martes, agosto 07, 2007

La ciudad crece con los ojos






















La ciudad se repite,
en sus escamas de vidrio
siento un caracol herido
que abandona el eco del mar.
Por la herida, el cemento,
respira la ciudad,
mi mano se estira
para tapar el sol.
El hierro se oxida,
detrás de las puertas,
tus pasos no abandonan la ciudad,
ni en mi memoria dejarán de resonar.
Escombros, sitios baldíos, vitrinas,
la ciudad se rejuvenece en el neón,
alguien pasa, navega
por sus averiadas admirables
ruinas sin futuro.
Rolando Gabrielli©2007
En una época, eso fue en el siglo pasado-como aturden las fechas y su tránsito- los automóviles que recorrían las avenidas en ciudad de Panamá frente al mar, llevaban un aviso próximo a la placa del vehículo, una calcomanía con un corazón y la leyenda decía: Panamá, Ámala o déjala. Una frase casi con destino de ordenanza imperial. Cada vez que la leía venía a mí memoria la ciudad amurallada en el Casco Viejo, con una puerta de mar y otra de tierra, y detrás el silencio de sus habitantes resguardados por un puente y la ciudad española intramuros. El sol doraba la memoria de una historia de piratas, tránsito mercantil, tráfico humano, el puente biológico de las especies de Norte a Sur y viceversa, un país entre dos océanos, la ciudad en un puño de su historia futura, avistada a orillas de un océano desconocido para el mundo europeo.
La ciudad fue fundada por el imperio español un 15 de agosto de 1519 y habitada por no más de un centenar de personas, a orillas de unos manglares, en el Pacífico istmeño, en el centro de las Américas, la encrucijada perfecta de los continentes y rutas marítimas. Todo lo demás es historia y arquitectura de las nuevas ciudades, que se reciclan, expanden, crecen, agonizan, modernizan, multiplican el espacio con el cristal y el hierro, la mixtura de los nuevos materiales y la tecnología.
Panamá La Vieja, cuyas ruinas se erigen como catedrales del olvido, fue incendiada en el fragor de una batalla que dirigía el pirata Henry Morgan en un asalto final contra la ciudad simbolo del imperio español en América, y recosntruida posteriormente en lo que hoy se conoce como el Casco Viejo o Antiguo de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La ciudad se amuralló sobre una pequeña península frente al mar para protegerse de los ataques feroces, audaces y exitosos de los hijos de la Rubia Albión. El arrabal crecía extramuros con su propia idiosincracia y desafíos.
La caída del imperio español y la construcción del Canal de Panamá a partir de 1903, trajo una nueva ciudad en el istmo, cuya población crecía por la fuerte inmigración canalera, arquitectura que se carcaterizó por una planificación militar y la creación de la gran ciudad jardín alrededor de la vía interoceánica. Una tercera ciudad se desprendía del corazón de la franja canalera y que ahogaría casi por un siglo a la ciudad "real" de Panamá. Historia, no más que historia, y la arquitectura es parte de cada una de esas pieles de la ciudad. La suscripción de los Tratados Torrijos Carter (1977) y la reversión de todas las áreas que comprendían la llamada Zona del Canal(2000) a Panamá, reencontraron el espacio natural de lo que pudo ser la verdadera ciudad de Panamá si no se hubiese construido el Canal entre 1903 y 1914. Hoy tenemos una nueva ciudad, quizás la cuarta o quinta versión de un reciclaje y refundaciones desde hace casi 500 años.
Las ciudades parecieran traer escrito su futuro bajo el brazo, pero éste más bien depende de quienes administran la historia, de no pocas circunstancias externas y de la gente que tiene el liderazgo en sus manos para transformar estos espacios en sitios de vida, trabajo y ocio. Barrios, avenidas, calles, fachadas, suelen transformarse con el tiempo, desaparecer y reaparecer bajo otras miradas de quienes transitan los nuevos lugares y la arquitectura, como los animales en el nosque, marca el sitio, lugar, como una nueva señal de los tiempos. La ciudad se ocupa de tantas maneras, palpa, vive, sobrevive, recorre, respira, porque cada habitante la siente y recibe o la disfruta también bajo sus propias percepciones.
La ciudad respira más allá del óxido, tiene amaneceres y ocasos espléndidos, se recicla, su silueta es el espacio de un nuevo tiempo. Allí se multiplica el deseo y se reanima el principio de ser, se acumulan las horas como avisos de neón y también se desplazan los automóviles como si nada fuera a detenerse jamás. Las fachadas permanecen, los balcones hoy son más introvertidos a la luz del cristal que les reemplaza y el mar es inmutable, su infinito paisaje comparte el horizonte con la ciudad.
Arquitectura y Ciudad, fue el tema de debate para un grupo de profesionales de esa rama e la Ciencia y el Arte, provenientes de Centroamérica, Colombia, en el Teatro Nacional de Panamá, un icono de la arquitectura istmeña enclavado en el Casco Viejo frente al océano Pacífico. Los días 4 y 5 de agosto recién apsado fueron dedicados a la ciudad, a reflexionar sobre un tema que se ve en las calles, por donde un ciudadano común y corriente transite el espacio público: las carreteras, centros de estacionamientos, plazas, avenidas. Los arquitectos Jorge Pérez Jaramillo de Colombia; Ernesto Porras de Guatemala; Jaime Rouillon de Costa Rica; Javier Salinas de Nicaragua y los panameños Raisa Banfield, Humberto Echeverría, Alvaro González; Richard Holzer;Ignacio Mallol T.; Alfonso Pinzón; Jorge Riba y Manuel Trute, miraron la ciudad por dentro y por fuera.
La ciudad no es una máquina de felicidad, ni un espacio idílico, un lugar más bien lleno de desafíos, donde cada uno de sus habitantes busca su lugar en un mar creciente de dificultades y oportunidades, palabra ésta que tiene que ver con la construcción, diseño, trazado de nuestro propio destino. Desde luego, la ciudad no la hace un sólo hombre, porque la construye el tiempo, la historia, muchas manos y cabezas, gobiernos, gente de antes, ahora y después. Es un continuo reciclar de personas y materiales, estados de ánimo, decisiones públicas y privadas, porque la ciudad se expande, crece permanentemente y en algún lugar, cambia cada día su fachada.


