viernes, marzo 17, 2006

UN JUICIO PARA GANADORES


CÓDIGO DA VINCI, UN JUICIO PARA GANADORES
¿Juez Smith, un caballero Templario?

El Código da Vinci reafirmó su condición de best seller en las manos del juez Peter Smith, en una corte británica, que decidió absolver a la editorial Random House acusada por un supuesto plagio de su autor Dan Brown en perjuicio de la obra The Holy Blood and the Holy Grail, de los escritores Michael Baigent y Richard Leigh. Smith, quien examinó por unas semanas la demanda sobre el plagio de la estructura de ese libro, la desestimó por considerar que la obra no tiene un eje central, por lo que no se ha "robado" ninguna idea de ella. Los demandantes dijeron que habían perdido en la letra, pero no en el espíritu, porque Brown reconoce en su portal que ese libro fue su principal fuente.
Todos ganaron con el juicio, menos los que pagaron más de un millón de libras esterlinas por las costas, pero se resarcirán con más ventas de su libro. La editorial incrementó sus ventas en ambos libros, el de Brown y el de los demandantes, y su(s) autor (es) tuvieron mayores ingresos también. El público que ha sabido hilar fino en los entretelones del sonado caso, también ha obtenido su recompensa, al conocer algunos entramados de cómo "se confeccionó" en alguna medida el famoso libro. Detrás del Código ha quedado claro que ha estado en todo momento la mujer de Brown, quien realizó la investigación y sugirió el tema de fondo. Dos aportes algo más que significativos para realizar una obra. Un libro que no basa su potencia y convencimiento al lector en su lenguaje, profundidad literaria, sino en la intriga, ha probado además su eficacia ante un juez de Londres. Había mucho en juego: ventas por 360 millones de dólares, una película en próximo estreno, la reputación de una conocida editorial, la condena del Opus Dei, el apoyo al texto de un público masivo, el precedente que se crearía para futuros juicios de demanda que podrían ser interminables por la alta sensibilidad y ocurrencia del tema.
Michael Baigent y Richard Leigh habían demandado a la editorial Random House porque, en su opinión, El Código Da Vinci se sustenta sobre las mismas tesis que su libro Holy Blood, Holy Grail. En esta obra, escrita hace dos décadas, se asegura que Jesucristo se casó con María Magdalena y que, fruto de esa unión, nació un hijo. Esta es una de las principales pistas que conducen al Código da Vinci, además que Dan Brown reconoció que ese libró fue su principal fuente, y suponemos que su esposa de ahí obtuvo la idea central de la descendencia de Cristo. Baigent y Leigh argumentan que emplearon cinco años de investigaciones para escribir su libro y acusan a Brown de haber copiado sus ideas. Brown sostuvo que es legítimo acortar los procesos si otros ya hicieron ese trabajo.
En agosto, un juez de Nueva York rechazó una demanda similar; del escritor Lewis Perdue, quien solicitaba pedía una compensación de 150 millones de dólares y que se bloqueara la distribución de la obra de Brown, porque, en su opinión, "plagiaba elementos de dos de sus obras: Daughter of God y The Da Vinci Legacy." El juez estimo que, aunque los tres libros tratan acontecimientos históricos y religiosos parecidos, los detalles y el carácter de la narración diferían; en su opinión, además, los derechos de reproducción no protegen una idea, sino la expresión de esa idea. Con este antecedente Brown se sentía seguro en Londres, aunque siempre se mantuvo un tanto nervioso y tuvo el buen olfato de mantener a buena distancia del juicio a su esposa, la investigadora y recopiladora de fuentes e ideas que permitieron elaborar el Código da Vinci.
Dan Brown una vez conoció la resolución del juez dijo: "el verdicto de hoy muestra que la acusación no estaba justificada. Estoy asombrado de que esos autores hubieran decidido acusarme"."Todavía estoy estupefacto por el hecho de que estos autores decidieran presentar su demanda", agregó el escritor estadounidense.Random House , por su parte, declaró que el dictamen judicial "garantiza que los novelistas siguen siendo libres para incorporar ideas e investigación histórica". Personalmente me parece un mensaje peligroso de una editorial, porque una cosa es incorporar ideas y otra el eje central de una obra, aunque el juez Smith, que ha creído salir avanti con una respuesta casi literaria que habla de la carencia de una estructura, nos dice en buenas cuentas que se trata de una obra escrita como un paisaje sin una estructura central. Hoy la literatura no sabe, ni reconoce géneros, no se encasilla, y quizás este sea un aporte del juez Smith a una nueva vanguardia.
P.D.
El plagio es una víbora de muchas cabezas que ha existido desde siempre y sigue vivo y coleando. Más recurrente y permitido de lo imaginado. Los poetas conocen más de estos temas, por lo vivido, y la sutileza de los versos prestados por algún autor. Pero la poesía no es comercio, no vende, no motiva juicios, ni lecturas masivas. No es atención de un gran público, ni de editoriales, porque no hay una plusvalía interesante. Es mercancía de tercera, estrictamente espiritual.
Brown concibió el Código en una estancia de Honolulu y siempre pensó en un best seller de letra liviana. Todo autor es libre para escribir un libro desde el punto de vista que considere y estime para sus objetivos.
Rolando Gabrielli©2006

¿QUIÉN ESCRIBIÓ EL CÓDIGO DA VINCI?
LA SEÑORA BLYTHER o LA PROFETA DA VINCI, EL NUEVO CODIGO

En una nota anterior esbocé la larga sombra de Blyther Brown en la escritura del Código Da Vinci. La mujer detrás del trono de las palabras. Ahora sabemos que no tiene importancia alguna que Dan Brown haya terminado de leer o no, El Enigma Sagrado, libro que ha dado origen a la demanda de plagio por sus autores, ya que la investigación la realizó la rubia Blyther Brown, su esposa, escritora, creativa, investigadora.
El respaldo de la obra de Brown, dijo el propio Dan, son cientos de documentos y 38 libros de referencia. Sin duda se los leyó la paciente, acuciosa y determinada Blyther. La idea central y clave de la obra, el tema del probable plagio, fue sugerido por Blyther. Ella fue quien sugirió introducir en la obra la descendencia de María Magdalena y Jesús. ¿Dónde andaba Dan en ese momento? ¿Quién pensaba y escribìa la obra? Ella más enigmática que todos los enigmas, ahora convertida en un sagrado culto detrás del espejo de Da Vinci. Debe estar riéndose como la Monalisa, una risa para todos y nadie, en el gesto indescifrable del inmortal Leonardo.
La señora Brown, californiana, es 12 años mayor que Dan, ella es “Historiadora del Arte y pintora” y lo conoció en 1991 en una academia de compositores, porque él quería ser músico. Ella era la magnífica directora. Al año siguiente se casaría con este aventajado y precoz alumno, que le depararía tantos triunfos en un futuro impensado. No hay registros del manejo de sus artes, pero Dan la presenta así, en un tácito y público reconocimiento a sus dotes y aportes a esta empresa editorial, la maquinaria de los códigos, enigmas y criptas. La sociedad estaba comenzando y después de varios intentos, curiosos algunos, vendrían las horas felices: los 85 millones de dólares recaudados por el Código Da Vinci, que deben seguir multiplicándose después de esta publicidad mundial gratuita. El juicio, de perderlo, resultaría ganancioso, aunque la película se suspendería. Y lo que viene puede ser mucho más alentador para la pareja y su editora demandada, Randon House.Ya deben estar pensando en una nueva obra de estos Papeles de Da Vinci en Londres. Y vendría la película por añadidura. Esa cinta que perfectamente pudo dirigir Alfred Hitchcock en su natal Londres o Federico Fellini. Ahora George Lucas tiene la palabra y bien podría montar un filme donde la señora Brown sería la gran protaginista, la verdadera Indiana Jones del Código Da Vinci.
Lo que nos ha quedado claro es que la pareja Brown ha conformado una extraordinaria maquinaria de hacer fortuna a través de la elaboración de un libro que es un relato policíaco de aventuras y que cuestiona al Vaticano, la Iglesia católica, los mitos de la religión, al cristiandad y pone en dudas lo que se daba por sentado. Todo tiene su público, y la literatura también, hoy más cerca que nunca del Arte del Negocio. Es lo que se conoce como un thriller en el cine, la intriga, el suspenso, la duda detrás de la duda y la acción donde se pasa navaja de muchos filos a los grandes mitos de la historia. La señora Brown saltó al primer plano cuando él confesó que ella dirigió la investigación para su famoso best seller, pero que no estaba allí en la Corte para dar cuenta de su investigación, como debió ser, porque no le gustaba la publicidad. Ella es la promotora del trabajo de Brown, redactora de sus comunicados de prensa y una suerte de administradora de sus trabajos editoriales. ¿Quién puede conocer mejor a Dan Brown que su propia autora? Brown soñaba antes del Código Da Vinci con ser músico, pero Blythe supo tocar su partitura en el tono correcto. Poco antes de casarse, Dan escribió un tema para los Juegos de Atlanta 96 y editó el CD Angeles y Demonios, título de su segunda novela. Hicieron algunas cosas juntos: co-escribieron la Guía de Supervivencia para Mujeres Románticas Frustradas (1995), un libro humorístico ilustrado por Blythe. Ella escribiría e ilustraría su libro: El Libro de los Calvos. De pronto a Brown se le encendió aparentemente el foquito, cansado tal vez de tantos fracasos y de las pequeñas cosas sin éxito alguno. Y se dijo, como en cualquier historia podría contarse; yo puedo hacer un thriller mejor que Sydney Sheldon. Confieso que no la conozco, ni ella a mí por supuesto. En Tahití la leyó y decidió cambiar su historia: fabricar un Best Seller. ¿Qué le habrá contado a Blythe? O mejor, ¿qué habrá propuesto ella? Esa es la historia para los guionistas de Hollywood. Lo que se cocinó ese día en las paradisíacas playas. Probablemente los Caballeros Templarios no estaban en mente aún y menos la dinastía de Jesús. Lo cierto es que el matrimonio Brown armó un rompecabezas que les ha significado un éxito millonario.
La Corte británica nos dará a conocer en los próximos días su fallo. Vendrá de seguro una materia técnica, otra histórica con sus pruebas, y lo más probable una nueva jurisprudencia para curar en salud próximos percances de esta naturaleza. ¿Si no hubiese sido un Best Seller tan exitoso, los autores de El Enigma Sagrado, habrían demandado en la corte a la editorial Random House? Detrás del Código, muchos millones de dólares. Y Da Vinci, que nos dejó la sonrisa de la Gioconda y su colosal inventiva, qué nos diría de su Monalisa, tan manoseada por la propaganda rampante.
UN MONJE BRITÁNICO PRIMERA VICTIMA DEL CÓDIGO DA VINCI


