Todo es finito,
hasta el horizonte.
Lo más lejos,
lo más cerca,
adónde vayas,
aunque cambies de nombre.
Ni más allá,
ni más acá,
todo llega,
a su fin.
Rolando Gabrielli2025
Periodista, escritor y poeta chileno en Panamá
Todo es finito,
hasta el horizonte.
Lo más lejos,
lo más cerca,
adónde vayas,
aunque cambies de nombre.
Ni más allá,
ni más acá,
todo llega,
a su fin.
Rolando Gabrielli2025
Cuando los payasos salen a las calles,
Escribir es,
fusilar un poco
la palabra,
buscar en ella,
lo nunca ha dicho,
un segundo nacimiento,
refundarla,
darle una nueva vida.
Rolando Gabrielli2025
Al poeta debes leerlo
con sus luces y sombras.
El poema es un camino,
pon todos tus sentidos.
No fue escritoen un solo sentido,
hay señales, ni busques grandes,
ni definitivas respuestas,
ni esperes resolver tus dudas.
Para ascender a la cumbre
de sus palabras,
requiere de todos tus sentidos.
Rolando Gabrielli2025
Read the poet
in light and in shadow.
A poem is a path—
walk it with all your senses.
It was never written in a single line;
there are signs along the way.
Don’t seek grand truths,
or final answers,
nor hope to quiet every doubt.
To reach the summit
of their words,
you must bring all of yourself.
A esta época se la llevará el viento
de la historia que no la sostuvo,
que pudo ser y en verdad se evaporó
por los pasillos de la especulación.
Se la llevará como a un viejo silabario
de letras rotas, palabras muertas,
castigadas en el patio de la infancia.
2
Al árbol se le rompen las hojas,
los huertos bajo los cuervos no prosperan,
sin fruto no hay mesa servida.
Un espantapájaros crucificado
preside los trigales
sin hacernos una señal siquiera.
3
A quién culpamos si no a nosotros mismos,
los perros ladran y no hay quien les escuche.
El tiempo es quien apresura las cosas,
nadie lo ahorra en ningún banco,
pasa y sucede en un mismo orden
irrecuperable, su única moneda de cambio,
es acumular historia, memoria,
ser el primero en ver el futuro.
4
Estamos en el turno de la guerra,
las epidemias, de los inmigrantes
que desaparecen con sus vidas
en cualquier momento y lugar,
familias que nadie reclamará.
Las fronteras suben y bajan
como una persiana invisible,
donde se escucha el ruido
de algunas voces y ven las sombras
que no se volverán a escuchar.
5
Me dices, siento que me dices,
sin saber me parece escucharlo,
es tan leve el murmullo de tu voz,
lo lejano suele ser sutil
-me digo- casi sin pensar,
pero eres inconfundible,
balbuceo tu nombre
como en la infancia
y todo parece tan real,
cuando dices no me he ido.
Rolando Gabrielli2025
A world without memory grows
before our very eyes.
History breathes upside down
from its own actions,
in the wind of utopias.
If we sat before the sea,
alone, without memory,
we shouldn’t be surprised
by the eternal game
between good and evil.
It’s far too late to sign up
for the club of innocence.
Let us live the glory of this moment.
We are dwellers of the present,
the only travelers
on a ship unaware of its future.
This era will be carried away by the wind
of a history that did not uphold it,
that could have been—
but truly evaporated
down the corridors of speculation.
It will be carried off
like an old primer
of broken letters, dead words,
punished in the childhood courtyard.
Leaves break off the tree,
orchards do not thrive beneath the crows;
without fruit,
no table is ever set.
A crucified scarecrow
presides over the wheat fields,
without giving us
even the slightest sign.
Who do we blame,
if not ourselves?
The dogs bark,
and no one hears them.
Time is what hastens things—
no one saves it in any bank.
It passes,
and unfolds in a single,
irretrievable order.
Its only currency
is to accumulate
history, memory—
to be the first
to see the future.
Now is the turn of war,
of epidemics,
of immigrants
who vanish with their lives
at any time, anywhere—
families no one will claim.