domingo, agosto 05, 2007

Verbo silente


Verbo silente
Me amargo
filtro hipnótico,
me adentro
dulce boca,
es puro placer
en tus jugos,
lengua,
habla.
Rolando Gabrielli©2007

martes, julio 31, 2007

El Otro Cine se queda sin películas, ni Dirección








Nunca se sabrá cómo hay que contar esto, si en primera persona o en segunda, usando la tercera del plural o inventando continuamente formas que no servirán de nada. Si se pudiera decir: yo vieron subir la luna, o: nos me duele el fondo de los ojos, y sobre todo así: tú la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo delante de mis tus sus nuestros vuestros sus rostros. Qué diablos.
Roberto Michel, franco-chileno, traductor y fotógrafo aficionado a sus horas, salió del número 11 de la rue Monsieur LePrince el domingo 7 de noviembre del año en curso...Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías, actividad que debería enseñarse tempranamente a los niños, pues exige disciplina, educación estética, buen ojo y dedos seguros... No se trata de estar acechando la mentira como cualquier reporter, y atrapar la estúpida silueta del personajón que sale del número 10 de Downing Street, pero de todas maneras cuando se anda con la cámara hay como el deber de estar atento, de no perder ese brusco y delicioso rebote de un rayo de sol en una vieja piedra, o la carrera trenzas al aire de una chiquilla que vuelve con un pan o una botella de leche. Michel sabía que el fotógrafo opera siempre como una permutación de su manera personal de ver el mundo por otra que la cámara le impone insidiosa... Lo que había tomado por una pareja se parecía mucho más a un chico con su madre, aunque al mismo tiempo me daba cuenta de que no era un chico con su madre, de que era una pareja en el sentido que damos siempre a las parejas cuando las vemos apoyadas en los parapetos o abrazadas en los bancos de las plazas. Como no tenía nada que hacer me sobraba tiempo para preguntarme por qué el muchachito estaba tan nervioso, tan como un potrillo o una liebre, metiendo las manos en los bolsillos, sacando en seguida una y después la otra...
La Babas del Diablo, Julio Cortázar (fragmento)
Quizás debiera comenzar por decir que murió Michelangelo Antonioni, un mito del cine del siglo XX, como I. Bergman, quien murió el mismo día, pero siento que se me ha borrado la película...

Julio Cortázar vio Blow Up, el filme de Michelangelo Antonioni basado en su cuento Las Babas del diablo (Armas secretas) en Amsterdam, un día de lluvia, como cualquier espectador. Hizo fila el día de su estreno" y después comentó que le había gustado mucho. "Mis libros, se han leído más a partir de Blow Up, lo cual es cierto, por el enorme poder del cine. Recuerdo portadas con Blow Up a mediados de los sesenta y cómo hablábamos con pasión, obsesión del filme de Antonioni y de los cuentos de Cortázar. Nos preguntábamos si la imagen o la realidad tenía la razón, o todo en verdad era un sueño. O tal vez el ojo sería el engañoso personaje de toda escena. ¿La realidad se nos presenta tal cual es o para no ser vista? ¿Lo real se imagina o vive?
Michelangelo Antonioni llevaría a la pantalla el cuento de Cortázar escrito en 1959 y lo haría a su manera. Años más tarde explicaría algunas cosas y otras la dejaría en el tintero de lo inexplicable. Tendría que hacer otra película para explicar Blow Up, dijo en esa oportunidad. Y relató su forma de ver y no ver la realidad, de cómo el ojo y la cámara nos entregan su versión. Antonioni explica: “Cuando se utilizan ampliadoras [...] pueden verse cosas que probablemente el ojo desnudo no sería capaz de captar [...]. El fotógrafo de BLOW UP, que no es un filósofo, quiere ver las cosas más de cerca. Pero lo que sucede es que, al ampliarlas demasiado, el objeto se desintegra y desaparece. Por lo tanto, hay un momento en que asimos la realidad, pero ese momento pasa. Este es en parte el significado de BLOW UP. La historia es esta: "Roberto Michel, un traductor franco-chileno que vive en París. Aficionado a la fotografía un domingo fotografía a una mujer que besa a un adolescente. La mujer le pide enojada el carrete, al momento un hombre de sombrero gris se una a la mujer en la petición. Michel se alegra de que el muchacho haya logrado abandonar el lugar. Pero, cuando amplía las fotografías en casa, imagina que las imágenes cobran movimiento y que el muchacho no ha logrado escapar. El fotografo acaba mirando al cielo con impotencia a través de un “rectángulo clavado con chinchetas en la pared de su habitación”.
Antonioni, con los elementos, trazos de Cortázar, hace su propia historia, basado, claro, en el relato del notable escritor argentino, el autor de Rayuela. Una historia dentro de la historia, la que no sabemos como concluye en efecto, hacia donde culmina el principio o el final. Antonioni como Bergman no habían llegado para repetir las mismas escenas, cuadros, la película que ya se estaba rodando hacía décadas. Ambos se inscribirían con patente propia en el siglo XX, la neurósis, esquizofrenia, apartamiento, el desamor, incomunicación, alienación del espléndido siglo de las dos grandes guerras, que necesitó una Guerra Fría para no seguir deshaciéndose a pedazos.
Ambos directores, cuyo mundo cerrado abrió un nuevo cine, con sus espléndidas divas, mujeres musas, la divina italiana Mónica Vitti y la poética sueca Liv Ulmman. (Largas piernas de la Musa, sé de que hablo, y hacia donde te conducen en la imagen de la imagen del poema).
Ambos geniales cineastas bajaron el telón casi a un mismo tiempo (Corten!!!!!!!!!!!!, dijeron), plácidamente en un último suspiro, cuando ya la mortal partida de ajedrez había concluido en una Jaque Mate.
Bergman y Antonioni se aventuraron donde el silencio quema sus naves, allí pusieron la imagen de la imagen, y siguieron tocando fondo acercándose al tintero de la nada, tal vez lo que somos, de donde venimos y lo que más bien terminamos por hacer en un mar de incomunicación. Situaciones límites, fueron hechas para estos dos maestros que testimonian su tiempo, una época disparada en la incomunicación. ¿Qué habrían hecho ahora con tanta idiotez y banalidad juntas?
Anotnioni puso color, imagen, le habló a su manera al silencio, intentó destapar la olla de la incomunicación. Bergman dialogó con sus propios espejos que venían de la infancia. La realidad del cine escapa también ante nuestros ojos.