Dan Brown y el Código Da Vinci siguen en el ojo de la tormenta, aunque el mundo ruede y estalle en medio de ángeles y demonios y pequeños dioses a la medida del terror y muerte. Es noticia el best seller y su autor no sólo por el juicio en Londres sobre un supuesto plagio por los autores El Enigma Sagrado, que bautiza a Cristo como un profeta mortal, como lo acepta del Islam. EL monje benedictino de 64 años y de origen británico Alan Rees, se ha suicidado tras sufrir una fuerte depresión que aceleró la lectura del Código Da Vinci. Una nueva tarea para Robert Lagdon, el investigador de códigos, criptas y catedrales herméticas. Rees se ha lanzado de una altura de 9.1 metros desde la histórica Abadía de Belmont, ubicada en el sur de Inglaterra. Una nueva gota ácida al emblemático juicio, cuyos resultados conoceremos en las próximas semanas.
Será muy difícil, en nuestra opinión una condena, pero tal vez el Reino Unido dicte una nueva jurisprudencia en materia de derechos de autor, más rigurosa. Nada será igual después del Código Da Vinci, y los acuciosos y curiosos investigadores de fuentes para documentar sus libros tendrán que ser más cuidados con el material que pescan y adjuntan o asimilan en sus libros. No es nuevo lo que ha sucedido, pero se trata esta vez de la pugna entre dos best seller, uno apareció hace más de dos décadas.
Es espectacular la nueva publicad que está recibiendo el libro de Brown, rechazado, prohibido por la Iglesia católica, a quien se acusa en el Código Da Vinci de haber ocultado que Cristo se casó con María Magdalena y tuvo una descendencia que cuidaron, protegieron los Caballeros Templarios.
El Código llegó al plato de la ilusión imaginaria de millones de lectores en el mundo y transformó en un millonario a Brown. Los lectores esperan ávidos aventuras que corten a navaja el dulzón merengue de la historia, que los instalen en una nueva dimensión, les pulvericen sus creencias y les reafirmen sus sagradas estupideces. Libros para grandes masas llenas de morfina, somnolientas, aturdidas por la caja idiota y el placer digital de los juegos. Nunca la idiotez fue más solemne y totalitaria, arranca de la mañana a la noche, absorbe y corrompe las neuronas. Ante el “inminente Apocalipsis” las masas buscan una salvación en medio de la entretención, devoción devota de la sagrada boludez mental.
Palabras, pistas, códigos, lenguaje secreto, morbo del ocultamiento, todos los códigos conducen a un reino que no es de este mundo. Brown se montó en la cresta de la ola de una sociedad que tiembla como una hoja sin más destino que el que le impone el viento de cada atardecer. La que tendría mucho que contar es la mujer de Brown, quien investiga, hace las recopilaciones y al parecer insinúa temas y personajes. Sí, la señora Blythe tendría mucho que decir que hay detrás del Código Da Vinci, tal vez podría ser un gran tema de una nueva novela. ¿O ella es Vittoria Vetra, la científica italiana que le discute a Einstein y experta en yoga? ¿Cuál será el próximo capítulo de este interminable código de sorpresas ¿.Los tribunales británicos tienen la palabra. Tienen una larga tarea por delante para escudriñar, comparar, revisar, poner lupa a lo escrito y dicho en torno a la exitosa novela. ¿Agregará más ficción o realidad? ¿Luz o una nueva oscuridad? Lo que diga el juez está bajo la atenta observación del Vaticano, editoriales, escritores, entidades que velan por el Derecho de Autor, abogados, en fin, un fallo de una enorme repercusión que sentará una nueva jurisprudencia.

Rolando Gabrielli©2006





NUEVAS REVELACIONES SOBRE EL PLAGIO DEL CÓDIGO DA VINCI


Dan Brown de 41 años, un frustrado compositor de canciones, hoy multimillonario con la novela El Código Da Vinci, se ha transformado en una verdadera estrella con su defensa ante la acusación de plagio en Londres, por los autores del libro El Enigma Sagrado. En 69 páginas presentadas ante el juez, Dan Brown reveló algunos hilos de su construcción e historia literaria. Contó asimismo acerca de las influencias a las cuales se ven sometidos sus personajes. El juicio, que llega a su fin en cuanto a las alegaciones de ambas partes, constituye un valioso material para un relato y con ello paso expedito a una película.
Reveló además que su esposa Blythe, historiadora del arte, es quien realiza muchas de las investigaciones para sus libros. El juez Peter Smith, un especialista en las cruzadas y en interpretaciones bíblicas, analizará durante varias semanas se tomará varias semanas para llegar a un veredicto que puede llegar a cambiar las reglas de los derechos de autor y la creación literaria.
El generoso Dan Brown sigue haciendo historia y de paso dio a conocer que su próxima novela se referirá a la Masonería. Es autor de cuatro novelas y una suscrita bajo seudónimo. Su personaje John Langdon apareció por primera vez en su novela Ángeles y Demonios y está inspirado ese experto en simbología en un especialista en historia de la religión, Joseph Campbell. Dan Brown contó que lo vio por primera vez en un programa de televisión haciendo valientes denuncias sobre mitos y falsedades de la religión. Así lo declaró ante el tribunal de Londres: quería que mi personaje tuviera la misma apertura de miras que ese investigador. Langdon continuará, dijo, como protagonista de sus futuros libros. "Su saber en simbología e iconografía le permite el lujo de aventuras potencialmente sin límites”, precisó. Él se crió en Nueva Inglaterra, y su próxima novela incluirá un tercio con el tema de la Masonería, adelantó. En ese lugar, agregó Dan Brown, "existe una larga tradición de clubs privados de élite, fraternidades y secretos". Se ha declarado fascinado por las sociedades secretas y los códigos. Ha trabajado dos años en esa novela disciplinadamente, siete días a la semana, y comienza a escribir desde las cuatro de la mañana. Asombrado se declaró por la acusación de plagio hecha por Richard Leigh y Michael Baignet, co-autores de El Enigma Sagrado, editado en 1982. Libro, dijo, no terminó de leer por ser “demasiado detallado y difícil de leer”
Rolando Gabrielli©2006


