sábado, marzo 10, 2012

Maravilloso ciudadano Kane




Ciudadano Kane, qué bien,
 vuelve a casa,

 nada ha cambiado en su famosa película,
 actualidad y poder vigentes como ayer,
el mundo pasa agachado a sus pies,
papeles, letra muerta, ni un aire de desinterés,
usted  dueño de todos los ecos,
 de la invisible verdad
Los que no ven,  leen
sin saber leer aún lo que nos quieren decir sus diarios.
Chat, chat,  la entretención de los dedos pulgares,
siga usted imprimiendo  la verdad,
 alguien la traducirá para el bien de la humanidad
Ciudadano Kane,
se habla del  reino de la democratización,
pero el control lo tienen dos o tres,
sigue vigente la manipulación
con su narìz de oro,
todo está al revés
Nacen en  perfecta matriz los huevos
de la serpiente de su querido paradigma.
Ciudadano Kane,
seguimos embarcados en la oscuridad,
con velas blancas atravesamos
la misma  oscura realidad.
Nace un mundo  de apuestas:
¿ficción o realidad?
Su carta,
Ciudadano Kane.


viernes, marzo 09, 2012

La luna de Julio Verne






La luna dejó de ser un enigma
hasta que alguien dijo que no era de queso,
y yo no lo creo,
una frase impensable para nuestros  antepasados.
Brilla màs allá de la imaginación el espejo de la luna en el agua,
el reflejo de su luz lejana  en  la ciudad o en el desierto,
ahora en su marzo perfecto entre los pinos
Lo curioso  es que sus cráteres diseminados en un telescopio
asemejan un queso gris , nocturno, trasnochado, ojeroso.
La luna está llena de peces y nomeolvides,
pienso en Isabella, Oli y Mía,

  que merecen el mismo viaje
que  tuvo Julio Verne,
nuestro antepasado.


miércoles, marzo 07, 2012

Horizonte

El arte no tiene horizonte
y si lo tuviera,
sería cuadrado,
como una esfera
que da vueltas en mi cabeza.
Una idea circular,
nacida de las puntas
imaginarias de un horizonte,
desconocido, sin límites,
que puede estar
detrás de la cámara,
fuera de foco.
Rolando Gabrielli©2012