Borders rise and fall
like an invisible shutter,
where the noise of some voices is heard,
and shadows seen—
shadows that will never
be heard again.
You tell me,
I feel like you tell me—
without knowing,
I think I hear it.
Your voice,
so faint a murmur.
What is distant
is often subtle,
I tell myself,
almost without thinking.
But you are unmistakable.
I whisper your name
like in childhood,
and everything feels so real
when you say:
I never left.
— Rolando Gabrielli, 2025
You ask me if there is a garden
for words,
and all I see
is the surgery of the verb—
the word love
leaving no space,
no air,
no time.
It heals—
you know it heals.
Today is already the past
in this rush you carry.
Oh, small engine of the world—
everything feels uphill.
The sun, a hope
destined to fade.
But we will have bathed
on lonely golden shores,
and our footprints will remain
in the sand,
even after the waves
carry them away.
A beginning is a beginning—
at least for now.
The future may be written
on only one side.
You ask me if there's a garden / for words
You ask me if there's a garden
for words—
and all I see
is the surgery of the verb.
The word love
leaves no space,
no air,
no time.
It heals—
you know it heals.
Today is already the past
in this rush you carry.
Oh, little engine of the world,
everything feels uphill.
The Sun, a hope
that will fade—
but we will have bathed
on lonely, golden shores,
and our footprints
will endure in the sand,
even after the waves
have washed them away.
A beginning is a beginning—
at least for now.
The future
may be written
on only one side.
El silencio absoluto siempre hace más nítido los ruidos, los deja al descubierto, podríamos decir, sin ánimo de haber dicho algo más excepcional que la realidad. El parque hoy no solo guardaba un silencio sepulcral mientras caminaba descalzo sobre la hierba y un par de jóvenes atletas daba vueltas a grandes zancadas, mostrando resistencia y buen estado físico, sino que el cielo no había admitido nubes en todo lo que iba de la mañana. Ese celeste impecable que lo transforma en una bóveda única para la paleta de un pintor impresionista. Estaba enfocado en una caminata de rutina, estiramiento, rodeado de un verde envidiable con sus matices y la frondosidad sutil del trópico, que pareciera no dejar espacio para la luz, aunque de ella vive y se alimenta. El bosque que aún queda en pleno centro de la ciudad, mantiene su presencia, limita el entorno, nos oxigena y sobrevive en medio de un río que ha ido perdiendo agua con el correr de los años y el avance de la contaminación. Esos ríos que van muriendo en medio de la ciudad y la indolencia de sus habitantes, sobre todo, de los alcaldes que ven pasar sus aguas con indiferencia urbana. Es un típico bosque secundario, sobreviviente, que clasifican meritoriamente y con precisión los botánicos. Hace unos días, a menos de 500 metros, quienes realizaban mantenimiento a orillas del río, encontraron un caimán deambulando por el área, que alguna vez fue selva virgen. Su presencia nos recuerda quien es el invasor.
El sol abraza la mañana sin ninguna consideración, podríamos decir, sin contemplación. La humedad complementa el cuadro impresionista, si Monet, nos lo permite y naturalista, porque no hay más denuncia que un estado de ánimo, los principales rasgos de una atmósfera exuberante, que resalta la sobrevivencia de un corredor de oxígeno en tiempos de un urbanismo devastador. El silencio es un plus, en horas del día se acercan algunos automóviles a estacionarse y a instalar “su modernidad”. Las ruedas son nuestros pies y el motor la velocidad. Qué dirían los sumerios, me pregunto, si conocieran las ruedas en que nos desplazamos habitualmente.