LAS PISTAS Y PROFECÍAS DE UN PLAGIO DE ORO


El plagio es un dinosaurio que se alimenta de lagartos, pero es serpiente vieja de muchas cabezas. Zorro como pocos, devora la imaginación, la poesía de la muerte fluye de sus venas avinagradas. Qué dientes más falsos, qué dentelladas más silenciosas. Es un golpe seco en la nuca. Chilla ratón de cola negra, plagio de lengüetas ásperas, revienta en la noche la página el blanco. ¿Qué ojos abrirá el cocodrilo del plagio, cuando arranca las piernas, la humanidad entera del otro? Y luego se sumerge a escribir su obra bajo el manglar. En Nueva York, España, Panamá y Colombia, he sentido las pesadas garras del plagio. Sé de qué hablo, que no digo y por donde la carroza lleva el muerto.
En esta nota sólo me remito a lo que está y se debate en el ambiente, en el tribunal Supremo de Londres, lo que apenas se está conociendo, de parte y parte. Es un caso de los más relevantes de todos los tiempos, emblemático, por el impacto comercial, la difusión que ha tenido la obra a nivel mundial y que además será divulgada en una película que se espera sea una supertaquilla. El Código Da Vinci de Dan Brown, que le ha reportado ganancias de 85 millones de dólares fue acusado de plagio, está en el banquillo de los acusados, y su autor subió al estrado a declarar y a contar como hizo la historia, investigó y escribió su libro. Nadie más autorizado que un autor para hablar la verdad y mentira de su propia obra. La palabra mágica de Brown ante sus acusadores, Michael Baigent y Richard Leigh, autores del “plagiado” El Enigma Sagrado, es que él reformuló pasajes de esa obra, editada hace poco más de dos décadas. (Lástima que sus autores aún estén vivos).
El tema para los acusadores es que El Código Da Vinci copia la historia del casamiento de Jesús y María Magdalena, quienes tuvieron hijos y descendientes, hecho que la Iglesia Católica rechaza y condena. Da Vinci es quien, de acuerdo con la trama de la novela, deja algunas pistas al respecto y la Iglesia lo oculta. Brown sostiene que él incorpora a su manera, no copiando, sino recreando, la investigación realizada en El Enigma Sagrado, pero que además consultó cientos de documentos y revisó 38 libros para hacer el suyo.
La parte acusadora le interrogó por el uso del término “profeta mortal” que aparece en el libro El Enigma Sagrado, y el autor norteamericano sostuvo que no es patrimonio ni idea original de ese libro, sino que es una expresión que aparece en la religión del Islam, que considera a Jesús de esa manera.
La demanda de los escritores británicos es directa contra la editora Random House por un total de 17 millones de dólares y propia neutralizar la puesta en escena de la película, estimada para el 17 de mayo próximo
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Rolando Gabrielli©2006
¿EL PLAGIO DE UN CÓDIGO SECRETO?
(Editado en febrero en este Blog)
Pareciera que los secretos del Código Da Vinci estuvieran apunto de ser develados, y al mismo tiempo, podría caer el telón para la versión cinematográfica del best seller de Dan Brown. El famoso superventas con 40 millones de ejemplares de la editorial Random House, ha sido denunciado de plagio, por unos historiadores que editaron el libro de investigación Holy Blood and Holy Grail, (La sangre santa y el santo grial), que hace más de dos décadas revelaba que Jesucristo se casó con María Magdalena y tuvieron un hijo, cuya dinastía protegerían Los Caballeros de la Orden de Los Templarios. El juicio en contra de Randon House ya se inició en Londres y se reiniciará el próximo lunes “con la presentación de pruebas”, basadas en una demanda del neozelandés Michael Baigent y el estadounidense Richard Leigh, que acusan violación de sus derechos de autor. Brown es solo un testigo. En opinión de los autores del exitoso El Enigma Sagrado, el Código Da Vinci basa su historia, estructura arquitectónica en las investigaciones editadas en su libro. Por ello exigen 10 millones de libras esterlinas, unos 15 millones de euros, unos cuantos millones más de dólares, para desistir de la acusación. De no ceder a sus peticiones, solicitarán la suspensión de la novela y de la película, cuyo protagonista es Tom Hanks, filmación que se desarrolla en Inglaterra. El Enigma Sagrado sostiene que Jesucristo sobrevivió a la crucifixión y huyó con María Magdalena a Francia y sus descendientes se unieron a la realeza. Si, fundan los merovingios en Francia, sostiene el Código Da Vinci, y el Opus Dei intenta impedir que se conozca el secreto que el Grial (Santo Grial, sangre de rey) son los hijos de Jesús y Maria Magdalena. Brown sostiene en su libro, que todo lo escrito allí es fidedigno. Ha dicho el autor que es una vieja idea este tema del dios femenino. Son millones las mujeres muertas, sostienen algunos, por la Iglesia católica a lo largo de la accidentada historia religiosa de los últimos tres siglos. El Código habla de anillos secretos como los de la Olimpiada, sostiene que María Magdalena es el Grial en la última cena de Leonardo Da Vinci y además establece una condena clara al “machismo de la iglesia”. El tema tiene más detalles y muchas otras connotaciones. (“Jesús y María Magdalena representaban la dualidad masculina-femenina (como Marte y Atenea, Isis y Osiris); los primeros seguidores de Jesús adoraban "el sagrado femenino"; esta adoración a lo femenino está oculta en las catedrales construidas por los Templarios, en la secreta Orden del Priorato de Sión -a la que pertenecía Leonardo Da Vinci- y en mil códigos culturales secretos más”). Lo cierto es que el autor de este super best seller viaja en su jet privado porque no puede seguir firmando los libros en los aviones y aeropuertos, ya que tiene que enfrentar este juicio. Seguramente se han incrementado las ventas del libro al igual que las de El Enigma Sagrado, y las expectativas para la cinta que se exhibirá en Cannes a mediados de mayo próximo. La literatura vive hoy uno de sus mejores shows y tendrá una duración de aproximadamente 15 sesiones en las cortes británicas. No será fácil probar una acusación de la naturaleza presentada por los demandantes. No porque no les asista alguna razón, sino porque, “expertos en leyes de protección de la propiedad intelectual consultados por la agencia de noticias Bloomberg sostienen que es muy difícil probar que una obra de ficción plagia de forma ilegal un libro académico. “Si pueden demostrar que El Código Da Vinci cuenta los mismos eventos históricos y en el mismo orden, y se basa en el mismo esquema narrativo que su obra, pueden sacarlo adelante”, sostuvo Lorna Brazell, una abogada especializada en la materia. Un juez de Nueva York rechazó en agosto pasado una demanda parecida. El escritor Lewis Perdue pedía una compensación de 150 millones de dólares y que se bloqueara la distribución de la obra de Brown, porque, según él, plagiaba elementos de sus obras: Daughter of God y The Da Vinci Legacy. ”El juez determinó que, aunque los tres libros narran acontecimientos históricos y religiosos parecidos, los detalles y el carácter de la narración diferían”. Dijo además, que “los derechos de reproducción no protegen una idea, sino la expresión de esa idea”. Según el derecho británico no se puede juzgar por plagio a una persona, por ello Brwn es sólo testigo y Random House la editora acusada. En el marco de los argumento de los demandantes, éstos se sienten aludidos en la novela. Sostienen que el personaje de Leigh Teabing es una alusión. Leigh corresponde a Richard Leigh, Teabing es uno de los anagramas utilizados por Brown y responde a Baigent. ¿El Código Da Vinci se convertirá en el más formidable plagio de los últimos tiempos o la historia ficcional está para ser plagiada por cualquier autor? Rolando Gabrielli©2006

La llave del Poema

¿Cuántas puertas
tiene o abre
un poema?
Alguien las abre,
alguien las cierra.
La llave del poema
son tus palabras.
Rolando Gabrielli©2006

miércoles, marzo 15, 2006

La luna sobre el lago


La luna sobre el lago,
el reflejo de su temblor,
son tus ojos,
tu cuerpo en mis manos.
Rolando Gabrielli©2006

PARA CALENTAR TU CORAZÓN




Para calentar tu corazón
escribo esta canción
Y dejo mi hombro
al llanto y al dolor.
Eres mi epidemia amor,
contamíname, contamíname.
Esto no tiene cura, ni sanación.
Ven vamos a flotar en el azar,
como un globo a volar
una burbuja en el alto cielo
nos hará respirar
Sobre el mar las cabezas,
tú en mi almohada.
Sobre el tiempo el tiempo,
tú no pasas
Sobre mi nariz tu nariz,
el peso de tu boca loca
la miel de tu panal dorado,
Eres mi epidemia amor,
contamíname, contamíname,
esto no tiene cura, ni sanación.
Y dejo mi hombro
el llanto y al dolor.
Ven vamos a flotar en el azar,
como un globo a volar
una burbuja en el alto cielo
nos hará respirar
Sobre el mar las cabezas,
tú en mi almohada.
Sobre el tiempo el tiempo,
tú no pasas
Sobre mi nariz tu nariz,
el peso de tu boca loca
la miel de tu panal dorado.
Contamíname, contamíname,
Esto no tiene cura, ni sanación.
Sobre el mar las cabezas,
Tú en mi almohada.
Sobre el tiempo
el tiempo,
Tú no pasas.
Sobre mi nariz tu nariz,
el peso de tu boca loca,
la miel de tu panal dorado.

Rolando Gabrielli
15 de marzo 2006©

DENVER, MIS PALABRAS


Denver viaja, Denver sin tiempo,
Denver de mi memoria
azul la montaña desaparece
de sus altos cristales nevados
y la nieve que guarda tus silenciosas horas.
No mires en Denver sin mis ojos,
no veas sus calles que no conozco
y no escuches otras palabras
que no te hablen de Denver.
En Denver, mis palabras.
Qué tiempo imborrable el poema,
lo lees en Denver
como si yo estuviera escribiendo
detrás de la montaña
sobre la nieve de Denver.
Rolando Gabrielli©2006
15 de marzo de 2006

Amor, el Poema


Amor, el poema,
te abraza
con toda la fuerza
de sus palabras.
Amor, las palabras,
son el poema.
Si alguien sabe
el poder
de una lengua tibia,
que lea el poema.
Amor, el poema
es mi lengua.
Rolando Gabrielli©2006

martes, marzo 14, 2006

Siento que la luna

Siento que la luna desciende
callada en el bosque,
sus orejas tibias,
largas piernas nocturnas,
cuerpo desnudo,
entra entera redonda plena
al cuarto de su luna llena.
Rolando Gabrielli©2006

lunes, marzo 13, 2006

Si el tiempo que todo lo sabe




Si el tiempo que todo lo sabe
ignora noches como estas,
labios sin palabras,
vivirás sin que yo te nombre,
inadvertida como la noche,
ausente de mis palabras.
Rolando Gabrielli©2006

SOLO UNA ESTRELLA SABE(Canción)


Sólo una estrella sabe
donde brilla otra estrella.
Alegres se besan
en el Cerro Alegre de Valparaíso.
Puerto bájame esa estrella esta noche,
la única que destella,
la primera que no se vuela.
Valparaíso del ronco mar,
esa estrella hazla bajar
con tus olas de sal y viento,
puerto de mi tiempo,
quién brilla esta noche
si tú no estás.
Se cuelgan los cerros de las estrellas,
las manos aprietan el corazón,
labios rojos, movimientos,
el puerto que es tobogán,
Valparaíso vamos a volar
por tus cerros, ya sin tiempo,
ya es ya, me subo al viento.
Rolando Gabrielli©2006

GELMAN: poesía de los cinco sentidos


Yo le pregunté:
¿y si se me acaban las palabras?
Contestó: ámame
con los cinco sentidos.

Rolando Gabrielli



Juan Gelman es un sobreviviente de la larga noche argentina. Poeta táctil, olfativo, sensorial, gustativo, sensual, sensitivo, de los cinco y más sentidos. No ha dejado de parir, en medio del mal vivir, la realidad del poema, su alcance mayor corporal, definitivo, existencial. Ni lo coloquial, político, ni ningún otro calificativo subalterno definen la hondura de su poesía.
A pesar de mis viajes, cambios de residencias, ha sobrevivido un libro de Gelman, que contiene poemas desde Violín y otras cuestiones, El Juego en que andamos, Golpear el agua, Velorio del solo, Gotán, Final, Cólera Buey y Otros Poemas. Allí el poeta porteño dialoga con la vida, traspasa lo cotidiano con su cuchillo musical, y anida en la imagen. Es un ciudadano dentro de las cosas y el hombre, Gelman bucea con su traje dorado y ancla en la palabra.
Buenos Aires, la ciudad donde nació, capital porteña de luz y sombras, la ciudad eternamente borgeana, macedoneana, cortazariana, marechaleana, arlteana, tan argentina como el agua y el aire respira, le ha nombrado Embajador Cultural. Un honor para la reina del Plata, el poeta y la poesía, para la cultura del Sur. También recibe en estos días luminosos de marzo, el título de Profesor honorario de la Universidad de Buenos Aires.
Gelman vive hace década y media en México, en el monumental D.F., antes se exilio en Italia y mucho antes en una de las cárceles de Buenos Aires cuyo nombre prefiero no recordar. No ha dejado ni lo hará de ser argentino, sería pedirle demasiado al poeta y a su poesía, de sangre judía lunfarda. Cinco décadas han transcurrido de la edición de su primer libro, Violín y otras cuestiones y Argentina conmemora la fecha con una edición de esos textos. No son tiempos para seguir humillando a los poetas ni a la poesía
. Buenos Aires parla la lengua de Gelman y la ciudad crece en sus nostalgias y reafirma su futuro. El puerto despide sus aires y permanece en el tiempo. La ciudad magnífica es luna de su noche, sol plateado del Plata, río de ríos como corren de una mano a otra. Instalada la muy porteña Buenos Aires, en sus propias piernas recorre sus grandes avenidas , parques sin tiempo, como si le sobrara vida, el colosal minuto de su historia. Qué se abran las puertas, Buenos Aires entra suavecita de la mano del poeta.
JUAN GELMAN
Y entró a Buenos Aires
con su sombrero azul,
con Gardel, Julio, el Che
y la sombra de Jorge Luis Borges.
Viajero de tres puntas se hizo Sur,
0rilló el puerto con los pasos
de antes y después,
marzo se dijo, marzo ya es tiempo,
rosa ocultas la ciudad,
mi metáfora,
soy yo, tu viejo lazarillo,
enciende mi luz.(RG)
Rolando Gabrielli©2006



Ausencia de Amor
Cómo será pregunto
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.
Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobrecristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que esperado

Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.
Juan Gelman


Oración
Habítame, penétrame.
sea tu sangre una con mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cómeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera al palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome

Con esta sed quemándome.

