miércoles, septiembre 29, 2010

Poesìa a la deriva

La poesìa prohibe
las palabras escogidas
La naturaleza
no admite presiones desmedidas
La mujer naturalmente,
es poesìa.

2
El orden no altera
el poema
La poesìa
es producto
del lenguaje
Un poema
pesa las palabras
necesarias.
Rolando Gabrielli©2010

martes, septiembre 28, 2010

Despuès me cuentas...

Este es el paisaje,
despuès me cuentas,
què hay detràs de la niebla
que tal vez yo no vea
o Ella sea quizàs
mi espejo volado
en la duda de la imagen,
el camino que la señal
no advierte.

viernes, septiembre 24, 2010

Nicanor Parra se suma a huelga de hambre en Chile

El  antipoeta  de 96 años de edad y reconocida figura internacional de las letras, Nicanor Parra, se ha sumado a la huelga de hambre que lleva adelante un grupo de màs de 80 chilenos artistas, profesionales, dirigentes polìticos, sacerdotes, religiosas, en apoyo a los comuneros mapuches en sus reivindicaciones sociales, culturales, polìticas y ancestrales
Los mapuches cumplieron 74 dìas en  huelga de hambre en cinco càrceles ubicadas  en el sur de Chile. en protesta por la aplicaciòn de leyes pinochetistas y militarizaciòn del territorio donde viven, entre otras demandas que tienen que ver con la devoluciòn de tierras.
El escritor Pedro Lembel y el actor Daniel Alcaìno tambièn se suamron  a esta huelga de hambre que involucra a un nùmero plural de chilenos que  hacen un llamado al gobierno para que dereogue las leyes antiterroristas que amenazan la salud del tejido social de Chile y la convivencia pacìfica de todos sus  ciudadanos. Un robo de madera tiene como sanciòn en Chile, para los mapuches, bajo la ley antiterrorista,  la friolera de 46 años de càrcel.
El desafìo de Parra. Premio Nacional de Literatura,  al establecimiento, no es nuevo, pero el antipotea hasta ahora sòlo usaba la ironìa de sus palabras, los juegos verbales, la agresiòn de los contrarios,  ponìa al
servicio del lenguaje su mundo  racionalmente anàrquico. Lo verdaderamente movilizador de  este gesto parriano, candidato longevo tambièn al Premio Nobel de Literatura y poeta mayor del habla española, es que ha vuelto a salir al ruedo de la realidad nacional, ya retirado en su casa del balneario costero Las Cruces.
No he  leìdo en la gran  prensa internacional un seguimiento a esta huelga heroica de los mapuches y menos al apoyo  directo que tiene esta etnia en un grupo plural de intelectuales, artistas, religiosos, dirigentes sociales, sindicales, polìticos, una muestra de la sociedad chilena. Es una noticia que ha nacido bajo un fuerte blindaje informativo, como  si no existiera un problema que se arrastra hace dos siglos, 200 años, y que se ha ido agravando desde que la dictadura militar  impuso su ley  a sangre y fuego nuevamente en las tierras del Arauco indomable.
La huelga continùa hasta hoy 27 de septiembre del 2010.

Pàgina, pàgina




La pàgina en blanco,
oh diosa maldita,
mi bello desafìo,
muerde corazòn,
sangra, muda lengua,
palabra o disparate,
a, e, i, o, u,
vocales arrogantes
y mi interjecciòn favorita:
Mierda.
Rolando  Gabrielli©2010



jueves, septiembre 23, 2010

El pez de Dichato

Dichato es un balneario, una caleta de pescadores, a menos de 50 kilòmetros de la ciudad de Concepciòn en el centro sur de la costa de Chile. El 27 de febrero pasado, fue arrasado en un 80 por ciento por un terremoto 8.8 y un Tsunami. Una bahìa paradisìaca, de aguas pacìficas,  frìas, rica en  mariscos, fue asolada  por la misma naturaleza que le otorgò belleza en su geografìa. Hoy se levanta con el esfuerzo mancomunado de su gente, esforzados trabajadores del mar.
Dichato  significa, Muchedumbre de dichas. Y hacia  ese lugar infinito pareciera embarcada la mujer del pez, en un mural de sueños y colorido. La vida magnìfica del hombre y la naturaleza. Sobre las ancas de un pez/ Ella viaja o cabalga /Oh primavera a quièn nombras/si los peces van del rìo al mar/agua sòlo agua sobre  agua/mi horizonte pequeño de luces ciegas/la oscuridad protege al pez/de la red y sus fantasmas/¿Ella viaja o cabalga?/Es una pregunta y no un pez/ del rìo vuelve amar.
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El mural es de Mario Moreno Kraus

miércoles, septiembre 22, 2010

El dìa de Chile/Chile day

El Chile day va a ser el dìa que Chile borre de la vida nacional las leyes heredadas de la dictadura militar y dejen de existir chilenos de primera, segunda y tercera clase. Cuando se reconozcan los derechos legìtimos del pueblo Mapuche. Puede resultar muy alegre ir a tocar la  campanita  de Wall Street y decir algunas bellezas en la tribuna de las Naciones Unidas en Nueva York, pero es tiempo de solucionar la amarga, humillante y oprobiosa situaciòn en que vive ese pueblo originario. Una mesa de tres patas nunca ha funcionado ni para el mejor de los espiritistas. Se requiere de voluntad polìtica real y la participaciòn de todos los actores involucrados directamente en el problema y su  soluciòn.
La huelga de hambre es un recurso extremo, como son las condiciones de vida, sociales, polìticas, econòmicas del pueblo mapuche. Algunos de los huelguistas  han sido hospitalizados en situaciòn crìtica. ¿Se requiere una mayor prueba? ¿Seràn abandonados a la muerte y sus reclamaciones pasaràn al olvido mediàtico? La huelga   cumpliò hoy 73 dìas, cuando el presidente de la Repùblica de Chile, Sebastiàn Piñera,  se referirà a este tema  y otros en las Naciones Unidas.
En cinco càrceles del sur de Chile se llevan a cabo estas huelgas de hanbre: Temuco, Concepción, Angol, Valdivia y Lebu. Què verguenza, presidente, en una democracia.!!!!El pueblo  Mapuche reclama y exige el fin al doble enjuiciamiento que se le hace a su gente procesada, el fin de la ley "antiterrorista", que se le aplica a los mapuches,  poner tèrmino a los tribunales militares, a los testigos encapuchados, sin rostro, desmilitarizaciòn de las  zonas mapuches, (arauco) y la devoluciòn de tierras ancestrales.
Una sociedad encapuchada, es una democracia de màscaras.





