llevan a ninguna parte.

Nacimiento y muerte,

que no se olvide

la sangre del recién nacido,

ni del ofendido.

Rolando Gabrielli2024

miércoles, enero 03, 2024

El poema

 El poema

nunca olvida

a la musa,

que  lo convirtió

en poema,

en la imaginación

del poeta.

Rolando Gabrielli2024

martes, enero 02, 2024

Contratiempo

El tiempo carece de preocupaciones,

su medición y tiempo no son humanos,

solo existe y fluye, transcurre, pasa,

no tiene edad, está siempre presente,

jovial, rejuvenecido, renace en cada

estación, año, fecha convencional

que le fijan y no se siente sorprendido,

porque tienes sus trucos para responder

con la lluvia, nieve, temporales,

que resume en dos palabras

que nos pueden llevar

 al final de la historia:

mal tiempo y sus derivados

y el mismo irónicamente

te diría: tuvimos un contratiempo.

Rolando Gabrielli2024

domingo, diciembre 31, 2023

El tránsito de fin de año

El tránsito de fin de año,

ese ruido silencioso

que sucede ahora,

es el cambio

que está pariendo

el nuevo año por venir.

Rolando Gabrielli2023

Ahora te despides

 

 

Ahora te despides y ves cruzar la tarde

en su propio espejo, el verano puede asomar

aún en medio de lluvias algo fuera de estación,

que renuevan el ciclo inequívoco

de la naturaleza que orquesta su tiempo

y nos entrega también estas horas cálidas,

en cierta manera un poco corrientes

sin llegar del todo a ser banales.

Toda época es trascendente para quien

se reconoce en ella o evoca un pasaje

que ha dejado alguna huella de paso.

La memoria no siempre es pasado,

puede ser la suma de presentes memorables.

Rolando Gabrielli2023