La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos
Juan Gelman
La más mujer del mundo
Sonríe como un cómplice
bajo el calor suelta sus animales bellos desnudos indolentes
y recorren la tierra llenándola de ansias, de acrne en libertad
ella sonríe calla prepara sus abismos
ninguno la conoce
en la mitad de la noche me despierta la oigo como enciende su furor
y las crepitaciones
de rostros que ella quema lentamente contra su voluntad.
Juan Gelman

domingo, marzo 12, 2006

LA PATAGONIA DESPIERTA


Y
SUR, LA FIESTA DEL GLACIAR


Desde los primeros días de aspirantes a periodistas nos enseñaron en la universidad algunas reglas de oro. Las noticias se construyen con la forma de una pirámide. Lo más destacable, importante, desde el gancho en su cima y el resto hasta llegar a la base. La información tiene una estructura, una cabeza, cuerpo y pies. La información de personas, hechos, sucesos, eventos, tienen también lo que llaman los profesores, prominencia. Prominente es lo que sobresale a lo que tiene alrededor. Un presidente de la república es más prominente que un futbolista por el rol que desempeñan ambos en una sociedad. Sin embargo, eso no es tan así, como hemos visto en estas últimas décadas. La banalidad, el show, y otros temas de la farándula suelen ser más prominentes y ocupan un privilegiado espacio en los noticieros y titulares que sucesos trascendentes. La mentira es más prominente hoy que la verdad. La información era un corredor de fondo hasta que el mundo digital la transformó en una carrera de cien metros planos en menos décimas de un segundo. La noticia es flash, relámpago, un pantallazo del instante. Nos enteramos de todo de inmediato, de lo que quieren que nos enteremos. Hay más información, en volumen, pluralidad de escenarios, pero no tenemos una mayor confiabilidad de lo que leemos. Tenemos en la actualidad a millones de millones de personas que hacen su propia información, investigan, buscan datos, y se enteran de múltiples fuentes de qué está ocurriendo en el mundo de alguna manera. Un mar de corresponsales en el desierto de la noticia. Las informaciones que mueven en mundo, traen otro envase de fábrica: los centros de poder. Los Bloggers debieran estar allí con sus espejos intentando cotejar el reflejo de la luz que dicen irradiar los voceros, con la realidad. No es posible. La información masiva se utiliza en el siglo XXI como un manto de rosas y espinas para persuadir, legitimar y promover una situación local o internacional. Harold Pinter, el último Premio Nobel de Literatura, ha dicho en Turín, Italia, que existe una creciente cultura de suprimir la verdad. Con ello se guillotina la libertad de expresión y no hay más de un centímetro de distancia para perder las más elementales libertades públicas. Los medios escritos, radiales, televisivos y digitales, el mundo, está saturado de información, como el hombre común y corriente, más que en ningún otro siglo. La verdad siempre ha sufrido recortes, mutilaciones, y ha sido guiada hacia caminos no legítimos. El planeta, si lo observáramos desde el espacio, parece un diario muerto lleno de crucecitas, obituarios, información que se contradice entre sí, otra que parece espejo, se repite, y en medio de cada página, la gran diversión banal. Mucha información uniformada. Excesivamente copiada de las mismas fuentes. Repetida desde el mismo origen. Los ratones parecieran comer un queso de idéntico mal olor. Una información minusválida se nos presenta como un astronauta. Algo no encaja en el gran rompecabezas. Llueve a espaldas del sol. Dejemos esa realidad, la que nos cuentan las noticias. Imposible derrotar a una máquina repetidora de un mismo mensaje. Terminará por convencernos y nos sumará como repetidora de otros papagayos. Las noticias vuelan y se enredan en muchos cables, antenas y papeles. La verdad es como el soldado anónimo, nadie sabe quien es o como era exactamente. Murió y se le ha levantado un monumento en reconocimiento, pero no existe.
La distancia o lejanía de un evento, no disminuye su impacto. La prominencia no tiene que ser cercana a nosotros, necesariamente. Hay eventos que tienen luz propia. Nos superan por el sólo hecho de ocurrir y no necesariamente por el consentimiento humano, ni su dirección. La naturaleza nunca dejará de ser prominente, nos afecta a todos, aunque nos resistamos a entender la vinculación de la vida humana a la naturaleza, su dependencia. Las devastaciones en los últimos dos años han terminado con todas las flamantes noticias de primera plana, inclusive las de la guerra. Información impredecible que puso más tinta gruesa que cualquier otro titular. La información por a, b, c motivos es movida por intereses. Su manipulación, circulación o silencio, suelen tener un mismo origen, patrón y significado. Así va el mundo, moviéndose con apuro, tormento, vaciándose, tropezando, sin aire, empujando un poco más el perímetro asignado por la naturaleza. Son los abismos a veces los que nos hablan desde el fondo del mar.
Estoy viendo y leyendo la prensa argentina, Clarín y La Nación, dos fotos que reproduzco con su permiso, el de la naturaleza y de la urgencia informativa. El Glaciar Perito Moreno, ubicado en Santa Cruz, en El Calafate, Patagonia argentina, ha comenzado lo inevitable y natural ruptura, considerado uno de los más maravilloso espectáculos de la naturaleza. El último rompimiento del glaciar se produjo el 13 de marzo del 2004. Han acudido miles de turistas a la zona, quienes pueden ver y escuchar como cruje el glaciar y se van desprendiendo sus bloques de hielo y caen al inmenso lago patagónico. Una de las más extraordinarias manifestaciones del paisaje del Sur, sus vastas soledades, la naturaleza simple y pura, viva, real, dueña de su vida y curso. Las sensaciones del viento que no deja de pasar, todo lo que allí viene queda en la piel. La Patagonia bajo el silencio majestuoso de sus glaciares, un rumor de amanecer, de antiguos y nuevos desprendimientos, ajustes de este tiempo y de otros. La naturaleza en su magnífico reloj. Ahí está el Perito Moreno, blanco, celestial, erigido en su lomo de sesenta metros y 5 kilómetros de diámetro, arrojando sus hijos a las aguas, a una nueva vida más libre quizás. La masa de hielo espléndida, habla durante largos períodos desde la majestad de su imponente silencio, la belleza de sus palabras congeladas, lengua patagónica. Sí, hasta hoy y mañana, que su lenguaje se transforma en el crujir de su propio cuerpo, desprendimiento de su geografía íntima, la corporalidad física del glaciar. El Glaciar Perito Moreno se comunica con los habitantes de la Patagonia y el mundo, con estos gestos de su cuerpo, que son un trueno, un relámpago en las fronteras de sí mismo. Se desprende para no partir, sólo seguir siendo. El hombre lo contempla impotente por la fuerza de su albo esplendor y la persistencia de no dejar de ser en el confin. El Sur sabe que existe y persiste, en el coraje de su gente, la belleza de su naturaleza, más allá del límite donde el horizonte duerme con el sol, en el gran espacio de todos. Los sueños se comparten en silencio, pero desde el corazón y se hacen realidad.
El Sur es azul/ la noche no tiene techo/no tiene tiempo el tiempo/donde el fin no existe/ es confín y sobre una orilla/sigue creciendo el Sur/ Sur al Sur de su estrella/no dejes de brillar. Rolando Gabrielli©2006
Y el Glaciar Perito Moreno irrumpió y sobre el brazo del río Rico del Lago argentino, el hielo majestuoso albo de misterio y fuerza, se desplomó hoy a las 23.00. Un silencio de silencios, se apoderó de la Patagonia...

sábado, marzo 11, 2006

Yo no sueño el sueño


















Yo no sueño el sueño,
el sueño es la realidad
que tú sueñas, amor
y me haces soñar.
Rolando Gabrielli2006

viernes, marzo 10, 2006

¿De qué Huye la Sombra?

¿De qué huye la sombra,
si no tiene nombre
y su cuerpo se ama asimismo?
Rolando Gabrielli©2006

miércoles, marzo 08, 2006

NO HAY DENVER SIN DENVER


Denver es un cristal
ciego en la memoria.
Denver, qué digo,
montaña de hilos nevados.
Denver respira, digo, tus pasos,
son mis largas horas.
No hay Denver sin Denver.
Rolando Gabrielli©2006