lunes, julio 30, 2007

Bergman, la última metáfora


Ha partido I. Bergman después de habernos empujado por el laberinto de la vida. Nos puso a jugar ajedrez con la muerte. Se sentía un niño que nos realizaba la película de sus sueños, tormentos, dudas, el paisaje menos lineal de la vida. El desamor, el amor, la soledad, dios, todo lo que es posible sentir, vivir y ver naufragar en una isla personal en silencio. Un pequeño dios de la atmósfera y la imagen poética, hizo que respiráramos a lo Bergman.
La incomunicación de la pareja fue uno de sus temas centrales, el complejo de culpa, ahí puso alma y fuego, la pureza del dolor, el sello Bergman.
Se había retirado hacía poco más de una década a las Islas de Feroes, en el Mar Bático, escenario de varias de sus películas, un lugar erosionado, volcánico, desgastado.
Un dulce animal visceral cinematográfico, con su puerta abierta a un escenario en crisis, pero nunca indiferente.
Su pasión, mundo, fue la imagen, el silencio más que la palabra. "Abusó" de la retórica de una atmósfera asfixiante, densa, ganada al silencio, arrastrada casi al mismo vacío de la impotencia, y ahí era cuando más expresaba su yo.
Un mundo sin palabras no es posible, aunque hoy se privilegie la imagen.En las épocas más oscuras de la humanidad se ha privilegiado más la imagen, sin duda,aunque lo que hace el sueco es cine,un fetiche artístico emocional. La palabra es de alguna manera la reafirmación de lo que no se puede decir de otra manera, ese algo que supera el silencio, y que requiere sumarlo.
Bergman perdió a dios antes de los 10 años a manos de su severo padre, un pastor luterano. En sus filmaciones está esa búsqueda no encontrada, el sigilo de las espadas que duermen en su propio filo.
Autor de clásicos, como Persona, El Séptimo Sello, Gritos y susurros, Escenas de la vida conyugal, jugó en los abismos de los sentidos, en la poética del "infierno" compartido del amor posible, con sus imágenes, enigmas y palabras.
Bergman muere
con los ojos abiertos
en una Isla
y las negras
mueven por última vez.
Rolando Gabrielli©2007

Signo favorito










¿Moriré preguntándome
por qué lado del sol
nace la punta de mi duda,
el círculo oscuro
que no cierra?
Rolando Gabrielli©2007

viernes, julio 27, 2007

En la ciudad de Silvia










En la Mostra de cine de Venecia, la ciudad que flota en la memoria del amor y de los encuentros furtivos, fugaces, finales, escenario del Mercader de Venecia de WS, el filme español En la ciudad de Silvia, irá por el León de Oro, cuando el famoso festival cumple 75 años. en su 68 versión La fecha de inicio de La Mostra es del 29 de agosto al 8 de septiembre, donde competirán 22 películas y América latina no estará representada este año.
El filme del catalán, José Luis Guerín, En la ciudad de Silvia, "es la historia de un hombre que regresa a la ciudad francesa de Estrasburgo para reencontrarse con un antiguo amor, pero esta búsqueda le llevará de una mujer a otra".
La historia puede estar en el aire, se respira, ser un instante fugaz, una mirada, y ser recreada en la memoria y quienes tienen la psoibilidad de transformar esa percepción en arte, un verdadero objeto intangible en una cosa vista, nos permiten en una butaca o frente a unas páginas, dar con el rostro de esa desconocida.
En la ciudad de Silvia, es un filme rodado en idoma francés, melacncolía y silencio, son sus principales ingredientes, sostienen los críticos que conocen la pelicula. Es la Idea hecha mujer, la mujer una Idea, esa imagen que flota, repito, en la memoria, ausencias, digo, con sus presencias, que tocan a real.
En la ciudad de Silvia, todo transcurre en tres días. "El primer día es un presagio de lo que va a suceder el segundo día, y el tercer día es una evocación del segundo. Siempre bajo la gravitación de un nombre, Silvia, sobre la ciudad, las calles y los rostros de esa ciudad.", sostiene la periodista Rocío García.
Guerín ha dicho que "El desarrollo de una película muchas veces empieza así, por una imagen que me apela, una imagen que acude repetida y obsesivamente a mi cabeza". Rocío garcía le ha preguntado qué representan para él als mujeres desconocidas y responde: "Es una gran ilusión, un gran hálito vital que tiene que ver con los destinos no vividos. Me atrevo a hablar de unos fantasmas femeninos que gravitan en muchos hombres y que tienen que ver con las vidas potenciales, los destinos. Cuando uno toma una elección, sobre ella gravita toda la fuerza y la melancolía de todas las elecciones no tomadas".

"En la ciudad de Silvia, el trabajo del sonido ha sido en el que ha invertido más tiempo, incluso más que en la imagen. "En toda la película hay una especie de confrontación entre la mirada subjetiva de un soñador y la realidad más documental del entorno, de una ciudad. A veces, la película participa de esa mirada alienada del soñador en su búsqueda de la mujer y, en otras ocasiones, la película adquiere otra distancia y descubre a esa figura perdida entre el flujo de la cotidianidad. El sonido vendría no sólo a crear una arritmia, sino a definir esas dos perspectivas. He querido que la música esencial de la película fueran los tranvías, las bicicletas, las campanas, los timbres, las voces de gente de lenguas diversas. He intentado dotarle de ritmo y sentido a los sonidos. Se pueden decir muchas cosas a través de los sonidos, mucho más sutilmente que con la música".
Tenía mucho deseo de filmar a Pilar López de Ayala. Desde que la conoció en el Festival de San Sebastián. "Creo que es una actriz excepcional pero, sinceramente, no sé si hubiese pensado en ella por el hecho de haber visto sus películas. Pensé en ella cuando la conocí personalmente. Me gustó mucho su reserva en el trato directo y los ojos extraordinariamente luminosos que tiene. Me dije: 'Tengo que capturar esos ojos"

De alguna manera presiento que el silencio es el protagonista de En la ciudad de Silvia, ese monólogo del espacio, la impecable sombra de la palabra. El trabajo de la ola que se repite frente a la playa y retorna al mar. El silencio es capaz de arrasar el más complejo de los escenarios y decir todo cuanto se quiere decir y más. El dios del silencio tiene la palabra.