lunes, septiembre 20, 2010

Aniversario, memoria

Pizarnik, Alejandra,
el hilo negro de la noche negra,
ata la sombra en su sombra,
nudo oscuro, àngel nos dejas,
me miran tus manos nerviosas,
ojo dactilar de la palabra,
navegas en tu cuerpo
y es memoria.
Rolando Gabrielli©2010

sábado, septiembre 18, 2010

Limbo city,
mi camisa de fuerza,
estoy loco por ti,
espina dorada,
víveme rosa leve,
si es aire, es aire,
y nada, es nada,
ni hace falta:
humo azul en el horizonte.
Rolando Gabrielli©2010

viernes, septiembre 17, 2010

Los de abajo: hace 200 años





El Bicentenario son 200 años de  fundaciòn, historia, varias generaciones en un  territorio lejano, accidentado, buscando su propio destino, que otros destinaron una y otra vez, para que el progreso de todos sus habitantes sea siempre una Utopìa. Las fechas emblemàticas, donde la historia y las fiestas suelen mezclarse como chupilca del diablo, no hay mejor reflexiòn que la personal y saber dònde y còmo estamos pisando y hacia donde se dirigen nuestros pasos. La historia de Chile es larga y dura como el espinazo extenso de Chile, paìs lìmite en el lìmite de la geografìa austral y desèrtica, donde su pueblo siempre pone un ùltimo grano de arena y sangre.
La pelìcula de  Chile siempre ha sido en tercera dimensiòn, espectacular, donde los actores se salen de la pantalla y el paìs se estremece cada cierto tiempo como un cuerpo en cotinuo movimiento que se recorre asimismo y muestra sus heridas y luego sus cicatrices, en el gran mapa de la vida nacional.
Chile tiene varios significados en sus lenguas  indìgenas y es tierra de fin de mundo, territorio desconocido (Chilli), paìs del frìo (ch´iwi) y para los mapuches, quienes pagaron con su vida y confinamiento posterior la  defensa de la tierra chilena frente al conquistador español: chella, que quiere decir gaviota en su lengua.
Paìs del largo pètalo, segùn Neruda, y  con forma de remo, a juicio de la Mistral.
Las fiestas de esta independencia en trànsito, encuentran al paìs con dos grandes tragedias. Una que lleva 500 años y es el "problema" Mapuche, no resuelto por gobierno alguno en estos largos 200 años, dos siglos. La Repùblica ha tenido tiempo suficiente para atender un tema de màxima prioridad: hacer justicia a la mayor etnia originaria del paìs. Los Mapuches se encuentran recluidos  mayoritarioamente en el Sur de Chile.
Y en el Norte, en Copiapò, -Copa de oro- donde el desierto florece, allì, 700  metros bajo tierra, en el ombligo de la madre, el paìs y el mundo esperan que 33 mineros chilenos (uno boliviano) sepultados hace màs de 40 dìas, renazcan nuevamente y se integren a sus familias, despuès de este largo, oscuro e inèdito viaje. 
El hombre más acostumbrado a viajar por el espacio o bajo el mar, no coocía de una aventura a las profundidades de la tierra, como si quisiera conocer sus verdaderas raices.
El minero tiene escuela de gente dura, sacrificada y sufrida, perfilada por el viento caliente  y frío del desierto de Chile.El sueldo de Chile ha sido por muchos años, el sueldo de Chile y es el coraje de gente como  Los 33, que han hecho posible extraer los duros frutos de la tierra. La deuda con el pueblo es impagable, pero podría intentarse, a partir del año 201 de nuestra independencia dependiente.
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El dibujo pertenece a la joven chilena, Bernardita Jiménez, de 18 años de edad, alumna del colegio Los Alerces, de Santiago. Ella ganó el concurso de Google, "Doodle 4 Google: Unidos más allá del Bicentenario", entre más de 5 mil participantes de todo Chile. A partir del 18 de septiembre, día de la independencia de Chile, y sólo por 24 horas, será el logo oficial de Google en Chile.

jueves, septiembre 16, 2010

La Musa conoce



La Musa conoce
la letra menuda
del poema,
palabra por palabra
y simplemente procede,
lo escribe,
como si fuera ùnico.
Rolando Gabrielli©2010

miércoles, septiembre 15, 2010

Yo, la peor del mundo

Sor Juana Inèz de la Cruz,
desciende hasta nosotros,
profana, barroca, valiente hermana,
de las ciencias terrestres y celestes,
no importan las trampas de tu fe.
("Ahì va la loca soñando")
Se ha ido el oro y la lana
de este y otros siglos,
entre manos villanas,
un juego astuto sagàz
de estos modernos Barrabàs.
Hunden la naciòn, hombres necios,
con apenas poner sus pies
sobre la humilde y callada
tierra.
Rolando Gabrielli©2010

martes, septiembre 14, 2010

Iconos del Bicentenario....