EL BLOG EN LAS ULTIMAS NOTICIAS DE CHILE

http://rolandogabrielli.blogspot.com Domingo 5 de marzo de 2006

"La historia de Rolando Gabrielli, el autor de este blog, tiene un antes y un después a partir del 11 de septiembre de 1973. Un antes normal, el de un periodista joven que trabajaba en su país. Y un después nuboso, el de un periodista joven, errante por el mundo y que terminó anclando en Panamá. En su bitácora, Gabrielli, nacido en 1947 y titulado en la Universidad de Chile, refleja su vida de escritor y poeta. Su sitio es como un cofre transparente en la que su obra está guardada, pero al mismo tiempo a disposición de los ojos de todos". Las Últimas Noticias de Chile.
LOS BLOGS, PEQUEÑOS DIARIOS GLOBALES
Los blogs o bitácoras son objeto de atención de expertos en medios de comunicación social y marketing a nivel internacional. Representan un sentir de millones de personas y enlazados en la red suman más. Surgieron, como todo, de la incomodidad y de un malestar por la información fraccionada, irregular, atomizada, falsa, marginal, que hacían los medios impresos y oficiales de la realidad. Todo lo demás es ficción. Hoy los blogs son tomados en cuenta en algunos medios y también por las empresas publicitarias. Suman millones y cada día un enjambre de nuevos bloggers crecen en la red sin frontera. No todo lo brilla en los blogs es oro o sirve para mejorar la información actual. El ego, la falta de conocimiento, improvisación, ausencia de creatividad, superficialidad, entre otras cosas, le impide a algunos hacer aportes al mundo de la información. Junto con los blogs, ha surgido también una manía por filosofar acerca de esta nueva e impactante herramienta de llegar a las personas común y corrientes y a los grandes medios, siempre y cuando estos abran los ojos. Algunas empresas han comenzado a dedicar horas y dinero a investigar la tendencia de los blogs. Eso no es nuevo. Existe un nicho para los blogs en el mercado. De hecho ya están actuando. En este sitio comentamos sobre literatura, arte, cine, periodismo, arquitectura, poesía y la marcha del mundo, con textos de época. Nada de lo que esté ocurriendo en el planeta puede ser ajeno a un blog y a un comunicador verdadero, con principios. El periodismo está cambiando en sus formas de presentacón con el uso de las nuevas tecnologías e instrumentos digitales, pero la creatividad, libertad, la verdad, nunca pasarán de moda en esta profesión. En esta oportunidad quiero referirme al circulado tabloide de Chile, Las Ultimas Noticias, un matutino de la cadena de El Mercurio, quien se ha hecho eco de mi blog y ha escrito la siguiente nota impresa y en Internet el pasado domingo 5 de marzo. Rolando Gabrielli©2006

lunes, marzo 06, 2006

DETRÁS DEL REFLEJO

DEL ROJO


Del rojo,
púrpura bermejo,
rojizo carminoso
escarlata,
rojinegro cielo,
tus dos labios rosas.
Rolando Gabrielli©2006

domingo, marzo 05, 2006

¿HOLLYWOOD SUEÑA POR TODOS NOSOTROS?

No seamos más superficiales que Hollywood, Hollywood es una invención de Hollywood. Hollywood son las letras blancas en ese feo pedazo de imitación de montaña de Los Ángeles. Las letras doradas viven en la fe de la imaginación de los actores y tienen forma de estatuillas manchadas de oro, barnizadas, que anualmente 50 escogidos se llevan para sus casas como el éxito más grande de sus vidas.
¿Hollywood tiene sueños o fantasías? ¿Hollywood es tan superficial como un sueño de pie o es una estrella dormida en el sueño de un relámpago? ¿Hollywood sueña por todos nosotros?
Hollywood puede ser una fábrica maravillosa de superficialidades, inventora de mitos, modas, una industria infatigable de reproducir, ficcionar la historia sin fin, la que vivimos diariamente, sucedió o imaginamos del futuro, para felicidad y terror de nosotros mismos. Una formidable caja de Pandora de efectos especiales. Hollywood puede acostumbrarnos a su realidad. Los oscares descienden de la rama del ego humano, una necesidad sospechosa de afianzar su propia actuación. No hay nada excepcional este año en el Kodak Theatre, a no ser que lo parta un rayo. Y podría venir de la montaña de Wyoming. Y Hollywood, no dejará de ser Hollywood.
¿No sería ilusionarnos con la realidad de Hollywood? Rolando Gabrielli©2006