Rolando Gabrielli©42007



miércoles, julio 25, 2007









"Termino de leer lo tuyo sobre Frida, impecable, con respeto hacia su figura. Cuando miro su obra pienso en una ètica del deseo donde Frida puso el cuerpo como marca de su padecimiento subjetivo, manifestándolo en su arte-sìntoma, causa de sus significantes para nada artificiales, puros, sin metàfora, hacia un real que no pretende puentes simbòlicos. Frida aniquilò las metàforas y se instalò en la metonimia de su sufrimiento, a decir con las manos, con la sangre, con la ausencia, de un objeto A con mayùsculas, de un Otro cuyo semblante ocupaba el señor Rivera, el señor espera, el que la hacìa gozar en esa particular neurosis de no dar todo para salvaguardar la demanda de amor. Si entrego todo...que vas a pedirme..?... condiciòn del Amor-pasiòn la demanda que se instala a funcionar como una lengua que busca agua en el desierto. El universo Frida, es el planeta femenino que marca un estilo de posiciòn frente al Otro que es Mito, Frida formando parte de esa constelaciòn Rivera, apareciendo en sus murales, pequeña pero presente, indìgena, polìtica, devota del hombre, en un segundo plano como la filmografìa de Eiseinstein. Frida y su acorazado, un puñal en el centro del narcisimo humano, una màquina de sufrir, una coordenada de ilusiòn/desilusiòn que terminò siendo un emblema." Marcela.

domingo, julio 22, 2007

EN EL HOMBRE DE LA MANCHA...