martes, marzo 06, 2012

Por Macondo: la fiesta de los piscianos













Portada de la reciente edición China. Foto: ElMundo






















Los  diarios buscan primicias de personajes célebres o acontecimientos estrellas que dejan  buenas y malas huellas. Esta vez el diario La Jornada de Mèxico obtuvo la suya  con unas simples gráficas del hijo ilustre de Aracataca, inventor de Macondo, el autor de  Cien años de Soledad, Gabriel García Márquez, quien cumple hoy sus 85 años, pero los conmemoró  en México, el pasado domingo en la llamada Fiesta de los piscianos, junto a  cinco amigos nacidos bajo el mismo signo zodiacal. Las fotos son de Bruno Newman y dan la vuelta del mundo. Los conmemora con la aparicíón flamante en  E- Book de Cien años de Soledad, con su primera portada histórica, iniciática del mundo macondiano, un galeón azul en la selva colombiana.
El viejo galeón garciamarquiano nació en 1967 en la soledad porteña de Buenos Aires, Editorial Sudamericana, bajo el olfato de Francisco Paco Porrúa. Una nave de viejas conquistas para un subcontinente navegado por la magia,  la violencia,  los dolores de un parto que aún no cuaja del todo. La novela seguiría viajando en todos los idiomas posibles, incluido el chino, pero no iría a la pantalla cinematográfica por  expresa disposición de su autor. Cien años de Soledad nacería en Mèxico y adquiriría forma de libro en Argentina, dos extremos para una diosa de las letras: la novela màs citada quizás en el idioma español después del Quijote.
Algunos detractores de GGM , autor del emblemático El Coronel no tiene quien le escriba, dijeron hace un tiempo, que sufría del mal de Alzheimer, lo que podría ser debido a  sus años, pero las fotos desmienten  la buena forma en que se encuentra  el padre del Realismo Mágico. Se le ve sonriente, feliz frente a su pastel con las tradicionales mariposas amarillas, que le revolotean la imaginación desde su cuarto de la infancia en Aracataca, un pueblito colombiano bananero sumido en el polvo y soledad ancestral de sus calles. Recuerdo cuando lo divisé de paso en mis tiempos de funcionario internacional. No había nada màs que  la memoria de la memoria de sus distraìdos habitantes que entran y salen de las novelas y relatos sin màs permiso que la realidad y la ficciòn de los lectores que vuelven a recrearlos cada vez que  abren la  gran novela latinoamericana. Cien Años de Soledad avanzaba con su galeón empujado  e iluminado por la luz de sus personajes. La selva no siempre devuelve a sus hijos, pero los alimenta de una esperanza que devora cualquier duda ante la aventura màs descomunal de la supervivencia. Algunos aún divisan  el Galeòn macondiano esperando una ayuda casi màgica a sus ancestrales necesidades. Hay quienes aún desconocen el hielo.
Cien años de Soledad, Rayuela, Pedro Páramo, La vida Breve, Los pasos perdidos, El Aleph,  La Región más transparente, La ciudad y los perros, El obsceno pájaro de la noche, Los Detectives salvajes, encabezan una lista más larga de autores latinoamericanos màs allà y acá del boom. Cabe señalar que Borges nunca escribiò una novela  de acuerdo con los parámetros que el mismo autor rompe, me parece en El Aleph. La lista es arbitraria, breve, inobjetable quizás, ni eso, tal vez. Un vistazo a la narrativa mayor. Usted, amigo lector, resuelva y comience a leer, buscar, a armar su propio recorrido prosaico. La narrativa del peruano Arguedas, los chilenos  Donoso y la Bombal, el cubano Lezama Lima, el paraguayo Augusto Roa Bastos o el brasileño Jorge Amado, no pueden quedar  por fuera. Están en carrera y desde luego hay màs autores. De antes y después del mencionado boom que marginó a algunos, como ocurre durante estos caprichosos destellos edito-comerciales. Y siempre ha sido así, aún ahora que se confeccionan nuevas listas de  los que encabezarán algún día los nuevos grandes narradores del habla española, donde están las grandes editoriales y promotores. El mercado os necesita hijos. Se habla y teoriza sobre escritores urbanos que tienen por patria el mundo, cosmopolitas y marcianos, sin raìces atados a una laptop y a un mundo circular, sin memoria, historia, lugar aparentemente, que no tiene cola y se recicla  en su propia ubicuidad.  Aire de los que viven de allà para acà o de aquí para no se donde. Viajan, carroñean paisajes, foros,  sitios, ferias, gentes, se alimentan de un espacio total, asisten a mesas redondas y contratan agentes.
García Màrquez, escribiò su grandes obras, toda su obra caribe teniendo como telòn de fondo Cartagena de Indias y Barranquilla. Desde luego,  viajó por el mundo y ya se había documentado de la vida con su abuelo. Fue a parar  con su obsesión cinéfila a Roma, a la meca del cine  italiano,  Cinecittá, donde el argentino Birri le enseñò algunos  secretos sobre el séptimo arte y la llamada dotoressa Rosado, el arte de conocer la magia de la moviola para hacer el montaje de las películas y ajustar los guiones, según cuenta Dasso Saldívar en El viaje a la semilla.
Pero lo que quiero decir es que García Màrquez escribió Cien Años de Soledad en Mèxico; El Coronel no tiene quien le escriba en París y El Otoño del Patriarca en Barcelona. ¿Cuàl es lo nuevo del cosmopolitismo? Muchos cuentos son reales, tomados de personajes  existentes y que descubriò en sus viajes a Europa. La literatura está en todas partes y en ninguna. Detrás de todo, existen muchas lecturas y autores, la memoria de su legendaria madre y algunas visitas al lugar mítico de sus sueños y el chispazo providencial de su viaje a Acapulco que le pasó como en una pantalla cinematográfica la gran novela del Macondo universal, un fenomenal viaje a la soledad de todos como puede expresarlo un  gran poema total.  Un escritor que recurre a la historia, a  expedientes, archivos y consulta a expertos. La novela en general, tiene màs de gato encerrado, de lo que parece a simple vista y es un largo viaje de no pocos sacrificios personales. A los parias de paìses, editoriales,  ausentes de recursos econòmicos, entorno cultural apropiado, les ha tocado subir a este ascensor sin paradero que es Internet, y muchas veces escribir sobre la marcha del ordenador para salir a flote y volver a sumergirse en la nada.
Mario Vargas Llosa, en su lúcido ensayo Historia de un deicidio, escudriña el esqueleto, corazón, la voz, la historia, la(s) vida(s) de una estirpe que se transforma en razòn  y mito de un mundo total que es la novela. Es uno de los grandes y primeros  homenajes, reconocimiento que recibiò la obra en su cuna.