Confieso que llevo algunos años, desde antes de la pandemia, intentando capturar al llamado Barón Rojo, una avioneta roja, donde podría estar volando el espíritu invencible e invisible De Saint Exupéry, que lo veo reencarnado en las pequeñas avionetas que ronronean cada día sobre el parque, camino a cumplir su itinerario, destino, con gran regularidad. Me puse esa tarea, que resultó esquiva hasta el día de hoy. Por un largo tiempo le perdí la pista, horarios posibles, se había transformado en un misterio. Me hacía la idea que ahí viajaba El Principito, buscando un lugar donde aterrizar con su mundo mágico, y que algún día descendería para saludarme y seguir contándome sus maravillosas aventuras por el cosmos. Su presencia nos confirmaría que no nos había olvidado a los habitantes en extinción de la Tierra, a veces con tan poca imaginación y tan extraviados en las cosas importantes que no dejan ver los detalles. Una rosa, pasa desapercibida por una ciudad, las venden en las esquinas y las vemos marchitarse al atardecer.
Varias veces me sorprendió El Barón Rojo, pasaba a espaldas mías, en otras ocasiones no tenía lista la cámara de mi celular, siempre escapaba de alguna manera, parecía exhibir en pleno vuelo sus posibles inocentes coartadas, como los vuelos legendarios de Saint Exupéry. Se desplazaba en sus inconfundibles alas rojas en un cielo azul de película technicolor de los sesenta.
Así fue como se perdió un día que marcaba quizás su último vuelo, el autor de esta maravillosa obra, que sigue viva en la memoria de la humanidad que suele retratarse en la infancia siempre curiosa, llena de magia y bondad. El Principito lo conocí de las manos de Isabel, quien me mostró sonriente el dibujo del sombrero, según los adultos, que en verdad, de acuerdo con el autor, se trataba de una serpiente. Fue una mañana, aún la recuerdo en el campo de la universidad, y a partir de ahí, se transformó en uno de mis libros favoritos. He comprado diversas ediciones y regalado distintos ejemplares como un símbolo de la amistad, imaginación y belleza del alma de un autor icono de la literatura universal.
Me he enterado, no hace mucho, que su mujer tuvo que ver más de lo sugerido por la leyenda de Saint Exupéry, con relación a la obra. Así ha sucedido a lo largo de la historia, y siempre se tapa la realidad con una frase mágica, que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Rolando Gabrielli2025
no es el lugar donde nada existe,
quizás solo la ausencia
de lo que nunca tuvimos,
ni pudimos ver.
Un solo grano de arena
puede contener todos nuestro sueños.
Rolando Gabrielli2025
A single grain of sand.
Una mujer lee un libro en la playa,
al parecer vive una aventura
con el protagonista,
ella es joven, inexperta,
está siendo seducida
y no parece darse cuenta.
El día está soleado y el mar en calma,
la playa está prácticamente solitaria,
las olas vienen a vaciarse a la orilla,
el tiempo pareciera inalterable
como suele suceder cuando el verano
entra de lleno y no pareciera tener prisa,
hace todo más simple y fácil.
La mujer da vuelta otra página
de manera coordinada, casi perfecta,
sigue el hilo de la trama y pareciera
estar atrapada, solo se le siente respirar.
Es su aventura de un verano extraordinario
para ella acostumbrada a las cuatro paredes
de su oficina y dormitorio.
El sol, el mar y la arena
es todo el paisaje para ella,
fuera de las páginas del libro,
está aparentemente la realidad,
el mundo exterior sigue inmutable,
ella deja caer una nueva página,
está en otro mundo.
Rolando Gabrielli2025
A Woman Reads a Book on the Beach
El poeta sabe/
que el tiempo/
es una ilusión/
No compite/
con la eternidad.
Rolando Gabrielli2025
Un ejército de silenciosos muertos
se prepara a resistir el asalto final.
Son más de 60 mil cadáveres y otros miles
de discapacitados que construyen trincheras,
con los escombros, las piedras heroicas
que nunca mueren ni se dan por vencidas.
Aviones, tanques, drones
y unas tropas locas, asesinas,
se enfrentarán a las ruinas
de un territorio asolado, inerme,
devastado por el silencio,
la sombra de los muertos,
a la espera una muerte definitiva.
2
La Humanidad hace silencio,
frente a esta gran tragedia,
el olvido deja todo a su propia suerte,
la muerte se afila las uñas,
como en los viejos cuentos de terror.
Rolando Gabrielli2025
2
¿De qué hablamos,
cuando no escuchamos?