Breve Historia de un libro de arquitectura
(Palabras de presentación del Escritor y Periodista, Rolando Gabrielli, del libro Mallol Arquitectos, en la librería El Hombre de la Mancha, en el Centro comercial MULTIPLAZA de Panamá, el viernes 20 de julio del 2007. En la fotografía en su orden: el arquitecto Juan Carlos Sáenz; el arquitecto Ignacio Mallol; Rolando Gabrielli; el diseñador Hernán Santos. El Estudio Mallo&Mallol arquitectos está integrado por un centenar de profesionales, tiene representaciones en Barcelona, Miami, Roma, Costa Rica y está considerado como el más grande de la región centroamericana. Panamá vive un auge inmobiliario sin precedentes en su historia. Mallol Arquitectos fue editado por GAMMA de Colombia. Esa noche cantaba Norah Jones...)
La palabra Libro viene del latín liber, libri, que significa membrana, corteza. El libro nació hace poco más de 11 siglos como una piel delgada, un pergamino, pero se ha transformado en un fruto, en una obra esencial para el espíritu humano. A las palabras LIBRO y LIBRE, sólo las diferencia una consonante de una vocal, pero significan un mismo sueño en la imaginación e historia del hombre: LIBERTAD. Los libros producen esa extraña magia de ponernos a soñar, a vivir una aventura a través del conocimiento, exploración, de la experiencia que alguien nos comparte por medio de sus páginas y nos hace más libres.
Hoy nos reunimos en medio de muchos libros en un sitio llamado librería, cuyo nombre rinde homenaje a un hombre universal que enloqueció por leer libros hace más de cuatro siglos, para hablar de un libro escrito y editado en el siglo XXI, una época que privilegia la imagen, el mundo digital, los games solitarios en un ordenador, la deslumbrante pantalla de lo instantáneo y fugaz. Parodiando al viejo y socorrido Heráclito no nos podemos bañar un segundo en la misma imagen porque ha sido reemplazada por la siguiente. Los libros, sin embargo, tienen esa otra cara, la permanencia en el tiempo, porque almacenan vida, los sentimientos que van más allá de las palabras y de la imagen.
Un libro es una idea, un proyecto, un sueño, como un diseño. Las palabras se construyen en la memoria, imaginación y se llevan a un papel u ordenador. El arquitecto, que es un transformador del espacio, trabaja con el papel sketch, donde pone en blanco y negro lo que se construirá. El procedimiento es muy parecido y un libro como un edificio puede durar años en su elaboración y materialización
Cada vez que llega a mis manos un libro o lo escojo, cuando toco su portada, abro sus páginas y comienzo a leer, a ver sus imágenes, sé que detrás de lo que me presenta su forma y contenido, existe una historia de quien o quienes pusieron a rodar el carrete de sus sueños. En este privilegiado sitio quijotesco, presidido por la palabra de Cervantes, el eterno Manco de Lepanto, y con nuestro abecedario de 28 letras, conversaremos algunas cosas sobre el libro intitulado Mallol Arquitectos.
La historia del deseo no es tan reciente, comienza hace más de 25 años, cuando se iniciaba profesionalmente el joven arquitecto Ignacio Mallol y contemplaba el desafío de reunir su obra en un libro. Pero la historia real, adquiere forma y contenido en un Sótano de esta ciudad, transformado en el Estudio de Mallol & Mallol Arquitectos, donde Ignacio Mallol Tamayo con sus colaboradores han diseñado más de un millar de proyectos, algunos de los cuales están transformando la Silueta de ciudad de Panamá, que es uno de los desafíos más grande tal vez atesorado por un arquitecto. Recuerdo una nota que escribí en medio del largo proceso editorial y que define esta atmósfera: “desde mi mesa flotante, rodeado de planos y del insípido y desafiante papel sketch, escribo sobre proyectos que cambiarán la silueta arquitectónica de Panamá. Los planos, largos conos sin principio ni fin, inanimados, inocentes, flanquean este entorno y son el mapa trazado del diseño de una futura construcción”.
Habían transcurrido tres años y no se daba con la cara del libro, su perfil definitivo, al tiempo que Panamá iniciaba un período de auge inmobiliario sin precedentes y la Firma experimentaba un crecimiento no sólo en proyectos demandados, sino que evolucionaba en la calidad de sus diseños y asumía retos de mayor envergadura cada día.
Fue cuando se tomó la decisión de viajar a Bogotá y ver en el terreno el desarrollo, la evolución, dar con el rostro del inefable, enigmático libro. En el Corredor Sur, primero, y después cuando el avión comenzaba a decolar, intercambiaríamos ideas que no terminarían ni cuando abandonamos el aeropuerto El Dorado de Colombia. Teníamos claro que preparar un libro de arquitectura requiere no sólo de tiempo, dedicación, paciencia, voluntad, visión, sino de un conocimiento exhaustivo de los materiales con que se está trabajando, armando los perfiles, notas sobre los proyectos para trazar una secuencia dentro de un contexto, donde se destacan diversos períodos, momentos y peculiaridades que tiene todo proceso arquitectónico. El proceso gráfico, de armada, los contenidos, para reflejar un período de 25 años requiere de un equipo y es un trabajo para un corredor de fondo. Los preparativos para concluir un plano, son un buen ejercicio para trabajar un libro, porque todo parte y gira alrededor de ideas, bocetos, imaginación y mucho trabajo para que la idea se haga y convierta en realidad. Una nueva fotografía reemplaza la que ya no satisface el ojo y así sucesivamente. Cada libro tiene su única cara y es el lector el que recrea los múltiples rostros que encuentra en sus páginas.
Habíamos partido con la idea peregrina de conocer los más recientes diseños de Bogotá y ya contábamos con el cicerone, el arquitecto Juan Carlos Sáenz, pero fue inútil, terminamos entre tres paredes pegando páginas frente a un muro, armando un posible libro, que en verdad a nadie terminó por convencer, pero era lo más próximo a retomar nuevos rumbos, aunque de hecho el material estaba allí. En el diseño final había que seguir aplicando la máxima de la filosofía arquitectónica de la empresa: “Serenidad, fuerza, trazos audaces”. La conclusión final del viaje fue que la primera armada exigía repensar el libro, porque además el futuro estaba cargado de nuevos proyectos innovadores que cambiarían radicalmente la dimensión de la obra y la evolución arquitectónica del Estudio. Marcar los diferentes momentos, etapas, y tendencias, hasta encontrar una identidad por la cual la Firma es reconocida en la actualidad como una de las más importantes de la región por la calidad de sus proyectos. Había surgido un nuevo libro, otra concepción temática y de diseño. Pasaron unos meses y se integró el diseñador colombiano Hernán Santos, con una vasta experiencia y conocimiento en la edición de libros y fotografía. El libro buscaba un aire propio, había que recorrer otro camino, dejar las viejas y tradicionales paralelas que nunca terminan por unirse. Se entró en una nueva etapa para revisar lo andado, incorporar nuevos proyectos, enfocar de otra manera y definitivamente ganó el color, el libro incorporó nuevas páginas, fotografías, privilegió una dimensión diferente, adquirió su cuerpo definitivo, el temple que debe tener toda obra, antesala a una invitación de su lectura y revisión visual.
El libro Mallol arquitectos, no es un muestrario de proyectos y realizaciones, sus 303 páginas indagan sobre el espacio de un país del Caribe, tropical, luminoso, de exuberante vegetación, allí resuelven los proyectos una arquitectura puntual, sustentada en los cánones internacionales, diseños vanguardistas, que exploran las nuevas tendencias. Un libro es la memoria de un tiempo, una época, suscribe con sus imágenes y palabras la historia que relata y describe. Las páginas perduran por lo que aún dice la obra y nos refleja su contenido.
En el telón de fondo de estas palabras está ciudad de Panamá. A un par de kilómetros de este sitio fue fundada hace casi 5 siglos. Las ruinas de su arquitectura nos permiten reconstruir esa ciudad, imaginarla. El Casco Antiguo es la segunda ciudad, y permanece ante nuestros ojos. La ciudad ha seguido expandiéndose desde la construcción del Canal. Hoy, cualquier turista desprevenido al llegar al aeropuerto de Tocumen puede divisar las sorprendentes torres frente al mar. La condición portuaria, transitista, le ha permitido a Panamá mirar distintos mundos, país cosmopolita, lugar de encuentro, sitio de convenciones, un país estratégico e históricamente visitado. Un país abierto, de encrucijada. Influencias de norte y sur. La arquitectura es un reflejo de la historia. Los hechos son arquitectos permanentes de la historia. Se erige una nueva ciudad ante nosotros. El más formidable período de construcción de lo nuevo, grandes rascacielos, complejos turísticos, sitios residenciales, edificios loft, la ciudad es un nuevo desafío y reclama un mejor destino.
Dedico estas palabras a mis amigos Ignacio Mallol y Sandra Azcárraga, Juan Carlos Sáenz Pérez, Ignacio Luis Mallol Azcárraga, Hernán Darío Santos Saavedra, José Manuel González Borace, a Rodolfo Aragundi, Elizabeth Pinzón, a los amigos de Gamma, a quienes hicieron posible la realización y la impresión de un sueño. Gracias.


sábado, julio 21, 2007

LA CIUDAD



Detrás del eco de tus pasos
frente al mar,
alguien dibuja la ciudad
que no conozco
y me pertenece.
Rolando Gabrielli©2007

Diosa Olvidada
¿Pequeños dioses iluminados
a quiénes nombran con el genital verbo
de un oscuro inválido sermón?
Por una llama de gladiolos negros
el mundo arde pálido mugroso rastrero.
Estos escombros, estas palabras,
estas nubes rojas del alma.
A mí que me llore Ella detrás
de sus espejuelos de fantasía
y se arranque los ojos por un poco de libertad.
Se nace sin altar y las cenizas no mueren.
Mi poesía nació para respirar tu aire
silencio oscuro, avaro, rara prosa
la que me anima y conmueve escribir
sobre las nubes de un aeropuerto
mientras tú llegas y pasas
enfundada en tus gastados bluyines
de diosa herida, olvidada.Rolando Gabrielli©2007
El lado oscuro
El lado oscuro,
oscuro,
es lo más visible
que me enseñas
y yo lo amo.
Rolando Gabrielli©2007
La literatura es la gran mentira del YO...
La copia más fidedigna de la realidad personal...
La más tenaz y estéril arma inútil contra la muerte...
Una pobre herramienta, tal vez, para cavar una fosa común personal...
La literatura es un oficio atrapado en un mismo y arbitrario abecedeario...
La literatura repite sus faltas de ortografía a lo largo de la historia...
La literatura realmente es fantasía...
Internet nos trajo por fin el realismo con esos diarios de vida llamados blogs, ejercicios ampulosos del YO, que ajustician la poesía como una virgen desprevenida en un solitario estacionamiento...
A corazón abierto, respiran los blogs, vomitan piedras volcánicas, flores marchitas, y exhiben la ropa sucia de sus 60 millones de blogueros que dejaron de creer en la palabra...
Signos, deseos, declaraciones, imágenes, signos, deseos, declaraciones, imágenes, publicidad...