La poesìa chilena goza de buena salud en el Bicentenario de la Repùblica. Las fechas emblemàticas  son tambièn un termòmetro para medir las fuerzas de la historia de una naciòn y sus gentes. Las estadìsticas en estas ocasiones suelen tratar de traducir toda suerte de rècord, gustos, tradiciones, y recurren como ahora,  a los llamados iconos.
El Mercurio de Chile ha lanzado este reto de votar por el icono preferido de cada chileno. Yo no voto porque no tengo derecho a votar para presidente de la Repùblica, pero me hago eco de esta iniciativa porque sus resultados son curiosos. especialmente  los tres primeros lugares: La bandera, Condorito y el poeta Pablo Neruda.
De acuerdo con las estadìsticas del diario, un 4.9 por ciento ha votado por la bandera; un 4.3 por ciento por Condorito y un 3.1 por el Vate de Isla Negra, Neruda. Son los tres sìmbolos, figuras emblemàticas que encabezan la escogencia de los chilenos. Cabe destacar, que si bien Chile es un paìs de grandes, reconocidos y originales poetas, es muy difìcil competir con los sìmbolos patrios. He ahì una primera observaciòn, porque ademàs Neruda es la ùnica representaciòn humana de las tres màs destacadas.
En la balanza de las decisiones estàn  el Escudo Nacional, el milagroso Padre Hurtado, Gabriela Mistral, poeta cumbre de las letras hispanas y que figura muy cerca de los primeros lugares. El copihue, la flor nacional,  Manuel Rodrìguez, el Cementerio General, Pedro Urdemales, el Escudo Nacional,  el trompo, el huemul, còndor,   el volantìn, Violeta Parra, Caupolicàn, Raùl Ruiz, Salvador Allende, Tortas curicanas, Mote con huesillo,  Kiltro, Pinochet....
La poesìa en Chile aùn existe y sus dos poetas màs emblemàticos, uno del Norte, Gabriela Mistral y otro del Sur, Neruda, siguen recorriendo la dura y accidentada geografìa chilena con su palabra. ¿Aùn somos un paìs donde la palabra nos sigue representando?
Gabriela Mistral es un icono recuperado mucho despuès de la muerte de la poeta, que siempre viviò como extranjera, cuyos restos  descansan en su valle humilde y soleado, porque ella lo pidiò. Recorriò de Norte a Sur Chile, cuando fue maestra, su poesìa forma parte de los planes de estudio de las escuelas y liceos de Chile. No sòlo escribiò  Rondas infantiles o una prosa lùcida, comprometida, sino una poesìa americana, enigmàtica,  a veces, pero no oscura. Ella fue profundamente regionalista de su patria chica. (Su Elqui patrio)  Dejò un legado a Chile, en el largo Poema de Chile, que es un viaje al alma y cuerpo del paìs que terminò autodesterràndose. Margina de su viaje imaginario  los lugares que no le fueron gratos, Vicuña, Santiago y Temuco. Asume la defensa de los Mapuches: Ellos eran dueños de bosques y montañas/hasta el llegar de un dueños/ de rifles y caballadas/Ellos fueron despojados./Pero son la Vieja Patria/el primer vagido nuestro/y nuestra primera palabra/Nòmbrala tù, di conmigo/brava gente Araucana/cayeron/di màs, volveràn mañana.
Nunca terminò ese poemario, era su mundo imaginario, real, donde habitaba  realmente. Su oxìgeno estaba en este encuentro  dentro del poema, con el paìs que amaba verdaderamente y soñaba. Deambulò por años por el mundo junto a su mala memoria, pero fìsicamente estaba en su valle rodeada de montañas que se cuidaban unas a otras, como si el paisaje se fuera a salir de la comarca. gabriela proponìa la imagen del huemul para Chile, y no la del Còndor, por ser un ave de rapiña, carroñera, decìa. En la encuesta el Còndor supera con creces al huemul.
Pablo Neruda, comenzò temprano con sus poemarios juveniles, viajes, como senador y candidato a la presidencia de Chile, recorriò el Norte y Sur de Chile, de punta a punta, dio recitales en las minas y fàbricas. Su poesìa telùrica, sobre la materia, las cosas esenciales, el mar, las piedras de Chile, el hombre, le aproximaron a la gente durante toda su vida. su muerte en una època tràgica para Chile, el silenciamiento de su obra, el saqueo, allanamiento de su casa en santiago y la confiscaciòn de su mìtica casa de Isla Negra, le transformaron no sòlo en un poeta esencial, que ya era, sino en un gran sìmbolo de resistencia del pueblo chileno.
En mi ùltimo viaje, cuyo recuerdo tengo vivo en la memoria, Neruda era un mito vivo en las casas. Años despuès, se propondrìa su nombre para el aeropuerto internacional de Pudahuel.
Chile es un paìs de poetas, no sòlo la Mistral y Neruda, Huidobro, Parra, Pablo de Rokha,  Gonzalo Rojas, Dìaz Casanueva, Lihn, Teillier, Rosamel del Valle, Carlos de Rokha, Omar Càceres,  Alfonso Alcalde,  Barquero,  Alberto Rubio, Anguita, Millàn, Hahn, Arteche, Uribe Arce, Manuel Silva Acevedo, Waldo Rojas, Bolaño,  Oliver Welden, Zurita y la lista es màs numerosa, porque bajo cada piedra de Chile puede aparecer un poeta.