Ya no debiera de escribir sobre estas cosas tan repetidas y menos importarme. Paralelo escribo, no sè si para salvarme o hundirme en el abismo, un gènero ya casi desconocido, con fecha de cumpleaños, manoseado hasta la saciedad de la rima infame, pero tambièn prosa para irme al otro lado del infierno. La empresa de una novela bíblica como la emprendida por Gabriel García Màrquez, 100 años de S, requiere de un soporte titánico, personal, primero, de la familia, y de un pequeño ejèrcito de amigos investigadores de la talla como los tuvo esta diosa de las letras  en que se ha erigido los 100 años de S. Amèn de una  secretaria lista y con cara de palo, inmutable, tecleando como si estuviera viviendo los enormes aguaceros de la soledad, verdadero torrente sanguíneo del trópico.  Esas Olivetti, Remington, Royal, Underwood, que encallecían la yema de los dedos y hacían sonar un inocente rodillo por el infernal teclado  cuando uno se equivocaba y arrancaba la desamparada hoja en blanco. 
El autor, ni corto ni perezoso, enviò ademàs  algunas copias sagradas, originales, a unos amigos indispensables para conocer su opiniòn. Y al final del final, llenò las galeras con miles de correcciones que nunca terminan de ser finales. Dicen que tiene influencias de Sóflocles, la Odisea, Cervantes,  Faulkner, Kafka, Joyce, Rulfo, Hemingway, Virginia Woolf, Camus, Defoe, Carpentier y quizàs cuantas lecturas màs. Detràs de todo està el oficio de escritor, el dia a dìa en las redacciones de provincia, la brutal página diaria. La soledad viciosa con la màquina de escribir en la madrugada màs oscura y perfecta de la juventud. Quien no haya experimentado esa atmósfera, como la de Macondo, no podrà respirar todo el oxígeno y la asfixia de la novela. Puede caer  fulminado antes de presentarse al pelotón de fusilamiento.
Lo que eliminò de la hechura de la novela, como cuando un sastre no dice donde van los alfileres de un traje,  ni  que  tela hay que cortar y por donde, sólo lo sabe el autor y probablemente la cómplice de su mujer, para así dejar a 100 años de S, como una pieza dotada de la perfecta imperfecciòn. Una gran lecciòn es lo que hay detràs de la novela,  en el camerino  y en el cuarto de utilerìa. Siguió los consejos de un librero catalàn que aparece en dos de sus novelas.
GGM dijo que viviò para contarla. Ya es un clichè de su largo anecdotario. No creo que la haya contado toda. Viajo en su laberinto, don Gabo. Alguna vez leí, y no sè si creerle o no a mi memoria- nunca cotizé en la bolsa para tener un fondo memorioso- que tiene un libro escrito sobre Cuba y que se editará cuando usted o Fidel ya no estén para seguir contándola. No sé, repito, si he caìdo en mi propia ficciòn atrapado por estos personajes  enigmáticos, macondianos, del hijo de Aracataca. Es probable. Su anecdotario debe ser como el de Las Mil y una noches, libro que sin duda le influyò en su manera de narrar, contar y secretear la oreja del lector. Pero su oreja  desde tiempos de la infancia resultò prodigiosa en relatar cuentos, relatos, subir a la memoria del futuro escritor  personajes y paisajes que entraron por la puerta grande de su narrativa.
Yo, no conozco al personaje, a pesar que visitò muchas veces pública y secretamente el paìs. Mi anonimato superaba cualquier sombra por oscura o transparente que fuera. Hace unos años, supe que estuvo en el hotel en que suele quedarse. Al que una vez recorrí para hacer una extensa nota publicitaria. Aquí se aloja GGM, fue lo primero que me dijeron, y puse atención en los acabados, el peculiar reposo del hotel, los pasos que resonaban pura memoria caribe de un  escritor puro caribe, que en las noches mexicanas  siente retumbar los tambores desde Brasil al Misisipi. Mucha madera, en pleno corazón de la ciudad. Me refiero a El Bristol. Muy a mano de farmacias, comercio, restaurantes, màs hoteles y una librería que se dejaba colgar como una curiosidad por sus callejuelas. La librería ya no está y la ciudad tampoco. Ahora solo crecen rascacielos que siguen estirándose como chicle en las noches tropicales con la lluvia diluviana, humedad y el sol canicular. Todo crece hacia arriba, como si alguien del cielo nos quisiera ver de màs  cerca para aconsejarnos pisar tierra. GGB caminò esa mañana a la librería, como un viejo rito de cualquier escritor. Entró al Hombre de La Mancha, que por esos tiempos manejaba una publicidad sobre el autor de 100 años de S, del tamaño natural del escritor. Uno entraba y parecìa que GGM te iba hablar. Lleguè a preguntarme  si ese tipo no trabaja allì. La librería,  es una cadena que tiene un surtido del autor de Relato de un náufrago.  Saludò, buscó,  revisó, seguramente se detuvo  en algunas portadas de sus libros, habló con la gente, los vendedores y se marchò.  Un sitio bastante estrecho con un alto y una cafeterìa casi de juguete. ¿La cultura no tiene espacio.? Nadie se dio cuenta que el visitante era  Gabriel García Màrquez. Ni le sintieron el olor a guayaba. Al día siguiente, la dueña pasó la cuenta a sus vendedores, a los que ya estaban condenados a siglos de soledad. A mí me parece que es tal el respeto por la privacidad, que la gente simplemente trata a todos con la misma indiferencia, sin deferencia.
Carlos Fuentes cuenta que al principio de su estadìa mexicana, se veìa obligado por  cuestiones de estatus migratorio, viajar dos veces al año por vapor a Panamà. Algo kafkiano, agrega, desconociendo, sin duda, lo que son actualmente aùn algunos servicios migratorios en  Amèrica latina y el mundo. De ello puedo ahondar como en un pozo sin fin.  GGM habla de sus días cuando era feliz e indocumentado. Fue en Venezuela, donde naciò la idea de  El Otoño del Patriarca. En el mismo orden  de los comentarios que superan la realidad, un Director de periódico, al que nunca vi escribir una nota, me comentò  la poca calidad periodística de  GGM. No tuve palabras para festejar su estupidez, que se hizo parte de mi memoria.
Fue el periodismo el que lo llevò a la literatura, ese ejercicio tenaz,  reflejado en las fotos de madrugada con los pies sobre el escritorio y todo el tiempo vacío para encontrarse con la historia. Tuvo suerte contar con tanta historia a su alrededor, amigos, escribir sin pausa y con Colombia, donde la realidad desconoce a la fantasía como propietaria de cualquier historia real.
El periodismo en ocasiones también mata al escritor, quien para ganarse la vida se transforma en  un escritor fantasma. No sé si le ocurriò ocasionalmente, pero yo puedo firmar como Freelance en tierra de nadie, Escritor fantasma de todas las escrituras,  Periodista a cuatro manos sin papeles por años,  Publirrelacionista de mi propio silencio, Decorador de interiores de un verbo anónimo, ajeno, insustancial, ocasionalmente,  Cronista habitual sin salario, Autista por derecho propio, que todo esto me transformò en un  gran long best  seller inédito por  dècadas ¿Què significa ese aprendizaje? Ganarse la vida puede ser la soledad màs grande de la vida.  Pero la vida te empuja sutilmente a estos protagonismos del desamparo personal, tiempos de la intemperie. Al menos Kafka le rendìa homenaje a la sombra que èl producìa para ganar confianza en sí mismo.