miércoles, julio 18, 2007

VIVIR LA VIDA A LO FRIDA















































Esta historia de Frida y Diego: los objetos hablan
"Mi casa no es muy cómoda, pero tiene un lindo color... azul”, Frida

Cuando Frida Kahlo y Diego Rivera decidieron guardar su pasado, congelarlo por un tiempo en baúles, paredes y muebles en la Casa Azul,- sitio de pasiones, amores, encuentros y desencuentros,- sabían que algún día esa caja de Pandora hablaría de sus vidas mellizas. Que el tiempo volvería su historia como una hoja de un suave otoño cruzando el corazón de una época marcada por otros signos en la ausencia física de sus cuerpos, pero en la viva memoria de quienes marcaron y trazaron una manera de vivir y sentir México. Desde sus visiones y pasiones, sobre su piel, impusieron un ritmo sin concesiones a la sociedad mexicana de su época. Frida y Diego, pareciera que no tuvieron tiempo para el pasado ni el futuro, vivieron en presente, como si la cuerda del reloj se fuera a cortar. Un día se cerró la Casa Azul con el pasado de ambos artistas y llegó la última muerte. Los secretos de pareja, su intimidad, pertenencias, cotidianeidad de las cosas amadas, cartas, dibujos, fotos, libros, ropas y el dolor y gozo de Frida y Diego, empujan detrás de las puertas para seguir respirando y viviendo ante los ojos de los ávidos visitantes. Ha sido en el centenario de Frida y en el marco de sus múltiples homenajes en México y a nivel internacional, que se va descubriendo su intimidad o lo que ha significado para el arte, México, las luchas femeninas. Un personaje que sigue despertando pasión, en uno u otro sentido. No pasa desapercibida y arrastra las contradicciones de su "dolor vital". Pudo encerrarse en sus llagas, dejar que el azar le truncara su vida, esconderse en el vacío, llorar su frágil destino, pero optó por vivir la vida a lo Frida.
Detrás de estas fotos y algún documento recuperado de los baúles secretos del Tesoro de la Casa Azul, se esconde o revela una historia que lentamente va surgiendo relacionada con ambos pintores y que se desprende de la documentación encontrada y de todo lo que se vincula a la vida de Frida Kahlo y Diego Rivera, como a lo que nos cuentan algunas personas que los conocieron en la intimidad. Los objetos hablan de la intimidad y por las personas.
Frida supo que dolor y pasión se complementaban con su arte de vida y encontró en Diego Rivera la unión perfecta sin límites. Todo lo demás formó parte de la escenografía de sus vidas, las que aún algunos manejan al ritmo de la pobre magia de la publicidad, del sesgo inútil de la política o de la pequeña voz mediática.
Frida está en la calle y en todas partes, es su hora cien años después de haber nacido, sale de su Casa Azul a caminar por Coyoacán, el DF, el mundo, porque su obra se expondrá nuevamente en Estados Unidos (Filadelfia, San Francisco, Japón, España) países del primer mundo, y nosotros preguntamos ¿cuándo visitará Frida el Sur, este cuarto mundo que ella amaría sin duda ahora en esta hora? Otro paréntesis: La Embajada de México en Panamá ha anunciado que se presentará en agosto de manera exclusiva, una serie de fotografías de Frida Kahlo y Diego Rivera, en el Museo del Canal Interoceánico de Panamá, ubicado en el Casco Antiguo de la ciudad, del 2 al 22 de agosto).
Sigue rodando la rueda de Frida Kahlo y avivándose su polémica entorno a la originalidad de alguna de sus cartas y un par de cuadros. Todos, críticos, amigos, parientes, se disputan el icono, lo interpretan, manejan sus claves y convocan sus verdades, conocimientos eruditos y creen conocer que hay detrás del lienzo "oscuro" de Frida. Pareciera que a Frida la atravesó el dolor una y otras vez, pero no el tiempo que la viaja por la interioridad de sus entrañas en estas fechas muy fridomaniacas.
Las Cartas apócrifas, un lenguaje prostibulario
La reconocida crítica de arte de origen argentino, Raquel Tibol, quien vivió en casa de Frida y fue su amiga, hizo dos denuncias hace un tiempo atrás en medio de la conmemoración del centenario de la Kahlo. La primera se trata de una colección de cartas en poder del matrimonio norteamericano, Joanne y Graeme Howard, quienes han tratado de legitimar en México y que Raquel Tibol las califica de apócrifas porque el lenguaje utilizado en esas misivas es prostibulario, muy ajeno al que empleaba Frida. No es la caligrafía de Frida, ni cosa que se parezca”, denunció. “Están hechas en bloc tamaño carta, de papel amarillo rayado. Frida era muy cuidadosa en el tipo de papel que utilizaba para escribir, incluso así lo dice en varias cartas, cuando se refiere a la mala calidad del papel en que está escribiendo. Jamás he encontrado una carta escrita en un papel de esas características”, como en la citada colección, advirtió Tibol. La prensa mexicana se ha hecho eco de las palabras de Raquel Tibol, quien ahonda y detalla más sobre el tema: Además, agrega, están escritas en un lenguaje prostibulario, soez y burdo, que no hay que confundir con el lenguaje popular y pícaro de Frida, un lenguaje con gracia y conveniencia” que que contienen “sus cartas auténticas”. Frida tenía humor, escribió este poema a las mujeres delgadas: no vale ser ni espárrago ni oblea/ de carne hay que ser lo regular/ pero hay que conservar las cosas esas/ que tienen la misión de alimentar.
La colección propiedad de los Howard se títula El águila inválida: el coraje y la creatividad de Frida Kahlo. El matrimonio norteamericano vive en San Miguel de Allende y compró la colección en septiembre de 2005, al parecer al anticuario Carlos Noyola Fuentes, de Monterrey, Nuevo León. El acervo consta de 43 documentos, según el certificado expedido por el pintor Arturo García Bustos, quien refrendó ese documento y acto con estas palabras: "Los señores Howard me enseñaron los originales de estas cartas y los dibujos que traían doblados y guardados en una preciosa cajita de artesanía mexicana, que en su interior se lee la firma de Frida Kahlo, y que contiene 37 importantes documentos, de los cuales ocho son cartas escritas por Frida Kahlo en sobres destinados a ella misma, 27 son notas casi todas firmadas y dos son postales de la ciudad de París, una escrita por ella, firmada FK, que nunca fueron enviadas.
“Además, me mostraron seis dibujos sobre papel de diferentes tamaños, realizados en tinta, acuarela y carbón, firmados por Frida Kahlo. Tengo el gusto de poder afirmar y dar fe de que se trata de 43 piezas auténticas de tan importante artista del siglo XX, Frida Kahlo, por lo cual extiendo esta carta de autenticidad que ampara la originalidad de esas obras pictóricas, notas, cartas y manuscritos.”
Los dibujos de Frida