¿Qué decimos si no
leemos
y solo repetimos
lo que dicen otros?
¿Comunicamos
si solo un selfie
es la urgencia
que deseamos comunicar?
¿El ego es
nuestra mejor
carta
de presentación?
¿Un texto sin
contexto
es muestro mejor
pretexto
para no comprometernos?
¿Fluir es un
escape a la nada
o un relax nirvana
necesario
bajo presión?
¿Eres un esclavo
digital
bajo contrato
o un esclavo por
la libre
que busca
diversión
sin compromiso?
¿En qué piensas
cuando no piensas
que usas el
teclado
como un piano sin tiempo?
¿Tú mundo digital
es todo lo que
tienes
para enseñarme?
¿ Un libro es un
placer
sin respaldo
bancario?
¿La Inteligencia
Digital
pagará tu
jubilación?
Si te estás
divirtiendo,
vas por buen
camino,
pero si es por
obligación,
en cualquier
momento
se descarrilará el
tren.
No me digas que
los vas a hacer,
hazlo.
Rolando Gabrielli2025
En ese gentil vacío,
que la vida abre como venas
de nuevos caminos y destinos,
sin necesidad de jugar cartas,
ni llamar a los espíritus,
vuelves la vista al pasado
y aún falta recorrido.
Rolando Gabrielli2025
The life of a poet
is the life of a saint.
Rimbaud showed the way—
he unleashed verbs, painted vowels.
His illumination
was walking through hell
without getting burned.
Arthur, the damned adolescent,
carried dawns in his words.
In the pale blue of his eyes,
he developed pure clairvoyance—
without seeing what he saw,
he said it all.
La muerte realiza un trabajo de alto riesgo,
oficio eterno, milenario, exitoso, comprobado.
Si bien, no
siempre puede llevarlo a cabo
en tiempo récord o
determinado,
tiene la fortuna
de ser un ejercicio atemporal,
pero de
certificada eficacia y letal ejecución.
Se sabe, hasta
ahora, que la muerte nació con la vida,
corren en paralelo
distintas suertes y objetivos,
un duelo de
principio a fin con un ganador aparente.
Siento que tienen
propósitos diferentes, no son rivales,
aunque la muerte
actúa de manera inesperada,
inflexible, sin
principios, como ocurre en este tiempo,
donde no se
justifica la perversidad absoluta
de la perfección
de su crueldad, sevicia, abuso,
barbarie en el
pleno sentido de la palabra.
Vida y muerte no
son caras de una misma moneda
que rueda con un
principio y fin.
No sé, si se
respetan mutuamente como un acto más
de sobrevivencia
con la convicción que siempre estaremos
entre la vida y la
muerte, en el filo de esa silenciosa
imperceptible
navaja, sin excepción para nadie.
La muerte que
estamos viendo con nuestros propios ojos,
no es la muerte a
la que definitivamente vamos todos,
en un viaje sin
fin.
Death performs high-risk work,
an eternal, millennia-old trade—
successful, proven.
While it may not always carry it out
in record or expected time,
it has the fortune of being a timeless exercise,
yet one with certified efficiency and lethal execution.
It is known, so far, that death was born with life;
they run in parallel, with different fates and aims—
a duel from beginning to end with an apparent winner.
I feel they have different purposes; they are not rivals,
though death acts unexpectedly,
inflexibly, without principles, as happens in these times,
when there is no justification for the absolute perversity
of the perfection in its cruelty, savagery, and abuse—
barbarity in the truest sense of the word.
Life and death are not two sides of the same coin,
spinning with a beginning and an end.
I don’t know if they respect each other,
as part of a greater act of survival,
with the conviction that we will always be
between life and death,
on the edge of that silent,
imperceptible blade—
with no exception for anyone.
The death we are witnessing with our very eyes
is not the death we are all inevitably headed toward,
on that endless journey.
Rolando Gabielli2025
No me sumes,
soy un cero
a la izquierda.
Disfruto
del anonimato.
Llámame silencio.
Rolando Gabrielli2025