García Màrquez también  es la  historia latinoamericana narrada  en el siglo XX, desde adentro, nosotros mismos, y él fue un protagonista de excepción de la política regional, embajador del Caribe íntimo en ejercicio durante una época llena de acontecimientos en el avispero de nuestra  América. Un best seller  que trajinó los circuitos del poder, a veces mensajero de noticias, propuestas, también actor y moderador, hombre de consensos, una especie de puente inmerso en la geografía polìtica subterránea, silenciosa, discreta. Iba y venía por el Istmo de Panamà, por ejemplo, hacia Colombia  y otros puntos cardinales donde fuera necesario. Un bypass cardio vascular en las saturadas arterias de la polìtica confrontacional en la región.  La Habana -Madrid, fue uno de sus constantes periplos polìticos para aproximar al viejo continente con las causas de América latina. Puso su prestigio literario y publicitario para poner fin a la dictadura de Pinochet: "no escribo màs hasta que caiga Pinochet". Fue un mensaje potente, aunque tuvo que seguir escribiendo, porque el dictador chileno había echado raìces,  momificado en un lugar sin tiempo humano, la nada, quizás, donde se llega solo con los propios huesos afilados por el tiempo. El mèrito de ese destino, son las cenizas.
Vargas Llosa, con quien mantiene un distanciamiento de cordial admiración, ha asumido un papel  del escritor famoso en la polìtica internacional desde la óptica  neoliberal, pero sin participar de los grandes escenarios en los que vivió inmerso García Màrquez, porque estos son otros tiempos, y el narrador hispano-peruano es màs de las academias, círculos restringidos y de los foros de derecha. Eso de estrechar candidatos  neoliberales, empujarlos a un nuevo abismo esperanzador. Un banquero de la palabra, en una bolsa muerta de valores. La atmósfera y la intensidad  política que viviò el autor del Amor en los tiempos del cólera, tiene otras dimensiones y características. Es irrepetible. Los escritores hoy no se asolean con la realidad nacional ni internacional. Fueron absorbidos por el desorden digital, en parte, la frivolidad, banalidad, el comercio, los eslogan publicitarios que acuñan los publicistas de los polìticos para un público ausente y entretenido al mismo tiempo.
En el Chile idílico, provincial, democrático, de los sesenta y tantos, leía Isabel viendo llover en Macondo, un relato asombroso,  donde la lluvia tropical se nos pegaba a los ojos como si fuéramos un parabrisas y el agua caía  a cántaros en alguna provincia y caminos del sur. Èramos la piel hùmeda y pegajosa que despuès viviríamos en el trópico, para conocer esa realidad.  La realidad de un sueño, la ficción cotidiana, mágica. Recordé esas lecturas de juventud,  como Los funerales de la Mama Grande y La Hojarasca, un dia frente a un balcón del trópico panameño, en el mes de noviembre, cuando el cielo abandona casi todas sus aguas en el istmo. Nunca creí que las nubes podían llorar tanto y  todas a un mismo tiempo diluviano.  El istmo alguna vez formó parte de los sueños del libertador Simón Bolívar,  un brazo entre Colombia y Costa Rica, y su clima, humedad, mares, su Caribe, es el mismo  de Colombia y sin ninguna confusión los sueños y temores atraviesan un destino casi parecido, tarde o temprano. Entrábamos en el largo monólogo del exilio voluntario, forzado por las circunstancias. No existía, no había  tiempo mejor dicho, para la somnolencia de las lluvias macondianas de Isabel, y su inmensa soledad ya estaba imprimiéndose en la mente de Gabriel García Márquez en su galeón mágico entrando a la manigua colombiana con su cargamento de historias y secretos. Los sueños de Isabel son la realidad tropical colombiana y los muertos que flotan en medio del diluvio, la soledad de nuestra memoria, que puede ser un presente perpetuo. Un siglo de soledad y muerte, quizás la historia arrastra màs cadáveres que agua, matanzas feroces que  intentan borrar la memoria, crímenes con dios y ley. García Máquez ha sido testigo  y cronista de su tiempo y otros, ficcionador de la realidad. La palabra masacre como un masaje  de la muerte a todo lo que se mueve  y tiene dos pies. Horror no mires/de reojo el ojo mortal/ de los muertos/ es memoria imborrable/Estoy de paso/no voy por tu mismo camino/Mírame ciego/ que  voy caminando con tus dos cojos pies /por una pequeña rendija/ Oh historia/ la orilla de una orilla/ mañana.
A mediados de los sesenta, leíamos a García Màrquez, Cortázar, Rulfo, y recuerdo que un compañero de curso, Eduardo Marín Gaviria, del Quindìo, zona cafetalera, en un gran mapa de Colombia, claveteado en la pared de una pensiòn, ponía en un círculo rojo los frentes de las FARC y fue a través de él que escuché por primera vez el nombre de Tiro Fijo, el legendario jefe  de la guerrilla que se dio por muerto tantas veces hasta que la muerte lo recibió con los brazos abierto cumplido los 80 años en medio de la manigua colombiana. Nadie puede durar inmune 100 años de S, pienso ahora. Nos asombraba la geografía exuberante y temida de Colombia, la violencia,  confrontación entre las clases gobernantes y todo un mundo reflejado en el telón de fondo del realismo mágico garcíamarquiano. (¿Nosotros vivíamos en un parque de entretenciones en ese tiempo? ) Tanta realidad de Colombia, que nos suspendía en el asombro  y ya sabíamos que todo era posible en la ficciòn literaria o en la realidad que no dejaba respirar a la ficciòn por cuenta propia. Después supimos que en algún lugar de Colombia había  acribillados, ajusticiados, masacrados, secuestrados, torturados, desaparecidos, mutilados, olvidados, empujados fuera de sus linderos por la intolerancia, desgraciados  de por vida con su familia y descendientes. La historia como una bala loca que atraviesa todos los cuerpos posibles de la  infinita historia de la violencia colombiana. Alguien le daba cuerda a la muerte. Las historias se reconocìan entre ellas, su propia originalidad. No competían, se dejaban contar con la esperanza incierta de algún día quedar sin màs historias.
 García Márquez un viejo Corresponsal de Prensa Latina, en Caracas, Bogotá y finalmente Nueva York, sobreviviría y se iría a vivir definitivamente a México, donde sus comienzos fueron como todo exiliado, difíciles, pero contaba con talento y amigos. Solo volvería a Colombia por temporadas, a ver a su familia, amigos, Cartagena de Indias, de intermediario de algún entuerto político, a recibir un homenaje, pero no regresaría a  la macondiana Aracataca por superstición. Su nave navegaba por la tupida y erizada selva de palabras latinoamericanas solo en su memoria y  la de sus lectores. Estuvo a punto de quedarse. Habìa comprado un departamento en Bogotà. La toma del Palacio de Justicia de Colombia y la masacre con la intervenciòn de tanques y fuerzas militares, le hizo volver a poner reversa y se fue a Parìs. Lo cuenta Gerald Martin, en Una Vida, una biografìa de màs de 700 páginas. Allì relata tambièn una escena totalmente macondiana, protagonizada por su agente Carmen Balcells, quien, dice, que llorò dos dìas sin parar cuando leyò el original  Del amor en los tiempos del cólera, novela que el propio  García Màrquez cuenta que dejò sus tripas. Pienso que junto con El coronel no tiene quien le escriba, es la triologìa del universo literario del premio Nobel colombiano.
Cada personaje de Cien años de soledad puede ser imaginado a su manera por el lector. Son vitales dentro de la historia y la novela. La narración es asombrosa desde el primer párrafo que cautivó  a su editor argentino Paco Porrúa cuando la tuvo en sus manos..."Muchos años después. frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo."
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PD: Soy un pisciano al que olvidan su cumpleaño
Màs allà del  macondiano cumpleaños, la novela y la literatura tienen un reto. El mercado ya sabemos cual es: vender. Algunos hablan de la herencia de Bolaño, del fin del realismo màgico y, de  la contaminaciòn cosmopolita del hìbrido gènero novelìstico, un dragòn de mùltiples cabezas y fuegos. El debate està abierto hace mucho, se hacen lista, hay algo asì como 12 nuevos apóstoles en una reciente cena, que no serà la última. Siempre està el inquietante folletìn de la novela en mano de los expertos del mercado. Su abierta indefiniciòn, clara cronicanonizaciòn, camaleonismo per se, es parte de la novela  de la novela que se seguirà escribiendo, de ida y vuelta. La lìnea cosmopolita està en el lenguaje, no en los viajes, El Aleph borgeano no saliò de un sótano, ni de las bibliotecas, enciclopedias. ¿Què digo? No hablo de los antecedentes de ese libro, sino que no tuvo necesidad el autor de  cosmopolitarse. Borges alguna vez dijo que no leyò Cien años de soledad. No sè si es una arbitrariedad màs de su genial impostura. Ricardo Piglia ha dicho que en Amèrica latina estamos màs cerca de Borges  que de García Màrquez como vertiente literaria. Bolaño es un ejemplo potente, sin duda. En ese corte transversal de la novela, estàn Cortàzar y Onetti, tan olvidado. Estamos en manos de  alguien que no fue novelista, detestaba la novela y posiblemente compartìa la frase de Jorge Teillier: la novela es la poesìa de los tontos. No caigamos en estos abismos, me digo, que hay muchas piedras en el camino.
Siempre hay moros en la costa y esta vez no sabemos de donde vienen, ni cuando apareceràn y que traen:¿ incienso, mirra o simples palabras.?
El hombre seguirà novelando su existencia. Tiene mucho que contar y este es un recurso que naciò para follitenear la vida, existencia humana, entretener, relatar aventuras y aventurarse en un gènero que tiene mil caras. No le echen la culpa a la novela de las malas historias y de los best seller engañosos, empalagosos, mentirosos. Rulfo, Borges, Cortàzar, García Màrquez, Onetti, Carpentier, Vargas Llosa, Bolaño, seguiràn siendo clàsicos. Y la novela vuelve a mostrar su vitalidad en el idioma español con la presentaciòn de casi 800 ejemplares a un concurso y tambièn la preferencia de no pocos escritores de rifàrsela en un premio continental  y salir de pobres. Y no se alargue màs esta historia y festejos, que son tambièn de la palabra.
MEXICO. El premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez  junto a su nieto Mateo, celebra su cumpleaños numero 85 en familia. (EFE)