La segunda denuncia que hizo Raquel Tibol a la prensa es que dos cuadros, un óleo y un dibujo, que se exhiben en el Museo de Bellas Artes son presuntamente falsos. El dibujo forma parte de la galería de imágenes con las que ilustramos nuestra nota y es el rostro de grandes y vivaces ojos. (Cabeza de Isolda). Se trataría de un dibujo sobre Isolda Kahlo. El especialista en la obra de FK, Luis Martín Lozano, negó que las dos obras fueran falsas, incluido un retrato a Gómez Arias, y argumentó: "Frida "no era una gran dibujante" y algunas de sus bosquejos fueron realizados incluso con "torpeza". El Retrato de Gómez Arias,"es una pieza típica, muy temprana en la carrera de Frida, que para el simple espectador, la pieza parece distinta y difiere de la calidad de sus obras de madurez, pero esto no la hace una obra falsa, sino que hay que entender que Frida es una artista que evoluciona".
En la década de los 20 (del siglo pasado), - argumenta Lozano-cuando pintó el cuadro, Frida "no es una artista realmente entrenada, a diferencia de Rivera (Diego) no fue a una academia, hay que entender todos los cuadros de los años 20, yo diría que hasta los del 29, cuando hace su primer autorretrato, con una personalidad propia". Frida pintó como muchas otras de sus obras, el retrato, a partir de una fotografía tamaño diploma que le pide al propio Gómez Arias (su novio de juventud) y que aún conserva la familia Kahlo. Como en otras obras de su primera etapa, "ello nos demuestra que efectivamente en su primer momento, el parámetro estético es la fotografía y eso no es extraño, porque el papá era fotógrafo (Guillermo Kahlo), ella le ayudaba en el taller, retocaba a color las fotografías, hay una enseñanza desde esta actividad".
Para Luis Martín Lozano, que Raquel Tibol, la crítica argentina, sabe mucho, es muy radical y polémica.
Trotsky en la Casa Azul sigue revelando su historia
La Casa Azul revela entre sus tesoros culturales y patrimoniales de México y la humanidad, correspondencia desconocida entre el líder político ruso, León Trotsky, exiliado en México, y Diego Rivera, quien intervino para su ingreso al país cuando se encontraba uno de los artífices de la Revolución rusa en Constantinopla. Francia, Alemania e Inglaterra le habían negado asilo. Llegaría a Tampico, Tamaulipas, con su esposa, Natacha Sedoff, y su nieto Esteban un 9 de enero de 1937. En esa època, bajo la presidencia del General Lázaro Cardenas, los muralistas y grandes intelectuales mexicanos caminaban por la acera izquierda de la historia: José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, como Diego Rivera, y F.K.
Trotsky mandó esta carta a Rivera: “Querido amigo, está usted enfermo y, desgraciadamente, no puedo hablarle hoy. Excúseme si lo inquieto por esta carta urgente (…). “Se me ha informado de artículos odiosos dirigidos contra mí por el periódico ‘comunista’ El Machete –en cuanto a mí, desde hace mucho tiempo no leo ese género de literatura, pues prefiero seguir las actividades de la GEPEU (antecesora de la KGB, policía secreta de la URSS) sobre la base de los originales y no sobre las débiles copias.
“No dudo que los miembros del P. Comunista sean en su mayoría gente honrada, pero engañada; tampoco dudo que el aparato del engaño se encuentre entre las manos de agentes directos de la GEPEU: esta es la regla internacional. ¿Puedo permitir pasivamente que se me ensucie impunemente a los ojos de la opinión pública mexicana, de la que yo aprecio tan altamente la confianza? (…) Yo esperaré sus consejos amigables y competentes”.
Distintos enfoques dan cuenta de una furtiva relación sostenida entre Frida y el creador de la revolución permanente, León Trotsky. Nada de ello aún se ha revelado de la documentación de la Casa Azul y no sabemos si existe alguna huella de ello. Frida son tantas sorpresas y ninguna, porque sus actos hablan por ella, mujer de hechos, palabra y color, se jugó en vida.
Dentro de las paredes
La sorprendente Frida, fotógrafa, escritora, amante del amor, la Kahlo sigue develándose desde las entrañas de sus objetos, la intimidad de sus paredes, los itinerarios trazados por sus manos. Los mapas, dibujos que ilustran también esta nota, fueron descubiertos en sus baúles secretos. Detalle del croquis de la Casa Azul hecho por Frida, donde plasmó las figuras de sus amigos inseparables: tres perros, algunos gatos, varias aves, un mono, una tortuga, y a modo de broma, un pez y una jirafa. Luego, la hoz y el martillo, que Diego Rivera dibujó en uno de los techos del inmueble, debajo del estudio de Frida. Otra fotografía, en un detalle del patio según el plano hecho por la pintora, en el cual se pueden observar el tendedero para la ropa, el lavadero, el taller de Diego, el baño para la servidumbre y las plantas del jardín (cactus, membrillo, granada). “quí nací”, escribió Frida en inglés, para indicar el lugar exacto donde vino al mundo hace un siglo.
En el jardín, pinta a los árboles de naranja, pino, chabacano y granada, las 35 macetas, los cactus, e irónica afirma: “¡No hay animales!”, y dibuja una fila de sus amigos: los perros El Nahual, La Sombra y La Burguesa; un par de patos llamados Tu y Yo; el gato Monroy, el perico Cartucho, una gallina poniendo un huevo, un mono, una tortuga, un pez y una jirafa.
Describe el patio donde tendía la ropa: en un mecate hay una sábana rosa ( pone los nombres del color), unos calzones largos verdes, un corpiño amarillo y una camiseta sin mangas violeta. Más calzones, de esos con olanes, uno blanco y otro rojo, una falda rosa, un pantalón negro y unas sábanas café y naranja. Un ojo observa una blusa azul.
“Ese color era para Diego y Frida el de la mexicanidad. La casa probablemente fue blanca en un principio, pero durante la estancia de Trotsky, entre 1937 y 1939, se pintó de azul." Son detalles que van saliendo y la prensa mexicana se ha hecho eco. Diego Rivera salvó el inmueble de 800 metros cuadrados, de una hipoteca adeudada por la familia Kahlo, compró los 1.040 metros colindantes y puso las escrituras a nombre de Frida. El jardín evoca la fertilidad, “hace alusión a la lluvia, al maíz, a elementos de la cosmogonía prehispánica," a México, México.
Ahí, en cada objeto, centímetro de la Casa Azul, cuentan los visitantes, está el espíritu, los sueños, la obra, la vida de Diego y Frida, inseparables compañeros de ruta. Son miles de miles de personas las que se han dado cita en este centenario, desde escolares, a turistas, pintores, campesinos, gente común y corriente que sabe que Rivera y la Kahlo son dos artistas que pertenecen al pueblo.
Rolando Gabrielli©2007
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Pie de página: Esta nota fue escrita con apoyo de información de la prensa mexicana e internacional, y revelaciones de la historiadora Beatriz Scharrer, al diario La Jornada de México