Sartini, la orquesta del Yo


Yo, Juan Sartini, de edad mediana, ligeramente escéptico (con razón),-así me defino, para empezar-, no creo en nada a primera vista, voy más bien al grano. No deambulo, es lo que quiero decir, voy a lo que voy. Busco aterrizar de una vez. Avioneta de un hangar conocido. Ni un centímetro a la ambigüedad. Prefiero usar el silencio, pero no dar paso a la duda. Corto rápido, engancho y sigo. Sartini, fírmalo. Simple, un mensaje claro. Como el cloroformo. Uno se va especializando, aunque resulta mejor si es espontáneo. Todo lo hago en primera persona. No sólo se va al baño de manera personal. O se hace el amor individualmente. Abrocharse los zapatos es otra operación solitaria y algo ridícula. El sueño es un acto de reciclaje de uno mismo en otro lugar y tiempo. Una manera de llegar a escenarios distintos y personas diferentes, reproducir la otra realidad. Un acto del yo sucesivo. Y así. La vida con intermediarios, no sólo es aburrida, sino un acto propio de comerciantes. Son infinitos los actos del yo, lo dice Sartini. En un jardín cubro la posibilidad del yo. El círculo, el reflejo vital de la luz sobre la flor, la espina y la tierra, una pequeña tijera maestra del orden natural de mis manos y sentidos. El verde yo, la humedad yo, sol yo, tierra yo.
El yo liviano, metálico
Me gusta hacer recomendaciones muy puntuales. Todas en primera persona. No olvides, Sartini, me reafirmo en el yo. Es muy aburrido acercarse con un preámbulo, una elipse verbal, mirar en el otear. Digo, como partir una conversación con un paréntesis. Un cine mudo entre dos. Ahí entro yo, Sartini, y desnudo la escena. Paños menores, una batita de nada debajo del aire sobre la leve frágil humanidad, etéreo espectro corporal. Una frase gancho, pero afirmativa. “Esto no es así” Deslumbrant. ¿Cómo será entonces?, se piensa del otro lado. No es truco plástico verbal, sino decisión. “Yo pienso que estás equivocado”. Por ahí rompo. La esencia del yo primero. Descontrol. Firma: Sartini. Sólo un débil por qué se escucha en el eco interior del otro lado. Y la segunda duda ya está abonada en el aire. Yo soy el control. Yo que no necesito mucho, me adueño de la atmósfera. Yo manejo algunas frases clisé para desarmar. Un intento subalterno para descarrilar el vagón. Es lo que llamo el fortín intermedio, esa defensa ligera, montada en la indecisión. Yo la derrumbo finalmente con un fresco” : no tienes razón, olvídalo”. Y después cambio de tema, que se sepa, este es Sartini. Después varío aún más difumo el tema como si nada. Ejerzo el yo, de liviano en liviano, a sólido, tumbando todo el aire, sin respirar, autónomo. Cambio de escenario, espero unos segundos, esos que no dan derecho a nada y remacho como en el tenis frente a la red. Pelota segura. Match Point. Digo: tú no sabes nada de la vida y agrego ligero de cuerpo, esponja, supremo en la indiferencia, déjalo por mi cuenta, olvídalo. Así voy acumulando frases como escombros, residuos, en la vía. Sobras, sombras, ojos de luz. Yo le digo de manera expedita, sin dudarlo, siquiera, esto no es como tú dices. Descoloco. Ni soñarlo. Presiono. Ni lo pienses. Simplemente, no. Me gusta verlos pestañear con cara de gagos, descifrando el interior de sus gargantas secas, trancadas. Hundidos en el gesto. Con el ademán del pataleo, tal vez, después de la soga. Ahogados. El hombre no avanza, se engarganta. Da gusto mantenerlo en el gorgogeo, placer de la parálisis. Es una satisfacción. Es muy diferente aún yo seco, metálico sin tropiezo, como el mío yo. Yo dudo de lo que dices. Yo te escucho, pero no te oigo. Yo lo doy por un hecho sin saber que me dirás. Yo no tomo en cuenta nada de lo que me dices, aunque fuera cierto. Yo lo doy por un hecho sin saber que me dirás. Yo si te creyera, me estaría engañando. Yo, sin saber lo que me vas a decir, ya sé de que podrías hablarme.
Es una exquisitez ver esos rostros descompuestos, avinagrados, amarillos. Plop, plop, plop, se escucha un apagado rechinar de dientes. Muelas, caen encías, paréntesis sin espaldas, saturados de aire viejo, vaciados. Para que me comprendan mejor, yo los veo venir, los dejo mejor dicho, acercarse, que se vayan enfocando, los aguanto, mido con la mirada y me dispongo con el yo como un alfiler frente a un globo y reviéntoles el día, como si llegara la primavera. La crisma se queda en el aire. Me gusta ese sonido. Lo siento. Me llega. No voy a mentirles. El pequeño estruendo, casi apagado fuelle, se me instala en un resoplido divertido. Yo le digo que es mejor no decir nada, callarse para empezar. No es original, ni novedoso, ni personal, pero prudente Es detenerse en medio de la calle y torear el viento. Un yo abierto y nos abrazamos al riesgo. Es dejar la espalda al viento y sus sombras. Un rumor de botellas que se soplan y crecen gordas, deformes, turnias, sonrojadas, tibias y enseñan sus caderas en las veredas bomboncitos azules, violetas, platinados. Yo corto esa volada con una clásica mirada de aire, quieta, inmóvil. Es lo que no viene, ni sucederá. Abstracto el tiempo como un reloj Cucú dañado. Hey, Sartini, ven a tocar tu orquesta del yo. Me parece estar escuchándoles. ¿Son débiles o qué, me pregunto? La orquesta del yo es personal. ¿No lo sabían? Aplaudan esa, les toca a ustedes. No estás diciendo nada nuevo, hey, soy Sartini. Música, pero celestial. Notas para enterrar la nieve de tus ojos. La musicalidad de las hojas que ningún árbol o calendario desprenden. Ese es Sartini también, apúntalo en la página en blanco inmaculada mía. Se va soltando la mano. La palabra en rodadera, cabalgando. No estás diciendo nada nuevo, agrego por las dudas, no vaya a ser que, una sorpresa. Pensamiento lineal. Como una goma. Mascullo, digiero, calculo. Parto de un principio. Yo conozco esas respuestas antes que las preguntas. Hay que obviar lo complicado. Cero explicación. Menos cero duda. Adelante, Sartini. El escenario es tuyo, cómetelo.
Sartini celestial, carnal, casual
Ojos sobre los ojos. La piel respira por ti. Eso no va conmigo, lanzo al aire una frase intocable, de utilería. Recíclala. Corto, me gusta cortar. Adivinen. No iré a la vendimia. Que quieren, es mi música. Esa la toco yo. Tal cual. Me importa un bledo que no se suban a mi escalera. No tiene peldaños para ti. Enróscate la frase en la oreja y asimílatela. ¿Ok?. Así, simple, resuelto. Lo que es directo, van con su papel de calco incluido. Es la orquesta del yo. Actúa en solitario. Todo en una sola voz. Sartini en redondo, vertical, una sola línea. Como lo pongan. Cuando, no. Cuadrado. Una sola esfera. Estudio mis salidas y entradas. Cero error. Sí, cumplo con mi palabra. Soy Juan Sartini, no importa donde nací, sino dónde volveré a nacer. Ahora ciudadano del mundo, perdido en mi propia orquesta del yo, en pleno concierto, eso sí, mezcla de dinosaurio y koala, dragón y oso perezoso, tigre y cóndor, siempre en vuelo. Con todo el desierto del mundo por delante. Sin abismos más que los aconsejables abismos de la orquesta del yo. Que se monten en sus chácharas, vocalizaciones de turno, sordinas de abogados, iletrados, y no dejen un sonido por fuera por sonar y para seguir sonando. Demonios, no escuchan, es la orquesta de Sartini. un sólo de sólo. Todo el pentagrama para el yo. No es prefacio, ni colofón, es todo el epitafio de Sartini. Vocación del yo, sobre vivencia, cero despliegue en el escenario, ni un gramo al aire, se devuelve la palabra bumerang con el peso del viento. Hay que saber como hacerlo. Es algo diferente. Muy distinto. No es el colorido, más bien la mixtura del verbo, los silencios acompañados de un gesto que no perdona y se exige en la definición, sobre la raya final, esa que guarda el tic tac del corazón. Uno atrapa la mariposa, el cuerpo en la mano y le roba por un momento el color y la luz luego la libera de nuevo en el sueño, donde el hueco de la mano construye su pequeño camino, la palabra. Sartini, soy yo, ¿alguna duda?. La frase y pregunta muletilla, no sólo aburren, desquician, sino abortan cualquier diálogo, y abonan en la silueta perfecta del yo de la orquesta de Sartini. Es una frase en su reinado, la belleza del ego, una institutriz de un efímero cetro de provincia. La palabra sigue con su cola de sal el rumbo del mar, al vela de la noche, su arena blanca que cae entre los dedos, las manos de Sartini, la isla domada en un antiguo ocaso. La tarde anaranjada, el sol fijo, aún pestañeando el tiempo que le queda, su reflejo en el horizonte infinito, la ciudad está clara, bañada en su luz. Sartini lo ve todo, presiente, es piel, dardo, sueño, el pensamiento reflejado en el alto cristal de la nada y su reflejo en la antesala de la futura sobre. La orquesta del yo a todo vapor, velas hinchadas por si los vientos no acompañan y siempre lo hacer. Al Sur, al Norte, la asimetría perfecta. Sartini construyendo una circunferencia al revez. No le teme a la tierra que siga girando y se la lleve mar.Y viene la orquestación ligera de un aire a otro aire, la palabra, resopla el verbo. En medio de la circunferencia, una verborrea calculada horada el círculo y lo traspasa en lo esencial. Se inunda el área restringida del aire, que es su vacío. El monólogo es la esencia de la orquesta del yo, Sartini se prepara en la solemnidad de la palabra sobre el frontón a medida que el silencio avanza. Se rebota una y otra vez, sonríe, la palabra viaja en su sombrero incógnito, único, salvajemente solitario. Sartini feliz, tocando la orquesta.
Del verbo copular
Sin afán, pero sin dejar de ser Sartini. Cada nota en su momento, sin tregua. A lo Sartini, que se sepa. Puntos y comas. Es como descodificar el cuerpo y el delito. Compartirlo consigo mismo. Apropiárselo en una esquina y llevarlo a casa, sin tiempo, o como si lo hubiera, pero nada importante. Hola Sartini, subiendo las escaleras. Yo hablo con quien quiero y me place y lo sigo, guío en la orquesta del yo. No lo dude nadie o no habría Sartini. Lo que ibas a decir, no tiene importancia. Sí soy Juan Sartini, nací en algún lugar. Se muestran los colmillos incisivos en el esmalte amarillento y ya son más que palabras, porque la encía está en juego. Todo el gesto facial. ¿Me entiendes?
Roja la encía retiene el verbo como una sandía. Jugoso artificio de la palabra. La clave está en enseñar los dientes. El mordido se siente en el aire. La garganta huye al lobo. Hasta el error tiene alguna exactitud. Verbo arena. Sartini en el campo de juego. Lanza en ristre: Edad Media. Caballero solitario. Saliendo del puente, a todo trote. Lo detiene el beso de una Dama. El aire, la lanza, el sueño, el castillo que deja, el templo hermoso de la bella. Sartini en la pradera con su estandarte, la palabra. Yo soy Sartini, quién me niega. Desafía. Corroe el verbo, golpea. El enemigo cae. Saltan las corazas, el aire es hierro maltrecho, cuerpos desolados, honor descompuesto. En la Edad Media se muere cada día en algún campo de batalla. La orquesta del yo de Sartini es eterna. Toca y mueve el pentagrama sobre los monasterios, entre las viejas tabernas, sopla sobre las incipientes catedrales, donde se esconde todo el miedo de Europa. El reflejo pálido de un vitreaux lo mueve a reflexión dentro del yo de Sartini. Deja la bestia caminar lentamente. Es todo el tiempo de la Edad Media. Los siglos que vienen Sartini los envuelve en futuro y arroja hacia adelante. Sigan, yo soy Sartini, tiene el camino ancho. Vayan. La Bella sube al anca de su caballo y le pide, llévame a casa, el verbo está por copular.
Todos los caminos conducen a Sartini. Una loba lo espera en las aguas mágicas de la Fontana de Trevi. Sí, ahí en la cittá eterna. Roma no estaba construida con los retazos inadvertidos del tiempo. Yo, Sartini, defino la silueta de la ciudad. Toco mi orquesta del yo. Todo lo demás pasa, gastado por repetido, sin convicción. Mi inventario es otro, pertenece a Sartini, el ombligo inconfesable de la historia. Un Quijote de cinco estrellas. Sartini, inventario en tránsito, saludaba. No permitía que la ensoñación sobre una supuesta Dulcinea del Toboso, aireara la escena en un lugar equivocado. La orquesta del yo es centro único, volcán, juego invicto, irrelevante, inrrevelable, irrenunciable secreto de uno. No más, Sartini. Imperdonable, inconfesable, insobornable, inconfundible, siempre es Sartini. Parezco escuchar: llévenle el globo rojo a sartini, JS, y no se lo vayan a pinchar. Había convicción ese gesto y recomendación. Silencio de mueca. J de Juan y S de Sartini. Enfatizaba, S A R T I N I. Deletreaba comiéndose las consonantes y vocales, apropiándose de su abecedario en la orquesta del yo, ahí, sublime. Los apellidos aquí se escriben como se pronuncian y asímismo se olvidan, falsifican, pierden importancia a no ser de las grandes familias, tres o cuatro. No hay origen, ni en las sábanas. Suenan al oído y por ahí mismo repican, caen un peldaño, dos alguien los pisa. Algún oído fino recoge y clasifica los nombres, en la aspiradora musical del yo, orquesta de Sartini. Los nombres extranjeros, porque todo lo es o casi, en algún momento, adquieren su propia literalidad, resonancia, y significado. Ya no serán los mismos y si caen en la escritura, dejan de ser. Safrini, Sanini, Sahim, Sampini, y todo esto sin la orquesta del yo, además. El oído juega a su propio resonar. Una traducción intraducible. Caracol de su laberinto. Sar sin Z, no viene de Rusia, ni tiene que ver con abedules sembrados en la nieve frente a los ojos chiquitos de Stalin. Los que Napoleón vio firmes, de pie, una y otra vez, frente a los cadáveres amontonados de sus tropas ante Moscú.
La piedra deja rodar la mano
Y el monólogo le rodaba las vísceras, a su eterna orquesta del yo, sin disfrás, ni , máscaras. La distancia crecía en el boomerang de un tiempo australiano, sin distancias, lejano por sólo serlo, arbitrario, de pampas, patagonias, nieves, montañas, grandes lagos y hielos. Hasta allí llega el paisaje, confín de sueños y de un mismo fin. Sartini no lanza la primera piedra, ni esconde la mano, la deja rodar en el camino. Libertad en la orquesta del yo, y absoluta. Firmelo, es Sartini. Made in Sartini. Sartini no se fríe en aceite como un pescado. La tarde se freía en un aceite avinagrado, era otra cosa. Paisaje reciclado. Sin la orquesta del yo, imposible. Un ambiente pagano, de cielorrasos eclesiales, carpas con aclamaciones, gritos, alabanzas, que el mismo cielo clasifica en sus aleluyas. JS, ante todo. Se interrogó en su suspenso del yo orquestado, en el vacío de la calle, recordó que ningún puente se concluía aún. Sin fin, ni principio, un extremo sin embolo. Ahí a tocar la orquesta del yo frente al mar, sin orillas, para no encontrarse con la equivocada. ¿Sartini es verano o invierno? ¿Qué importancia tiene para la orquesta del yo?, se doble interrogaba en la respuesta del yo. Se extendía la tarde, el día, y con ella Sartini sobre la azotea de un edificio más edificios, ese paisaje que se frena asimismo y dialoga com osi fueran hermanos de un mismo silencio. Dados cargados sobre el cemento empujados por unas cervezas frías brillantes al sol matinal. Cervezas exiliadas. Cervezas de la mano de la orquesta del yo, bien orquestadas. Los dedos sienten el frío de la lata, el sol se detiene un instante entre el sorbo que cae lento y lo que viene después sobre el rostro de la mañana picando entre las nubes que viajan en el ancho cielo. Sartini está en pleno concierto del yo, bajo los reflejos estelares del sol. Azar oblicuo, la vista muda de paisaje, y la orquesta del yo naufraga en solitario a sus propios ritmos, cadencias, sin artificio, natural, como el verano permite. Sartini melancólico sobre las azoteas, la ciudad a sus pies, intocable en el ruido ancestral. Es el otro espacio, de todos y de nadie. El crepuscular del día que viene. Un aire largo a la orquesta personal. No es de aquí solamente el paisaje, sino de allá y más acá. Son los viejos violines de Sartini. Il mio violino, en un sol que no termina de caer. Clave sol, mi sol favorito. La gran orquesta del yo en su máxima expresión de cuerdas. Se sienten leves las cicatrices como si viajaran dentro de un árbol. Es un nombre, lo sé,escrito mucho antes de nacer. ¿Son tus yemas o mis yemas?Tarde que tarde es cuando es tarde inevitable. El yo suma en su orquesta, las azoteas no impresionan a nadie, jardines de cemento, unas cuantas plantas y flores, soportan el vacío. Espacios, que a mí llegan. Se sientan a escuchar la orquesta del yo de Sartini en concierto. Las horas en su límite ciego. Alguien se lanza al vacío. Eso siento. Es verano, tres años después. El viento desprende unos pétalos. No estará sólo quien haya pensado lanzarse al vacío. En cualquier lugar del mundo. Un puente puede ser también el principio de unión con el más allá. Son pétalos color viento. No me he puesto a pensar en sus colores, sino verlos desprenderse de la azotea y lanzarse vacío. Un domingo puede ser. Día espléndido en un final de finales de semana. Es la gran orquesta del yo con su violín del yo, cerrado, apoyado en la mejilla del aire, pasos para otras cuerdas. Sartini es Sartini. Es su orquesta la que toca el yo más íntimo. Su globo soplado al aire sin estallar lento asciende. Es copa alzada, triunfo de la orquesta de Sartini, arriba. Se vio el manchón en el cemento- Una luz tenue sin reflejar más que el espanto. Un garabato y su significado. La crónica roja escribirá sobre el espanto su propio espanto. Yo dirìa con mi orquesta de Sartini, que por fin el cuerpo entró en comunión con su silencio. Un destino apresurado bajó de la azotea antes de tiempo. Súbito, irrevocable final. Elaboraría un mapa personal con todo su abecedario. Un pasaporte azul, dijeron los diarios, entre sus pertenencias. La crónica roja no cambiará el color de esta historia.
abril/mayo 2003/marzo 5, 6, 7 del 2006. Rolando Gabrielli©