 





lunes, marzo 05, 2012

Palabras de vieja madera



Sobre esta vieja madera de cholguán prensada y vencida por el uso, he trabajado miles de días mi poesía y literatura. Alguna vez  describí mi escritorio y fue para que la Musa comprendiera mis desafíos. Es una página perdida en la memoria, tal vez. Hoy, la madera de sueños y noches insomnes, clausuró su ciclo, porque el tiempo se perdona solo asimismo. Una vieja PC, con ataques cardiacos, pero fiel a una novela, varios poemarios, ensayos, cuentos,  una envidiable correspondencia, miles de textos, me había dejado hace un tiempo al partir, su viejo corazón llamado eufemísticamente Disco Duro, recuperado en los descuentos finales. Con sus dos cantos de neón azul, el hardware iluminaba la noche de mis pobres y oscuras palabras, estos años de alguna alegría.Dos columnas verticales iluminadas sobre la persistebnte oscuridad y un teclado fiel a todos los abecedarios posibles.
 Instrumentos de la palabra, objetos, cosas, mucho màs diría, compañeros de viaje inalterables en su compromiso. Con este viejo motor, ya superado por la tecnología, dialogué de Norte a Sur, Este y Oeste, desde el centro de las Américas, con mi poesía, escritura, palabra. Una manera de ordenar y desordenar los sentidos, juntar las vocales, armar un abecedario propio y compartirlo. Sin las lecturas, los libros, la pequeña biblioteca que ha vencido las geografías, salvada de la dictadura y mudanzas, no sería posible  construir nuevos sueños y agitar antiguos fantasmas. Se mezcla el papel y el mundo digital, las pequeñas libretas y la PC, la tinta no muere, ni la tipografía del libro desaparece, ni  las hojas sueltas dejan de ser útiles. Otros son más modernos, quizás. Utilizan màs recursos. Pertenecen a la era del cambio per se, a la combinación eufórica de la velocidad digital  con un aquí y ahora, simplemente banal. No dejes ir la presa, que es mejor gastar los dientes que pensar en el mañana. El lugar es el no lugar.
¿La palabra se sostiene  así misma? He divagado sobre la página en blanco, el ordenador  vacío y sobre estas tablas que cargué con mi hija  Paulina por última vez, como en una procesiòn donde nos redimíamos mutuamente. Es como asistir a un naufragio inevitable y compartido. La historia de las palabras tiene su propia historia y uno la va moldeando cada día como si formara parte de un mismo árbol. El náufrago solo quiere alcanzar un pedazo de tierra y la escritura nos entrega unas pocas averiguaciones que pudieran llegar a ser certezas. Màs allà de la salvación, la tabla, que puede ser náufraga de sí misma, un apéndice de su salvación.
Desde este mismo lugar, colaboré intensamente con  portales de Suecia, San Francisco, Estados Unidos, Canadá, Chile (GranValparaíso), Argentina, Perú, hasta el inicio de mi propio  espacio, un Blog que ya cuenta con 2171 entregas desde el 28 de octubre del 2005. Son 76 meses redondos y algunos días cuadrados.  Màs o menos 24 mil 547 días ininterrumpidamente. El tiempo no es un detalle, se deja medir y sentir. No admite una cinta, porque no juega a las cortas distancias, casi accidentes contenidos en un reloj de arena.
Un espacio que ha privilegiado la poesía y la literatura, sin mayores concesiones. Un Blog que tiene un aviso de Stop: ingrese bajo sus  propios riesgos. Una censura absurda y poco elegante. Tiempos donde la libertad de expresiòn debe observarse desde distintos espejos y el reflejo nunca será el mismo. La palabra se siguió multiplicando en Venezuela, España, México ocasionalmente y vaya a saber uno donde màs.
La poesía necesita de un estado de ánimo y un oído profundamente humilde para escuchar a la Musa, aunque sea su silencio. Quizás es cuando màs produce poesía. Pero en las ciudades modernas, cosmopolitas, se anda ligero, distraído y no precisamente por las palabras, sino por los síntomas de un época en que todo es inmediatez y olvido. Nadie habla de poesía en los chats, ni los avisos de neòn son muy poéticos o la publicidad que no deja ver la ciudad. No hay casi espacio  para la reflexión en el día a día y el Blog asume ese papel de monólogo, al cual se suman algunos lectores ávidos de superar  la mediocridad, y esa superdosis de banalidad que corroe todos los àmbitos y esferas humanas.
Este es un trabajo solitario  de un corredor de fondo. La sombra de tus pies solo sigue el rumbo de tu carrera. No hay línea recta en esta prueba. Nadie te avisa cuando estás cerca del abismo, ni te lanzará una soga si bajaste antes de tiempo la arenosa montaña del tiempo. Las palabras tienen su propio peso, forma y dimensiòn. Se deslizan, atascan, aparecen y desaparecen, irregulares como piedras en el camino. Tenaces, unas, se  aferran a la tierra, no buscan o carecen de rumbo, permanecen sin brillo aparente, no tiene prisa y solo ella sabe si algún sueño la contiene. La poesía las necesita a todas, sabe que algún brillo y contenido esconden. Bajo toda superficie se refugia un iceberg. El país de la libertad está en las palabras.
Oh, poesía,
a qué tablas te aferras,
con qué clavos ardientes
sostienes tus palabras.
No hay salvación,
el poema es una estación
 modesta, apenas,
en el poema.