El Valdivia de Panero

Leopoldo Marìa Panero, el mayor de los poetas vivos de España, vive  como un loco recluido en el Manicomio de Mondragòn, su ùltima residencia.
Por èl nadie da un diez, ni pide un respiro: el establecimiento lo condenò de por vida, donde le inyectan razòn, de esa que los verdaderos locos no entienden. Panero es un poeta lùcido, culto, original, estudioso, màs cuerdo que muchos que viven en la cuerda floja de las apariencias, esnobismo, estupidez y banalidad. Es un autèntico transgresor, aventurero de la palabra en el buen sentido de la exploraciòn, de tocar a fondo y se la juega, sabiendo que nunca lo tocarà. Panero es fruto de su vida, lecturas, audacia, de su tiempo y  bien administrada locura. Es su propio caracol hablàndose asimismo, pero, sobre  todo, a los demàs.
Sobre la muerte, una de sus obsesiones, respondiò en una oportunidad, de visita en Chile. (Saliò con permiso y acompañado con su enfermero a dar un recital) "No, no soy yo quien debe hablar de la muerte. Déjale eso a mis poemas. Ahí está todo. Escribir es una partida de ajedrez contra la muerte; yo sólo pongo el tablero, pero los movimientos y las piezas le pertenecen a ella, " le contestò a Armando Roa.
Panero se considera un apàtrida y que vive en un paìs de pesadilla. A mì, dijo, me llaman Pertur y resolviò el enigma del periodista:, cuando culminò la frase: Perturbado.
De èl no se nada hace mucho tiempo. Seguramente su sombra tiene la respuesta de su estado de salud y razòn, de lo que nos queda de Panero: su palabra  enloquecida para la sociedad  y sigue respirando. 
Hoy es mi invitado en este Blog, que nadie leerà con seguridad en el Manicomio de Mondragòn. 
He escogido un poema de Panero, que tiene que ver con la cruenta, sangrienta conquista española de Chile, la llamada Araucanìa por Alonso de Ercilla y Zùñiga, tierra Mapuche. Allì donde se escribiò la màs grande epopeya de la conquista en las Amèricas, la nuestra, ùnica, irrepetible y de siglos  sangrientos. ¿Si los chilenos nos sentimos tan orgullosos de las palabras de reconocimiento del poeta de la conquista y fundaciòn epopèyica de  Chile, cuando habla de gente tan gallarda, valiente jamàs regida por rey alguno y sabemos que se refieren a los Mapuches llamados araucanos por los españoles, por què no respetamos a su gente?
El texto de Panero se refiere al propio conquistador y fundador de Santiago de Chile, Pedro de Valdivia. En mi infancia, lugar de todas las pestes: la cristal, escarlatina, gripes menorables, asma,  las pasaba leyendo  un libro de Historia de Chile de grandes tapas rojas y  tamaño que sobrepasaba mis manos, pero ha quedado en mi memoria. Y ahì estaba la imagen de un Mapuche con un mazo en la mano y el conquistador listo para recibir el golpe final. Los historiadores nunca se pusieron de acuerdo como muriò. A mazazos, descuartizado y por ahì en Internet, la caja de todas las Pandoras: dice que los Mapuches, luego de torturarlo  pieza por pieza, se lo comieron, aplicando los mismos suplicios que los españoles  daban a los indios. El Toqui Caupolicàn habìa  sido empalado en una pica de hierro y Galvarino, cortada sus dos manos y asì sucesivamente. Otras pàginas del libro ilustraban con la amante de Valdivia, Inez de Suàrez, cortando cabezas indìgenas. Una historia que aùn no termina, casi 500 años despuès.
Panero pone en el centro del poema a Lautaro y con razòn.... Lautaro fue asistente de Valdivia, lo habìan secuestrado, y cuentan que aprendiò a distinguir entre el caballo y el cuerpo del español, que no eran una sòla pieza.  No fue un hallazgo estratègico de poca monta  para la tècnica de los combates y victorias sucesivas de los Mapuches. Pablo Neruda, en su Canto General, Lautaro era una flecha delgada./Elástico y azul fue nuestro padre./Fue su primera edad sólo silencio./Su adolescencia fue dominio./Su juventud fue un viento dirigido./Se preparó como una larga lanza.....Se aceitó como el alma de la oliva./Se hizo cristal de transparencia dura./Estudió para viento huracanado./Se combatió hasta apagar la sangre. /Sólo entonces fue digno de su pueblo.
Todos sabemos a que va un conquistador, cual es el valor de su acciòn, objetivos, que persigue y cual es el tamaño de su ambiciosa corona. Buscaban Eldorado, donde sòlo habìa desierto, rocas, mar, grandes lagos, volcanes nevados, terremotos,  selva y Mapuches orgullosos y amantes de su tierra.
Fue Lautaro quien se encargò del conquistador, por eso era su noche, en palabras de Panero, leit motive del poema, que gira entorno al gran Toqui mapuche, que termina con el sueño de Eldorado del antiguo asistente de Pizarro. Los dioses de Valdivia, no toman en cuenta la sangre del hombre, nos recuerda  el poeta y con ese trazo  nos describe la violencia de la conquista. Dioses como àrboles sin savia/que llevan colgados de sus cuellos...¿La conquista cristiana? Panero desnuda la mala  hora española en toda su desnudez. La mala leche se instala en la Capitanìa general de Chile, un lugar extraviado al sur del opulento Virreynato del Perù, imperio inca despojado por  Francisco Pizarro, quien viajò desde Panamà impulsado por Eldorado, que dicho sea de paso, encontrò. El oro retornaba a Panamà desde donde se enviaba  a la metròpoli, siempre y cuando, los piratas Morgan y Drake, no atacaran la ciudad o interceptaran los  barcos españoles.
Casi cuatro siglos combatieron los Mapuches, regaron el sur de sangre, y despuès vino la reconquista cuando el español abandonò la colonia con la cola entre las piernas. En la llamada Frontera, los europeos  de Europa, suizos, alemanes, ingleses,  etc., cazaban a  los indios y  les robaban sus tierras hasta el dìa de hoy. El Medio Oeste  chileno, hecho a la medida y semejanza del despojo y hacinamiento de la cultura vernacular. El tiempo ha pasado como la flecha de Lautaro, pero no se ha detenido en las reivinducaciones legìtimas del Pueblo Mapuche. Estamos y seguimos en la noche profunda y clara de Lautaro.
Hacen pues un camino con la sangre /entre los màs oscuros àrboles/ y que el hombre ahì se pierda/ advierte el poeta con  palabras repetidas una y otra vez por la historia.
Eldorado sigue en la memoria del hombre postmoderno, en el aquì y ahora, y las conquistas por metales, recursos, oro negro, son màs brutales que en los tiempos de los españoles que arrasaban aldeas igual con sus  arcabuces, caballos y armaduras.
¿La historia es una espiral de mierda que no terminarà nunca de caer?


Inèdito de el ûltimo  hombre
Valdivia tiene màs hombres, màs caballos
y àrboles que escupen fuego y sangre:
ante la bestia de Valdivia el indio
tiene sangre hembra.
Valdivia tiene dioses para los que no cuenta
nada la sangre del hombre,
dioses como àrboles sin savia
que llevan colgando de su cuello:
pero era la noche de Lautaro.
Y en la noche de Lautaro tras el àrbol hay perros
y la luna ilumina el camino a los lobos.
Entra el hombre barbado, el español a saco
en nuestras casas y muestra su verga a las mujeres:
pero en la selva se pierde, en el laberinto
oscuro de Eldorado.
Hacen pues un camino con la sangre
entre los màs oscuros àrboles.
y que el hombre ahì se pierda;
porque es la noche de Lautaro.
En la noche de Lautaro el dios castellano
es menos que una vìbora, y su cuerpo
es un pàlido dibujo en la nieve.
Allì donde te dije que estaba Eldorado
està un artìfice para labrar tu muerte:
En el tobillo desnudo estàn
las joyas que preguntas:
bùscalas en la noche de Lautaro.

lunes, septiembre 13, 2010

En el mes de la Patria...

En el mes de la Patria y del Bicentenario, mi nieta panameña,  Isabella,  ha sembrado por iniciativa propia, una banderita chilena junto a unas flores que tanto le gustan. Cuando realiza el gesto, la fotografìa se ve en  penumbra y es mediodìa, porque simboliza  lo que hace falta: transparencia con el pueblo Mapuche. Y este es mi deseo para que estas fiestas realmente sean chilenas  y las fechas un honor para todos los chilenos, sin excepciòn. Lamentablemente para el pueblo originario, no se ve aùn la claridad del sol. Hace falta un gesto definitivo de toda la naciòn chilena  hacia la naciòn Mapuche, tan humillada por siglos.  Falta literalmente hablando, voluntad polìtica.
Cuando vivìa en Chile, solìa verlos deambular por la Quinta Normal, como si no pertenecieran a Chile. Tanta historia sagrada y valiente escribieron por siglos y Chile aùn no reconoce sus  derechos plenos. No sè que irà a decir a las Naciones Unidas el presidente Sebastiàn  Piñera, pero todos esperamos que se integre la naciòn Mapuche con plenos derechos: No hay nada màs indigno que otros seres humanos jueguen con la dignidad de los demàs.
No lograremos un mundo  mejor basado en la discriminaciòn racial, social, cultural, en el abuso contra las minorìas, el retorno de la  xenofobia como polìtica de Estado, en la explotaciòn de otros seres humanos para beneficio propio. Es una verguenza inadmisible en la segunda dècada del siglo XXI, desconocer los derechos humanos a que tiene derecho cada persona que nace en el planeta Tierra.