Panamá quiere tocar el cielo

Panamá quiere tocar el cielo con los dedos de sus torres de 50, 80, 102 pisos, la más grande de América latina y que mirará al océano Pacífico, solemne e irreverente desde esta pequeña ciudad cosmopolita de poco más de un millón de habitantes, ubicada en el centro de las Américas. El Istmo, atravesado entre el Sur y el Norte, es una franja muy codiciada, un lugar de oportunidades reconocido por el ojo mágico de Carlos V de Alemania y I de España, hace más de cinco siglos. Si al emperador no se le ponía el sol en su imperio, no era cualquier observador frente a la posición geográfica privilegiada de esta bisagra de las Américas.
Simón Bolivar le asignò a Panamá un papel similar al Corinto griego, mientras que Francia intentó construir un canal y fue Estados Unidos, quien finalmente llevó a cabo esa empresa al vencer las enfermedades y la naturaleza. Panamá vuelve a ser centro de esta moneda viajera del mundo y experimenta un notable boom en la construcción de modernas y altas edificaciones, que han comenzado a modificar aún más la silueta de la ciudad. Crecen como hongos en esta pequeña Manhattan latina y son centro de atención de compradores de Estados Unidos, Europa, Asia y América latina. Es un comienzo en una ciudad que con 236 edificaciones altas, ostenta el récord en cuanto a esas edificaciones por centímetros cuadrados. Panamá se va alegre hacia el cielo de la mano de los arquitectos y de la demanda inmobiliaria en un sitio seguro, con mar, más barato de Estados Unidos, Europa y Asia, de área dólar, con clima tropical alejado de huracanes, tornados y terremotos. Un tiempo de excepción en un país que invertirá 10 mil millones de dólares en la ampliación de Canal y que fue escogido por Chile y Singapur para ser plataforma para la reexportación de sus porductos. El abanico es más amplio, porque el istmo cuenta con una vieja y rica historia comercial y de servicios martítimos, bancarios y la mayor Zona Libre de Comercio del hemisferio occidental. Singapur no alcanza a los 700 kilómetros cuadradados, tiene poca agua, no posee tierras cultivables, ni otras ciudades, pero es el puerto más grande del sudeste asiático y exporta 300 mil millones de dólares. Si bien comercializa unos 18 mil millones de dólares hacia Estados Unidos, comienza ahora a mirar a las Américas a través de Panamá. Es el país del futuro que ha cuadriculado los recursos en su territorio de bolsillo para el bienestar de sus habitantes. La arquitectura es sorprendente, vanguardista, aplicada a las condiciones climáticas y a la densidad de su población, que supera en unos 2 millones de habitantes a la de Panamá, que aún no alcanza los 3 millones. Fue una antigua base militar británica y hoy transitan diariamente 600 barcos por su puerto. Panamá llegó a tener decenas de bases militares norteamericanas en su territorio y 14 permanentes hasta el fin de los Tratados Torrijos-Carter. Tiene una de las principales vías de intercomunicación marítimo de América hacia Europa y Estados Unidos. Ha creado una enorme expectativa el paso que han dado comercialmente Panamá y Singapur dos pequeños gigantes marítimos estratégicamente ubicados en el mapa mundial y con experiencias en el manejo y transporte de mercaderías alrededor del mundo.
Panamá no mira en vano el cielo. Todas las religiones conviven pacíficamente en el territorio canalero y es fácil ver a judíos, hindúes, pakistaníes, musulmanes. Vestidos con sus trajes y atuendos típicos por las calles, entrar a sus templos. La mayoría es católica en Panamá, pero están a la vista las Sinagogas, Mezquitas, el Templo B`ahai de la India, y ahora ha comenzado a erigirse el mayor templo del país de la religión de los Mormones de Utah, en la ex zona de Canal a un coste de 12 millones de dólares. Los templos conviven en Panamá, y a veces comparten un mismo Dios . Hay más religiones, Hossana, Bautistas y seguidores de Buda. El Templo B´ahai está en una colina y domina la ciudad. Cuando se ilumina en la noche, su cúpula brilla como un diamante y en los atardeceres con la puesta de sol se transforma en una envidiable postal sacada de Las Mil y una Noches. ¿Dios está más cerca de Panamà? Dios es panameño, dicen los panameños, un país con mínimas tragedias naturales, sin conflictos políticos intestinales, que apuesta a la diversión, alegría, al día a día. El futuro en Panamá pareciera pensarlo dos veces antes de entrar por sus dos mares o aduanas. Todo es hoy. Mirar hacia atrás, ni para coger impulso, sostiene un sabio y reeptido dicho popular. veo pasar a mochileros y mochileras de Estados Unidos, Canadá y Europa, desprendidos de sus propios dáis, descomplicados por el Istmo, bajo un sol radiante, alejados de todo conflicto, penetrados por la magia de sus descubrimientos, bajo la sombra de la naturaleza y un sol canicular. Pantalones cortos, barbas, el aquí y ahora. Los más de 100 mil chinos, forman otro paisaje típico en Panamá. Son adoradores de los modernos y brillantes casinos refrigerados, tipo Las Vegas. Panamá tiene más casinos que Londres. El azar es algo más que un habitante en el país, forma parte del estado de la conciencia nacional. Chinos y panameños se la juegan todo el tiempo cada día de sus vidas. Los grandes salones refrigerados con sus titilantes y ruidosas maquinitas de monedas, el Black Jack, o la ruleta, parecieran competir a la hora de las oraciones. ¿Son templos de una distinta adoración? ¿Dios se la juega ante esas almas que levitan en el azar? ya están los planos para un nuevo casino en las proximidades del Hipódromo y a unas cuantas cuadras de uno de los cementerios de la ciudad. Es la ley del mercado. El cliente sabe a que lugar entrar.
La arquitectura es una de las activividades, combinación arte-técnica, más globalizadas y en una afiebrada revolución impulsada por los nuevos materiales y el diseño, como la apuesta de grandes capitales a la construcción de Iconos. Las grandes ciudades tienen sus iconos y siguen creando lugares espectaculares, únicos, atractivos para sus habitantes y visitantes. Fue Frank Ghery quien abrio esta nueva dimensión ala arquitectura con el diseño del exitoso museo vasco Guggenheim. Vivimos una época claramente marcada por estas edificaciones, verdaderos templos del magnetismo, adoración, contemplación, sitios para ser recorridos una y otra vez, instalados y fundados por el simple espectador. Panamà perdió su Icono en los planos hace algunos años. Se esfumó el proyecto más ambicioso: La Torre Generali. En una esquina de una de las principales avenidas de la capital se iba a levantar la majestuosa torre en la majestuosidad de su propia estampa y tiempo, ese silencio, instante único, que saben vivir e imponer las edificaciones con personalidad y que nacen para ser ellas mismas. Las torres bajan la vista para mirarse la estructura y sus vosceras. Sus ojos saben de otras alturas y su cuerpo arquitectónico, de los vientos, descifran en la soledad de sus largas noches como viajan las inmóviles estrellas a través de la luz. El cielorraso no les impide soñar más alto.
Son los dioses de titanio, acero, hierro, cristales, los que se erigen ante nuestros ojos en las grandes y pequeñas ciudades. Inmóviles, aparentemente, visitados, viejo rito cumplido en otros tiempos ante las pirámides, templos incas, aztecas, mayas, en las antiguas impensadas civilizaciones que adoraban la piedra, un monolito, sus propias cavernas. Son las nuevas carpas en el desierto de la conciencia humana, devociones de un mismo cielo inalcanzable, paisajes ancestrales recuperados en el futuro. Nos convocan cada día a un espectáculo y también a una razón estética cuando el arte conjuga la realidad deslumbrante en estos nuevos altares.
La construcción de edificios altos, hangares de sus propias alturas, es una epidemia global. Panamá sube unos escalones más en dirección hacia el cielo. Más que dobla la apuesta, en verdad. El Istmo es tránsito, paso, un camino, ya lo han dicho los cronistas de su tiempo y de otro, del nuestro, nosotros. Hombres, mercancìas, plantas, especies, a uno y otro lado. Tres ciudades en una y una cuarta construyéndose a paso de magia y dólares, tecnología en el litoral costero, cuya hermosa bahía espera ser saneada para dar paso a la nueva ciudad. La ciudad se seguirá soñando. Es uno de los proyectos humanos más interesantes, esenciales, necesarios, forma parte de la vida en sociedad.
Lo que ocurre en arquitectura en Panamá, es una tendencia mundial de las ciudades que tienen la oportun idad de desarrollar nuevos y modernos espacios. Confluyen en el Istmo varios proyectos de envergadura, lo que hace mayor las expectativas para una parte de la población. El Canal ya trajo una bonanza de impacto global durante el ancimiento de la república y esta podría ser una nueva expansión imortante. No sólo se construyen iconos en países ricos como Dubai, Estados Unidos, Japón, China, Australia, España, sino en Santiago de Chile y Panamá, como hemos dicho. En la capital chilena ya se puso la primera piedra de un mega proyecto de hoteles, torres, comercio y mall por un valor de 400 millones de dólares. El argentino César Pelli, que ha construido edificios emblemáticos en Estados Unidos y en el mundo, ha diseñado la torre de 57 pisos, la más alta de Chile, país de grandes y continuos terremotos.
La tendencia es una sóla: hacer más ciudad. La tecnología que se utilizará en Chile es la misma que se empleó para construir Las Petronas, en Kuala Lumpur, Malasia. Con esa tecnología se erigirá Planetarium, dos torres de 72 y 82 pisos, respectivamente, en Panamá. Los arquitectos son globales: Renzo Piano construye en Londres o Estados Unidos, Calatrava en Valencia o Nueva York, Pelli en Chicago o Chile, Ghery en España, Estados Unidos, y todos en el mundo. Existe un gran espacio global, sin duda, para hacer más ciudad. Rolando Gabrielli©2006