domingo, marzo 04, 2012

Los muerciélagos del bosque


La naturaleza humana es màs preocupante que la flora y fauna. Sin estas dos últimas no podríamos vivir, y sin embargo, el bípedo erecto se las ingenía para arrasar todo a su paso como el troglodita amo de la modernidad y su entorno. Gracioso personaje este ser que no tiene límites en sus andanzas y sale de su órbita terrena  cuantas veces le parece necesario. Curiosa su hegemonía sobre todo lo que circula, vive, existe, forma parte del planeta tierra, cuyo techo màs próximo  son las nubes. Construye sueños y artefactos de guerra para cumplir con esos sueños de dominio de lo desconocido y someter a sus semejantes, por unas cuantas ideas que considera de bàsico acatamiento. Codicioso, avaro, usurero, y puede llegar a ser poeta, este maravilloso personaje, que tiene "dos sexos oficiales", uno masculino y otro femenino, y que sueña con grandes cosas, poder, lujos, diversiòn, fama y hasta la inmortalidad si le fuera posible. A veces se comporta como un asesino, una rata asustada, espía, comerciante, inquisidor, dulce, profético, generoso, dialogante, observador, planificador, austero, amable, y puede llegar a ser un buen padre de familia aunque esté pensando en una invasión a un lugar llamado oscuro del planeta.
Tiene muchos recursos su vasta personalidad, desde la amistad sin condiciones, como debe ser, a la traición inesperada, como debe ser también de acuerdo a las reglas del mercado de la palabra subastada. Hombre, camina en dos pies, tiene dos brazos, una cabeza con su cuello sobre los hombros, ríe, canta, llora, camina, se eneferma y muere. Es capaz de ejercer la solidaridad, cada día menos, pero puede llegar a hacerlo si se esfuerza. Ama a las personas, cosas, objetos valiosos, el dinero, todo lo que le hace felíz, poderoso, único, respetable y cuando se lo propone, deja descendientes. Tiene tanta fe en sí mismo que la ha perdido. Es capaz de matar a su propia madre o padre. Tiene un poder letal casi envidiable. Uno de los enigmas que no ha podido resolver es como tropieza una y mil veces sobre la misma piedra, y al tiempo vuelve a hacerlo. Es un animal maravilloso por todo esto y màs. Sería infinito adjetivarlo, documentarlo, recrearlo, mostrarlo en una gran vitrina para que todo el mundo se reconociera en él, un espejo transparente de la especie. El mismo se bautizó como Homo  Sapiens. Un presumido de primera porque se paró en dos pies en algún momento.
Su historia en el universo es  muy breve, pero lo que voy a contar lo es màs aún. Aún no sabe de dónde viene y para dónde va y yo agregaría, que hace aquí. Y sueña con otros mundos, porque éste no le alcanza y sabe que algún día lo aniquilará. Es mejor partir y cerrar la puerta. Ser fantasioso, aún no se cree rey del universo, pero poco le falta.
Detrás del muro de mi casa hay un enorme árbol, que preside esta historia, llamado Espave y que forma parte de la reserva  del Parque Metropolitano, nace de un río  llamado Curundú y  debe tener unos 70 años. Por su dimensión, vota hojas en el verano de una manera sorprendente, época que es como el otoño en los climas templados. Cada  verano devuelvo al bosque sus miles de hojas que me deja caer en el patio. Me parece un ejercicio y juego entretenido, entre la naturaleza y el suscrito. Tenemos como un código tácito de aceptación mutua. Es un árbol que necesita sol para crecer y su tronco es recto. Lo hace preferentemente junto a los ríos, como el que preside el lugar que habito.
Lo cierto es que hace un tiempo, un vecino me dijo, que ese árbol había que echarlo abajo. "Ese palo no está bien ahí". "Es el que atrae los murciélagos, que hay que matar". Yo, le miraba al rostro sin palabras, atónito. Demostraba un convencimiento, conocimiento real del problema sin derecho a discusión. El día estaba aplastante pero estaba dispuesto a escucharle sus argumentos y enfoques sobre un problema de dimensión tropical. Me dije, para mis adentros, Ecce homo, sí, este es el hombre.
Me acordé en silencio de la invasión de murciélagos que tuve en el entretecho de mi casa. En las noches los escuchaba revolotear, desplazarse ciega o videntemente en la oscuridad. Habían ingresado por una celosía rota y se habían instalado. Los murciélagos no son ciegos. Cerca del bosque iban y venían. Un día funcionó un experimento con una bomba de humo y se dispersaron y se volvió a cerrar la celosía con una malla protectora.
Lo que poco se sabe de los murciélagos, tan calumniados, es que son vitales para el ecosistema y la permanencia de los bosques. Suelen controlar plagas de insectos y dispersan  de semillas que traerán frutos y árboles en los bosques. Son útiles verdaderamente los murciélagos y forman parte de la cadena ecológica, son un eslabón vital.
El vecino estaba entusiasmado con su idea. Me solicitó que le acompañara en su proeza de derribar el Espave. Me vi con una cierra cortándole la cabeza, para que esas ideas ya no  existieran. Pero optè por proponerle un trato: cuando elimine las cucarachas, hormigas y moscas, le dije, le acompaño en esta campaña de exterminio de los murciélagos.
No sé la verdad si entendió el mensaje, pero no me volvió a hablar màs del tema.
Los conquistadores españoles creían que la selva era un jardín. Tenían una mentalidad muy distinta a lo que es convivir con el trópico. Vida y muerte es el lema de la naturaleza tropical, pero todo ocurre en silencio, como suceden las grandes transformaciones, las  verdaderamente importantes y duraderas.
De vez en cuando me encuentro con un murciélago que ha entrado por algún resquicio y le  abro la puerta para que vuele a la oscuridad y polinice el bosque.

sábado, marzo 03, 2012

El horror en las islas danesas de Feroe






Los Delfines son tan brillantes que deberían ser tratados como “personas no humanas” Los delfines poseen personalidades distintas, un fuerte sentido de sí mismos y pueden pensar en el futuro