domingo, septiembre 12, 2010

El poema caracol


La pàgina en blanco es mì principal punto de apoyo para escribir un poema y unos làpices que parecen pinceles y  me permiten dibujar las palabras. No hay tiempo, lugar, ni hora, para la poesìa. La hora de la poesìa es la poesìa misma.
El espacio desolado, puro, albo, descontaminado,  desafiante, de la pàgina en blanco me impulsa como el vèrtigo al vacìo.
La poesìa está aparentemente en las palabras, pero emana de las cosas vivas y muertas, de las relaciones del hombre con todo lo que en èl habita y sus fuerzas incontenibles e inefables, hacen posible transformar en amor y belleza, la palabra.
El poema tiene su propio aprendizaje sobre la hoja en blanco y las palabras se asocian, autodestruyen y no todas llegan a la orilla. Hay que saber  rescribir y sobre todo, borrar. Si no, preguntèmosle a E. Pound.
De todas  maneras no hay fòrmulas, quizàs lo màs importante sea el trabajo diario, repasar la lecciòn una y otra vez, como si nada se hubiese escrito. La palabra se encarga se hacer silencio cuando no encaja en el poema.
El poema tiene su propia mirada y es ùnica. El poeta es un arqueòlogo de su propia  palabra y desde un inicio comienza a restaurarla. Cuando la busca, aparece como un diamante en bruto, opaca, sin destellos, y su trabajo es pulirla y tambièn desecharla.El poema y las palabras no son objetos de museo, a no ser que se trate de documentos històricos, ediciones ùnicas, pepeles fascinantes. Màs bien la palabra viva es aquella se conserva mejor en sì misma.
Si tiene que recurrir a un restaurador, que no sea el propio poeta, esa palabra està en problema, duda. Siempre el lector tendrà la ùltima palabra de su versiòn, que pueden ser muchas, infinitas, como personas lean un libro.
Lo importante es presentar un texto para que el Otro pueda disfrutarlo en el placer y la razòn, motivarlo en sus propias experiencias, porque la del poeta no es la ùnica. Todo nace de un monòlogo interior, una voz, un ruido, una obsesiòn, una mirada y la bùsqueda  incesante de nombrar las cosas por su nuevo nombre, el de la poesìa. Todo està por hacer frente a la pàgina en blanco y el improvisado pincel que no pinta palabras, sino las inaugura, asocia, desvanece y pretende encontrar las adecuadas, precisas, justas, ùnicas posibles para el texto.
El texto se siente mejor o peor, y eso depende de las palabras. Las palabras deben hablar un lenguaje. Decir, en lo posible, lo que nadie ha dicho. Sè cuan agradecidas se sienten cuando no hablan de lo mismo. Saben que viven dentro de un caracol que escucha el sonido del mar y sus olas, pero estàn para ser decubiertas, incorporadas con toda la intensidad del lenguaje.
La palabra no busca un espejo repetidor, sino el secreto oìdo del caracol.



sábado, septiembre 11, 2010

11 en el calendario

11
en el calendario,
fecha de muerte,
los nùmeros burros no cambian
de atràs hacia adelante,
la historia de este rìo de sangre
En septiembre 11 aùn no es primavera,
un agujero Sur atraviesa la Cordillera
Los muertos nos hablan
y sus voces quedan,
sus señales llegan
bajo tierra
o el mar, el mar.
rolando gabrielli©2010

jueves, septiembre 09, 2010

Canciòn de espera

Posiblemente estès pensando
algo muy distinto a mì,
 en algùn lugar lejano frente al mar.
Sì es la ola que siempre muere
en la orilla,
sabràs que nada ni nadie
nos detendrà.
Mis palabras sòlo recuerdan
momentos especiales,
lo que ignora la luz clandestina
de un cuerpo al caminar
sobre el  revès de una escalera
o detenido frente a unas columnas mayas,
cuando el sol ha bajado su intensidad
y aùn asì tù lo reflejas.
Rolando Gabrielli©2010