sábado, marzo 04, 2006

BELLI, EL NERUDA IBEROAMERICANO 2006


Carlos Germán Belli, poeta peruano, acaba de obtener el Premio Iberoamericano Pablo Neruda, que otorga Chile anualmente, en homenaje al autor sureño de Residencia en la Tierra. Belli, es autor de una coherente, continua y original obra poética, iniciada hace casi medio siglo, donde destacan libros como, El pie sobre el cuello (1964), Sextinas y otros poemas (1970), El buen mudar (1987), Salve, spes (2000) Oh, Ada cibernética y En las hospitalarias estrofas (2001), En alabanza del bolo alimenticio (México, 1979), Asir la forma que se va (Lima, 1979), Boda de la pluma y la letra (Madrid, 1985). El jurado internacional, un jurado presidido por el ministro de cultura chileno José Weinstein eintegrado por el argentino Juan Gelman, la mexicana Margo Glantz y el chileno, Pedro Lastra, privilegió unánimemente la obra de Belli por sobre Nicanor Parra y Gonzalo Rojas, dos poetas chilenos y candidatos favoritos al lauro nerudiano. En buen chileno, diríamos que se quedaron con los crespos hechos los famosos y laureados Rojas y Parra, candidatos al premio Nobel de Literatura.
La Sextina y Otros poemas, es un libro que me trae muchos recuerdos porque fue la primera nota de crítica literaria que edité en mi vida, en la revista chilena Cormorán, por encargo del poeta Enrique Lihn. Carlos Germán Belli es un poeta excepcional en nuestra América, raro, mezcla juglar de la tradición, clásico de cuño, barroco de sí mismo, un facedor (hacedor) de poemas que le arrancan la cabeza al león de la poesía en su misma selva, maraña del lenguaje que el poeta nos descifra. No es un desconocido, sí un poeta oculto y de culto, detrás del espejo mirándonos.
Por eso no me sorprenden sus recientes premios, como el José María Euguren 2004, que desconocía, que otorgan en Nueva York. Cosas veredes, Sancho. Belli es un poeta culto que cultiva la palabra, la tradición, que moderniza el viejo y aparentemente gastado verbo y trabaja la sonoridad, el ritmo, una poesía que de vieja hace nueva con su propio lenguaje. Oscar Hahn y Pedro Lastra, poeta y profesores universitarios chilenos en Estados Unidos, formaron parte del jurado, que en justicia premio a Belli con su libro La miscelánea íntima. Ambos académicos chilenos conocen muy bien el oficio, a Belli, la poesía peruana y Hahn, en su propia tradición, es un pariente de Carlos Germán Belli, sin duda. Isaac Goldemberg y Miguel Angel Zapata conformaron parte del jurado del premio de Poesía José María Eguren, que Belli recibió en Nueva York en el Instituto Peruano de Cultura de esa ciudad, el cual lo patrocina. Si bien no conocemos poema alguno de esta nueva entrega de Belli, no dudamos de su oficio, originalidad, búsqueda permanente, trabajo de lenguaje, humor, la palabra detrás de la palabra. El jurado se pronunció de esta manera: “Un libro raro que mezcla la tradición y la modernidad en un contexto distinto: su fervor consiste en la resistencia de la lengua ante el arrebato del tiempo y la memoria, y su dificultad deviene en una transparencia gratificante, justamente en estos tiempos de falsas oscuridades y desarmonías”. Belli es un poeta de métricas, verso ajustado, el mismo se califica de un experimentador de endecasílabos y alejandrinos que se repite hace 40 años. Su oficio e inspiración, nos dice del amor familiar, el amor a secas, cierta angustia, mis experiencias burocráticas como empleado del Senado peruano, la obligación de trabajar en dos o tres oficios a la vez. La escritura fue una suerte de catarsis. El poeta, autor de Oh, Hada Cibernética, una palabra que descubrió en los diarios en los sesenta y se enamoró de ella, tras la revolución tecnológica, mientras América latina era un horno social.
Más cerca de la alquimia, reconoce, que la química, aunque vivió con su padre farmacéutico esa experiencia. Considera que pernocta con su propia intimidad, esa voz interior que todos tenemos y el poeta suele recrear en la palabra, el poema. Estos versos, que incluimos de su libro premiado, ya publicado, La Miscelánea intima, nos recuerdan al poeta chileno Jorge Teillier: "Sólo es mío/ el país que se halla en mi alma./Entré sin pasaporte /como en mi casa". El poeta dueño de nada, sólo de sí mismo, sus palabras. La nostalgia adivinada en el futuro que es pasado. Poeta de la búsqueda Belli, en la tradición de abrirse paso con el lenguaje en la sociedad, nos dice que: creo que con los medios con que aún nos expresamos hoy, o con los medios tecnológicos conocidos o por conocerse, habrá siempre personas sensibles que darán cuenta de las nuevas realidades o los nuevos mitos. Ese es su trabajo, un hombre de la tradición poética en la modernidad. Heredero de Rubén Darío en la rica poética peruana. "Estoy identificado con la tradición poética peruana que empieza con nuestra renacentista Amarilis, se prolonga con el modernista Manuel González Prada, y en el siglo XX se profundiza con la pléyade antes citada, a la que me permitiría incorporar a Martín Adán. En relación al parnaso español, alguna vez quisiera escribir como Francisco de Medrano o como los de la Generación del 27. Desde luego, esto es pedir muchísimo, y decirlo por añadidura resulta una cosa digna de un naif. ” Deudor también del surrealismo, pero en su propia línea, asimila ismos, vanguardias, las convierte en la modernidad asfixiante de su humor negro, de época. Belli, que se ha apartado del poeta de todos los tiempos de Pedrú, César Vallejo, como Nicanor Parra lo hizo de Neruda, para sobrevivir en su propia palabra.

LOS ENGRANAJES
A Enrique Molina
Por ningún lado puedo mirar aúnlos modales del engranaje finos,aunque más día y noche aquí los busque entre miles de máquinas flamantes, que la fábrica cada rato engendra por aligerar el trajín del globo; mas en vano ya fuera si acaso descubriera acá en la vida el perfecto engranaje codiciado, tarde sería para ensamblar todo, que como piezas sueltas,del cuerpo y alma cuánto quedaría. Estas grandes máquinas ya dos siglos sus invenciones nunca ceder quieren, ocultando a los austros celosísimas la cerúlea mecánica que giracada sin fín tornillo del planeta,bien de hierro inoxidable, bien de carne; y a quién elegirán éstas que esquivas son hasta la muerte, más que vírgenes bellas pudorosas, guardando bajo tutelares níqueles el pubis del piñón, que no engrana con desdentada rueda.
Así me paso día y noche siempre, tentando por doquier de coronarlos actos cotidianos intrincados,y alguna vez en el mundano vientrede un simple mecanismo entrar feliz para alimentar yo también al globo; y si andando los años, las tuercas mías no embragaren nada, cómo quedaré, ¡ay Dios!, desconectado, más mísero que bruto, piedra, planta, quienes ufanos viven, cada cual cuán seguros en sus reinos.Ya poquito siquiera engargan tarmea la invisible rueda de los astros, al fin a la par del tornillo aquel, que nace, vive y muere inoxidable, suavemente cual amarilla seda, por ordenanza de los cielos ciega; pues soy acá cuán célibe, aguardando que algún herrero engraneun borde mío al hemisferio ajeno, para que vuele, corra o nade al fin, entornillado yo al aire, tierra o aguas. Así sea.


POEMA
Nuestro amor no está en nuestros respectivos y castos genitales, nuestro amor tampoco en nuestra boca, ni en las manos: odo nuestro amor guárdase en un pálpito ajo la sangre pura de los ojos. i amor, tu amor esperan que la muertes e robe los huesos, el diente y la uña, esperan que en el valle solamente tus ojos y mis ojos queden juntos, mirándose ya fuera de sus órbitas, más bien como dos astros, como uno.

EL AVISO LAS SEÑALES
Yo espero una bengala de avisotantas veces he escrito la clave en un papel la he grabado sobre un grano de arena con la fuerza del hambre iluminado por un haz de luzcomo cuando cruza un navío delante de los acantilados o se incendia de repente la carpa del circo en la noche oscura cuando arrojan a las tribus antiguas hacia las alamedas de yacimientos de hulla y los tigres inclinados al borde de los estanques electrizan con su piellos menudos ojos de los peces es así que yo espero un silbido de aviso entre arroyos con mimbre y la opulencia de una hilera de mesas de nochey o te busco en todos los rincones con una fogata para alumbrar los vidrios y ver las señales mágicas de tu vaho cuando no te dejan cruzar el umbral del puente de mi río o no me dejan seguir en los caminoslas líneas secretas de las rocas de tu valle
. Rolando Gabrielli©2006