Difícil describir el horror cuando supera al horror. Esta matanza de delfines ocurre en las feroces Islas de Feroe de Dinamarca, como un rito anual del salvajismo humano que quiere probar que la naturaleza no forma parte de él y como bestia inteligente, supera en fuerza a las bestias que no considera civilizadas por su mano. Las gráficas son elocuentes y vemos como corre la sangre y se tiñen de rojo literalmente las aguas danesas.
Islas Feroe significa en danés islas de cordero, ¿una clara alusiòn al sacrificio ancestral?. Dicen los cronistas que se trata de una tradición desde hace 1200 años, masacrar anualmente entre 1500 y 3 mil ejemplares del delfín calderón,  que mide entre tres y más de cuatro metros   y pesa màs de 680 kilogramos.
El Reino de Dinamarca  recoge la famosa frase shakespereana hamleteana, algo está podrido en el Estado de Dinamarca y en pleno siglo XXI es fétido el olor en las Islas Feroe con estas matanzas crueles,
indiscriminadas contra uno de los animales màs bellos e inteligentes del planeta tierra.
Hace unos días,un grupo de científicos norteamericanos llegó a la conclusiòn que los delfines son las criaturas màs inteligentes después de los seres humanos. ¿O antes  que los seres humanos?
La semejanza entre el hombre y los delfines, según la ciencia humana, está en la comunicación. Los científicos consideran moralmente inaceptable matar y mantener en cautiverio animales tan inteligentes.Lori Marino, una zoóloga de la Universidad Emory de Atlanta, Georgia, concluyó que “Muchos cerebros de delfín son de mayores dimensiones que el humano" Sin duda, que no pocos cerebros humanos caben en la cabeza de un alfiler.“La neuroanatomía sugiere que existe continuidad psicológica entre los seres humanos y los delfines y se supone que también aparecen profundas implicaciones éticas en la interacción entre este cetáceo y el hombre”, de acuerdo con la científica.
Losa delfines son capaces, como el hombre y los gorilas, mirarse al espejo y recorrer su cuerpo, según la doctora neoyorkina Diana Reiss. Otros estudios han revelado facltades extraordinarias y sorprendentes de los delfines:  los que viven en cautiverio también poseen la capacidad de aprender un lenguaje rudimentario basado en símbolos. El mismo estudio demostró que los delfines pueden resolver problemas difíciles, mientras que los que viven en libertad cooperan de formas diferentes que implican estructuras sociales complejas y una sofisticación emocional de elevado nivel.
También se sabe,  que son animales “culturales”, lo que significa que de un delfín a otro pueden ser aprendidos nuevos tipos de comportamientos de forma rápida.
Con todo este conocimiento, características, cualidades, por qué las organizaciones internacionales, la propia ONU, no establecen ya los derechos a vivir libremente a los delfines.



viernes, marzo 02, 2012

Del chorlito a Larry Twitter (El poeta se despide de los pájaros)


No pertenezco al vecindario de Twitter, inaugurado el 2006, ni a ninguna red social. ¿Antisocial? ¿Kafkiano?  ¿Anacoreta penitente monje? ¿Ermitaño retraído, huidizo? ¿Solitario jugador del azar?
Es cierto, no pertenezco al piar de Larry (Bird), a su millonario global vecindario de 140 caracteres por tuiteo,  un polluelo azul. Prefiero al inefable Chorlito, de largas piernas, cuerpo estilizado, ave que en el volar está su juego y la potencia de sus sueños se anida  en su cabeza de chorlito.
¿Dónde está la cabeza del chorlito? ¿Tiene cabeza? ¿Importa?
 El vuelo es lo que nos queda/sin alas a màs volar/pájara de mil sueños/ sin tiempo/ Migrar un atardecer no es el destierro/del sol ni de  las palabras/Del vuelo queda el volar

 

El Poeta se despide  de los pájaros

Poeta provinciano,
pajarero,
vengo y voy por el mundo,
desarmado,
sin otrosí, silbando,
sometido
al sol y su certeza,
a la lluvia, a su idioma de violín,
a la sílaba fría de la ráfaga.
Sí sí sí sí sí sí,
soy un desesperado pajarero,
no puedo corregirme
y aunque no me conviden
los pájaros a la enramada,
al cielo
o al océano,
a su conversación, a su banquete,
yo me invito a mí mismo
y los acecho
sin prejuicio ninguno:
jilgueros amarillos,
tordos negros,
oscuros cormoranes pescadores
o metálicos mirlos,
ruiseñores,
vibrantes colibríes,
codornices,
águilas inherentes
a los montes de Chile,
loicas de pecho puro
y sanguinario,
cóndores iracundos
y zorzales,
peucos inmóviles, colgados del cielo,
diucas que me educaron con su trino,
pájaros de la miel y del forraje,
del terciopelo azul o la blancura,
pájaros por la espuma coronados
o simplemente vestidos de arena,
pájaros pensativos que interrogan
la tierra y picotean su secreto
o atacan la corteza del gigante
o abren el corazón de la madera
o construyen con paja, greda y lluvia
la casa del amor y del aroma
o jardineros suaves
o ladrones
o inventores azules de la música
o tácitos testigos de la aurora.
Yo, poeta
popular, provinciano, pajarero,
fui por el mundo buscando la vida:
pájaro a pájaro conocí la tierra;
reconocí dónde volaba el fuego:
la precipitación de la energía
y mi desinterés quedo premiado
porque aunque nadie me pagó por eso
recibí aquellas alas en el alma
y la inmovilidad no me detuvo.
Pablo Neruda




La noche vela
la oscuridad
viva en la sombra
que la refleja
y prolonga
hasta el amanecer
y se recoge
en su blanca almohada
del nuevo día.
Rolando Gabrielli©2012

jueves, marzo 01, 2012

El ojo mira

El ojo mira
¿De dónde mira el ojo?
¿De adentro o de afuera?
¿Quién ve o quién no ve?
¿El ojo siempre mira?
¿Siempre ve lo que ve?
Un ojo es una luz oscura,
en la inmensidad de su pupila
  mira dentro de su cavidad,
bucea  y guía
las aguas mar adentro.
Rolando Gabrielli©2012

miércoles, febrero 29, 2012

Febrero es bisiesto



El fin del mundo,
el fin de todo,
no llega de la noche a la mañana,
ni es un piar de pájaros sin nido  ni palabras
al levantarse un día con estrés
Piensa un poco,
no es tocar trompetas
o un abrir y cerrar de ojos
Siempre existirán profesías
que no sólo arruinarán el paisaje
y yo estaré ahí para contarte
el reverso de la moneda
Cualquiera no se pone de pie
después de la gran explosión,
es cierto,
ni de una maldita guerra local,
bípedo mortal depredador,
bestia convertida  a  algún dios,
con el mazo dando y orando
El fin del mundo viene horadando
tus entrañas ancestrales
querido soberbio pequeño tierno
ser humano
Piensa un poco,
miles de especies y centenares de lenguas
se extinguieron mudas sin un aliento
ni palabra de arrepentimiento bajo tus pies
Antes que asolaras lo que aún nos queda,
insigne depredador,
estas sombras y maravillas,
que me oculta algún rostro que la memoria refleja,
los dinosaurios desaparecieron como moscas
Piensa un poco,
nada fue nunca màs
lo que fue
El hilo del mundo sigue suspendido
en una telaraña.
Rolando Gabrielli©2012