lunes, septiembre 06, 2010

Los dìas personales

Yo estoy en la Alameda/
solo con el reloj/
de la iglesia San Francisco/
una nube/podrìa arrasar/
el cielo/
siento como si los pies/
tuvieran arena/
la vida en un tic tac/
viendo como miles viajan/
para Australia/
llevan paisajes de asombro/
las distancias crecen/
llevan rìos/calles/
pedazos de memoria/
entre en el forro de las maletas/
clavos/solo clavos/
en sus zapatos de atletas/
Reptan de noche/
por las embajadas/
disfrazados de  basureros/
carteros/alpinistas/
bajan por las escaleras/
de los consulados/
montañas/cerros de papeles/
de los que se van/
con una L/
libres de libertad.
           2
Soy vendedor viajero/
prisionero en verdad/
de esta plaza de (en Armas)/
pero recorro el espinazo/
nacional/herido/mutilado/frìo/
como arena por el desierto/
como pùas/
nos dejan titulares/
de ahorcados/
desaparecidos/
exiliados/sin alma/
torturados/sin sueños/
historias de caravanas/
estadios infiernos/
patio de los callados/
deshuesados/
desayunamos el aire/
la asfixia/ que los muertos/
abandonaron.
El paìs es una fosa
/poco comùn/hiede/
la muerte zumba/
negra mosca/
sobre excrementos/
de indiferencia/
posa sus patas/
largo entierro/
el ataùd de Chile/
geografìa desmembrada/
torturada/quebrada/noche
de espanto/Chile rìe y canta/
el dolor de sus caderas/
vencidas/su ùtero francès/
la vida goza a muerte/
A mi espalda/el paìs/
dividido en dos/
La Fuente Alemana/
enfrente/Alameda abajo/
la Estaci+on Central/
dos caminos diferentes/
uno hacia Providencia/
otro a la morgue/
chilenos arrodillados/
silban contra la pared/
el espejo de la muerte/
rebota al final de un sonido/
Santiago flota bajo mis pies/
el piso se mueve/
como en el cine mudo/
ballet del terror/
las botas pisan la ciudad/
el rostro  quebrado de  Chile/
un grito dobla una esquina/
los ojos se vuelven rìos/
camino sin camino.
       3
¿Quiere flores el señor?
Estamos en toque de queda/
un dos tres momia/
los tanques anfibios/
sobre el mar de asfalto/
negro/nocturno/tenebroso/
aplanan hasta el viento/
y lo vuelven a aplanar/
como mis sesos/
van a volar/
Nadie se mueve/
sòlo las mariposas nocturnas/
vuelan la noche/
por su negra oscuridad/
llegan a la luz/
La ciudad es un escorpiòn/
gris/uniformada/una boca/
de lobo desdentada/
los ùnicos autorizados/
en transitar libremente/
son los miembros/
del Ejèrcito de Salvaciòn/
y abren sus alcancìas/suenan/
las monedas que Dios deja rodar/
en un cuartel/demonios/
poetas del Chile ensangrentado/
huyan de Transilvania
            4
Siento un pez bajar/bajar por tu rìo/
desovar el hijo/donde el mar/
se ha detenido/todos parten/
se han ido/alguien nace/
para desafiar el destino.
Una calle me queda mirando/
un postigo/por ahì mis ojos/
han salido/
Salar de Chile/mar/
la nieve ya borraba/
tus dulces copas/edèn maldito/
sangre y luz del desierto/
alguien que te nombra/
boca abajo ya no respira/
en este valle/que calle el silencio/
Naciòn invivible/que te canten/
los muertos/los pàjaros asustados/
del desierto.
            5
me espera un retèn/
una nube de cascos/
una mancha gris/
buscan gente/
buscan armas/
buscan a quien matar/
Pienso en Julio Verne
o Robinson Crusoe.
¿Estamos en la Luna/
o en una Isla?/
Mañana es Marte(s)/
pero ese es otro planeta/
el de ray Bradbury/
dios de la guerra/
un universo gaeseo/
el enemigo duermo/
a los pies de la cama/
los pàrpados parecen/
cuencas vacìas/
en verdad sueñan/
con sangre en el ojo/.
Los hùmeros ya estàn/
en la fosa comùn/
pudo serel verbo/
 matar/poeta.
      6
Por esta esquina pasò/
el Sputnik/rasgò el cielo/
(màs vale  la perra vida
de Laika/
volando hacia la historia/por el cosmos/
que un hombre de rodillas/ en la tierra/
pienso en el gran traidor/
buscando un sello/
para enterrar la Repùblica/
cerdo con su capa gris/
puerca historia miserable/
la primavera se acerca/
para ser degollada/
sin manos/reventada/
en el botòn de la rosa/
Vìctor Jara/ canta a Chile.
Un ladrido abrirìa/
los futuros viajes espaciales/
años antes/años despuès/
el Cometa Halley
su paso fue una luz/
de esperanza/
parados en una esquina/
estatuas de asombro/
mirando hacia las estrellas/
ni hyuellas de esos tiempos/
ni sombras del verano/
ni flores artificiales de la primavera/
hojas de este otoño/invierno colosal/
en el amplio sentido/de la palabra
el viento de Chile/azota sus extremos.
                 7
To be or no To be/
es el verso del momento/
el pais es una caja de Pandora/
una ratonera/
que tenìa dueño