martes, julio 17, 2007

EN EL JARDÍN DE LOS CERDOS












En el jardín de los cerdos
las margaritas deshojándose.
Nostalgia pura
ante las bestias absortas
a la hora del crepúsculo,
enamoradas.
Rolando Gabrielli©2007
Cuando hacíamos la cimarra o la chancha (no asistíamos a clases en el colegio) es porque estábamos en el billar y lo que jugábamos era pool, el de las 15 bolas numeradas. El verde de la mesa, la humareda que florecía sobre el aire que respirábamos y las risas o grandes silencios, mataban nuestro tiempo de gloria. La adolescencia se sostenía sobre un taco, la tiza y el golpe seco a las bolas. Toda la complicidad del día para los convocados en el sitio mágico.
Esta historia, sin embargo, no relata ni se referirá a aquellos tiempos invictos de sueños y amistad, sino más bien a El Billar de Lucrecia, una editora y poeta mexicana independiente, que está rompiendo la muralla editorial que somete a los escritores, especialmente poetas.
no sé si James Joyce, Bolaño y tantos otros escritores rechazados más de 30 veces por las editoriales, jugaban billar o estaban destinados a hacer carambola con las palabras. Lo interesante ahora es esta aventura editorial emprendida por la poeta mexicana Rocío Cerón, quien en dos años ha lanzado 11 libros al mercado y completará 15 títulos este año. Toda una odisea en estos tiempos difíciles para el libro impreso y más aún la poesía.
La directora editorial del sello El Billar de Lucrecia ha dicho un par de verdades absolutas, universales y apropiadas para nuestra época: “No tiene sentido esperar años enteros para ver si las grandes editoriales te hacen caso algún día. “Vale más organizarse, crear un sello propio y difundir la poesía, el cuento o la novela en ‘operación hormiga’, creando redes literarias de solidaridad para hacer escuchar tu voz.”
“Para hacer visible nuestro trabajo, debemos dialogar más y superar la mezquindad de jalar cada quien para su lado.” Ambas afirmaciones de Rocío Cerón son certeras, oportunas, necesarias. Esta última, donde apela a la solidaridad y al trabajo común, es muy legítima porque si de algo peca la red aún es hacerle el juego al mal mercado, ese oprotunista, del amiguismo, banalidad y mediocridad, al que se suele apostar desde el vedetismo y oficialismo cultural , retórico, oportunista y miope.
Concursos y editoras se dan la mano para realizar, en no pocas oportunidades, el trabajo con mano mora. Por ello, se debe estimular todo esfuerzo independiente, cuyos resultados están a la vista, ya que esta joven editorial ha logrado poner sus títulos en ciudades como, Lima, Santiago, Buenos Aires, Berlín y Madrid. No es un logro menor, conociendo como se maneja el mundo del libro y su distribución.
Espero que El Billar de Lucrecia continúe con su plan editorial y de difusión d ela poesía. No es un arte menor aventurarse en este tipo de empresas cuando el mercado tiene sus dueños y maneras de operar. Rocío Cerón considera desde su perspectiva que las editoriales independientes no son sólo una alternativa más, sino la fuerza que marca el rumbo actual de la poesía en español, en ambos lados del Atlántico.
La poesía es un artículo de consumo no popular, aunque la poesía esté en todas partes y en ninguna. De alguna manera se hace rerefencia a ella hasta desde el punto de la aparente negatividad: esto no tiene poesía. Sin embargo, se lee poco poesía y se promueve menos. Todo tiende ahcia el espectáculo, el show y la palabra que no es esytridente no es escuchada, no llega simplemente. La mujer del Billar de Lucrecia nos dice: Uno de los motivos por los cuales la poesía no se ha difundido lo suficiente, evalúa, es la falta de curiosidad de las instituciones culturales, que no incluyen en los estantes de las bibliotecas más que a Pablo Neruda, Jaime Sabines y Octavio Paz.
El Billar de Lucrecia haciendo honor a su trabajo y desafíos, celebra sus dos años de vida con un recital en el DF, este jueves 19, y esperamos que sea un gran éxito de público y de alto nivel de poesía.
Rolando Gabrielli©2007