lunes, febrero 27, 2012

Un Pritzker chino y sostenible




Hace poco màs de una semana le comentaba a un joven arquitecta europea, que la nueva arquitectura no podrá prescindir fácilmente del medio ambiente, la ecología, las condiciones  que presentan las intervenidas  mega ciudades. En Milán, recordaba, están haciendo edificios que màs asemejan a un árbol, llenos de vegetación como si fueran transplantados desde un bosque a las ciudades, porque allì ya no existe vegetación. Una mejor calidad de vida en las ciudades tiene que ver con el ambiente, el espacio  pùblico, los servicios, el manejo del tema  urbanístico en toda su dimensiòn y complejidad. El equipamiento que llaman los urbanistas, como si se tratara de accesorios y no formaran parte de la vida del hombre de ciudad. Los grandes y pequeños fenòmenos natureles que han desvastado ciudades y regiones, señalan  un camino y son una advertencia que debemos hacer algo distinto. Leo de paso una nota, que Shangai, la Nueva York asiática se está hundiendo. La joven arquitecta me miraba  y al final me contestó de un plumazo, casi sin pensar: eso no es comercial. Mi discurso era màs largo, pero quedó suspendido como una ventana sin rostro en un rascacielos que se mira así mismo. Pensé, falta poesía, imaginación, creatividad, sentido común y una visiòn que la arquitectura también son ideas, después de todo de allí parte el diseño. Y desde luego es urgente planificar ciudades màs amables, vivibles, respirables, soportables, sufribles, para poder disfrutarlas en el día a día, en la cotidianeidad de la vida con todos sus beneficios, asperezas y desafíos. Las ciudades deben ser espacios vivos, con memoria, historia, tradición, cultura, donde se pueda realizar una vida común y corriente y excepcional a la medida de nuestros intereses, capacidades y gustos. El ciudadano debiera ser el principal activo de la ciudad. Lamentablemente, el mercado hace y deshace espacios, trabaja con una sierra eléctrica en barrios señoriales, patrimonios, en barrios con tradición, en vez de intervenir armònicamente para rescatar el pasado y proyectar el futuro con una visiòn que eprmita enfrentarlo con éxito.
El premio nobel de arquitectura, el Pritzker, màs allà de lo que significa el mercado chino, su potencial ilimitado aún como potencia, esperamos haya sido decidido en favor del arquitecto Wang Shu, por su compromiso con una  arquitectura sostenible, rica en la austeridad de su pasado, creativa, integrada a la solución social  y en armonía con su cultura. El crecimiento, desarrollo y la intensidad de  China en el mundo global y los emrcados, seguirá sorprendiendo al mundo, porque  esa nación continente ha liberado sus fuerzas y capacidades con voluntad, liderazgo y determinación.
China no escapa, como ocurre a diario en occidente, a la destrucciòn de ciudades antiguaa que ceden paso a la modernidad y las fuerzas del mercado. Wang Shu utiliza materiales  artesanales, recupera  otros desechados en demoliciones, trabaja con la naturaleza, la incorpora como un protagonista también  en sus obras.
Firmeza, utilidad y belleza, es el lema del Pritzker, algo parecido a la filosofía de la Gran Muralla  China, sotenida por los siglos y la teneacidad de sus constructores, como la pasión de cada generación por resguardarla y conservarla. El Priztker busca, sin duda, referentes para un futuro, y Wang Shu está inmerso en su obra  que privilegia la sostenibilidad. "Ha construido una obra atemporal, profundamente arraigada en su contexto y pese a ello universal", señaló el chileno Alejandro Aravena, miembro del jurado desde el 2009,  según el diario La Tercera.
Al otorgarle el premio valorado en 1oo mil dólares, el jurado dijo que tomó esa decisiòn por su  "capacidad para superar el dilema entre tradición y modernidad respetando el medioambiente y dotando a su obra de un peso filosófico".





EN PROCESO


Imágenes son imágenes, una de ellas, el árbol de Guayacán que anuncia un poco el término del  verano, la estación seca  en el istmo tropical. Asoman en este febrero bisiesto sus copos amarillos que duran unos pocos días, una mañana, cuando ayer el árbol reverdesía naturalmente. La naturaleza no pareciera  comportarse como un reloj, sino sus manecillas enloquecen a rato y disparan antes o después de tiempo, la belleza que oculta cada año este árbol de origen antillano. Es un privilegio verlo en la inmensidad de su silenciosa y brillante belleza efímera.
Ilumina el rostro de la ciudad, como un pequeño sol fugaz, que nos recuerda el paso del tiempo y la caducidad, la naturaleza suele renovarse cuando el hombre no la perturba.
El Guayacàn es un ejemplo, de que todo pasa  y todo queda.
La naturaleza no deja de sorprendernos con su belleza, hallazgos, sus secretos encantos.

domingo, febrero 26, 2012

De la memoria

Todo lo que la memoria
supone y olvida,
puede llegar a ser,
materia prima decantada,
recurso de un poema,
un futuro viaje de la memoria
a la realidad que recrea
en el sueño.
Rolando Gabrielli©2012

viernes, febrero 24, 2012


Somos vanguardia de la belleza, de una nueva estética y cultura, de la poesía sin fronteras. Este Blog, aguja en el pajar, para pinchar como un tábano socrático el planeta de Mafalda y ponerlo a pensar en el tronco y en sus ramas, no le teme al cuerpo y a sus múltiples funciones y ritmos. Los frutos son siempre secretos.
¿Qué sería de la especie humana sin ambos cuerpos? ¿El cuerpo es un animal vivo? ¿El cuerpo se habita asimismo o es habitado por otro? ¿El cuerpo invita o es invitado? ¿El cuerpo es psiquis? ¿El cuerpo está equipado pública y privadamente? ¿El cuerpo nos habla? ¿Se imagina así mismo, goza, se observa al espejo, recrea, sufre?
El cuerpo humano cada día pareciera ser menos un obstáculo para el Hombre  y se presenta tal cual es, en toda su riqueza, formas, sentidos y estética como un bien preciado. El goce y el deseo están en comunión con el cuerpo. ¿Hay un cuerpo adentro y otro afuera? El cuerpo tiene un lenguaje, màs allá de toda palabra, está su expresión única, inconfundible, propia y posee la capacidad para transmitir su incomparable estética.
Buenos Aires siempre ha dado un paso  màs allà en una suerte de estética del porvenir. Ciudad  en movimiento, vibrante, telúrica, visceral, poética, pasional, freudiana y lacaniana, cosmopolita y hospitalaria, una capital dialogante de estos tiempos. Esta vez ha traido a su escenario la Primera muestra de Arte pospornográfico, que como dice el diario Clarín, de donde recogemos  esta fotografía, el posporno  ya existe en Estados Unidos y se presenta 20 años después en la city porteña.
La muestra se presentará en el Artecinema del 8 al 10 de marzo próximo, y reflejarà  la intensidad que es en sí el cuerpo humano, su inocultable vitalidad, belleza,  sincronización con los sentidos y una visión crítica màs allà de la piel.