En mis palabras, otras palabras




Cuando tomé contacto con las vocales, el abecedario, supe que no abandonaría jamás las palabras a no ser que ellas lo hicieran. El silabario siempre está en mi memoria, la primera lectura real, la más trabajada, sudada y persistente en el día a día. Arrastraba las vocales por mi lengua enana y en el pizarrón la tiza me hacía estornudar y temblar ante la clase. Pasaron los años y no se me olvidan esos minutos de terror. Durante casi 40 años he sobrevivido gracias a la palabra escrita, tan despreciada, banalizada, arrinconada, menospreciada, mutilada, contaminada, tergiversada, alterada, olvidada, confundida, manipulada, censurada, silenciada, pero diría, indispensable para respirar y vivir, comunicarse. Estudié Periodismo y me sentía escritor, ya en secundaria escribía poesía y mi Diario de Vida en clave. Usaba esos candaditos que los abría el viento. La seguridad de la adolescencia.
Mi primera oposición al mundo del periodismo y de las palabras, fue mi padre. Simplemente un panzer sobre mi vocación. Salí ileso. (Después vendrían los verdaderos panzer de Pinochet quemarían libros-palabras- dispararían cañonazos a instalaciones de periódicos de izquierda-las palabras ensangrentadas-, prohibirían libros-la palabra oculta- censurarían el aire de las palabras-su asfixia total. Volví a salir ileso. La biblioteca personal se desintegró en parte, sobrevivió en un gallinero, sótanos, diversas manos y terminó en un desván, una buhardilla.
Mi padre redactaba muy bien y tenía una caligrafía impecable y bella, como sus números. Mi madre también redactaba estupendamente bien y su letra era femenina y estilizada. Recuerdo un telegrama que le envió a mi tío en el día de su cumpleaños, con la metáfora de Hermano Cara pálida, haciéndole señales de humo, para que viniera a la playa donde veraneábamos. Estas palabras no son un acto biográfico, sino un racconto para introducir el texto, que flota entre líneas, se ve como un iceberg, hunde como el Titanic, pero siempre asoma a alguna superficie para saber que está ahí. (Licencia de todo narrador que se estime y sobre todo, del oficio).
Y me fui finalmente a estudiar y aprender la técnica de la escritura. Una Underwood en casa formó parte de mi primer teclado, Corona, Royal, Olympia y la Olivetti, que a veces se cansaba de tanto teclear, pero permanecía fiel al oficio, con toda su dignidad intacta. Por liviana y portátil llegué a preferirla. La época romántica de los objetos fetiche y la bohemia. Los poetas malditos. Pero el lenguaje, la palabra, trascienden toda retórica técnica. De eso pude enterarme tiempo después, con algunos conocimientos, lecturas y una buena oreja ante quienes sabían lo que hablaban en este campo, en el edén de Santiago de Chile en los sesenta y tanto. Muchos años después, me enteraría que mis palabras llegarían a sostener rascacielos. Nunca estuvo entre mis proyectos, sostener con palabras esas moles de acero y vidrio que se erigen en las ciudades. Son estructuras que requieren, al parecer, no sólo de sólidas fundaciones, sino de palabras bien fundadas en sus bondades como espacios públicos y privados, para alcanzar primero a ser anteproyectos y luego, transformarse en realidades comerciales. La palabra suele ser indispensable, aunque se reniegue de ellas. Ahí está para descubrir y develar que los hierros y el cemento son algo más que materiales resistentes.
La palabra sartriana era sagrada. Fue mi época. El existencialismo de todas las primaveras. No había calendario para que las hojas del otoño comenzaran a desprenderse siquiera. La tipografía en un diario, pesaba, tenía contenido, era un punto de referencia. Lecturas iconos, irremplazables, las imágenes pesaban en el cine, que también necesita de las palabras. El aparato mágico de la época, era la TV, pero también se escribían libretos. Hasta en las películas de Charles Chaplin se diseñaban a mano letreros y las palabras también estaban presentes en el cine mudo. El cine, con sus efectos especiales, carencia de argumento, es cada día más cosa del pasado, en la paradoja de la banalidad y la tecnología.
La sopa de letras fue una de mis favoritas. Me sentía como en familia. Era un placer degustar el abecedario. Mafalda también necesitaba de palabras. Se seguía escribiendo, aunque alguien decía que todo estaba escrito. Esa pudo ser la palabra bumeran, que pareciera lanzada al horizonte o al vacío, y retorna como nueva.
Escritores y periodistas han llenado la historia de palabras, o la Historia ha tenido la oportunidad de ser contada. El homenaje a las palabras se ha dado en todo tiempo y para mí ha sido una satisfacción hacerlo con alguna frecuencia. Recuerdo que alguien escribió una vez que dormía con las palabras y que éstas revoloteaban sobre sus sueños, sin poder desprenderse de ellas. El peso de las palabras es notable, puede llegar al insomnio. Hay un viejo dicho, una amenaza medieval del aprendizaje: la letra con sangre entra. Un barbarismo, que demuestra el valor de la palabra, su necesidad de inculcarla, bajo cualquier método.
Escribíamos y leíamos como si se fueran acabar las páginas del mundo. Como perros vagabundos olisqueábamos las palabras en las tipografías de cada nuevo amanecer. No había tiempo, espacio, lugar, hora, donde no estuviéramos escribiendo, aterrizando con la palabra. Me inicié en el tema agrario en Chile y ahí me mantuve hasta el 11 de septiembre. Corresponsal Extranjero en Colombia y Panamá. Lenguaje de agencia: preciso, pero muy sistemático, diario, sin parar. Era un sueño y lo había logrado: traspasar la frontera del miedo. Como nunca rodeado de palabras, propias y de muchos países en los teletipos. desayuno, palabras, almuerzo, palabras y a dormir, con las palabras. Periodismo intenso en todos los ámbitos, temas. Editor internacional posteriormente, la palabra especializada por una década en Panamá y Amèrica latina. Un mar de hechos noticiosos fue contado al mundo. ¿Vivimos de las palabras? ¿O sebrevivimos? Para un periodista y corresponsal es imposible decir, me quedé sin palabras. Hay que escribir. Relatar, informar.Y las palabras deben ser "objetivas", decir lo que ven, escuchan y sienten si es preciso. Las palabras adquieren vida. Son el mensaje.
Las palomas llevan mensajes escritos. Los mensajeros atravesaban cientos de kilómetros haciendo sus postas en pueblos remotos, con documentos oficiales: llevaban palabras. En la antigua Roma, célebres palabreros, poetas y escribas. En el medioevo la palabra escrita tenía su oscuridad para las mayorías. Palabras y sentencias en papiros, bibliotecas quemadas en China y Alejandría. Nunca el fin de la palabra. Basta una carta de amor, escrita de puño y letra, para levantar una epopeya personal.
Kafka quería quemar sus palabras no impresas y si sus deseos, no del todo claros, se hubiesen cumplido, no sabríamos que vivimos en un mundo kafkiano. Todo se lo debemos a sus palabras.
Siete palabras desde el fondo de la tierra, paridas del ombligo natural de la roca, hicieron historia recientemente. 33 mineros chilenos, uno de ellos boliviano, causaron asombro y un estallido de felicidad entre sus familiares, cuando enviaron desde los 700 metros bajo tierra donde permenacìan hacía 17 días sin que se supiera de sus vidas, un escueto, impactante, claro, inequívoco mensaje acerca de sus vidas: "Estamos bien en el refugio los 33". Con letra clara, firme, la palabra en el papel ascendió la sonda que había llegado a su improvisado campamento bajo las rocas. Palabras para la historia. ¿De qué otra manera pudieran haberse comunicado desde el fondo de sus almas perdidas en la oscuridad de la tierra?
Nunca me sentí mejor como periodista cuando visitaba en misión de trabajo El Cajón del Maipo, un lugar cercano a Santiago, enclavado en las montañas, la cordillera encajonada en el idilio natural, con sus montañas irregulares, desmembradas, ríos, lagunas, un sitio espectacular por su belleza y clima. Allí conocí nuestro río Colorado.
En nuestra época, cientos de periodistas han sido asesinados por decir y escribir la verdad con las palabras de los hechos. Detrás de la palabra está gran parte de la historia humana. El libro más leído del mundo lo siguen leyendo millones de personas cada día, repasan una y otra vez la palabra, el versículo, pasajes, que millones anteriormente leían en distintas partes del mundo. ¿La palabra acomoda sus vidas? Como si todo pasara y las palabras siguieran flotando y reproduciéndose para respaldar, comunicar, alguna historia. Cada ser humano es una cantera de palabras. Lo que se suele olvidar con frecuencia, es que sin lectura, la palabra pierde fuerza, contenido, no se enriquece, suele quedar finalmente muda. El otro debe estar en la palabra.
En estos casì 40 años sosteniéndome con las palabras, he disfrutado años mi calidad de Freelancer indocumentado, boicoteado, con puertas cerradas, lo que le da merito a esta palabra medieval con que se mide un oficio realizado con absoluta independencia. Es como escribir en el aire, en una pantalla que en cualquier momento se borra, porque después la palabra se introdujo en una PC y aunque se disemina como reguero de pólvora por el mundo, compite férreamente en la derrota con la imagen de todo tipo, naturaleza, procedencia, tamaño, actualidad o no, porque en el universo banal los jóvenes idolatran esta efigie faraónica en que se ha transformado la representación del mundo a través de una imagen. La imagen ahora es más poderosa, porque es personal, vuelve protagonista a cualquier transeúnte que porte una cámara y está dispuesto a compartir con otros el flash. Internet se llama esta lámpara de Aladino, que cualquiera conectado a la red puede frotar y pedir algún deseo o simplemente escribirlo, comunicarlo, difundirlo. Existen millones de seres anónimos que se desplazan por la red de redes, el espacio más público y global de la palabra en el siglo XXI, verdaderos enjambres de mensajes con una cierta impunidad colectiva para decir lo primero que atraviesa por sus sesos.
Ser extranjero físicamente, no sólo en la palabra, la mayoría de las veces es una necesidad, pero los tiempos no están para ejercer este oficio de traspasar fronteras y no ser acreedor de un rosario de discriminaciones que se pueden resumir en la expulsión del lugar. El cuerpo sigue siendo extranjero, un delito en sí, pero el capital goza de buena salud y la inversión proveniente del exterior siempre es bienvenida y no requiere aduana ni oficina de migración alguna. La mano de obra barata y su generosa plusvalía, son buenas palabras bien administradas para el beneficiario. Si se trata de mano de obra cerebral, de un intelectual, a bajo coste, a precio de mercado de las pulgas, tiene una buena acogida y la legalidad del desamparado bajo la ley del embudo. Solo los soldados no son extranjeros, sino invasores de la libertad.
Un Freelancer extranjero juega las cartas de su propio naipe y la suerte corre por cuenta de la casa. El As es esquivo, suele estar marcado, con él juegan los más probables carceleros de tu palabra. Un escritor es extranjero en su propio país porque la crítica cada día es más inaceptable y se hace doblemente foráneo, ya que la lengua se usa para chasquearla como una lagartija en apuro. La palabra sin intermediario suele ser arrinconada. ¿Existe un matadero de la palabra? ¿La palabra está en bancarrota o no es moneda corriente ni convertible? Palabras sobre palabras pueden contar su propia historia. ¿O quizás reciclarse asìmismas hasta el silencio?
Escritor fantasma, por mucho tiempo, indefinido, como la sombra que se aleja de su propia palabra. La palabra prestada al otro. Es un arte para el herrero herrar patas de caballo, hacer verjas, elaborar y diseñar ventanas, trabajar el metal para su uso y beneficio de otro. Cumplir, en suma, con un trabajo por y de encargo. Puede ser una pieza de pisa papeles. Bajo ella, quizás esconderse algún secreto, un documento no revelado o una simple cuenta impaga. Lo trivial no es mirar o no mirar fuera de una ventana, es no saber que el paisaje está dentro de uno
Cada hora, en alguna catedral un sacerdote sostiene con palabras esos muros y edificaciones construidas con el poder de la fe hace siglos. Mucha agua ha pasado, al parecer, bajo el puente de las palabras. Hoy la palabra digital, viaja a la velocidad de un chat, renga, coja, mutilada, banal, desprevenida, casual, repentina, y aún así, tan temporales, circunstanciales, frívolas, se alojan en la yugular y psiquis del receptor. Los celulares tienen la voz, la palabra y la imagen, sobre todo, esas que se las lleva el viento. Es un mundo de nuevos dioses, que emiten un pii pìiiiiiii...el sonido que llama, convoca a una misma soledad a lo que antes fue una tribu. En las reuniones, almuerzos, oficinas, automóviles, supermercados, mall, frente a sus parejas, fiestas, parques, en el baño, la cocina, en la cama, estacionamientos, calles, en alguna esquina del planeta público, se les ve sonriente y con los dedos volar en la palabra frente a la pantallita hipnótica. Sienten que no están solos. Es el zumbido de abejas que no producen miel ni polinizan, más bien moscas con su nuevo abecedario entrecortado, atrapados en estas redes espontáneas.
Otra era, gustos, modas diferentes, herramientas nuevas, el Arte se mira de espalda, el ocio camina por la cornisa inconscientemente. Vendrán estudiosos biodigitales de estos nuevos seres que deambulan por la tierra. Atraviesan los cristales del mediodía en sus pequeñas babeles y se retroalimentan sin pausa, con prisa, acarician deslumbrados este instante que les facilita la tecnología y los pone en línea. Ya voy/ya vengo/ya estoy/voy saliendo para allá/Estoy aquí/Y me moveré/Nos encontramos...La posmodernidad se ha instalado con sus medios dominantes. Es un hecho y lamentable. Los grandes relatos, con historia, lenguaje, están en el cajón de la basura de este nuevo mundo que abrió las puertas de par en par al espectáculo.
Llegó el Blog y nos fuimos en ese carro mirando hacia el horizonte donde la luz de la oscuridad se pierde y no hay velas para encontrarla o rendirle homenaje. Fue una salida individual, a capella dentro de la postmodernidad, sólo frente al espejo de las palabras. Un pequeño paso para escapar del plagio, la envidia, egoísmo, realizar un proyecto propio aparentemente lejos de la maquinaria del establecimiento, de los autores del silencio, ninguneo. El sueño de la libertad real, de pronto se acabó. Se impusieron los anónimos y los robots operaron en consecuencia y se deslizó la censura a través de un curioso aviso que brinda dos posibilidades para entrar o detenerse frente al pozo de las palabras. Un menú- aviso, que durante un tiempo se violaba asimismo, porque no permitía ni las dos opciones que le daba a los internautas para ingresar al Blog bloqueado. (Durante 50 años se ha bloqueado una isla que sólo el mar puede hundir.)
Periodismo on line, palabras que vuelan distancias, pierden sus huellas, experiencia vivida con La Prensa de Nueva York. Reproducían los artículos sin mi firma. Dicen que se perdía el nombre por un error en la programación de la información en la PC. Otro enfoque del truco, naufragio cibernético, magia perfecta del olvido. Difícil navegar en una ciénaga.
Siempre me he preguntado sí se han dicho tantas palabras como arena existe en el desierto. ¿Cuál sería el eco si las palabras más antiguas volvieran a hablar? ¿Existe algún vertedero para arrojar las palabras inútiles? ¿Cuántas palabras para no decir nada? ¿Cuántas palabras se necesitan para declarar el amor, la guerra o la paz? La palabra finiquito puede ser un nuevo comienzo.
Me quedo con las palabras abalorio, alféizar, almohada, azafrán, diván, ajedrez, almacén, alcoba, azar, guitarra, paraíso, gitana, muro, alfombra, desierto, sol, sueño, andén, estación, puente, cerrojo, calendario,  Norte y Sur, viaje y mar.
La palabra aún no se despeina ante estas tempestades y mantiene los vicios de su belleza, la revolución del lenguaje, esa agitación continua del verbo. Los pueblos, que no necesitan licencia gramatical, seguirán creando nuevas palabras, llamando a las cosas por su nombre y el que aún desconocemos.